Antes que se distraigan con la lectura. Quiero hacerle saber, una vez más, lo feliz que me han hecho a lo largo de estos 29 capítulos. Hoy pensaba que todos los capítulos fueron inventados sobre la marcha, no tenía una historia planeada, ni siquiera habia pensado en que Tobio se enamorase. Y fue gracias a ustedes, que encontré el ritmo de la historia y le di un curso.

Gracias por no dejar que abandone.

Me han hecho pulir mis habilidades n.n las quiero.

Y si quieren y tienen tiempo las espero en mi nueva historia. "Tormenta de Nieve" (KageHina-KurooTsukki) …no dejo el link por ff me borra algunos símbolos.

Nos vemos. Day G.

Gracias.

…..

Capítulo Final: ¿Por qué? …Por qué lo amo.

Dicen que un buen destino, es que dos personas se encuentren, cuando ni siquiera se estaban buscando.

.

Luego del baño, dejé a Hinata descansar un momento en mi habitación.

Busque nuestros bolsos y mientras él dormía, puse a lavar nuestra ropa.

Aún era temprano, por lo que aproveche a abrir las ventanas y que se renovará el aire luego de tantos días.

A pesar de que había faltado una semana casi no había polvo y mugre. Por lo que mientras Shouyou dormía, me dediqué a dejar un poco más ordenado.

Y de una corrida, salí hacer unas compras para la cena y el desayuno.

Cuando volví, aún el comedor y la cocina se encontraban vacíos.

Dejé las cosas en la heladera y me dirigí a la habitación.

Mi niño dormía tranquilo.

Amaba con todo mi corazón tenerle en mi casa. Me sentía acompañado. Y sobre todo feliz y extasiado. Me llenaba de energía y vida.

Yo también me sentía un poco cansado, por lo que me acosté a su lado.

Hinata sintió mi presencia e instintivamente giro para encontrarse con mis brazos.

Si...Yo quería disfrutar cada uno de esos momentos...pero sabía que al día siguiente se iría... Y eso me entristecía. Yo lo quería por siempre allí, conmigo.

El sol del atardecer empezó a iluminar la habitación, bañándola de un hermoso color naranja.

Yo sólo esperaba que la noche fuese eterna. Quería pasar toda la noche con él como se debía.

-¿Cuánto dormí?...

-Poco más de una hora.

-¿Necesitas ayuda con algo de la casa?

-Ni más faltaba... Yo me arreglo. Tú descansa. ¿Tu madre ya sabe que hoy no irás?

-Si... Suga se encargaba de eso. En algún momento...quiero presentarte a mi mamá.

Sus palabras estaban cargadas de esa inocencia que le había hecho perder días atrás.

Me sentí nervioso y asustado.

-No creo que sea conveniente... Deberíamos esperar a que seas más grande, podría reaccionar mal.

-¿Esperar cuánto?- su voz había cambiado por el tono caprichoso que sabía usar para convencerme de algo.- quiero venir más seguido. - se quejó.

-Vienes todos los días - conteste sabiendo muy bien a qué se refería, queriendo ver con que me salía.

-Todos los días... Dos o tres horas. Yo quiero pasar todos los días así... Como estoy ahora, sin preocupaciones de volver.

-Tu madre no entenderá eso. Y menos aún porque somos hombres. Debes esperar a crecer un poco más. Mientras seguiremos así.

-Quiero vivir contigo.

Y ahí estaba. Tomando carrera y escapándose nuevamente.

Ahí estaba llegando de nuevo a la meta, cuando yo ni habia escuchado el disparo de salida.

-Ah hahah... ¿Me aguantarías todos los días? -

No, está vez, no iba a pensar las cosas. Iba a dejar que sucedieran. Tenía planeado vivirlas. Y que fuera lo que Dios quiera.

-¿he? Yo nunca pienso dejarle... Así que supongo que tengo varios años por delante para aprender su ritmo. A parte conmigo usted es de otra forma. No eres el Tobio Kageyama que entró una vez al gimnasio. Bueno... Lo sigues siendo... Pero no conmigo.

Sonreí con gusto, a pesar del poco tiempo juntos, él parecía conocerme muy bien.

Hinata largo un bostezo, mientras yo acariciaba esa cabellera rebelde.

-¿Algún día dejaras de decirme "usted", "señor" o "Kageyama-san"?

-Me gusta llamarle así...

-A mi gusta cuando me llamas por mi nombre.

-Por el momento seguiré llamándolo señor. Y los demás nombres... me gustan como suena. Y me recuerda que usted es mucho más grande... Y eso me genera protección.

-Hahah sales con cada ocurrencia.

-Lo importante es que ya va riendo dos veces. Así que seguiré diciendo cosas así.

Lo tome para buscar su rostro.

No me cansaría nunca de besar sus labios.

Shouyou abrió su boca y me dejó explorarla con mi lengua, como tanto me gustaba.

En un momento escuche un gemido ahogado y decidí parar.

-Tenemos una larga noche...

Hinata asintió dócilmente.

-¿Qué quieres cenar? -

-Cualquier cosa está bien... ¿Quiere que le ayude a cocinar?

-No, está bien. Busca algo que hacer hasta la hora de la cena. Mi computador está en el comedor...

-¿puedo quedarme aquí? ¿Con el computador?

-Claro... Ahí te lo traigo.

Le lleve a la cama la notebook y se la conecte a internet.

-Gracias Kageyama-san...

Sonreí antes de ir a la cocina.

...

No me gustaba mucho cocinar... Por el simple hecho que mi mente se activaba cuando lo hacía. En la soledad de la cocina y con el sonido del cuchillo, mis ideas y temores tomaban forma.

Y lamentablemente Tooru vino a mi mente.

¿Cómo hacerle entender? ...

¿Cómo hacerle entender que ya no habría nadie más?

¿Que tenía planeado quedarme con Shouyou hasta el final de mis días ?... O hasta un simple final...decido por cualquiera de los dos...

A mí no me importaba si quería hacerme un daño. Me importaba Hinata... No podía permitirme que metiera cuentos y mentiras en su cabeza.

Yo no estaba preparado para que Shouyou se enojase conmigo, se alejase de mí, no lo estaba ni lo estaría, y menos que lo haga a bases de mentiras.

Pero no podía protegerlo siempre. Y en algún momento me temo que se cruzarían. Y eso me aterraba, me oprimía el corazón.

Hinata no era alguien más, era todo.

Era una luz radiante y hermosa que iluminaba cada rincón de mi corazón. Y no aguantaría verle mal... No soportaría verle dolido...ni yo aguantaría el dolor.

Por el momento...por el momento... Me veía muy vulnerable... Sin poder aguantar siquiera alguna mirada despectiva de Shouyou. Porque yo, en ese momento necesitaba para vivir, su querer.

...

Mientras la cena se terminaba de hacer, colgué en mi pequeño balcón, todas nuestras prendas. Más que nada las de él, así al día siguiente no debía ir a su casa a buscar.

...

Cenamos tranquilamente.

Shouyou me contó cuantos trucos le había enseñado Kuroo para hacer sus bloqueos más efectivos. Y todas las cosas que tanto Lev y Yaku le habían mostrado para unos buenos remates y aprender a recibir.

Estaba entusiasmado para aplicar lo aprendido cuanto antes.

-Quiero tener mi primer partido de práctica para ver qué tan efectivo serán.

-Me parece bien.

-No tengo la altura suficiente...pero puedo saltar y esa es mi manera de volar. Quiero ver el nuevo equipo de Seijoh. Y probar lo que aprendí contra ellos.

Dejé los palillos sobre el plato...

-No te acerques demasiado a Oikawa. No quiero que tenga oportunidad de hablar contigo. Por favor.

-No se preocupe Kageyama-san...

-Promete que si te dice algo, me lo dirás. Me lo dirás todo. No me ocultes cosas, no me ignores y hagas razonamientos innecesarios...ven y habla conmigo.

Lo mire con seriedad. Necesitaba que me escuchase en ese momento. Que mis palabras no fuesen pasajeras.

-Perdón... No volverá a ocurrir lo del otro día.

-Termina tu cena ¿Si?...

Asintió comiendo todo lo que había en su plato.

-Voy a lavar estas cosas. Mientras, llama a tu madre para hablar con ella y hacerle saber que estás bien ¿sí?...

Me dirigí a la cocina un poco tensionado.

Lo escuché hablar con su mamá, y le contaba emocionado todas las cosas que había hecho y los lugares que había conocido. Después de unos minutos corto y fue a buscarme a la cocina.

-Listo Kageyama-san...

-Bien... Si quieres ve a acostarte...aun debes estar un poco cansado. En un momento iré yo.

Me abrazo por detrás y sentí un beso fuerte en la espalda.

-Entonces lo espero en la habitación.

Aquello, y como la mayoría de sus actitudes, me tomo por sorpresa, haciendo flaquear un poco mis piernas. Queriendo ir y empezar de una buena vez mi noche con él.

...

Apague una a una las luces y dejando el lugar en total oscuridad, me dirigí a mi habitación.

Se empezó a escuchar viento.

Me asome por una de las ventanas y vi que de a poco empezaba a llover.

Sería una noche más que ideal para pasar junto a mi niño.

Shouyou se encontraba mirando vídeos musicales.

Apago la notebook y se acomodó en su lugar.

También me acosté, apagando la luz del velador. Y dejando que solo entrase la luz de la calle.

-Está lloviendo.

-¿Tormenta fuerte?

-No no...Sólo lluvia, no te preocupes.

De verdad no le gustaban las tormentas. Y lanzó un suspiro de alivio.

-Ven...quiero abrazarte. - ordene.

Shouyou se acercó a mí con su ya conocida fragilidad y me dejó abrazarle.

Verlo llevar mi sweater me producía miles de sensaciones por demás eufóricas y pasionales.

Mi abrazo se transformó en caricias prolongadas. Haciéndose más atrevidas.

Si había algo que me encendía por completo...eran sus gemidos.

Cuando empecé a escucharlos, mientras mis manos hurgaban la parte baja de su vientre, fue cuando decidí que era hora de desvestirlo completamente.

Así que le saque aquella prenda junto con su pantaloncillo de dormir.

Baje despacio su bóxer...queriendo tocar con cuidado y ver cuán duro ya se encontraba.

-Solo fueron unas caricias... Y ya estás más que preparado...

Hinata me tomo de sorpresa besando con fuerza mi boca.

-es que...me gustan sus caricias señor...

Sonreí al pensar porque me llamaba de esa manera... Creo que a ambos nos producía el mismo morbo. El morbo de llevarnos 10 años.

-Me gusta todo de ti... -susurre - y tu edad... Que seas tan joven... Me encanta... Me encanta haberte enseñado... - no pude evitar al decir aquello, tomar su pene ya erecto- siendo tan inocente... Haber sido yo el único en probar todo de ti.

Lo masturbe por unos segundos...queriendo escuchar cuanto le gustaba.

Luego dejé, como él quería, que me desvistiera.

Lo ayude a sacarme todo, para quedar como él.

Me senté en la cama, queriendo que él se sentase arriba de mí.

Mientras Shouyou me abrazaba, sentí como lamía despacio mi cuello, así que aproveché para seguir masturbándole.

A veces lo apretaba con fuerza y recibía de su parte algún pequeño mordisco.

Mientras gemía en voz baja lo escuché decir: -quiero hacerlo.

-Pero no estás preparado.

-No importa... Quiero hacerlo.

Mordió con más fuerza la parte baja de mi cuello, haciéndome sentir que de verdad quería hacerlo.

-Hazlo tú- ordene- introdúcelo tú mismo.

Llevo sus manos hasta mi pene. Sentir el tacto de su pequeña mano me calentaba mucho.

Sin ningún problema logro ponerlo en su entrada y empujar un poco. .

Me senté más derecho y sin pensarlo lo introduje del todo.

El interior de Hinata me recibió rápido.

-¿Ve?... Ya está acostumbrado a ti...- susurro.

Tome su cara con ambas manos y abrí su boca para besarlo.

Metí mi lengua lo más que pude.

-Me encanta...me dan ganas de follarte en cualquier lado... Sino necesitamos preparación... Podría hacerte mío en cualquier lugar...con solo bajar tu pantalón... - lo bese nuevamente por demás eufórico... La fragilidad y docilidad del niño me ponían a mil por hora - Eres... Tan perfecto...

-A mí me gusta hacerlo en su cama-

Sonreí con ganas, aún sin moverme, disfrutando como su interior me daba calor... Estar dentro de él era realmente grandioso.

-Nuestra cama... - articule mientras veía como reaccionaba ante la primera embestida. - Quiero que te adueñes de cada cosa- volví a sacar y meterlo con fuerza - ¿Entiendes? ... - otra embestida - mis cosas son también tuyas...quiero darte todo de mí. -

Asintió entre esos gemidos que se volvía gritos.

Mi pene entraba tan fácil y aun así me apretaba un poco.

-Quiero que tú te muevas...

Me quedé quieto tomando sus caderas, mientras de a poco comenzaba una suave cabalgata y cuándo noto que no le satisfacía empezó a dar pequeños saltos que me enloquecía. Haciendo llegar mi pene hasta lo más profundo.

Lo tome con más fuerzas de su cadera y lo ayude a moverse más alto. Hasta que se cansó y se tiró sobre mí.

Lo abrace volviéndome a mover por mi cuenta.

Dándole todo lo que más podía.

Shouyou se aferró con fuerza a mi espalda, y tomando con mis manos sus nalgas, las abrí lo más que pude, sintiendo como le daba más espacio a la entrada.

Termine minutos después de que él lo hiciera.

-¿Te duele?

-Solo un poco- susurro aún encima de mí.

Bese su cabello.

Acaricie con cuidado todo su trasero, dándole un pequeño masaje.

-La próxima vez... Déjame lamértelo...me gusta hacerlo ¿sí? ...

-Sí, Kageyama-san...

-¿Quieres dormir?

-Un ratito...

-¿Un rato?

-Bueno, lo que usted duerma. Siempre se despierta a mitad de la noche queriendo más - dijo riendo bajito.

-Hahah tienes razón... Pero es que debo aprovechar. No todos los días un lindo niño como tú se presenta para dejarse hacer lo que quiero.

Acomodó su cabeza en mi pecho.

-Siempre podrá hacer lo que quiera... ¿Puedo dormir así?

-Claro.

Shouyou giro su cabeza y al cabo de unos minutos se había dormido.

Como pude, logre taparnos y así dormimos hasta donde el sueño de ambos durase.

...

Al final ambos dormimos de corrido toda la noche.

Era nuestra primera noche juntos, luego del campamento y luego del viaje, por lo que aprovechamos a descansar y mejor aún, que no había que poner despertador.

Hinata se levantó al baño y como era de esperarse me despertó al moverse.

Se colocó el sweater y salió corriendo en puntas de pie.

Tome mi celular y eran cerca de las 8 am. Por lo que era prudente levantarnos.

Tenía que entregar un trabajo, por lo que prepararía el desayuno antes de irme.

Cuando Shouyou salió del baño me saludo con un tierno beso.

-¿Puedo bañarme después del desayuno?

-Si claro... Pero espérame que primero me duche. Acuéstate, hace frío, yo te llamo cuando esté el desayuno ¿sí?

-Ossu... Digo ¡Sí!

Tome ropa y una toalla y lo dejé en la habitación.

Fue muy divertido, verle acostarse boca abajo. Había días que le dolía un poco más que otros.

...

Hinata desayunaba tranquilo mientras miraba una película en mi computador.

De a ratos su mirada brillaba y sin notarlo sonreía.

Quería pasar cada día de mi vida, así, disfrutando esa presencia silenciosa, ruidosa, armoniosa, tormentosa. Con esos caprichos adorables que le surgían, sabiendo que yo respondería ante todos ellos sin inmutarme.

Me coloque arriba de la camiseta, un sweater negro de lana y arriba una chaqueta de abrigo. Lo poco que habia llovido la noche anterior, se habia convertido en un fuerte viento del sur, y se notaba el frio que hacía.

-¿Me esperas? Volveré para el almuerzo.

-Sisi… ¿mi ropa?...

-Te deje sobre la cama tu muda para el club… y vi que no tenías mucho abrigo. Así que te deje un sweater de lana…lo usaba en secundaria, pero esta como nuevo, asumo que te servirá y te quedara bien. Puedes quedártelo. – sonreí ante su entusiasmo- y también te ayudara a ocultar las marcas.

-Gracias Kageyama-san. ¿A dónde va?

-Tengo que ir a entregar unos planes de emergencia y evacuación a una fábrica de cerámicos. Por eso volveré hasta el almuerzo. Toma- le entregue la llave del departamento.

-Nono…llévesela consigo. Yo me quedare aquí.

-Esta es tu llave Shouyou…así puedes venir cuando quieras sin preguntarme.

Hinata salto de su silla para abalanzarse sobre mí. Estampándome un sonoro y casto besos en los labios, que casi me hace perder el equilibrio

-¿en serio? ¿De verdad? ¿Esta es mi llave?

-sí, la tengo desde antes del campamento. Creo que es buen momento para dártela.

-Muchas muchas muchas gracias…

Mientras observaba emocionado aquella simple llave, lo salude con un beso en la frente.

-cierra la puerta- ordene antes de marcharme.

-¡Sí!

Partí de allí, dejándole feliz y sintiéndome del mismo modo.

….

Para las 11 de la mañana emprendí el viaje de regreso, tratando de llegar lo más rápido posible.

Hinata me habia dicho que a más tardar a las 14 debía estar en Karasuno. Por lo que tenía algo de tiempo para prepararle un buen almuerzo.

Baje de la estación del tren y procure comprar algunas cosas de una tienda de por ahí, así más tarde no debía perder tiempo.

Mire mi celular y el reloj marca las 12:02, cuando llegue.

Me asuste, la puerta estaba semi abierta.

Quise entrar a ver qué ocurría cuando escuche voces.

-¿Dónde está Tobio?

La voz cruda y cruel de Oikawa me paralizó en la entrada.

-Salió por temas de trabajo.

-¿y tú le crees?-

-¿Por qué no debería hacerlo?-

-porque Tobio…es un mentiroso. Posiblemente este con otro ahora mismo, mientras tú lo esperas.

La piernas me empezaron a temblar…Oikawa era un tremendo hijo de su madre. Iba a entrar cuando escuche nuevamente la voz de Hinata.

-Kageyama-san no es así. Él no me miente.

-¿Cómo estas tan seguro?

-Me lo demuestra. Hoy me dio la llave del departamento. No lo haría si quisiera ocultar algo.

-¿Qué?... ¿tienes la llave?...- la voz de Tooru sonaba realmente irritada, y asumí que estaba mostrándose por quien era realmente- eso no significa nada… ¿sabías que él y yo nos seguimos viendo? Deberías acostumbrarte a compartirlo.

-Qué raro… ¿en qué momento se ven? Él está prácticamente todo el día conmigo.

-tu no pasas todas las noches aquí.

-No, es verdad. Pero si vengo cada mañana antes de entrar a la escuela, cada tarde, paso los sábados a la noche con él…y cuando no estamos juntos nos comunicamos por mail…

-¿no te has puesto a pensar que yo podría venir de noche e irme antes de que tu vinieras?

-Pues sería muy triste si hiciera eso…triste por usted.

-¿he? ¿Por mí?

-si…porque cada noche antes de dormir, Tobio y yo intercambiamos mail…y no mail de buenas noches. Sino de todas las cosas que quiere hacer cuando nos veamos…es decir que si usted viene a acostarse con él…seguramente él esté pensando en mí mientras lo hace.

-Eres un mocoso engreído…tú no sabes quién es él… y estaré ahí, para cuando te choques contra la pared.

-No sé de qué habla…pero Tobio conmigo es diferente.

-¿Cómo?

-No le voy a decir, es mi intimidad.

-Dime…hazme creer que él cambio…no me lo dices, porque no tienes argumentos.

-Que se lo diga él, esta noche cuando usted venga a dormir.

Me sorprendió muchísimo escuchar como Hinata se defendía.

Kuroo tenía razón respecto a que sabía enfrentarse.

Pero debía parar allí aquella conversación que no iba a ningún lado. Y aunque Hinata parecía inmune…sabía que le afectaría.

Respire con calma antes de entrar. Tenía muchísimas ganas de entrar y partirle la cara…pero no debía rebajarme.

-Te dije que no te acercaras al niño. –

-Tobio-chan… ¡que sorpresa! Estábamos hablando de ti.

-Sí, ya lo escuche. Antes de que te eche a patadas, dile que es mentira… ¡QUE ES MENTIRA QUE VIENES CADA MALDITA NOCHE! ¡CUANDO SABES BIEN QUE ENTRE NOSOTROS NO PASA NADA DESDE HACE UN MES! ¡DICELO!

Shouyou se sobresaltó ante mi grito y se aferró a uno de mis brazos.

-No grites Tobio…no te enojes.- sus palabras salieron con algo de temor. Tal vez, porque era la primera vez que me enoje delante de él.

Tooru aun así me miro altivo y con arrogancia. Él estaba muy acostumbrado a mis gritos.

Su mirada recayó en Hinata y se clavó en él por un momento.

De repente se acercó demasiado a nosotros.

Elevo su mano y tomo con fuerza el brazo derecho de Shouyou.

-Ese sweater no es tuyo...

No pude evitar enojarme aún más…lo tome de las solapas de su abrigo.

-No lo toques…te dije que no te acercaras a él…y tampoco quiero que lo toques…solo yo puedo hacerlo ¿entiendes? ¿ENTIENDES?...

Tooru se soltó con violencia, y solo atine a empujarlo hacia la salida, cerrando la puerta detrás de mí.

-¿Le diste ese sweater?

-¿Tengo que pedirte permiso? Oikawa tu sí que estas mal. ¿Por qué no te vas?... No me hagas enojar más.

-¿Tan serio es?... Él dijo que tú le diste la llave. ¿Por qué?

¿Por qué? Dios... No tenía por qué responderle a él. No tenía por qué saberlo. Porque aún lo estaba procesando. Porque aún debía aceptarlo completamente. Y quería hacerlo yo... No que alguien me obligará a hacerlo. Pero... Creo que no quedaba otra. Debía entender.

Suspire molesto. Y respondí.

-Por qué...Yo lo amo.

-¡Oh por favor!... No puedes amar una persona en tan poco tiempo. Tú nunca amaste a nadie.

-¿Quién lo dice? ¿Tu? ¿Solo porque en estos 7 años no pudiste lograr nada lo que él logro en un mes?

-No seas hiriente.

-¡Dios! ¡No lo soy! ... Soy realista. Estoy enamorado de él. No es solo sexo... Lo necesito conmigo.

-Pero tu... ¿Cómo sabes que estás enamorado?

Sonreí con un dejo de desesperación.

-No lo sé... Pero es la palabra perfecta para juntar todo lo que el niño me genera. Con él... Quiero todo. Amistad, compañerismo, sexo, diversión, quiero estar ahí con él, cuando las cosas no le salgan bien. Darle ánimos, apoyarlo. Ser su sostén en todo. Quiero que él... Me elija. Porque yo... Yo lo elijo para todo. Siempre está él primero. Quiero... Quiero mi vida con él. ¿Entiendes? ... No necesito nada más. Y no importa si pasó un mes o menos. Seguiré sintiendo esto pase el tiempo que pase.

Nos quedamos un rato en silencio.

Suspire y volví a hablar.

-Y no quiero hablar más...

-¿Por qué?

-Porque todo esto...aún no se lo he dicho. Aún no sabe que lo amo. Ni siquiera que estoy enamorado. Y no es justo Tooru... No es justo que tu o cualquiera lo sepa primero... Él debía saberlo. Por eso... Déjame en paz. De una buena vez.

-Tobio...

-Estoy siendo lo más racional posible. Él es muy importante...no lo toques, no te acerques. Y no le digas mentiras. ¿Qué ganas diciendo que vienes cada noche?...quedaste como un cualquiera. No quiero verte más. No de esta forma. Y menos venir a mi casa a decir estas barbaridades.

-Aun no te creo...

-¿Que más quieres saber? ¿Qué más quieres saber antes de él? ¿Que pretendo en un futuro vivir con él? ¿Qué quiero cuando sea mayor casarme con él? ... ¿Que últimamente tengo sueños donde él y yo tenemos una gran familia? ¿Qué más? ... VETE... VETE YA. NO QUIERO VERTE MAS ¿ENTIENDES?

Hinata abrió de golpe la puerta abrazándome por detrás y lo escuché sollozar en mi espalda.

Mi corazón se oprimió al oír aquello.

-Shouyou... No llores. -Lo tome de sus manos que estaban fuertemente agarradas en mi abdomen. - Tooru...

-No lo repitas. Ya sé. Debo irme.

-Por favor.

-Te veo en el partido de practica Hinata.

Hinata no respondió e instintivamente se aferró más a mí.

Y se quedó así hasta que Oikawa se perdió de vista.

-Shouyou...es mejor que entremos.

Gire para ver ese rostro rojizo... Un rojizo producto de un llanto que no se merecía.

Seque sus lágrimas con cuidado.

-Lo siento. Yo no sabía...que iba aparecer así. No quiero que llores.

Hinata asintió

-No le hagas caso. Es mentira todo lo que dijo. No le creas por favor.

-No lloro por lo que dijo él... Sé que es mentira.

-¿Entonces?

-Es que soy muy feliz. Todas las cosas que dijo... Todas las cosas que quiere conmigo...

-¿Lo escuchaste? ... –Claro… ¿Cómo no escucharlas? … tome mi cabeza entre mis manos, la frustración que sentía era terrible. -No quería que lo supieras así. Quería decírtelas de a poco. Maldito...

-No...no. A mí me gusto oírlas. No pudieron haber sonado más sinceras.

-Pero no llores...me hace mal al corazón.

Shouyou seco sus ojos llorosos y sonrió para mí.

-Ya está... Ya no lloro más. ¿Puede abrazarme?

Sin poder comprender porque, me puse de rodillas y lo abrase con fuerza, descansando mi cabeza en su abdomen.

-Tobio... Fue hermoso todo eso que dijiste. Te amo.

Apreté su espalda con fuerza.

Mi corazón latía con rapidez y mi cuerpo no dejaba de temblar.

Las palabras que le habia dicho a Lev una semana atrás, ahora me las decía a mí. Y no puedo negar, yo estaba esperando oírlas, estaba ansioso por saber cómo sonaban, quería saber que se sentía cuando alguien las pronunciaba. Y ser dichas, así, con ese amor, con un poco de la inocencia que me habia llevado para siempre, y sobre todo tan cargadas de sinceridad.

Habia huido tantas veces de ese sentimiento. Me habia rehusado de todas las formas posibles.

Y de repente, sin quererlo, un capricho mío, un capricho cargado de perversión y ganas de pasar un buen rato, habían girado violentamente 180 grados, y me habían arrastrado a ese terreno tan peligros, del cual huía desde mi adolescencia.

Un niño de 15 años, me demostró en pocos días, que tan bien hace al alma amar.

Me aferre más a él… y sentí su amor al acariciar mi pelo.

-Yo también... Yo también te amo mi amor.

…..

EPILOGO:

A veces me lamento, haber desperdiciado tanto tiempo, huyendo de algo tan hermoso como el amor, y de sentirse amado.

Shouyou no fue, lamentablemente, la primera persona en mi vida, por lo que muchos dirían que no fue mi primer amor.

Pero yo nunca ame a nadie…así que, posiblemente y contra todos los dichos, él siempre será para mí ese primer amor. Porque tuve muchas primeras veces.

Luego que Oikawa se marchó, aun Shouyou sin querer demostrarlo, se sentía un poco afectado.

A ambos nos dolía un poco, esas palabras que se nos habían proyectado.

Pero yo aún tenía mucho más para demostrarle a mi niño y a todo el mundo, que esta vez, la situación era seria.

Por lo que sumamente nervioso, y buscando las palabras correctas, antes de que se marchase ese día, le propuse formalmente que fuera mi novio, mi pareja.

Ese niño, no cabía en su felicidad.

No necesito decir mucho, es obvio que acepto feliz de la vida.

A partir de ese momento teníamos una etiqueta…que tiempo atrás me molestaban tanto, y por ese entonces, me era terriblemente necesario usarlas.

Quería que él supiera que yo estaba completamente rendido a sus pies.

Quería que él vaya por ahí, diciendo que tenía novio y que era muy feliz.

En tiempo record, habia logrado en mi un cambio extremo. Y yo no podía estar más agradecido.

.

Para cuando cumplió 16, sin consultarme, hablo con su madre.

Y una semana después, con suma vergüenza y aterrado, fui a conocerla.

Recuerdo haberme sentido tan nervioso, ella podría haber pensado cualquier cosa.

Pero le mostré, que era una persona seria, que a pesar de que no era lo que ella esperaba para su hijo, yo sabía cuidarle y quería darle como ella, el mejor futuro posible.

Bastaron solamente un par de semanas, para que viera que mis intenciones eran realmente las mejores que podía esperar de alguien.

.

Cuando cumplió 17, logro poder venir a vivir conmigo.

Después de dos largos años, yo me acostaba y despertaba con él a diario… ¿se imaginan la felicidad que eso me producía?...

Y a pesar de que a veces, como en todas las parejas, teníamos alguna que otra discusión, algunos celos de mi parte, a pesar de todo, la pasión no se extinguía.

No podía dejar marchar, ese hermoso morbo que me generaba que fuera tan joven…tan joven, hermoso, perfecto, dócil, cariñoso, risueño, tan…tan mío y solo mío.

.

Cerca de mis 26, me recibí de licenciado, y busque un puesto laboral fijo. Si deseaba formar una familia como se debía, quería que Shouyou no se preocupara del ingreso monetario.

Por lo que mis capacidades me llevaron a ser jefe de área de una de las empresas cementeras más grandes de Tokyo.

Así que, cuando Shouyou se graduó de preparatoria nos mudamos a allí.

Y él pudo elegir entre varias universidades.

Obviamente que poco después de su mayoría de edad, hicimos los trámites correspondientes para casarnos.

Nos casamos en Miyagi, antes de irnos.

Creo que fue la única vez, que vi a Sawamura contento con mi presencia. Después de todo, le demostré que si habia sabido cuidar a su ex bloqueador central.

Para sus 22, tal y como siempre habia querido, se le dio la oportunidad de jugar en la selección de Japón.

Y ya que ambos teníamos trabajos estables, decidimos que era tiempo de adoptar.

Teníamos una casa confortable, buen ingreso económico y estábamos casados.

Por lo que estábamos listos, para formar una familia.

Kodai llego a nuestras vidas, un 18 de noviembre. Tenía solo 1 año cuando fue puesto en adopción, y llego a nosotros con 2 y medio.

Al principio fue realmente difícil amoldarnos a tener otra persona más en casa, otra presencia realmente dependiente de nosotros. Pero con amor, y mucha sobreprotección de parte de Shouyou y algo malcriando de vez en cuando, hoy nuestro hijo ya tiene 12 años.

Hinata luce radiante sus 34 años.

Llegue a mis 44 sintiéndome más joven que nunca. No habia tiempo para sentir el paso de la vida, tenía a mi hermoso niño de 34 y mi hijo de 12, con tanta juventud desplegada en mi hogar, no tenía motivos para sentirme viejo.

Shouyou sigue siendo tan radiante como siempre.

Este año piensa retirarse de la selección de vóley, y ya dedicarse por completo a cuidar y criar a nuestro hijo.

A mí no me podría hacer más feliz que tenerlo siempre en casa.

Pero no puedo contarles más…por dos motivos: porque ya he dicho lo que tenía para decir respecto a mi historia. Y dos: porque Sho ha llegado del entrenamiento y debo servir la cena.

Así que escribo estas últimas letras a las corridas, mientras escucho el revuelo del niño, al notar que su "madre" como le llama él, ha llegado a casa.

Tal vez, en otra ocasión, pueda contarles cómo ha seguido esto. Y como seguirá hasta el final de nuestros días.

Pero ahora, si me disculpan, voy con afán.

Adiós.

.

Kodai cursaba el último año de escuela media, cuando se le habia asignado la tarea de hablar sobre su familia.

Estaba ansioso de hablar ante la clase, que su padre era un reconocido licenciado y su "madre" ex jugador de la selección de vóley.

Amaba llamar a Shouyou, "mamá", pero solo lo hacía en la intimidad de su hogar.

Aunque en la escuela nadie le discriminaba por tener dos papás, no se sentía seguro de llamarle así fuera de casa.

Aun no sabía bien que tema abordar para hablar de ellos dos.

Y mientras observaba como Shouyou organizaba su armario, se le ocurrió una pregunta.

_mamá…

-¿mmm? ¿Qué ocurre?

-¿Qué te gusta más de papá? ¿Qué te enamoro de él?

Shouyou giro para verle y sin pensar contesto.

-Pues muchas cosas, pero su edad, si, su edad es una buena respuesta.

-¿en serio? ¿Su edad?

Kodai esperaba otra cosa, algo físico tal vez.

-¿por qué?

-Creo que debido a su edad siempre me sentí protegido y seguro a parte le ha dado experiencia. Y esa experiencia él me la transmite a mí.

El joven se sintió satisfecho y escribió en su cuaderno, mientras Shouyou volvió a ordenar el armario.

Tobio se encontraba trabajando desde su computador.

Kodai se acercó para ver que estaba clasificando algunos equipos de protección personal para sus empleados.

-esos cascos se ven iguales.

-si…pero hay uno que está certificado y el otro no.

-¿Qué es eso?

-significa que hay uno que fue puesto a prueba y es seguro.

-Ahh…papá… ¿puedo preguntarte algo?

Tobio asintió.

-¿Qué te gusta más de mamá? ¿Qué te enamoro de él?

Tobio se sacó sus lentes y quedó pensativo un momento.

-Tantas cosas me han enamorado de él…pero creo que su edad…definitivamente.

-¿he? ¿Tú también? Mamá respondió lo mismo.

Tobio sonrió y bajo la tapa de la notebook.

-pues esa es mi respuesta.

-¿Por qué? ¿Qué tiene su edad?

-supongo que todo…le trajo vitalidad a mi vida. Me hace sentir más joven. Y sobre todo feliz. Creo que no lo hubiese conseguido con alguien de mi edad, a decir con nadie más, Shouyou es único.

Kodai sonrió.

-es lindo ver, como quieres a mamá-

-¿Quién dijo que quiero a tu madre?

Kodai se sobresaltó ante la mirada penetrante de Tobio.

-¿he?

-yo no lo quiero. Hace mucho deje de hacerlo. Yo a Shouyou lo amo. Como jamás ame a nadie.

.

10 años de diferencia habían sido los causantes de una felicidad, y de una pasión que aún no se extinguía.

10 años realmente extraordinarios.

.

Fin.

.