Candy regresó a la habitación con la ropa de su marido. —Ya traje tu ropa —, le avisó a Albert.
— ¿Me la puedes pasar por favor?
Candy entró al cuarto de baño, se quedó con la boca abierta al verlo, la luz de las lámparas alumbraban el cuerpo desnudo de su esposo. Candy tragó saliva, él sin sentir vergüenza se acercó a ella sin desviar la mirada. Candy sostenía aquella vestimenta, Albert sin previo aviso la besó sin mesura y la acercó a su cuerpo, ella soltó la ropa pues le agarró la mano e hizo que tocara su miembro erecto.
—Siente como estoy por ti.
—Albert, estamos en casa de mis padres—dijo Candy entre jadeos, empezaba a humedecerse al ser acariciada por él.
—Debemos aprovechar que no han regresado —, la tentó con aquella voz seductora.
Candy se olvidó de todo y se perdió por completo ante aquella sesión de besos, él la cargó con delicadeza y la llevó a la cama, trató de no encimársele, sabía de la fragilidad de su esposa y no quería dañarla. Albert dibujó con sus manos la silueta de Candy, poco a poco perdió el control pues al sentir la suave y codiciable piel de su amada su falo erecto demandó alivio, besó los pechos de Candy y los succionó por encima del pezón, hizo que ella se pusiera arriba de él y la rodeó con su brazos a fin de inmovilizarla y penetrarla desde abajo, Albert fue entrando en ella con cuidado, después siguió con sus movimientos de cadera, se escuchaba el chillido de la cama en cada embestida, por fin después de unos minutos Candy se sintió fuera de sí y después de eso Albert también llegó al clímax corriéndose en ella.
Harry y Helen llegaron de la capilla y encontraron todo en silencio.
— ¿Será que William se iría a cuidar a su amigo? Ve a ver a la niña — le ordenó Harry.
—No creo que sea prudente, ellos quizás…
—Espero que no, Candy todavía está muy enferma, no creo que William sea tan irracional.
— ¡Por favor Harry! Algunas veces he estado convaleciente y tú no te puedes aguantar la calentura y así me has tomado.
—Helen pero tú eres más robusta que Candy, ella en cambio es frágil.
—Ya deja de estar rezongando ¿Vas a querer algo de cenar?
— ¡Eso es! Ofrécele cena a Candy, así sabremos si él está con ella.
—Si tiene hambre, ella solita bajará.
Escucharon pasos, alguien bajaba la escalera, ante ellos se presentó Albert.
—Suegra quisiera llevarle algo de cenar a Candy ¡Ha quedado exhausta y necesita recuperar sus fuerzas!—exclamó Albert.
— ¿Y por qué se agitó? —le cuestionó Harry con el entrecejo fruncido.
—Estuvimos jugando con el niño, ya sabe, como está regordete, ella se cansó de tanto sostenerlo.
—Hm no me convences.
—Ven conmigo a la cocina William, tengo algo de pan y mantequilla. Llévale un té de damiana eso le dará energías.
—Gracias suegra.
Después de unos minutos, Harry vio que Albert pasó con una bandeja con cena para dos e hizo una mueca.
—Alcahueta ¡eso es lo que eres! —le reprochó Harry a Helen.
—Hoy no quiero que duermas en mi cama, te la pasas molestando a William, acepta que es tu yerno, es el padre de tu nieto e idolatra a tu hija ¿Qué más quieres?
Esa noche después de la acalorada discusión Harry tuvo que dormir en la sala.
En la propiedad de Lewis a la medianoche, Brenda escuchó ruidos provenientes de la biblioteca de la casa, abrió cuidadosamente la puerta, oyó que su papá hablaba con alguien pero no vio a nadie más fuera de él.
– ¡Mi hija no! Ya te di a mi esposa para que me dieras riquezas.
A Brenda casi se le paralizó el corazón cuando escuchó que le contestaron a su padre, con una voz sobrenatural, no se asemejaba a la voz humana.
—A mí no puedes engañar, a tu esposa no la amabas, por eso se te hizo fácil ofrecérmela, ¿Qué te preocupa? Yo te daré más mujeres que podrán darte docenas de hijos. ¿O quieres a Candice? Ella todavía puede tener más hijos.
— ¿Puedes hacer que ella me ame?
—Odio la palabra amar bien lo sabes, puedo hacer que ella esté contigo más no que te ame, he traído a un aliado para que aleje a su esposo.
— ¿Por qué no lo matas de una vez?
—Primero tomaré la vida de tu hija, la quiero conmigo en el infierno.
La niña se atemorizó y salió corriendo de la casa.
Aquel ente se carcajeó, y expresó— Ya Brenda viene hacia mí.
En ese momento pasó un carruaje y el que lo guiaba no pudo detenerse al ver que la niña corría hacia él.
Candy gritó — ¡Brenda!
Con esto logró despertar a Albert.
—Calma amor, ha sido una pesadilla.
—Lo sentí tan real.
— ¿Quién es Brenda? —preguntó Albert
—Es la hija de Lewis Hine, fue mi alumna, quisiera saber si está bien.
—Te prometo que mañana a primera hora iré a la casa del tal Lewis y preguntaré por su hija, ahora descansa, que deseo que te mejores.
Hola chicas ahí me dicen que fic desean que actualice este fin de semana. Gracias por sus comentarios a Maravilla 121, Ever Blue, Venezolana López, Kecs, Sayuri 1707, Gaby Lezu, Pinwy Love, Luz Nelly Rojas, Gina Riquelme, elbroche, Lucy M, Anais H.M.
Por cierto les recomiendo un fic llamado el Patriarca Ardlay escrito por mi amiga Sakura-Ardlay aunque es clasificación M por eso no se ve en la página de actualizaciones pero es algo cómica en la narrativa yo me he divertido leyéndolo.
