Hace un par de semanas mi computadora murió totalmente, así que los capítulos tardarán un poco más en llegar, aún así espero que sigan leyendo y disfrutando de esta historia. Agradezco de sobra a Fridda por tomarse el tiempo de leer y corregir mis capítulos, así como darme su opinión sobre la historia. En verdad muchas gracias a ella y a quienes me leen.

Capítulo 29

La hermana pequeña

La oscuridad de la noche se disipó cuando el hombre acercó la antorcha al rostro de Elissa aún con el frío filo de la daga presionando su garganta. Ella y Alistair habían sido emboscados por simples ladrones, eso era ridículo, sentía una enorme rabia en su interior. Cuando el extraño comenzó a acariciar su rostro, ella estaba dispuesta a darle una buena patada con todas sus fuerzas, sin embargo la voz que escuchó al pronunciar su nombre la hizo quedarse congelada, pero no de miedo sino de emoción y de una rara alegría que comenzó a salir en forma de lágrimas.

- "¿Elissa? Elissa por favor dime que eres tú, dime que todo lo que me contaron en Pináculo eran mentiras."

- "Fergus…"- era lo único que ella pudo pronunciar al oír la voz de su hermano, todo parecía un sueño. Quería abrazarlo fuertemente pero el temor de que se desvaneciese junto con sus esperanzas era terrible.

Fergus se quitó la capucha, temía que su propia hermana no lograra reconocerlo al ver que no reaccionaba como él lo hubiera querido. Se acercó lentamente a ella para abrazarla, oyó unos cuantos sollozos antes de que ella comenzara a llorar.

- "Eres tú… eres tú Fergus… por tanto tiempo tenía miedo, mucho miedo de que hubieras muerto. Vine a Ostagar a buscarte, pero cuando llegué habías salido a una expedición…"- ella sólo hablaba, aunque no estaba muy segura de lo que decía, todo lo que estaba en su mente en esos momentos era tan confuso.

- "Lo sé, sé todo lo que intentas decirme, por favor cálmate."

- "Nuestros padres están…"

- "Lo sé. No tienes qué decirme lo que les ha ocurrido. Todo eso lo sé, todo."- la voz de su hermano se escuchaba avejentada, amarga pero aún con un tono ligero de felicidad al encontrarse con la hermana perdida.

- "Pero Oriana y Oren, ellos… perdóname… perdóname… debí protegerlos, debí…"-

- "Tú no me has fallado hermanita, jamás pienses eso. Tú jamás debes cargar con lo que les ha ocurrido."- Elissa sintió que los brazos de Fergus se tensaron, él estaba conteniendo dentro de sí un gran dolor en esos instantes, la chica pudo darse cuenta de eso. Ella lo abrazó con más fuerza, casi estrujándolo y sin parar de llorar. La fortaleza que había mantenido desde hace tantos meses se había derrumbado en unos segundos en este encuentro con su hermano.

Las miradas de Alistair y Elissa se cruzaron por un breve instante. El joven guardia nunca la había visto así, deshecha totalmente, tan débil y perdida. En ese instante se dio cuenta de que no era el momento de decirle lo que estaba a punto de confesarle antes de su interrupción por quien él creyó ser un desconocido. Alistair quería hacerle ver que él nunca la abandonaría, no importase qué, pero se dio cuenta que esas serían meras palabras, deseaba demostrárselo con sus actos, haciéndose una persona más fuerte y decidida con quien ella pudiese contar y ver cara a cara no sólo al mundo, sino ver un futuro a su lado, tal como ella hacía ahora con su hermano. Elissa no lloraba así frente a Alistair porque él sólo le daba ánimos, le hacía olvidar la realidad en el cual se veían sumidos. Fergus en cambio en un instante le ayudó a afrontar el miedo que le causaba esa realidad.

Entre los hombres que acompañaban a Fergus, Alistair buscó con su mirada al viejo amigo enano con quien hizo su iniciación hacía ya más de un año, sin embargo no pudo encontrarlo entre ninguno de esos rostros extraños, inclusive sentía que lo veían con recelo. Eso lo dejó decepcionado, Elissa y él sí eran los últimos guardias grises que quedaban en todo Ferelden probablemente. Alistair siguió contemplando la escena sin decir nada, ella necesitaba algo de tiempo con su hermano.


Fergus no podía imaginarse por todas las cosas por las que su hermana pequeña tuvo que pasar, inclusive ella misma se sentía culpable por la muerte de su familia. Tantas veces quien se sentía responsable era él, dejó el castillo desprotegido al llevarse a los soldados ¿cómo pudo no sospecharlo? Howe nunca le inspiró confianza desde que era un niño, a su parecer era alguien raro e impredecible, inclusive iracundo ¿cómo pudo ser tan estúpido para confiar de una manera tan ciega en Howe? Ella no podía hacer nada en contra de un ejército, eso él siempre lo supo y se maldecía por dejar a su suerte a su familia entera.

Después de pasar meses sumido en la creencia de ser el último sobreviviente de los Cousland, estaba con ella compartiendo todas sus vivencias junto con sus extraños amigos: un guardia gris bastante bromista, una bruja apóstata frívola, una bardo quien decía haber sido enviada por Andraste para ayudar con la Plaga, un elfo pícaro y con vocación de asesino, una hechicera del círculo, una gólem quien los veía con desprecio y un guerrero qunari mal encarado. Y faltaba el perro, aunque en realidad era una chica. Bastante juguetona y traviesa, la mabari era algo que Elissa había querido desde niña, sin embargo los perros de batalla no era algo que su madre considerara que debiese tener una dama de alta cuna como su hermana ¿qué diría su madre ahora si la viese convertida en guardia gris? Su aspecto noble había desaparecido, seguía siendo una bella chica cuyos rasgos habían madurado para su gran sorpresa: su cabello largo había desaparecido, su peinado a los hombros, corto y alborotado enmarcaba su rostro ahora, estaba ligeramente más delgada y su piel más pálida que de costumbre, esto debió ser a causa del clima tan frío por el que atravesaban.

Compartía con ella, sus compañeros y los pocos soldados que lo acompañaban todo lo que había pasado desde que dejó el castillo Cousland. A decir verdad llamar soldados a esos hombres con miradas tristes y ropa gastada era demasiado, habían sido soldados, pero ya no más, eran fugitivos de la ley, al igual que su hermana y los demás. Loghain ya estaba al tanto de todo al igual que Rendon Howe, vivían en medio de los bosques ocultándose y buscando aliados.

- "Cuando volvimos de la expedición vimos el trágico resultado de la batalla, ayudamos a los pocos sobrevivientes, algunos de ellos siguen aquí conmigo. También yo perdí hombres en esa expedición tan infructuosa, nos encontramos frente a frente con varias hordas, pocos logramos salir con vida. El panorama que nos encontramos al volver fue peor de lo que vivimos en la espesura."- el relato de Fergus se vio interrumpido por Alistair.

- "Disculpa mi pregunta pero con ustedes iba un enano, guardia gris, su nombre era Bofur ¿qué pasó con él? ¿sigue con vida? ¿sobrevivió a la expedición? Él era alguien muy fuerte así que estoy seguro que una simple expedición a la espesura no era nada para él."

Fergus naturalmente que lo recordaba y por lo mismo su gesto se ensombreció.

- "Por supuesto que volvimos juntos y nos ayudó con los sobrevivientes. Yo no tenía nada qué hacer allí y muchos hombres sólo querían huir de ese lugar, pero él no. Dijo que un guardia gris mataba engendros, que esa era su misión, así que se quedó a combatir los que quedaban. Yo me fui a Pináculo aún sin saber la desgracia que había caído sobre mi familia, no supe más de él."

Alistair no pudo contener su decepción ante las palabras de Fergus. Repentinamente Elissa se puso al lado de su compañero y tomó sus manos entre las de ella para reconfortarlo, ese gesto llamó la atención de Fergus. Por un momento creía que era su imaginación y el cansancio de las peleas, pero las miradas que se lanzaban esos dos le crispaba un poco los nervios ¿qué relación guardaba él con su hermana? Para ser hermanos de armas, ese Alistair se tomaba demasiadas libertades con su hermanita. Ella ya no estaba sola, en caso de que quisiera pasarse de listo. Alistair sintió la mirada punzante de Fergus y trató de recomponerse con Elissa, aunque como siempre no lograba que a su rostro se le quitase el sonrojo que ella ocasionaba. Fergus prosiguió con su relato.

- "En los caminos me enteré de lo ocurrido en el castillo y nunca quise creerlo, no fue hasta que lo ví con mis propios ojos. Todo parecía una pesadilla, me sentía como si realmente hubiese muerto en Ostagar. Oriana, Oren, nuestros padres y tú habíais desaparecido. Todos me dijeron que nadie de la familia sobrevivió al ataque, al igual que tú habías muerto en ese ataque también. Tenía ganas de acabar con Howe, con Loghain, con todos lo que habían hecho esos imperdonables actos. Desde entonces me he dedicado a reunir aliados para quitar de en medio a Loghain, sigo siendo un Cousland y si me presento con suficientes aliados podré convocar una Asamblea. Me adentré de nuevo hacia Ostagar porque en este lugar existían todas las armas necesarias, además en el camino aún se pueden encontrar sobrevivientes que se opongan a Loghain y así encontrar más aliados a mi causa, y me encontré con mucho más que eso, te encontré a ti Elissa. Nada quedará impune hermana, ahora que te he encontrado, tengo un apoyo más para partir hacia Denerim."

Lo dicho por Fergus, le cayó como un balde de agua fría para Alistair ¿se iba a llevar consigo a Elissa? Él se dio cuenta de todo en segundos, Elissa ahora tenía la oportunidad de recuperar todo lo perdido al lado de su hermano. Si aceptaba luchar a su lado, todo el sufrimiento acabaría para ella pero ¿qué pasaría con él? ¿qué pasaría con la Plaga a la que prometieron enfrentarse juntos? La chica respondió a su hermano con seriedad.

- "Sé cómo te sientes Fergus y por lo mismo no puedo ir contigo."

- "¿A qué te refieres? No te entiendo."- Fergus estaba sorprendido por la respuesta tan rápida de su hermana, se la dio sin siquiera meditarla.

"Fergus, ahora soy una guardia gris, hay una Plaga que detener y aún me queda mucho por hacer, no puedo abandonar a mis compañeros así como así después de todo lo que hemos logrado. Podemos unir nuestras fuerzas, tú puedes tener de tu lado a la nobleza fereldana para lograr que apoyen a los guardias grises, además de nuestro lado está el legítimo heredero al trono."- Elissa posó la mirada sobre su compañero guardia, haciendo que Alistair se sintiera bastante incómodo cuando todos los ojos del campamento estaban puestos sobre él.

- "¿Tú eres el heredero al trono? ¿un guardia gris?"

- "Muy bien, creo que debo dar unas cuantas explicaciones al respecto."- Alistair tuvo que contarle a Fergus el derecho de nacimiento del que tanto tiempo le prohibieron hablar, así como las pretensiones del arl Eamon para desenmascarar a Loghain.

Fergus nunca imaginó que los nuevos amigos de su hermana estuviesen tan llenos de sorpresas.


Por alguna razón se sentía bien hablar tan abiertamente sobre su pasado, todo el mundo sabía quién era. Alistair llegó a la conclusión que su negativa constante a convertirse en rey como Eamon se lo había propuesto era por sus constantes dudas sobre si él sería un buen rey, a veces sentía que no bastaba con ser un buen hombre. Con lo ocurrido en Pico de Soldado se dio cuenta que hasta un tirano podía convertirse en rey, cualquiera podía, pero eso no era justo para las miles de personas que debían estar bajo su gobierno. Sólo algo le quedó claro y eso era que no importando si se convertía en rey o no, siempre cumpliría con su deber, procurando lo que fuese la mejor opción para Ferelden, no para él. Era tiempo de parar de huir a esa responsabilidad y sobre todo, deseaba que Elissa confiara en él.

Nuevos planes habían sido trazados esa noche. Fergus iría a Denerim, tenía que buscar aliados entre los nobles que apoyaran la causa de los guardias grises, llevaba consigo a testigos de Ostagar para respaldar sus palabras. Le llevaría tiempo conseguir sus propósitos, pero eso les daba la oportunidad a ellos de hacer cumplir tanto a los dalishanos como a los enanos en Orzammar los tratados que los ligaban a preservar su juramento hacia los guardias. Alistair tenía que dar gracias al Hacedor que Elissa se mantuvo firme en acompañarlo hasta el final, ella ahora sabía que su hermano estaba sano y salvo, iba a continuar su misión con fuerzas renovadas. Tanto Fergus como ellos partirían con los primeros rayos del sol, tendría que separarse de su hermana con la promesa de volver a encontrarse pronto.

Alimentando las llamas del campamento, esa noche él montaba guardia. Los demás habían ido a dormir desde horas antes. Alistair sintió unos pasos detrás de sí, por un instante pensó que se trataba de Elissa. No era así, se trataba de Fergus que acercó sus manos al fuego para calentarse.

- "Buenas noches… mmm… teyrn Cousland…"- Alistair no sabía cómo dirigirse al hermano de Elissa exactamente ¿Fergus? Podría golpearlo ¿Hermano de Elissa? No era un niño pequeño que fuese compañero de juegos de su hermana. Él lo ponía casi tan nervioso como la hermana.

- "Sólo Fergus, por favor. No soy un teyrn, sonaría igual si yo te llamara "Su majestad" y aún no lo eres,así que mejor sólo así."- dijo Fergus en tono serio ¿acaso estaba molesto con él? ¿qué le había hecho?

- "Es cierto, perdona."- Fergus se acercó aún más al fuego ignorando a Alistair.

Estuvieron en silencio por largo rato, un incómodo silencio. Alistair trató de romper el hielo a su peculiar estilo.

- "¿Sabes? Justo ahora me acordé de un buen chiste ¿quieres oírlo?"- no obtuvo respuesta, pero él prosiguió.

- "Un enano con un nug, un elfo y un mago entran a una taberna, entonces el mago le dice al elfo…"

- "¿Qué relación tienes con mi hermana?"- Fergus dijo sin cambiar ni un ápice su tono de molestia.

- "¿Qué?"- al parecer el hombre no estaba para chistes y Alistair al parecer se encontraba en un gran aprieto con el hermano mayor de la chica que amaba.

- "Sólo contesta lo que te pregunto ¿acaso crees que no noto como se ven? Además te tomas demasiada confianza con ella, estás demasiado cerca de Elissa como para no darme cuenta de que hay algo entre ustedes."

- "Lo que ha entre ella y yo… es… bueno… es…"- las palabras se le escapaban a Alistair en el momento que más las necesitaba.

- "Escucha, ella es todo lo que tengo, es mi familia. Se nota que te ama, de lo contrario no estaría dispuesta a seguirte hasta el punto de rechazar la ayuda de su hermano. Si veo que sólo quieres usarla para convencer a los nobles de su apoyo, te juro que aunque tengas la estúpida corona en la cabeza no me importará tomar una espada y…"

Alistair no se dio cuenta que Fergus continuaba ardientemente en su discurso de hermano mayor sobreprotector, en su cabeza sólo resonaba el "Se nota que te ama" pronunciado por Fergus momentos atrás.

- "¿En serio? ¿tú en verdad crees que ella me ama?"- Fergus continuaba hablando molesto, al notar la mirada suplicante de Alistair paró de hablar.

. "¿Eso fue lo único que escuchaste acaso? Te dije que te mataría si la hieres o…"

- "Yo también la amo Fergus, y mataría a cualquier idiota que intentara hacerle daño, lo juro. Inclusive si yo soy ese idiota, me daría de golpes a mí mismo. Sé que lo sientes, si ella hubiera preferido ir contigo me sentiría tan triste como tú, pero igual hubiera prometido que haría todo lo posible para verla nuevamente. Ella también es mi única familia."

Fergus se dio cuenta de las palabras sinceras de Alistair mientras el joven guardia continuaba hablando.

- "Sé que tengo déberes que cumplir, y no sé si estos me lleven a aceptar la corona o no, son muchos factores que deben pensarse. Pero ella es ajena a todo eso, nunca la abandonaría y sí tú dices que me ama es suficiente para seguir a su lado."

Alistair vio cómo Fergus suspiraba aliviado. El hermano de Elissa se adelantó a tantas situaciones, su hermana era muy tímida como decir tan abiertamente sus sentimientos al hijo bastardo del rey así que él aún no los conocía. El joven que tenía enfrente era claramente un inexperto en las cuestiones del corazón para darse cuenta de las miradas tan profundas que le dedicaba su hermana pequeña. Fergus sólo le dio unas palabras de aliento.

- "Estoy seguro que ella te hablará de todos sus sentimientos pronto Alistair, algunas veces es demasiado necia para aceptar lo que siente. Tú mismo debes saberlo, no le gusta que los demás la vean como alguien vulnerable o débil, me alegro que estés allí cuando sea el momento de que ella te necesite."

Es verdad, ella era así después de todo, pero Alistair estaba dispuesto a ganar la confianza que a ella aún le hacía falta. Se sintió bien consigo mismo, para Fergus le daba lo mismo que fuese el hijo de un rey o que fuese criado por perros de los Anderfels, si algo le sucedía a su hermana él se encargaría de hacerlo pagar. Esa era toda la confianza y aprobación que necesitaba del hermano de su amada Eli.

¿Sabes? Con este clima creo que no estaría mal compartir un poco de mi mejor cerveza caliente. Traeré un poco para acompañarte a tu guardia."- Fergus se levantó y caminó hacia su tienda.

- "Eso suena bien."

- "Además aún no terminaste de contarme el chiste del enano, el elfo y el mago. Quiero escucharlo."- dijo Fergus sonriendo.

"Y un nug ¿es que acaso no me escuchabas cuando pretendía contarlo?"- preguntó Alistair fingiendo indignación.

Las guardias se pasaban más rápido teniendo compañía, tal vez no era tan bueno como contar con la compañía de Eli, pero no podía quejarse. Era más parecido a pasar la noche charlando con un hermano a quien le agrada molestar.


Despedirse para Elissa esa mañana de su hermano fue duro, sin embargo el Archidemonio no los iba a esperar para siempre. Dio un abrazo largo a Fergus y un beso en la mejilla, ella notó que Alistair se acercó a despedirse de él con un apretón de manos.

- "No olvides tu promesa"- dijo Fergus.

-"Eso jamás."

Ella los vio extrañada pero se guardó su curiosidad hasta que iban en los caminos de los bosques de Brecilia.

- "¿A qué promesa se refería Fergus?"- preguntó a Alistair.

-"Promesas que hacen los hombres cuando comparten una cerveza, tú no eres la única con secretos mujer."

- "¡Vamos! Cuéntame."

-"Atrás mujer, no sucumbiré ante ti."

Cuando Alistair se ponía así, era imposible sacarle algo, sobra decir que Elissa lo intentó muchas veces sin resultados. Veía el rostro de su compañero con una enorme sonrisa, parecía que Fergus y él se habían llevado bien después de todo pues al ser amado a quien deseaban proteger era la misma persona.