Hola, estais de suerte, porque vuelvo a tener todo el tiempo del mundo para escribir. Despues de un mes infernal... ¡estoy de vuelta!
Gracias a Chris- McLoud (aquí tienes más. ¡Pero que impaciente!), Saria Black (Bueno, se sabe quien es quien, pero en este capítulo, digamos que se acaban de resolver todas las dudas... de una vez por todas), Clawy (¡ma que hace tiempo que no nos vemos por el messenger! Todas las respuestas a tus preguntas... las tienes en el capítulo), Niv Riddle (desde luego es mucho mas pero Sirius en el fondo no sabe si estar aliviado o asustado por todo lo que implica. Ya verás), Luna Black (me alegro de que te gustara la acción), xX ashley Xx (jajajajajjaajjajaja. Cierto solo gime así con Sirius, y pronto lo volverá a hacer
CAPITULO 29: Jane al desnudo
Cuando una parte de la orden del fénix apareció en casa de James y Lily, dígase ellos dos, Remus y Sirius. La mansión seguía en un estado deplorable, pero no hacía sino recordarles que Jane era una Iluminati... y una cazadora de licántropos. Sirius avanzó entre los cristales y restos de mobiliario para enderezar el sofá y dejarse caer en él agotado. No cerró los ojos, cada vez que lo hacía veía a Jane luchando contra aquellos engendros... y eso casi le había valido una escisión de su cuerpo al aparecerse desde Hogwarts, donde Dumbledore les había dado la orden de esperarles en la casa de James y Lily.
Observó como James recomponía todo el salón con un golpe de varita, para dejarse caer en uno de los sillones. Lily permanecía en pie junto a la ventana con la mirada perdida entre la oscuridad, y Remus apoyado en la chimenea sin apartar la vista del fuego.
-Bueno, al menos ya sabemos que Jane no es mortífaga- suspiró Lily volviéndose hacia ellos
-Si... y es mucho peor que eso- susurró Sirius llevándose las manos a la cara
-¿peor que ser mortífaga?- pregunto James mirándolo
-¡Pues claro!- exclamó Sirius exasperado mirando a su amigo- antes ha dicho Licántropos, vampiros, Banshees, quimeras... todos son iguales- repitió Sirius las palabras de Jane- ¿te imaginas en que lugares ha estado?... ¿las cosas que habrá echo?
-Prefiero no pensarlo- respondió James dejándose caer en el sofá
-Y además es médium- añadió Remus- con lo cual en la fiesta estaba realmente hablando con su padre
-¿Alguno sabe si un medium después ver un muerto... reacciona de manera rara?- preguntó Sirius de pronto
-Al ver un muerto no- interrumpió Dumbledore cruzando las puertas del comedor- pero al elevar a alguien al plano de los no vivos... si
-No estarás pensando que la noche de la fiesta...- empezó Remus- elevó a aquel hombre que estaba con ella y por eso estaba tan agotada
-¡no estaba precisamente agotada!- replicó Sirius
-¿y como estaba?- preguntó Dumbledore curioso sentándose en el sillón que antes hubiera ocupado Jane
-Bueno...- Sirius se sonrojó- caliente, y energética- añadió ligeramente sonrosado
-¿Cómo lo sabes?- preguntó Lily
-Porque esa noche fui a su cuarto para ver como se encontraba
-¿y se comporto de modo extraño?- preguntó James. Sirius le miró alarmado sonrojándose violentamente. Dumbledore ahogó una risita
-No dudo que si Jane venía de traer a alguien de un plano superior, estaría muy energética y caliente. El cuerpo de los mediums es como un superconductor... como una esponja que absorbe energía y magia... y que al volver a bajar a nuestro plano elimina el exceso en forma de calor... Supongo que Jane tendría mucha adrenalina para quemar en aquellos momentos. Aunque no soy un experto en el tema. Ella os lo podría explicar mucho mejor...- aclaró Dumbledore. De pronto sonrió- ¡es increíble!- exclamó
-¿El que?- preguntó Lily
-Que sea una Iluminati experta en licántropos y encima médium. No sabía que en su familia lo fueran. Su padre solo era un jugador de quidditch, aunque me parece que en los Tornados nadie es lo que parece
-Eso seguro- musitó James- porque Miguel estaba allí esta noche. Y durante el tiempo que pasamos en la casa había un ala a la que no podíamos entrar.
-La mañana tras la fiesta- siguió Lily- vi a varios de los habitantes de la casa entrar a ese sitio
-¿y que hacías tu allí?- le preguntó James
-En esa casa pasaban cosas raras- empezó Lily- la mañana que estábamos preparando los encantamientos exteriores, vi el campo de quidditch que había detrás del pequeño bosque, me acerqué por si era necesario cubrir la zona con algún hechizo, pero no pude acercarme, un poderoso muro de energía rodeaba la zona... era, me pareció una burbuja temporal o algo así, porque dentro habían algunas personas haciendo extraños ejercicios con lo que parecían armas, pero desde mi perspectiva paracían ralentizadas
-Y por la cocina- empezó Remus- había una puerta que daba a unas escaleras que llevaba a una sala llena de calderos y pociones que no reconocí a simple vista, al menos algunas, porque os aseguro que entre esas pociones había veritaserum, pociones curativas que ya las quisieran en San Mungo y sobre todo antídotos para cualquier tipo de mordedura de criatura mágica.
-Veo que no permanecisteis quietecitos- susurró Dumbledore
-Bueno. Lis estaba allí, y todos sabemos lo que solía pensar esa chica sobre la magia y las personas dignas de practicarla. No nos pareció mal investigar un poco por si era... mortífaga- explicó Sirius
-En su cuarto no habían señales de que lo fuera- dijo James- yo mismo me encargue de registrarlo a fondo... incluso use algunos hechizos para comprobar la presencia de magia oscura.
-Entonces queda claro que ese es el cuartel de los Iluminati en Londres.- afirmó Dumbledore complacido
-¿tienen mas cuarteles?- preguntó Remus
-Por supuesto- afirmó Dumbledore- se dice que la sede central esta en algún lugar de Italia
-¿entonces?- empezó Remus- ¿qué son los Tornados¿alguna clase de tapadera para ellos¿una forma de recaudar fondos?
-Pero todo eso no es posible, yo creía que los Iluminati se extinguieron con la caída de los demonios- añadió Lily- nos salió en el examen del éxtasis de historia
-¿y esa orden no podría seguir en secreto?- intervino Dumbledore. Los 4 se quedaron pensativos- después de todo la orden del fénix también esta resultando una orden clandestina
-Después de esta noche esta claro que están activos- añadió Remus
-Muy activos- siguió Dumbledore- han ser grandes guerreros luchando contra esos licántropos. Aunque el mejor de los que he podido ver era el tal Peter
-Al padre de Jane lo mató un licántropo- dijo Sirius de pronto
-¿en serio?- preguntó Dumbledore
-Si- afirmó Lily- Jane nos contó que cuando tenía 5 años se escapó de casa y la atacó un hombre lobo, y que su padre murió al defenderla. Tenía pesadillas y Lecter la estaba enseñando a luchar contra ellos. En el colegio tenía grandes conocimientos sobre el tema
-Desde luego- afirmó Dumbledore con una sonrisita como si se acordara de algo- justo ese año el éxtasis de DCAO fue sobre licántropos. Jane hizo un examen espectacular.
-No me extraña- añadió James- tendría que haberla visto esta noche
-¿No notasteis nada raro cuando volvió?- preguntó Dumbledore
-Estaba extraña..., no parecía ella- empezó Remus- era como si el espíritu de Lis se hubiera apoderado de su cuerpo
-Y sin embargo- siguió James- otras veces parecía una salvajita. Estábamos algo mosqueados la verdad. Y más después de la entrevista y las fotos de la bludger loca..., no cuadraban con la imagen que nos había estado dando. ¡Pero nunca imaginamos algo así!
-Desde luego que no- intervino Sirius- ¡pero no tenía que mentirnos, pudo confiar en nosotros...- exclamó indignado
-Me lo habían prohibido- una quinta voz se oyó desde la entrada del salón.
Jane, aún vestida de negro apareció en las puertas, se había colocado encima de la ropa un gran suéter de punto verde oscuro con un cuello de barca que resbalaba por uno de sus hombros. Llevaba el pelo suelto y alborotado cayéndole por la espalda. Avanzó hasta el interior del salón para sentarse al lado de Sirius, pero en la otra punta del sofá.
-¿cómo has entrado?- preguntó James
-Se os ha olvidado poner los hechizos protectores- James se puso en pie ante esas palabras- ya lo he hecho yo- lo detuvo Jane. James volvió a sentarse.
-Bienvenida de nuevo Jane- le sonrió Dumbledore
-He pensado que no tenía sentido seguir con la farsa puesto que me han descubierto. Responderé a todas las preguntas que pueda ahora
-¿las que puedas?- preguntó Sirius receloso
-Puedo hablar por mi. Pero no creo que sea sensato hablar sobre el resto de miembros de la orden. Me he escapado del cuartel- añadió ella mirándole fijamente
-¿te has escapado?- repitió Sirius
-Pues si, he contado mi versión de los hechos y ahora lo estará haciendo Peter. Tengo que permanecer en mi cuarto hasta nueva orden... siempre tardan dos días- afirmó Jane
-¿pero y si descubren que no estas?- preguntó Lily
-Miguel es el encargado de vigilarme. Me avisará cuando acabe la reunión- respondió Jane haciendo un gesto con la mano para quitarle importancia- no es la primera vez que me recluyen por desobedecer una orden directa- añadió como si tal cosa. Sirius tuvo que contener una risita- ¿díganme que quieren saber, y veré si les puedo contestar
-Bien- empezó Dumbledore- ... ¿puedes decirme si Hannibal es un Iluminati?
-La respuesta a esa pregunta es obvia- añadió Jane mirándole fijamente
-Por supuesto, por supuesto- siguió Dumbledore complacido- solo esperaba una pequeña confirmación
-¿desde cuando eres Iluminati?- empezó James
-Desde el día que me marche de Hogwarts. Al ser rechazada para entrar en la academia de aurores, Lecter me contó todo sobre la orden, y me ofreció unirme a ellos. Naturalmente acepté
-¿por qué?- preguntó Sirius- ¿por qué unirte a ellos era mejor que estar con nosotros?- esa última frase sonó con bastante reproche
-Quedarme con vosotros me habría matado- añadió Jane calmada bajando la mirada- Ya habéis oído a Peter esta noche. No puedo estarme quieta... nunca. Obviamente me habríais desmemorizado, pero no soy tonta. Me habría dado cuenta de que algo pasaba. Habría terminado sufriendo al ver como vosotros os marchabais a luchar dejándome atrás. No podía permitir que vosotros os arriesgarais para salvarnos a todos y yo quedarme sentada esperándoos en casa. Eso no ha ido nunca conmigo, y nunca lo hará. Aunque debo añadir que el echo de que mi padre fuera un Iluminati y que además fuera un cazador de licántropos también influenció en ello
-¡Oh Jane!- exclamó Lily- podrías habérnoslo dicho, contárnoslo... algo. En lugar de desaparecer todos estos años
-Los Iluminati, oficialmente no existen. Todo el que entra en la orden tiene prohibido hablar del tema con extraños. Y a todos los que no crecen en su seno, o tienen un cargo interno, se les crea una tapadera: Jane "la simple jugadora de quidditch", es mi tapadera, mi protección, lo que me ha hecho sobrevivir estos años. Hasta ahora nadie había visto mi cara
-Pero hay algo que no entiendo- empezó James- ¿todos los que estabais allí esta noche sois cazadores de licántropos?
-No todos. Pero tened en cuenta que aunque tenemos una especialidad, todos tenemos nociones sobre todas las criaturas que cazamos. Peter y yo si cazamos licántropos. Miguel y uno de esos hombres que no le visteis el rostro son especialistas en vampiros, Max en dragones. Normalmente vamos a las misiones de dos en dos y nunca dos expertos en el tema
-¿y los Tornados?- preguntó Sirius
-Una tapadera. Blanqueamos fondos a través del equipo, y a la vez obtenemos ganancias para seguir con la lucha.
-¿Todas las personas que estaban allí eran...- preguntó Lily
-No todas
-¿Los miembros del equipo?- Inquirió James
-No puedo contestar eso
-¿por qué te llamaron Ice en la casa?- preguntó Remus
-Fue un nombre cariñoso que me puso Miguel una vez. Al final todos me llaman así
-Si pero... ¿hielo?- siguió Remus. Jane esbozó una pequeña sonrisa
-Miguel dice que cuando estoy trabajando me pongo tan profesional que al final parezco un témpano de hielo, dice que en esos momentos soy fría y calculadora..., tanto que si un vampiro me mordiera no saldría ni una gota de sangre.
-Tenías esa mirada esta noche cuando nos estabas insultando- susurró James con cierto reproche
-Bueno, no era mi intención insultaros, pero conseguí lo que quería, enfadaros... una vez mermada vuestra concentración, pude escapar
-Cierto... y de una forma espectacular- añadió Dumbledore
-Se lo diré a Lecter y Miguel, se pondrán muy contentos
-¿Por qué deberían ponerse contentos?- inquirió Sirius
-Lecter fue mi maestro. El me adiestró en todo lo que se. Miguel fue mi compañero de misiones y mi segundo mentor durante tres años. El me enseñó a disfrazarme y mezclarme en ciertos ambientes...
-¿y su mujer no tenía celos de ti?- preguntó Lily- ¿o ella iba con vosotros?- Jane levantó una ceja
-¿Tiene celos de ti James cuando hablas con Sirius o Remus?
-No, pero yo nunca me he ido sola con ninguno de los dos
-Bueno, cuando tienes a un hombre locamente enamorado de ti... sabes que puedes confiar en el perfectamente- Jane sonrió antes de añadir- Además Gwen es única forjando armas, o la tienes contenta o te arriesgas a que se te rompa el puñal a mitad batalla... y eso no es nada recomendable
-Desde luego que no- añadió James
-¿y que hay de tu madre?- preguntó Dumbledore- dijiste que había muerto
-Y así es- afirmó Jane- esa es una historia un poco más larga...
" Fue hace dos años. Miguel y yo estábamos en Ámsterdam tratando de encontrar a un vampiro renegado para interrogarle y sacarle algo de información sobre las guaridas que se estaban volviendo a formar en Europa. Llegamos hasta un bar de mala reputación, fue algo desagradable, para que nos dejaran entrar, Miguel y yo fingíamos ser un matrimonio con unos gustos un tanto digamos extravagantes. No os podéis imaginar como era aquello, las chicas y los chicos iban paseándose medio desnudos mientras las personas que se encontraban allí se dedicaban a tocarlos, mirarlos. Todo el bar estaba apestado de drogas y alcohol. Miguel y yo avanzamos entre la multitud observando, nos habían dicho que esa noche nuestro vampiro estaría allí. Y entonces la vi. Lis estaba al final del bar, junto con dos hombres que intentaban arrastrarla escaleras arriba. Ella estaba llorando y gritando que la soltaran, pero esos dos no la escuchaban. Mi madre estaba sentada unas mesas más hacia atrás mirándola con una sonrisa en la boca, sin hacer nada por evitarlo..." Jane calló unos segundos tomando aire.
-¿Atenea estaba vendiendo a su hija?- preguntó Dumbledore sorprendido
-Como ya sabe mi padre no le dejó ninguna posesión tras su muerte. Así que después de que la despidieran del cargo de directora y de que el rico prometido de Lis la rechazara. Mi madre decidió unirse a las filas de Voldemort. Después de todo, ellas eran de sangre pura. Voldemort las acogió en su seno, les dio ropa, casa y vestidos. Mi madre estaba satisfecha con eso, aunque parece ser que ella no entendía lo que significaba ser mortífaga, porque cuando Voldemort les pidió que empezaran a matar para él, mi madre decidió escapar.
-Pero nadie escapa de las garras de Voldemort una vez dentro- añadió Lily
-Cierto, mi madre pensó que él lugar más seguro para esconderse era un territorio muggle, en lugares que el considerara no dignos...en cierto sentido no iba desencaminada, pero seguían teniendo un pequeño problema...
-No tenían dinero- siguió Sirius.
-Exacto..., yo de todo esto me enteré después. En ese momento solo podía ver a mi hermana pidiendo a esos dos que la soltaran mientras se dedicaban a toquetearla... Miguel me pidió calma. Pero cuando la abofetearon... digamos que tuve suficiente
-E interviniste- añadió Remus
-Por supuesto. Esos dos no volverán a perseguir a una chica con malas intenciones en su vida
-¿Y eso?- preguntó Remus
-¿Recuerdas que en la fiesta dije que había amenazado con convertir a Max en un eunuco si le hacía daño a Lis?- Remus asintió mientras Jane sonreía- pues digamos que desde aquello los hombres Iluminati se toman en serio ese tipo de amenazas viendo de mi. Esos hombres ahora podrían cantar en un coro perfectamente- Los tres hombres pusieron semblantes de dolor mientras Lily reía aprobatoriamente
-¿y tu madre no trató de oponerse?- preguntó James
-Claro que si..., pero lo cierto es que no fue difícil reducirla. Llevaba mucho tiempo sin tomar una comida decente, y creo que el vender a mi hermana al mejor postor fue lo único que se le ocurrió para lograrlo. Por suerte, aquella era la primera vez para Lis y la cosa no causo un daño permanente.
-Pero ¿por qué defendiste a Lis?.. después de todo lo que te hizo- preguntó James
-Porque a pesar de todo...- empezó Sirius- era su única hermana- Jane le miró con una sonrisa
-No os equivoquéis- siguió- Lis no es más que una víctima de la ambición de mi madre. Lis era lo que mi madre quería que fuera para su beneficio propio. Ella no conocía otra vida sino era la de servirla en sus propósitos. Y yo sería igual que ella si no hubiera tenido la influencia de Lecter sobre mi.
-¿y como acabó Lis convertida en Iluminati?- preguntó Lily
-Una vez mi madre estuvo fuera de combate, cortesía de Miguel, Lis estaba tan desfallecida que tuvimos que llevárnosla inconsciente al cuartel de Ámsterdam. Cuando despertó hablamos, parecía arrepentida por su comportamiento. Me contó todo lo que sabía sobre Voldemort, su guarida en Gales...
-¡tu nos enviaste el anónimo diciendo donde estaba junto con los planos del edificio!- exclamó Dumbledore de pronto
-Si... y también les mandé el anónimo de esta noche
-¿y tu madre?- intervino Dumbledore
-Al haber perdido lo único que podía vender... tuvo que venderse ella. Unos meses después me enteré de que Voldemort la había encontrado y asesinado.
-Ya veo- susurró Dumbledore por lo bajo
-Pero dime una cosa- empezó James preocupado- Antes has dicho que nos has pasado información... ¿los Iluminati saben que nos has estado ayudando?
-No lo sabían hasta esta noche.- dijo Jane con una sonrisa amarga
-Pues déjame darte las gracias por tu ayuda- añadió Dumbledore
-No tiene porque dármelas. Creo que algunos Iluminati aun no son conscientes de que la guerra que ellos dicen estar librando, no dista mucho de la que están luchando ustedes.
-Cierto- respondió Dumbledore- ¿entonces¿No podemos contar con su ayuda más directa?
-Me parece que no- añadió Jane- puedo seguir pasándoles información si me entero de algo.
-¿y no habrá represalias?- preguntó Lily
-Siempre que se rompen las normas hay represalias- añadió Jane sonriendo- pero mientras tenga a Hannibal de padrino, poco pueden hacerme. Recluirme un tiempo como mucho. Además saben que sin mi pierden una gran baza en su guerra
-¿pero donde te recluyen?- insistió Remus
-No os puedo decir donde las veces que me han llevado a la isla lo han hecho estando dormida
-¿y que se supone que tienes que hacer en una isla?- preguntó Remus. Jane sonrió
-En teoría meditar sobre mis actos. En la práctica entrenar... ¡me he convertido en la mejor de tanto tiempo que he pasado allí!
-¿y cuando lo sabrás?- preguntó James
-En dos días me marcharé no creo que más de un mes
-¿cómo que te marchas?- preguntó Sirius de pronto volviéndose de golpe
-No tengo elección- añadió Jane- son las reglas. Si no me expulsarán- terminó abatida- y entonces nadie podrá evitarlo. Todo tiene sus límites
Todos los presentes quedaron en silencio, un silencio bastante espeso a decir verdad. Sirius permaneció unos momentos mirando al suelo..., se iba. Cerró los puños con fuerza. No podía irse ahora. No sin hablar, no tenía idea de cuando volvería a verla. El animago se puso en pie de golpe sorprendiendo a todos, caminó hacia Jane y la cogió del brazo para levantarla...
-¿qué haces?- le preguntó sorprendida
-Nos vamos- añadió él empezando a arrastrarla hacia la puerta
-¿dónde?
-A mi casa
-¿qué?- Jane se detuvo en esos momentos mirándole asombrada- pero...
-Tenemos que hablar... vamos- añadió tirando de ella hacia la salida
Jane aún demasiado sorprendida se dejó llevar por Sirius, cruzaron la cocina y de ahí salieron al patio trasero de la casa. Donde una gran moto estaba aparcada junto a la entrada. Sirius soltó a Jane antes de sentarse y volverse a mirarla.
-No vamos a ir en eso- dijo incrédula
-Por supuesto que si- una sonrisa apareció en los labios de Sirius- o es que la superjugadora de quidditch y cazadora de licántropos tiene miedo a las alturas- Jane puso los brazos en jarras
-De lo único que tengo miedo Black... es de tu forma de conducir
-Ah... entonces reconoces que tienes miedo
-¡eres imposible!- respondió Jane montándose en la parte de atrás de la moto
-Será mejor que te agarres- añadió Sirius poniéndola en marcha.
Un rugido cortó la noche, mientras Jane posaba con timidez las manos sobre la cintura de Sirius y se acomodaba en el asiento de atrás.
-Agarrate fuerte. No quiero perderte por el camino- dijo el animago por encima del ruido mientras la enorme moto empezaba a moverse.
-No me perderaaaaaaaaaaaasss
Sirius había acelerado de golpe y echo volar la moto de pronto sorprendiendo a Jane que rápidamente se agarró con fuerza de su cintura pegándose a él para esconder la cabeza en su espalda. Jane notó unas vibraciones en la espalda del chico y supo que se estaba riendo.
-¡de que te ríes!- le gritó en el oído enfadada levantando la cabeza de la espalda pero sin separarse ni un milímetro de él
-De que acabas de gritar como una nenaza
-¡no soy una nenaza!
-No..., pero te la debía por aquel paseo en escoba
-No puedo creerme que aún sigas con eso- protestó Jane- ¡eres un infantil!
-Eso lo dices porque te he hecho gritar como una niña asustada... ¡auch!- protestó llevándose una mano al cuello donde Jane le había dado una colleja (NA: al mas puro estilo Sole)
-Te lo tienes merecido- repuso Jane
-¿Para todo eres tan agresiva?- preguntó Sirius mirándola por encima del hombro
-Ya sabes que si- añadió Jane mirándole con una pícara sonrisa que hizo que Sirius estallara en carcajadas, carcajadas que se perdieron en la noche... y es que la había echado tanto de menos.
Cuando Sirius y Jane subieron en el ascensor, tuvieron la suerte de encontrarse con dos vecinos del animago, que vivían en la escalera y que para disgusto de Sirius miraron a Jane con curiosidad... y algo más, aunque hay que decir que iban algo ebrios y tenían la mirada algo perdida.
Pero es que claro, ella iba aún vestida con el traje de cuero negro, y aunque se había puesto un suéter de punto ancho y largo encima, la verdad es que con las botas de tacón de acero no pasaba precisamente desapercibida.
Los dos chicos, nada mas entrar en el ascensor la recorrieron de arriba a abajo y empezaron a sonreírle y a hacerle guiños. Jane puso los ojos en blanco y miró hacia otro lado recostada sobre la pared del ascensor, algo alejada de los muchachos.
-¿Pasa algo?- les increpó Sirius bruscamente
-Mi amigo y yo – empezó el mas alto de los dos, al que Sirius aún le sacaba una cabeza- nos preguntábamos donde podemos conseguir una conejita como esa
-¿perdona?- saltó Jane volviéndose de pronto- ¿cómo me has llamado?
-¿qué pasa preciosa?- le preguntó el mas bajo acercándose a ella antes de añadir- si tu "chico" no te deja contenta, estoy seguro de que mi amigo y yo podemos solucionarlo
-¿en serio?- Jane estaba delante de Sirius separándolo de los chicos a propósito. Notaba lo enfadado que estaba. Hizo aparecer la varita de la nada y la puso delante de ellos
-¿qué vas a hacer con eso?- preguntó uno de los chicos
-¿vas a pegarnos por portarnos mal?- preguntó el otro haciendo reír a su amigo
Jane rió con ellos haciendo fuerza contra Sirius que intentaba abalanzárseles encima. Acto seguido hizo un movimiento de varita que rompió en dos la ropa de los chicos dejándolos totalmente desnudos a ambos.
-Oh... vaya- añadió Jane con sorna- ¿y con ese cacahuete esperabais poder hacer algo?- Los dos chicos se miraron confundidos, primero la ropa y luego entre ellos para empezar a gritar asustados mientras Sirius empezaba a reírse con ganas- será mejor que vayáis a pasearlo por ahí
Jane hizo un segundo movimiento de varita y ambos chicos desaparecieron del ascensor. Jane se volvió triunfante hacia Sirius con la varita en la mano antes de soplar como si fuera aun pistola.
-¿dónde los has mandado?- le preguntó curioso
-Me he fijado cuando has aterrizado que a dos calles de aquí había una discoteca
-¡no has sido capaz!- exclamó Sirius entre sorprendido y divertido
-Por supuesto que si- repuso Jane seria mientras el ascensor se abría. Salió y esperó a Sirius recostada sobre la pared
-Por cierto, ese hechizo no verbal para desnudar me lo tienes que enseñar- añadió el animago avanzando delante de ella
-Para que..., tu nunca has tenido problemas para desnudar a una chica sin que se de cuenta- Sirius miro a ambos lados del pasillo antes de sacar la varita para retirar los hechizos de protección
-Mira quien fue a hablar- añadió introduciendo la llave en la cerradura- la que no tiene paciencia para quitarse la ropa como una persona normal- terminó entrando dentro de casa
-Ehhhh!- protestó Jane desde la puerta poniendo los brazos en jarras
Una mano salió de dentro del piso, se cerró sobre la de Jane y tiró hacia el interior casi haciéndola tropezar. Jane de pronto se vio rodeada por la cintura muy cerca del animago
-¿y ahora ya puedes explicarme que paso esa noche?- le susurró acercándola más a su cuerpo
-Será mejor que te sientes- repuso Jane apoyando sus manos sobre él pecho de Sirius
Sirius tomó a Jane de la mano para arrastrarla hacia el interior de comedor donde hacía meses se había llevado a cabo una cena que lo había disparado todo. La llevó hasta el sofá donde la sentó, mientras el se dejaba caer frente a ella sentado en la mesita de centro.
-¿y bien?- preguntó el animago. Jane suspiró
-¿qué sabes sobre los médium?
-Pues hasta ahora que pueden ver a los muertos y hablar con ellos. Y algo de que su cuerpo es como una esponja que absorbe energía al subir a alguien no se donde- Jane sonrió benevolente
-Vale- tomó aire antes de seguir- es algo complejo. Digamos que nuestros cuerpos son cajas donde se acumula energía y que al morir la energía se libera del cuerpo ascendiendo a un nivel superior... ¿nos vale cielo?- preguntó mirando a Sirius que asintió- a veces, esa energía puede volver a la tierra , moverse entre nosotros, pero nuestros ojos no pueden verla porque no están preparados para ello. Un médium sin embargo si puede hacerlo.- Jane guardó silencio
-Entiendo
-Bien, los médium cuando queremos ver a alguien en concreto, podemos ir a un punto intermedio entre el "cielo" y el lugar donde nos encontramos. Y también podemos hacer que otras personas suban a ese punto intermedio donde sus ojos si son capaces de "ver"
-Vale... vas bien- asintió Sirius
-Bueno, eso era lo fácil- dijo Jane sonriendo- tienes que imaginarte que el lugar donde estamos es el centro, y ese punto intermedio, y el cielo son dos planos reales en diferentes órbitas de carácter circunferencial donde la energía de las personas no-vivas son pequeños puntos que se mueven rotando alrededor de nuestro plano- Jane se detuvo unos momentos mirando a Sirius que parecía estar meditando. Cuando lo vio desarrugar el ceño sonrió y siguió con la explicación- Digamos que cuando más alto es el nivel al que quieres subir, más energía requieres para alcanzarlo... y si son dos los que tienen que subir, la energía necesaria es aún mayor. Por tanto, para elevarme yo, tengo que acumular una energía "n" de mi entorno, y para elevarnos yo y otra persona será 2n energía...
-Oye...- la interrumpió Sirius- ¿lo que estas diciendo es que necesitas el doble de energía si sois dos y el triple si sois tres... y así sucesivamente?
-Si eso.
-¿y toda esa energía se acumula en tu cuerpo?- Jane asintió- ¿y puedes acumular tanta energía como para elevarte al cielo?
-Teóricamente si..., pero nadie lo ha logrado. Se dice que nuestros cuerpos no están preparados para acumular tanta energía, que explotarían, pero teóricamente, con la concentración y unas condiciones adecuadas sería posible
-Ya... ¿y cuando te elevas a otra órbita que pasa?
-Que yo y los que estemos allí podemos ver y comunicarnos con los no vivos, como dice mi padre
-¿y para bajar?- preguntó Sirius
-Simplificándolo mucho.. digamos que "me dejo caer". El problema reside en toda la energía que queda en mi cuerpo... ha de ser liberada. Al dejarme caer, parte de esa energía, normalmente la que requiero yo para elevarme, es liberada en forma de fotón de luz de una longitud de onda no visible para el ojo humano, pero aún...
-Espera, espera... ¿fotón¿Longitud de onda?- Sirius parecía perdido
-La luz tiene un espectro...- Jane arrugó la nariz- vale demasiada física muggle cortesía de Lecter. Digamos que la luz que se libera no la puede ver el ojo humano (NA¡¡clase de física y química billiwig, por si alguien no lo ha notado Jane esta explicando el movimiento de los electrones alrededor del núcleo del átomo de una manera muy... muy... muy simplificada y desde luego con muchos, pero muchos "peros"...,)- Sirius asintió
-Te queda la energía de los que hayas elevado al plano- terminó Sirius. Jane asintió complacida al ver que lo estaba entendiendo- ¿y como la eliminas?- preguntó Sirius
-En forma de calor- añadió Jane
-Por eso tenías fiebre- susurró Sirius
-Exacto, y por eso Gwen y Lis me pusieron sobre la piel sustancias para enfriarme
-Menta, alcanfor y alcohol de romero- siguió Sirius
-Muy bien... las identificaste al entrar- asintió Jane complacida- pero eso no explica porque estabas tan... agresiva
-Suma calor, con la adrenalina que había acumulado mi cuerpo por el viaje y entonces ciertos instintos primitivos y anhelos no realizados se liberan...
-¿instintos primitivos?- Sirius arrugó el entrecejo- ¡me estas diciendo que a cualquiera que hubiera entrado le habrías echo lo mismo que a mi y que por eso Miguel debía cerrar la puerta!- exclamó separándose de pronto de ella
-No lo estas entendiendo- musitó Jane bajando la mirada- estoy diciendo que cuando tu entraste y me besaste, despertaste ciertas cosas que en general puedo controlar, pero que en esos momentos no. Si hubiera entrado cualquier otro... no se que habría pasado.
-¿quieres decir que deseabas... estar conmigo y que al entrar yo no pudiste controlarte?- preguntó Sirius levantándole el mentón para que le mirara. Jane asintió sonrojándose levemente. Sus ojos parecían más azules que antes
-Además...- Jane sonrió pícaramente- el sexo es una buena forma de liberar el calor y la adrenalina acumulados- Sirius estalló en una carcajada
-¡desde luego!. Pero entonces... ¿por qué hay que cerrar la puerta?- preguntó Sirius- ¿para que nadie entre?
-En parte, pero sobre todo para que yo no pueda salir- Jane se recostó en el sofá llevando las manos a los ojos
-¿Para que no puedas salir?
-Otras veces, ha habido incidentes... algo desagradables- musitó Jane con los ojos cerrados
-¿te lo tengo que sacar todo con sacacorchos?- preguntó Sirius mirándola molesto
-No es algo de lo que me enorgullezca hablar ¿sabes?- protestó Jane sin levantar la cabeza del sofá
-A mi me lo puedes contar. No me voy a asustar. Te conozco bien
-¿estas seguro?- le preguntó Jane. Sirius la miró extrañado- hace años que no nos vemos. He pasado por cosas que te pondrían los pelos de punta. He aprendido mucho..., y algunos de algunos de mis actos no me enorgullezco, no han sido precisamente las acciones de una persona inocente
-Haber... -empezó Sirius pacientemente- ¿qué cosas has aprendido?
-Por ejemplo se preparar una bomba casera muggle que podría provocar una explosión bien grande y matar a cientos de personas- añadió ella. Sirius la miró extrañado- He aprendido tácticas de maniobras militares para dirigir pequeños grupos de ataque. Y cuando interrogo a alguien, si es necesario puedo torturarlo para producirle dolor sin necesidad de usar una maldición imperdonable... ¿crees que estoy orgullosa de eso?- los ojos de Jane se habían vuelto vidriosos- la otra noche, para interrogar a ese licántropo, lo llevé a un plano superior para que se encontrara con todas sus víctimas... casi lo matan si no lo hubiera bajado a tiempo. Estaba muerto de miedo..., le amenacé con muerte lenta y dolorosa si nos decía la verdad y me siento fatal por ello- Jane bajó la mirada mientras las lágrimas se escurrían por su rostro.
-¿Lo ves?- Sirius le tomó el rostro entre las manos conmovido limpiándolo con los pulgares- la Jane que yo conozco haría todas esas cosas y más, obligada por las circunstancias para salvar a los suyos, pero siempre se sentiría mal por ello. Sino, no sería Jane
Jane se deshizo de las manos de Sirius para levantarse ligeramente del sofá y abrazarse a él llorando como una niña pequeña... por fin podía sacarlo todo, allí entre sus brazos. Cayeron al suelo entre la mesa y el sofá quedando Jane entre las piernas del chico, mientras Sirius la rodeaba con fuerza...
-Siento haberme marchado como lo hice- susurró desde su pecho entre sollozos entrecortados- pero si me despedía de ti, si veía tus ojos al decirte adiós me habría faltado el valor para dar el paso, por eso me colé en tu cuarto. No podía marcharme sin más, no sabía si volveríamos a encontrarnos y no quería irme sin verte por última vez... fui una egoísta
-Shhh...- susurró Sirius acariciándole el pelo, en el fondo aliviado- tranquila no pienses eso ahora- depositó un beso en su frente, antes de descansar su cabeza sobre la de Jane
-Pero es que cuando volví no podía contaros la verdad... creía que me moría. Te tenía al alcance de la mano pero no podía tocarte, tenía que parecer una dama estúpida para protegerme, para protegeros- Sirius la abrazó más fuerte
-Estas de vuelta Jane... eso es lo que importa. Nada más. He estado perdido sin ti...
-Yo me sentía igual- musitó Jane agarrándole con fuerza por la camiseta pero ya más calmada- a la deriva, como si todo lo que me pasara fuera ajeno a mi, como si nada tuviera sentido
-Se lo que es eso créeme. ¿puedo preguntarte algo?- dijo el animago tras unos minutos de silencio
-Ya lo has hecho- Jane se rió- pero puedes preguntar algo más.
-Bueno...- Sirius se revolvió ligeramente inquiero, y Jane lo notó, porque se elevó apoyada sobre su tórax para mirarle levantando una ceja.
-¿y bien?
-Cuando llegamos a la casa... el hombre con quien estabas hablando... habló del licántropo, de un traficante... y la otra noche dijeron que Max y tu... bueno- Jane sonrió
-Nunca has oído el dicho... cría fama y échate a dormir- Sirius asintió
-Mucho... y más estando en Hogwarts- Jane asintió antes de recostarse de nuevo sobre su pecho
-Nunca estuve con el licántropo ni con el traficante, si los seduje para que me dieran información. Lo de Max fue diferente
-¿te acostabas con el novio de tu hermana?- preguntó Sirius sorprendido
-Salí con él, pero nunca llegamos a acostarnos. Max quería algo serio, y yo no. Si hubiera dado el paso todo se habría complicado mucho.
-A veces no- musitó Sirius algo avergonzado. Jane ahogó una risita
-Desde luego, las otras veces no. Pero con Max si. Creo que estaba confundido, me admiraba y lo confundió con amor. Por suerte llegó Lis
-¿Las otras veces?- preguntó Sirius. Jane se incorporó para mirarle
-Pues claro. Me descubriste los placeres del sexo... no iba a pasarme 5 años a dieta... ¿o ahora vas a decirme que durante este tiempo te has mantenido puro?- Sirius se sonrojó- ya me parecía- añadió Jane volviéndose a recostar. Estaba muy a gusto ahí
-¿te da igual?- preguntó Sirius
-El Sirius Black que conozco... no puede estarse quiero cuando una falda va por delante de él. Como podrás observar me estoy parafraseando a mi misma.
-¡oyee!- protestó él con pose ofendida- eso es diferente... soy..
-un hombre- terminó Jane con voz grave como imitándole- eso no es excusa- replicó volviendo su voz a la normalidad- Serás un hombre pero mis necesidades son las mismas...
-Pero con ninguna hice el amor- añadió serio
-Bien, que no tenga que explicarte la diferencia entre una cosa y otra es bueno- añadió ella tratando de cortar la tensión del ambiente
-Contigo nunca se puede hablar en serio. Eres una bruta
-Me gusta mas marimacho- añadió Jane- ¡pervertido!
-¿pervertido?- Sirius levantó una ceja mirándola, Jane sobre su pecho miró hacia arriba con sus bocas a escasos milímetros- yo no soy el que se pone como una gata en celo y viola a muchachos inocentes
-Me lo vas a retraer siempre- musitó Jane poniéndole un pucherito (NA: pucherito que heredan todas las mujeres Addams por cierto)
-Siempre..., pero seamos sinceros. Me gustó- ella puso los ojos en blanco
-Lo que yo decía... un pervertido- añadió en un bostezo acurrucándose más sobre su pecho
-¿estas cansada?- le preguntó el animago
-Mucho
Sin decir nada Sirius se levantó, dejando a Jane sin su cómodo cojín, ella le miró con mala cara. Pero de pronto la cogió en brazos levantándola, para empezar a andar hacia su cuarto.
-¿dónde vamos?- le preguntó Jane recostada sobre su hombro
-A mi cuarto, a dormir
-¿Me vas a dejar dormir?
-Eso debería preguntarlo yo.- Jane arrugó el entrecejo antes de sonreír
-Pensaba que estarías enfado conmigo- añadió poniéndose seria
Sirius abrió la puerta y cruzó al interior del cuarto. Ando con cuidado antes de sentar a Jane en la cama y arrodillarse frente a ella.
-Parece mentira que después de todo, me digas eso. Llegaste tan cambiada que me desesperabas, a veces parecías tu y otras...- dejo una pausa Jane captó inmediatamente lo que quería decir- y sin embargo, ya podía desesperarme contigo que a los dos minutos estaba pensando cuando podría volverte a ver. No se estar enfadado contigo Jane y no tiene ningún sentido estarlo cuando se que te vas a marchar pronto.
Ella le sonrió entre el dolor, sabía que iba a pasar algún tiempo separada de él. Le acarició el rostro con ternura, esa sonrisa pasó a una mirada curiosa cuando Sirius se retiró levemente hacia atrás para tomar una de sus piernas entre las suyas buscando la cremallera de sus botas para quitárselas. Las desabrochó con cuidado y le quitó el calcetín de una. Jane ahogó una risita al ver la cara de Sirius
-Vas de negro y llevas calcetines blancos- añadió incrédulo mientras le quitaba la otra bota
-No tenía otros limpios, además no se ven- repuso ella entre risas mientras una de sus manos volaba a un lado de su cuerpo por debajo del jersey.
Cuando Sirius levantó la cabeza Jane tenía el corsé entre las manos, ahora el suéter se pegaba a las curvas de su pecho. Sirius la miró unos momentos y Jane volvió a sonreír
-¿en serio son de verdad?- le preguntó. Jane bufó retrocediendo por la cama hasta el otro lado
-Las has tocado... no puedo creerme que no lo distingas
-Es que en el colegio no eran así- repuso el empezando a quitarse la camiseta
-No creo que el tamaño de mis pechos sea la conversación adecuada antes de ir a dormir- Jane se sentó en la cama para quitarse el pantalón
-¿La ropa interior también es blanca y de algodón?- preguntó Sirius de pronto.
Jane se volvió poniéndose en pie dejando caer el pantalón al suelo. El suéter resbaló hasta la mitad de sus muslos.
-¿qué prefieres tu?- le preguntó juguetona
-Dormir- añadió él ya sin el pantalón retirando las sábanas para que Jane entrara con él
-Buen plan- respondió ella acostándose a su lado mirándole
Sirius contemplo su rostro, la línea de la nariz, esos ojos que le volvían loco. No quería que nadie volviera a alejarla de su lado, nunca. Y el pensar en lo que era y estaba haciendo le creaba un fuerte desasosiego en el estómago. La rodeó con fuerza recostándola en su pecho. Jane se acurrucó allí, hacia tiempo que no tenía esa sensación de paz y tranquilidad, esa certeza de que justo ahí, sobre su pecho y con los brazos de Sirius rodeándola nada malo podía pasar, que allí en aquel cuarto, el mundo era perfecto... y no necesitaba nada mas.
-Jane- susurró Sirius
-Dime
-No quiero volver a perderte. No quiero que te pase nada malo. No quiero que nadie te aleje de mi
-¿Qué quieres decirme?- le preguntó Jane levantándose ligeramente sobre su pecho para mirarle
-Quiero volver a tener los mismos derechos que en el colegio. Y quiero que tu los tengas sobre mi. No quiero volver a perderme. Quiero iniciar algo... contigo
-¡Ay Sirius!- suspiró Jane recostándose sobre él de nuevo- yo también, pero no es tan fácil. No acabas de entender lo que implica que yo sea una Iluminati
-Explícamelo entonces- Jane suspiró antes de empezar a hablar
-Los Iluminati digamos que viven fuera del mundo mágico que nosotros conocemos. Se rigen por sus reglas, tienen su propio gobierno y dirección. Hay reglas que es difícil romper y todos los miembros que forman parte de ello han de acatarlas sin excepción, de lo contrarío toda la comunidad estaría en peligro.
-¿qué clase de reglas¿cómo nos afectan?- inquirió Sirius brusco
-No puedo iniciar una relación formal si no es con un Iluminati. Es un poco como los mortífagos y la sangre pura
-Pero eso...
-Hay Iluminati que crecen desde niños en el seno de la orden, y se les entrena para que de mayores desempeñen todo tipo de tareas. Pero también hay personas que se unen a la orden de adultos..., pero a pesar de todo, cuando entran han de tener claro que su vida va a estar siempre unida a la comunidad... y es difícil salir de ella
-Entiendo. Pero no voy a renunciar a ti ahora que has vuelto. Hay otra solución- Jane volvió a incorporarse para mirarle- Que nadie lo sepa. Mantenerlo en secreto
-No sabes lo que eso implica- repuso Jane
-Explícamelo
-Cuando dices nadie... es nadie- Jane recalcó la última palabra- ni James, ni Lily, ni Remus... nadie puede enterarse de esto. Yo tendría que marcharme durante mucho tiempo a misiones que no te podría contar, con compañeros de la orden. Tendría que seguir haciendo ciertas cosas, como interrogatorios, o usar alguna clase de truco para lograr información y tu nunca podrías saberlo... ¿podrías vivir con esa duda?... ¿podrías vivir una mentira?- Sirius la miró serio
-¿Podrías tu?
-Sirius, mi vida es una mentira, una cortina de humo que se te escapa entre los dedos
-No me importa- él le retiró el pelo de la cara con cuidado- confío en ti y quiero que estés conmigo, aunque nadie lo sepa, yo lo sabré, y eso es suficiente
Con cuidado la atrajo hacia el antes de depositar un suave beso en los labios de Jane, ella se dejó besar traspasada por la ternura que le estaban transmitiendo esos labios. Con cuidado se separaron. Jane abrió los ojos mirándole fijamente.
-Piénsalo hasta mañana al menos antes de darme una respuesta- susurró ella- yo por mi parte estoy dispuesta a correr el riesgo.
-No necesito pensarlo. Si tu estas segura... yo también.
Sirius la atrajo hacia ella con cuidado volviendo a abrazarla..., acariciados por la luna ambos se quedaron dormidos.
Pos ya esta, espero que os hayais enterado de todo, y si no, por favor decidmelo para explicarlo por ahí a lo largo de algún capitulo o personalmente si es necesario.
Por cierto..., me gustaría antes de actualizar llegar a los 200 reviews..., no es mucho pedir ¿no?
DEJADME REVIEWS! PLISSSSSSSSSS
