-Vamos, Ballena –dijo el Seco con un tono poco jovial, muy seco para ser el sicario que era. No estaba teniendo paciencia en esos momentos, no la tenía para seguir aguantando la fiesta, se le hacía ridículo y en su mente estaban otros planes… unos que incluían a cierta chica de cabello rosa y un temperamento colérico que sólo se traducía en asesinatos – ¡que no tenemos todo el día!

-¡Ya voy! –gritaba neutral su compañero gordo, uno que se enfundaba la Colt Doble Águila adentro de la chaqueta –deberías dejar de preocuparte, es sólo el jefe quien nos manda llamar… dudo que pase algo grave…

-No es necesario que vayan –dijo una voz potente que sobresaltó a ambos adentro de la pequeña habitación en la que se encontraban. Los guardaespaldas del jefe cerraron la puerta de inmediato, dejando solos en la habitación a otros tres sicarios, a los dos ya mencionados, al jefe y a un chico de al menos veinte años: bien parecido, camisa abierta, peinado rubio de cola de caballo y facciones cuadradas –bien… ya saben cómo procede esto: alguien dio el pitazo y nos cargaron diez kilogramos de cocaína… ¡y quiero saber quién chingados nos ha delatado con los policías! –nadie se movió, Ballena se había salvado del interrogatorio porque el permaneció con el rubio que estaba a un lado del jefe – ¡de aquí nadie se mueve hasta que alguno haya confesado…!

Un balazo sobresaltó a todos en el lugar, uno que impactó directamente en el tórax de uno de los tres sicarios que entraron con el jefe. Todos voltearon a ver de dónde vino ese disparo, el chico rubio se estaba guardando el arma.

-¿Qué chingados has hecho, Mariano? –le preguntó con ira el jefe al chico, quien sólo miraba complacido cómo desangraba su víctima reciente -¿quieres que te meta plomo en la cabeza o qué chingados quieres?

-Él es el chivata –dijo en voz alta mientras señalaba al cuerpo caído, el que dejaba fluir la sangre como un par de hilachos gruesos, como un par de cascadas que corrían desde el cuerpo al resto del suelo. Intrigado, su jefe se acercó a él. No le hizo caso y disparó al aire… la bala impactó a unos pocos centímetros del marco café de la puerta –lo vi hablar por teléfono durante la entrega y eso no se puede hacer… ¿qué? ¿acaso desde que me fui cambiaron las reglas?

Convencido ligeramente, le pidió al Seco que esculcara en el cadáver y viera el teléfono. Lo tomó por la fuerza y revisó la última llamada.

"¡Juliancito, dime que has salido vivo de esa…!" escuchó por la bocina mientras colgaba con fuerza y mucho enojo.

-¡Serás pendejo! –gritó a todo pulmón mientras metía otro balazo al techo -¡era su mamacita!

-¿Y luego a mí qué? –preguntó ofendido mientras se levantaba y le hacía frente. Su jefe no tuvo otra opción además de mirarlo fulminante, pues no podía hacerle daño por motivos más fuertes que él.

-¡Era re buen pistolero! Ahora me consigues otro –exigió mientras caminaba por sobre el cuerpo y salía por la puerta de atrás. Los dos sicarios restantes salieron del lugar y el chico rubio sólo se limitó en escupirle al cuerpo para salirse de forma seguida. Regresó el Seco de improviso a la habitación con el Ballena para tomar algunas cosas.

-Rápido, que ahora el jefe no se hará esperar –dijo apresurado el amigo regordete mientras se colocaba su chamarra de piel por sobre los hombros –quiere hablarnos sobre el envío que hicimos con esa cosa brillante.

-¡JOYA! –gritó el Seco con la voz a punto de rompérsele por la ira… ya estaba demasiado desesperado y tenía que ganarse a ese güero de alguna manera para no terminar acribillado por él -¡Es una joya… una esmeralda! Es obvio por el color verde –gritó con soltura, con enojo y con ganas de dispararle para que se callara, pero no lo haría porque aunque no quisiera admitirlo: él era su único amigo –vamos, que no tenemos tanto tiempo. El avión a Colombia debe estar por salir y no quiero quedarme ni un segundo más con ese tipo aquí… matándonos a nosotros.

-Tienes razón, compa… ese bato es un tipo extraño… me cae de madre que algo se trae –respondió Ballena mientras cerraba la puerta tras de sí.

Pasaron varios segundos antes de que el cuarto quedara completamente vacío, sólo estaba el cuerpo haciendo gala de presunción a la mitad de la habitación.

Amy se deshizo de su invisibilidad mientras volteaba con los ojos abiertos por el impacto que le causó tal bala al clavarse a un centímetro de distancia de ella, de su brazo… de repente, le llegaron los recuerdos de aquella escuela en la que se le metió una bala en el hombro… se le metió porque se la impactaron duramente. En ese momento se dirigió al cuerpo del muerto y lamentó su muerte tan prematura e injusta.

"Todo por el instinto fallido de un pelafustán malparido" dijo en voz baja mientras empezaba a repudiar a toda esa gente… había pasado una semana desde que Sonic se comió esos chiles habaneros, los cuales le concedieron el milagro a Amy de ver a un Sonic confiado aprender de un error. Pero lo que más miedo le empezaba a dar a la chica no era el hecho de que ése sujeto estuviera muerto o que lo hubieran matado de manera tan baja, sino las palabras del mismo jefe cuando la vio practicar tiro al blanco: "Esta jarocha sí que tiene madera para esto" esa frase la mató en ese instante… ¿de verdad se había vuelto tan fría y cruel para con los demás? Sonic intentaba consolarle esos pensamientos pesimistas, pero no lograba demasiado, sólo lograba que ella lo abrazara y besara levemente en los bordes de los labios, casi como si sellara una sentencia de muerte en lugar de una que dictaba que ella vivía, como la niñita de Mobius. Regresó aquel sicario que la quiso usar como objeto de morbosidad, pero sólo veía su cuerpo tirado en el piso de aquella camioneta, queriendo decir que tal vez ella no tendría piedad jamás… queriendo entender y darse a entender que una vez que cruzas aquel umbral, el de tener una vida en tu poder, tal vez, sólo tal vez… no hay vuelta atrás.

-Colombia… -musitó Amy para sí mientras procesaba todo lo que escuchó estando invisible –¡la esmeralda del caos será enviada a Colombia!

-¿Qué? –Sonic se acercó a ella con su gran velocidad, pues estaba distrayendo a los demás afuera para que ella pudiera volverse invisible en caso de emergencia -¿ahora qué pasó?

-La esmeralda caos… va ahora a Colombia –dijo Amy impávida -¿qué haremos?

-¿Cómo que qué haremos? ¡Iremos a Colombia! –respondió Sonic, pero entonces ella le dio a entender algo importante: Rouge, Knuckles, Chris y Yissel -¡ah, los chicos!

-Sí, ellos –dijo Amy con un poco de sequedad, más que nada porque su mente divagaba en aquellas palabras que su jefe le había dicho, quisiera o no, seguía sin creerlo.

-Les avisaremos… -respondió Sonic –después correré contigo hasta Colombia.

-Son 3.177 kilómetros de distancia –respondió secamente, la distancia no era el problema… el problema era que no sabían ubicar aquellos mapas, sobretodo Sonic… quien le dejaba a Tails en Mobius la tarea de interpretarlos –creo que es mejor ir con ellos en el avión.

-¿Invitados? –preguntó el chico con un poco de descaro mientras se acomodaba con una sacudida el cabello largo, el que ahora le llegaba a la cadera, Amy sólo se lo acomodaba con la mano y le abarcaba hasta la mitad de la espalda.

-Polizones –dijo ella con un poco de malicia, Sonic entendió su idea y entonces escucharon cómo se abría lentamente la puerta. Amy tomó a Sonic para abrazarlo y así volverse invisibles los dos. Entraron los sicarios nuevamente.

-¿Y qué haremos con los nuevos? –preguntó Ballena, quien había olvidado otra cosa, pero no recordaba qué –no sé si sean de confianza, llevan sólo una semana.

-Nos los llevamos, total… el chico se sabe cuidar y la chica en algún punto deberá aflojar –dijo el Seco con desdén en su voz –cada vez que se resiste y me mata con la mirada… no tienes idea de lo que quiero hacerle… -entonces sintió un golpe fuerte en el área genital, pero eran los únicos en la habitación a su vista, además de que Amy ya se había vuelto intangible para cuando el Seco se dobló por el golpe.

Los chicos invisibles caminaron hasta los muros y los traspasaron para liberarse de aquellas palabras que taladraban los oídos de ella. Cuando se encontraron afuera, Amy agradeció la frase de su jefe, convencida de que no era porque quisiera ser así, sino que era porque se lo buscaban.

-Sonic… -le preguntó ligeramente mientras él corría con ella en la espalda.

-¿Qué pasa, Ammes? –le dijo con amabilidad, Ammes era una forma que él sólo usaba para hablarle a ella.

-Si lo matara… ¿te enojarías?

-No… de hecho me gusta verte como asesina –dijo con un poco de sonrojo –creía que sólo yo me enojaba hasta esos extremos –dijo con una sonrisa un poco cínica mientras entraban a su hogar provisional con Knuckles y Rouge discutiendo de un lado y Chris y Yissel del otro jugando un videojuego que Sofía les había dado para entretenerse cuando las discusiones ocurrieran.

-¿Qué pasó? –preguntó Knuckles al verlos entrar -¿saben algo de la esmeralda?

-Sí… y no –dijo Amy un poco resentida –sabemos que la tienen –dijo como inicio –pero…

-Pero… -añadió Rouge al verla titubear.

-…Pero va en camino a Colombia –reveló Sonic con el mismo ceño nervioso que ponía en ocasiones –mañana nos llevan a nosotros con ellos, creo que será divertido.

-Cuídense –agregó Chris, quien había dejado el control de la consola en el suelo –que les vaya muy bien allá… no conozco, pero si van con ellos cuídense mutuamente.

-Bien –tragó con fuerza Sonic para tomar a Amy de la mano –te prometo que estaremos bien…

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Shadow fue despertado bruscamente con una cubeta de agua fría sobre su cabeza, sobre su cuerpo semidesnudo de no ser por aquel pantalón de mezclilla rota; su cuerpo estaba atado a una silla con un vendaje de cuerdas sobre sus brazos fuertes y musculosos; sus tobillos estaban igualmente atados con fuerza. Se encontraba en un cuarto cerrado, oscuro, pero no lo suficiente como para nublar la perfecta vista que tenía detrás de esos ojos rojos; trató de discernir algunas cosas, entre ellas había una mesa de interrogatorios, un micrófono, una grabadora y otro par de sillas… el lugar olía a desesperación. La luz se dejó ver cuando alguien abrió la puerta para mostrar su perfecta silueta aceitunada, una back-light dejó ver el brillo de sus ojos amielados y debajo de ellos: un ceño indiferente que cambió de inmediato al ver a Shadow atado de pies a cabeza en aquella silla. Lo fulminó con los ojos y entonces procedió a cerrar la puerta con rapidez y en prender las luces frías que habían en el cuarto, dejando a Shadow un poco decepcionado y desconcertado por el brillo. La luz no hacía nada además de resaltar más sus ojos rojos y su figura atlética.

-Al fin te dignas a mirarme –dijo Shadow con un tono un poco más que venenoso. Ella no respondió y cerró la puerta con el pestillo -¿de verdad las mujeres son tan iracundas u obsesivas como para hacer esto?

-Esto no tiene nada que ver con eso –respondió dejando en claro algunas cosas, pero haciendo dudar al chico –si os tengo aquí no es por lo ocurrido en la cama.

-Entonces no os entiendo –respondió imitando su acento con claro ademán burlesco, pero ella ya no era la suave Noah que conoció.

Terminó con la cara girada y la mejilla ardiendo por el impacto de aquella palma sobre su rostro… aquella mano que alguna vez lo acarició con tanta ternura, ahora lo despreciaba con severa obviedad. Shadow intentó moverse para liberarse, pero se dio cuenta de que no podía hacer que uno sólo de sus músculos lo obedecieran… aún se encontraba sedado.

-Ni siquiera os intentéis liberar –señaló Noah –os hemos metido una decente cantidad de sedante, no podrás liberaros en un buen tiempo… por cierto: Bienvenido a México D.F.

-Sigo sin entenderlo ¿qué te hice para que me hicieras esto? –preguntó con voz traicionada, pero ella sólo intentaba sacarse el nombre de María de su mente… aunque la razón de su actual paradero no fuera esa. Se dedicó a hacer que un televisor se encendiera y entonces él pudo ver las grabaciones de las noticias en las que apareció. Cuando la presentación se hubo terminado, la miró dudoso.

-"Shadow" Queda usted arrestado por irrupción e intento de asesinato –argumentó Noah mientras sacaba una placa militar con su identificación en ella… una foto frontal bien tomada que resaltaba sus ojos de manera que lucían incluso más grandes, el moreno quedó impactado por aquella revelación al grado de abrir sus ojos de manera exuberante por primera vez en su vida… una chica tan interesante, bonita, inteligente y hábil para defenderse; obviamente eran bromas todas aquellas que le lanzaba cuando inquiría su fragilidad en cualquier combate; en ese momento todo adquirió un sentido macabro para él, un sentido que quiso ignorar, pero retumbó dentro de su mente y su corazón –tienes derecho a guardar silencio, cualquier cosa que os digáis será usada en vuestra contra.

-Traidora –espetó al sentirse destruido por dentro… -me usaste…

-Mira quién habla de traicionar… -dijo ella con el rostro serio, uno que mantuvo hasta que se volteó para darle la espalda y dejar que sus lágrimas corrieran silenciosas. Era cierto: ella lo había traicionado, había traicionado su confianza, había roto toda suposición que tenía él sobre ella, había desenmascarado su identidad; por alguna razón sentía que ella era la antagonista de esa historia, pero no quiso seguir llorando, no quiso doblegarse ante su labor.

-¿Hablas de María? –preguntó extrañado, pero ella sólo siguió sin inmutarse en ningún momento; siguió con la vista puesta en un punto indeciso de la pared –sí, la extraño y la extraño a cada momento más –reveló con la mirada rota mientras recordaba aquellos ojos del color del cielo y esa piel de terciopelo –creo que me equivoqué contigo… jamás serás como ella…

-¡Cállate! –gritó a todo pulmón herida por las palabras de su interlocutor –no sé siquiera lo que vi en vos, pero lo que sé es que jamás lo había visto en nadie ¡Y se me hace más que injusto que os me trates de traidora cuando lo que hago en realidad es sólo mi trabajo! –gritó con fiereza y los ojos rotos con un par de lágrimas –¡vos no sabéis del martirio que sufrí estos días gracias al verme obligada a cumplir con ello! ¡No lo sabes!

-Si de verdad me querías, pudiste haberme dejado ir; tal vez confiar un poco en mí –espetó casi escupiendo, pero ella no se inmutó en absoluto con eso, pero por dentro quería liberarlo de los amarres y hacerlo correr… sabía en el fondo de su ser que él no tenía culpas de nada y que no tenía relación con ningún narco en ningún sitio, sólo siguió con la misión porque era la forma más práctica para seguir cerca de él… pero eso era algo que no quería que nadie supiera –tú sólo eres una egoísta…

Otro manotazo resonó en la habitación, pero ahora del otro lado de su cara.

-Si fuera egoísta de verdad, os habría matado en el instante en el que vos dijiste: "María" –remarcó. Shadow la miró con un poco de decepción. Los minutos que siguieron tampoco fueron mejores, pues ella seguía sumergida en su dolor mientras que Shadow buscaba una explicación para lo que estaba aconteciendo.

-Si me quisieras…

-Te quiero, imbécil –musitó para sí sin que él escuchara nada. Estaba ella sentada en la mesa mientras se sujetaba las piernas en una posición frágil, ya partida en dos por lo que estaba sucediendo, por lo que estaba viviendo y por las decisiones que se vio obligada a tomar.

Shadow entonces también empezó a razonar el cómo se sintió ella después de haber pronunciado aquel nombre: María y el cómo la pudo haber matado de dolor; si la traición se sentía de esa manera tan cruel y penetrante, imaginó que ella no la estaba pasando bien… ambos orgullosos y en silencio vivían un calvario imposible de continuar.

-Imagino que tu amiga Tarah tiene algo que ver con esto… -dijo en voz alta, ella sólo no respondió –igual es una maldita como tú…

-Ella fue la que lo planeó todo, yo no hice nada además de evitar que os estampares en el suelo –dijo con la voz rota, alta y débil; queriendo emitir un gruñido fuerte por la especulación y el insulto que aquel moreno les profirió, tanto a su amiga como a ella –de no haber sido por mí, estarías secuestrado Y herido… sólo estáis secuestrado.

-Graciosa –dijo en voz baja mientras sentía que sus fuerzas volvían poco a poco, sentía que sus brazos tenían un poco más de movimiento y sus muñecas ahora tenían un poco más de libertad… dentro de poco podría usar sus poderes de energía –cuando la vea voy a machacarla…

-No podrás, no la verás –aseguró Noah –Tarah regresó a su base en otro lado para una misión que se hará mañana… no os molestéis en preguntarme dónde, porque mantendré cerrado el pico.

Se quedaron mirando durante algunos minutos, esperando a que el otro cediera a pedir una disculpa a pesar de que ya se habían dado cuenta de todo el mal que le hicieron al de a lado, sin embargo… no ocurrió.

Shadow ya se había decidido: si ella no se disculpaba antes de que él recuperara todas sus energías, haría volar el lugar en pedazos sin importarle nada.

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Star apareció atada de pies y manos en el avión, pues Blaze y Silver obligaron a los guardias del aeropuerto para dejarlos abordar sin importar nada mientras el vuelo se dirigiera a la ciudad capital; incluso el avión parecía bastante vacío sin mencionar el caos que crearon que obligó a todos a cederles el paso. Tails y Cream la vigilaban con cuidado, en espera de que no despertara tan pronto. Fue demasiado tarde, cuando la chica espabiló, lo hizo tan rápido que empezó a reunir sus poderes para sacar un rayo letal, pero se detuvo en el instante en el que vio que el avión estaba ya por sobre los parajes. Blaze seguía inquieta por la altura tomada y Silver la intentaba relajar con un beso que ella evadió con soltura por la timidez que le producían hasta que se dejó iniciando con unos tan tiernos y dulces como la vida misma cuando era compartida con la persona a quien más amas.

-¿A dónde voy? –preguntó exaltada Star, Blaze se levantó y la vio impotente en aquellas condiciones -¡Sáquenme de aquí!

Blaze sólo le dio un manotazo para que se volviera a dormir, pero el efecto deseado no fue el que ocurrió, pues la chica empezó a gritar con maldad y a exigir respuestas hasta que Cream la hizo dormir con una taza de leche caliente.

-…¿Gracias? –dijo confundida la chica de pelo negro ante la amabilidad de la niña a quien casi mató.

-Por nada, señorita –dijo igualmente jovial mientras regresaba a su lugar para contemplar el paisaje nuevamente. Tails se le sumó sabiendo que la amabilidad de Cream la dejó curiosa y desconcertada, por lo general eso pasaba con un enemigo… ella no dejaba de ser amable por más mal que le hicieran, era algo admirable y a la vez algo poco común.

Cayó de nuevo en el sueño y empezó a murmurar, sabía que no tardaría mucho en llegar a su destino, a un destino forzado por parte de sus anfitriones, pero cada minuto se le hacía extenso, cada vez más, por lo que empezó a dormir un poco, esperando que el tiempo matara todas sus aprensiones.

"-¡No! –gritó con tanta fuerza que se quedó afónica la gata negra de ojos violetas -¡no te dejaré ir así!

Sostenido y succionado por el aire, estaba su novio Amethyst, un joven gato color ocre que trataba de aferrarse a cualquier cosa que pudiera encontrar. Antes Star era científica de los laboratorios de Mobius y habían hecho ella y sus compañeros experimentos con algunas esmeraldas caos que habían encontrado, pero entonces hubo una explosión que creó un pequeño portal dorado.

-¡Star! –gritó a los cuatro vientos mientras seguía aferrándose con fuerza -¡es inútil! –dijo con una pequeña lágrima en el ojo, esperando a que pasara cualquier cosa… el portal cambiaba de colores y cuando él se vio limitado por su fuerza, se soltó del pilar donde ella estaba y entró al portal… el que ya era color cielo.

-¡Amethyst, no! –gritó con dolor en su corazón, tanto dolor que su pelaje largo y lacio la hacía ver destrozada con esa combinación de lágrimas. Llegó un punto en el que ella ya no pudo sujetarse, un punto en el que todo ya era inútil, como lo fue con su novio ocre y ella perdió fuerzas hasta que un portal dorado la succionó y envió a Argentina, Buenos Aires."

Despertó de golpe después de recordar aquel día y entonces se abrazó el cuerpo mientras sudaba en frío. Cream dio un brinco de sobresalto, creyendo que ese sueño sólo llegaba cuando se sentía mal, y en efecto, lo hacía. Respiró con fuerza e intentó mantener la calma mientras fraguaba su plan para devolverse… pero no podía hacer nada ya con ese chico de cabellos plateados, uno que era más poderoso de lo que imaginó, uno que la podría poner en jaque. Sabía que si lanzaba un rayo arremetiendo contra ellos, además de que se condenaría en el vehículo, ellos le responderían: Blaze era excelente usando su piroquinesis y Silver era un maestro con la telequinesis; siempre podría volver a dañar a la niñita, pero estaban encerrados… hiciera lo que hiciera, no había escapatoria… ¿confiar en ella? Lo dudó, porque ya había intentado calcinarlos con rayos.

Apareció Cream vestida de azafata, la ropa le quedaba gigante, pero se veía excesivamente tierna con las coletas trenzadas y esos ojos de tamaño exuberante, la falda le llegaba hasta los talones y no doblaba las mangas de su camisa, sin mencionar que el chaleco le caía sobre las rodillas.

-¿Quieres algo? –preguntó con voz trémula y tierna… para rematar su aspecto de caricatura chibi, pues los moños en su cabello no faltaban, Cheese también salió de su ropa y miró a la de ojos púrpura directamente –hay muchas cositas aquí –cerró los ojos con ternura e inclinó un poco la cabeza de lado.

-No, gracias… -dijo un poco confundida mientras intentaba analizar esa escena en su mente, mientras trataba de digerirla para posteriormente borrarla, demasiada dulzura la empalagaba, pero después se rió un poco al ver a la niñita intentar caminar sobre esos incómodos zapatos de tacón como si se tratara de un pingüino que está en una marcha militar –regresó a sus pensamientos mientras no dejaba de pensar en Amethyst y en dónde podría estar… si ella cruzó por el portal dorado y llegó a ese planeta lleno de gente extraña ¿a dónde había llegado él? No lo sabía, pero para poder averiguarlo necesitaba las esmeraldas… y se rumoraba que eran siete. Miró al frente, encontrándose con la mirada vidriosa y llena de odio de Blaze, quien la vigilaba a toda hora -¿y vos qué queréis? –preguntó con desdén en su voz, la lila sólo le devolvió una mirada desdeñosa y entonces supo que en ella jamás podría confiar, pues ella sólo esperaba ansiosa el reencuentro de conflicto.

-Tranquila, Blaze –le pedía Silver, pero ella sólo se hundía más en el sillón del avión vacío en primera clase –llegaremos y entonces te librarás de esto, escaparemos, lograremos encontrar a Sonic y compañía.

-No me preocupa eso, me preocupa ella –dijo señalando con la cabeza hacia atrás –no quiero que nos termine matando y robando la esmeralda.

-Te juro que no lo hará –dijo Silver mientras le besaba un poco la mejilla tomándola de sorpresa. La lila no pudo aguantar sus pensamientos, lo que se tradujo en el sonrojo más notorio que Silver le hubo notado, respiró con lentitud y entonces… se lanzó sobre el tórax de Silver para besarle con los ojos cerrados y mucha ternura la mejilla, él sólo rió un poco por el acto reflejo de la chica.

-Vamos a aterrizar –notificó el piloto, entonces se acomodaron y llegaron a terreno llano para bajar por el lugar con la chica en brazos y ligeramente contenida por el poder de Silver.

Los esperaban varios policías y periodistas en especial para notificar el arresto y hacer la cortina de humo del día, les apuntaron con las armas, a lo que ellos se inmutaron un poco: Cream y Tails procedieron a esconderse atrás de Silver, Blaze se acercó a ellos… ayudada por Star, quien empezó a generar un espectáculo de rayos en las nubes que cayeron sobre ellos. La lila aprovechó y envolvió a los cinco en una bola de fuego hueca por dentro, los rayos seguían cayendo… para cuando la bola se había apagado, ya no había nadie.

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Llegó ella a Colombia, a su sede, sana y salva mientras ponía la alarma para levantarse temprano y dormir como la linda chica que era. Sin remordimiento alguno recordó los hechos del día, de igual manera quiso quedarse con su amiga para cuidar al criminal, pero tampoco podía librarse de su deber en su agencia madre. Además, debía dormir temprano porque al día siguiente, su jefe se infiltraría a una fiesta que daría el capo de Medellín.

Al día siguiente despertó y se alistó con las primeras ropas que tenía para ir con los miembros del ejército. Cuando le notificó que ya estaba en la fiesta empezó a organizarlos a todos y a hacer anotaciones en la pizarra y en los escritorios. Había mapas, anotaciones sobre las entradas y salidas probables y vigilaba a todos en el lugar, que todos hicieran sus trabajo.

Mientras tanto, Willy en la fiesta conversaba y aprendía todo lo posible sobre los conectes y contratos de su anfitrión hasta que se encontró con un problema: un hombre que antes lo había visto en algún operativo que ya tenía más de seis años y que podría reconocerlo como agente en cualquier momento.

-Están empezando a llegar de todas partes…

-Nosotros también estamos listos por si nos necesitas –dijo Tarah a Willy mientras seguía haciendo sus anotaciones –tenemos el apoyo de cincuenta hombres y el del ejército.

-Sólo no quiero necesitar ayuda, aunque la fiesta promete grandes sorpresas. Los del golfo ya fueron confirmados y aunque fue hace muchos años lo que ocurrió con las cargas, no quiero que me reconozca.

-Mucha suerte, que todo salga bien y ¡cuídate! –pidió a su jefe, colgó -¡váyanse preparando para la orden de salida!

Sonic y Amy llegaron escoltando al intermediario de su jefe con la joya en mano envuelta en una caja grande… ellos no sabían cómo aprovechar su energía, y cuando lo intentaban, alguien salía muerto por la electricidad contenida, pues la esmeralda no estaba hecha para humanos. Ballena los vio un poco inquietos, pero igualmente maravillados porque el lugar era hermoso: otra hacienda de pastos verdes bien cuidados y de increíble estilo antiguo era lo que ambientaba la fiesta, la música era alegre y del lugar "¡Viva la alegría!" gritaban algunos y Amy empezaba a animarse. Sonic la tomó de la muñeca y se la llevó a los balcones.

-¡Perfecto! ¿ahora cómo la obtendremos? –preguntó la chica mientras observaba a su alrededor… era una fiesta y cualquiera podría hacer una distracción decente, pero no se le ocurría cómo llamar la atención del anfitrión, quien ahora estaba atendiendo a un par de mujeres que venían de Europa.

-No lo sé –dijo Sonic sonriendo al ver tanta extensión de tierra al frente y con un presentimiento en la mente –pero esta fiesta… se va a poner interesante –dijo sin mirarla, ella sólo le hizo un ceño dudoso, pero él no le respondió –ya verás.

-Bien… eso espero –llegó la Ballena y el Seco con ellos y un par de tragos extras -¿y esto?

-Tequilita –respondió Ballena entregándole su trago a Amy –salud, mi bella dama –Sonic gruñó de inmediato y entonces corrigió la frase, ella sólo rió.

-Salud –dijo él pasándose aquel áspero líquido por la garganta… no era algo que le gustara realmente, pero después de cinco tragos, era tolerable. Llegaron a ellos el anfitrión de la fiesta, pero Ballena ya se había marchado al ver la expresión enojada de Sonic con respecto a Amy.

Caminando por la fiesta vio a alguien que no esperaba ver en muchos años.

-¡No es cierto, esto se va a poner buenísimo! –dijo en voz alta mientras se regresaba a notificarlo a su jefe, cuando volvió, sintió el ambiente tenso entre el pelirrojo y su jefe, para rematar: Amy, Sonic y el Seco estaban volteados esperando que la tensión disminuyera. Amy y Sonic salieron discretos, pues entre menos supieran, era mejor para ellos, a su lado se mantuvo el Seco, quien esperaría inútilmente hasta que Amy se quedara sola. Ballena llegó con él un poco preocupado y volteó a todos lados.

-Llegó a la fiesta, nada más y nada menos que la novia del aviador –reveló mientras volteaba a todos lados, encontrándose visualmente con Willy, el pelirrojo, bajar por las escaleras; entonces se volvió a su jefe con cara alarmada –Oiga, patrón, ese cuate se me hace conocido, es el que se robó las cargas hace más de seis años.

-¡Con razón se me hacía conocido este tipo! –dijo con atino –está pasando algo muy raro, Ballena, hay que estar abusados.

Willy se salió de la fiesta y empezó a marcarle a Tarah.

-Tarah, esto se lo llevó la fregada… los prófugos de Santa Marta Acatitla están aquí y no sé ni porqué, además, el jefe de los del golfo ya me descubrió, así que te doy la orden de que en este instante allanes la hacienda ¿estamos?

-Resiste todo lo que puedas, vamos para allá –dijo la chica con voz fuerte – ¡llegó la hora, vámonos!

Entonces todos los cincuenta y los miembros del ejército salieron a la carrera.

Para entonces, un contacto del gobierno había llamado al anfitrión de la fiesta, interrumpiendo el encuentro de éste con los demás asistentes a la fiesta.

-¡Vámonos de aquí! –anunció a todos en la fiesta, fue entonces cuando el caos empezó a reinar en el lugar –¡viene medio ejército para acá, así son… caminen!

El desmadre se hizo notar en el instante en el que Sonic y Amy vieron a todos correr de un lado a otro, esperando a que todos lograran salir del lugar… buscaron a su jefe para preguntar qué estaba pasando, pues ellos no habían oído el anuncio por estar tan ensimismados con la estrategia sobre la esmeralda. Las personas repartidas en toda la hacienda se amontonaron dónde estaban ellos, creando redes de manos y mares de cabezas en los que nadie podía respirar con tranquilidad. Sonic sonrió de lado y haló a Amy para llevársela consigo.

-¿Viste que sería interesante? –dijo él guiñándole un ojo para entonces tomar la caja del regalo y rápidamente huir corriendo sin ser percibidos por nadie gracias a la invisibilidad de la chica. Cuando se encontraron afuera, fueron de inmediato a la habitación del hotel en el que se estaban hospedando para guardar la joya misma entre ropas y botes de cristal camuflados y forrados; no tardaron en volver para fingir que habían salido del lugar al mismo tiempo que ellos.

Tarah llegó con todo el ejército y los guardias a una hacienda que estaba semivacía, se sintió traicionada en ese mismo instante, pero no se rindió y siguió recorriendo los lugares con su gente. Logró divisar dos cabelleras peculiares: una rosa que llegaba hasta la mitad de la espalda y una azul atada en cola de caballo que llegaba a la cadera, cuando los rostros voltearon, ella logró percibir las facciones e inmediatamente identificó a los chicos.

-¿Santa Marta Acatitla? –dijo entonces al darse cuenta de que ya habían acelerado y huido con alguien que parecía ser el jefe de ellos: el intermediario entre los cárteles.

-¿Qué ocurrió? –llamó Willy preguntando.

-Esto se va a poner interesante –respondió a su jefe –necesito hacer una petición –dijo ella mientras se volvía a subir a su camioneta de asalto… pues ya tenía un plan en mente, uno peculiar y no podía hacerlo sola: necesitaría a su pana para poder lograr su meta.


SI TARDÉ FUE POR LAS CLASES xD BUENO... ESPERO LES GUSTE ESTE CAP

TARAH... CREO QUE TE DEDIQUÉ PARTE DE UN CAP PARA NO DARTE DESCONTINUIDAD xD