Disclaimer: Inu Yasha pertenece a Rumiko Takahashi
"EL CASTIGO"
Por C. Weller chan
Capítulo 28
Las Acciones Impensadas
- No debes preocuparte tanto, Kagome. Verás como más adelante logras organizarte mejor para subir tu promedio. No es el fin del mundo hija – Hiromi tenía a Kagome abrazada muy fuerte con su brazo izquierdo y su mano derecha estaba sobre las más pequeñas de la chica que se encontraban sobre su regazo. Kagome no había comentado nada sobre el desempeño tan pobre que tuvo en el examen de esa mañana hasta que toda su familia, exceptuando su padre que se encontraba trabajando, habían terminado de comer. Con un rostro compungido y un tono muy quedito, la mayor de los hijos Higurashi le había comentado a su madre su seguridad de haber reprobado el examen. Como esperaba, la reacción de su madre no había sido de enojo, sino de comprensión y consuelo, haciendo sentir a Kagome bastante mal.
- Gracias mamá. No creo que vuelva a suceder… - respondió la chica con voz apagada, sin levantar aún su cabeza agachada. La señora Higurashi tomó la barbilla de su hija para mirarla a los ojos.
- Escucha Kagome, no permitas que esto te desanime. Sé que es muy difícil trabajar y estudiar al mismo tiempo, más para una jovencita como tu, pero siempre has sido disciplinada en cuestiones escolares. Tus calificaciones mejorarán estoy segura, pero si sientes que necesitas ayuda para tus estudios, veremos qué se puede hacer más adelante, ¿de acuerdo? – asintiendo sin ánimo, Kagome recibió un beso y un abrazo de su madre, para enseguida escucharle: – Ahora, a trabajar o llegarás tarde. Vete con cuidado – con pasos lentos, la chica abandonó su casa para salir rumbo al café aún sumida en depresivos pensamientos. Ciertamente, era la primera vez que se encontraba en una situación como esta y para ella no era nada placentero.
Al llegar al café, que sus empleadores habían decidido mantener cerrado a los clientes hasta que la mayoría de las remodelaciones se llevaran a cabo, trató de mostrarse más animosa, de modo que instaló una media sonrisa en sus labios a la vez que abría la puerta del local, sonrisa que se amplió sinceramente por la sorpresa agradable de sentir los bracitos de la pequeña Lin rodeando su cintura con fuerza.
- ¡Hola señorita Kagome! ¡Me da mucho gusto verte! – exclamó con alegría la menor de los Taisho. Kagome se sintió inmediatamente contagiada por ese contento.
- ¡Lin! ¿Cómo has estado pequeñita? – preguntó la chica, poniendo sus manos en los hombros de la niña para corresponder de alguna manera a su efusivo saludo. Lin sonrió con toda la cara y separándose de Kagome, respondió:
- ¡Contenta, porque pude visitar a mis hermanos otra vez! Los extrañaba mucho – decía la niña moviéndose de lado a lado sobre sus propios pies. Kagome sonrió.
- Es un deleite saludarte Lin. ¿Viniste tu sola? – la niña negó con la cabeza.
- No. Sango me acompañó – respondió seria y enseguida, acercándose a Kagome, le dijo en secreto: - Ella quería ver a Miroku, porque también lo extraña… -
- Oí eso Lin – la niña respingó asustada al escuchar la voz de Sango, que detrás de ella, la miraba con los brazos cruzados y expresión seria. Lin volteó hacia la chica de coleta y sonriendo, sólo dijo: "¡voy a buscar a Kohaku!" para enseguida correr hacia la cocina.
Kagome miró a Sango sin saber muy bien como actuar. La última vez que se vieron fue cuando la hermana de Naraku estaba muy molesta porque Miroku le hacía compañía a Koharu, la chiquilla a la que le había tocado el trasero y por lo mismo y a causa de su mal humor, no se habían despedido en los mejores términos.
- Bueno, yo… - comenzó a decir Kagome dispuesta a alejarse de la jovencita, cuando ésta levantó una de sus manos entre ellas interrumpiéndola.
- Kagome… yo… lamento como procedí en mi última visita. Lin me hizo ver que fui muy grosera contigo. No merecías que te tratara de esa manera. Lo siento – dijo Sango de una sola respiración y con los ojos desviados hacia un lado, sonrojada. Kagome no creía lo que escuchaba. ¿Sango le estaba pidiendo disculpas? ¿Y Lin había sido quien la hizo reflexionar? ¡Vaya sorpresa!
Sintiendo otra vez el conocido calorcito en su pecho, Kagome respondió con una sonrisa a la ruborizada chica:
- No te preocupes Sango, estabas muy alterada. Creo que cualquiera actuaría sin pensar – Sango miró a la chica al rostro, aún mortificada.
- Esa no es excusa Kagome. Desquité mi molestia contigo e Inu Yasha por ese tonto manolarga – la chica de coleta cerró sus puños y frunció el ceño, para continuar en un tono enojado: - ¡Siempre logra sacarme de mis casillas con sus atrevimientos! ¡Es un descarado! – Kagome decidió que lo mejor era cambiar el tema antes que aquella escena por la cual Sango le pidió disculpas se repitiera.
- ¿Sabes dónde están los muchachos? – Sango miró a la pelinegra un poco desconcertada por el súbito cambio de materia, para con voz más calmada, responderle:
- ¡Oh! Todos están en la cocina, haciendo planes sobre los cambios del negocio. Te estaban esperando – la chica Higurashi suspiró y le comentó a su acompañante:
- Entonces, ¿vamos allá? – con una sonrisa, Sango permitió que Kagome entrelazara su brazo con el suyo, haciendo a la recién llegada sentirse mucho mejor. Tal vez el día no había sido tan malo después de todo.
Sentado en la mesa de la cocina y en compañía de sus amigos y Lin, Inu Yasha leía la lista de pendientes del café que habían elaborado entre todos. Cortinas, mantelería y los uniformes; pintura y resanar las paredes; unos nuevos marcos de las ventanas y la puerta, además de sillas y mesas; los diferentes tipos de tés, cafés, bocadillos y repostería para ofrecer a los comensales; más jarritas, azucareros y recipientes para la crema junto con unas tazas más finas y mejor decoradas (a juego) y cubiertos; también unos sillones confortables aunque no muy grandes para que los chicos pudieran trabajar más a gusto en el nuevo servicio…
Todos estaban un poco desanimados. Miroku, como siempre, había hecho el balance monetario (balance que a estas alturas Inu Yasha ya detestaba) y como temían, necesitarían una cantidad de dinero bastante exorbitante para sus bolsillos para hacer todo lo que necesitaban.
- Buenas tardes – la voz de Kagome que entraba en ese momento junto con Sango a la cocina lo hizo estremecer, formándosele un hueco en el estómago, tratando de ignorarlo denodadamente.
- Buenas tardes señorita Kagome. ¿Cómo le fue en su examen? – le preguntó Miroku amable a la chica, cuya cara mostró una tristeza instantánea.
- Temo que no muy bien… - respondió con un poco de resistencia. Sabios, el de ojos violetas y todos los demás prefirieron dejar a un lado el tópico.
- Estábamos planeando las mejoras del café, señorita. ¿Le importaría darnos su opinión? – dijo Miroku delicadamente, a la vez que le quitaba la lista de pendientes a Inu Yasha de manera suave tendiéndosela a la chica. Kagome y Sango, que se instaló tras la pelinegra y miraba sobre su hombro, comenzaron a leerla.
Luego de unos segundos, Kagome preguntó:
- Mmm. ¿Están seguros que se haría todo esto de una vez? Quizás se pueda ejecutar poco a poco, para no mantener cerrado el café durante tanto tiempo… - sugirió la chica Higurashi, dubitativa. Sango le quitó la lista a la chica para leerla más detenidamente.
- Probablemente Kagome tenga razón – comentó Naraku – Sería cuestión de analizar para cuales remodelaciones se necesitaría que el café estuviera clausurado y las otras hacerlas aunque estuviéramos ofreciendo el servicio – Kagome continuó:
- Por ejemplo, comenzar con los marcos de la puerta y las ventanas, el resanado y la pintura. Una vez que estén terminados, se abriría el local para trabajar y se continuaría con las mesas y sillas. Después de todo, podríamos seguir usando las que tenemos hasta que estén listas las nuevas – comentó la chica pensativa. Todos se miraron entre sí, aprobando la idea.
- Podríamos pedirle a ese vejete de Totosai que nos haga los marcos y las sillas y mesas. Después de todo, dijo que nos podría prestar, ¿no es así? – preguntó Inu Yasha al aire.
- Y también la mantelería y cortinas; inclusive las servilletas podrían ser de tela. Nos ahorraríamos un poco de dinero que si las compramos de papel – comentó Kohaku animado. Naraku lo secundó:
- Todo podría ser a juego, para no desentonar, junto con los uniformes. Por cierto, ¿de qué color van a ser? – Miroku sonrió y volteó hacia Kagome, que se había sentido reanimada también junto con los muchachos.
- ¿Cuál es su color favorito, señorita Kagome? – la aludida lo miró un poco desconcertada.
- Verde. ¿Por qué? – la sonrisa del de ojos violetas de amplió y respondió a Naraku:
- La camisa será blanca y los uniformes completamente negros, a excepción de la espalda del chaleco y el corbatín, que serán de un verde muy oscuro; el color predilecto de la señorita Kagome. ¿Están de acuerdo? – Kohaku y Shippo aplaudieron, como siempre hacían cuando una idea les gustaba, gesto que imitó la pequeña Lin. Naraku, Inu Yasha y Miroku sonrieron y los ojos de Sesshomaru brillaron, aprobatorios. Kagome sintió como sus mejillas se sonrojaban de contento. – Así que la mantelería y las cortinas también serán de ese color, añadiendo unos cuantos detalles para que haya variedad. Por supuesto, el uniforme de la señorita también tendrá partes verdes aunque sea en su mayoría negro – dijo mirándola apreciativamente de arriba a abajo. Kagome se estremeció temerosa, casi sintiendo físicamente los ojos de Miroku en todo su cuerpo.
Un coscorrón bien dado por Sango en la coronilla de Miroku lo sacó de su ensoñación. Kagome se sintió agradecida con la chica, hasta que vio su mirada asesina y su rostro furioso.
- ¿Alguien podría decirme para qué necesitan exactamente los sillones no muy grandes? – todos se miraron entre sí nerviosos. Parecía que nadie hasta el momento le había comentado a Sango el nuevo giro del café. - ¿Y bien? – en vista que nadie le respondía, se dirigió hacia el que tenía más cerca: Miroku.
- Bueno Sango… verás… nosotros tenemos que… incrementar nuestros ingresos… y pues, en vista que… como tu entenderás… pues tuvimos que… implementar… una idea… - respondió Miroku temeroso y algo incoherente. Sango mirando fijamente al de coleta, profundizó más su ceño fruncido.
- ¿Cuál idea? – Miroku tragando grueso y con gotas de sudor en su frente, miró a sus amigos pidiendo ayuda. Nadie se atrevió a apoyarlo.
- Pues… que vamos a ofrecer… un servicio de… de acompañantes… a las chicas… - un silencio sepulcral llenó la cocina. Los tres niños se abrazaron entre sí y los demás parecía que no respiraban.
- ¿QUÉEEE? -
Final del capítulo 28
Continuará…
Reviews:
knd.03: ¡Por favor, no me agradezcas por actualizar! ¡Yo soy la agradecida porque leas mis locuras! Muchas gracias por tu review.
taniiah: Hay mucha verdad en lo que dices. Gracias por tu review y también por añadir "El Castigo" a tu lista de historias favoritas n.n
AllySan: Como verás, a Kagome no le fue tan bien y efectivamente, la angustia surgirá entre los chicos más continuamente, hasta que… ¡bueno! Ya te lo imaginarás. Muchas gracias por tu review.
pao14: Los celos de Inu no han hecho más que comenzar. ¿Recuerdas el uniforme de Kagome? Jejejeje, ñaca ñaca. Gracias por tu review.
lady-create: Jejeje. Espero que vica ya se encuentre mejor. No iba dejar a Kagome elegir sin que antes probara todo lo que hay en el menú, ¿verdad? Jajajaja. Pero bueno, será discreto el asunto, nada extravagante, para que vica no sufra otra hemorragia nasal. Gracias por tu review y un saludo para ambas.
Lolichan36: Lamentablemente Kagome no casi, más bien reprobó. Del accidente de Sota sabremos los detalles más adelante, aunque te anticipo que este hecho traerá cola. Gracias por tu review.
isabel: Jijiji. A mí también me gustaron los celos de Inu. Gracias por tu comentario.
darkifreza: Hay de todo en la historia. Gracias por tus palabras y tu review.
Favoritos:
Criis15: Gracias por anexar esta historia en tus favoritos y alertas. Un cumplido.
maring: Mil gracias por anexar "El Castigo" a tu lista de historias favoritas. Igualmente por "Él me Eligió" y "La Mujer del General". Me anima como no tienes idea que aún haya personas leyendo estos fics.
Y sin olvidar agradecer también a todas y todos los amables lectores que no mandan review.
También quisiera desear a mis queridas/os lectoras y lectores unas felices fiestas navideñas. Disfruten mucho esta época, donde lo más importante es compartir nuestra alegría con las personas que amamos y que nos aman, aunque no haya regalos o una cena fastuosa. Reciban un abrazo de mi parte. ¡Feliz Navidad a todos ustedes!
C. Weller chan
