Capítulo 29: El Unicornio.
((Nota de la autora: Recomiendo escuchar esta canción: watch?feature=player_detailpage&v=-J7J_IWUhls mientras leéis, para que os pongáis a tono con este episodio.))
Eres un chico de cabello castaño y una mirada desesperada, tu corazón está desenfrenado al darte cuenta que el lugar que estás pisando en este momento comienza a derrumbarse. Estás junto a tus dos hermanos Joseph y Nicolás, quienes han empezado a perder la calma de igual manera.
-¡Esto se está derrumbando! ¡Paul!- Gritas a todo pulmón, te salen lágrimas de los ojos.
Tu hermano mayor Paul responde al llamado ofreciéndote la mano para subir, e inmediatamente lo haces sin pensarlo dos veces, oyes la voz desesperada de Nicolás, quien dice:
-¡Apúrense!-
A tu hermano moreno no le toma demasiado tiempo para subirte, especialmente con la rápida ayuda de los demás allá abajo, pero justo cuando baja la mano para tomar a tu hermano rubio de Ravenclaw todo es cubierto por denso polvo, haciéndolo desaparecer de vuestra vista. Miras a Paul, sus ojos se abren como dos grandes platos mientras menea el brazo de un lado a otro buscando la mano de Nicolás; no le quitas la vista de encima.
Mientras el ojiverde continúa esta acción, sientes que algo cae en tu cabello, alzas la mirada para ver que el techo de la habitación parece derrumbarse poco a poco. Más piedrecillas caen sobre tí y tu hermano, él las ignora pero tu no puedes evitar ponerte de pie. Se oye un gran ruido y piedras más grandes empiezan a caer, observas que la mano de Nicolás ha alcanzado por fin la superficie y enganchado con la temblorosa de su hermano, pero deja de moverse cuando rocas gigantes caen sobre el cuerpo del rubio, quedando la mano inerte posada sobre la del moreno.
Tu corazón da un vuelco al ver esta escena, especialmente con el adorno de esa cara serena, preocupada, inexpresiva cuando veía a tu Padre; ahora completamente destrozada por el dolor. Agua producida por su propio cuerpo lentamente fluye por las pupilas, los ojos aún muy abiertos. Baja la cabeza para tocar su nariz con la mano sin vida mientras la apreta delicadamente con su única extremidad superior, la que había usado para salvarte; sin embargo esa misma extremidad no pudo salvar al resto.
-¿¡Por qué no usaste tus poderes!?- Le reprimes, sin saber bien qué decir. -Sé que podías hacerlo si...-
"Cállate." Te habla dentro de tu cabeza, su tono tan serio como siempre.
Frunces el ceño, más de lo que usualmente es la mueca que siempre está pintada en tu cara.
"Tú no hiciste nada." Gira la cabeza para enfrentarte. "Es más... es tu culpa."
-Yo... no...-
"Te quedaste ahí." Vuelve su cara hacia la mano de Nicolás.
-Este lugar va a caer, Paul. Vámonos.- Tratas de cambiar el tema de conversación.
Ignorándote completamente, se levanta sin soltarlo, y acto seguido tira de él como intentando sacarlo de los escombros; no obstante sus esfuerzos son inútiles, por más fuerza que utilice. Se resbala y cae de bruces sobre el suelo, miles de rocas caen a su alrededor, amenazando con quitarle la vida.
Te agachas para ayudarlo a ponerse en sus dos piernas, él te mira con los ojos llenos de lágrimas; nunca lo habías visto llorar. Ante esto tu expresión cambia completamente también, ahora tus cejas se han doblado para mostrar tristeza por primera vez en tu vida.
-Lo siento.- Susurras, tu voz sale más entrecortada de lo que pensabas.
Paul se sostiene en sus rodillas, utilizando tu hombro como soporte, y entierra la cabeza en tu pecho. Clava cuidadosamente sus dedos en un costado de tu torso, arañándote sin hacerte daño.
Os quedáis un buen momento así, hasta que la realidad te golpea.
-Tenemos que irnos, estamos arriesgando peligrosamente nuestra vida aquí, ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas que están cayendo un montón de rocas gigantes de mierda sobre nosotros?- No te responde, ni hace ningún tipo de movimiento. -Todavía está Jake... y Benjamin, y no te olvides del gruñón de Dei.
"Es igual que tú."
"Dei."
-Sí... espera... ¿Qué quieres decir con eso?-
Sientes su sonrisa en tu pecho, instintivamente lo abrazas y te quedas cabisbajo, como protegiéndolo. Sin quererlo, lágrimas salen de tus ojos verdes como el pasto, y esta vez son lágrimas de verdad. Te acuerdas de tu padre, del momento cuando Nicolás te dijo que estaba muerto... no lo querías creer; pero por alguna razón no lloraste, estabas triste, pero no lloraste.
Si no hubiese sido por la tonta obsesión de tu Padre por crear una raza de humanos superior tal vez nada de esto hubiese pasado, tal vez serían una familia normal, tal vez... tal vez...
El amor por tu progenitor te había cegado, ahora te das cuenta, sólo ahora. Ahora que tienes a tu hermano mayor con el alma destrozada entre tus brazos.
"Maldito unicornio..." Te dice él, quieto.
-Manco traidor.- Contestas.
"Salgamos de aquí." Se levanta con tu ayuda, te toma del brazo y empieza a correr, esquivando las rocas. del camino.
-Nos protegiste, ¿Verdad? Pusiste un campo de fuerza alrededor, lo pude ver.- Hablas, él te ha escuchado pero no ha dicho nada.
Finalmente salen de la habitación.
"Tenemos que encontrar a los niños." Te mira al decirte esto.
No le prestas demasiada atención, pues parece que hay un par de personas esperándolos afuera.
-Señor Clarke... Señores Clarke.- Es la vieja McGonagall, la sub directora.
-¿Qué pasa?- Dices.
-¿Se puede saber que hacían allá?- Se ajusta sus lentes.
-Estamos escapando de allá abajo, vieja decrépita. Vámonos, Paul.- Empiezas a caminar con tu hermano de la mano.
-¡P-Pero señor! ¿¡A dónde creen que van!? ¡Os voy a quitar mínimo 200 puntos por haber dicho eso! ¡Y por haberse rehusado a ser rescatados!- Ella camina detrás de ustedes.
Te das vuelta rápidamente para dedicarle un gesto obsceno, luego prosigues tu camino.
"Voy a intentar encontrarlos."
Tomas eso como un "Usaré mis poderes para localizarlos." y lo observas con atención.
Frunce el entrecejo para concentrarse, por lo que esperas pacientemente.
Cinco minutos... diez minutos... trece minutos...
"Mamá...?" Dice esto al mismo tiempo que su boca se mueve para querer articular dicha palabra.
-¿¡Qué!?-
"Mamá... encontré a Mamá..." Te mira. "Está en este castillo."
-¿Dónde?-
"No sé..."
-Qué lindo cuerno tienes ahí.- Oyes una voz que extrañamente te es familiar, te volteas para ver quién es... -Ma...¿Mamá...?-
Te sonríe, esa sonrisa cálida que recuerdas desde siempre.
-¿Cómo...?-
-Nicolás y yo siempre conversábamos, estaba segura de que iba a encontrar la manera de sacarme de esa cámara tan fría; no pensé que lo mantendría en secreto.- Se acerca para atraparlos a ambos en un gran abrazo, sientes un escalofrío cuando su piel te toca, está muy helada.
-¿Los niños? Creo que están en clases, los profesores los encontraron vagando por los pasillos y los obligaron a volver a clases; estaban intranquilos.- Continúa después de que, según deduces, Paul le pregunta por tus hermanos menores.
-Pero estoy segura de que ahora se sentirán mucho mejor al ver que ustedes están bien.-
-Pero Nicolás... y Joseph...- Balbuceas.
Una lluvia de lágrimas invade los ojos de tu hermano ojiverde una vez más.
-Fue mi culpa,- Finalizas.
-No digas eso, corazón.- Tu madre media muerta te acaricia la cabeza. -Sabes que tienes un poder muy especial ahí.- Señala tu cuerno, y después te empuja, haciéndote caer fuertemente boca arriba sobre el suelo.
Posterior a eso, se agacha y grita:
-¡Despierta!-
Le diriges una mirada de completa confusión.
-¿Desearías que nada de esto hubiese pasado, no es así?- Agrega.
-Madre... ¿De qué estás hablando?- Te pones en pie.
-Esta familia se ha echado a perder... completamente.- La forma en la que sus ojos se clavan a los tuyos, te da la impresión de que te estuviese sentenciando. -¡Nunca debí casarme con ese... loco de atar! Aunque si era un tipo muy guapo...
Paul, por su parte, está perplejo de pie a un lado de ella, el agua no deja de salir de sus globos oculares; inclusive piensas que esta sale de forma anormal.
-¿Estás insinuando que desearías no habernos tenido?- Le hablas a tu madre.
-Ustedes hubiesen sido unos niños tan lindos...- Es la única respuesta que recibes.
-Voy a... voy a buscar a los niños... creo que... creo que sé donde están.- tus pies corren rápido, muy rápido.
Crees saber hacia dónde vas, pero en realidad no.
Hacía tiempo que no veías esas paredes. Esas paredes de castillo, muy diferentes a las que estaban allá abajo porque se sienten más cálidas, no como hielo, no como desolación.
Vas de la mano con el Príncipe de Slytherin, Draco Malfoy. Él ya se ha asegurado que no os siguen y te ha dicho que te llevará a la enfermería, aunque tu has protestado argumentando que ya te sientes mejor.
Te pones a pensar en todo lo que ha pasado en este ùltimo tiempo, muchas, un montón de cosas en verdad. Todo empezó aquel día que te despertaste sintiéndote diferente, en un lugar diferente, en un cuerpo diferente; parecía que el mundo se había acabado para tí, pero eres una Leona, una Gryffindor, no te darías por vencida así como así. Odiabas al chico, evidentemente era un completo idiota; su pasatiempo favorito era molestaros a tí y a tus amigos, alardear de ser Sangre Limpia y de tener asquerosamente rico, y por sobre todo despreciar a los Sangre Sucia como tú. Ver a un Malfoy emparejado con un Sangre Sucia seguramente es lo más absurdo que se le puede ocurrir a cualquiera que conosca a los Black, además, hasta ahora se te había olvidado completamente que medio colegio sabía que tú y él estaban juntos; pero esperas que lo hayan olvidado después de este extraño incidente.
Te encuentras perdida en tus cavilaciones cuando él te interrumpe.
-Hermione...-
-¿Si?-
-Te amo...-
Sueltas una risa juguetona.
-Yo también.- Te abraza luego de escuchar eso, con todas sus fuerzas -las que le quedan-.
En aquel momento te surge una duda, e inmediatamente la sacas a flote.
-¿Draco...?-
-¿Qué?-
-¿Por qué te enamoraste de mí?-
-¿No me habías preguntado eso antes?-
-No recuerdo haberlo echo...-
-Oh... bueno...- Se rasca la nuca, pensativo.- Cuando te vi la primera vez... pensé inmediatamente que eras una cerebrito-
-Eso no viene al caso, rusio.- Lo molestas.
-Espera... deja que termine.- Frunce el ceño de una manera que antes encontrabas desagradable, pero ahora te parece extrañamente adorable.- Cuando estuve cerca de tí, pude oler tu cabello, me gustó.- Hizo una pausa para calmarse pues su cara se había vuelto roja como un tomate.- No sé... no sé por qué pero olía muy rico. Y se podría decir que me obsesioné con eso, quería estar cerca de tí para aspirar ese delicioso aroma. Hasta ese entonces, como era solo un niño, lógicamente no tenía ningún tipo de intención romántica contigo, y estaba muy celoso de tu amigo, el cara rajada-
-¿Cuántas veces te he dicho que no llames por nombres despectivos a mis amigos?- Pones las manos en tu cadera, él ríe.
-Lo siento...- Se disculpa, viendo que en verdad te enfadas. -Potter se había hecho famoso sólo porque derrotó a Voldemort- Se pausó a sí mismo, luego recordó algo prosiguió.- siendo un bebé, y toda la atencion se le iba a ir a él, y no a mí... es decir... yo... era el Príncipe de Slytherin, el mejor ¿Entiendes?-
-¿Eras? Para mí todavía eres el Príncipe de Slytherin.-
Se sonroja de nuevo.
-Bueno... el asunto es que, yo era el que debía tener esa fama. Entonces por eso me gustaba molestarlos. Pero había otra razón, por supuesto, tú.-
-¿Sólo por eso actuabas así? Yo pensaba que era porque tuviste una infancia difícil, que te habías vuelto loco, algo así como un psicópata.- Te burlas, él se enoja.
-No... no era por eso, además deberías sentirte privilegiada de que yo... actúo como quiero ser en verdad, sólo en frente tuyo porque... te quiero mucho.-
-Oh... pensé que habías cambiado, y por todos.-
-¿Por qué cambiaría por todos? Sólo lo hice por tí, y para tí.- Rubor sube a sus mejillas y orejas al oírse a sí mismo decir eso. -Y que quede claro, al estar conmigo no te voy a dejar estar mucho tiempo con tus amigotes.
Ríes ante su evidente forma posesiva de quererte.
-¿Estás seguro de que todos aceptarán esto... nuestra relación?- Dices, con seriedad.
-Lo van a tener que aceptar, lo quieran o no.- Con esto te tira para que continúen caminando, para llegar a la enfermería.
Allí están Fred, George, y Ron, todos parecen alegrarse de verte, pero no tanto de ver a tu novio. ¿Novio? No recuerdas que te haya pedido ser tu pareja aún, tendrán que hablar de eso más tarde.
-¡Hermione!- Gritan los gemelos al unísono.
-Hermione...- Ron parece no tener mucho ánimo.
-Chicos... me alegra verlos.- Te aproximas a sus camas.
-¿Cómo estás?- Te pregunta Fred.
-¿Yo? Bien. Que bueno que ya pasó todo.-
-Si... tío... en serio ¿Qué diablos pasó aquí?- Comentó George.
Te fijas en Ron, tiene el pecho completamente vendado y sus ojos están hinchados, también tiene ojeras prominentes. Te sientas en su cama.
-¿Estás bien?- Le cuestionas.
-Sí... mejor ahora que te veo.- Puedes evidenciar que la sonrisa que acaba de hacer, fue forzada.
-No me digas... estuviste estos días despierto sólo porque estabas preocupado por mí.-
-Más o menos.-
-Por Merlín, Ron. Necesitas dormir.-
-Lo sé... creo que ahora puedo.- Te sonríe, un poco más animadamente.
-No os pongáis demasiado acaramelados.- Reclama Draco a lo lejos, arrastrando las palabras para dejar notar su rabia.
-Oye... veo que ya dejaste tu locura.- Añade el pelirrojo.
-¿Locura?- Empiezas a procesar de a poco. -Oh... sí.- Ahora lo recuerdas, cuando tenías los cuerpos cambiados con Draco, todos pensaban que habías perdido un buen par de tornillos. -Fue el estrés... si, eso fue.- Sacudes la derecha como espantando moscas.
-Hablaremos después, creo que debes ir a hablar con Harry. Está en la biblioteca.-
-Oye... ¿No está por aquí la enfermera, o si?- Dice Draco.
-No... tuvo que atender un asunto.-
El rubio da un respingo.
-Está bien. Nos vemos.- Te despides de los Weasley, mientras vas pasando por la puerta una figura con largo cabello rubio tirando a blanco aparece.
-¿¡Hermione!?- Es Luna Lovegood, una amiga con la que no hablas hace bastante tiempo. -¡Qué bueno verte! ¡Estás bien!-
-¡Luna! Hola.-
-Vine a traerle la nueva edición de la revista de mi Padre a ellos.- Alza la revista, llamada "El Quisquilloso".
-Oh, buena suerte con eso... ahora estoy un poco apurada así que... hablamos más tarde ¿Si?-
-¡Claro!- Avanza hacia los Weasley dando saltitos. -¡Chicos, Chicos! ¡A que no adivinan el regalo que trae El Quisquilloso esta semana!- Le oyes cantar alegremente antes de retirarte.
Otro largo camino un poco silencioso hasta la biblioteca, a pesar de que le dijiste a Malfoy que podía irse por su camino, el insiste en quedarse contigo, según el por tu propia seguridad; no obstante estás segura de que es porque quiere pasar el mayor tiempo posible contigo.
En la biblioteca, ves al moreno de lentes sentado hojeando un libro, llamas su nombre y él levanta la mirada.
-¡Hermione!- Da un brinco y se levanta del asiento de inmediato, dejando el libro olvidado.
-Harry.- Ambos se abrazan fraternalmente, los leves quejidos del Slytherin se pueden escuchar vagamente.
-Estás entera.-
Sueltas una pequeña risa.
-Sí, estoy bien.-
-Y gracias a mí.- Refunfuña Draco.
-No alardees demasiado, todos hicimos un poco... por cierto... parece que tu locura se ha ido.- Otra vez con eso, deberás lidiar con ese tipo de comentarios durante todo el día.
-Sí, debió ser el estrés.-
-Oh... bueno...- Harry no está seguro si estás diciendo la verdad, pues recuerda que anteriormente te habían dado ese diagnóstico pero tú misma lo desmentiste. -Tú y él... ¿Siguen saliendo?-
Oh no, lo recuerda.
-Ehm...-
-Sí.- Escupe el Slytherin en toda regla.
-Ya veo... Hermione, me gustaría hablar contigo a solas.-
-De acuerdo...-
Dejando a Malfoy atrás, quien muestra claramente su descontento ante la situación con su cara de enojado -y verdaderamente enojado-, tú y tu mejor amigo se sientan en un rincón bastante desolado.
-No creo que él sea bueno para tí.- Empieza.
-Ya sé más o menos lo que ustedes piensan, Harry, pero... hum... es una historia un tanto larga y no sé si tengamos el tiempo de...-
-Ustedes acaban de regresar, McGonagall está algo ocupada persiguiendo a unos tipos que tienen que ver con esto (Paul debe estar entre ellos), Snape está algo estresado por todo el peso que tiene encima por toda esta situación, me creo con suficiente tiempo para una historia larga.- Puedes ver ansiedad en sus pupilas.
Así pues, das un largo suspiro, y comienzas tu relato; tratando de dar algunos detalles, pero no demasiados, hay cosas que no deberían ser contadas. Harry escucha cada trozo de él muy atento e inexpresivo, hasta el final. Cuando acabaste, apareció un silencio tenso... tal vez demasiado para ser real.
Has encontrado a tus hermanos menores, te costó un poco de trabajo reunirlos, pero ya están los tres juntos... casi, estás a punto de tener en tu poder a Dei, pero es tan gruñón que está rehusándose a salirse de la clase antes de que ésta termine. Entonces decides tomar acciones drásticas, irrumpes en la clase sin importarte nada y de la oreja lo sacas, como una madre a su hijo rabietas. Él hace tanta fuerza por librarse de tí, sin preocuparse demasiado si le arrancas la oreja en un intento de mantenerlo contigo, que logra hacerlo ya que tu mano se resbala por el sudor y chocas contra la pared de piedra que está al frente de la puerta, golpeándote directamente en el cuerno.
Sorpresivamente para tí, esto, en vez de dolerte hace que la punta del cuerno comience a brillar incandesentemente. De manera instintiva te tocas donde está brillando y la luz se agranda velozmente, hasta hacerse increíblemente grande, tanto que cubre tu visión y pareciera que te fueses a quedar ciego. Te echas hacia atrás frunciendo las cejas lo más que puedes para agudizar tu visión pero no funciona, por el contrario sientes que te elevas lentamente, estás levitando y un raro viento flota a tu alrededor; estás como en el ojo de un huracán. Cierras los ojos para que la luz no te haga más daño, sin embargo, luego de unos segundos se abren inconsientemente y completamente, no puedes ver nada.
* á...-*
Hola (: Siento muuucho haberle hecho eso a Nicolás y Joseph :c de verdad! pero os digo: no os preocupéis! estarán bien, ya verán (: tengo un final muy bueno preparado.. e inesperado! espero dejarlos sorprendidos y.. felices (espero..) Como ven... he actualizado rapidito, porque ando apurada... y pues porqe quiero dejarlos con harto contenido por el resto de la semana porque al rato me pondré a estudiar duro! xD deseadme suerte... Así pues... sin nada muy relevante que decir, me despido como siempre mandando un gran abrazo y un beso a los fans que sé que están ahí.. aunque se hacen más presentes en Potterfics -que es la otra página donde publico esto- de todas maneras, os quiero a todos, de las dos páginas (: ! Se viene el final sii! puede que sea en el siguiente capi.. o el que sigue de ese.. ya veremos.. depende de mi inspiracion! Con amor, y (mucha, pero mucha, esta vez..) dedicación, Nathu.
