Los personajes de Harry Potter o anime que aparecen aquí no me pertenecen. Para referencias al mapa de Marte que estoy usando visiten mi perfil.

¡Hola! Les dejo con el nuevo capítulo.


Cambio de estación, cambios de vida.

- Tengo que hablar seriamente con ustedes – dijo Harry.

Había enviado a Ron a decirle a Hermione que se reunirían en el aula vacía del sexto piso de la torre este a medianoche. Aquella era el aula que Harry había estado usando para salir a escondidas y sabía que nadie los molestaría por ahí. Hermione no entendía por qué la secrecidad, pero supuso que era importante lo que Harry tenía que decirles.

- Hermione, ¿Recuerdas la noche que llegué todo herido e infectado por un Djin?

- Si, esa fue la noche que fuimos a la Tierra – dijo ella – es algo imposible de olvidar.

- Aquella noche te prometí que te iba a contar lo que había estado haciendo, pero con todo lo que pasó y después venir a vivir a Marte olvidé decírtelo.

- ¿Y entonces? – dijo Ron sintiéndose algo excluido

- No lo tomen a mal, pero no les he contado que desde hace mucho, desde finales del mes de Ar, puedo convertirme en un ave – dijo

- ¡Harry! Eso es casi doce meses marcianos… ¡Casi un año terrestre! ¡Y no nos habías dicho nada! – dijo Hermione más sorprendida por el hecho de que Harry no les había contado que porque lo hubiese logrado

- ¿Un ave? ¡Vaya Harry eso es genial! ¿Puedes volar? – preguntó Ron, aunque por dentro acompañaba a Hermione en sus sentimientos.

- Si, si puedo volar y eso me lleva a donde estuve aquella noche. Descubrí donde queda uno, bueno, dos de los templos donde fueron guardadas las espadas.

- ¿Pero eso no es solo un mito? – dijo Hermione incrédula

- No, no lo son. Samantha tenía razón cuando me dijo al final del torneo en invierno que había uno cerca. El templo de las almas se llama.

- Suena tenebroso – dijo Ron

- Solo es el nombre, peor es el otro. Cuando me desaparecí en ciudad Olimpo no estaba esquiando ni me caí, fui volando siguiendo un fénix a la cumbre del monte Olimpo y en el medio de la caldera llena de lava encontré un templo, el templo del fénix, y me atacaron unos dragones.

- Deberías haber caído en Slytherin – dijo Ron - ¿Por qué no habías dicho nada en tanto tiempo?

- No sé. Al principio lo hacía solo para dejar de pensar en la puerta del ministerio, pero después se convirtió en mi aventura y veía tan poco a Hermione, teníamos tanto de que hablar y todos sabían casi todo de mi, que quise mantenerlo en secreto.

- ¿Entonces en ese templo te atacaron unos Djins? – preguntó Hermione preocupada

- Ya no hay más, lamentablemente

- ¿¡Lamentablemente?! – dijeron sus amigos al mismo tiempo

- Necesito algunos para practicar una de las técnicas de la Destino Verde. ¿Me dejan terminar?

Y sin más interrupciones Harry les contó lo que había descubierto en el templo de las almas, el pergamino del templo del fénix sobre las espadas, que les había llevado para que lo vieran, y las memorias de Kentaro Sato.

- Hay algo inquietante en todo esto – dijo Hermione revisando el pergamino

- ¿Crees que la Destino Verde quiera guerra? – preguntó Ron

- ¿Qué? – exclamó Harry

- Pues, si hay espadas que tienen voluntad propia ¿Qué te hace pensar que esa no la puede tener? – dijo Ron viendo a la espada como si en cualquier momento esta se desenvainara para atacarlo

- Ron tiene un punto, aunque eso no era a lo que me refería. Pero debemos recordar el diario de Tom Riddle, un objeto con voluntad propia es peligroso Harry.

- He tenido la espada por más de un año terrestre, no creo que sea maligna. Sobre si quiere o no guerra no estoy seguro. Su creador era un guerrero experto y puede que esté aburrida de solo usarse para entrenar – dijo Harry

- Ves, hasta hablas como si eso tuviese alma.

- El profesor Himura dice que las espadas tienen personalidad – dijo Harry para darle a Hermione algo que no pudiera refutar.

- Lo que me parece más inquietante – dijo ella mirando de soslayo a la espada – es lo que estudiaba Sato. ¿Saben que no hay fantasmas en Marte, verdad?

- Si ya me di cuenta – dijo Ron. Harry asintió

- Es extraño que él estudiara espíritus en un planeta donde no los hay.

- Si los hay, pero no como fantasmas – rebatió Harry – los Djins son espíritus.

- Me refiero a espíritus humanos.

- Están las almas enfrascadas.

- Eso es tenebroso – dijo ella. Hubo una pausa en la que solo la brisa fuera del castillo sonaba.

- Creo que debería marcharme a la Tierra y enfrentar a Voldemort dijo Harry con resolución

- ¿Ahora? – preguntó Ron

- Sí, creo que si me dilato mucho tiempo aquí las cosas se pondrán peor

- ¡Tonterías! – ambos miraron a Hermione. – Debes quedarte un tiempo más aquí.

- ¿Por?

- Si te vas ahora no habrás aprendido a aparecerte y creo que es vital si vuelves a la Tierra. Además, ¿Qué lograrás hacer si te vas ahora? No sabemos cuáles son sus planes actuales y mucho menos como derrotarlo. – Harry miró por la ventana hacia el cielo estrellado. Hermione tenía razón.

- ¿Cómo lograríamos eso?

- Pues primero le escribes a Sirius preguntándole, él de seguro se mantiene informado de los movimientos de la Orden. También hay que hablar con Neville y los demás, ellos deben saber algo. Por otro lado, dices que hay una extensa biblioteca ahí en ese templo, ¿No?

- Si, los pergaminos son muy viejos y puede que hayan muchos que sean de la Tierra.

- Deberías buscar algo sobre inmortalidad.

- ¿Qué? – preguntó escandalizado Ron

- ¿Por qué Hermione? – preguntó Harry con curiosidad. La búsqueda de la inmortalidad era un tema definitivamente de magia negra.

- Tienes que derrotar a Voldemort – ella dijo el nombre con esfuerzo – y él, bueno, no es muy humano que digamos. Y es el templo de las almas, por lo tanto deben haber escritos sobre almas corrompidas, aunque sea magia negra.

- Ciertamente. Pero creo que en ese caso, debería practicar más hasta dominar todos los conjuros relativos a los espíritus – dijo Harry. "Y pronto" pensó.

Era un alivio compartir con sus amigos la información que había recopilado en los templos. Al día siguiente le envió una carta a Sirius antes de partir nuevamente al templo de las almas. Pasaría el resto del domingo ahí, practicando y buscando información, mientras que Ron y Hermione inventaban una excusa para Kaede.


Sirius había recibido una carta muy perturbadora de Harry hacía una semana sobre una visión. Le hubiese gustado responderle que no había nada de qué preocuparse pero no era así. Las cosas en la Tierra estaban muy mal y sabía que si le mentía Harry conseguiría la información de otra manera. Pero aquella no era la única carta que llevaba malas nuevas. Isabel le había escrito que Nana estaba por fallecer.

Vernus había llegado bajo la sombra de lo que ocurría en la Tierra más cambios en el ritmo de vida diario de Sirius. Él sabía que debía viajar a Molas Quentes una vez más, pues le había prometido estar con ella en aquellos momentos. Necesitaba arreglar todo para el viaje, calculando que podría pasar allá hasta un mes.

Sirius comenzó los preparativos para viajar al sur, donde pronto comenzaría el duro invierno, no sin antes escribirle una carta con los acontecimientos terráqueos que Harry le había pedido.

Vernus 5, 68 M.

Querido Harry,

Me gustaría tener mejores noticias, pero me temo que son todo lo contrario. En lo que hemos estado en Marte desde el verano el Ministro de Magia fue reemplazado por Scrimgeour, quien no es tan mala opción, pero temo que no será lo suficiente para detener a Voldemort. Los dementores desertaron Azakaban y obviamente los mortífagos anda sueltos y no hay manera de pararlos. Voldemort tiene de su lado gigantes, vampiros y hombres lobos.

Ha habido innumerables ataques a muggles y brujos por igual, todavía me aterra lo que le pasó a Bones, fue horrible. Pero hay algo que no suelen mencionar mucho en el profeta, pero Remus sospecha seriamente que está pasando: Voldemort está creando un ejército de inferi.

Solo va la primera quincena de febrero en la Tierra, pero desde final del año pasado no ha habido mucho movimiento. Fuera de que ha secuestrado a Olivander. Algo grande están tramando, tenlo por seguro. Snivellus ha estado proveyendo información a Dumbledore, pero no hay duda que Dumbledore es el próximo blanco y si Dumbledore cae, no sé que será del mundo mágico. Por el momento Hogwarts es el único lugar seguro. Espero que esa espada no te guie por malos caminos y antes de hacer cualquier cosa quiero que me avises.

Estaré en Molas Quentes con Isa, será el funeral de su abuela y quiero estar a su lado.

Sirius Black

PD: Se me estaba olvidando. Cuando fui a las oficinas de la revista Bruja Moderna para una entrevista, ¿A qué no adivinas con quien me encontré? Narcisa. ¡Resulta que ahora ella trabaja! ¿Quién lo diría? En fin, me pareció de lo más extraño, pero si lo pienso bien el trabajo es algo en lo que ella tiene experiencia, ya que trabaja en la sección de modas de la revista.

Con tan oscuras noticias dichas, Sirius preparó su equipaje y se dirigió a la embajada. João ya había logrado que todas las embajadas estuvieran conectadas entre ellas con ascensores especiales para esos fines. A Sirius le parecía un sistema muy eficiente, más que la red flu interestatal (había una red flu local por cada estado). Lo que si le intrigaba era ¿Cómo Nana había hecho que él apareciera en la embajada de Ciudad Imperial la vez que estuvo perdido en el desierto? Debió haber usado alguna magia extra aquella vez. ¿O tal vez eso había sido cosa del emperador y Atenea? Quien sabía, tal vez ambas partes.

Sirius llegó a la embajada y se llevó con él la moto, luego de haberla achicado a un tamaño para que cupiera con él, cerró la puerta para abrirla poco después en el hemisferio sur de Marte. Sirius viajó con la Thunderbird desde la ciudad principal de Molas Quentes a orillas del lago Argyre hasta el cráter Vogel. Esta vez el lugar estaba muy diferente. Todo el ganado había sido movido a algún otro lugar y, rodeando el cráter, habían múltiples tiendas de campaña o similares a la del padre de Isabel. Los hermanos menores de Isabel fueron a recibirle con alegría y se alegró de haber llevado regalos para los chicuelos.

Isabel estaba en la tienda que con anterioridad él había estado. Se sorprendió mucho al ver a sus otras hermanas. Helden, era rubia y con expresión muy seria. Había heredado la nariz paterna sin duda. Fátima compartía los ojos almendrados de su hermana y muchas otras facciones, además estaba embarazada. Isabel le sonrió al verle, pero era una sonrisa triste. Aquel día Sirius conoció a más miembros del extenso tronco familiar, aunque tuvo que presentarse poco. Notó que en todo el día Helden estuvo con la mirada clavada en su persona, mirándolo como si estuviese evaluándolo y no dudaba que así fuese.

Aquella noche hubo una gran cena donde Nana se despidió de toda su descendencia y con demasiada energía para alguien que iba a fallecer pronto opinaba él. A pesar de las caras graves de hijos, nietos y biznietos. Aquella fue una noche amena y quien parecía dirigir todo era la anciana. Sirius comió y bebió con los demás y al final de la noche se fue con Isabel a su cuarto.

- ¿Qué le pasa a tu hermana Helden? No me ha quitado los ojos en todo el día – dijo Sirius acostado con Isabel sobre su pecho.

- No le hagas caso. Ella sólo está evaluándote para ver si serías un gran aporte a la familia.

- ¡Qué!

- Ya te dije que Helden solo ve las cosas por ganancias. No te preocupes, lo que ella diga no importa. Le caes bien a Nana y ella dijo que me puedo quedar contigo.

- Me siento como un objeto – Isabel rió

- A Helden siempre le gustó la idea que una de nosotras se casara con João. Pero Fátima ya está casada y a mí no me interesa. No le gusta que yo salga con un terráqueo.

- ¡Pero si Nana es de la Tierra!

- Lo sé. Es algo difícil recordar de dónde venimos, digo, todos los marcianos tenemos raíces de la Tierra, pero se hace difícil apreciarlo.

Aquella noche Nana se marchó tranquila mientras dormía. El cuerpo de la matriarca fue cremado y su funeral fue solemne, no solo asistiendo el gran tronco Eisenberg-Allauca, sino todos los Allauca de Marte y algunas familias relacionadas. El lugar estaba muy concurrido y para el asombro de Sirius, la familia continuaba una tradición llevada desde la Tierra hacía más de un siglo. Con las cenizas del cuerpo de la matriarca se hizo una gran sopa de las que todos recibieron una porción.

Sirius no estaba seguro si quería formar parte de aquella gran comunión familiar, pero de seguro sería mal visto si negaba su parte. Uno de los hijos de Nana que estaba cerca le explicó que aquello era una tradición de la tribu a la que una vez había pertenecido la anciana y se hacía con el fin de que los conocimientos del difunto se quedaran con la tribu. Sirius esperó que la sopa, con un sabor tropical ancestral totalmente desconocido para él, no le fuera a hacer daño. Después de aquel día Helden dejó de 'evaluar' a Sirius.

Las familias visitantes continuaron ocupando el cráter por dos días más, para luego cada quien regresar a su casa. Isabel entonces tenía que decidir si quedarse en Vogel o ir a cualquier otro sitio. Tenía muchas opciones. Fátima le había invitado a pasar una temporada con ella hasta que su primogénito naciera en Arabia, Helden le había prometido alojamiento hasta que consiguiera un trabajo en Ares en algún hospital y estaba siempre la opción de irse a vivir con Sirius o a algún lugar cercano.

Por más que le gustara el hombre, Isabel sabía que a Sirius le gustaba como vivía en aquel momento, sin preocupaciones ni ataduras serias, así que decidió aceptar la oferta de su hermana menor y esperar el nacimiento de su sobrino, que no estaba muy lejos la fecha, y aplicar a varios trabajos entre Isidia y Olimpo. Fátima también invitó a Sirius, para que ayudara a su hermana a instalarse y ver los caballos.

Así Sirius pasó una semana en Arabia y asistió a varias carreras de caballos, eso saldría en su próxima columna, antes de volver a su casa. Sólo esperaba que al regresar no descubriera que Harry había hecho alguna tontería.


¿Y qué les pareció? Habrá mucho más de los quehaceres de Malfoy en el próxmo capítulo.
Hasta la próxima.