Disclaimer: Ninguno de los personajes, del mundo de Harry Potter, me pertenecen. Todos pertenecen a JK Rowling. La trama es de BelleOfSummer.
Esté capitulo fue beteado por HunterLight Araiza y Doristarazona.
"Almost Perfect, Almost Yours"
Capítulo XXIX
"El Mal Menor"
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La Madriguera, 22 de Diciembre de 1996
Ottery St. Catchpole, Devon, Inglaterra.
Todo era borroso.
Humo…
Lo último y lo único que ella recordaba era…humo.
Hermione apenas podía respirar con tanto humo.
Estaba invadiendo cada parte que quedaba de ella.
Todo lo que ella quería era que desapareciera.
No quería darse por vencida. Su mente le estaba gritando que hiciera algo, que continuara, que sacara cada persona fuera de ese lugar abandonado y quemado.
Pero ella ya no podía funcionar más.
Su garganta le ardía, como si hubiera ingerido el mismo fuego, y necesitaba toser y perder más aire. Intento lanzar un Aguamenti en ella, humedeciendo su vestido y cubriéndose la nariz con el dobladillo empapado de su prenda para inhalar la mayor parte de oxigeno que le quedaba; respirando como loca por la espesa humedad.
Sabía que el agua de un Aguamenti se evapora antes del contacto con la maldición y no había ninguna contra maldición para esa clase de magia oscura así que no lo podía utilizar con el fuego maligno en sí, pero aun así lo podía usar como protección siempre y cuando el fuego no la alcanzara.
El humo ya estaba invadiendo sus pulmones. Ni siquiera se podía arrastrar a sí misma para acercarse al balcón abierto. Sintió como si algo estuviera tirando de ella para abajo, estrechándola en un fuerte apretón mortal, como si alguien estuviera intentando sofocarla apretándole el cuello.
Era uno de esos momentos cuando tu mente lucha con tu cuerpo. Todo te está tirando para abajo, indicándote darte por vencida pero simplemente no puedes porque sabes que cuando comienzas a cerrar los ojos, nunca más los volverás abrir.
Así que se arrastró. Incluso si apenas se podía mover, lo intentó con todas sus fuerzas porque su vida dependía de ello.
Tal vez su existencia no era mucho para algunas personas, incluso para Draco Malfoy.
Ella podía arder y morir y quizás a él en verdad no le importaría. Era un millonario sangre pura y podía estar con cualquier chica que quisiera. Tal vez se sentiría un poco culpable por un tiempo cuando ella muriera, tal vez, por pura suerte, la recordaría…pero luego, eso sería todo.
Él podía seguir con su vida como si nada hubiera sucedido.
Ella tenía amigos,amigos verdaderamente buenos. Por supuesto que ellos la recordarían. Pero, ¿quién era realmente ella para hacerse con sus recuerdos? Ellos la recordarían, pero de alguna manera, se desvanecería por el tiempo.
¿Quién en verdad la necesitaba tanto como para poder quedarse?
Incluso Theo la odiaba ahora. No es que ella pudiera culparlo. De alguna forma fue su culpa.
Pero Nana Demelza la amaba.
¿Y qué habría de la antigua familia con la que había crecido? Ya no tenía más noticias de ellos, excepto Adrian que siempre veía como estaba a través de sus cartas. Pero había crecido con ellos. De alguna manera, seguían siendo su familia. Sabía que ellos la amaban tanto como ella a ellos de un modo u otro.
¿Y qué hay de sus padres verdaderos? Ella no podía dejar que volvieran a sufrir. El haber perdido ya sus recuerdos una vez fue bastante difícil. Ni siquiera había pasado suficiente tiempo con ellos.
No podía darse por vencida.
Pero todo se estaba escapando.
La gran cantidad de brasas sopladas por el viento abrasador de repente parecían como esas hermosas hojas que caían en su gran jardín de antes.
Cuando era niña, le encantaba mirar a esos árboles gigantes, extendiendo los brazos a los lados para abandonarlos, girando y girando hasta que se sentía mareada y se caía al suelo.
Sonreía ante el bello caleidoscopio de imágenes, cuando las hojas de los árboles se caían sobre su rostro mientras ella yacía allí.
A veces, deseaba que todo siguiera siendo muy simple. A menudo se preguntaba antes por qué los adultos eran tan tensos con todo. Se dijo a sí misma que nunca sería así aunque se volviera mayor, que nunca se aburriría, y que nunca abandonaría su pequeño mundo.
Siempre pensó que podía quedarse y hacer todo para siempre.
Pero todo no podía durar.
Sin embargo, justo ahí, destellos de recuerdos pasaron girando vertiginosamente en su estado de mareo.
Y se sintió como si hubiera estado jugando en ese jardín una vez más. Giraba y giraba como un carrusel hasta que se mareó. De repente todo estaba muy calmado.
Pensó que tal vez eso era todo.
Tal vez estaba destinada a morir sola.
Cerrar los ojos era difícil, pero estaba en paz…
Y luego…no había nada más que humo.
Humo.
Podía volver a oler al humo.
Pero esta vez estaba mezclado con el aroma de los bollos de canela, galletitas recién horneadas y el aroma relajante de los granos de café tostados.
Y todo se sentía tan suave.
¿Era esta la simple sensación de haberse ido?
Sus ojos que revoloteaban se habían abierto finalmente para ver un sucio techo blanco. Tuvo que esforzarse en ajustar la vista para adaptarse al brillo.
Había un eje bailando alrededor del techo con algunas sombras que se movían de ramas de árboles. Ella movió la cabeza a un lado y vio una ventana de madera envejecida con textura de color ámbar, con cortinas de color damasco esparcidas a los lados para dejar que el brillo del exterior se dispersara en la habitación iluminada por el sol.
Al parecer estaba en el segundo piso de esta casa muy hogareña. Bajo la mirada y vio un vendaje, colocado cuidadosamente alrededor de su brazo. En verdad no podía sentir ningún dolor, solo pulsaciones molestas desde el interior del vendaje.
También tenía pequeños rasguños en sus codos, pero no le dolían para nada, solo le picaban un poco.
De pronto se dio cuenta que estaba vistiendo un sencillo camisón de color melocotón, que recordó que era de Ginny.
Miró alrededor y se percató que las pertenencias dentro de la habitación eran de hecho de Ginny. Estaba en el dormitorio de Ginny. En la casa de Ginny.
¿Pero dónde estaba? ¿Dónde estaba Ginny?
Se levantó lentamente, un poco mareada quizás por estar acostada. Tenía la garganta seca y su boca sabía a tiza.
Sus rodillas débiles se tambalearon mientras se acercaba lentamente a la puerta, todavía descalza.
Había voces en el piso de abajo, como si hubiera una conmoción o un debate.
Los utensilios de la cocina sonaban ruidosamente; todos parecían demasiado ocupados, tensos.
Las voces sonaban conocidas. Cuando abrió la puerta envejecida que rechinaba y dio unos pasos vacilantes en las escaleras, se asomó para ver a las personas dueña de esas voces.
Se sorprendió por la cantidad de personas que había abajo. Pudo distinguir algunos. El señor Weasley estaba abrazando a su esposa, quien parecía que acababa de llorar durante un año, con los ojos increíblemente hinchados. Ron estaba a un lado, apoyado contra la pared con la cabeza baja como si estuviera cansado. Harry también estaba allí, junto al mismísimo Profesor Snape. Estaban rodeados por gente que se veían más mayores y más severas. Estaba sorprendida de ver a Theo allí también, una cicatriz en su cuello que le llamó la atención, como si acababa de sobrevivir a una experiencia cercana a la muerte.
Pero no era solo eso.
Era el hecho de que, todo el tiempo, ellos estaban hablando de ella…
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—Tiene que hacerse, Potter. Es la única manera —Snape gruñó urgente, caminando de un lado a otro de la sala, con su túnica ondulando en la tensa atmosfera.
—No voy a permitir que nadie más muera —Harry gruñó frustrado. Era demasiado para él. Con todo lo que había sucedido, se cuestionaba implacablemente porqué demonios seguía de pie allí, conversando, luchando con opciones y tomando decisiones cuando todo lo que él quería hacer era encerrarse en una habitación y llorar en silencio.
Ginny estaba muerta.
Lo peor fue que él no estuvo allí para salvarla.
Ron lo estaba culpando por todo y él no le podía llevar la contra.
Ginny era su responsabilidad ya que era su cita esa noche.
Pero ¿dónde estaba él?
Estaba demasiado ocupado intentando salvar el mundo, terminando ser tan inútil como siempre. Se había excusado de la fiesta para hablar con Dumbledore acerca de los Horrocruxes que habían localizado. Ginny le suplicó que se quedara y disfrutara por un rato, pero él se sentía demasiado "protagonista" para hacerlo. Se prometió a sí mismo confesarle que la amaba después que terminara esa noche. Nunca pensó que sería la última vez que la vería.
Ginny encerraba una promesa. Se suponía que iba a ser su futuro. Hubo demasiadas cosas que se perdieron solo porque él fue demasiado altruista sobre el mundo que realmente no lo necesitaba.
Estaban en la Torre de Astronomía cuando todo sucedió. Dumbledore había de repente conjurado un Petrificus Totalus silencioso en Harry cuando había sentido que alguien venía.
Dumbledore quería protegerlo. Siempre había protegido a todos.
Incluso a su propio asesino.
Draco Malfoy había desarmado a Dumbledore, y el director dejó que lo hiciera. Durante su enfrentamiento, Dumbledore confesó que él sabía sobre la misión de Malfoy y de su serie de intentos sobre su vida pero permitió que se quedara en Hogwarts porque sabía que iba a ser asesinado por Voldemort si su secreto era expuesto y hubiera sido expulsado.
Pero incluso con esas palabras, el bastardo sin corazón igual lo asesinó.
Lo mató y lo hizo sin siquiera un pizca de remordimiento en su rostro frío y ártico.
Y Harry no pudo hacer nada al respecto. Fue inútil. Fue frustrante, solo parado allí, gritando sus propios pensamientos, pero sabiendo que sin importar que, nadie podría escucharlo y no pudo hacer nada al respecto.
Ahora, en mayor medida, no dejaría que volviera a suceder.
Simplemente no podía dejar que nadie más se volviera a sacrificar.
—La Sta. Granger es nuestra única oportunidad, Potter. Draco ya no me escucha. Ni siquiera confía en mí. Todo se salió de control. El plan inicial del Señor Oscuro era dejar que a Draco lo mataran junto con su misión para castigar a su padre por fallar en su tarea. Pensó que Draco no lo podría hacer, pero todo cambió cuando él probó lo contrario. Sobrepasó las expectativas del Señor Tenebroso y ahora tiene todo su apoyo, incluso haciendo que el muchacho lidere en una serie de diatribas asesinas. El Señor Oscuro estaba demasiado complacido por el hecho que uno de sus grandes enemigos, uno de los magos más grandes de todos los tiempos, el mismo Dumbledore, fuera asesinado por un adolescente, el adolescente que él mismo había entrenado. Sintió como si fuera un insulto para Dumbledore y él se deleitaba con eso. De pronto el Señor Tenebroso está muy orgulloso de su propia creación, como le gusta llamarlo. Draco es ahora considerado como su mano derecha. Sabe casi todo y nunca lo comparte con ninguna alma viviente. Nadie lo puede calmar esta vez, Potter…excepto la persona que él cree que está muerta —explicó Snape. Su voz hosca era demandante,urgente.
—¡No se la puede entregar! —Theo de repente estalló. —No la salvé para que ustedes chiflados puedan entregarla como una comida a ese psicópata solo para calmarlo. ¡Están todos enfermos! ¡Hablan de Hermione como si fuera carnada para tiburones! —agregó. Él conocía las implicaciones de lo que Snape estaba intentando decir. Él había crecido con el mismo padre psicótico y obsesivo. Su padre era un Mortífago y en la actualidad estaba en Azkaban después de irrumpir en el Departamento de Misterios el junio anterior.
Pero no hasta que él había quebrado completamente a su esposa y la asesinó.
El verano anterior, el padre de Theo había sido tan devoto con su juramento para el ascenso del Señor Tenebroso que tuvo que entrenar a su propio hijo para que siga sus pasos. Sin embargo, la madre de Theo era algo muy diferente. Ella no creía en nada en lo que su esposo consideraba.
Ellos fueron producto de un matrimonio arreglado pero su padre había estado ridículamente enamorado de ella desde la primera vez que se conocieron. Sin embargo, Theo no lo llamaría amor, cuando todo lo que hacía era golpearla solo para demostrarle su amor y control sobre ella. Una vez le dijo a Theo que como hombre, disciplinar a la esposa de uno era importante, dejar que viera su dominancia y ascendencia. Esa era la forma del mundo.
Al principio, Theo realmente había creído en eso. Solía creer que aquellas heridas y raspones en su madre eran normales, hasta esa vez que la vio, llorando y sangrando en un rincón del estudio de su padre.
Fue la primera vez que la había visto llorar. A menudo escuchaba sus gritos y suplicas cada vez que su padre la "disciplinaba" cada noche, pero por la mañana, aun con sus heridas, seguía preparando el desayuno y sonreía cariñosamente a su esposo. Incluso él la besaba delicadamente, como si fuera la muñeca de porcelana más hermosa y vulnerable en el mundo. Esa fue una de las razones por la cual Theo en verdad había pensado que todo estaba bien, que era simplemente normal, como su padre le había dicho.
Sus padres se amaban. Podían ser una pareja retorcida pero se amaban.
Pero estaba equivocado. Debió haberlo visto venir. Tendría que haber sabido que su madre y él estaban viviendo con un enfermo psicópata.
Fue en ese momento cuando él finalmente había tomado la decisión de huir con su madre. No quería ser como su padre. No quería ser un Mortífago. La persuadió para que se fuera con él, pero ella estaba demasiado enceguecida y tenía miedo de hacerlo.
Tal vez, la locura de su padre también se había apoderado de ella.
Pero él ya no podía soportarlo más, y con el pasar del tiempo, la había finalmente convencido de irse con él.
Por desgracia, el destino nunca había sido exactamente bueno con ellos.
Fueron atrapados. Esa noche lo atormentó desde ese entonces.
Su padre trastornado no había dicho nada mientras arrastraba a su esposa que rogaba en las profundidades de su dormitorio.
Theo intentó pelear con él pero su padre era demasiado fuerte y la magia oscura estaba ya fluyendo fuera de su sistema, dominando cada uno de sus movimientos y haciendo que su hijo fuera brutalmente golpeado contra la pared.
Lo último que escuchó fueron los gritos de su madre antes de desmayarse.
La mañana siguiente, encontró a su padre en un rincón de la habitación, meciéndose hacia adelante y atrás mientras lloraba y tenía el cuerpo sin vida de su esposa en sus brazos…
—No…no lo puedes hacer. No sabes lo peligroso que es esto —Theo negó con la cabeza, desconcertado, alivianando ese recuerdo en particular fue demasiado duro para él. Siempre había sido estoico y fuerte, pero le tomó mucho tiempo ser esa clase de persona.
—La chica es la única manera, Sr. Nott. Ahora El Señor Tenebroso favorece a mi ahijado. Él es literalmente la persona que está a cargo cuando el Señor Oscuro no está. Conoce la mayoría de sus secretos. Fue entrenado personalmente por el mismo lord en el verano y nadie sabe lo profundo que fue ese entrenamiento. Ya nadie sabe el poder que yace detrás del muchacho. Ni siquiera puedo realizar Legeremencia en él sin contradecirme y romperme la cabeza. Ahora es así de poderoso. La única manera de llegar a él es través de su debilidad, a través de ese cierto hilo que se mantiene en su alma, de alguna manera… Hermione Granger. Él cree que está muerta y cada segundo que esa realidad entra en su mente, se vuelve cada vez más desprovisto de todo sentimiento. Se está convirtiendo en el Señor Oscuro en persona —explicó Snape de manera presuntuosa.
—¡A él no le importa una mierda Hermione! La considera alguien inferior por su sangre. ¡Todo lo que piensa ese imbécil es en sí mismo! —Theo espetó. Parecía como si quisiera estrangular a su profesor. —¡Usted no lo entiende! Está enviando a una chica inocente con un asesino ¡Un Mortífago!¡Más valdría haberla matado!
—¡Tú no sabes nada, Nott! Sí, él la considera como una sangre sucia. Y sí, su creencia sobre el fanatismo de la sangre, y chovinismo sigue intacta. Pero él la quiere, sin importar lo confuso que es para él, es muy evidente que él todavía la quiere. Estuve allí durante su temperamento indómito cuando se había enterado y pensó que estaba muerta. Casi se había desgarrado a sí mismo, lastimando a casi todos quienes se acercaran a un centímetro. Durante los años que he estado con el muchacho, nunca lo había visto así. Está yendo contra la naturaleza. No conocen el nivel de posesividad y obsesión que tiene con la chica. De hecho podría vender su propia alma solo para tenerla viva de vuelta, pensando que realmente murió. Y eso no es una amenaza en vano en absoluto. No. Ha estado investigando las superficies más oscuras de la misma Necromancia, pensando que puede revivirla. Se ha vuelto loco, sí. Él puede hacer de todo, sí. Pero lo haría por ella. Estoy seguro que nunca lastimaría a la muchacha, —explicó Snape, caminando en círculos, con la intención de que cada oído lo escuchara.
—Ahora, piensen en esto. Si la Sta. Granger está allí con él, tal vez pueda pensar las cosas dos veces. Sé que ella puede afectarlo mucho en todo. Con su ayuda, podremos descubrir los secretos más profundos del Señor Oscuro, viendo como él comparte algunas de sus ideas con Draco ya que lo considera como su aprendiz en este momento. Al hacer esto, no solo podemos darle una retribución a las personas que murieron pero también podemos terminar todo y salvar lo que queda. Todavía podemos tener justicia…incluso por la muerte de la Sta. Ginny Weasley —Snape dijo las últimas palabras muy lentamente, mirando a Ron Weasley quien estaba en ese momento negando con la cabeza y golpeando la pared por la frustración, mientras que sus padres lloraban por la pérdida de su única hija.
—¿Entonces estás diciendo que deberíamos hacer de la muchacha una espía? ¿No sería demasiado peligroso? No todo el mundo puede ser como tú, Severus —Nymphadora Tonks y un Auror intervinieron.
—Sí, pero piensa en esto. Severus tiene un punto —Kingsley Shacklebolt, un Auror y miembro del Guardia Avanzada de pronto habló. —La muchacha puede ser útil. De todos, ella es la única que estamos seguros que el Sr. Malfoy no lastimará. Podemos entrar por la puerta de adelante, pero sabemos muy bien que meterse por la puerta trasera puede ser mucho más exitoso.
—No-no pueden hacerlo. ¡Ellos ya mataron a mi hermana! ¡Sólo lastimarán a Hermione! ¿Qué demonios les pasa? —Ron comenzó hablar por primera vez. Su voz estaba ronca de tanto llorar, sus puños casi sangrando por lo que le había hecho a la pared. —¡Di algo, Harry! ¡Tú jodidamente sabes que esto es una mierda! ¡No dejes que nadie muera otra vez por tu maldita seguridad!
—¡No quiero esto, Ron! ¡Tú sabes muy bien como esto me está carcomiendo por dentro! Si pudiera cambiar mi vida por la de Ginny, ¡lo haría! ¡Pero lamento por ser tan inútil como la mierda! ¡Lamento no haberla salvado! ¡Lo lamento por no saber! ¡Incluso lamento que todavía siga respirando en este momento! ¡Ya me siento culpable y no necesitas recodármelo una y otra vez de lo mucho que lo arruine!
—¡Bueno, me alegra que lo sepas!¡Confié en ti para que la cuidaras esa noche! ¡Si nunca hubieras nacido en un principio, ella no hubiera sido arrastrada en todo este problema en el que estás constantemente! ¡Todos mueren por ti! ¡Es hora de que madures y dejes de ser un maldito cobarde! Eres…—Ron no pudo terminar de hablar ya que Harry se tiró encima de él y ambos cayeron al suelo.
La orden comenzó a sujetarlos, pero eso no los detuvo de dejarse de gritar e insultarse.
—¡Potter! ¡Weasley! Esto tiene que terminar…
—¡Eres un maldito cobarde! ¡Dejaste que mataran a mi hermana! Ella estaba enamorada de ti, ¡pero dejaste que la quemaran allí! ¡Sólo dejaste que la mataran! ¿Cómo puedes dormir por las noches? ¿eh? ¡Cuando no hiciste nada mientras ella se estaba quemando y gritando por tu maldita ayuda!
—¡No sabía lo que iba a suceder, Ron! ¡Yo la amo! ¡Amo a Ginny, maldita sea! Y…
—¡Si la amaras, pudiste haber estado ahí! Pudiste haber…
—¡Basta ustedes dos!
Parecía como si cada movimiento o actividad se había detenido temporalmente mientras que cada cabeza giraba hacia la castaña que lloraba en las escaleras.
Hermione Granger lucía muy frágil y quebrada. Estaba pálida como un fantasma, descalza y se aferraba de su fino camisón para apoyarse.
Pero tenía la expresión más determinada e indomable en el mundo.
Incluso más cuando pronunció las siguientes palabras: —Lo haré.
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Canción para este capítulo: "Set Fire to the Rain" de Adele
