n.n hermoso capítulo, amo estos capitulos FIN DE LA TRILOGIA, ahora viene lo bueno.


Stage 29: "Rectificar de Sabios"

Había que levantar un brazo en señal de victoria y los alardeos se harían presentes sin demora. Las manos chocarían palmas con la mano enguantada de Zero y la apretarían

-¿Qué te parece si hablamos unos minutos, eh? Parece que afuera se entretendrán un buen rato. Al menos eso les ordené-

Había un arma en mi espalda.

-El enemigo no siempre trae máscara-

One.


Lelouch P.O.V.

Contra todas las posibilidades, no había pensado en esto. Para nada había imaginado esto. Apreté los dientes con fuerza al darme cuenta de lo tonto que quizás había sido, pero solo unos segundos hasta que el control regresó a mí, y el control terminaría de regresar en más de un sentido. La gente seguía corriendo a mi alrededor ignorando lo que pasaba, bien.

El arma en mi espalda se presionó más, me encogí un poco viendo a mi alrededor. Solo miembros novatos de la Orden de los Caballeros Negros a los cuales no les confiaría este asunto, además ¿Guiñarles un ojo? Algo pasaría, seguro. Debajo de la máscara.

Con mis opciones limitadas, atiné a moverme en lo que yo consideraría una habitación segura. Sin embargo el arma me dio un empujón en otra dirección, el bastardo sabía a dónde dirigirse quizás.

-Quiero que tengamos una charla larga y amena- comentó mientras guiaba el camino, sin embargo podía escuchar la burla en su voz –Después de toda nuestra relación, lo merecemos-

Realmente espero que su boca no sea tan rápida como su mano. Mi arma estaba segura en mi cinturón.

La otra opción que tenía era que la ausencia de Zero y sus órdenes se harían notar. Empezando por Suzaku o Kallen, cualquiera de los dos notaría la falta del enmascarado líder tan pronto se vieran en la necesidad de órdenes. Entonces comenzarían a llamar a un celular que no podía contestar, la duda surgiría.

-Bueno, supongo que esto funcionará- fui empujado en dirección de la puerta a mi izquierda, genial… la sala del consejo estudiantil. Solo en cuanto la puerta se había cerrado, me giré sacando rápidamente el arma de mi cinturón. Sin embargo, One solo estaba recargado en la puerta y con su arma directamente apuntada hacia mí.

Me detuve solo un par de segundos no por el arma, pero porque debía recordar que One no se había infiltrado en Ashford con una máscara.

Un rostro joven, de cabello rubio corto y ondulado me estudiaba. Ojos azules que parecían querer atravesar el traje con odio y entretenimiento mezclado en partes iguales. Traté de repasar todas las listas mentales de por dónde podía haber salido este personaje imitador, pero todo parecía inútil.

Ningún parecido.

Ningún nombre.

No tenía nada aún ahora más que su físico. Completamente inútil, aunque quizás podía averiguar más.

Guardé mi arma de nuevo en el cinturón como si no me estuviera apuntando con la suya. Sonrió y pareció entender hacia donde me dirigía.

Tenía que averiguar su verdadera identidad y entonces así podría destruirlo.

Podía utilizar el geass ¿No?

Pero el bastardo tenía geass, ¿Cómo? Seguía sin averiguarlo. Tenía muchas cosas en mi contra en las cuales no me había centrado, que estaba pasando por alto, que me estaban dejando de importar. No le encontraba ya mucho sentido en resolver estos problemas hasta que nos causaba grandes errores.

¿Por qué?

Caminé un poco más hacia atrás, tenía que centrarme. No debía dejar que se complicara, no debía ser acorralado. Tenía que recordar lo que era importante.

No Australische.

No Mao.

No…

-Bueno, bueno. Pareces un personaje inmortal, Zero- comentó guardando su arma de igual manera y caminando a una de las sillas –No importa lo que haga, parece que nunca mueres, debes darme el tip-

No me superaría en mi propio juego.

-¿Quién querría a alguien como tú viviendo por siempre?- reí causando un poco de su enojo, pero controlándose lo suficientemente rápido para retomar la charla. Al parecer tenía esto bien planeado.

-¿Y quién querría viva a aquella figura que perdonó a Britannia?- siseó.

Por más de un motivo, sabía de antemano que el problema de One no era del todo contra Japón y el mundo. El odio de esta persona estaba centrado en el país que me había llevado a iniciar esto, pero venía a reclamar varios años tarde. Personalmente, tal y como Lawrence lo había dicho, se había convertido en una venganza sin sentido.

Aunque yo quería llegar más a fondo en el motivo verdadero de este ser para odiar a Britannia en el sentido de hacer todo esto y vivir con ese odio siendo alimentado. Sabía lo que era eso, y debía de ser algo que al menos valiera la pena. O lo mataría doble por el trabajo que me estaba dando.

¿Qué le importaba a alguien de esa isla?

¿Qué mal tan grande podía haberle hecho Britannia?

-¿Decepcionado, Zero?-

Detuve mis pensamientos en seco. Quizás después de todo no era yo quien tenía que averiguar su identidad. Me crucé de brazos levemente a manera de reto, el rubio solio sonrió.

-Bueno, ¿Qué daño te haría saber? Quizás y así te unas a mí-

-No te prometo nada- respondí, como si eso fuera a pasar. Pero el rubio solo sonrió.

-Si, si… tiendo a causar ese efecto en los demás. Un desconocido, un joven perdido sin un pasado importante o con el poder de mover ejércitos con una sola orden- se recargó en el respaldo de la silla y cruzó ambas manos sobre su regazo, invitándome a tomar asiento.

Me senté. Sin saber por qué.

-Tú sabes, Zero, hoy en día las familias no son duraderas-comenzó, viendo el techo unos segundos –Mi madre me fue arrebatada cuando era pequeño y como ya has de saber, Lawrence que fue quien me cuidó durante todo este tiempo, hace unas semanas me traicionó de igual forma- comenzó a reír -¿En quién podemos confiar, no?-

¿Te crees el único en el mundo con desgracias en tu vida? Por favor.

-Como decía… al parecer nadie tiene sentido de juego limpio ya, así que ¿Por qué hacerlo también nosotros? El mundo no lo agradece, el mundo no lo merece-

No se supone que debas generalizar en ese sentido. No porque la mayoría lo piense, significa que es lo correcto.

-Yo era un buen ciudadano de mi país, nada revoltoso, con sueños. Era un niño de diez años ¿Qué daño hace un niño de diez años?-

Te puedo decir.

-Pero una noche aparecieron unos hombres- su mirada se ensombreció, dejó de ver el techo para centrarse en la mesa que nos separaba con el entrecejo fruncido –Que entraron a nuestra casa forzando la entrada. Y mi madre que salió en mi defensa solo fue silenciada con un tiro en la cabeza-

Pobre niño…si.

-Después de eso solo me arrojaron a un barco en el que viajamos un mes hasta llegar a mi nuevo hogar- sonrió de la nada –Australische, una isla de condenados-

Desde que regresé de ese lugar, había estado investigando la historia de la isla desde hacía quince años atrás. Lo que había encontrado al respecto no era alentador.

Britannia como Imperio se había ganado muchos enemigos en todos los puntos del mapa. Desde que empezó su expansión más rápida y a mayor escala, el irrumpir en nuevos países para tratar de doblegarlos a su poder requería más que solo llegar a imponerse. Debían destruir su sistema. Político, ejército, económico.

Una vez sitiado el país, aquellos personajes más importantes e influyentes debían ser retirados o asesinados, para no causar más problemas. Entonces el Imperio había optado extrañamente por una opción más pacífica y era reunir a todas esas personas en un solo lugar. En una isla miserable en una esquina del mapa. Nada avanzada en tecnología, primitiva en muchos sentidos. Lo vi cuando estuve ahí y quizás así había estado desde entonces.

Finalizando la búsqueda, tenía por conclusión que Australische se había convertido en la cárcel de Britannia. Aquél lugar donde se juntaron todos los enemigos de Britannia bajo condiciones inhumanas y que podía ayudar a desarrollar una gran resistencia.

De haber sido yo, jamás hubiera juntado a todos mis enemigos poderosos de los países que conquisté bajo el mismo techo. Era una bomba de tiempo. Por otro lado, de haber sabido eso antes, quizás y el inicio de la Orden de los Caballeros Negros hubiese sido más rápido y extravagante. Tener a tantos enemigos de Britannia dispuestos a apoyar la causa.

Sin embargo una nueva duda surgía y las piezas comenzaban a juntarse.

¿Qué tan importante era este…niño de diez años, para ser mandado a la isla del infierno?

-Oh si, claro que soy importante- sonrió One ante mi silencio –De hecho, pienso recuperar mi posición- se levantó de la mesa lentamente e hice lo mismo de inmediato.

-¿Y según tú, qué eres?- cuestioné. Su sonrisa se agrandó aún más, levantó ambos brazos con parsimonia. Su respuesta…

-Soy por derecho, el Onceavo Príncipe Heredero al trono de Britannia-


Suzaku P.O.V

Tenía que tener fe en que estos cacharros servirían de algo o estábamos perdidos. Tenías que tener fe, muy fácil de decir. Pero sentía que algo andaba mal más allá de no tener nuestras mejores armas a disposición, sin embargo no tenía la más mínima idea de lo que era.

Las comunicaciones estaban abarrotadas por órdenes de Todou-san informándonos de la actual situación, sin embargo yo solo atinaba a mirar fijamente el radar, casi esperando que fuese una falsa alarma y no apareciera ningún Hybrid Knightmare ¿Cómo se supone que los detendríamos?

-A todos los pilotos Japoneses y de Britannia- ¿Lloyd-san? –No deben retroceder ante el enemigo. DE hecho, con la información recabada recientemente, he-

-¿Cómo que HAZ?- Rakshata-san

-¡Perdón, perdón. HEMOS descubierto más de una debilidad en los Hybrid Knightmare que se acercan-

Podía considerar eso como buena noticia.

-Como ya habíamos discutido antes, los Hybrid Knightmare Frame son conexiones entre su piloto humano y toda la estructura mecánica. Por lo cual, cualquier golpe que puedan atinar a la estructura, no solo dañaría al Hybrid, sino también a la concentración o cerebro del piloto que lo maneja.-

-Como es un aparato complejo, todos sus sistemas se des-calibrarían con solo un gol-pe-si-to dejándolos a la par con cualquier piloto normal de ustedes-

Ok, no sabía si sentirme por eso de piloto normal.

-Además hemos descubierto que debido a la misma complejidad de manejo humano en tiempo real, no tiene más que un par de armas. La especial de cada Hybrid y los Slash Harken que conocemos comúnmente-

Debía admitir que era información valiosa, pero todavía no le encontraba un uso apropiado si esas cosas eran ya bastante difíciles de alcanzar en nuestros mejores Knightmares. Solo nos decían cómo bajarlos de su pedestal de grandeza, pero no como llegar a ello.

Esperaba que Lelouch tuviera un plan a estas alturas.

Supongo que estaba ocupado en Ashford ¿No?

Un punto comenzó a parpadear en el radar. Oh demonios. ¿Tan solo uno? Para nada lo consideraba bueno, porque significaría que el enemigo estaba tan confiado en el poder de este nuevo Hybrid que no habíamos enfrentado antes, que solo mandaba a uno.

Esto va a doler.

Me aferré a los controles esperando que la imagen de nuestro adversario apareciera. Cuando lo hizo, no tenía idea de cómo describir eso.

-¿Esa cosa está cubierta de puntas o la pantalla de este viejo Guren ya falla?- a pesar del indignado reclamo de Rakshata, me vi en la necesidad de contestar.

-De hecho sí, Karen. Está lleno de picos- que nos van a atravesar si no tenemos cuidado.

Todos tomaron sus posicione defensivas, pero el Hybrid no se movió en lo absoluto al llegar solo unos cuantos metros frente a nosotros. Su diseño me recordaba un poco a los Knightmare Europeos que parecían arañas, pero sin duda este ganaba por bastante.

¿Qué espera para hacer el primer movimiento?

Todo estaba inmóvil y en silencio.

-¡HOLA! Interrumpimos esta importante batalla para llevar hasta ustedes un mensaje de nuestro patrocinador-

No podía ser…

-¿Quién es ese tipo de lentes y audífonos?

Mao.

Las pantallas gigantes de Ashford se vieron intervenidas, las comunicaciones se volvieron a abarrotar ahora diciendo que esa no solo era una transmisión en el área de Japón, sino mundial.

No me daba buena espina, para nada.

Mao aplaudió un par de veces y sonrió, las pantallas se oscurecieron un par de segundos, solo para dar paso a una habitación de Ashford, con Zero y One dentro.

Eso no…

-¡Jeremiah, encuéntralos!- ordené, no saldría nada bueno de ahí.

Aunque quizás ya era tarde. La imagen continuó y un audio comenzó a correr.


Lelouch P.O.V

El maldito estaba bromeando.

El maldito estaba bromeando.

No había manera en que fuese cierto lo que decía, porque no había dos onceavos príncipes herederos al trono de Britannia, eso lo tenía muy en claro.

No había manera de que fuese cierto.

Eso lo podía apostar.

El rubio dejó su arma en la mesa y comenzó a quitarse la chaqueta, el pantalón y demás ropa para dejar a la vista el traje que traía por debajo. Yo odiaba ese traje. Destruiría ese traje.

Después tomó de una mochila que no había notado, la máscara. Apreté fuertemente los dientes, ¿A qué venía esto ahora?

-Tú sabes, Zero. Quiero que este momento sea épico. Ahora que te unas a mí, sabiendo que soy un legítimo heredero al trono de Britannia y mucho antes elegible que la actual Emperatriz- terminó de ponerse los guantes y extendió una mano hacia mí. –Ninguno de los actuales príncipes que quedan de Britannia tiene derecho realmente a asumir el trono-

Debía ser una broma.

-Las princesas Li Britannia perdieron ese derecho- comenzó a contar con los dedos –Schneizel El Britannia tampoco es elegible ya- rió –Y por último dudo mucho que Vi Britannia tenga ganas de mostrar su cara al público después de nuestra interacción de hace unos meses-

Se estaba regodeando, de todo. Estaba haciéndose un cuento falso.

Se estaba burlando.

-Únete a mí, el nuevo emperador de Britannia- sentenció.

No después de todo lo que me había hecho pasar. No después de lo que me había costado llegar a este punto. No podía solo estarse repitiendo la misma historia pero un paso atrás.

-Ah, veo que no me crees- continuó sonando falsamente decepcionado –Verás, ya que todo el mundo conoce la cantidad de hijos y esposas nobles con las que el emperador procreó, esta historia no sonará tan rara después de todo-

No quiero escuchar.

-Mi madre, no era de casta noble, rica, ni mucho menos un persona importante- comenzó a caminar de un lado a otro en la habitación, moviendo los brazos mientras hablaba –Ella era una sirvienta, una de Villa Aeries, parte del nuevo personal de la recién casada Emperatriz Marianne Vi Britannia-

Basta.

-Claro que si Charles Di Britannia tenía tantos hijos nobles, ¿Quién no te aseguraba que también se divirtiera con la servidumbre? Mi madre era una de sus preferidas. Y al poco tiempo de tanto entretenimiento, vualá, venía lo inevitable-

No.

-Mi madre estaba embarazada; pero cuando fue a informar del bello acontecimiento al Emperador, había algo que se interponía en eso…- detuvo su caminar y cerró su mano en un puño –La Emperatriz Marianne estaba embarazada del Primer Príncipe de la familia Vi Britannia, Lelouch Vi Britannia-

Yo.

-Mi madre fue sacada de la villa y el Emperador le dio una buena casa, buena vida, sin tener que trabajar. Porque nadie quitaba que yo era su hijo, un príncipe, que nacería del pueblo, que sería diferente, que tendría los mismos derechos-

No es posible.

-Curiosamente, Vi Britannia y yo nacimos el mismo día…- comenzó a reír -¿Qué más pelea que esa? ¡El príncipe noble y el plebeyo!- caminó en pasos eufóricos hacia mí, no pude evitar hacerme hacia atrás -¿Sería una gran revolución no? ¿A quién apoyaría el mundo?- siguió riendo más descaradamente -¿A quién apoyaría el mundo ahora?-

No podía… haber dos príncipes en la misma línea.

No podía haber dos rebeldes.

No podía haber dos emperadores

Levanté el arma en mi mano y la tomé con ambas para mayor estabilidad.

-¿Qué, eso es un no me apoyas?- levantó lentamente su arma de igual manera, pero disparé antes de dejarlo apuntar. Cayó al suelo pero había visto que había rozado su hombro.

Eso fue suficiente tiempo para pasarlo de un brinco y buscar la salida, no me quedaría a escuchar nada más de lo necesario. Pero un jalón de la capa me hizo hacia atrás cuando tenía ambas manos en la puerta, no se abrió automáticamente.

-¿Qué crees que haces, maldito?- de otro jalón y tropecé hacia atrás. Apenas me mantuve en pie, One se incorporaba de igual manera –¡Y yo creí que esto podía ser civilizado!- disparó el arma que apenas y pude esquivar. Siguió disparando más y más, solo atiné a agacharme detrás de la mesa.

Astillas volaban en todas direcciones.

-¡Tú ya no podrás hacer nada contra mí!- gritó, el arma se había acabado y me paré, parecía muy convencido de lo que decía -¡Soy el Emperador de Britannia por derecho, y uno que haré valer!-

Yo opinaba lo contrario.

-¡Y aunque tú seas el verdadero Zero del inicio de la Revolución de Japón, te venceré!-

Sacudí mi capa de las astillas que habían volado y ajusté el arma en mi mano. Era un blanco fácil ya.

-¿Supongo que necesitas deshacerte de la familia Imperial?- comenté con sarcasmo en mi voz. Solo movió una mano descartando la idea.

-Solo la Emperatriz actual- argumentó con alegría –Vi Britannia no está estable mentalmente, ¿Y quién lo estaría después de lo que pasó? Además, apuesto que el pueblo lo rechazaría de inmediato-

Estaba tocando fondo por sí mismo.

Levanté el arma justo a su cabeza y disparé. Se quedó inmóvil por un momento, luego la máscara comenzó a partirse por el centro hasta que se separara en dos grandes pedazos que cayeron al suelo. Agradecimientos a Suzaku. Su rostro entre sorprendido y enfurecido me dio el recibimiento.

-¿Y qué hará Zero para poder detenerme en lo que es mío por derecho?- argumentó.

Quería patearlo bajo.

-Zero no hará nada- devolví casi de inmediato, pero levanté una mano a mi máscara y los seguros de atrás se retractaron de inmediato. Sostuvo el aliento violentamente cuando bajé la máscara. –Pero como Emperador de Britannia, primero tienes que pasar por mí- aseguré.

Su mirada enfurecida pasó a nivele sádicos, podía verlo en sus pupilas dilatadas y como empezó a apretar los dientes. Después de eso solo se lanzó hacia mí.

Apenas pude esquivarlo tomándolo por los hombros y moviéndome a su derecha. Pero yo no era bueno en esto. Me tomó de igual manera por los hombros y dio un giro rápido, subiéndome a la mesa por la fuerza. Levanté la rodilla izquierda dándole un fuerte golpe en el estómago, logrando que me soltara, y me bajé por el lado opuesto de la mesa.

-¡ERES UN MALDITO DESGRACIADO!- gritó y brincó la mesa, solo atiné a correr alrededor pero recibí un empujón de la espalda y fuimos a dar a la ventana. El cristal se rompió en grandes pedazos, con el codo derecho golpeé hacia arriba su mandíbula, me empujó hacia otra ventana que hicimos añicos. Podía sentir algo caliente por mi sien.

-¡¿CÓMO DEMONIOS PUEDES SER TÚ?!- siguió gritando y traté de liberarme pero solo me giró para quedar frente a frente, logré empujarlo de nuevo lejos con ambos brazos. Podía ver sangre corriendo por la orilla de su boca.

-Como verás…- comencé –Incluso en eso estoy un paso más adelante que tú- sonreí

Lo enfureció tanto como esperaba y cargó contra mí de nuevo. Logró derribarme y ambos terminamos en el suelo, podía sentir mis músculos protestar. Estaba sentado en mi estómago y con ambas manos alrededor de mi cuello. Atiné a levantar las mías para alejarlo.

-No…tu no… tú no puedes ir adelante- susurró apretando más, su piel estaba roja de la fuerza que aplicaba. Yo comenzaba a sentir que todo podía desvanecerse, pero no era mi satisfacción.

-Tam…tampoco eres…- apenas y me dejaba hablar –El p…rimero c-con geass-

Eso lo tomó por sorpresa, lo suficiente para que soltara mi cuello y le pudiera propinar un golpe a la cara. Se quedó tirado en el suelo a un lado mío, con una mano en su mejilla, procesando todo.

Lo extraño fue cuando comenzó a reír. Si bien no en victoria, una risa amarga.

-Quizás no te puedo matar el día de hoy- musitó, causando más su risa –Pero todo lo que has dicho y hecho, la cara que me has mostrado- me miró con satisfacción –Saluda, estamos en cadena internacional-

Tronó los dedos.

¿Qué dijo?

La puerta se deslizó abierta y una docena de personas con armas entraron. One se levantó lentamente y se retiró con un meneo de mano entre la multitud.

Dijo internacional.

Las armas se acomodaban con precisión sobre mi cuerpo.

La identidad de Zero había sido…

-Di adiós, Zero-

Perdí.

-¡Lelouch-sama!-

Escuché disparos, escuché gritos y forcejeo. Solo apreté los ojos y no intenté moverme de mi punto en el suelo. Escuché cuerpos derrumbándose en el suelo uno por uno, pero no quise averiguar. ¿De qué serviría ya?

-Lelouch-sama…- una mano se plantó en mi hombro y me sacudió. Al levantar la vista, era Jeremiah. Me miraba de manera preocupada y luego alrededor en busca de más peligros -¿Está herido? Está sangrando- comentó llevando una mano a mi cabeza, ese golpe podía sentirlo.

-No importa…- comenté.

No importa ya.


Suzaku P.O.V.

Desde que empezó la transmisión, supe que esto no acabaría bien. Lo sentía, no si Lelouch no sabía lo que estaba pasando y no cuidaba sus movimientos. Esperaba que Jeremiah llegara a tiempo porque por obvias razones no contestaba su celular.

Sentía que mi cabeza iba a estallar entre la atención que le prestaba a la pantalla y a nuestro inmóvil contrincante.

Podía notar entonces que su motivo de visita no era el atacarnos, pero sí detenernos si intentábamos intervenir en lo que estaba en pantalla.

No es como si me importara, pero todo comenzó a pasar tan rápido.

Era imposible.

One no podía ser de Britannia.

La primera revelación.

One no podía ser un príncipe.

La segunda revelación.

Y sabía que para mí eso era suficiente para estar pasando en cadena nacional, mi cabeza estaba hecha un lío por todo lo que se podía venir sobre nosotros con esas declaraciones, así que moví el Lancelot hacia lo que yo podía ver que era la sala del consejo estudiantil. Mi movimiento sin embargo fue detenido abruptamente y un látigo salido de ese Hybrid Knightmare se había tomado del pié del Lancelot.

-Yo no lo haría, Kururugi- comentó el piloto por los altavoces, era un hombre.

-Yo sí lo haría- regresé de inmediato jalando el Lancelot liberando apenas el pié.

La batalla se desató, pero no podíamos dejar que esto siguiera adelante.

Los Knightmare desplegados a mis costados junto con Karen comenzaron a atacar de manera simultánea y eran tantos contra uno solo que creí que sería suficiente para al menos poderme escabullir fuera de la pelea e interrumpir esa conversación. Lo que nos retuvo sin embargo no era esperado.

De ese Hybrid Knightmare…de cada punta en ese robot, salieron docenas de látigos.

Yo hubiera apostado por azar, que se hubieran disparado todos al mismo tiempo a ver cual atinaba a nuestros Knightmare, pero cada látigo que salió disparado logró atrapar a los nuestros de cualquier parte del meca. Lo que hizo enseguida no fue lo más lindo.

-¡Busquen la manera de soltarse!- ordené rápidamente si lo que creía era cierto, pero fue tarde.

El Hybrid se levantó más en el cielo jalando consigo tres docenas de Knightmare

¡TRES!

Que al ser jalados todos en la misma dirección, no se pudo evitar el choque entre todos. Las explosiones de varios Knightmare tan cerca, otros que se habían quedado sin una extremidad, y los que quedamos atrapados en el puro medio. Podía ver que el Guren había sido atrapado de igual manera.

-¡Karen!

-¡Lo sé, lo sé!-

Puse toda la potencia en el vuelo del Lancelot y lo lancé en la dirección opuesta de Karen, ella hizo lo mismo. Quizás y al menos podríamos arrancarle un par de esas cosas. Pero pronto alcanzamos un límite y al menos yo quedé atascado y no pude moverme más. Karen gritó lo mismo por las comunicaciones.

El Hybrid soltó a todos los demás Knightmare y se centró en solo nosotros dos. Esto dolería.

-Sujétate bien- sugerí. Entonces los enormes tentáculos de esa cosa halaron de ambos Knightmare con tal velocidad que ambos colisionaron fuerte y preciso.

Las pantallas se apagaron.

Los sistemas del Lancelot no encendían.

Había oscuridad y el silencio solo era interrumpido por el sonido de las pantallas de Ashford.

-Zero no hará nada-

No me gustaba, no me gustaba para nada como sonaba eso. Lelouch no sabía lo que decía.

¡DEMONIOS, LELOUCH!

Pero como Emperador de Britannia, primero tienes que pasar por mí-

Lo hizo.

Era tarde.

-¡Es hora de que les dé un último paseo!-

Sentí que el Lancelot comenzó a girar en el aire, listo para ser lanzado, pero no podía concentrarme en qué hacer primero. No encontraba mis manos que debían tratar de encenderlo, de defenderme.

Porque ahora el mundo sabía que Zero era Lelouch Vi Britannia.

No podía pensar en una salida.

Nada.

Y estaba a punto de ser aplastado de igual manera.

¿Qué más daba?

Estábamos perdidos.

Sentí una fuerte sacudida, el Lancelot había sido soltado y como primera reacción, el geass se activó. Los controles volaron bajo mis manos que lograron encenderlo y llevarlo a posición defensiva sin tener idea de dónde estaba el cielo y dónde la tierra. Solo veía en pantallas ese Knightmare pulpo.

¿Con dos de sus tentáculos cortados?

-Oye, mejor dejas de jugar con esos Knightmare viejos y te enfrentas a mí-

Las cosas no podían empeorar ¿Cierto?

Miré más arriba en el cielo, era el Lancelot Frontier de C.C.

Eso sin embargo, no era lo preocupante.

-Mi nombre es Hyuga Akito, y voy a ser tu derrota-


Me bajé del Lancelot sin siquiera mirarlo, teníamos peores preocupaciones que el cacharro. Se dejó salir a los civiles dentro de Ashford, porque de la nada el Hybrid se había ido y con ello cualquier rastro de One. Como si nunca hubieran estado aquí. Como si no nos hubiera dejado una montaña de problemas por resolver.

Nunnally buscaba a Lelouch, Jeremiah estaba con Lelouch. Yo buscaba a Lelouch.

El mundo entero buscaba a Lelouch.

Con C.C. haciéndome preguntas cada dos por tres segundos que no contestaba la primera. Ellos me acusarían. Me acusarían por todo lo que les había ocultado ya fuese por órdenes de Lelouch o mías. Retuvimos mucha información que nos había traído a esta bomba de tiempo que estalló en mal momento.

Quizás eso también era inevitable.

Pero pasara lo que pasara hoy, quizás era hora de dejar de ser el vigilante y empezar a tomar mi vida en mis manos como siempre debió haber sido. Con mis caprichosos ideales y estúpidas ideas, con todo.

Políticos de todas las naciones me miraban atónitos al pasar. Como esperando más secretos revelados, como esperando que me esfumara frente a sus ojos en una clase de ilusión, porque ya no sabían en qué creer y qué era cierto o no.

¿Quién realmente lideraba la Orden de los Caballeros Negros?

¿Había sido así desde el inicio?

¿Qué teníamos que decir al respecto?

¿Podían seguir confiando?

Era estúpido confiar en alguien por quién era y no por lo que proyectaba. Era estúpido que estereotipos como rico, pobre, rey, plebeyo, japonés o Britannian, separara al mundo en cuestiones de confianza. Eso había llevado en un principio a Zero a tomar la máscara, por encima de todo.

El mundo extrañamente no desconfiaría de un enmascarado, pero una vez su identidad revelada, las acusaciones vendrían.

Porque eran unos estúpidos.

El verdadero ser de las personas los espantarían más rápido que sus máscaras. Sus verdaderas intenciones tan puras serían cuestionadas, poniéndoles nombre, estatus y raza.

Debíamos acostumbrarnos de una vez por todas a eso, porque era mucho más fácil ceder ante el mundo, que el mundo ceda ante un par de personas. Máscara o no, buenas intenciones o no.

C.C. dejó de preguntar a mis espaldas. Solo cuando llegamos a la puerta en la que todos estaban amontonados, supe que Lelouch debía estar adentro.

Cornelia exigía respuestas con la mirada y al mismo tiempo el plan con el que atacaríamos este problema. Ohgi tenía una dura mirada en su rostro que indicaba que tendríamos que hacer lo estrictamente necesario ahora. Nunnally por otro lado, tenía esa mirada de hacía unos meses. Esa digna de su hermano, esa que nos decía que también apoyaría lo que hiciéramos.

Todos los hacían, sin importar el resto del mundo.

Sin embargo había solo una mirada que nos indicaría si seguíamos o no. Contra el mundo o con él.

Jeremiah se hizo a un lado sin decir nada y empujé ambas puertas. Sabía que no se habían vuelto a cerrar tras de mí pero eso no importaba ya.

Lelouch estaba sentado en la orilla de un sofá. La capa de Zero todavía colgando de sus hombros y la máscara en sus manos. reflejando solo la mitad de su rostro que no era ocultada por su cabello.

Mi boca estaba unida en una línea apretada hasta que estuve frente a él.

No levantó la cabeza ni un segundo y sin embargo sabía que era yo.

Empequeñecido en un estado lastimero.

Levanté un brazo en el aire…

Doblé el codo y con el brazo pegado a mi cuerpo y con el puño cerrado sobre mi pecho me hinqué en una rodilla. Agaché la cabeza apenas lo necesario.

Empezó a reír.

Más y más fuerte.

-Busca tu traje- musitó.

Lelouch se paró del sillón con la cabeza inclinada hacia atrás. No me moví en lo absoluto.

-Knight of Zero-

Me levanté y ambos nos miramos por un segundo. Luego Lelouch lanzó la máscara de Zero al aire, y con su otra mano que no había visto que tenía su arma, le disparó, partiéndola en grandes pedazos que cayeron esparcidos en el suelo.

-Estoy harto de juegos- argumentó.

Todos en la puerta seguro estaban escuchando.

-Nunnally…- se giró apenas levemente –Necesito mi antiguo puesto de vuelta-


Sin comentarios ._. ya me piqué yo sola... QUIERO EL PRÓXIMO CAPÍTULO!

(°.°)/ ¿Qué tal las apuestas señores? Interesante, felicitaciones a un review que le atinó a la identidad de One, no recuerdo el nombre, pero felicitaciones n.n ¿Qué más puedo hacer con este escenario?

Apuesten y DEJEN REVIEW

Apenas comienza

anypotter