¿SEAMOS SUGESTIVOS?
29. Nuevas Experiencias
Palabras: 995
Desarrollo: AU escolar
Rating: M (levemente explícito)
Resumen: La curiosidad es algo normal, más cuando tu hermana te comenta de cosas que a experimentado y tu no has tenido la oportinidad ¿verdad?
El adolescente observó nuevamente a la chica sobre sus rodillas. Elsa era un año menor que ella y reconocida por ser de una familia de buena situación, como la suya. Razón obvia de porque estaban en el mismo colegio, pero también era conocida por ser reservada y madura. Todavía no podía creer que la tuviera en ese salón para él.
Con una mirada afilada y torcida la detalló y memorizó en su mente: falda de cuadrillé azul y blanca levemente elevada por la manera en que estaba sentada sobre sus rodillas, la blusa escolar y corbata con la insignia del colegio. Su cabello recogido en una trenza francesa y su rostro levemente avergonzado, sus pálidas manos estaban sobre la camisa de Hans, manteniendo el equilibrio. El pelirrojo sintió una suave presión sobre ellos.
- ¿Nerviosa?- el pelirrojo levantó una ceja interrogante.
- No- susurró la chica bajando su vista.
- Mentirosa- dijo Hans- Podemos dejarlo hasta aquí. Anna no tuvo miedo cuando la toqué.
- No lo tengo.
- Vamos Elsa, estas aquí porque estas celosa de tu hermana menor.
Ella no respondió, se limitó a morderse los labios.
Anna tenía el carisma y personalidad que le faltaba a su hermana mayor. Era obvio que se acercó a ella y una cosa llevó a la otra con la pelirroja.
Claro, nada más haya de unas manos traviesas por supuesto. Y ahora, su suerte tocaba a la puerta teniendo a la hermana mayor. La tímida y recatada Elsa, que le pedía que le mostrara lo mismo que Anna, simples celos fraternos. Bien sabía de eso teniendo doce hermanos.
- Yo…- susurró ella- Quiero saber que se siente que te toquen… Anna dijo que eras bueno.
Hans se sorprendió. No pensaba que las dos chicas fueran a contarse ese tipo de intimidad, eran muy cercanas, pero más le agradó el interesante elogio de la menor.
- Bueno, gracias- dijo el muchacho, incómodo al aceptar el halago- Pero prefiero saber lo que tu pienses luego de esto.
Sintió como los dedos de Elsa se movieron sobre su hombro cuando subió su falda, mostrando la tela blanca de su ropa interior. Su índice rozó suavemente la tela, uniéndose otro dedo en un leve frote que hizo el cuerpo de la rubia moverse incómodamente.
- Vamos, recién estoy iniciando- le recriminó el pelirrojo- te prometo que no te dolerá.
- Está bien… - susurró avergonzada Elsa ante los movimientos de su cuerpo.
Los dedos volvieron a masajear la tela, bajando un poco más de su primera caricia e intensificando a cada movimiento.
Parecía que comenzaba a hacer bien las cosas ante la manera en que Elsa respiraba y el sonido del aire salía levemente ruidoso por su boca.
- ¿Está bien? – dijo Hans susurrando a lo que escuchó un leve "si" de respuesta.
Con su otra mano, y bajando la frecuencia de aquella caricia íntima, desabotonó el centro de la blusa escolar de la rubia observando la prenda que cubría su pecho, una camiseta deportiva que marcaba levemente su pecho que comenzaba a formarse. La levantó para apreciar un pecho abultado decorado por areolas rosadas.
Elsa se ruborizó al ver como el pelirrojo observaba su cuerpo.
Posó su mano sobre el juvenil seno colocando dos de sus dedos sobre un rosado manchón.
- ¿Qué vas a …?
- Shhh- silenció Hans levantando su mirada a la adolescente- ¿Quieres que nos descubran? Oaken está de guardia y podría decirle al rector Weselton.
- Pero…
- ¿No querías sentir lo mismo de Anna?- le comentó
Elsa afirmó con su cabeza.
- Entonces confía en mi.
Volvió su mirada al pecho de la joven, posando sus labios sobre la piel expuesta, sintiendo como la piel y la respiración de Elsa se contraían.
Los labios rodearon el pecho descubierto, dejando un rastro invisible de besos y el roce de su nariz sobre el, sintiendo el suave aroma a jabón que tenía el cuerpo de su propietaria y el movimiento involuntario de su cuerpo al tacto de su boca.
La mano que tomaba el pecho bajó hasta la cintura, manteniendo el cuerpo ajustado al suyo, su lengua decidió inspeccionar el pecho, coronando el pezón con su saliva y escondiéndolo entre sus labios escuchándose un leve sonido de succión.
Sintió los brazos de Elsa moverse hacia su rostro, tocando su cabello, dándole una deliciosa descarga eléctrica que comenzó en su cabeza y murió en su entrepierna. Mientras sentía que aquellas manos lo presionaban más para acariciar esas pequeñas colinas.
La joven respiraba entrecortado, mientras sentía como su pecho era suavemente mordido y comenzaba a humedecerse entre sus piernas. Era algo asqueroso, si lo pensaba con frialdad, pero era una sensación muy liberadora.
Hans le encantaba verla así, la retacada joven comenzaba a despertarse y todo gracias a él. El mismo comenzaba a despertar al sentir lo incómodo que sentía su pantalón. Hans bajó más una mano, tratando de llegar a la entrada de la chica sin parar de probar su juvenil pecho.
El contacto no se logró al escucharse el timbre del fin del recreo.
Elsa salió de su trance y se bajó de las rodillas del muchacho arreglando lo mejor posible sus ropas. Hans se levantó con cuidado, tratando de que aquel bulto desapareciera. Estando seguro que se veía normal y la joven vestida, fue hasta la puerta.
Sintió un jalón en una de sus manos. Elsa miraba el suelo sosteniendo la tela de su blusa.
- ¿Qué?- preguntó Hans
- Quiero seguir probando esto- comentó Elsa con el rostro enrojecido.
- No hay recreos tan largos- dijo Hans
Quiso irse pero Elsa no lo dejó.
- Mis papás se van de viaje mañana y Anna estará con Kristoff, tiene un perrito nuevo- comentó Elsa levantando su vista.
¿Estaba invitándola a su casa para continuar?
Hans se rascó la cabeza sin saber que decir.
- Bueno… ¿Después de clases?
Elsa sonrió
- Después de clases.
Hans asintió antes de salir del salón.
Habría una cita.
Hola a todos, espero que esten teniendo un buen día. Este texto lo tenía listo desde hace tiempo, antes de pensar en publicar aunque en algun momento pensé cambiar toda la trama ayer, pero la dejé, espero que haya sido interesante de leer.
¿Pueden creer ya mañana se termina estos drabbles diarios? ¡Cómo pasa el tiempo!
Mañana se viene la guinda del pastel "La petite mort"
Nos vemos pronto.
