POV Arata (regresemos un poco en el tiempo)

Después de que la junta con los líderes y del supuesto secuestro de ultratumba; estaba muerto, tanto mi cabeza por tanta información, como físicamente, por lo que me fui a casa justo cuando todos los demás líderes se fueran… tenía que esperar un poco más de tiempo, tenía que saber qué pasaría con los líderes, aun cuando ellos se negaban a las palabras de Amu parecía que muy en el fondo sabían que ella era la única sensata entre todos los demás, puesto que pareciera que tiene más voz y palabra que todos los demás cuando discutían de problemas serios.

Dejando todo eso de lado, estaba yo de camino a casa cuando me doy cuenta (por aviso de Marco) que alguien nos estaba siguiendo, pero francamente cuando me gire ante mi perseguidor, esperaba a cualquiera persona o cosa, menos a "este".

-… se puede saber porque me sigues Ikuto? – le pregunte con fastidio.

-tengo que hablar contigo – fue su única respuesta… pero tenía que estar tan lejos? Da un poco de miedo que te sigan.

-si quieres hablar, mínimo avísame, llegue a pensar que la mafia ahora me estaba siguiendo por información – lo considere un momento y si, da miedo.

Ikuto no contesto pero se puso a la misma distancia que yo, caminábamos juntos pero separados… era incomoda caminar con una persona que te resulta molesta, pero que soportas por el bienestar de otra… al menos me alegro de que mi casa este cercas.

-de quien era ese coche? – pensé mientras veía como un auto se alejaba de mi casa… rayos no!

Corrí a la puerta de mi casa ignorando las preguntas de Ikuto y cuando abro la puerta principal, lo primero que veo me hace confirmar mis sospechas, él había regresado.

-hijo! – grita mi padre y corre a abrasarme y luego de literalmente asfixiarme con su abrazo quería besarme, de milagro logre quitármelo de encima evitando ese beso de saludo… sigue siendo demasiado extranjero.

Mi padre era un hombre algo corpulento por el ejercicio que suele hacer y a diferencia mía, su color de piel era morena y aunque tenía pelo y ojos negros por ser mitad japonés y mitad mexicano; él nunca aparento su edad, aun ahora que tiene más de 40 él no tiene ni una sola cana, además de que es media cabeza más grande que yo.

-compórtate! Estas en Japón ahora! – le grite mientras señalaba con la mano a mi padre mitad japonés y mitad americano.

-mira que recibirme de esa forma después de no estar aquí por un año *snif sinf* - este tipo ya estaba preparando sus lágrimas de cocodrilo… me está desesperando -… arata, quien es el joven que… no, puede, ser, IKUTO! – grito al último, logrando sobresaltarme a mí y a Ikuto que estaba parado en la entrada de la casa; que él lo único que pudo hacer fue ponerse pálido mientras veía como mi padre corría para también abrazarlo… ¿pero cómo se conocían?

Ni idea y a juzgar por la cara de Ikuto, él tampoco lo recordaba.

-… señor Fab? – dijo casi en susurro Ikuto mientras recomponía su expresión de pánico y duda a una de asombro y ¿alegría?

-dios Ikuto estas mucho más grande de lo que recordaba… y que es eso de decirme señor? Solo dime por mi nombre como lo hacías antes, Fabián a secas está bien – dijo mi padres contento por el reconocimiento… espera, de donde se conocían estos dos?

-espere un momento… si usted es el señor Fabián… eso quiere decir que tú – Ikuto me señalo con su mano - … no puedo creer que no te reconociera, eres Ta-kun! – me grito y… un momento, como me llamo? Ta-kun… ese era el apodo que me había puesto una única persona… o por dios!

-la única persona que me llamaba de esa forma era Iku-kun – dije con gran asombro… y como no estarlo, había descubierto que la persona con la que menos me había llevado desde que se presentó en la escuela, resultaba ser mi mejor amigo de la infancia!

-diablos – dijimos los dos al mismo tiempo... esto era insólito.

-que es esa forma de hablar, compórtense – dijo mi padre con autoridad… cuando de comportamiento y trabajo se trata, él puede o causar miedo o imponer su persona y era mejor hacerle caso siempre que se ponía de esa forma tan seria.

-lo siento – dijimos nuevamente los dos al mismo tiempo… logrando que nuestros charas ahora se rieran de nosotros por nuestra actitud.

-… hay que ver, que son esa pequeñas personas que están con ustedes? – dijo mi padre mientras señalaba a Marco y al chara de Ikuto.

-puedes verlos – le pregunte a mi padre mientras señalaba a Marco.

-si… pero que son, un nuevo juguete o algún holograma de computadora… aunque lo dudo mucho, si fuera algún holograma ya sabría de él – dijo mi padre mientras inspeccionaba con más atención a Yoru, chara de Ikuto.

-dejando eso de lado, no sabía que volvías hoy de tu viaje – le comente a mi padre tratando de que olvidara al chara… pero él me ignoro olímpicamente y siguió con su escrutinio de Yoru.

Tanto Marco como yo miramos con cansancio a mi padre y me dirigí a cerrar la puerta de la casa, pero cuando estaba por serrarla por completo un grito llamo mi atención.

-Marco!

Tanto Marco como yo dirigimos nuestra atención al lugar de donde creíamos provenía la voz… pero quien rayos estaría cayendo desde el cielo?

… era la despistada de Suu que traía en sus manos unos papeles enrollados.

Y por muy inexplicable que parezca Suu literalmente se fue a estrellar contra Marco puesto que ella no pudo detener su propio descenso.

-Suu que ray… me corrijo, que haces aquí? – era mejor tener cuidado con lo que decía, mi padre estaba demasiado cercas de mi como para que yo no saliera ileso si decía "rayos".

-qué bueno que te veo! – le grito Suu a Marco mientras esta lo abrazaba con lágrimas en sus ojos… los papeles que traía terminaron en el suelo mostrando su contenido.

Me fue inevitable sorprenderme, lo que Suu traía eran no solo la información de la estructura de la casa tanto de los pisos de arriba como subterráneamente, sino que también traía con ella todas las conexiones de seguridad que esta tenia instalada… impresionante… pero antes que eso, que hacia Suu con esto, sola y donde estaba Amu?

-donde esta Amu? – fue lo único que pregunte y fue lo único que necesite para que ella se pusiera tan pálida como un fantasma… eso no era bueno – Suu, que paso?

-los hombres, los padres… el jefe…. la oscuridad – logro decir Suu entre temblores, se estaba muriendo de miedo, pero yo no lograba entender nada de sus palabras.

-Suu, respira y trata de contarnos todo desde que llegaron a su casa – dijo Marco… no era más sencillo ir a su casa y con su ayuda averiguarlo?

Dejando de lado esa idea Suu nos contó lo que había pasado en la casa con sus padres y policías y todo parecía relativamente tranquilo (si no contaba con el hecho de que le habían pedido a Amu que se mudara y cambiara de escuela, además de que tenía que dejar de ser ella y tener que convivir con personas que odiaba) pero después llegaba la parte en la que Suu se metía en el auto de los policías y les escuchaba hablar de Amu.

-esa chica tenía una mirada de lo más fría – dijo policía A (Suu no se molestó en recordar sus nombres)

-pero una chica de su edad no debería de tener ese tipo de mirada, no se te hace un poco extraño? incluso eso del teléfono – dijo policía B que era el que estaba conduciendo.

-no sería mala idea investigar eso… aunque me preocupa más que esa chica mirara tan furiosa a sus padres, además, notaste el pánico en sus rostros cuando ella empezó a hablar de ellos – dijo policía A mientras fruncía el ceño.

-tampoco es mala idea investigarlos a ellos, algo están ocultando con respecto a su hija y ella… ella tiene demasiados secretos, cosa que me preocupa, su actitud parece más de una adulta guerrera que de una adolescente en plena juventud – dijo con preocupación el policía B mientras estacionaba su auto enfrente de la estación de policías.

Los policías entraron a la comisaria y Suu después de una muy buena pérdida encontró el área de registros y otra sarta de cosas que no logre entender del todo.

Luego de esa increíble perdida encontró a un agente de policía que estaba en la investigación de los mafiosos y con la suerte del mundo el policía había entrado al cuarto donde se encontraban los documentos que Suu ahora traía con ella… eso era robo en todo el sentido de la palabra, pero dejando eso a un lado, ella logro toparse con el jefe de la sección que investigaban sobre mafias y cualquier cosa no legal con la palabra PELIGRO en letras mayúsculas y con luces… Suu tenía demasiada suerte.

Y para mala suerte del jefe y buena por nuestra parte Suu descubrió que era el que estaba liado con la mafia con la que teníamos problemas y para sorpresa de Suu el jefe tenía una cita con el jefe de la mafia más en la tarde, así que ella lo siguió.

El jefe de policía condujo por un largo tramo en su auto, pero después se detuvo en una calle que Suu no logro identificar, el policía espero unos minutos y después apareció una camioneta completamente polarizada de sus ventanas, el policía entro a la camioneta y en esta le pusieron una bolsa negra de tela en la cabeza para que no viera el camino, su que podía ver con la ventana vio que lo estaban sacando de la ciudad y se iban después por la carretera para luego desviarse por un camino de tierra hasta que llegaron a una casa pequeña (por palabras de Suu, la casa tendría que ser casi del mismo tamaño que la casa de Amu), se detuvo el carro y sacaron al policía, y lo llevaron a tientas al interior de la casa.

Para encontrarse con el jefe de la mafia y lo que dijo, no solo hacía que Suu fuera perdiendo más el color, sino que yo, Marco, Ikuto, Yoru y mi padre que en algún momento esos tres se habían puesto a escuchar la historia de Suu.

-te estás pasando con los asesinatos… si quieres seguir de esta forma trata al menos de que no descubran los cuerpos – dijo el jefe policía.

-no tienes ni que mencionarlo, hoy ya me han traído mis hombres lo que había estado buscando, así que ya no tengo interés en matar a mas idiotas inútiles – dijo el jefe mafioso mientras mostraba una sonrisa de lo más fría y sádica.

-con traerla, querrás decir secuestrado, ¿verdad?

-sí, la tengo en este momento en un cuarto subterráneo, completamente encerrada y para ella le es imposible hacerse notar, él cuarto está hecho para que nada se escuche, ni el grito de una cantante de ópera se escucharía.

-bien, solo trata de que no se muera por intoxicación de carbono o que no te descubran, ya es muy complicado cubrir tus huellas de elefante – dijo ahora el policía molesto.

-no me preocuparía mucho por ella, conozco una forma de borrarle la memoria y hacerle una completamente nueva – dijo el mafioso con malicia.

-a que te refieres? – dijo el policía frunciendo el ceño, eso de borrar la memoria parecía no haberle gustado.

-quieto ahí, eso es algo que no pienso contarle a un federal, aun cuando tengo negocios contigo no tengo porque decirte todo lo que haga con mis prisioneros – dijo con maldad, aunque en su mirada se destilaba la crueldad de la verdad.

Después de eso el policía se fue de la misma forma a como había llegado y nuevamente regreso el policía (para suerte de Suu) a la comisaria, en donde a ella le dio tiempo de buscar los planos de la casa en donde retenían a Amu.

Suu salió de la estación de policía en cuanto encontró eso planos, pero al recordar que Amu se encontraba con el mafioso no supo a donde ir, además de que mientras recodaba eso ella empezó a perderse por la ciudad, hasta que por accidente encontró la casa y se fue a estrellar contra Marco en cuanto le vio y ponerse a llorar.

…bien, si yo estaba molesto Ikuto estaba furioso y mi padre… él estaba en la misma posición que la escultura "el pensante".

-si la policía tiene algo que ver, no es mala idea contactar a tus padres Ikuto – dijo mi padre con seriedad, sacándome a mí y a Ikuto de nuestros pensamientos.

-sí, pero usted puede hacer algo con la seguridad? – le pregunto… pero yo incluso antes de que mi padre hablara yo conteste.

-si se trata de la tecnología de seguridad, no existe persona que sepa más de eso que mi padre, además de que si se trata de jaquear alguna máquina, me tienen a mi… - mire a mi padre que parecía sorprendido – que? Cuando me aburría en vacaciones no encontré nada mejor que jaquear algunas máquinas de los centros comerciales o de restaurantes – dije en mi defensa, pero solo logre conseguir un potente regaño de parte de mi padre por la privacidad y leyes de la informática y bla bla bla, eso no importaba, lo que ahora era impórtate, era rescatar a Amu antes de que le borraran la memoria y la pusieran en reinicio!

-la casa que está en las montañas tiene que estar siendo vigilada, tenemos que conseguir que la dejen o disminuyan sus fuerzas en ese lugar – dijo mi padre… tengo una idea.

-no me preocuparía por eso, oye Iku-kun tus padres siguen en la fuerza? – le pregunte a Ikuto mientras notaba como fruncía el ceño ligeramente ante la mención de su apodo.

-si… espera, estás pensando lo mismo que yo? – dijo el con evidente diversión y malicia.

-sí, tu llama a tus padres y ponlos al tanto, yo me contactare con los líderes y les contare los hechos, mientras que, papá, puedes encargarte de las cámaras de seguridad de las dos casas, necesitamos saber cómo son las casa en su interior – le dije y aunque vi que mi padre me miraba con sorpresa, el solo asintió con la cabeza.

-te ayudare en esta ocasión sin preguntar que estas planeando, solo porque una chica está en peligro… será mejor que no te metas en problemas, porque de ser así, estarás castigado por el resto de tu vida – dijo mi padre con firmeza, logrando que me recorriera un escalofrió por la espalda, estaba en modo trabajo… eso sería útil.

-bien, manos a la obra – dijimos los tres al mismo tiempo mientras nos dirigíamos a la sala para preparar todo lo que necesitábamos.

HO POR DIOS!

Ellos están listos y el plan ya está en movimiento… pero que planean realmente?... bueno, eso yo lo sé y de eso no se enteraran hasta un rato después :3

Dejando esa pequeña burla, me despido, los veré en el siguiente capítulo :3 bye bye