Siento la tardanza. Felices Fiestas.


29: La Verdad Siempre Sale a la Luz.

Miranda miraba fijamente al chico que tenía justo enfrente apoyado en su moto, no podía dar crédito a lo que el chico le sugería, no podía estar hablando de la misma persona, podría haber cientos de personas que tuvieran el mismo nombre, era solo coincidencia, ¿cierto?

No claro que no podía ser casualidad, el chico le estaba echando en cara toda esa parafernalia, no podía ser simplemente una coincidencia; se pasó una mano por el cabello, sintiendo como el calor de Agosto hacía mella en ella con demasiada fuerza, su pasado estaba resurgiendo de la nada y golpeando con fuerza una vez más, ¿cuánto hacía que no escuchaba ese nombre? Mucho tiempo, tal vez incluso demasiado.

Quería irse, en serio se replanteó salir corriendo y negar haber conocido a ese chico en su vida pero entonces no sólo sería una cobarde, habían pasado veinticinco años, ella ya no era una cría como en esa época, huir era una locura, pero su hija la necesitaba, si ese hombre estaba en medio significaba que la cosa era más compleja aún, si una vez le tuvo miedo a la gente que casi mató a su familia ahora estaba más que asustada.

No iba a irse hasta descubrir la verdad.

- ¿No va a decir nada? -dijo dolido- Tengo prisa.

Miranda lo miró un momento, el chico no podía tener más de treinta, si es que llegaba a esa edad, tenía rasgos de crío aún, pero su mirada era oscura y cansada como si llevara años viviendo una mierda, ¿cómo un chico como él podía reflejar todo eso?

- Dime que no hablas del mismo… -negó al darse cuenta de lo estúpida que sonaba con esas dudas, claro que hablaban de la misma persona- Hace años, muchísimos que no sé de él…

- Yo hace diez años que no tenía noticias suyas -ironizó- Me metí en infinidad de líos para librarme de ese abusador, ¿sabe?

- Oh, cuando le conocí era un poco...controlador...era mi profesor en la universidad, uno de prácticas o algo así, me gustaba y mucho pero yo…

- ¿Qué edad tenía?

- Él 35, un poco viejo teniendo en cuenta que yo empezaba la universidad pero Robert se cuidaba muy bien, hablaba hermoso, y acabas enamorada aunque no quisieras, hasta que me di cuenta, era un controlador sobreprotector y como me mudé tuve la oportunidad de dejarle, poco tiempo después me enteré que tenía un hijo…

- Silas.

- No, Tom, Tom Avery.

- Encima… -rió irónico, también les había engañado en todo, incluso en el apellido.

- Robert tuvo un percance en la universidad, me enteré después, abusó de una niña, no quise creerlo pero ahora…¿qué hizo ese desgraciado?

- Me destrozó la vida, y mató a mi madre y a otra mujer más, y lo peor -sonrió- Es que quiso tacharme de loco suicida, un trastornado mental, ¿sabe?

- Oh, no sabes cuanto lo siento -se lamentó, en verdad odiaba escuchar eso, ¿cómo una persona puede tratar así a un niño?

- Fue la peor experiencia de mi vida, trató a mi madre como una basura cuando se casaron como si esperar tener todo ese control, nunca supe que buscaba hasta ahora -miró fijamente a Miranda- Venganza, busca venganza.

- ¿Contra mi? -se señala así misma no creyéndose una palabra- ¿¡Que!? No.

- Si, se ve que tu destrozaste su corazón -escupió cada palabra como puro veneno- Estaba enamorado de ti.

- ¿Y va a por mis hijas…? -sentía que se ahogaba en ese momento.

- ¿No lo sabe?

- ¿Saber qué?

- Que Amara es la amante de Tom y la coordinadora de todo esto -sonrió asqueado- Quiere recuperar a su hermana y su herencia, dos pájaros de un tiro.

- Y Robert me arrebata lo que más quiero al mismo tiempo -se abrazó a sí misma queriendo sentir los brazos de Grayson sobre su cuerpo- Tienes que ayudarme, tienes que llevarme hasta mi hija…por favor, no le hagas esto.

- ¿Por qué debería ayudaros? -preguntó cansado, quería ayudar, llevarla hasta su hija y que desaparecieran pero entonces él no podría dormir sin recordar todo lo que hizo Robert y lo que puede hacer si le deja vivo, no, tiene que matarlo primero, Elena tendrá su oportunidad de vivir pero después de esto.

- No sé, tal vez para evitar que mi hija sufra lo mismo que sufriste tú.

- ¡No tienes ni idea de lo mal que lo pasé! -estalló incorporándose- ¡Mató mi alma poco a poco, quitándome todas y cada una de mis esperanzas! ¡Dejándome solo! ¡Joder! ¡Creí que tenía razón, que estaba loco y necesitaba ayuda! ¡Ese hijo de puta me ha destruído y pienso hacer lo mismo! Elena es la cuerda que necesito.

- No, no, no...no vas a meter a mi hija en esto -gimoteó, se sintió una estúpida por parecer tan débil delante de ese chico pero es que no pensaba permitirle utilizar a su hija.

- Ahora soy yo el que lo lamenta, de veras, lo siento mucho -intentó tomar la moto pero la mano de Miranda se aferró con fuerza en su muñeca tirando incluso de él, el chico se vio tentando en empujarla pero lo pensó mejor, porque si se fijaba un poco podía ver a una Elena mucho más madura en ella.- Suélteme ahora.

- Te he visto.

- ¿Y? Búsqueme si quiere -rodó los ojos, le daba igual que se quedara con su rostro Mason no permitiría que todo saliera a la luz por un mierda descuido.

- No me refiero a eso, sino que te he visto con...ella… -sacó unos papeles doblados y arrugados, le dio la vuelta para mostrárselo, eran fotos- Al principio no me llamaste la atención pero si me fijaba bien, ella siempre estaba a tu lado o tú al suyo..no me creo que no te importe -se limpió las lágrimas con furia mientras que el chico observaba con detalle las fotos, la mayoría eran de París pero había unas cuantas de esa misma plaza donde se encontraban, las pasó con sumo cuidado, hacía mucho tiempo que no tenía fotos suyas o de sus amigos y verse ahí, sonriendo era...casi mágico.

- Me importa, su hija me importa pero cada vez que la miro veo que en parte es su culpa que yo tuviera que aguantar ese trauma, si usted no le hubiera dejado…

- No te creo, si así fuera no mirarías a mi hija así.

- ¿Qué quiere? -le cuestionó- ¿Que pierda mi oportunidad de hacerle pagar a ese malnacido por usted y su hija? No me haga reír.

- Pero…

Damon no entró en razones cogió la moto y arrancó con fuerza desapareciendo en la carretera, Miranda no se movió de su sitio porque su mente estaba a miles y miles de kilómetros.

Miranda salió de su habitación con solo una camisa blanca, las niñas se habían dormido hacía una hora y la chica no estaba dispuesta a perder su oportunidad de paz, no iba a desperdiciarla, por eso corrió escaleras abajo.

Con el nacimiento de las niñas, Miranda y Grayson no habían tenido oportunidad de consumar su amor, siempre había un momento donde uno de los dos, o bien estaba muy ocupado o estaba cansado, y ahora, que habían optado por pasar unos días en la Casa del Lago de la madre de Grayson, no pensaban desperdiciar ni un minuto a solas; es como si la casa tuvieran una esencia especial, hacía que cualquier se sintiera agusto en ella, incluso se estaban replanteando quedarse un tiempo más, era increíble que las gemelas estuvieran durmiendo sin protestar cuando lo natural sería que mientras una dormía la otra llorara.

Alcanzó el despacho donde Grayson hablaba por teléfono, cuando Miranda se asomó vistiendo solo una camisa y le hizo señas, Grayson supo que no había nada más importante que lo que su mujer necesitara, despidiéndose de su hermano cortó la llamada, se cruzó de brazos invitando a su dulce esposa que recorriera la distancia que los separaba, así hizo, con paso elegante Miranda alcanzó el escritorio, sentándose a horcajadas en él.

- Te amo bebe. -susurró Grayson devorándola con la mirada.

- Yo te amo más -se acercó despacio rozando levemente sus labios sobre los suyos cuando oyeron el sonido más delicioso del mundo, un berrinche, una de sus nenas se había despertado, Grayson masculló algo inaudible mientras se levantaba ya que era su turno- Espera…

- ¿Qué? -Miranda se levantó abrazándose fuertemente a su marido para poder acceder a sus labios, se besaron con pasión- Tengo que ir cariño…

- Ya, te toca a ti, tráela aquí.

- ¿Segura?

- Si, le vendrá bien el aire fresco.

Grayson subió las escaleras de dos en dos, alcanzó el cuarto de las niñas en un tiempo récord, como se imaginó sólo una de ellas estaba despierta y si no se daba prisa la otra despertaría enseguida, con cuidado atravesó la habitación, había dos cunas en sincronía, una azul celeste y otra verde limón, la niña que lloraba se encontraba en la última, la tomó entre sus brazos, comprobando que todo estuviera bien.

- Ya pasó Amy, vamos anda… -salió del cuarto con la niña en brazos tarareando una melodía dulce, bajó las escaleras, la puerta del salón estaba abierta, por lo tanto Miranda estaría en el jardín, sin pensarlo Grayson con la niña mucho más tranquila salió afuera.- Está más calmada, Amy es toda una campeona.

- Normalmente es Lena la que se tranquila tan rápido -se extrañó soltando su vaso de agua en la mesita- Anda, dámela, quiero darle un beso.

Elena y Amara eran físicamente iguales, por lo tanto a los padres les costaba bastante diferenciarlas, por eso el tema del color de la ropa, de las cunas e incluso de los peinados, pero, las niñas aún siendo muy pequeñas tenían sus propias diferencias, mientras que Elena era más calmada, Amara era un torbellino de energía; Elena siempre era la primera en llorar, berrear...etc, mientras que Amara siempre la imitaba, por lo que cuando Miranda cogió a su niña en brazos y vió el pijama azul se dio cuenta que se trataba de Elena, no le dio mucha importancia al principio por lo que la abrazó y la meció dulcemente.

Miranda respiró hondo antes de sacar su teléfono móvil, tenía que hablar con Grayson y contarle sobre sus últimos avances, iba a ser duro, porque por primera vez se sentía culpable de lo sucedido hace dieciocho años.

Alaric comenzó a dar vueltas por el salón como un poseso, Elena le había echado en cara varias veces el tema de la misión, y él ni siquiera ha sabido responderle con tranquilidad, ¿qué podía decirle? ¿qué era verdad? ¿qué Damon quiere venderla? Se pasó una mano por el cabello, un gesto que hacía habitualmente, ya se había encontrado en muchas ocasiones cabello entre los dedos o las uñas, de los nervios se iba quedando cada vez más calvo. Bufó cuando oyó las escaleras, Elena se había despertado y por la cara que traía no era buena señal, se metió las manos en los bolsillos y dibujó una falsa sonrisa.

Resultó muy obvia.

La mirada taciturna de Elena dio paso a una mirada dura y fría pero al segundo se dio cuenta que no iba dirigida a él sino a la persona que acababa de venir de la calle, se giró de forma automática encontrándose con Damon, estaba en medio, si, y encima en medio de una pareja un tanto peculiar que necesitaba más de una conversación acalorada, sin querer meter más pulla retrocedió hasta un lateral dejándose caer en una silla. Iba a ser divertido.

Vale no.

Cruzada de brazos esperó pacientemente a que Damon diera el primer paso pero se estaba cansando de esperar a que el chico actuara, porque ahí seguía con la mano sobre el pomo de la puerta y sin dar ni una puta señal.

- Buenos días a todos -sonrió falsamente Damon, soltando por fin el pomo y lanzando el casco encima del sofá- ¿No se desayuna en esta casa?

- Son las dos de la tarde, Damon -escupió las palabras como dagas a una diana- ¿Dónde te habías metido?

- ¿Es que ahora eres mi madre? -bufó exasperado, la castaña abrió la boca pero la cerró al instante, ¿acababa de hacer una broma con el tema de su madre? ¿ese tema tan frágil del que hablaron a noche, donde el mismo subnormal lloró? No, esto no era gracioso, dio un paso al frente entrando completamente en el salón.

- No, no soy tu madre, soy… -se calló y respiró hondo- Eso quiero saber, ¿qué soy? Porque esa era la pregunta del otro día, ¿qué soy para ti?

- No tiene sentido Elena. -le cortó agotado, acababa de discutir con su madre no es como si quisiera repetir la experiencia con la hija, no sería gracioso, pero al ver que la ira no desaparecía lo pensó mejor- La persona más importante en mi vida, la persona después de mi madre que es capaz de amarme por encima de cualquier cosa, la primera persona en el mundo que me hace sentir como una mierda, la única capaz de sacar lo peor...y lo mejor de mi. Me haces ser mejor persona Elena.

- ¿En serio? -dio varios pasos hasta quedar enfrente de Damon, el chico la miró suspicaz, como si le sorprendiera la reacción de recelo de Elena- Porque si es así, si soy tan importante para ti, ¿por qué vas a venderme?

- ¿Venderte? -repitió tragando saliva de forma ruidosa- ¿De dónde has…?

- Solo responde, porque ya deberías haberte reído y haberme dicho, "¿eres boba, angelito?" pero no, simplemente me estás preguntando quien me lo ha sugerido -se mordió el labio con fuerza, queriendo impedir que las lágrimas corrieran por sus mejillas, el chico rompió las distancias acunando su rostro con ternura.

- Eres lo más importante para mi, soy tuyo. -susurró contra sus labios- Y tu mía, de nadie más.

- Gracias. -sorbió abrazándose a su cuello, Alaric le lanzó una mirada reprobatoria a Damon pero este la esquiva ocultando su rostro en el cabello de la castaña, ambos así, sumergidos en su propia burbuja no notaron la intervención de Enzo, que comenzó a aplaudir nada más verlo, la castaña se separó bruscamente pero mantuvo el contacto, entrelazando su mano con la de Damon.

Enzo bajó las escaleras con una sonrisa perversa en los labios, Elena no entendía porqué, pero sintió que algo iba mal, que Enzo iba a estropear sus miedos de nuevo.

- Que inocente que eres, Elenita -rió, Damon gruñó en respuesta poniéndose delante de su ángel de forma protectora- Si, evita cuánto quieras, yo ya me harté.

- ¡Vete a la mierda, Enzo! -escupió Damon, la chica se agarró a su brazo para poder calmarle.

- Vale ya -susurró.- Enzo…

- No, Elena, no -alzó la mano para que se quedara donde estaba.- Solo dime una cosa, ¿por qué él y no yo?

El silencio se podía cortar con un cuchillo debido a la tensión acumulada, Damon odiaba esto de veras, no le gustaba que nadie pusiera a Elena entre la espada y la pared no de esta forma, dando un paso al frente y fingiendo su mejor sonrisa se enfrentó a su amigo.

- ¿Te has acostado conmigo, Enzo? Si no, lo sabrías -bromeó de mala gana, Enzo soltó una carcajada.

- Ya te dije en su momento que no eras mi tipo, y sigues sin serlo. -rodó los ojos con evidente enfado por su parte- ¿Y bien, Elena?

- Lo siento Enzo -se zafó del brazo de Damon para acercarse a su amigo incluso podía notar la mirada del ojiazul en su espalda, perforando su cuerpo- Pero eres mi amigo...y ya está.

- Vale, lo reconozco -se encogió de hombros- Eres capaz de tener a cualquier mujer, es la segunda mujer que amo después de Maggie y me la arrebatas.

- Aquí nadie ha hecho eso -intervino Ric antes de que la situación tocase terreno resbaladizo- Enzo no vayas por ahí.

- ¿Y por donde quieres que vaya, eh? -se quejó lanzando una mirada a su amigo- Porque no parece que Damon sea sincero con Elena, ¿qué sabes de él, morena?

La chica entrecerró los ojos unos segundos intentando averiguar que quería averiguar su amigo con toda esta historia, ella no se veía con las fuerzas de pelear a ciegas necesitaba saber toda la verdad, con pasos firmes se giró para tener la mirada entre sus dos amigos, esperando que así no se perdiera ni un solo detalle.

- Lo suficiente, mucho más de lo que crees -dijo tranquila pero manteniendo el contacto visual con ambos.

Enzo asintió con una sonrisita de superioridad miró a Damon una vez, la pregunta iba para Elena pero quería ver la reacción de su amigo.

- ¿Y le has preguntado por "su misión" con Mason?

- Enzo -le amenazó Damon levantando un dedo, esa reacción fue suficiente para Elena, que no necesitó un cartel de neón con la respuesta, sin pensarlo se adelantó interponiéndose entre los dos chicos su mirada era fría pero sus ojos reflejaban el mar de emociones- Elena…

- No, Damon, nada de Elena, dime, ¿es verdad? -le enfrentó dando un paso al frente, provocando que el chico retrocediera- Sé sincero por una vez, ¿soy parte de la misión? ¿soy la misión?

La castaña sabía mucho más que eso, Damon lo supo en ese momento, en esos ojos café que hacía una horas le habían adorado e incluso anhelado ahora le fulminaban buscando en cada recoveco la respuesta a sus mayores temores, ¿por qué este interrogatorio si ella sabía la verdad?

Le pareció una pérdida de tiempo.

- Si, eres parte de la misión, toda la misión para ser más claros -sonrió con su típica sonrisa torcida como si en vez de estar traicionando a la mujer que amaba estuviera dando las noticias del tiempo, pero la castaña no se inmuta porque no era eso lo que ella buscaba.

- ¿Qué soy en la misión?

- El objeto de intercambio, vales millones nena -sonrió cínico, y esa sonrisa hubiera permanecido en su rostro sino fuera porque Elena le cruzó la cara con la mano, la hostia resonó en toda la habitación y Damon sin pensarlo la fulminó con la mirada, era la segunda vez que le golpeaba y salía de rositas- No habrá una tercera.

- Pégame prefiero eso a ser una puta esclava, ¡hijo de…! -se calló al recordar lo que Damon le contó anoche, el chico al ver el problema prefirió que olvidara eso y que dijera todo lo que tuviera en mente porque si, iba a venderla con todas las palabras y le contaría la parte que se estaba callando pero es que no quería arriesgarse con Enzo delante.- Eres... despreciable… ¿por qué? Dame una explicación.

Damon avanzó hasta quedar a escasos centímetros de la castaña podía sentir su respiración, todo su cuerpo pegado al suyo, se atrevió a devorarla con la mirada para después acercarse a su oído.

- Eres mía… -no le dejó terminar, no le dejó decir "eres mía y te sacaré de esta" porque la castaña reaccionó asqueada, sintiéndose mucho peor de lo que una vez creyó poder sentirse, porque había sido traicionada por la única persona que confiaba, lo apartó con fuerza, con lágrimas en los ojos retrocedió alejándose tanto de Enzo como de Damon- ¿Lena…?

- No te acerques, ¿vale? Necesito un segundo…

Comenzó a correr hacia las escaleras pero para Damon ese necesito tiempo significaba mucho más que para cualquiera, la chica estaba asustada y ni siquiera podía explicarle las razones de su decisión al estar delante Enzo, sin pensarlo corrió hacia ella, Enzo quiso pararle pero Alaric le frenó, ya había sembrado la semilla de la incertidumbre, no era plan tampoco de hacerla crecer tan rápido.

El chico subió las escaleras de dos en dos, y alcanzó a Elena en mitad del pasillo, justo cuando iba a hablar comprobó con sus propios ojos lo mal que estaba la chica, estaba llorando, sus ojos estaban rojizos y desde esa distancia podía comprobar lo destrozada que estaba.

- Elena… -susurró acercándose con cuidado- Escúchame solo un segundo…

- No quiero Damon ya te he escuchado bastante -gruñó limpiándose las lágrimas con el dorso de la manga- Vete por favor…

- Lo hago por venganza -dijo apresudaramente, la chica se quedó quieta unos segundos más.

- ¿Qué te he hecho, Damon? -quería entenderle, buscarle sentido a toda esa mierda pero le estaba resultando demasiado difícil quería salir corriendo y no mirar atrás pero una parte de ella, la parte masoquista que creía aún en el ojiazul esperaba una respuesta convincente.

- No me has hecho nada - "has hecho todo por mi, Elena" -tu no, sino Mason... lo hago para vengarme, te sacaré de esta solo necesito…

- ¿¡Que me deje vender!? -alucina, agarró el pomo de la puerta para entrar corriendo- Ni de coña Damon.

- Elena, confía en mi…

- Confiaba en ti, ahora ya no -negó triste, y sin querer estar un segundo más a su lado se encerró en su cuarto.

Elena había estado a punto de derrumbarse delante de él, de su captor, porque ahora si podía decirlo con certeza, Damon era su captor, su secuestrador, iba a venderla a Mason o a algún conocido solo por venganza, ella solamente era un medio para un fin, ¿cómo había llegado a esa situación? Y peor aún, ¿cómo era posible que aún se sintiera mal por Damon? Él la había utilizado, la había vendido como un trozo de carne, sin pensarlo se levantó de golpe y se asomó a la ventana, no había mucha altura podía arriesgarse y después buscar una forma de llamar a sus padres, tal vez perdiera a Damon pero ella no iba a perder su dignidad.

Mientras intentaba bajar su cabeza no dejaba de darle vueltas a lo mismo, Damon la ha salvado en mucho sentidos, desde las manos de esos violadores como de las manos de Mason y ahora, así sin más, después de haberse arriesgado tanto la iba a vender como una mercancía, ¿por qué tanto empeño?

Alcanzó el suelo sin matarse, comprobando que nadie la había escuchado y sin mirar atrás comenzó a correr, no quería que nadie se diera cuenta, no iba a aguantar ni una explicación más ni mucho menos que sus amigos la acorrolaran, no estaba dispuesta, contra más corría menos se creía que Damon, la persona más importante en su vida la hubiese vendido de esa forma, esos meses donde ambos habían discutido y vivido las mejores experiencias -por lo menos en su caso- donde habían sido ellos solos, no, no creía que de verdad todo eso hubiera sido una mentira, ¡¿y todo lo que pasó anoche?! ¿todo era mentira? ¿sus lágrimas? ¿sus besos? ¿sus caricias?

Le había entregado su corazón en bandeja y aunque no le hubiera dicho lo que sentía en palabras ella sentía que había perdido su propia alma, cruzó la calle con las lágrimas cayendo por sus mejillas cuando un auto negro estacionó a su lado.

Las puertas se abrieron desvelando la figura de un hombre de unos cincuenta años, pelo canoso y ojos verdes, hubo algo en su mirada que dejó paralizada a Elena, se dio la vuelta dispuesta a caminar en otra dirección.

- Espera Elena…

No escuchó más nada, porque algo tapó sus ojos y su boca, intentó gritar pero era imposible estaba paralizada.


¡Tachan!

No me maten es lo único que les pido. He intentado ser buena pero a partir de aquí todo es cuesta abajo, siento que va a ser duro y divertido a partes iguales y aunque escribí la historia hace tiempo tengo las cosas muy recientes (ya sabéis que me gusta revisar lo que escribo) por lo que intentaré haceros pasar este trago con calma. Tampoco es que Elena haya sido secuestrada *huyendo a toda prisa antes de que me maten* simplemente... era hora de que conociera a... una persona. Sorry.

¡Gracias por vuestros reviews, lecturas y demás!

Si queréis que mañana mismo o pasado actualice tenéis que alcanzar los 242 reviews, es decir, diez reviews más para tener el siguiente más rápido.

A cambio os dejo una serie de spoilers.

Tres mentiras Una Verdad.

1: Damon habla con la familia de su madre.

2: Elena se reencuentra con sus padres. No fue un secuestro.

3: Amara tiene su propia venganza en mente.

4: Reencuentro entre Robert, Damon y Elena.

5: Pelea Delena.

¿Qué creéis que pasará en el siguiente episodio? ¿quién es el hombre que atrapa a Elena? La recta final está aquí, poco a poco veréis como todo sale a la luz. O no.

Besos