Capítulo 29
Los primeros rayos de sol entraron por la ventana de la castaña, proyectando la luz en su rostro de tal manera que tuvo que obligarse a abrir los ojos. Miró el reloj percatándose que aún faltaba para que la alarma sonara, quería seguir durmiendo antes de tener que resignarse a la idea de tener que levantarse para ir a la Preparatoria, pero no podía…volvió a cerrar los ojos y se dio cuenta que el problema no era el amanecer ni nada parecido, era ella la que no podía conciliar el sueño porque sus pensamientos comenzaban a invadirla. Hace tan sólo dos días habían regresado de Francia, y también hace tan sólo dos días había aceptado salir con Dan. Su corazón latió al recordar la escena, aunque había recibido mensajes de él, no sabía cómo debía actuar, era la primera vez que salía con un chico y no sabía qué tenía que hacer. Pero no era lo único que le preocupaba, Ryoma también lucía extraño, aunque era cierto que se había enterado de la peor manera, se veía más frío que de costumbre. Recordaba que el domingo se habían encontrado en el comedor a medio día, cuando iba a preguntarle algo sin importancia, se había rehusado a escucharle y lo había oído anunciar que saldría todo el día, por lo que no tenía tiempo para sus preguntas. Se preguntaba si iba a salir con Momo y los demás, pero cuando habló con Ann por teléfono para contarle acerca de lo de Dan, dio por descartado esa posibilidad porque el chico de cabello negro y ojos violeta estaba justo a su lado. Sin embargo, no era un problema del que debía preocuparse, lo sabía muy bien, así que terminó olvidando el tema hasta que lo vio llegar a eso de las doce de la noche.
Aún quedaba media hora para que la alarma sonara, se preguntó si valdría la pena dormir o no, suspiró no quería pensar en nada porque había tomado una buena decisión y no debía retractarse sobre eso. Después de todo no había mentido con relación a sus sentimientos por Dan, pero si se había engañado a sí misma diciendo que podría manejarlo todo, llevaba tan sólo dos días, y ya se sentía confundida…
La alarma sonó tan fuerte que logró despertarla con el corazón acelerado, había conseguido dormirse no sabía en qué momento lo había hecho, pero no había sido suficiente, se sentía cansada. Se levantó para darse una ducha y seguir con su rutina como todos los días, bajó a tomar desayuno, saludó a los presentes y se sitúo a un lado de Sakura para comer. Todo estaba en su lugar, salvo el puesto vacío del ambarino que se había marchado temprano según Rinko. ¿Estaba evitándola? ¿O en verdad cumpliría su palabra de que a partir de ahora mantendría distancia de ella? Todo parecía indicar eso, debía aprovechar el momento y seguir su ejemplo, era lo mejor. Inesperadamente un mensaje irrumpió en la habitación, miró su celular en silencio y se percató que no era de nadie menos que Dan, quien le decía que si aún seguía en su casa podía pasar por ella para irse juntos a la Preparatoria. No estaba preparada para verlo, era demasiado pronto para saber qué debía hacer, pero infería que tenía que acostumbrarse a la idea de verlo seguido, por lo que le confirmó con otro mensaje.
— ¿De quién era? Sakuno. —Preguntó Rinko.
—E-Es de Dan-Kun, vendrá a recogerme para que vayamos juntos a la Preparatoria.
— ¿De verdad? Qué es lindo, me alegro. —Sonrió Sakura.
—Se están haciendo muy buenos amigos al parecer, siempre están juntos. —Fingió una sonrisa Rinko, no quería que la castaña se quedara con él, sólo quería que estuviera con su hijo. —Pareciera como si fueran…
—Son novios, madre. —Asintió Sakura, adivinando sus palabras. Viendo como Rinko no podía esconder su cara de sorpresa.
— ¿Eh? ¿Desde cuándo?
—S-Sí, desde el sábado en que regresamos. —Se sonrojó Sakuno, no es que quisiera ocultárselo, es sólo que no sabía cómo decírselo.
—Entonces… ¿Tú sientes lo mismo que él?—Preguntó incrédula, viendo como asentía sonrojada. Ya entendía el comportamiento de Ryoma, y porque la otra noche estaba actuando de ese modo. Ahora comprendía todo—Ya veo, felicidades Sakuno.
—Gracias, tía. Lo siento si no era lo que se esperaba…pero Dan-Kun es un buen chico, siempre ha estado para mí y sé que me quiere. En cambio, con Ryoma-Kun no habría resultado. —Susurró nostálgica, viendo como ambas la miraban sorprendidas. —No es que él sea malo, es sólo que…nunca pudimos entendernos. Pero, tengo la esperanza de que algún día alguien pueda hacerlo y sea feliz. Es lo que más deseo.
El sonido del timbré la alertó, Dan ya había llegado. Se despidió de ambas y se marchó en silencio. Tanto Sakura como Rinko intercambiaron miradas preocupantes ante ese tipo de respuestas, Rinko suspiró y se sentó junto a su hija para su sorpresa, sintiéndose culpable por haber estado tanto tiempo presionándolos para que estuvieran juntos, sabía que Sakuno amaba a su hijo y por eso esperaba que ocurriera algo entre ellos, pero ahora se había dado cuenta que no todo salía como lo esperaba. Sakuno había sido valiente en tomar una decisión de tal grado para encontrar la felicidad junto a alguien más que si la quería tanto como ella lo hacía.
—Pienso que es lo mejor, mamá. —Opinó Sakura. —Onii-Chan no la valoraba…y ella sufría mucho. En cambio con Dan, estoy segura que la hará feliz.
—Sé que es lo mejor para Sakuno-Chan, pero tenía la esperanza de que esos dos podrían darme nietos algún día estando juntos. Pero creo que me equivoqué, esto no dependía de mí o de ella, dependía de Ryoma y él no la pudo apreciar. —Miró nostálgica hacia la ventana. —Pero eso no significa que no apoye a Sakuno, lo voy a hacer…es como si fuera mi hija mayor, por eso mismo espero que sea feliz.
—Yo también esperaba lo mismo…creía que estando con ella, mi onii-chan cambiaría. Porque de alguna forma podía hacerlo, podía notarlo y tenía la esperanza de que pasaría algo entre ellos, pero me equivoqué también. Ahora también soy partidaria de que sea feliz.
—Ryoma se ha perdido a una gran chica.
—Tienes razón, nunca tendrá a alguien como ella.
Sakuno caminó con Dan en silencio, podía notar en su cara lo nervioso que estaba al igual que ella. Lo escuchó romper el hielo, hablándole acerca de que en los últimos días había estado pensando en ella, en el modo en como cambiaría su relación ahora. No sabía qué decir, porque ella también había estado pensando en eso, por lo que correspondió sus pensamientos y le mencionó acerca de que él era su primer novio, por lo que este era un nuevo comienzo para ella. Para su sorpresa, también era la primera novia para Dan, lo que le hizo aliviada, porque ninguno de los dos sabía cómo actuar en esos momentos, así que podían aprender juntos. Aún no eran capaces de tomarse de las manos, sólo sentían el roce de ellas mientras caminaban, pero nadie quería apresurar las cosas, todo pasaría a su propio ritmo.
Para su sorpresa, Dan decidió bajarse con ella para acompañarla a la Preparatoria, ignorando que llegaría tarde por su causa, pero insistió en querer acompañarla. Se sintió extraña cuando veía que muchos estudiantes los observaban, no es que estuviera avergonzada, pero era la primera vez que caminaba con él tan cerca de su establecimiento. Se despidieron a la entrada con una leve sonrisa, Sakuno le pidió que le enviara un mensaje para saber si había llegado bien, ya que no quería que lo regañaran por su culpa, Dan asintió con un leve sonrojo y se despidió con un gesto de mano. Lo observó hasta que ya no quedaba nada de él, su corazón latía a mil, no sabía en qué momento había comenzado a encontrarlo tan guapo. Tomó aire y se dio la vuelta para ir a dejar sus zapatos donde correspondía.
Caminó por los pasillos recordando a Dan, se preguntaba si algún día podría dejar su timidez de lado y actuar normal, pero no podía evitarlo…nunca antes había tenido un novio, no sabía cómo actuar frente a esas situaciones. Subió por las escaleras y se dirigió a su salón, entonces se sintió repentinamente observada, era como aquellos días en qué todos la señalaban porque vivía bajo el mismo techo que Ryoma, pero ahora no era eso, así que no tenía idea de lo que podría ser. Ignorando sus inseguridades, cruzó el umbral del salón, percatándose que estaba vacío, salvo por cierto chico de ojos ámbar que permanecía concentrado leyendo una revista. Había olvidado por completo que se sentaban juntos, ahora todos sus esfuerzos por actuar normal serían en vano, pero no se iba a rendir, porque no era la misma de hace unos días, ahora tenía a Dan.
Respiró hondo y se atrevió a caminar hacia su banco, aunque no lo deseara tenía que dejar sus cosas en él. Finalmente logró hacerlo, fue más fácil de lo que pensaba, dado que cierto ambarino ni se inmutó al verla, más bien siguió leyendo como si fuera la revista más interesante del mundo. Supo de inmediato en la portada que era nueva, eso explicaba muchas cosas.
Poco a poco el salón comenzó a volverse como cualquier otro día, muchos chicos habían llegado y charlaban de cosas de su interés, mientras otras chicas comentaban un programa de tv que habían visto.
Sin embargo, no quería pasar más tiempo ahí teniendo al lado a cierto chico. Así que decidió caminar de regreso al pasillo para distraerse un momento. No obstante cuando planeaba hacerlo, se encontró con que Tomoka entraba al salón con una enorme sonrisa, lo que la obligó a detenerse en el centro del salón emocionada, ya que hace mucho tiempo que no la veía, así que sabía que no podría salir. La castaña de dos coletas corrió a toda velocidad hacia ella, gritando su nombre, provocando que todos se voltearan a verla por un momento, pero cuando se percataron de quien se trataba, siguieron en sus actividades normalmente, porque sabían a qué se debían esos gritos por parte de Osakada.
—Sakuno, te extrañé tanto. —La abrazó con fuerza.
—Yo también te extrañé, Tomo-Chan.
—Ya me enteré lo de Dan. —Sonrió.
— ¿Eh? Yo pensaba decírtelo ahora…—Rió nerviosa.
—Lo siento, es culpa mía. —Habló Ann entrando por la puerta. —Pero no lo pude evitar, tenía que contarle a Tomo-Chan.
— ¡Tanto tiempo, Ann! Extrañé tus regaños. —Se burló Tomoka que se acercó a abrazarla.
—Lo sé, yo también extrañé tus gritos y tus abrazos de Oso. —Rió Ann, correspondiendo el abrazo. —Por cierto, Sakuno. He visto a Dan hace unos minutos ¿Te vino a dejar?
—E-Esto sí, nos hemos venido juntos. —Sonrió sonrojada.
— ¿De verdad? Eso es grandioso. Estoy tan feliz por ti, Sakuno-Chan ¡Hacen una linda pareja! —Gritó Tomoka sin control.
—Eh…disculpen que me entrometa, pero ¿Has dicho que Ryuzaki-San tiene novio?—Sonrió Kanade.
—Tomo-Chan, te dije que bajaras la voz. —Gruñó Ann.
—No se preocupen, no le diré a nadie. —Rió Kanade—Pero ¿Es cierto? ¿Se trata del mismo chico que estaba en el aeropuerto?
—P-Pues…sí, es el mismo.
—Ya veo, así que al fin les has dado una respuesta. —Esbozó una gran sonrisa. —Me alegro mucho por ti, Sakuno. Te lo mereces.
—Gracias, Kanade-San.
—Sé que es muy pronto para eso, pero ¿Ya se han besado?
—Yo quiero saber. —Sonrió Tomoka emocionada.
— ¿EH? Eso…no…yo. —Su rostro ardía en un color rojo carmín.
—Es demasiado pronto para eso ¿Verdad, Sakuno?—Rió Ann.
—Vamos lento...
—Ya veo, pero poco a poco irán avanzando en sus etapas. —Sonrió Tomoka maliciosamente.
— ¡Tomo-Chan! Qué pervertida. —Exclamo Ann y Kanade rió.
Escuchó el sonido de una silla a lo lejos, pero no lo relacionó con nada. Pero entonces no fue necesario percatarse de nada más, pudo ver claramente como Ryoma se levantaba bruscamente para salir del salón, tal vez sus conversaciones no lo dejaban concentrarse en su revista. Había olvidado por completo que él estaba ahí escuchando todo, le dio vergüenza pensar en ello. Ann y Tomoka intercambiaron miradas que no pudo descifrar, como si estuvieran tramando algo.
Ryoma caminó por los pasillos a zancadas, estaba harto de escuchar esos comentarios, precisamente ese día había olvidado los audífonos en casa y no podía concentrarse en su lectura por esas chicas, hablaban tan fuerte. No quería oír nada acerca de la relación que había entre Taichi y Ryuzaki, no estaba interesado en ello. "Echizen, tengo que hablar contigo" Le gritó Momo intentando detenerlo en el pasillo, pero fue inútil, porque no obtuvo respuesta alguna. No tenía deseos de hablar con nadie, de hecho ni siquiera tenía deseos de asistir a clases en esos momentos, con su inteligencia le bastaba, nada de lo que pasaran en clases era algo nuevo para él.
Se acostó en el piso de la terraza, apoyando su cabeza entre sus manos. El cielo estaba tan radiante, que los rayos de sol le causaban calor. Odiaba el verano, prefería el invierno un millón de veces. El calor lo hacía ponerse de mal humor, tal como se encontraba ahora…tan furioso, que sentía que le dolía la cabeza a causa de tanta tensión. No comprendía porque estaba así, pero al menos aquel día no quería acercarse a nadie.
Se despertó con el sonido tan característico de la Preparatoria que anunciaba la hora del receso, bostezó ya había dormido lo suficiente, pero eso no significaba que estaba listo para salir al exterior. Se acercó al precipicio de la terraza y miró en medio de las rejas hacia el jardín trasero, en él se encontraban nada menos que cierta chica de cabello castaño y ojos carmesí, sentada en el césped con Toyo, Tachibana y Osakada. Suspiró, lucía más sonriente que de costumbre, pero sabía que no estaba de ese modo precisamente por su optimismo natural, sino que era por alguien más. El viento jugó con su cabello negro, sintiéndose más fresco del calor que lo atormentaba. Recordó cuando la vio sentada junto al árbol, apoyando su cabeza en el tronco, mientras dormía una siesta, planeaba despertarla en aquel momento, pero su rostro lo hipnotizó de tal forma que no pudo evitar besar sus labios. No sabía por qué había venido precisamente ese recuerdo a él, quizás era por el viento, estaba de la misma manera que ese día. "¿Y ya se besaron?" La voz de Kanade revoloteó en su cabeza, sintiendo como su puño se cerraba con fuerza. Esperaba que eso no sucediera nunca.
Las semanas pasaron sigilosamente, veía a Dan más seguido que de costumbre, sintiéndose incapaz de tomar su mano todavía y se sentía culpable por ello, pero él la tranquilizaba diciendo que nadie la estaba presionando a hacerlo todavía.
Poco a poco se estaba acostumbrado a vivir sin él ambarino, ya no se dedicaba a mirarlo continuamente en los pasillos, incluso comenzaba a prestar más atención a las clases. Lo único que temía…era que los llamaran para alguna junta directiva, porque sabía que de eso no podría escapar, ya que debían hablar entre ellos y no podría hacer nada para evitarlo.
Era sábado por la tarde, había quedado en reunirse con Dan para ir a comprar algunas cosas, cuando inesperadamente se lo encontró en el centro, caminaba sospechosamente por las calles vestido con un atuendo fuera de lo común, lucía pantalones negros con una chaqueta negra que escondía una camisa blanca bajo ella. No tenía intenciones de espiarlo ni nada parecido, pero no podía contener la curiosidad que sentía en esos momentos. Miró la hora, aún faltaba para que Dan llegara, así que decidió seguirlo. Tras unas cuantas cuadras se detuvo frente a un enorme edificio con una infraestructura de cristal, parecía ser una empresa. Luego de verlo desaparecer en la puerta, visualizó el nombre a lo lejos "Compañía Nishisawa". Se apoyó en el muro para tratar de recordar donde había visto, fue cuando recordó que la familia Echizen les había hablado de eso antes, Ryoma debía hacerse cargo de esa empresa cuando saliera de la Preparatoria, aunque él de acuerdo con esa idea. Pero ahora estaba ahí ¿Acaso había decidido aceptar la oferta de ser parte de esa compañía? ¿Pero qué pasaría con sus sueños? ¿Los dejaría en el tintero? Lo peor de todo es que no podía decirle nada, porque tendría que admitir que lo venía siguiendo y se burlaría de ella. Debía irse antes que volviera, pero esperaba que estando en ese callejón no la viese.
— ¿Qué haces aquí? Ryuzaki. —Preguntó el ambarino, apareciendo a su lado.
— Oh Ryoma-Kun ¿Qué tal? tenía que resolver algunos asuntos ¿Y qué hay de ti? —Rió nerviosa, fingiendo sorpresa por su presencia.
—No has respondido a mi pregunta.
—Tenía que juntarme con Dan.
— ¿En este lugar?
—No exactamente, pero es cerca.
—Entonces… ¿Me has seguido?
—No lo he hecho, sólo caminaba por aquí…
—Está bien, te creeré. Pero no se te ocurra decirle a nadie que me has visto. —Suspiró, no le creía una sola palabra, pero daba igual.
—No diré nada, pero… ¿Estás trabajando aquí?
—Eso no te incumbe.
—Tienes razón, lo siento. —Bajó la mirada triste, otra vez lo había hecho. — Bueno, debo irme ahora.
—Espera. —Se apoyó en el muro del callejón, bloqueándole la salida.
— ¿Qué sucede?—Sintió su corazón latir y sus mejillas se volvían cada vez más cálidas, producto de la cercanía que tenían.
— ¿Por qué…estás saliendo con Taichi?
— P-Porque sentimos lo mismo.
— ¿Estás consciente de lo que dices?
—Sí, lo estoy ¿Porqué dudaría?
—Es curioso, porque aunque te tenías que juntar con él hoy, me has seguido hasta aquí.
—No te he seguido, ya te lo he dicho.
— ¿Crees que sería capaz de creerte? No podría, sabiendo que te vi haciéndolo.
—No fue por nada en especial.
—Entonces ¿Por qué lo hiciste?
—Sólo sentí curiosidad porque ibas vestido de esa forma. Pensé que ibas a reunirte con alguien.
—Si estuviera saliendo con alguien, no debería importarte.
—Es verdad, de hecho no me importaría. —Susurró ¿De verdad estaba saliendo con alguien? Él no era de las personas que insinuaba cosas así. —Debo irme ahora, prometo no decirle a nadie sobre esa empresa. —Le dio la espalda para continuar.
—Ryuzaki aun no he terminado. —Tomó su brazo, pero Sakuno lo soltó en forma de defensa.
Sus labios se empezaron a mover para intentar formular algo, pero entonces alguien pareció interponerse entre ellos.
—Sea lo que tengas que hablar con Sakuno, no voy a permitir que la obligues a hacerlo contra su voluntad. —Gruñó Dan —Sakuno ¿Estás bien?
—Sí, estoy bien ¿Cómo me encontraste?
—No lo sé, sólo inferí que estarías aquí.
— ¿De verdad? Eres audaz hasta en estas cosas.
—Eso creo. —Se sonrojó.
—No existe algo así. —Refutó Ryoma, no soportaba que comenzaran a hablarse de ese modo en su presencia.
—En fin, es hora de que nos vayamos. —Habló Dan, atreviéndose a tomar su mano.
—S-Sí, tienes razón.
— ¿Y me dices a mí que la obligo a hacer lo que no desea?—Levantó una ceja.
— ¿Qué quieres decir? No la estoy obligando ahora — Lo miró enfadado, nunca antes se había molestado tanto por un comentario así. Pero Echizen lo sacaba de quicio.
— ¿Eso crees?
—No lo está haciendo, porque si quiero ir con él.
— ¿La has escuchado?—Bufó Dan.
—Como digan. —Suspiró, por mucho que deseara pelear con él, no podía hacerlo en esos momentos.
—No lo escuches, Dan-Kun. Está bien como lo estamos haciendo.
—Tienes razón, Sakuno. No lo tomaré en cuenta. —Calzó sus dedos entre los suyos para caminar con ella. —Vamos.
Ryoma los observó cabizbajo, sintiendo deseos inconscientes de separarlos de una vez, pero su lado racional lo mantenía sereno para obligarlo a reaccionar, en verdad no podía hacer nada al respecto. No pensaba encontrarse con la castaña precisamente en ese lugar, no tenía planeado que alguien descubriera sus planes, ni mucho menos esa chica. De súbito, su teléfono sonó inesperadamente al ver la llamada, era un número desconocido, por lo que supuso que se trataba de esa persona a la que había contactado para solucionar sus problemas. "Sí, con él…Estaba esperando su llamada" Habló el ambarino y siguió caminando en la oscuridad del callejón.
Dan y Sakuno se detuvieron en el centro comercial, la castaña podía ver como su novio se encontraba alterado todavía por lo sucedido, no sabía si era porque estaba enfadado o por lo que significaba haberse encontrado cara a cara con Ryoma, incluso ella se sentía extraña. Se sentaron en una banca a descansar, Dan permanecía en silencio sin dejar de soltar su mano, estaba furioso por la escena que había visto de Echizen con su novia ¿Quién se creía que era? Ahora ya tenía derechos a intervenir en esas situaciones, porque Sakuno de cierta manera le pertenecía. Sus mejillas se sonrojaron al pensar en ello.
— ¿Estás bien? Dan-Kun. —Lo miró preocupada. —Estás temblando.
—Sí, estoy bien. —Liberó su mano un momento para mirarla. —Lo siento por haberte traído así. Pero ver a Echizen tratándote así…—Gruñó. —Me obligó a decir y hacer cosas que no debí haber hecho.
—No tienes que disculparte, Dan-Kun. La única culpable de todo lo que ha pasado aquí…soy yo. —Susurró desviando su mirada, se sentía avergonzada por todo. —No debí haberlo seguido, tenía que haberte esperado en el lugar que habíamos acordado. No sé porqué lo hice. Lo siento Dan, sólo te causé problemas.
—Eso no es cierto, tú no eres la culpable de esto. Entiendo que sigas preocupándote por Echizen, es normal por todo lo que han vivido—Se sintió extraño diciendo eso, se sentía celoso de que fuera así. — Pero si tuviéramos que culpar a alguien, él es quien te dijo esas cosas y te trató así.
— ¿Te puedo hacer una pregunta con respecto a eso?
—Sí, adelante.
— ¿Cuánto tiempo llevabas ahí?
—Sé a qué te refieres…—Susurró avergonzado, se había quedado más de la cuenta. —Lo vi todo, debo admitir que cuando los vi juntos no quise intervenir hasta que estuve seguro de que debía hacerlo, porque…debo disculparme por eso. —Se centró en sus ojos, tenía que decirle la verdad. —Quería ver hasta donde llegaban, no es que no confiara en ti, sino que soy un poco inseguro con estas cosas. Verás es la primera vez que soy correspondido, por eso quería ver si eras capaz de decirle el verdadero motivo por el que estabas conmigo a él, entonces escuche…que mencionaste que sentíamos lo mismo. Y me sentí un completo idiota, lo siento Sakuno…si no quieres hablarme lo entenderé.
—No estoy enfadada contigo, Dan-Kun. Entiendo que hayas dudado de mí, después de que estuve enamorada tanto tiempo de él. Pero quiero que sepas que yo nunca jugaría con tus sentimientos. —Sus mejillas se sonrojaron ante lo que iba a decir. —Aunque aún me sienta incómoda en presencia de Ryoma-Kun, lo que siento por ti es diferente…porque me gustas mucho, Dan-Kun. Y no quiero arruinarlo todo por esto.
—E-Es la primera vez que lo dices desde que salimos. —No pudo evitar sonrojarse también un momento, para luego dejar escapar una sonrisa. —Tú también me gustas, Sakuno. Y Mucho, es por eso que si es necesario luchar contra él para demostrártelo, lo voy a hacer.
—Dan-Kun…—Susurró, sintiendo su mano sobre la suya una vez más. Aun no se daban su primer beso, pero su corazón latía a mil.
—No deberíamos tener este tipo de problemas por alguien que ni siquiera te merece. —Suspiró— ¿Vayamos al cine? He visto muchas películas interesantes en cartelera.
—Está bien. Vamos—Sonrió
Se abrieron paso entre la gente que había en el centro para dirigirse hacia dicho lugar, Dan tenía razón habían muchas películas interesantes en cartelera, por lo que decidieron entrar a una romántica que tanto Sakuno como Dan quería ver. Se sentaron en la tercera fila, esperando que fuera el lugar indicado para ver la película. Luego de unos minutos comenzaron a disfrutar de los comerciales de otras películas que se estrenarían pronto, para después dar inicio a la que realmente deseaban ver. Las luces se apagaron y la pantalla fue creciendo a lo ancho. Sin saber porqué, el corazón de Sakuno comenzó a latir desesperadamente como si hubieran entrado a una cueva. Pero entonces la mano de Dan se encontró con la suya en medio de la oscuridad, la tomó con cuidado y se dejó llevar por el momento.
Hubo un momento en que todas las parejas comenzaron a besarse, lo que los hizo sentir avergonzados porque ellos ni siquiera eran capaces de dar ese gran paso, pero Dan no la presionaría por lo que se distrajo comiendo palomitas de maíz.
Como la película había durado alrededor de dos horas, al salir el cielo ya se tornaba oscuro y el frío los amenazaba con atormentarlos. Sakuno se sintió tonta por no haber llevado una chaqueta, sabiendo que llegando la noche podría hacer más frío, pero no fue necesario teniendo a Dan junto a ella que le entregó su abrigo sin pensarlo. Olía al perfume de Dan, desconocía que tipo de perfume usaría, pero le encantaba ese aroma.
Al llegar al condominio, se detuvieron frente a la casa de los Echizen para despedirse, lo habían pasado tan bien que no sentían deseos de separarse en un momento así, pero debían hacerlo. Por ello, Sakuno le devolvió su chaqueta para que no pescara un resfriado y le sonrió por última vez para entrar, pero entonces Dan sorprendió estrellándola contra sí para abrazarla, lo que provocó que su corazón latiera como nunca.
—Dan-Kun…
—No quiero que te vayas, Sakuno.
—Yo tampoco quiero apartarme de ti…pero podemos vernos mañana.
—Lo sé, pero me encantaría que nunca tuviéramos que pasar por esto y nos viéramos siempre. —Susurró, no sabía porque había hecho eso, pero de pronto sintió que quería hacerlo. —Quizás algún día podamos hacerlo.
—Es verdad, algún día podremos hacerlo. —Asintió una vez que se separaron, pero estaba aterrada con esa idea…Dan hablaba como si quisiera casarse con ella, y no se sentía preparada para eso. De hecho ni siquiera lo había pensado. —Ahora debo entrar.
—Es verdad, tenemos tiempo para pensar en ello. Hasta mañana, Sakuno.
—Hasta mañana, Dan-Kun.
Tras despedirse de él, entró por el jardín y cerró la reja con sus llaves de bolsillo. "¿Qué había sido eso?" Pensó la castaña, nunca había pensado en casarse…sería demasiado pronto pensar en eso. Sus pensamientos fueron interrumpidos, por unas voces que conocía muy bien provenientes del interior, como si estuvieran discutiendo o algo así. Sin entender ni una sola palabra, se apresuró por girar la manilla. Entonces se percató que estaban todos reunidos en el comedor, pero Ryoma estaba precisamente al medio de ellos ¿Qué había pasado? ¿Acaso se habían enterado que estaba trabajando para esa compañía? Eso no sería un problema para Nanjiro, debería estar feliz por ello, pero todos se mostraban desconcertados.
Al sentir su presencia, todos voltearon a verla y Ryoma aprovechó la interrupción para subir a su habitación, pero Rinko lo siguió gritándole que se detuviera "Espera, Ryoma. Aun no hemos terminado". Nanjiro se dejó caer en el sofá negando la cabeza, mientras Sakura corría a sus brazos llorando. La abrazó sin comprender una palabra.
— ¿Qué sucede? Sakura.
—Es mi onii-Chan. —Susurró triste. —Se quiere ir de la casa.
— ¿Qué? ¿Por qué?
—No lo sé. Hace unos minutos nos ha anunciado que lo haría. Dijo que había conseguido un apartamento que estaba en el centro, porque según él ha obtenido un buen empleo que está a unas cuadras de él. No entiendo porqué ha tomado una decisión tan precipitada. Pensé que sabías algo, pero viendo tu expresión se nota que no estabas al tanto de esto.
— ¿Y cuándo se irá?
—Mañana…
—Es demasiado pronto…
—Sí, nadie lo esperaba. Mi padre está tan enfadado que le advirtió que si se iba de casa, no podría volver nunca más. Pero aceptó sin siquiera pensarlo.
— ¿Y qué dice tu madre al respecto?
—Todo lo contrario, no quiere que se vaya y le dice que lo piense mejor. Pero cuando mi hermano toma una decisión, no hay quien lo haga cambiar.
A los pocos minutos, subió a su habitación y se encontró que Rinko seguía pidiéndole a Ryoma que no se marchara, pero él seguía decidido en lo que iba a hacer, ya empacaba sus maletas tranquilamente. Quería llevarse a Karupin con él, pero como viviría solo, temía que no tuviera tiempo para alimentarlo, en cambio estando ahí sabía que podría alimentarse lo suficiente. Rendida la mujer de cabello castaño salió con los ojos vidriosos, Sakuno no tuvo que preguntar cuál había sido su respuesta, porque reaccionó de la misma manera que Sakura lloró inconsolablemente y caminó hacia su habitación.
Se preguntó si era correcto o no entrar en esa habitación, no podía preguntarle qué tramaba después de lo ocurrido en la tarde, pero no podía evitar sentirse preocupada por su causa. Miró la puerta en silencio, tratando de atreverse de una vez a girar la manilla, pero su corazón latía tan fuerte que no era capaz de hacerlo, más teniendo la mirada triste de Dan en sus pensamientos. "Confió en ti, Sakuno" La voz de Dan apareció una vez más en su conciencia, como si le pidiera a gritos que no lo hiciera. Negó con la cabeza, no podía traicionarlo, por lo que volteo para dirigirse a su habitación, pero entonces los maullidos de Karupin provenientes del interior de la habitación la alertaron de que debía marcharse lo más pronto posible.
Ryoma estaba ordenando su maleta, cuando Karupin comenzó a maullar inesperadamente, creía que era por su partida, pero lo conocía lo suficiente para identificar los significados de sus maullidos. Creyó que se trataba de su madre, pero no parecía ser eso, se había marchado hace alrededor de diez minutos, por lo que no tendría lógica que fuera ella. Caminó hacia la puerta confundido y giró la manilla de una vez, en el pasillo se percató que no había nadie, "No hay nadie, Karupin" Le susurró, pero pareció haber hecho caso omiso a sus palabras, porque escapó de sus brazos y se acercó al pasillo, sosteniendo una cinta de cabello en su boca, era de los listones que utilizaba Sakuno para tomar sus trenzas. No tenía la menor duda, Sakuno había estado ahí, quizás ya estaba al tanto de todo. Uno de los motivos para marcharse, no era su deseo por querer independizarse, ni la cercanía con la empresa en la que le habían ofrecido trabajo, también tenía que ver con ella…no podía soportar seguir viviendo bajo el mismo techo que Ryuzaki nunca más.
A la mañana siguiente, la castaña se levantó temprano como todas las mañanas, olvidando por completo que era fin de semana. Caminó por el pasillo en silencio, arrastrando sus pies hacia el baño, había dormido mal pensando en lo sucedido. No podía creer que el ambarino se marchara ese día, ni siquiera tenía idea a qué hora lo haría. El silencio de la casa, comenzó a asustarla ¿Porqué nadie hablaba? ¿Acaso ya se había marchado? De sólo pensarlo sintió una extraña opresión en el pecho. Eso no podía ser verdad. Sus pies se movieron a toda velocidad hacia la habitación de Sakura, no había ninguna señal de vida humana en esa casa, no era posible. Sin pensarlo, se atrevió a abrir esa habitación "No puede ser verdad" Pensó. Su corazón comenzó a latir aún más cuando no lo vio, su habitación estaba más ordenada de lo común, más bien estaba vacía ¿Ya se había ido? Inesperadamente sintió deseos de llorar, no podía creerlo.
Bajó a toda prisa las escaleras, esperando ver a alguien, pero no había nadie ni una sola persona. Ni siquiera Karupin estaba ahí, lo que la alertaba mucho más. Se colocó los zapatos y no le importó estar en pijama para salir al jardín, podía sentir el sonido de una pelota de tenis, esperaba que se tratara de él, no de Nanjiro. Pero era sólo su imaginación, porque no había nada. Ryoma parecía haber desaparecido por completo de la faz de la tierra. "Ryoma-Kun…" susurró triste y se dejó caer en el césped como una tonta, no tenía que estar llorando por otro chico que no fuera su novio, pero no podía evitarlo, se sentía así miserable, no quería que se fuera.
—No me digas que tuviste otro accidente.
—N-No, es sólo que se ha ido.
— ¿Quién?
—Él…
— ¿Taichi?
—No…—Susurró, entonces miró hacia arriba confundida. Conocía esa voz muy bien. —R-Ryoma-Kun.
—Estaba entrenando. —Suspiró, mientras bebía una ponta.
—Pensé que te habías ido, tus cosas ya no están.
—Ya las llevé al apartamento. Pero no me he ido.
—Ah…
—Es cierto que no nos llevamos muy bien, pero eso no significa que me marcharía sin despedirme. —Le extendió una mano para ayudarla. —No podría hacer eso.
—Creía que si lo harías. —Tomó su mano para levantarse y estar a su nivel. —Gracias.
—No es nada.
— ¿Cuándo te irás?
—Dentro de unas horas, aún tengo cosas que hacer.
—Entiendo. —Susurró triste, no quería que se marchara. Pero debía dejarlo ir, porque no le pertenecía. —E-Esto… Sé que no me incumbe, pero… ¿Por qué te irás?
—Siempre estuvo dentro de mis planes hacerlo, esperaba hacerlo antes o después de la Preparatoria. Pero ahora que queda menos para salir, pensé en buscarme un apartamento.
—Ya veo.
—Por cierto, Ryuzaki. Ahora que estás despierta ¿Podrías acompañarme un rato?
— ¿Eh? ¿A dónde?
Lo siguió a su habitación confusa, entonces se percató que no estaba completamente vacío, ya que seguían quedando cosas guardadas en cajas que debía llevar al apartamento, por lo que se ofreció a ayudarlo. Lo ayudó a bajarlas para encargarlas en un taxi a la dirección señalada por él. Ryoma le explicó que tenía a alguien encargado de recibirle todo, sintió curiosidad de saber quién era esa persona, pero como si hubiese leído su mente le dijo que se trataba de un vecino.
Como no tenían nada que hacer, jugaron tenis en el jardín trasero para hacer hora hasta que los demás llegaran. Se sentía extraña, como si Ryoma se hubiese transformado no sólo en el chico que amó por mucho tiempo, sino más bien alguien cercano a quien podía tener cerca, similar a un amigo.
Para cuando llegó la tarde, todos habían regresado de sus respectivos asuntos para despedir a Ryoma. Aunque Nanjiro seguía molesto con la idea, Rinko lo había obligado a estar presente durante la despedida. Sakura se aferró a él, llorando pidiéndole por última vez que lo pensara, pero fue inútil porque no había forma de que su hermano cambiara de opinión, por lo que tan sólo se vio en la obligación de desearle suerte y decirle que se cuidara. Rinko fue la próxima, lo abrazó con tanta fuerza que su hijo le pedía que no lo asfixiara, pero sabía que en el fondo no lo quería dejar ir, siempre había sido así. "Aliméntate bien, por favor. Y no descuides tus estudios por esto" Le pidió Rinko, a lo cual el ambarino asintió recordándole que ya no era un niño. Sumire lo abrazó sin afecto alguno, diciendo que no olvidara ir a las prácticas de tenis, porque no podía permitir que por su trabajo no se hiciera cargo de eso, era un buen jugador.
Finalmente se acercó a la castaña de ojos carmesí, no pudo evitar mirarla a los ojos, ella permanecía en la misma postura hace unos minutos, como si sus labios le dijeran que no era marchara, pero no podía hacerlo.
—Es ahora de irme.
—Lo sé…espero que puedas cumplir todas tus metas y/o proyectos que tenías pensado. Sé que harás un buen trabajo, porque sé lo bueno que eres en todo. Pero no vayas a descuidar tu salud, eso también es importante. Así que tienes que cuidarte mucho, Ryoma-Kun.
—Hablas como si no nos fuéramos a ver más, Ryuzaki. —Se burló—No dejaré la Preparatoria.
—S-Sí sé que nos seguiremos viendo. —Se sonrojó, "pero no será lo mismo" Pensó en su interior. Sintiéndose culpable por ello, como si una parte de ella estaba engañando a Dan con esos pensamientos. —Pero debes hacerlo.
—Por supuesto que lo haré, tú también tienes que hacerlo. Gracias por todo. —Susurró, notando como todos los observaban estaba hablando más de la cuenta. — Te encargo a Karupin.
— ¿Eh? Pero no soy muy cuidadosa, menos con los animales.
—Confió en ti, sé que lo harás bien.
—Está bien, lo haré.
—Nos vemos, Ryuzaki.
—Nos vemos, Ryoma-Kun.
Observó cómo se marchaba en un taxi, escuchando como todas a su alrededor lloraban, salvo su abuela claro. Nanjiro consolaba a Rinko, mientras Sakura lloraba en silencio. Ella no podía hacerlo, porque ya no sentía lo mismo por Ryoma, debía estar feliz porque ahora podría olvidarse definitivamente de él, ya no se burlaría de ella, ni mucho menos se sentiría incomoda por estar bajo su mismo techo. Sin embargo, no estaba feliz. Una gota recorrió su mejilla, quiso corroborar si estaba lloviendo o algo parecido en esos minutos, pero fecha no coincidía con eso, lo sabía muy bien. Y entonces otra gota más resbalo por su mejilla hasta llegar a su boca, era salada. Fue cuando comprendió que no era lluvia, sino que eran lágrimas. Estaba llorando por su partida, llorando por alguien que jamás la había amado, pero que aún así…en el fondo de su corazón seguía siendo alguien importante en su historia, nadie menos que su primer amor.
Continuará….
Hola ¿Cómo están? Espero que muy bien
Espero que les haya gustado y comenten.
Me paso rápido, me van a quitar el net u.u
Cuídense! Gracias por pasarse :D
Mi página de face es Hinata-Sakuno fanfiction!
Saludos!
