Bueno, que esta historia está cerca del cierre ya se veía viniendo desde hace un tiempo, pero acá con más razón, ya que se va una rivalidad de la ecuación, de hecho, en este capítulo originalmente iban a pasar más cosas que decidí reservar para el que viene, ya que si no quedaba muy cargado, teniendo en cuenta que estamos a tres (si, tres), capítulos de cerrar esta parte de la trama, ya verán que si, realmente muchas cosas van terminando.
El corazón es lo que nos motiva a ser lo que somos, nuestras decisiones son afectadas por nuestras emociones en todo momento, en mayor o en menor medida.
Tomemos el caso de lo que está pasando ahora.
Hanabi siente furia, y las llamas que lo rodean, son la principal prueba de ello, ya que se ven afectadas por lo que siente.
Tebigong en este momento tiene un cruce que no le deja moverse, ya que la preocupación por Cage, se ha mezclado con la alegría de ver a Sasha y a los demás, y la sorpresa de ver a Hanabi.
Nupao también siente enojo, pero lo detiene, no deja que lo controle más de la cuenta, al fin y al cabo, el esperaba que esto pasara, solo que pensó que tardaría mas, ahora es demasiado temprano, aun ni siquiera han visto a Zangetsu.
Miriam solo siente preocupación, al igual que Sasha, sin embargo, esta última no siente nada que la frene a intervenir.
Fue un instante, y un ataque mental de Sasha intentó ir a Hanabi, pero no pudo hacerle nada más que una pequeña molestia.
"No te entrometas", dijo este, y levantó su mano para lanzar una ráfaga de fuego hacia la chica, pero Tebigong llegó de la nada y dio un puñetazo, que de todas formas fue esquivado.
"Tu pelea es conmigo", las emociones ya se habían condensado, y ahora el resultado final llegaba.
La búsqueda capitulo 29: "Tiempos de finales".
La temperatura dentro de las maquinas cada vez era mayor, la presión del agua que empezaba a correr entre ellas no ayudaba, el mismísimo motor que mantenía al lugar habitable no aguantaba más, y finalmente, colapsó, en una gigantesca explosión, mientras el fuego lo cubría todo, y algo extraño empezó a salir de los muros, negro como la noche, sin vida, pero hambriento.
Tebigong esquivaba las llamas de Hanabi, pero le costaba mucho hacerlo, y estas no tardaron en empezar a dañar su cuerpo.
"Vamos, ¿dónde está tu poder?", gritó Hanabi, "quiero verte pelear con todo".
En ese momento, uno de los muros explotó de la nada por el calor, y en medio de todo el humo generado, Hanabi recibió un puñetazo en el pecho, mandándolo lejos.
"¿Quieres poder?, pues me has agarrado en un mal día", dijo Tebigong, y luego se dirigió a sus compañeros, "váyanse de esta sala y vuelvan afuera".
"No", le respondió Nupao duramente.
"Ahora".
"No me iré sin Cage".
"No podemos hacer nada".
"El fue por donde tu viniste, ¿no?, pues allí iremos".
Nupao se dirigió al mismo lugar del que Tebigong había llegado, Miriam no sabía qué hacer, ya que Sasha no lo había seguido, pero entonces también se marchó.
"Idiota", dijo Tebigong, "Sasha, tu vete afuera, o escóndete, o algo, pero no te quedes aquí que…".
Una ráfaga de fuego envió a Tebigong al suelo, y no lo dejaba siquiera moverse, así que usó su brazo para levantar un gran pedazo del suelo y que lo cubriera, pero al instante se calentó y empezó a derretirse.
"JAJAJA, tonto, no puedes frenarme", se reía Hanabi, pero de repente, el pedazo de suelo que Tebigong había arrancado le cayó encima, levantándose con esfuerzo luego de eso.
Las manos de Tebigong estaban quemadas, tocar el acero hirviendo le había dañado, y seguramente esas marcas quedarían incluso pese a su gran capacidad para curarse.
"¿Qué se siente?, yo ya pude sentir las quemaduras en mi cuerpo, y de mis propias llamas, y todo por tu culpa".
"No sé de qué me hablas".
"La última vez que nos vimos, me venciste, y caí hacia una muerte casi segura, pero la persona que me detuvo, se que tú la enviaste".
"No envié a nadie".
"El Ángel de la muerte".
Tebigong recordó ese nombre, la anciana con la que había hablado esa vez, ¿cómo era que Hanabi la conocía?
"¿Sorprendido?, esa maldita anciana me encontró, intentó decirme algo, se que todo era un engaño, así que la ataqué, y las malditas llamas volvieron contra mí, nunca me había pasado algo así, no sé qué clase de trucos hiciste, pero no podrás hacerlo de nuevo".
"Hanabi, no seas idiota, esa mujer sabe mucho más sobre nosotros que nadie más".
"No digas quien sabe de mi y quien no, no te da el derecho, Zangetsu me había dicho todo acerca de lo que somos, espíritus transformados en armas por algún loco insano, liberadas y vueltas a la vida, pero eso no me importa".
"Piénsalo, debe haber alguna clave, ¿por qué estamos aquí de nuevo?".
"No me importa", Hanabi lanzó una llama, pero Tebigong la esquivó, y todo empezó a colapsar donde golpeó, "¿para qué quiero todo ese conocimiento inútil?, eso no quitara que maté a mis padres con mis poderes, que Zangetsu y Liu Kalil me capturaron al poco tiempo, nada anulara eso".
"Yo no sabía".
"Obvio que no".
Hanabi no lanzó fuego, generó mucha luz, y los ojos de Tebigong se cegaron el tiempo suficiente para que recibiera una patada en las costillas.
"Algo que debería alegrarme, es que esa extraña anciana quitó una cosa en mi cabeza que me impedía rebelarme contra los científicos, sino no podría estar aquí y ahora, aunque honestamente, me da igual lo que ellos hagan, solo quería encontrarme contigo para solucionar esto".
"Espera un segundo", Hanabi se preparó para lanzar una patada, pero Tebigong lo frenó y le golpeó un puñetazo, "¿qué esperas obtener de todo esto?".
"¿Qué más?", Hanabi se levantó y se limpio la sangre de la boca, "vengarme por mis heridas, demostrar que soy superior a ti, y…".
"¿Terminar tu última misión?".
"¿Qué?, no, eso no me importa en lo absoluto".
"¿Sabes qué?, no me lo creo, sigues siendo un esclavo de Zangetsu".
"No, solo lo dices para hacerme creer que me equivoco, no lo lograras", las llamas cada vez mas grandes salieron del cuerpo de Hanabi, formando una gigantesca ave de fuego, que se lanzó al ataque, impactando directo, "¿sientes el calor?".
Tebigong a duras penas podía contenerlo, cuando entonces, arriba suyo, todo colapsó definitivamente, aplastando a su rival.
"No", dijo Tebigong, y empezó a levantar las rocas que aplastaban a Hanabi, logrando desenterrar parte del cuerpo.
"¿Qué haces, idiota?", le dijo este, agonizando.
"Mira quién habla, no te dejare morir, no de una forma tan horrible".
"Imbécil, no necesito tu ayuda", las rocas explotaron en pedazos, y Hanabi lentamente se levantó, sin embargo, varias partes de su cuerpo ya no estaban, reemplazadas por fuego puro, levantó uno de sus brazos, y deshizo una de las paredes, "vete por ahí, tu amigo Nupao tomó ese camino, ya es tarde para mí".
"No, no te dejare".
"Si no te vas, créeme que te matare".
Tebigong lo pensó unos segundos, solo asintió, y se marchó sin decir otra palabra.
Hanabi se apoyó en el suelo, sus poderes se estaban gastando, y con eso, las extremidades de fuego desaparecieron, por suerte ya no sangraba, pero eso no quitaba el dolor.
Recordó lo que le había dicho la anciana cuando le sacó la maquina.
"Alguna vez tú fuiste algo similar a un amigo para mi, por eso te daré tu libertad, úsala bien".
"Maldita vieja…, yo no necesito amigos", y sus ojos se cerraron.
Nupao y Miriam avanzaron mientras a su lado todo colapsaba, y los cables lanzaban chispas.
"Nupao", dijo Miriam, "esto es muy arriesgado, deberíamos irnos".
"No, el camino de vuelta ya debe haber sido destruido, tendremos que buscar una nueva salida, pero no me iré sin Cage".
"No sabemos siquiera si sigue vivo".
"No importa, se merece al menos eso de nosotros".
Miriam dudaba, pero entonces notó algo extraño que se movía, pero ya era demasiado tarde.
Una extraña sustancia similar a brea empezó a cubrirlos lentamente, por alguna extraña razón no podían sacársela del cuerpo.
"¿Qué es esto?", se quejó Nupao, "no puedo entrar en fase para salir".
Lentamente la sustancia los siguió cubriendo, como si estuviera vivo, y si lo estuviera, tendría hambre, y mucha.
Continuara…
