Capítulo 29: Ido
"¿Raven, sientes algo?" El comunicador cobró vida, entregando el mensaje de Cyborg. Raven escaneó el edificio que tenían enfrente con lo mejor de sus habilidades sin extenderse demasiado por el simple hecho de que no sabía si había algún peligro en el interior del lugar que pudiera contrarrestar sus habilidades mentales o lastimarla cuando estuviera en un estado semi-vulnerable.
El edificio parecía ligeramente arruinado, pero no completamente dilapidado… sólo algo que podría necesitar un poco de trabajo y pintura nueva. No había luces visibles en ningún lado, incluso en las cercanías, dándole un mal presentimiento, pero esto tenía poco efecto en Raven. Ella simplemente seguía intentando y haciendo su trabajo sin retrasarse, porque los retrasos sólo significan más tiempo perdido y más tiempo perdido significa perder más a Robin.
"Aquí Raven… honestamente, no siento nada en el edificio, pero podría estar equivocada. Por supuesto como mostró Batman, parece que hay algunas personas que pueden evitar mis habilidades fácilmente y si estamos hablando de la hija de Slade, es de esperarse." Hubo un breve silencio desde el comunicador antes de que Cyborg por fin respondiera.
"Tienes razón Raven… todo es una posibilidad. Esperaremos para ver si Chico Bestia encontró algo." Raven asintió a pesar de que Cyborg ni siquiera podía verla, era más un reflejo. Bajó la mirada hacia Chico Bestia quien estaba en la forma de un perro, oliendo con cuidado alrededor del edificio, esperando captar la esencia de alguien o por lo menos, detectar el olor de explosivos que podrían estar colocados alrededor del lugar como una especie de bienvenida. Starfire permanecía vigilante en el cielo, observando todo, mirando por si alguien intentaba escapar o si se producía algunos movimientos repentinos que señalaran un ataque. Los Titanes tenían que estar perfectamente preparados para cualquier posibilidad, porque esta era su oportunidad de quizás encontrar a Robin y no podían arruinarla. Si lo echaba a perder, quien sabe a lo que los podría llevar. Era mejor si ninguno pensaba en eso.
Chico Bestia por fin parecía satisfecho con su trabajo y se transformó en una rata para alejarse del edificio, de regreso a su posición. Volvió a su forma normal para poder utilizar el comunicador.
"No detecté ningún explosivo extraño… bueno al menos nada que no hayamos encontrado antes, pero capté la esencia de una sola persona… definitivamente una chica, porque huele muy bien." Raven meneó la cabeza ante el mensaje, deseando que Chico Bestia fuera más serio, pero en realidad no pensaba que fuera una posibilidad y al final… ella estaba bien con eso.
"De acuerdo… aquí está el plan chicos. Chico Bestia… Raven, ustedes dos vayan y escabúllanse al interior. Starfire, aterriza en el techo y entra por allí. Yo tomaré la delantera y entraré por la puerta principal. Eso causaría una buena distracción para quien sea que esté dentro y les dará la oportunidad de acorralarlo. Esto debe ser rápido y eficiente. ¿Todos lo entendieron?" Nadie necesitaba responder porque Cyborg ya sabía la respuesta.
Raven se transformó en su habitual forma y a través de las sombras apareció junto a Chico Bestia. Por suerte, él no se asustó ante su repentina aparición, y ella sólo sonrió ligeramente por su calma en este momento. Luego, los Titanes comenzaron su sigilosa convergencia hacia el edificio, casi sin hacer sonidos… Robin estaría orgulloso.
Unos minutos después, Cyborg llegó por la puerta principal, lo suficientemente fuerte para llamar la atención de cualquiera, aunque no demasiado como para perturbar los sentidos de sus compañeros Titanes. Los otros se prepararon para algún tipo de ataque o explosión o… bueno cualquier tipo de movimiento, pero en vez de eso nada pasó. No había nada… nada.
Raven, Chico Bestia y Starfire avanzaron hacia la posición de Cyborg en lo que parecía ser el cuarto principal de ese piso del edificio… un gran y llano espacio abierto que no parecía tener ningún mueble, esto revelado por la luz en el hombro de Cyborg. Todo estaba pacífico y silencioso y eso en verdad no podía ser una posibilidad si alguien de hecho estuviera allí. A pesar de todas sus silenciosas plegarias, se volvía evidentemente claro que a quien buscaban ya había dejado el lugar. Alguien debió decirle que los Titanes darían una visita… alguien que conociera sus intenciones. Debió ser Slade… sólo él pudo hacer algo tan rápido y efectivo… pero quizás no. Los Titanes no tenían forma de saberlo en realidad.
De repente, las luces del cuarto brillaron con un sonido, sorprendiendo a Starfire, Cyborg y Raven, starbolts comenzaron a volar hacia la fuente del ruido acompañadas de un grito de la pelirroja. Quemó la pared a un lado de un asustado Chico Bestia quien simplemente había encontrado el interruptor de la luz, aunque olvidó mencionárselo a alguien antes de encenderlas.
"Ummm lo siento chicos… por favor no me maten." Cyborg y Raven sólo menearon sus cabezas al cambiante verde mientras Starfire murmuraba una suave disculpa. Ahora que la habitación estaba completamente iluminada, se volvió claro que este cuarto lucía cómo una sala de entrenamiento… algo que sería usado por Robin. Había algo de equipo para entrenar, algunos sacos de boxeo, y otros artículos que ninguno pudo identificar, pero al final eran sólo cosas de gimnasio.
"Raven… ¿captas algo?" Raven suavemente cerró los ojos un momento, adentrándose en los alrededores subyacentes que sólo ella podía sentir, pero estaba claro que las únicas conciencias al interior del edificio eran los cuatro Titanes.
"Lo siento Cyborg, pero no hay nadie aquí." Cyborg asintió, tomando unos minutos para pensar.
"De acuerdo chicos… busquemos de abajo hacia arriba por alguna pista… esta persona no se pudo haber ido hace mucho por el aspecto del lugar, así que puede que hayan sido descuidados y dejaron algo atrás." La búsqueda comenzó sin muchas palabras, cubriendo lo que parecía ser un cuarto, un baño y varias otras habitaciones que podrían ser encontradas en la casa de cualquiera. Rose… la hija de Slade en verdad vivía aquí. Aún había comida en el refrigerador que estaba lejos de caducar.
La voz de Starfire llamando con fuerza para que todos vinieran rápidamente pronto hizo eco en el lugar y los jóvenes se reunieron en la sala. La pelirroja estaba de pie frente a una pequeña mesa con una hoja de papel blanco en la mano… algo que los Titanes no se habían dado cuenta. Starfire le pasó la nota a Raven en vez de a Cyborg por alguna razón, aunque en realidad nadie lo notó. Los ojos amatista con cuidado escanearon las pocas palabras sobre el papel.
A quien concierna: si en verdad quieres encontrarme, me encontrarás… hasta entonces, no seré más que un fantasma.
La carta estaba firmada con una rosa como insignia, proporcionando la identidad de quien la escribió… la hija de Slade. Raven sólo quería romper el pedazo de papel en frustración, pero se contuvo por si existía alguna pista mayor que aún no podía ser vista. Su mano ligeramente temblando le pasó el mensaje a Cyborg antes de hacer algo estúpido, envolvió sus brazos sobre sí misma en un inútil intento de consolarse.
Todos en silencio, inseguros de qué hacer en este momento, su primer intento en encontrar un camino a Slade, resultó completamente vacío… la persona que buscaban se fue antes de que llegaran dejando nada más que unas escasas posesiones y una nota… no tan burlesca, pero no tan concisa. Era muy neutral, sonando como si Rose no le importaba si la encontraban, sino si podían.
Parecía como si el camino se formara ante ellos… encuentra a Rose, y al hacerlo, con suerte encontrarás a Slade… y a Robin.
"El dolor existe, no puede ser negado. Es biológico, nacido en la estructura misma de la forma humana y aún en el final, sólo sirve como un obstáculo para archivar un poder mayor. Uno debe aprender a aceptar el dolor… a lidiar con el dolor, y al hacerlo moverte más allá de éste para que así ya no sea una molestia, ya no pueda actuar como un control sobre nuestras acciones. ¿Lo entiendes Robin?"
Robin observaba al sádico maniaco desde su posición actual, no queriendo arriesgarse a moverse. Maldijo a Slade con fuerza en su propia cabeza incluso cuando un dolor invisible amenazaba con inundarlo. Robin en este momento estaba en medio de la última forma retorcida del entrenamiento de Slade y como siempre, servía para traer dolor tanto mental como físico a su cansada forma.
Robin estaba de pie con sus brazos extendidos, sosteniendo una desconocida cantidad de peso con cada brazo, estos en constante esfuerzo para evitar que cayeran, porque si lo hacían una espada lentamente se clavaría en un lugar no fatal en su espalda. El resultado era por lo general extremo dolor, lo que causaba que Robin bajara más los brazos, lo que terminaba en más dolor. Robin luchó por controlar su respiración en un ritmo perfecto, haciendo lo mejor en centrarse lejos del dolor en aumento en sus hombros y codos, intentando alejar su mente del cuchillo que esperaba apuñalarlo en la espalda, así como también de la calmada voz de Slade.
"Verás Robin, es imposible para ti sostener ese peso por siempre. Yo lo sé, tú lo sabes… la gravedad inevitablemente ganará, pero aún así continuas luchando contra lo inevitable por tu miedo a la espada y al dolor que traerá. Prefieres luchar sin cesar contra tus propias limitaciones físicas cuando simplemente podrías arrojar ese peso en este momento y terminar con todo esto. Es así de simple. Sin embargo, temes al dolor cuando no deberías. Debes abrazar el dolor para que así puedas dominarlo. Dominar el dolor es una de las cosas más importantes que debes asimilar mi aprendiz porque servirá para separarte de las agitadas y patéticas masas que son la humanidad. Te hará más grande de lo que eres… mucho más grande que simplemente Robin."
Slade de pie sólo a unos metros frente a Robin, haciendo presencia sobre su aprendiz, quien continuaba luchando con los pesos. Slade presionó un botón sobre un control en su mano, el cual agregó más peso y de inmediato los brazos de Robin cayeron haciendo que el joven gruñera de dolor antes de forzar a sus brazos de nuevo para sujetar la carga, un lento goteo de sangre comenzó su camino por su cuerpo, acumulándose en sus pies.
"Continuas resistiéndome, rehusándote a aceptar las verdades que te revelo. Continuas resistiendo tus limitaciones humanas, y aún así te rehúsas a dar el siguiente paso más allá de esas bajas limitaciones que te colocas a ti mismo. No tiene sentido ¿no es así Robin? Tu lógica debería decirte de inmediato que estás equivocado. Es así de simple."
Otro desliz de los brazos de Robin causó otro gruñido de dolor, Slade moviendo la cabeza lentamente en decepción por su aprendiz.
"Escogiste prolongar el dolor sin propósito en vez de simplemente acabar con esto por un propósito. Estúpido y tonto niño. Aprenderás. Acepta el dolor… controla el dolor… evoluciona más allá… ¡sé más grande!"
Fue en ese momento en que los brazos de Robin por fin se rindieron, los pesos chocaron en el suelo, la espada se enterró profundamente en su cuerpo.
Raven se sobresaltó de la cama en la que estaba, gritando con completo terror a la noche. Todo su cuerpo temblaba y estaba cubierto en frío y mortal sudor, incapaz de recobrar alguno de sus sentidos… sólo podía registrar el dolor y sus propios gritos. De repente, dos firmes manos sobre sus hombros la sacudieron con fuerza y una voz intentaba calmarla.
"¡Raven! ¡Raven! ¡Reacciona chica oscura! ¡Vamos!" Eventualmente, Raven sintió el dolor desaparecer y aunque aún quería gritar por las visiones en su cabeza, su voz no parecía tener la fuerza para hacerlo. Continuó respirando errática y difícilmente, sus pulmones intentando calmarse. Las manos de Cyborg fueron removidas de sus hombros. Sus sentidos estaban confusos, pero más enfocados y pudo ver el rostro de sus preocupados amigos observándola.
Los Titanes aún estaban en la antigua residencia de Rose, decidieron que pasarían la noche allí en vez de continuar buscando, además de la pequeña oportunidad de que alguien apareciera para buscar a Rose proporcionando información útil. Raven recordó de repente sentir una sensación de desmayo y Cyborg insistió en que se recostara, en que aún se presionaba demasiado y hasta tarde. Se recostó en la cama que encontraron, y debió haberse quedado dormida, fue allí cuando lo vio… cuando lo sintió.
Robin… Robin estaba en mucho dolor… mucho sufrimiento. El dolor la estaba llamando, inundándola y no pudo resistir porque venía de Robin. Todo fue tan real… fue real, y Raven sabía sin sombra de duda que en su momento de increíble sufrimiento Robin la alcanzó de algún modo, aunque ella no pudiera hacer nada. Despertó, cualquier conexión formada se rompió, y de nuevo Robin estaba completamente perdido para ella… para ellos. Tanto dolor… tanto dolor.
El cuerpo de Raven continuaba temblando y pronto los reconfortantes brazos de Starfire la sostuvieron con fuerza, haciendo lo mejor por calmar sus alterados nervios. Raven se encontró apoyada firmemente contra el abrazo, su acogedor calor, aún si no era de la persona que en realidad deseaba que fuera. Al menos era algo… algo más que dolor.
"Oye Raven… ¿quieres hablar de lo que acaba de pasar?" Raven de algún modo cambió de posición hasta que su cabeza estuvo en el regazo de Starfire como una almohada, la pelirroja gentilmente acariciando la cabeza de Raven intentando calmar a la aún notablemente nerviosa mujer.
"No sé lo que sucedió Cyborg. Sólo… fue un sueño, pero no en realidad… era Robin… vi a Robin." Los otros tres Titanes sintieron un momento de shock atravesarlos.
"¿Robin? Cómo… Qué… Dónde…" Las preguntas sin respuestas fluyeron rápidamente desde cada uno y todo lo que hizo Raven fue menear lentamente su cabeza.
"Realmente no lo sé… había demasiado dolor… un terrible dolor y lo que más me asustó fue que al final, Robin ya no temía al dolor." El cuerpo de Raven comenzó a temblar otra vez y los Titanes sabían que no debían presionar más por el momento. Starfire continuaba haciendo lo mejor por ayudar a que Raven se relajara, quien en cambio continuaba observando a la nada… intentando olvidar el dolor.
