Capítulo 29: Un paso atrás
Salvo por el calmado aullido de las olas todo estaba en silencio en la playa norte de Kiri. Y no era para más, pues sus pintorescos ocupantes acababan de recibir una inesperada sorpresa de parte de cierto guerrero peliazul.
"...¡¿Ao?!" dijo Naruto incrédulo.
"De todas las personas en Kiri eres la última que me esperaba." comentó Suigetsu.
El comentario claramente molestó a Ao. "...¿Qué insinúas?" dijo mosqueado.
"No le hagas caso, Ao." dijo Naruto. "Ahora dime, ¿Qué es eso de que alguien quiere unirse a la banda? ¿Acaso estás interesado?"
Siendo sincero al rubio le sorprendería que Ao quiera unirse a la banda. El tipo era un fanático leal a su país, jamás en un millón de años se lo podía imaginar abandonando Kiri.
Tal como Naruto pensaba, Ao rápidamente negó la posibilidad de unirse a la banda.
"Hmp, claro que no." dijo. "Mi prioridad es Kiri. Yo estaba hablando de alguien más, estábamos buscándolo a usted pero nos separamos cuando nos contaron que no se encontraba en la capital."
Tras decir esto Ao puso una cara seria.
"Por cierto... ¿Tan pronto y ya está abandonado el puesto de Mizukage, Naruto-san?" dijo mirándolo directo a los ojos.
"Claro que no, no estoy renunciando. Simplemente tengo asuntos que solucionar." se defendió el rubio.
"Los ancianos no estarán muy felices. Quizás lo hayan elegido a usted sobre Mei-sama, pero eso no significa que le permitirán hacer lo que quiera."
"Me trae sin cuidado lo que piensen." contestó Naruto. "Dije que me encargaría de Kiri y eso es lo que haré, pero si no desean mi ayuda son libres de elegir a otro Mizukage."
Claramente eso no fue lo mejor que pudo haber dicho...
"¡Qué falta de respeto!" bramó Ao indignado. "¡Cómo se atreve a hablar tan descuidadamente descuidado del país! ¡En mis tiempos los jóvenes eran más patrióticos y amaban su bandera! ¡Hoy en día los jóvenes…!"
Y hasta ahí le pusieron atención antes de ponerse a hablar entre ellos.
"¿Entonces qué hacemos? Hay alguien más que quiere unirse…" comentó Suigetsu.
Naruto solo negó con la cabeza.
"Lastimosamente no podemos esperarlo, debemos salir ahora mismo si queremos llegar a la reunión de Shichibukai." el rubio no tenía nada en contra de nuevos Nakama, pero realmente debían apresurarse.
"Pero no podemos simplemente dejarlo, ¡eso sería muy descortés!" defendió Sakura, poniéndose en el lugar de la pobre persona que quería unirseles.
"Sakura, el chocolate que te di era el último que tenía, así que si alguien más se une tú tendrás que compartirlo con él."
La pelirrosa no tardó en tomar su decisión.
"¡Zarpemos!"
"Ack, ¡que rápido cambió de opinión!" exclamó Suigetsu sorprendido.
"Así son las mujeres muchacho, algún día lo entenderás." dijo Kakashi sabiamente.
"¡¿Acaso me están ignorando?!" gritó Ao, pero nadie le hizo caso.
Cerca de ahí, dentro del frío bosque se encontraban dos figuras.
Una era una joven pelirroja, su cabello largo tapaba uno de sus ojos verdes y le daba un aire refinado a su hermosa cara. Resaltaba su belleza con un vestido de batalla azul con mallas por debajo y botas negras. Su nombre era Terumi Mei.
La otra figura era un joven pelinegro, irónicamente también tenía uno de sus ojos tapados por su cabello aunque este era más corto. Vestía un Kimono de batalla celeste con detalles naranjas que le daban un aire noble. Su nombre era Utakata.
"Así que tú también te vas." dijo la pelirroja.
"Así es." respondió Utakata. "Con la corrupción que hay aquí he llegado a odiar este lugar. No deseo estar aquí ni un segundo más."
"Ya veo."
Mei bajó la mirada.
"Parece que todo lo que quiero se me escapa de las manos. No soy una buena líder, tampoco una buena amante. Supongo que me lo merezco. Soy una terrible persona."
Utakata no dijo nada para negarlo, lo que hizo que Mei se deprimiera más. Sin embargo a pesar del nudo en su garganta ella siguió hablando determinada a decir todo lo que se había estado guardando por años.
"¿Sabes? Cuando tomé la decisión de sacrificarte traté de convencerme que era por el bien del país, pero un dolor se asentó aquí..." Mei se tocó el pecho donde estaba su corazón. "El dolor aún sigue aquí, más fuerte que nunca después de descubrir que tomé la decisión equivocada. Sin embargo me lo merezco, me merezco todo lo malo que me pasa…"
"No." interrumpió Utakata. "Deja de hablar así, nadie merece el rechazo de los que más ama. Nadie es perfecto, quizás hayas cometido un grave error, pero lo reconoces y sientes vergüenza de él. Has hecho más que suficiente para merecer mi perdón." el pelinegro pausó un segundo. "Pero yo tampoco soy perfecto. No puedo evitar las sombras que divagan en mi corazón. No puedo evitar odiarte."
Mei rompió en llanto asqueada con la tragedia que era su vida.
Utakata se acercó a ella y le levantó la barbilla delicadamente con su mano, luego la miró directo a los ojos. Sin pensarlo unió sus labios con los suyos, bebiendo de sus labios como tanto había deseado todos estos años. El beso dejó a Mei estupefacta.
"Terumi Mei. Tu me has enseñado que del amor al odio solo hay un paso. Hoy parto de ti para viajar al mundo y dar un paso atrás. ¿Me esperarías? ¿Me esperarías hasta que te pueda volver amar?"
Mei lo miró a los ojos y fue ahí que lo vio. Ahí, debajo de la oscuridad y el odio había una pequeña luz. Aún después de todo lo que le hizo, aún después del sufrimiento que le causó él aún la amaba.
No pudo evitar sonreír, quizás su vida no era tan trágica como pensó.
"Hai." le respondió finalmente. "Te esperaré. Es lo menos que puedo hacer después de lo que te hice. Te lo debo."
Utakata le sonrió y se separó de ella, regalándole una mirada dulce.
"Créeme, no me debes nada. Hasta pronto, Terumi Mei."
Sin más Utakata se retiró dejando a una solitaria pelirroja que con lágrimas le sonreía al futuro.
"Hasta pronto, Utakata-kun."
Naruto dio un suspiro.
"Lo siento, Ao, pero estamos presionados por el tiempo. Dile a quien se quería unir que volveremos en unas semanas."
"Eso no será necesario." vino otra voz desde el bosque.
"Es… ¡Utakata-san!" exclamó Sakura.
Naruto lo miró un poco sorprendido.
"¿Eres tú el que se quería unir?" le preguntó.
El pelinegro asintió.
"Así es. Estoy seguro que les puedo ser de ayuda, Mizukage-sama."
Naruto lo miró fijamente.
"Tenemos un médico, un navegante, un guerrero y un capitán. ¿Qué le puedes ofrecer tú a la banda?" preguntó el rubio.
"No soy bueno luchando solo," admitió Utakata. "pero soy un gran apoyo. Sin embargo esa no es mi especialidad, si usted me lo permite les puedo ofrecer mis servicios… como cocinero."
El pelinegro dejó sorprendidos a los presentes. Tras un incómodo silencio Naruto fue el primero en reaccionar.
"No sabía que eras cocinero… Dime, ¿Sabes hacer dulces?" dijo Naruto mientras se le hacía agua la boca. Los demás Samsara negaron con la cabeza ante la obsesión de su capitán.
"Claro, es mi especialidad."
"¡Contratado!"
"¡E-esperen un momento! Utakata-san, no se ofenda pero… ¿Acaso no es usted un Jinchuriki? ¿No se enojarán los ancianos si usted abandona la aldea?" preguntó Sakura.
Naruto fue quien le contestó.
"No olvides quién es el Mizukage, Sakura. No habrá problema que venga con nosotros." le dijo.
"Ah, jajaja… lo siento." dijo la pelirrosa avergonzada escondiéndose detrás de Suigetsu.
Utakata los miró curioso, algo había cambiado entre ellos...
"No hay problema." le dijo finalmente.
"Mmm, ya que eres nuevo eso significa que tendrás que compartirlo con Sakura." comentó Kakashi para total confusión de Utakata.
Obviamente Kakashi se refería a la barra de chocolate, pero Utakata no sabía eso...
"¡No! No se ofenda Utakata-san, pero el único con el que podría compartir 'eso' es Suigetsu-kun." dijo Sakura con un puchero. Utakata estaba cada vez más confundido.
"Ahora estás en una banda Sakura, tendrás que aprender a compartirlo con todos." dijo Naruto.
Utakata palideció. ¿Acaso estaban hablando de 'eso'?
"¡¿Q-que demonios?! Y-yo no quiero… digo si quiero… me refiero a que… ¡Sakura es demasiado joven!" gritó Utakata sonrojado.
"Disparates. La edad no importa en este asunto. Yo lo he hecho con una niña de ocho años." dijo Naruto recordando la vez que compartió su chocolate con una niñita.
Utakata lo malentendió todo…
"¡Gah!" Utakata fue lanzado por una hemorragia nasal.
"Ack. Pervertido." señaló Suigetsu con su dedo índice.
Naruto solo negó con la cabeza.
"Solo llévenlo al barco. Vámonos. Hasta luego Ao."
Sin más los Samsara se despidieron de Kiri con dos nuevos Nakamas. ¿Dónde los llevarían sus nuevas aventuras? ¿Qué les deparaba el futuro? Sea lo que sea ellos lo enfrentarían juntos.
Aunque nadie lo sabía aún, las sombras acechaban en el horizonte...
El Sabio de los Océanos
AN
¿Capitulo en menos de una semana? ¿Eso fue rápido no? Jajaja, la verdad ni yo me lo esperaba, pero ahí esta. Esta mas corto de lo normal, pero creo fue el momento correcto para terminar. Me tomó varios capítulos, pero al fin pude cerrar los asuntos que me dejo la saga de Kiri. Finalmente nos podremos meter de lleno en la siguiente saga. Les aseguro que se van a sorprender. Nos leemos :)
Fuck like hell and sleep well.
R&R
