Capítulo 28
— ¿La Sta. Kagome…volverá a ser humana esta noche?
—No lo repetiré otra vez —Contestó levantándose con ella en brazos y acercándose al ojidorado— Tengo que hacer algo ¿puedes encargarte de cuidarla?
— ¿Eh? —Murmuró Inuyasha confundido— Ah, claro —Añadió cuando se la entregó.
—Solo procura encontrar un lugar cerrado en lo posible, ya que el olor de su sangre puede llegar a atraer monstruos.
— ¿Qué? ¡Oye espera! —Le gritó al ver como se marchaba, mas no recibió respuesta.
Observó por enésima vez a la muchacha recostada en el suelo, la fiebre no bajaba, y la herida abierta en su vientre parecía estar atormentándola.
No entendía por qué tenía que suceder eso en el preciso momento en que ella había perdido sus poderes… ¿Es que acaso era obra del destino?
Por suerte, habían dado con una choza abandonada que, a pesar de no estar en las mejores condiciones, les caía perfecto.
Miroku y Sango habían salido con el pretexto de ir a buscar agua y algo para cenar, llevándose a Shippou consigo, dejándolos solos.
Siguiendo con lo anterior, ya la habían encontrado una vez en ese estado…y era humana…lo que significaba que no era una mera coincidencia.
Había algo que les habían estado ocultando.
Sintió movimiento, había despertado, así que intentó olvidarse del tema por unos segundos para enfocarse en su persona.
—Inu…yasha…—Apenas la oyó pronunciar, tras lo cual tosió un poco de sangre.
—No hables…solo empeorará tu condición.
— ¿Dónde están los demás? —preguntó al notar su ausencia— Ichiro… ¿dónde está él?
—Ese imbécil te dejó conmigo y se largó con el pretexto de que tenía que hacer algo —Masculló molesto por mencionarle lo que no quería recordar— Sango y Miroku fueron por algo de cenar.
—Ya veo…—Ladeó la cabeza, evitando contacto visual, lo que provocó un leve estrujón en el pecho de Inuyasha.
— ¿Por qué? —Supo a qué se refería, no le respondió— ¿Por qué nos ocultaste esto Kagome?
—No era nada importante.
— ¿Nada importante? ¿¡Es que te parece poco que pierdas tus poderes quedando totalmente expuesta!? —Si bien quería gritarle se controló— ¡Tú…!
—Yo me las he arreglado sola desde que adquirí estos poderes —Él calló— Que ustedes o Ichiro estén conmigo no hace ninguna diferencia.
— ¡Pero eso no explica por qué lo ocultaste!
—Fue simplemente porque no quiero generar problemas, además yo…lo último que quiero es tener que depender de alguien.
—Dices eso pero necesitas la sangre de ese tipo para mantener la compostura…—Murmuró con los ojos escondidos debajo de su flequillo.
—No tengo elección…—Explicó al cabo de unos segundos— Es la única manera de evitar que haga daño a las personas…deberías entenderlo —No le contestó— Inuyasha…
Un nuevo ataque de tos con sangre, esta vez más violento, le impidió continuar, haciéndola gemir del dolor.
— ¡Kagome! —Exclamó al advertir que su respiración se agitaba— ¡Kagome respóndeme! —No fue así, había perdido nuevamente el conocimiento— Maldición…—Golpeó el piso con un puño— Kagome está sufriendo…y no puedo hacer nada para ayudarla…
—Claro que quedarte viéndola no va ayudarla estúpido —Una voz conocida le hizo voltear— Por lo menos podrías haber sido de utilidad y cambiarle los vendajes ¿no crees?
— ¿¡Qué!? —Dijo entre ofendido y enojado— ¡No quiero escuchar eso del estúpido que la abandonó apenas tuvo la oportunidad!
— ¡Pues este estúpido como dices fue a buscar algo para aliviar su dolor! —Él enmudeció— Debido a que cierto perro inútil es incapaz de pensar en ello…
— ¡Te equivocas! ¡Yo…!
— ¡Cállate! Si realmente quieres ser de utilidad ayúdame sosteniéndola mientras la reviso.
— ¿¡Eh!? —Emitió desconcertado ante la proposición— No puedes hacer eso...debemos dejar que Sango lo haga…
—Sango no está aquí, y no voy a esperar a que llegue viendo como está ahora, ¿Ayudarás o no? —Le repitió, mientras con agua caliente molía las hierbas que había conseguido en un recipiente.
Aún cuando no hubo respuesta, supo que estaba de acuerdo, así que terminó con su tarea y se le acercó.
Inuyasha sentó a la muchacha delante de él, sosteniéndola de los hombros, luego de lo cual Ichiro le abrió la camisa, el cinturón había sido retirado previamente.
El ambarino se sonrojó al ver parte de sus pechos, cubiertos hasta apenas un poco más de la mitad y, avergonzado, desvió la mirada hacia un costado.
Observó como el otro, tras haber limpiado la sangre, colocaba sobre la herida aquella preparación, cuyo fuerte olor solo servía para fastidiarle la nariz.
—Oye… ¿De verdad crees que este bien lo que estás haciendo?
El chico terminó con su labor y se limpió las manos, dejando el recipiente ya vacío a un lado.
— ¿Crees que Kagome se enfadará?
—No lo creo, lo sé —Añadió con algo de temor en su voz— Si se entera de que la vi desnuda me matará.
—Es probable.
— ¿¡Cómo puedes estar tan tranquilo entonces!?
—En todo caso, yo también la vi, así que no serías el único con el que se desquitaría…—Se sorprendió al escucharlo, no esperaba esas palabras.
—También la tocaste…—Susurró sonrojado mirando hacia otro lado.
—No es que fuera la primera vez…
— ¿¡Qué...!? ¿¡Qué quieres decir con eso!? —Expresó entre la vergüenza y el enojo— ¿¡Acaso tú…!?
—No digas tonterías Inuyasha…—Manifestó serio—Levántale los brazos —Así lo hizo mientras él se ocupaba de vendarla— ¿Realmente me crees capaz de aprovecharme de una mujer herida? ¿Quién crees que soy? —Aquello lo silenció— Kagome no se enojará por tratar de ayudarla…—Se detuvo un momento para pensar— Aunque pensándolo bien, ella me golpeó hasta dejarme inconciente las veces que lo hice sin su consentimiento…—Agregó con una gotita bajándole de la sien.
— ¡Es lo que te estaba diciendo desde un principio!
—Ya terminé —Comentó acomodándole la ropa a la joven— Con esto no sangrará por un tiempo.
Inuyasha la depositó suavemente en el suelo, si bien seguía sudando por lo menos respiraba mejor que antes.
Siguió al muchacho con la mirada hasta que se sentó.
— ¿Cómo es que…?
—Aprendí viendo como Kagome lo hacía —Lo miró escéptico.
— ¿Por qué harías eso?
—A nosotros también nos gustaría saber…—El ingreso de las personas hasta ese momento ausentes interrumpió la conversación— Dinos Ichiro… ¿Por qué la Sta. Kagome está atravesando por esto?
El aludido guardó silencio unos minutos mientras veía las llamas de la fogata.
—Es una maldición…
— ¿Una maldición?
—Sí…—Asintió sin mantener contacto visual— Debido a que Kagome se negó a ser transformada por completo, cada vez que hay cuarto creciente, no solo pierde sus poderes, sino que también regresa al estado previo en el que se encontraba antes de ser convertida…lo que quiero decir es…
—Que recupera las heridas que poseía en ese momento…
—Así es…—Aclaró ante el comentario de Inuyasha, que apretó fuertemente los dientes.
—Cuarto creciente…—Se repitió a sí misma Shippou— Eso es cuando solo se ve la mitad de la luna.
—La mitad derecha más específicamente, a mí me sucede lo mismo, solo que pierdo mis poderes cuando está visible la otra mitad.
—Bastante conveniente a decir verdad —Habló Miroku— Poder cuidar del otro cuando es vulnerable…
—No tanto…—Respondió mirando de reojo a la miko— Kagome nunca me lo dijo, lo descubrí por mi cuenta…al igual que ella lo hizo comigo —Murmuró al final, siendo escuchado únicamente por uno de los presentes.
— ¿Por qué…no nos lo dijo? —Se atrevió a preguntar Sango— Kagome… ¿ya no confía en nosotros?
—No quiere ser una carga…—Levantó el rostro para ver al muchacho ojiverde— No quiere darles más problemas…su sola presencia ya es suficiente para eso, así que…por favor no se enojen con ella…Kagome ha estado valiéndose por sí misma desde antes de conocerme, por eso actúa de esa manera…no es porque no confie en ustedes…por favor entiéndanlo…
El silencio reinó a partir de entonces. El resto de la noche transcurrió normalmente, cenaron y se dispusieron a dormir, ya que Ichiro dijo que se ocuparía de montar guardia.
Aunque los demás se durmieron, Inuyasha no pudo hacer lo mismo, la situación de la muchacha no lo dejaba tranquilo…y las pocas cosas que su "rival" les había comentado tampoco.
Parecía que Kagome confiaba más en él que en su persona, eso le molestaba…y le causaba dolor a la vez.
Además se le sumaba el hecho que literalmente lo necesitaba, que por más que fuera por real necesidad, no podía aceptarlo, mucho menos cuando no dudaba en dejar que la toquetease.
Un ruido afuera lo quitó de sus pensamientos, olía un par de monstruos a una distancia poco considerable, mas cuando iba a levantarse para ir a acabarlos, otra persona lo hizo en su lugar.
Los sonidos cesaron y el olor desapareció, por lo que salió a investigar, encontrándose con el suelo cubierto por trozos de hielo.
En el interior de los mismos, podían visualizarse partes de lo que alguna vez fueron los seres que acababan de presentarse, habían sido congelados.
— ¿Sucede algo Inuyasha? —La voz de Ichiro lo guió hasta hallarlo a unos metros de allí— ¿Kagome despertó?
—Eh…no…no lo hizo…yo solo…vine a ver que todo estuviese bien.
— ¿Ah sí? Que considerado de tu parte, pero como acabas de ver ya me encargué del problema, así que puedes regresar —No recibió respuesta— ¿Acaso hay algún asunto que tengas conmigo?
— ¿Cuál…? —Lo observó con curiosidad— ¿Cuál es tu relación con Kagome?
— ¿Oh? ¿Y a qué se debe tanta seriedad? Es raro que hagas preguntas tan directas —Comentó divertido.
—Contéstame.
—No tengo por qué contestar a esa pregunta —El enojo se hizo presente en el rostro del demonio mitad perro— Si tanto quieres saberlo…averígualo por ti mismo…—Dijo encaminándose de regreso a la cabaña— Aunque estoy seguro que ya debes tener una idea…—Le susurró cuando pasó a su lado.
Le estaba irritando, de verdad lo estaba haciendo la manera en que aquel idiota se le estaba pegando a Kagome últimamente.
Tras el incidente de la luna creciente, las cosas habían vuelto a la normalidad, y, después de algunos golpes y gritos debido a la vista que habían tenido, retomaron el viaje. Sin embargo la cercanía entre la parejita parecía estar incrementándose, sin mencionar que se notaba que era a propósito.
Esto último obviamente por parte del medio demonio de ojos verdes, ya que la sacerdotisa no parecía percatarse de ello.
Habían sido dos días así, y tan solo recordar lo que había pasado hace un par de horas, le hacía hervir la sangre.
—Oye Ichiro, ¿qué crees que sea esto? —
— ¿Qué cosa Kagome? —Preguntó acercándose a la miko que le apuntaba un punto específico en el agua del riachuelo que corría a sus pies— ¿Dónde?
—Aquí, mira.
—No lo veo.
—Pues acércate tonto.
Él así lo hizo, inclinándose hacia delante en un intento de encontrar lo que le había indicado.
—Yo no veo nada…—Fue lo último que dijo antes de ser empujado al agua, empapándose por completo— ¿¡Por qué hiciste eso Kagome!?
—Lo siento, solo pensé que sería divertido —Le confesó con una mano en la boca, intentando contener la risa.
— ¿Con qué divertido, eh? —Repitió con una sonrisa sarcástica, después de lo cual la tomó de una pierna, jalándola hacia él.
— ¡Oye! —Le reclamó ya mojada.
— ¿Qué no decías que era divertido? —Se burló.
— ¿Qué? ¡Ahora verás! —Exclamó empezando a lanzarle agua, el chico le respondió de la misma manera.
Se inició una guerra de agua donde, aún habiendo logrado que Miroku y Sango se uniesen, no había sido así con Inuyasha, que se había mantenido apartado, por más que Kagome se le había acercado a invitarlo.
En otro tiempo se hubiera quejado y, simulando resistirse, hubiera accedido dócilmente a la petición de la muchacha, mas ese no era el caso ahora que había alguien más que parecía estar queriendo usurpar su lugar allí.
Y lo peor es que la miko se veía realmente feliz, se divertía, le sonreía, le reprochaba…todo lo que en realidad debía ser para él.
Incluso la cosa no era solo con Kagome, a esas alturas ya se había ganado la confianza de sus amigos, y podía verse claramente en las largas charlas que compartía recientemente con ellos.
Poco a poco, se sentía cada vez más lejos…cada vez más solo…
El Sol se ocultó dando paso a la noche, estaban ahora en una planicie, sentados en el césped, observando las estrellas.
—Ichiro.
— ¿Qué? —Contestó este con los ojos cerrados, estaba recostado en el suelo, con la cabeza sobre los brazos.
— ¿Recuerdas la promesa que me hiciste hace unos días?
Él reaccionó enseguida dándose la vuelta para que no lo viera.
—No sé de qué hablas —Espetó con indiferencia.
—Sí que lo sabes, dijiste que cantarías conmigo.
— ¿No era que solo podía mandar almas al infierno Kagome?
—Lo es Shippou, sin embargo si empiezo a cantar y me acompaña, él haría que mi canto alcance más almas de las que a usualmente llega.
— ¿Como un potenciador?
—Sí…podría decirse eso…—Añadió con una gotita en la cabeza, seguidamente le dedicó una mirada al joven a su lado— Lo prometiste…además deberías hacer tu trabajo de vez en cuando —Lo acusó, a lo que Ichiro tragó saliva viendo como se levantaba y daba unos pasos.
¿Por qué? Oh dime ¿por qué?
¿Te tengo que amar así?
Mis lágrimas no dejarán de rodar por ti…
La sacerdotisa comenzó a caminar, siendo seguida de cerca por pequeñas luces blancas que acababan de aparecer.
Fue tiempo atrás,
Cuando ya no tenía nada que perder,
Y mi voz imploraba por cantar
Un lugar vacío y sin color,
Ahí me encontraba yo,
En la infame soledad.
Pero te cruzaste frente a mí y te vi,
Con ojos llenos de soledad.
Y creí hallar mi otra mitad en ti.
Ahora es que lo sé por fin
Que tú siempre estuviste ahí…
Inuyasha, que permanecía algo apartado de los demás, la escuchaba en silencio, melancólico.
Ella se giró a verlo en el momento en que dijo esa oración, y le sonrió, para luego continuar, no obstante sabía que probablemente esa sonrisa no era para él.
¿Por qué? Oh dime ¿por qué?
¿Te amo con obsesión?
En mi corazón puedo oír tu voz,
Y me mata del dolor.
Fue tu voz angelical,
Mi apoyo incondicional.
Aunque nunca lo note,
Ahora ya lo sé…
Kagome respiró profundo, tomando aire para seguir, mas como debía ser, fue interrumpida por una voz.
Solías vagar,
Por el mundo terrenal,
Llorando por no saber como avanzar.
Ichiro caminaba hacia ella, entonando las estrofas de ese momento.
Pero la eternidad,
Nunca basta para hallar,
Lo que quieres encontrar.
Sus ojos se encontraron, y volvió a sonreír.
Si crees que en nadie puedes confiar, esta bien.
Yo siempre aquí estaré.
Tal vez es que soy tu otra mitad, lo sé.
Y tomé la decisión,
Ahora siempre, te protegeré.
¿Por qué no te puedo ver,
Como antes solía hacer?
Aunque cerca estés, aunque lejos estés,
No te puedo alcanzar.
Decir que te olvidaré,
Es solo una mentira más.
En mi mente estás,
Y en mi corazón,
No me puedo engañar…
Más esferas blanquecinas aparecieron por detrás de los muchachos que, pasando a través de ellos, terminaron reuniéndose con las otras.
Se formó de esa manera una estela brillante por el camino que había recorrido la pareja, que unió sus voces en ese momento.
¿Por qué es que te amaré?
No tengo una razón
En mi corazón puedo oír tu voz
Y me mata del dolor
Fue tu voz angelical,
Mi apoyo incondicional.
Aunque nunca lo note,
Ahora ya lo sé…
Las almas comenzaron a arremolinarse en torno a ellos, mientras ascendían al cielo estrellado de esa noche.
¿Por qué siento esta pasión?
Aún no encuentro la razón.
Fue lo que ella cantó, a lo que él respondió.
La respuesta simple es,
Pero aún así…
No puedo responder…
Finalizaron, sonriéndose el uno al otro, lo que provocó dolor en su corazón.
Hola mis amores! Como les va?
Sí, sé que he tardado mucho en actualizar pero he estado sumamente ocupada y la inspiración se me había ido (por lo menos en algunas partes).
Además de eso, con ayuda de un amigo también empecé a traducir este fic al inglés, para que así más gente tenga la oportunidad de leerlo. Y hasta ahora parece que les ha gustado los dos primeros capítulos que subí nwn
Hay una canción en este capítulo también, es una que me gusta mucho, se llama "Myself" y la interpreta Changin my life, pero yo tomé la versión del fandub latino que hacen Elisa Petrikowski y Luigi (pueden encontrarla en youtube, escúchenla, es hermosa!) Por cierto, la canción es del anime Full Moon wo Sagashite, realmente recomendable, terminé llorando de lo lindo que es.
Ahora pasando a las reviews... owo
A setsuna17: muchas gracias!
A Leesli De Taisho: Celos siempre habrá, ponen un buen toque jeje. No te preocupes, me alegra que dejes un review cuando puedas nwn Y si, esos dos tenían que aparecer en algún momento ewe
A serena tsukino chiba: y bueno, es lo que hay, lamentablemente tenían que aparecer porque de una u otra manera forman parte de la historia.
A Maria: Bueno, ya se había dicho que Kagome era mitad humana, así que era sabido que tenía que tener algún día de vulnerabilidad, ni Naraku se salva de esa regla xD
A aleja25: bueno, acá tiré una "pista" pero creo que ya es demasiado obvio ewe
A Guest: Wa en serio? Me alegra saberlo, hay muchas que odian a Kikyou sin razón pero ella es buena dentro de todo, también se merece ser feliz.
A Mariana: no hay muchas respuestas aquí, pero si algunas que responden dudas del anterior capítulo xD
A Marlene Vasquez: Como habrás leído en este capítulo, no es por la luna nueva, sino por otra fase de ella. Espero que haya respondido tus preguntas.
A Mikaakane: Si, perdón por eso. Como dije antes he estado ocupada, demasiado para mi gusto TwT Y he aquí la esperada actualización jeje Me alegra que te haya gustado! nwn
Bueno, supongo que eso es todo por el momento.
Nuevamente me disculpo por no haber actualizado, pero lo recompensé haciendo más largo el capítulo, aunque creo que eso solo fue por la canción ewe
De todas maneras, espero que les haya gustado y como siempre les agradezco por sus hermosos comentarios. Aprecio todos y cada uno de ellos, me motivan a seguir escribiendo, y a inspirarme cuando no lo estoy.
Y para el próximo capítulo, dejé una pista en este para que sepan en quien se va a enfocar, aunque me hubiera gustado hacerlo más largo para hacerlo más notorio pero no lo hice buejejejjee.
Les mando un besote enorme!
Atte.
Liz
