LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PRESTADOS PARA ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MÍA…
Capitulo con contenido lemon
Entró y cerró la puerta de su recamara, no prendió la luz… no quería ver su patético aspecto. El aire frío se colaba por la ventana que estaba semi abierta… hecho que le extrañó aunque no le dio importancia… estaba recargada en la puerta y cansadamente caminó hasta la ventana para cerrarla, algunos segundos fijó su vista en el obscuro cielo que era iluminado constantemente por los relámpagos… recordó la pésima noche…
—Eres un imbécil Bankotsu— dijo en voz alta, mientras lanzaba uno de los perfumes que tenía cerca, al alfombrado piso.
-29-
—¿Lo soy…?— escuchó esa voz provenir desde un obscuro rincón de su alcoba.
Kagome volteó sorprendida, sintió su sangre helarse y su corazón casi parar de latir… ¿de verdad escuchó lo que escuchó? No podía ser cierto…
—Así que soy un imbécil…— volvió a escuchar, ahora pudo ver lo que temía —… es bueno saber lo que piensas de mi…
—¿Q-qué… haces… a-qui?— preguntó sin poder moverse, viendo como el moreno salía completamente de las tinieblas y quedar frente a ella… la tenue luz del alumbrado público le permitía ver en su rostro esa sonrisa confiada.
—¿Qué hago aquí…?¿a ti que te parece que hago?— preguntó acercándose lentamente a ella, haciéndola retroceder y pegar contra su escritorio.
Kagome al sentir que no podía retroceder más, lo observó con cierto temor… ¿qué buscaba en su habitación? Podía esperar cualquier cosa de él…
—No… no lo sé… pero… ¿acaso no te das cuenta que mi tía puede entrar en cualquier momento…? — lo detuvo, pues el ojiazul enredaba sus brazos en su cintura…
—¿Desde cuándo te preocupa tanto tu tía…?— preguntó irónicamente.
Kagome se alejó de él y con algo de prisa aseguró la puerta, era cierto que muy poco le importaba a ella molestar a su tía… pero definitivamente tener a un hombre en su recamara mientras todos duermen, es algo que iba mucho más allá de cualquier otra cosa —Por favor, vete…— le pidió con voz baja, recargada en la puerta.
Él negó lentamente con la cabeza y se acercó de la misma forma hasta ella — no lo haré Kagome… no sabes lo que me estoy arriesgando al estar aquí…
—¿Arriesgando tú…? No Bankotsu… a mí me puedes ocasionar un grave problema…— replicó molesta, ella no sabía a lo que el joven se refería.
—No pasará…— aseguró apoyando sus brazos por encima de la cabeza de la azabache y viéndola a los ojos, sonreía complacido —…solo tenemos que ser discretos…— añadió acercándose a sus labios.
Ella sintió su corazón latir acelerado… no le podía pasar eso… apenas había logrado reponerse de su encuentro en el baño y ahora ahí lo tenía… dispuesto a todo ¿y ella? ¿por qué no pensaba en ella?
—¿Qué diablos quieres Bankotsu?— preguntó molesta, pero sin alzar su voz, apartándose un poco de él, y viéndolo a la cara —¿qué quieres demostrar?¿hasta dónde vas a seguir con tu juego? Ya estoy harta de ti… y de encuentros como este…— aseguró cansada, pensar que él solo jugaba, dolía. —¡Vete!— exigió.
Él volvió a negar en silencio.
—Vete… no me obligues a gritar, y que todos se enteren que estás aquí…— decía con una firme decisión en su mirada.
Bankotsu notó su molestia…pero lejos de pensar en hacerle algún tipo de caso, la tomó por la cintura y la pegó a su cuerpo…—no me iré… y no lo harás…— aseguró roncamente a su oído.
—Mph… ¿quieres ver?— lo retó… con media sonrisa molesta.
—No lo harás… y no lo harás por que no quieres que me vaya… porque a pesar de todo… de todos… me sigues amando…— mencionó borrando su sonrisa y paralizándola momentáneamente…
Los ojos de Kagome parecieron dilatarse —te equivocas…— dijo apenas con aliento…
Bankotsu colocó una mano en la suave piel del hombro de Kagome, con mucha calma la recorrió hasta llegar a su mano…—aún no te lo quitas— mencionó al entrelazar sus dedos y alzar su mano a la altura de su rostro.
Kagome volteó ligeramente… estaban tan cerca que podía respirar el fresco aliento del chico mezclado con su varonil aroma… —…lo conservas como te lo pedí…— le escuchó decir, y sintió su mirada sobre su rostro…
—Tal vez… solo me lucía bien con el atuendo…— dijo, intentando torpemente sonar veraz.
—No… nunca te lo has quitado…— aseguró sin soltarla —…ese anillo nunca ha salido de tu dedo ¿Por qué Kagome?— preguntó despacio, girando su rostro con su mano, para obligarla a verlo a los ojos.
Ella sintió que la sangre en sus venas corría con fuerza, y una opresión en su pecho al ser descubierta en su cobardía… simplemente no podía quitárselo, no al menos, hasta olvidarlo… y eso, aún no ocurría. Él tenía razón. Sus ojos brillaron en esa lluviosa noche al ser invadidos por las lágrimas que deseaban salir.
—No…— dijo con un nudo en la garganta, el moreno la observaba esperando su respuesta —… no puedo…no puedo Bankotsu…— prosiguió apretando la blanca y húmeda camisa del joven con fuerza… aquella fuerza de la frustración y el coraje que sentía contra él y contra ella misma.
El moreno la rodeó completamente con sus brazos y cerró los ojos —no, no puedes y tampoco quieres renunciar a esto…— mencionó despacio casi en su oído.
Ella molesta lo apartó, una lágrima rodó por su mejilla —¿a esto?... esto no es nada, es solo un momento que te empeñas en tener… — reclamó — no puedo olvidar lo que fue para mí estar juntos… lo que tuvimos… o creí tener a tu lado— finalizó cambiando su coraje por tristeza.
Bankotsu volvió a sentir caer sobre él las consecuencias de sus actos —tenemos…— mencionó quedamente, para apoderarse de sus labios dulcemente.
Ella solo pudo aceptar ese beso, justo ahora lo necesitaba, despacio le correspondió, sintiendo como Bankotsu se pegaba más a su cuerpo y acariciaba a causa de ese vestido su desnuda espalda… quería dejar de pensar en todo lo que tenían alrededor, ahora solo quería sentirse querida por él… pero nada ganaría con evadir la realidad, después de todo… ella seguiría ahí.
—No tenemos nada Bankotsu…— mencionó con pesar, sin despegarse el uno del otro, hablando sobre sus labios —… tú… tú ni siquiera tendrías que estar aquí…— le dijo tomando valor para verlo a los ojos —no me hagas esto… y vete por favor.
—No Kagome…— dijo firme —no voy a irme… solo por hoy, solo por esta noche… pretendamos que nada ha cambiado…— añadió mostrando lo que realmente sentía. Él también pasaba por lo mismo… eso quiso entender Kagome.
—¿Por qué?— preguntó casi sin voz y comenzando a ver borroso por las lágrimas que comenzaban a acumularse.
—No preguntes… por favor… solo… déjame sentirte— le pidió y sin esperar su respuesta, volvió a tomar sus labios… la recargó en la puerta de su habitación haciendo más pasional el beso…
Sintió su cuerpo aceptarlo otra vez… se abrazó a su espalda aun sintiendo ese presión en su pecho por saber falso ese momento… dolorosamente le correspondió, sintió de nueva cuenta su cuerpo ser explorado por sus expertas manos… una de ellas volvía a introducirse bajo su vestido, acariciando su pierna… Bankotsu no estaba conteniendo la pasión que ella le provocaba, logrando contagiarla de la misma…
Dejó sus labios a falta de aire, y llevó su boca a su oído —te necesito tanto Kagome…— confesó jadeante tratando de regularizar su respiración, apretó el delgado cuerpo de la azabache contra el suyo, permitiéndole sentir a la chica el grado de su necesidad, pues su miembro ya se encontraba completamente erecto… besó con cierta pasión su cuello.
Kagome vibró al sentir su cálido aliento y sus labios rozar y besar su cuello… y sus palabras "te necesito…" ¡Dios! Ella también lo necesitaba… y se lo demostraba al dejarlo seguir ahí… así. Se aferró más a su espalda… no deseaba separarse de él, nunca…
A pesar de la noche ser sumamente fría por la tormenta que afuera caía con fuerza, los cuerpos de ambos adolescentes se encontraban a punto de arder… la mano del moreno bajo el vestido de Kagome, ahora evadía esa única prenda que lo mantenía alejado de la calidez de su intimidad…
—Bankotsu…— lo nombró en un gemido, al sentirlo acariciar sugerentemente su entrepierna… se aferró a su húmeda camisa, pues sentía sus piernas flaquear por su tacto…
Él volvía por sus labios, no la dejaría esta vez arrepentirse… mientras la besaba retiró su mano para con ambas deshacerse su blanca y mojada camisa… quedando desnudo su pecho, sintiendo las tibias manos de Kagome acariciarlo, al mismo tiempo que le permitía con su lengua invadir su boca… Bankotsu estaba seguro que esa noche Kagome volvería a ser suya… y no sería la última vez…
Decidido a ello la tomó por las piernas y la cargó, continuaba apoyada en la puerta pero con sus piernas alrededor de la cintura del ojiazul, logrando con ello un excitante roce de sus sexos… él la sujetaba fuertemente de la cintura y con una mano deslizó el delgado tirante que mantenía colocado el vestido de la joven… Kagome se tensó, despacio deshicieron el beso… ambos se veían a los ojos, pero ese contacto visual fue desecho por el joven quien bajó su vista, viendo la suave tela caer delicadamente por su cuerpo, permitiéndole no solo sentir, sino poder ver ese perfecto par de blancos y redondos pechos que Kagome poseía… pudo notar el endurecido pezón en ellos, y sin perder tiempo, ni pedir permiso los tomó… uno con su boca y el otro con la mano que los había dejado libres…
La azabache no pudo evitar gemir al sentir la calidez de su boca probar su pecho, y sentir que volvía a tomarla a placer… intentó contenerse, callar, pues creía que podían ser descubiertos… pero él y todo lo que le hacía sentir se lo impedían… se mordió el labio intentando contener algún tipo de sonido que por ellos pudiesen escapar… apretaba los grandes hombros del joven frente a ella…
Había deseado tanto volver a hacer eso… amaba a Kagome y su cuerpo lo enloquecía… estaba mal estar ahí… se estaba arriesgando demasiado… a pesar de haberse asegurado de no ser visto, nadie le garantizaba que al momento de salir fuese a pasar de nueva cuenta desapercibido… pero, ¿cómo evitarlo? tenía casi un mes sin estar con ella… la veía, sí… pero eso no bastaba… y menos ahora que sentía, podía perderla… y eso nunca… no la iba a perder en su intento por protegerla… era egoísta pensar y sentir así… pero él nunca tuvo complejo de mártir… la protegería y se quedaría con ella… y necesitaba esa noche para obligarla a no olvidarlo… para seguir vigente en Kagome… aunque ella no lo entendiera. Probaba su cuerpo, sus pechos con esa necesidad que había contenido… con pasión y tal vez un poco de fuerza.
¿Por qué Bankotsu…?¿qué estamos haciendo? Pensaba dolorosamente Kagome, mientras disfrutaba estar de nueva cuenta entregándose a él… lo sentía acariciarla, recorrerla con sus manos y besarla de esa forma tan pasional… así, justo como era él. Pero a pesar de disfrutarlo, le seguía doliendo el saber que solo era el momento… la pasión… el deseo… de ambos, y si solo es esta noche... al menos…
—Por favor…— suplicó intentando calmar su acelerada respiración.
Bankotsu se contuvo de continuar pues el tono suplicante de Kagome lo hicieron levantar su vista y verla.
—… mién-miénteme…— volvió a suplicar con voz entrecortada por la pasión que la invadía y lo triste de su alma, él arrugó ligeramente el ceño sin entenderla, aun…— miénteme… por favor… miénteme, y dime que amas… quiero creerlo… al menos esta noche, necesito creerlo…— finalizó sintiendo un nudo rasgar su garganta y dejando rodar libre una brillante lágrima por su mejilla.
Él se quedó por un momento en blanco, viendo el dolor en los ojos y en las palabras de la joven que amaba… ¿tan mal se sentía?¿por él? pasó lentamente saliva intentando aclarar su garganta, despacio la bajó, sin separarse de ella… nunca dejó de verla a sus profundos ojos chocolates, le sonrió intentando reconfortarla… con una destreza única, soltó su largo y ondulado cabello negro como la misma noche, cayendo este sobre sus hombros y cubriendo parcialmente su desnudez…
—No pienso mentirte…— mencionó seriamente, observando a la persona que para él podría ser la mujer perfecta… en cambio Kagome sintió que el nudo en su garganta no la dejaba ya ni respirar, creyendo que no pensaba decirle lo que de verdad necesitaba escuchar—…nunca lo he hecho al decirte que te amo… te amo Kagome… y por ti daría mi vida de ser necesario— finalizó, diciendo lo último casi sin pensar, pero completamente seguro de ello.
Ella cerró los ojos, dejando caer las que juraba serían las últimas lágrimas que derramaría por él… no sabía si era cierto, pero necesitaba creerle… se sintió envuelta en los fuertes brazos del joven… en esa obscuridad parcial solo parecían brillar ligeramente sus cuerpos semi desnudos, la brillante diadema que lucía la chica y el anillo causante de todo…
…
Para ese momento Naraku todavía se encontraba en la preparatoria, pues como catedrático tenía que asegurarse de que todos se hubiesen marchado… y aún habían algunos alumnos que ante la para él, tonta excusa de la fuerte lluvia y junto a ello la música que no dejaba de sonar, habían alargado aún más el baile… se encontraba totalmente fastidiado y había logrado que por lo menos bajaran el volumen de la música, pues el director parecía no tener mucha prisa en irse…en cambio a él le urgía salir de ahí… pensaba divertirse más viendo la molestia de Bankotsu o mejor aún, algún arranque del mismo… para su poca suerte el muy cobarde se había marchado…
Él ya le había marcado al sujeto que esa noche se encargaría de vigilar a Kagome… y como siempre todo parecía normal… la chica había bajado del auto del joven con el que se había ido… y no había señales de nadie por la calle… las luces en la casa se habían apagado por completo, al parecer dormirían toda la noche…
El sujeto le había pedido autorización para retirarse, pues al parecer como siempre sería otra noche sin novedad… pero Naraku se lo prohibió… aunque al sujeto poco le importó ¿quién se daría cuenta si se iba? Absolutamente nadie… por la mañana volvería temprano y nadie lo notaría… además la noche era tan fría y la lluvia impedía prácticamente la vista…
…
Sango y Miroku llegaron justo cuando el auto del sujeto extraño se marchaba, no le dieron importancia, pues creyeron que iba pasando… a decir verdad estaban más concentrados en la amena platica que tenían… pese a la fama de mujeriego y mano larga, esa noche Miroku se había comportado a la altura… intentó en alguna ocasión acariciar los atributos de su bella acompañante… nada que un pellizco no solucionara… Sango no entendía cómo podía sentirse tan cómoda con él… sí, le parecía apuesto, pero también siempre lo había mantenido al margen pues creía nada bueno le traería… ahora comenzaba a dudarlo… después de ese tierno y fugaz beso robado, la había hecho no solo avergonzarse, sino también ponerse nerviosa y verlo de otra forma… era atrevido, sí… pero también sabía ser muy tierno…
Al momento de cerrar la puerta de su casa, Sango volteó a ver curiosa la casa de Kagome… no la había visto en el baile, supuso que se marchó… no quiso llamar por la hora… ni tampoco interrumpirla, pues no sabía si seguía con Inuyasha en un intento desesperado por olvidar al ojiazul… eso era algo que no le agradaba en lo absoluto, pero de ser así, debería respetar su decisión, ya que Bankotsu se lo había buscado… al menos eso creía…
…
En cambio Inuyasha se encontraba desde unos momentos, en su habitación… acostado y pensando seriamente en dejar las cosas como estaban con Kagome ¿cuándo había "sufrido por amor"? ¿Kagome lo valía? Si… lo valía, eso era lo que más le dolía, porque él la tuvo primero que nadie… pero su estúpido afán de sentirse superior, todo lo echó a perder… prácticamente se la puso en las manos a Bankotsu, pues ellos dos no se llevaban tan bien, y ahora ella estaba enamorada de ese idiota y no lo podía olvidar… había jugado un papel muy importante en la vida de Kagome y lo dejó pasar… estaba seguro que no la volvería a tener.
…
En la propia casa de la azabache, a un costado de su cuarto, dormía profundamente su pequeño hermano, que siempre dormía como una piedra, y más en noches de tormenta… pues se cubría de pies a cabeza por el temor que le causaban las mismas…
Al fondo del pasillo se encontraba Tsukiomy, de igual modo durmiendo cansadamente… pues todo el día había sido muy ajetreado y se había desvelado esperando a su sobrina…
…
La verdad era que nadie tenía idea, de lo que en la obscuridad de esa habitación ese par de jóvenes sentían… a esos sentimientos y esas sensaciones, ninguno pretendía ponerle un freno…
Tras un suave beso que el moreno le daba, despacio y suavemente llevaba sus manos al final de la espalda de Kagome, desabrochando el pequeño botón que mantenía colocado aún el vestido de le chica sobre sus caderas… tras esto, lo sintió caer pesadamente al suelo… acarició su cuerpo ya prácticamente desnudo, sin dejar sus labios, sintiendo su fresco cabello y lo suave de toda su piel… tenía tantas ganas de tomarla fuertemente, con pasión, como su propio cuerpo le exigía… pero se contuvo… no permitiría dejarle pensar a Kagome que lo de ellos era solamente físico, como una vez estúpidamente le dijo… eso iba más allá de lo físico… mucho más allá.
Después de escucharlo decir que la amaba, correspondió a su tierno beso, sintiendo después su vestido caer, quedando casi desnuda entre sus brazos… lo sintió acariciarla y sin evitarlo un escalofrío recorrió su espalda… varios momentos como ese vivió a su lado… sintiéndolo tomarla con calma, despacio al principio... llevaba grabadas todavía sus caricias en la piel… no pudo evitar gemir al sentir la endurecida masculinidad del joven en su vientre, mientras él continuaba besando ahora su cuello… Su piel se erizó, y aceptando lo que venía ella misma comenzó a desabotonar el pantalón del joven… siendo ayudada por el mismo para terminar de retirarlo, quedando solo con sus ajustados boxers… ahora sabían que ya no había vuelta atrás, se veían a los ojos y se besaron despacio, dejando por momentos sus labios solo para volver a tomarlos de inmediato…
Kagome ignorando la pena que pudiese causarle, deslizó su mano debajo de la ropa interior del joven, tocando y recorriendo la sumamente suave y casi ardiente piel del endurecido miembro del moreno… Bankotsu gimió gravemente al contacto… dejó de besarla y cerró los ojos experimentando ese tipo de caricia que por primera vez le brindaba Kagome… ella por su parte continuaba en un instintivo movimiento recorriéndolo suavemente en toda su longitud…
—No hagas eso…— apenas pudo decir, sujetando su mano. Si bien era sumamente placentero para él sentirla tocarlo así… incluso deseaba sentirla aún más… sentir la cálida y húmeda boca de Kagome recorrer su miembro, como varias veces deseo… pero sabía que de hacerlo, no duraría como deseaba… precisamente por lo mucho que lo quería.
Kagome pareció no entenderlo y subió su vista a sus azulinos ojos. Bankotsu sin dejarla preguntar la cargó en sus brazos de forma nupcial y la recostó en la suave cama —esta noche solo importas tú…— mencionó quedamente ya colocado sobre su cuerpo… pretendía demostrarle con hechos que ellos nunca tuvieron sexo… sino, hacían el amor… siempre fue así.
Esa sensación de tener el cuerpo ya desnudo de Bankotsu sobre ella, posándose tan fuerte, dominante, sumamente tierno en la forma en que ahora la besaba, no la había olvidado… le pareció que había pasado tanto tiempo desde aquella última vez… por eso su nerviosismo al volverlo a sentir…
El ojiazul se dedicaba a besar y rosar con sus labios el cuello y hombros de Kagome, mientras con una de sus manos la despojaba de esa única prenda que la cubría… se complacía de tenerla nuevamente desnuda bajo su cuerpo, escuchando su irregular respiración y algunos gemidos que eran opacados por variados y estruendosos truenos de la tormenta… volvía a tomar su posición entre las piernas de la azabache, lugar que sabía únicamente a él le correspondía… rosó ligeramente su ya doloroso miembro en su húmeda intimidad… descendió despacio, sin prisa hasta volver a hacer suyos los suaves y carnosos pechos de Kagome, mientras sus manos recorrían con calma pero pasionalmente sus piernas y cadera…
—Te amo Kagome…— le dijo dejando un suave y fugaz beso en sus labios… para volver a descender, esta vez fue mucho más al sur de su cuerpo… siguiendo un camino invisible a la parte baja de su abdomen… observó su pequeño ombligo y lo plano de su vientre…
La respiración de Kagome aumentaba paulatinamente su ritmo al darse cuenta lo que pretendía… si bien era cierto que fueron pareja, nunca habían hecho algo así… apretó ligeramente sus piernas para impedirle el paso… pero el moreno logró tranquilizarla de cierto modo al besar despacio su abdomen y acariciar sus muslos… poco a poco lograba que lo recibiese… tras breves instantes por fin pudo probar el íntimo sabor de la joven… con su lengua recorría sin pudor esa parte tan sensible de la colegiala, enfocándose en el pequeño botón rosa que muchas veces antes había estimulado, logrando con ello que Kagome le correspondiera… ahora no era la excepción… la escuchaba intentar contener gemidos, la sentía temblar, incluso al tocar su piel sentía el ligero sudor que se hacía presente en ella…
—De-detente… por… favor— suplicó con voz entrecortada, sentía no poder más… apenas lograba contener los gemidos que él le arrancaba… esa sensación era todavía más excitante que cualquier otra… la lengua del moreno la hacía perder la conciencia… enredaba sus delgados dedos en la negra cabellera de Bankotsu… pedía que se detuviera, aunque no lo deseaba…
Él por su parte no pretendía detenerse… se había perdido probándola… casi por instinto introdujo despacio dos de sus dedos en el cálido interior de su joven amante… obligándola con esto a arquear su espalda y gemir sin medir siquiera las consecuencias…
—Bank… no por favor…— suplicó apenas al recuperarse, sintiendo su cuerpo comenzar a arder… y sentir como un cúmulo de energía amenazaba prontamente con estallar en su interior, justo donde el chico se encontraba… él estaba siendo delicado, pero la continuidad de sus movimientos como la pasión que él le despertaba la provocaban sobremanera.
Bankotsu la sintió y supo en el instante que estaba a punto de tener un orgasmo… comprobándolo segundos después al sentir esa humedad incrementarse en su boca… y sus dedos ser aprisionados cuando lentamente la penetraban…enorgulleciéndose por ello.
Kagome apenas alcanzó a tomar débilmente su almohada para sobre esta, ahogar el gemido que inevitablemente surgió… Él esperó solo un momento antes de volver a subir… observo el tenue rubor en las mejillas de Kagome y pequeñas gotas de sudor coronar su frente… besó su cuello permitiéndole calmar su acelerada respiración, mientras acariciaba su cuerpo… segundos después tomó sus labios en un beso que poco a poco se hacía demandante… simplemente Bankotsu deseaba ser uno con ella… ya había tomado nuevamente posición entre las piernas de Kagome…
—Te amo Kagome…— le dijo quedamente, observándola a los ojos, mientras despacio ingresaba su endurecido miembro en la cálida intimidad de la azabache…
No pudo evitar temblar ligeramente, ese "te amo" lo creería… al menos por esta noche él la amaría… aunque al amanecer todo volviera a esa absurda realidad… después de que su larga trenza se deslizó por un costado de su espalda, ella encajó sus uñas en la espalda del ojiazul al sentir como despacio se introducía en su interior… escuchó el grave y discreto gemido del joven sobre ella, al haber ingresado completamente, y su propio gemido al saber que volvía a ser suya … dejó de pensar, no lo necesitaba… ahora solo sentía esa parte de la anatomía del chico entrar y salir lentamente de su cuerpo una y otra vez… los jadeos a pesar del suave ritmo eran constantes en ambos…
Bankotsu sentía vibrar a Kagome bajo él… al igual que ella él también disfrutaba esa nueva unión… tampoco necesitaba pensar en lo que ocurriría en unas horas… solo la quería a ella y ahí la tenía, desnuda, jadeante y permitiéndole tomarla de nueva cuenta… besaba su cuello, hombros, incluso sus pechos mientras continuaba envistiéndola tiernamente… haciendo lujo de cierta maestría logró invertir posiciones, dejando a Kagome sentada sobre él… él mismo se incorporó para besar sus labios, sintiendo como ahora ella llevaba el ritmo… siendo de nueva cuenta lento y suave, ella se abrazaba de su cuello jadeando un poco sobre sus oídos, haciéndolo con esto estremecer… él por su parte con sus manos le ayudaba a mantener el ritmo y acariciaba toda su suave piel…
—Te amo Bank…— le confesó dolorosamente al oído —…nunca… nunca he dejado de hacerlo.
Él se abrazó fuertemente a su cuerpo, escondió su rostro entre el cuello y cabello de Kagome, cerró fuertemente los ojos —yo tampoco Kagome…— le dijo sin despegarse de su posición, pero siendo escuchado perfectamente por la azabache —…esto pronto pasará y volveremos a estar juntos— aseguró, apenas levantando su rostro.
—¿Esto?... ¿qué ocurre Bank?— volvió a preguntar, deteniendo sus movimientos por completo… no se atrevía a mirarlo a los ojos, al igual que él mantenían ese abrazo. Justo ahora parecía volver ese joven… aquel, que fue su novio.
La sujetó firmemente y volvió a colocarse sobre ella, la veía a los ojos —tienes que confiar en mí… no preguntes por favor…— le pidió, mientras comenzaba a moverse dentro de ella…
—Pero…
—Por favor…
No lo entendía… ¿por qué Bankotsu no confiaba en ella y a pesar de todo pedía comprensión? Dejó de pensar sintiendo como el moreno incrementaba el número y la velocidad de sus envestidas… se estaban amando, eso era lo que importaba, solo ese breve momento… correspondió a todas y cada una de sus caricias… de sus besos.
No debió decir lo que dijo… solo la confundiría más… ya bastante la arriesgaba al estar ahí… pero no quería dejarla con la idea equívoca de un falso amor… de un momento sin importancia… estaba decidido a que esos problemas se terminarían y pronto… quería volver a su lado definitivamente… poder pasar tiempo con ella haciendo cualquier tipo de cosas, no solo eso que ahora tanto disfrutaba… Kagome era más que solo sexo… Si tenía que obligar a Sara a denunciar, lo haría… ya había perdido mucho tiempo.
Poco a poco ambos chicos llegaban a la cumbre de ese acto… con fuertes embestidas y pretendiendo contener gemidos o jadeos, y siendo cubiertos por los fuertes sonidos de la tormenta… los dos se dejaban guiar por las sensaciones placenteras que sus cuerpos estaban experimentando… ahora, justo en ese momento no importaba el mundo… solo ellos dos… y ocurrió… Kagome se aferraba a su fuerte espalda, mordiendo ligeramente su hombro para evitar ese profundo gemido que siempre lograba arrancarle justo en ese momento… y él gimió roncamente en el oído de la azabache, al sentir como su endurecido miembro se derramaba en la palpitante intimidad de su joven amante… despacio se recostó sobre ella, esperando calmar sus cuerpos…
Kagome se concentraba únicamente en escuchar el latir acelerado de sus cuerpos, intentando ambos controlar el ritmo de sus respiraciones, y sintiendo el palpitante miembro del moreno continuar derramándose en su interior… se aferró más él…
Segundos después y pretendiendo no lastimarla, salió de ella y se recostó a su lado… la sintió temblar, pues la noche ahora la sentían fría…
—No te vayas…— le pidió con su voz débil, mientras entrelazaba sus piernas—… no todavía.
Bankotsu sonrió de medio lado —no lo haré…— aseguró besando su frente.
Después de haberse cubierto con una cálida cobija ambos permanecieron abrazados escuchando solo el acompasado ritmo de sus respiraciones y de sus corazones… Kagome se sintió tan bien, tan cómoda, tan segura a su lado que no hicieron falta palabras para saber que él se encontraba igual… —te amo…— pronunció débilmente antes de caer en un profundo sueño…
—y yo a ti Kagome…— respondió suavemente, aunque ella ya no le escuchó… suspiró cansado… observó el cristal de la ventana seguir escurriendo por el agua que nunca dejó de caer… se abrazó aún más al pequeño cuerpo que tenía frente a él, se acomodó perfectamente a su lado… se permitió dormir cómodamente… se iría antes del amanecer, por ahora quería prolongar más esas horas con su compañía.
…
Poco después de las cuatro de la mañana salió cuidadosamente de la habitación… la lluvia aún caía… Kagome ni siquiera se percató de su partida… caminaba sin prisa, sintiendo la fría lluvia volver a mojar completamente su cuerpo… las calles eran poco iluminadas y completamente solitarias… había decidido usar el tiempo a su favor… ahora tendrían cerca de veinte días de descanso, en esos días todo debería de quedar resuelto… no podía permitirse regresar a finalizar ese año de estudios con Naraku presente.
…
Un helado frío sintió recorrer su espalda, obligándola a abrir lentamente sus ojos… todavía no amanecía y ya tenía frente a ella su antigua realidad… estaba sola… Bankotsu se había marchado, no se molestó en despedirse… sintió sus ojos inundarse de nueva cuenta, pero lo impidió… había caído en su juego, eso sentía, aunque la verdad, era… que ella deseaba lo que pasó… ahora tenía que hacerle frente a las cosas… tal vez no volvería a verlo, al menos no en esas mini vacaciones que tenían… sería lo mejor… no sabía de qué modo reaccionaria si lo tenía de frente nuevamente… él le había dicho que la amaba, sí… ella se lo pidió… ¿Qué confiara en él? eso no era nuevo… ya una vez lo pidió y terminó dejándola… no lo entendía y quizás ahora no quería entenderlo… no quería entender por qué no estaba con ella…
Cerró los ojos intentando no pensar, se envolvió en su cobija… tal vez esa fue una especie de despedida, no lo sabía… pero algo en el fondo de su corazón y contra sus propios deseos le gritaba que ésa, fue la última vez que estuvieron juntos…
Pensó en lo poco importante que era ella para él… no se percató del tierno beso que Bankotsu le dio antes de marcharse, no escuchó tampoco la promesa que le hizo al decirle que pronto volverían a estar juntos y que todo eso terminaría…
…
El sol brillaba en una promesa de que sería un gran día… Kagome abría los ojos casi sin animo… todavía estaba el varonil aroma de Bankotsu en su piel y en su cama… suspiró derrotada… ¿olvidarlo? Claro… como si fuese tan fácil…
—Kagome… cariño ¿estas despierta?— escuchó a su tía preguntar después de golpear ligeramente su puerta.
—¿Qué ocurre…?— preguntó un tanto fastidiada, seguía acostada.
Sabiendo que había despertado, entró —sabes, ayer ya no pude decirte nada… pero quisiera preguntarte si aprovechando que están de vacaciones ¿quisieran pasar esos días en una cabaña cercana al Monte Fuji…?
—¿Monte Fuji?¿qué cabañas?— preguntó curiosa.
—Bueno buscando algo qué pudiesen hace ahora en vacaciones me encontré con un paquete vacacional para cuatro personas… ¿qué dices? Podrían aprovechar para relajarse un poco… además los costos son accesibles…
"Relajarme"… —bien… ¿por qué no…?
—¡Perfecto!... entonces arreglaré todo para partir cuanto antes…— mencionó y salió de ahí contenta, pues aprovechando que muchas personas salían de vacaciones en su trabajo también le permitieron hacer lo mismo, aunque no tuviese tanto tiempo ahí…
Kagome se cubrió completamente con la cobija… no se había percatado que seguía completamente desnuda… —vaya… tal vez sea buena idea alejarme de todo… al menos por estos días…— se convenció… pues tendría tiempo de pensar fríamente las cosas.
…
Para el medio día Sango llegaba a la casa de Kagome…
—Vaya… entonces te fue muy bien…— mencionó sonriente ante la poca discreta alegría de su amiga — …me alegro tanto por ti…
—Si… a decir verdad no creí sentirme tan bien con ese mujeriego… y dime…¿qué pasó contigo…? No supe a qué hora te fuiste… ¿qué pasó con Inuyasha…?— preguntó ignorando lo ocurrido.
—¿Inuyasha…? Nada… no me sentí cómoda y decidí volver… él se ofreció a traerme.— informó con una mirada triste.
—Es por Bankotsu ¿cierto?
Kagome solo asintió con la cabeza.
—Creo que deberías ponerle un punto final a eso Kagome… yo lo quiero mucho, pero… creo que tal vez, lo mejor sea que estén separados… todo lo que ha pasado entre ustedes… las cosas que te dijo… cómo ha reaccionado últimamente… no creo que eso te haga bien…— dijo sinceramente, desconociendo el fondo de todo.
—Eso intentaré… sabes estas vacaciones saldremos de la ciudad… iremos al Monte Fuji…— dijo sin mucho ánimo.
—¿En serio…? Me da mucho gusto… en cambio yo… seguiré aquí… mis padres no vendrán tampoco esta vez… y ahora soy yo la que no piensa viajar para verlos… siempre es lo mismo, trabajo, trabajo y más trabajo... prefiero quedarme aqui — añadió molesta.
—¿Y por qué no vienes con nosotros?— preguntó un tanto emocionada.
—¿con ustedes…?
—Claro mi tía mencionó un paquete para cuatro personas… y solo somos tres… ¿aceptas?
—¡Por supuesto! Será divertido…
Y una vez que enteraron a Tsukiomy de la decisión, acordaron que partirían en la mañana siguiente… el viaje sería largo, así que deberían descansar bien esa noche…
…
—¿Te vas?— preguntó molesto.
—Si, lo siento Bank… mis padres llegaron por mí… saldremos del país… no volveré hasta retomar las clases…
—Sara… debes…
—Por favor… no necesito que lo sepan… es tan vergonzoso…— suplicó tomando de la mano al joven y llevarlo a un lugar alejado en el pasillo por fuera de su departamento.
—Necesito que lo hagas…— insistió… si no lo hacía ahora, después no lo haría.
—Perdóname… de verdad… tal vez ahora ya ni siquiera tenga caso… las huellas físicas desparecieron… y sería solo mi palabra contra la de un profesor…— mencionó volteando a ver como su madre se acercaba…
—¿Bankotsu?— preguntó la mujer no tan mayor.
Él asintió con la cabeza.
—Es un gusto volver a verte hijo… creí que ustedes habían terminado… me da gusto saber que no…— mencionó observando como Sara lo sostenía de la mano.
—No… nosotros no hemos regresado… todo sigue igual… — dijo secamente.
—Es una pena… formaban una linda pareja.
—Supongo que no hay nada más que decir…— mencionó viendo molesto a la castaña —…con permiso— se despidió de la mujer.
—¿Ocurre algo? Lo noté enojado…
—Nada… solo no ha tenido un buen día…— ella seguiría aferrada a ocultar las cosas… después de todo ella tuvo gran culpa, ahora nada la avergonzaba más…
Con Sara se iba también casi la única forma definitiva de deshacerse de Naraku, sin incluir claro, a Kagome…
…
El domingo a medio día…
—¡Como que no sabes dónde está!— se escuchó el colérico grito de Naraku resonar en su viejo departamento, ante la incompetencia de semejante idiota.
—Se me perdió… había mucho movimiento en la casa… las personas entraban y salían… las seguí hasta la estación de tren y ahí entre toda la gente se me perdió…— mencionaba rápidamente intentando justificarse.
—Estoy rodeado de imbéciles… — afirmó arrojando la copa de cristal en la cual bebía vino "solo espero que no tengas nada que ver en esto Bankotsu… de lo contrario…"
…
—¿Se fue?— preguntó desconcertado el ojiazul.
—Se fueron…— corrigió Jackotsu —Sango fue con ella…¿quieres algo de tomar…?— preguntó dirigiéndose a la cocina de su casa.
—No… ¿a dónde se fueron?— preguntó preocupado, permaneciendo sentado en la sala, pues no sabía si alguna persona de Naraku las seguiría…
—Creo que a alguna cabaña cercana al Monte Fuji… o algo así…— mencionó tratando de hacer memoria —¿irás?
—No… pero necesito saber si Naraku lo sabe… aunque es probable que sí lo sepa… veré de qué me puedo informar…
—¿Y cómo lo harás…?
—Supongo que Renkotsu debe saber algo… además el imbécil de Naraku mañana tendrá que asistir a la preparatoria todavía…
—¿Ah sí… a qué?— preguntó curioso, sentándose frente al moreno.
—Tsuikotsu los llamó a una última junta… no sé qué planea decirles… — mencionó pensativo… ¿cómo hacer para saber lo que quiere?
…
Al día siguiente…
—¿Estás seguro…?— preguntó el moreno a la persona del otro lado de la línea…
—Completamente… ellas abordaron el tren, y el estúpido sujeto las perdió de vista apenas ingresaron… lo seguí hasta el departamento de Naraku y de ahí a su casa… no tienen idea.— aseguró completamente confiado.
—Bien, confió en ti… y Renkotsu… muchas gracias por esto…
—Mph… vaya que te cambiaron… ya sabes… para eso somos amigos— finalizó con una sonrisa en los labios.
—Ahora, solo necesito que me lo confirmes… si es así, serás tú el que me busque…— mencionó para él mismo mientras recorría los solitarios pasillos de la preparatoria… con destino a la dirección.
…
—Al parecer no tienes vida social…— mencionó irónicamente Naraku al toparse de frente con el moreno.
—Eso no es de tu incumbencia…— contestó secamente viéndolo a los ojos, con una sonrisa confiada.
—Solo te advierto una cosa… si planeas alejar a la señorita Higurashi de mi alcance… asegúrate que sea para siempre, porque si la encuentro y tu tuviste algo que ver… estará muerta…— sentenció parándose frente a frente al ojiazul, viéndolo molesto, pues creía trataban de burlarse de él…
—Creo que estas paranoico… no sé de qué demonios hablas…— mencionó burlón, al confirmar lo que ya Renkotsu le había dicho.
—Más te vale…— dijo para girarse y entrar a la sala de juntas de profesores.
Bankotsu se encogió de hombro, se giró y sonrió de medio lado —como digas…— al menos podía estar tranquilo por esos días… definitivamente no podía pretender buscar a Kagome, pues Naraku estaría al pendiente de todos sus movimientos… solo esperaba que a Kagome le hubiese quedado claro que la amaba… ahora sin Sara necesitaba averiguar más de esos sujetos que apoyaban a Naraku…
CONTINUARÁ…
Bueno aquí quedó este capítulo… le di la clasificación M al fic, por los lemons… pero fue el último, quedan dos capítulos más para terminarla… espero les siga gustando. Gracias por seguir la historia y a quienes comentan: Orkidea16, Fallen Angel, lady of the west, Briseida CT, cHiBiLeBaSi, Sasunaka doki, Mich MS, Day, Yaz Delgado y a una nueva lectora por haberse tomado la molestia de comentar… acostumbro a publicar los viernes, o sábado más tardar… me alegra saber que te ha gustado el fic... no me dijiste tu nombre pero como sea… aquí nos seguimos leyendo
Que pasen una linda semana… Oh... gracias a quienes han agregado a favoritos ;)
