Bajé las escaleras y pasé por la sala. Llegue a la cocina y escuche a mi padre despidiéndose de mí. Me despedí de él mientras sacaba el helado del refrigerador. Entonces escuche a alguien arriba, el sonido probablemente venía de mi cuarto. Como acostumbro, no le presté atención.

-Hola, Lolita- dijo la voz de Embry detrás de mí, di un salto y me di la vuelta

-Eres un imbécil, me asustaste- di la vuelta de nuevo y seguí sirviéndome helado.

-Tengo que hablar seriamente contigo- me quito la cuchara de la mano, dejando que esta cayera al piso y me abrazo por detrás. Mis brazos quedaron atrapados y no entendía lo que pasaba. Embry hundió la cabeza entre mi cuello y mi hombro. Apretó más fuerte, seguía abrazándome como si algo malo estuviera por suceder. No sabía como reaccionar ante ese repentino ataque de cariño. Embry no me soltaba y podía sentir sus labios sobre mi cuello. Entonces dijo.

-No lo hagas, Lola. No te juegues la vida de esa manera- suspiró y siguió con la cabeza gacha –No quieras jugar el papel de vampire hunter, para eso estamos nosotros-

-No lo entiendes cierto?- me separé de su cálido abrazo y lo miré a los ojos –Es más que jugar a la heroína. Es más fácil para mí estar matando leeches que quedarme en casa y ver como se matan los unos a los otros.

-Lola, por qué? No puedo entenderte, créeme lo he intentado. Pero tu forme de actuar y reaccionar es… inesperada. Cuando creí conocerte, pensé tontamente en que serías incapaz de ponerle un dedo encima aun bloodsucker- se aferró a mis brazos sosteniéndolos con fuerza – Por qué haces esto?

-Porque quiero- conteste definitivamente, Embry me soltó y se quedó en silencio.

Se tiró al suelo y se recargó junto a la pared. No sabía si sentarme junto a el o seguir con mi rutina sin importarme el que estuviera en el jacal cuando debería estar en el taller. De pronto Embry gruñó. Anne y Stefan aparecieron en la sala como si todo el tiempo hubiesen estado allí.

-Lola, Embry- Saludo cortésmente Anne. Stefan prefirió saludar solo con un gesto al igual que yo. Embry seguía sentado en el piso intentando contener la respiración.

-Lola, estamos decepcionados de ti- comenzó Stefan

-Por qué? Que hice?-

-Ese fue el problema, lo que hiciste- siguió Anne –Pero no tienes que preocuparte de eso ahora. Fue el incidente de ir persiguiendo al vampiro "Level E" no debiste hacerlo sin experiencia, pudiste haber muerto-

-Ahora eres parte del tablero de Aro- Embry gruñó de nuevo ante el comentario

-Tu entrenamiento comienza hoy en la noche, paceré yo por ti- dijo Anne con una sonrisa amistosa

-Procura estar preparada en todos los sentidos, en especial descansada. No vaya a ser que te quedes dormida- Stefan rió y dejó al descubierto sus blancos y afilados dientes.

-Y que voy a aprender de todo esto?- pregunté tratando de ocultar mi emoción

-No comas ansias Lola, ya lo verás- Anne y Stefan se despidieron y desaparecieron rápidamente.

Me di la vuelta ignorando a Embry y sentí algo dentro de mí. Con mi mano toqué mi cuello donde sentí el pulso de la sangre corriendo dentro de mí. Deslicé mi mano hasta chocar con un palpitar más notable, era tan fuerte que me asustó, sonreí tontamente y me quedé pensando, meditando lo que sentía. Embry se levantó y se acercó a mí. Me pregunté a mi misma como es que se le llamaba a este musculo? Como es que llevaba tanto tiempo sin saber de el?

-Que pasa, Lolathy?- di la vuelta bruscamente hasta estar frente a frente con él. Tomé su mano y la coloqué sobre el palpitar –Lola, que insinúas?-

-Nada, perro tonto. Solo quiero que sientas…-

Embry me miraba a los ojos mientras sentía el latir incesante. Miré con detenimiento sus gestos, y más que cualquier otro, vi el dolor, vi un semblante lleno de rabia y dolor. Eso que no se puede ver en cualquier persona. Me jaló de nuevo apartándome fuertemente contra su cuerpo, su cara estaba de nuevo enterrada en mi hombro.

-Esa es la razón, tú tienes ese algo que aun late.

-Ese algo… tenía un nombre-

-Lola… no hagas esto, si… si te llegará a pasara algo…-

-No va a pasar nada, no tiene por que pasar algo malo. Para eso están Anne y Stefan-

-Es ilógico que de tanta gente que hay en el mundo. Ese leech te quiera a ti-

-Gracias! Por compararme con todo el mundo….-

.No, Lola. La manada… todos, estamos de acuerdo en que no deberías hacer esto-

-Con todo respeto, amor y cariño… al diablo todos. No sé porque me empeño en hacerlo, solo lo quiero hacer y punto- me intenté separar de él, pero me lo impedía.

-Si lo hicieras por algo razonable…-

-Embry… hay veces en las que algo te dices que hagas locuras, y esa no es esa vocesita-

-Lola, no quiero… verte-

-Y no hables de eso, mejor dime. Como se le llama ese musculo que late dentro de mi-

-No lo sé, Lola. Hace mucho tiempo que olvidé su nombre.

Permanecimos atados el uno al otro durante un largo rato. No era necesario hablar, era suficiente con saber que el otro estaría allí cuando abrieras los ojos. Medité la situación y supe que de alguna manera todo resultaría bien. Tenía tutores que me enseñarían a no hacer estupideces. Tenía una familia adorable aun que no me apoyaran. Y lo más importante, tenía a Embry.

Recargue mi cabeza sobre su pecho y escuché el palpitar dentro de el, sentí el latir de ese algo… Me frustró el no recordar el nombre de ese pequeño musculo. Embry había olvidado su nombre ya hace un largo tiempo, y yo nunca tuve alguna idea de que ese latir estaba también dentro de mí.

Generation VB