Tengo una noticia mala para ustedes que daré en el final de este capítulo.
La ayuda mal pagada
Mientras tanto en el interior de un pasillo que se encontraba completamente solitario, cuyas ventanas se vean oscuras debido a lo que parecía que era de noche. Pero en aquel pasillo solamente se oían los pasos de los tacones de una joven.
-¿Dónde están todos?-Pregunto la joven que no veía a nadie.
La Reina Zelda vagaba por ese pasillo mientras se preguntaba, mientras aun caminaba en aquel largo pasillo, donde no había nadie.
-¡Impa!- La joven llama a su guardiana, pero esta no responde a su llamado.- ¡Impa!
La reina siguió llamando a su guardiana, pero el resultado fue el mismo. Zelda sigue caminando mientras era acompañada por la soledad que sentía y estaba a su lado, ella se empezaba a entristecer que nadie estuviera con ella. Hasta que la joven reina escucho un sonido que llamo su atención. Zelda camina asía ese sonido y este se hacia cada vez mas fuerte conforme la joven avanzaba. Hasta que Zelda llega a una puerta y oye, después abre.
Hasta que la reina se sorprende mucho de lo que ve.
-Hola hija. Llegas tarde
El Rey Daphnes Nohansen estaba presente en el comedor, el sonido que hacía era el de los cubiertos al comer.
-¡Pa, papa!- Dijo Zelda escéptica, no lo creía.
-¿Qué estas esperando?, ven y siéntate.- Dijo el rey que la apresura un poco.
-Pe, pero.- la joven aun seguía en shock.
-Vamos o se te enfriara tu platillo.
Zelda camina lentamente, sus ojos estaban bien abiertos ante lo que veía una vez que se sienta a lado de su padre.
-¿Dónde estamos?- Pregunto Zelda que estaba confundida.
-¿Tu donde crees?- Pregunto el padre con otra pregunta.
-Parece ser el comedor.- Respondió la hija mientras veía.
-Bueno. Si tú dices que es el comedor, es el comedor.- Respondió el rey mientras comía, dejando mas confundida a su hija.- ¿Qué esperas come?
Pero Zelda ve su plato y estaba completamente vacío, no había nada que comer.
-Ohh. Creo que no te sirvieron.- Dijo el rey mientras veía el plato también.
-¿Dónde están todos?- Pregunto Zelda viendo con indiferencia a su padre.- No hay nadie.- Comento.
-Es porque no hay nadie.- Respondió el rey mientras terminaba.
Zelda se le queda viendo un poco más a su padre.- ¿Entonces tu qué haces aquí?- Pregunto por qué era la única persona a quien veía.
-No lo sé. Tu dímelo.- Respondió el rey mientras se limpiaba.- ¿Tu me llamaste?
Zelda se queda pensando un poco mas mientras aun veía a su padre que estaba con ella, mientras el Rey Daphnes agarraba una botella de vino que estaba a su lado.
-Mira si hay vino.- Dijo mientras se servía, mientras salía el liquido que iba asía la copa.- ¿Quieres?
El rey le pasa la botella a su hija para que se sirva. Pero cuando Zelda agarro la botella de vino, esta se transformo y se convirtió en una botella de licor, la joven se espanta de lo que vio y avienta la botella al otro lado rompiéndola al chocar al suelo. Zelda después de haber visto eso baja su mirada. (Nota del autor: La diferencia entre el vino y el licor, es que el vino es mas como un jugo de frutas con menos cantidad de alcohol y se puede tomar en el desayuno, comida y cena)
-¿Dime hija que tienes?- Pregunto el padre preocupado al ver a su hija comportarse de esa manera.
Pero la hija no responde.
-¿Acaso no era ese tu deseo, volverme a ver?- Pregunto el rey que no apartaba la vista de su hija que se deprimía.
-Esto, esto es otro…- la joven fue interrumpida antes de acabar.
-Si tal vez lo sea, pero lo importante es que ahorita estoy contigo.
Zelda alza su mirada y con es ve a su padre.- ¿Pero, para qué?, si solo eres una ilusión.- Dijo seria, calmada, parecía que perdió esperanza de lo que veía, sin darse cuenta sus ojos se transformaron, se convirtieron en unos ojos azules vacios que miraban a su padre.
-Tal vez, quizá. Pero de ti depende como lo consideres.- Respondió el rey.
Zelda suspira.
-No te desanimes hija mía.- Dijo el rey mientras daba una sonrisa alegre.
-¿Cómo quieres que no me desanime?- Pregunto la joven molesta.- ¿Sabes lo que verdaderamente está pasando "Padre"?
-Si lo sé todo.- Dijo el rey mostrándose un poco molesto.
-¿Entonces por qué me dices esto?- Pregunto la joven si bajar la vista aun viendo a su padre molesto.
-La Zelda que yo crie era alegre, no se rendiría y seguiría luchando. La Zelda que yo crie siempre veía asía al frente y no dejaría de hacerlo. Mi hija nunca antes se había dado por vencida, incluyendo si las cosas se vieran negras, ella encontraría una solución.- Decía el rey mostrando la determinación y tenacidad en cada palabra.
-Pero esto es diferente.
-Lo sé. Por eso, más que ahora Hyrule te necesita.
-¿Pero cómo?, no sé como evitare esto.- Dijo la joven con rabia, mostrando mas su ira.
-Hay hija. Tú y Link cometieron el mismo error.- Comento el padre mientras hacia un movimiento leve de negación.
-¿Qué hicimos mal?- Pregunto Zelda mientras se tranquilizaba, mientras se entristecía.
-Ambos quisieron hacer esto solos, sin contarse nada, sin que el uno y del otro se enterara. Olvidando su lazo que los ato.
La joven se queda callada, reflexionando esa respuesta. Su padre daba su razón con hechos y sabiduría.
-Se que ambos no lo hicieron con mala intención. Pero ambos fueron víctimas y ambos se dejaron llevar.
-Todo es mi culpa.
-No lo es… tal vez, pero esta vez ambos. Tanto tú como Link se equivocaron.
Zelda de nuevo baja su mirada, se empezaba a deprimir más.
-No te deprimas, no fue con intención, solo quiero que entiendas que tal vez cometiste un error, pero no solo lo hiciste tu sola, también Link, el nunca te dejo en el predicamento. A lo que quiero decir es que: Ambos caminan de la mano juntos y se caen juntos.
-Si lo entiendo. Pero ahora Link no está y yo estoy sola.
-¿Eso piensas que estás sola?- Pegunto el rey que con una de sus manos alza la mirada a su hija y la ve con indiferencia.- Tú nunca has estado sola, tampoco Link. Ambos, siempre han tenido ayuda. Impa siempre ha estado a tu lado sin importar a donde y el momento que tu estés. Sus amigos siempre han estado ahí. Ustedes no son los únicos que caminan solos. También sus amigos que han estado de tras de ustedes, para esos momento en que ustedes dos caen. Sus amigos han estado en momentos de alegría, de tristeza, de necesidad, de gloria. No se olviden de ellos. Link los aparto y tú los olvidaste, ellos también sufren sin ustedes.
Zelda va recuperando el brillo en sus ojos, se empiezan a llenar de lo que los caracterizaba. Pero la joven suspira y dice.- Pero no se qué hacer.- Dijo la joven mientras veía con desdén a su padre.
El rey también suspira.- Tienes razón, yo tampoco lo sé. Pero te hare una pregunta, ¿Qué haría Link?
De repente a Zelda le llega un sentimiento, pero no deprimente, si no alegre, un recuerdo de lo que hace su amado, algo que lo caracteriza. Zelda recupera completamente sus ojos.
-Si eres su alma gemela, creo que sabes eso. Algo que tú habías olvidado, algo que Link no olvidaría. Ustedes dos son iguales en ese aspecto, por eso están juntos.
Después de eso el Rey Daphnes se limpia de nuevo la boca y se para.
-¿Qué haces?- Pregunto Zelda al verlo.
-Mi tiempo aquí se acaba. Me tengo que ir.
-¡Espera, por favor no me dejes!- No le gusto oír eso a la joven aun sabiendo lo que pasaba no quería que su padre se fuera.
El rey le sonríe a su hija.- Aun no me ire. No sin antes darte esto.
El Rey Daphnes abre y extiende sus brazos y con eso llama a su hija, Zelda sin pensarlo dos veces responde ante eso, la joven se para se acerca a su padre, extendiendo también sus brazos. Padre e hija se abrazan. Zelda al abrasar a su padre, siente el calor y el amor de este.
-Tú, tu, tú no eres un ilusión.
El Rey Daphnes saca una leve carcajada.
-¡Por favor no me dejes, lamento decirte que eras una ilusión!- La joven empieza a llorar y aprieta más a su padre, de tan solo saber que no verá de nuevo.
-No te preocupes .Yo siempre estaré a tu lado. En cada recuerdo, en cada sueño siempre me encontraras, y sé que tú me recordadas con todo tu amor y cariño. Recuerda también que tú nunca estarás sola. Siempre han tenido ayuda, también valora eso y cuídalo con tu corazón.
El Rey Daphnes le da un beso en la frente a su hija.- Estoy orgulloso de tenerte Zelda, mi hija. Se una gran monarca en mi ausencia. Por favor cuídate y cuida Hyrule. Te amo.
-Y yo a ti.- Dijo Zelda mientras no soltaba a su padre.
Después el Rey Daphnes empieza a brillar y empieza a iluminar todo el comedor donde ellos estaban presentes en señal de partida del rey que vio a su hija atravez de un sueño.
Zelda despierta de su sueño.
Los débiles rayos del sol iluminaban el cuarto de la reina. Zelda se despierta y ve a su alrededor. La reina veía que ya era tarde, el sol se estaba poniendo para meterse, faltaba una hora para el atardecer.
La reina se para un poco y se sienta, ve de nuevo bien su cuarto y en la esquina de este, en una parte oscura estaba su guardiana Impa. La sheikah estaba sentada, tenía sus ojos cerrados. Zelda se le queda viendo a su guardiana un poco, pero con desdén.
"¡Vete no te necesito!"
Esas fueron unas crueles palabras que habían herido a Impa, ella no lo merecía y Zelda lo sabía.
-Impa.- Dijo la joven llamándola con una voz suave.
La sheikah, al escuchar la delicada voz abre sus ojos, después se para y camina asía su reina mientras la veía.
-¿Qué se te ofrece?- Dijo la sheikah de forma seria.
Zelda notaba la seriedad de Impa, era normal verla así, pero esta vez mostraba algo mas, tan solo bastaba con sentir el ambiente que llego a la habitación para sentir que algo andaba mal con Impa. Ambas se vieron solo unos segundos.
-Impa yo…- Zelda fue interrumpida.
-Mira, mejor alístate. Los embajadores de Labrynna están aquí.- Dijo la sheikah que no la dejo hablar.
-¿Cuándo?- reacciono la reina al oírlo.
-Después de que desayunaste.
Zelda se queda en shock, en si ella no recuerda lo que hiso después del desayuno, solo algunas cosas y eran borrosas para ella.
-¡¿Qué hice?!- Pregunto Zelda espantada, su cara lo demostraba.
-En si nada, te lleve a tu habitación y te mantuve ahí.
-¿Pero quién hablo con ellos?- Pregunto la reina aun mostrando su preocupación.
-Yo lo hice. Les dije que no estabas en el castillo. Que tenias cosas por hacer, les dije que fuiste a los Dominios Zora a hablar con su rey. También les dije que volverías en la tarde.
Zelda se sintió peor y no por dolor, si no que a pesar de todo Impa la ayudo. La reina se trata de para solo para querer abrazar a su guardiana, pero al hacerlo ahora si empezó a sentir un dolor, la joven se agarraba su panza.
-Mira toma esto.
Impa al ver así a Zelda le da un vaso, en su contenido tenía un líquido rosa, era muy espeso, tenía un olor a cereza. La reina toma el liquido del vaso, mientras lo tomaba sentía un suave sabor que recorría su paladar que cruzaba su garganta mientras el liquido recorría su camino para llegar a su estomago.
-Siéntate y espera a que haga efecto.- Dijo Impa que le indicaba.
Una vez que Zelda se sienta en su cama, ella ve a su guardiana.
-Impa quiero decir que yo…- la joven de nuevo fue interrumpida.
-Ahorita vengo no tardo.
Impa desaparece y deja sola a la joven reina que vio como la sheikah se desvaneció. Zelda se sentía mal al ver a su guardiana, puesto que ella la agredió y la sheikah nunca la abandono aun sin importar que su reina fuera muy cruel con ella. Todo lo que la joven rubia la hiso pasar mientras hacia un berrinche.
Pero de repente Zelda empieza a sentir un dolor en el vientre, sentía como su estomago se retorcía. La medicina empezaba hacer efecto, Zelda se empezaba a marear, sentía un agrio sabor en su boca, como lo que estaba en su estomago empezaba a subirle asía su cabeza. La joven se para y se trata de trasladar asía su baño, pero lo que sentía llego antes y le gano. Zelda empezaba a sacar lo que le afectaba, pero en lugar de sacar vomito, empezó a sacar una especie de humo que salía sin parar, ese humo era blanco y tenía un olor amargo, el olor era la bebida alcohólica que bebió.
La reina después de sacar ese humo se vuelve a sentar, pero algo mareada, estaba débil. Pero en eso llega Impa.
-Veo que ya te hiso efecto.- Dijo la sheikah que percibió el aroma y vio a su protegida mareada.
Zelda alza su mirada y ve a su guardiana que había llegado. Impa sin perder tiempo se acerca a su reina.
-Ten, toma un sorbo de esto y no más porque aun la medicina de la poción rosa aun está haciendo efecto.
Impa le da una botella de poción verde a Zelda para que recuperara de su energía. La joven da un sorbo y ahora siente un sabor agrio que recorría su lengua, tenía ganas de sacarlo pero no pudo porque se lo paso rápido. Pero valió la pena porque la energía de Zelda empezaba a reponerse.
-¿Cómo te sientes?- Pregunto Impa.
Creo que ya me siento bien. Gracias… yo….- Y Zelda otra vez fue interrumpida.
-No pierdas tiempo, mientras venia asía acá veía que los embajadores se acercaban.
Zelda no pierde más el tiempo y se mete a su baño y se alista para recibir a los embajadores. Unos minutos después la reina ya estaba lista. Una vez que sale del baño.
Antes de que te vayas, toma otro sorbo de la poción, no has recuperado todas tus energías y la medicina ya termino de hacer su efecto.
Zelda se queda le queda viendo de una forma triste a su guardiana. La reina de nuevo toma un sorbo de la agria poción verde y sin perder más tiempo se retira de su habitación.
-Espera.- Dijo Impa que la detenia.- el aroma a vino suele quedar luego en el cabello.
La sheikah le echa más perfume en la ropa y en la cara a Zelda que tose ya que no o esperaba.
-También suele quedar aun en la boca, así que come esto.- Impa saca una hoja de menta.
(Cof, Cof), ¿Cómo quieres que me la coma si tengo perfume hasta en la boca?- Dijo la reina que aun tocia.
-Lo siento.
-No te preocupes. Fue gracioso.- Dijo Zelda mostrando una sonrisa.
Pero la sheikah no mostro nada, ni un cambio en su rostro.- No pierdas tiempo.- Dijo sin tener reacción.
Eso borro la sonrisa de Zelda. Unos momentos después mientras Zelda caminaba pensaba lo que le hiso a su guardiana. Ella siempre la cuidaba y velaba por ella. Unos minutos después Zelda llega al cuarto del trono.
-Su majestad.- Dijo un embajador que hace una reverencia a la joven, mientras interrumpía sus pensamientos tristes.
Zelda hace un cordial saludo al recibir a los embajadores. Después de las cordialidades, la Reina De Hyrule sin perder tiempo se dispone a leer el documento donde presenta la alianza hecha del Reino De Hyrule con el Pueblo De Labrynna.
La reina después de leer dicha alianza cuidadosamente pone su firma. Una vez que la pone ve las marcas que estaban sobre la firma. Eran también firmas de sus antecesores al trono, eran los reyes que gobernaron Hyrule, también estaba su padre el Rey Daphnes Nohansen, también su abuelo Gustaf Nohansen, ahora Zelda seguía como sucesora al trono.
-Muchas gracias por su paciencia caballeros. Y disculpen las molestias que les cause.- Dijo la reina mostrando su educación.
No se preocupe su majestad. No dudamos que usted también tiene deberes que hacer. Aparte nosotros también causamos molestias, debido a un incidente que tuvimos con nuestro carruaje. Nos disculpamos también con eso. Pero los accidentes suelen pasar.
-No lo dudo.- Dijo la reina fingiendo una sonrisa.
Sin más que hacer Zelda invita a los embajadores a cenar antes de su partida de la tierra de Hyrule. Una vez que comían, Zelda veía discretamente a uno de los embajadores que tomaba una copa de licor, la joven se sentía aun mal, puesto que sabía y recordaba lo que hiso con su guardiana en el comedor. Impa la trataba de ayudar, pero Zelda negaba la ayuda y fue grosera con la sheikah. En esos momentos la reina recuerda lo que su padre dijo que ella era la que olvidaba que sus amigos sufrían si ella.
Después de un rato en el comedor. Los embajadores agradecen la cena que tuvieron y se retiran del lugar para irse a su tierra. Una vez Zelda ya sola, mientras acababa aun y el mayordomo y las criadas retiran los platos, la joven se le quedaba viendo la botella de licor que estaba en la mesa.
-¡Impa!
Pero la reina al llamar a su guardiana esta no responde.
-¡Impa!
Pero el resultado era el mismo, la sheikah no aparecía. Hasta que un mayordomo llega al comedor para decirle algo a su reina.
-Disculpe su majestad, pero vengo a avisarle que la señorita Impa no está, ella se acaba de retirar.
-¿Asía donde?- Pregunto la reina.
-A villa Kakariko, mi reina.
Zelda se queda pensando. Impa normalmente va a Kakariko durante la comida, pero esta vez no fue, ya que ella estuvo ha lado de su reina.
-Ya veo. Puedes retirarte.- Dijo la reina mientras tenía una vista ya cansada.
-Si mi reina. Con su permiso.
El mayordomo se retira. Zelda también se para y se retira también asía sus aposentos, pero mientras caminaba decide desviarse asía la biblioteca.
Un par de horas más tarde.
El manto de la noche cubría la tierra sagrada mostrando el lado oscuro del día, la oscuridad era adornada por las estrellas del firmamento. En el castillo ahora dominaba el silencio. En el cuarto de la reina su luz estaba encendida mientras las demás habitaciones estaban apagadas. Zelda estaba despierta, la joven estaba casi acostada, su espalda la tenía recargada sobre la cabecera.
La joven reina en sus manos sostenía un libro, era el último libro de la sección prohibida. Zelda estaba leyendo, su vista no se apartaba del contenido del libro, veía y leía cuidadosamente cada palabra, cada letra.
-No te has dormido.
Un voz se escucha interrumpiendo la lectura de la joven, esta se espanto, pero al voltear a ver asía esa persona reacciono de otra forma.
-¡Impa!- Dijo Zelda de forma alegre, estaba feliz de verla.
-¿Qué haces?- Pregunto Impa al ve a su reina despierta.
-Nada, solo estoy leyendo.- Respondió la joven sin cambiar su tono.
-Bueno solo vine a ver si estabas bien. Solo fui a ver permisos que me pedían en Kakariko. Bueno me retiro.
-Impa, espera.- Ordeno la reina.
La sheikah para, ya se iba a ir.- Si que se te ofrece.- Dijo de forma seria, como de costumbre.
-Sabes, es muy difícil hablar contigo.- Zelda cierra su libro y se para de su cama, se acerca y se pone al frente de la sheikah.- Yo solo quiero decirte algo y tu no me dejas.
Impa no dice nada y pone mucha atención.
-Si hace falta que me ponga de rodillas lo hare.- Zelda toma un respiro, la sheikah se queda algo desconcertada.
Impa yo quiero pedirte… No más bien quiero rogar tu perdón. Sé que yo no he sido la misma en estos meses, pero no es justificación para que yo te tratara de esa manera. Tú siempre me cuidas y has estado a lado de mí, has sido para mí una madre y yo te he sido una malagradecida. Ya perdí a mi padre, ya perdí a mi prometido y no te quiero perder a ti también, yo no sé qué haría sin ti. Por eso ruego tu perdón. Entenderé si no me querrás perdonar, también entenderé si me odias y no me quieres volver a ver.
Zelda contenía sus ganas de llorar. Impa se queda sorprendida, algo desconcertada. La sheikah no se sorprendió de la disculpa, si no por la forma en que lo hiso. Impa de nuevo ve a la joven, la ve a los ojos. Zelda después de la guerra tenía unos vacios, después dejaron de ser así y fueron cambiando llenándolo de tristeza, pero ahora eran los mismos ojos antes de la guerra que mostraban alegría y esperanza. La reina recupero su esencia cuando la perdió siendo una princesa.
-No hay nada que perdonar mi reina, yo estoy aquí para usted en cuerpo y alma. No importa lo que tenga que aguantar, yo estaré ahí.- Dijo la sehikah.
Pero eso no es justificación. Yo te hice mal y no te merezco la verdad.- Dijo Zelda mostrando su error.
-Está bien te perdono.- La sheikah acepta la disculpa.
-¿Enserio?
Impa le sonríe.- Si, enserio.
Zelda va y la abrasa e Impa la recibe.
-Muchas gracias Impa. Te quiero mucho.
La Reina De Hyrule volvió hacer la misma gracias a la ayuda de las personas quienes la amaban y ella aprendió que no estaba sola. Pero ahora ella y los demás tienen un reto que seguir sin su héroe y ese reto es superar lo mismo que supero Link una pelea contra una Deidad.
El tablero está listo Majora ya movió sus piezas. Ahora Zelda tiene que mover las suyas.
Ok las malas noticias son que suspenderé por un rato este fic. Ya voy en este punto de la historia y me he dado cuenta de mi escritura. Tengo que cambiarla en los primeros 16 capítulos. Mientras veía las vistas de mi fic me di cuenta de ello a partir del 17 tenían muchas, pero las demás no y necesitan que las corrija. Re subiré los capítulos y haré cambios, pero no cambiaran el propósito de este fic, solo mejorare ese aspecto de la escritura, diciendo lo que sienten mejor los personajes y esa clase de aspectos que necesita cada capitulo.
Pero a sabiendas que eso iba a ocurrir. Hice un fic nuevo para que no esperen demasiado.
Se llama el "Monstruo De La Espada Torcida": Este fic tratara de la historia de la Fiera Deidad en Termina, en estos momentos lo he publicado. Las historia esta enlazada a este fic de "Destinos Enlazados" (Vaya que le doy honor al nombre XD), explicara con detalles porque Oni es un antagonista aquí en este fic. Espero que sea de su agrado y espero que perdonen las molestias, pero juro que seguiré, mientras hago los cambios a los primeros capítulos.
Bueno por eso es todo me despido y hasta la siguiente actualización.
