Para algunos el verano no es la época para disfrutar, pero para otras personas esos meses significan mucho más. Un punto en la vida donde se marca un hasta aquí, y sabes que ya la vida no será igual, que nada será igual. Mas en ese aparentemente aburrido y normal pueblo de Oregón llamado Gravity Falls.

Una nueva entrega. El arreglo matrimonial aun está vigente, como un hacha sobre la felicidad de Pacifica, pero las fuerzas que velan por la felicidad de la niña empezaron a moverse. Otra voz se alza al otro lado el océano. Espero te guste este capítulo, y el próximo miércoles (7 de Febrero de 2018), si todo sale bien, publicare el siguiente capítulo. De nuevo esta historia, aunque sea por capítulos, puede leerse en forma independiente. Aunque forma parte de la misma línea narrativa o universo ficticio, así que me gustaría que ojearan el resto de mis historias.

Este es mi quinto Fic., gracias a todos los que me han leído y sus críticas, espero estar a la altura con esta nueva entrega.

Espero disfrutes tanto al leerlo como yo al escribirlo. Gracias!

He dejado uno pocos huevos de pascua, como siempre. Espero que les guste buscarlos.

Gravity Falls Final del Verano: Un Misterio mal Guardado.

28. León.

Mechthild von Hohehauser estaba recordando el significado del escudo de armas de su familia. El blasón del escudo de su la casa era el toro. Según los entendeos simbolizaba el valor y la magnanimidad, y la masculinidad del fundador de la casa. Además el toro era un dios-sol y, a menudo, era un no muy sutil recordatorio de parentesco real. Originalmente los Hohehauser eran un brazo menor de una de tantas casa reales de los principados germanos. Con los años ese escudo había ido cambiando, entre mas casas se adherían a la casa principal el blasón se iba mezclando con los de las casas absorbidas. Ahora el oso era 'guardado' a los lados y arriba y abajo por cuatro figuras más un ciervo, un jabalí, un zorro y abajo, como ultimo integrante de la casa, estaba el león de los Fundshauser, cada animal tenía su significado, pero ahora solo le interesaba el del león.

Con el sol de la mañana, despuntando sobre la montaña a sus espaldas, la larga cabellera castaña de Marius von Fundshauser se teñía levemente de rojo, sus ojos color café claro habían adoptado una expresión tranquila, pero de agudeza casi felina, además su mirada estaba cargada de ese tipo fuerza que le hacía recordar a su esposo muerto. La anciana se dijo que si el primer Barón Fundshauser tenía los mismos rasgos que su descendiente frente a ella, el blasón del león en verdad lo simbolizaba. El león era el símbolo del valor y la intrepidez, el coraje inmortal y, por tanto, de un guerrero valiente. Pero por eso mismo, entre la nobleza europea, era de los símbolos más usados, pero en el caso de su nieto en verdad lo merecía.

-"Entonces esa es tu última palabra Marius?"

-"Si oma Mechthild." Le dijo tranquilamente mirando los documentos, que la anciana aun tenía en sus manos, esa misma mañana los habían redactado, firmado y legalizado en su castillo el abogado de la familia y el juez del distrito, los dos hombres que había mandado llamar en medio desayuno, habían rechazado la oferta de Marius de desayunar con él, aunque ambos en verdad habían tenido que apurarse en salir de sus casa, sin desayunar e ir al castillo Fundshauser, ese era el efecto que tenía una llamada urgente del heredero potencial de la casa Hohehauser, y su grupo industrial. Pero redactar esos documentos era suficiente para hacer olvidar a cualquiera su desayuno. Para Marius, que había estado preocupado por los problemas que había provocado el arreglo matrimonial, ese mismo documento significo su primera comida tranquila desde que se había enterado de todo al oírlo de su tío y de su abuela.

En la misma oficina estaba Brandeis Fundshauser, con una mueca que era mal sustituto de una sonrisa. Como una paloma picoteando en un campo minado, sin notar lo peligroso del lugar donde estaba, pero, por esa misma ignorancia y el poco peso, a salvo de convertirse en un recuerdo de pedazos de carne y de sangre chamuscada con unas cuantas pumas dispersándose por el viento. Lo único que pensaba era que, al fin le harían justicia, o al menos eso creyó al oír el motivo por el que su sobrino los había reunido. Grafin Mechthild, se había olvidado de su presencia. Pero el desheredado deseaba constatar con sus propios ojos lo dicho por su sobrino. Los documentos que, al menos para él, significaban que el desatino de su padre se había arreglando luego de dos décadas.

-"Grafin, me dejaría ver el documento?" Como única repuesta recibió una de las miradas que lo hacían sentir incomodo de la anciana. Y sin mediar palabra le paso el folio legal.

-"Es por esa chica americana, por Grenda Faourolo?" le pregunto la condesa a su nieto.

-"No exactamente, tal vez en parte, pero no es solo por eso… oma."

-"Piensas que es así de fácil?" Arremetió la anciana.

-"En la parte legal lo fue, como seguro viste abuela, ya está legalizado… No puedo seguir atado a la familia de esa forma, me indigna la forma en que se actuaron." Un poco más serio agrego. "Por lo tanto es la única respuesta que puedo dar." Por el tono en la voz de joven, la condesa fue consciente que su prueba podría haberse ido de las manos.

Mientras Brandeis leía en voz baja el documento que revivía un sueño que pensaba perdido.

'Yo Marius Augustus Wenceslao Ferdinand Jindrich Wilhelm Von Fundshauser und Hohehauser, en pleno uso de mis facultades mentales y sin presión o coerción alguna…' Seguía una jerigonza legal, hasta llegar a lo más deseado por el desheredado… 'Por la presente abdico a mi título como barón Von Fundshauser, y todas las ventajas, beneficios y obligaciones que este conlleva. Esto de forma inmediata a las Siete horas del día de hoy, fecha…" Firmado, sellado y legalizado. Según pensaba Brandeis al ser el siguiente en la línea de sucesión, podría legalizar su estatus como barón ese mismo día, como lo merecía desde un principio, ese había sido su derecho de nacimiento.

-"Todo esto por el arreglo matrimonial?" Decía la anciana aun si poder creer del todo la forma cómo había acabado su prueba.

-"Si abuela." Marius aun no sabía que tan en serio iba la condesa con ese arreglo, pero había decidido cortar por lo sano. "No creo que las personas sean consideradas como partes de un trato y tú misma aceptaras que una unión con los Noroeste sería beneficiosa. Con ese documento, la posible unión y el arreglo matrimonial ya no tienen ningún efecto, quedan nulificados."

-"Pero si con eso renuncias a todo es un tanto extremo, no lo crees?" Acoto la anciana.

-"Sobo abdico a la baronía y al legado del grupo Hohehauser, aun me queda la fábrica textil y las líneas de ropa, que son herencia de mis padres y las mantendré como un homenaje a ellos. Por el momento almacenare mis cosas y dejare el castillo, quedo en mejor posición que muchos, aunque con eso me desligo oficialmente de la familia y del título." Dijo animadamente. "Incluso es más de lo que mi padre tenía cuando comenzó."

-"Pero, renuncias al legado Hohehauser?"

-"No renuncio a nada, porque no hice nada para merecerlo." Y un poco más serio agrego. "Una parte de mi aun… aun se siente defraudada por lo que quisiste hacer al permitir ese arreglo."

-"Nunca me diste oportunidad de decir si lo aceptaba o no."

-"Pues nunca lo sabremos, preferí tomar el asunto en mis manos. Pero al no negarte desde un principio a ese arreglo hiciste sufrir a personas, si era una de tus pruebas… prefiero evitar que algo así vuelva a suceder… y si ya ha sucedido antes prefiero no saberlo." Dijo con esa expresión de depredador. "Aun con todo siempre serás mi abuela y como ahora soy un plebeyo puedo decirte oma públicamente." Dijo suavizando un poco su tono de voz y permitiéndose sonreír.

La condesa Mechthild supo que había calibrado mal, muy mal a su nieto. Era extraño que alguien lograra sobrepasar, de una forma tan impresiónate, sus expectativas. Ella creía que Marius aun no era lo suficientemente maduro, pero esa creencia le había explotado en la cara.

-"Deseo hablar en privado con mi nieto." Dijo a nadie en particular, pero era obvio que se refería a Brandeis.

-"Entonces me despido Dame, de todas formas debo ir a arreglar unos asuntos." Brandeis aun seguía imaginado el prestigio que ser el barón le traería, debía darle a su sobrino algún tiempo, pero no mucho una semana o menos, para que abandonara el palacio de la baronía. También las ganancias de las empresas Hohehauser, que ahora estaban bajo el control de Marius, pasarían a sus manos y le ayudarían con sus negocios. Pensó en los Noroeste, pero ya no importaban lo único que ocupaba era su dinero, por lo demás eran simples plebeyos con suerte. Con la renta de las empresas Hohehauser, volvería a poner a flote a sus negocios. Debería hacer una reducción de personal y otros gastos. Pero la decisión de su sobrino le daría más libertad de acción, como antes de que su hermano le quitara todo aprovechando una mala racha y unas pequeñas equivocaciones. Al fin seria reconocido, al fin seria quien manejara la baronía Fundshauser. Al fin se cumpliría el destino que le habían negado.

-"No, solo retírese y espere fuera, Brandeis, luego de hablar con mi nieto, deseo conversar con usted." Con la mirada en que lo dio no fue necesario explicarle mucho. Obedientemente pidió permiso a ambos y salió de la habitación. El hombre en si no era tonto, tenía una inteligencia normal, o casi, no era lo suficientemente listo para saber que no era tan listo como el mismo creía. Y no era lo suficientemente responsable para saber lo que implicaba sus obligaciones. Desconocía la responsabilidad que tenía el que ostentaba el titulo, solo imaginaba el titulo como una ganancia en sí mismo.

La condesa lo miro salir, sabiendo que el tío de Marius siquiera se había dado cuenta de la importancia de lo que había pasado esa la mañana, inclusive a ella le parecía que había sido un sueño o, más bien, una pesadilla. Que había empezado poco después de las siete cuando Marius se presento en su oficina y pidió una audiencia. Antes de aceptar ver a su nieto le informaron que el tío del joven barón también había llegado al castillo, lo único que pensó en ese momento era que el mismo Marius lo había llamado para así hablar con ambos. Teniendo a ambos familiares en la sala de espera la condesa prefirió no hacerlos esperar mucho, mandando a reacomodar su agenta de la mañana y dejarlos pasar. Esperaba que Marius pidiera una audiencia, pero que presentara sin más, saltando todas las formalidades y además trayendo a su tío, la había intrigado. Dejo pasar a Marius primero antes de permitirle entrar a Brandeis.

-"Grafin Dame Mechthild, Abuela, espero se encuentre bien ese día." La había saludado formalmente para luego acercarse y darle un beso, lo sintió extraño, pero no le dio mucha importancia.

-"Feliz de verlo Barón Fundshauser, y dime Marius que te trae a verme con tantas prisas el día de hoy y además con tu tío?

-"Oma son dos asuntos el primero es más fácil es sobre mi prima Amana, Amana von Mittelhauser, me he enterado que su madre la dejo todas las vacaciones en un internado en América y me pidió que le preguntara en su nombre si no deseaba una dama de compañía." La condesa recordó a la chica y la otra tragedia que había pasado unos años antes. El padre, un sobrino suyo, había muerto en un accidente de tránsito dejando a una viuda joven y una hija. Había oído rumores del comportamiento de la madre, pero ahora que lo sabía oficiarme, deba tomar cartas en el asunto. No deseaba tener una heredera descarriada que enturbiara el nombre de la familia. Si bien no podría sustituir a Marius sería bueno tener compañía femenina para variar.

-"La hija de Abelard… me confirmas lo que temía. Te prometo que tomare las medidas pertinentes lo más rápido posible."

-"Gracias oma."

-"Pero no fue solo por eso que viniste hoy, además que convenciste a tu tío de venir."

-"En eso tiene usted razón Oma, pero debía de cumplirle a la prima Amana, di mi palabra que le haría legar su solicitud." Se sentía orgullosa de esas pequeñas cosas de la personalidad de Marius, sabía que había criado a todo un caballero.

-"La promesa a tu prima ya está cumplida, cual es el otro asunto?

-"Seria mejor si el tío Brandeis está presente. Oma Mechthild." Tras lo cual hicieron pasar al regente al despacho

-"Vine apenas Marius me informo que lo pidió Dame Hohehauser, siempre es un gusto verla, nunca estoy ocupado para usted mi señora." Dijo Brandeis, luego de los saludos acostumbrados, con una sonrisa.

-"Perdone señor tío, pero no fue la dame quien lo llamo, necesitaba hablar lo más pronto posible con ambos y pensé que lo mejor sería decirle que la condesa quería vernos."

-"Marius!" Dijo su abuela ligeramente enojada. "Como te atreviste a invitar a tu tío usando mi nombre." Y mirando al tío agrego. "Perdone Brandeis, no sabía nada de esto entenderé si desea irse."

-"Si no entiendo como Marius ha causado tal desacato y más usando su nombre, Dame. Ha sido un placer pasar a saludarla, Marius. Sin más me marcho." Dijo el hombre despidiéndose de los presentes y encaminándose a la puerta.

-"Como dije me disculpo, pero aun así es algo que nos incumbe a nosotros tres. Es sobre un problema con el arreglo con los Noroeste." Brandeis se detuvo en seco, el arreglo estaba hecho y firmado. Pero aún faltaba que el grupo Noroeste invirtiera en sus negocios, no sabía de ningún problema, pero era mejor oír lo que tenía que decir Marius. La dama Mechthild supo por donde iría la reunión, la respuesta de Marius a los planes de su tío. Objetaría la decisión o se negaría de plano. Según lo que había averiguado de su Mayordomo, esa pequeña prueba se había convertido en una oportunidad única de calibrar a su nieto. Dependiendo de cómo reaccionara podría bien rechazar la propuesta, como había pensado hacer desde un principio, o aparentar postergar más su decisión.

-"Pensé que tu tío tenía todo solucionado, Marius. Que incluso la familia Noroeste había empezado los arreglos para que su hija viajara esta misma semana."

-"Si sobrino que es ese problema que dices que hay?"

-"Simplemente me niego, no pedo permitir tal atrocidad, señor tío." Dijo sonriendo a su tío con una expresión que hizo que su tío se paralizara por un instante.

-"Como atrocidad, es en por la familia, su prosperidad y su futuro, Marius. Deja de decir insensateces…" Dijo acaloradamente el hombre, reaccionado luego de unos instantes y tomando el camino a la puerta. "Dame, me despido, espero que usted haga entrar en cabales a Marius, sabía que tarde temprano el titulo le quedaría grande."

-"No se preocupe Brandeis hablare con él." Dijo la anciana mientras pensaba que Marius se había decidido por una negación directa y hostil. Le pareció bien, pero poco diplomático y demasiado dramático, seguiría dándole largas al asunto Noroeste un poco…

-"El problema señor tío." Continúo Marius cortando tanto los pensamientos de su abuela, como a su tío que ya abría la puerta para salir. "Es que esta mañana he dimitido al título." Fue como si a los dos adultos de la habitación les dejaran caer un balde de agua helada. "Así que no creo que los Noroeste estén dispuestos a seguir con el arreglo."

-"Déjate de bromas muchacho, ya es demasiado para una broma infantil, menos para un berrinche."

-"No es ninguna broma, señor tío."

Brandeis se volvió despacio para ver a su sobrino, obviamente era una fanfarronería, un capricho del niño. Aunque por un momento pensó que si su sobrino abdicaba, el titulo seria de él, como siempre debía haber sido, pero aun no tenía esperanzas, nadie abdicaría a la fortuna y a la posibilidad de heredar la casa Hohehauser. La abuela no lo dudo, la declaración de Marius la había dejado muda. La forma la expresión en que lo había dicho era innegable, que era en serio. Conocía mejor que nadie a Marius, o eso había creído, además sabia de la visita al castillo más temprano de los dos representantes legales, gracias a su mayordomo. Aun así tomo el sobre que le entrego Marius y sintió un estremecimiento. Brandeis noto la escena y de devolvió de la puerta mientras veía como la gran condesa se perdía en la imagen de Marius contra la ventana.

-"Pero Marius… lo entendiste mal querido. Nunca hubiese dado mi, autorización para…" La mano extendida de Marius y La fuerza de su mirada fue suficiente para cortar su disculpa, y la personalidad que creía estar formando, la desbordo.

-"No importan los 'hubiese'. Abuela con tus decisiones, solo por tu deseo de saber cómo reaccionaría yo, causaste mucho sufrimiento ajeno Pero ya no mas, que esta vez me entere, conozco a las personas que dañaste. Si dices que era una prueba para mí, porque inmiscuiste a terceros que no tenían nada que ver con la familia, que te dio el derecho de jugar con las personas. No lo hago por odio, tú misma me enseñaste que una persona, más aun alguien en nuestra posición, debe tener ética y moral. Alguna vez pensaste en cuantos podías hacer sufrir solo por una prueba para mí?"

-"Si te probaba Marius, pero no por capricho…"

-"Oma…" La volvió a interrumpir el joven. "Aun te quiero y siempre serás mi abuela, pero me decepcionaste… no se qué hacer… qué pensar." La mirada de león, cambio podía verla decepción que le había causado y la tristeza por sentirse traicionado por la mujer que lo había criado, algo dentro de la anciana se rompió. "Te hare saber donde estaré viviendo mientras hago arreglos mas permanentes, hoy mismo dejare el castillo Fundshauser." El tono de su voz era definitivo, la condesa lo sabía.

-"No Marius, el castillo no es de la baronía, es tu herencia como lo fue de tu padre, no es necesario que abandones tu hogar… no te pido nada a cambo ni siquiera que reconsideres tu decisión."

-"Gracias… oma. Ahora debo poner en orden ciertas cosas, así que te pido que no me busques, cuando logre tener las cosas más en claro te prometo que volveré a verte."

Se despidió dándole un beso a su abuela. La anciana no se movió esperando que su nieto volviera, diciendo que entendía por qué lo debía probar, sabía que era una esperanza vana, pero aun así espero en silencio… hasta escucho como la limosina salía de los terrenos del castillo.

-"Herr Bauman…" El mayordomo con su traje negro, salió de entre los archivadores, donde Dame Hohehauser, le había pedido que escuchara en secreto la reunión con Marius y su tío "Creo que lo he perdido…"

-"Dame… puede que el joven Marius aun no lo vea claro, ha sido un golpe. Incluso yo no esperaba que el amo Marius tomara una decisión tan drástica… lo subestime."

-"Yo también… y ahora ha roto los lazos con la familia." Nunca pensó que su prueba resultara de esa forma.

-"Dame el amo Marius acaba de demostrar que es más maduro de lo que yo o incluso usted podíamos pensar." Acoto el Mayordomo. "Pienso que debe darle tiempo… para él estos han sido días muy difíciles."

-"Pero duele, la forma en que me miro… Mi bebe me ha demostrado que se ha vuelto un hombre… Desafortunadamente usted no conoció a mi amado Wilhelm."

-"No, solo he oído hablar del antiguo conde."

-"A veces Marius me lo recuerda, puede parecer débil, pero cuando se decide… bien cuando se decide es capaz de enfrentarse a mí y a toda la familia."

-"Ahora que hará con reacción del joven señor?"

-"Estoy preocupada y dolida, herr Bauman. Pero por más que me sienta así ahora todo está en sus manos, no me queda más que confiar en Marius." Dijo suspirando. "Tomo la decisión más arriesgada para él, pero la más segura para sus amigos eso es de admirarse, incluso no me di cuenta de cuando creció tanto."

-"Por lo que revisamos ayer, parece que sus nuevos amigos en América lo han hecho madurar muy rápido." Dijo el Mayordomo recordando como la tarde anterior junto con la Dame había revisado la información que le había mandado el señor Kimble.

-"Al menos algo bueno salió de esa estúpida idea de Brandeis." Pensando que hacer amistad con la heredera de la familia Noroeste, era una gran ventaja para el futuro empresarial de Marius. Sobre la señorita Faurolo, se sorprendió como había sido atraído por una mujer fuerte aunque sencilla, pero por lo que supo de Grenda Faurolo, no veía con malos ojos si el futuro de la familia quedaba en sus manos. Pero más que nada el joven Pines, había tenido que dar crédito a lo que decía el informe sobre ese joven, según Bauman, el señor Kimble era un miembro de confianza de La Escuela, por lo tanto lo que había leído era justo lo que el Mayordomo de los Noroeste sabia y pensaba de ese joven, por más increíble que le pareciera. Desde niño ella veía a su nieto como el sol que atraía a otros cuerpos celestes, únicos e incomparables. "Está formando su corte como un rey, sin tener aduladores solo gente que vale pena, que no les importara aconsejarlo o decirse donde se equivoca." Dijo al recordar al otro Fundshauser, que aun estaba esperando para terminar la reunión con ella.

-"Entonces que va a hacer con la decisión del joven Marius?"

-"Me cuesta admitirlo." Dijo la dama pensativa. "Pero ha tomado una decisión, la opción más difícil, y no sé si ahora pueda entender porque debía probarlo de esa forma, espero que se dé cuenta de mis motivos, no me atrevo a esperar que me perdone... al menos espero que me entienda, que sepa que no es solo un capricho."

-"Conociendo al joven Marius, una vez que lo piense un poco mejor seguro se dará cuenta."

-"No lo sabría herr Bauman, está molesto y indignado, el mismo lo dijo… lo decepcione." Dijo con una tristeza imposible, sufriendo por cada segundo en que el joven se mantendría apartado de ella. "Tal vez si fue demasiado el permitir que todo ese asunto con la señorita Noroeste. Mas cuando me entere que la conocía."

-"Pero el mismo dijo que iba a pensarlo." Acoto el mayordomo. "Además hay que recordar que en todo este asunto el amo Marius ha tenido el apoyo del joven Pines." Dijo el mayordomo recordando los altos valores sobre la familia que el americano.

-"Lo sé, pero creo que ahora no soy de las personas favoritas del joven Pines. El aun es muy joven, como el señor Kimble menciono, es posible que ni lo sepa aun… Pero creo que cuando hice sufrir a Pacifica Noroeste me gane un enemigo." Dijo la dama, su nieto había madurado mas allá de lo que ella imagino, y eso la enorgullecía, pero la forma en que se comporto con ella aun le calaba el alma. El silencio embargo a ambos, hasta que por el intercomunicador le comunicaron a la Dame que Brandeis Fundshauser aun estaba esperándola.

-"Entonces la dejo mi Dame. O desea que siga presente?"

-"No her Bauman, a para tratar con ese hombre no ocupo de su ayuda o su consejo."

-"Antes de irme es mi obligación, tanto como empleado que como amigo de la familia, recordarle que podría ser que el mismo joven Pines pueda ayudar al joven amo a darse cuenta."

-"Lo pensare…" Her Bauman la dejo sola y mientras Brandeis entraba recordó cuando, por primera vez, habían tocado el tema del arreglo con los Noroeste en esa misma oficina, y la forma en que Marius reacciono al saber del arreglo. Era algo que había preferido no pensar. Esa vez había sido la fuente de la incertidumbre que tenía en ese momento, de esa forma en que la había visto el niño que había criado.

La mirada de Marius cuando escucho sobre con quien había arreglado su matrimonio fue de incredulidad primero y después… miedo? Sabía que Marius no le temía a los Noroeste, pero al que le había consejo fue al joven Pines, era acaso la personalidad del americano tan fuerte… ella imaginaba a su nieto como un sol, al que otros astros menores orbitaban, pero por primera vez pensó distinto. Su nieto era un sol, pero aun los soles eran atraídos por soles más fuertes. Se sorprendió al darse cuenta, Mason Pines no era parte de la circulo interno de Marius, era Marius quien se había vuelto parte de la círculo del joven americano. Se decidió que debía medir mejor a ese joven americano.

Pero por el momento eso podría aguardar. Ahora era una mujer que había sido despreciada por lo mas cercano a un hijo que tenía en ese momento, y el causante de todo estaba sentado justo frente a ella, aun confiado en que sería el siguiente barón. Brandeis pensaba que ese día seria memorable por su fortuna, se dio cuenta demasiado tarde de su error.

Continuara