29- Discusiones sin sentido.

Estaban acostados en el sofá. Shouyou estaba sobre el otro, prácticamente aplastándolo, con los ojos cerrados. Kageyama ya ni siquiera iba a molestarse en intentar sacarlo para respirar. Además, estaba cómodo...de una forma extraña. Por un momento se preguntó si el pelirrojo se había quedado dormido, porque su respiración estaba más tranquilo y no había hablado en unos diez minutos.

—Hey...Tobio—murmuró el más bajito, aún con los ojos cerrados—¿cuál crees que es mi punto débil?

El otro se quedó pensando por un momento, levantando su mano para acariciar los mechones pelirrojos que parecían ir a propósito en direcciones totalmente opuestas. Cuando terminó de pensar una respuesta con la que estuviera contento, habló.

—Bueno, eres bastante malo recibiendo, y eso.

Shouyou lanzó una risita somnolienta, que vibró en el pecho de Tobio.

—No me refiero a eso, bueno, sí, pero mi punto débil fuera del volley.

—Um...¿fuera del volley?—dijo Kageyama, moviendo su mano para acariciarle la espalda al otro. Sabía que sólo era cuestión de tiempo para que el otro se quedara dormido, por la forma en la que hablaba, y el hecho de que no abriera los ojos—quizás...quieres hacer feliz a todo el mundo, y quieres ayudar a todos, pero por eso um, dejas de lado lo que quieres. Y tienes un cuello sensible.

Hinata rió levemente por el último comentario. Al menos era cierto. Cuando vio que su novio no iba a seguir hablando, se acomodó en una mejor posición, no aplastándolo, y apoyando su cabeza entre el hombro y cuello de éste. Tobio lo rodeó con los brazos, y ah, no podía estar en un mejor lugar.

—¿Cual es el mío?—murmuró el más alto, ahora lleno de curiosidad. Shouyou sólo contestó un "Mhh", signo de que ya estaba al borde de quedarse dormido—Vamos, Shou...quiero saber.

A pesar de tener tanta curiosidad, no podía evitar hablar bajito, cosa de no molestar al otro.

Fue un poco complicado entender, al final, lo que dijo Hinata, ya que prácticamente lo susurró contra el cuello del más alto, pero de todas formas ya sabía qué iba a decir. Podía ser inseguro, y pensar demasiado en lo que decían los demás, pero tenía un punto débil que al parecer Shouyou conocía bastante bien.

—Yo.