La primera carta de Hogwarts
Algunos textos pertenecen a Harry Potter y la piedra filosofar, propiedad de JKR.
Teddy llegó a casa de Harry por la chimenea. James era quien mas estaba al pendiente los viernes por la tarde esperando su llegada, pero cuando se sacudía las cenizas de su camisa, vio que James ya tenía todo listo para jugar con sus carritos.
-Hoy no, James.
-¿Por qué?
-¿Dónde está tu papá?
-En su despacho.
Teddy volteó hacia la puerta del despacho de Harry dando un suspiro.
-¿Qué pasa?
-Nada – le contestó secamente caminando hacia las escaleras siendo seguido por James.
-¿Por qué no quieres jugar?
-Estoy cansado.
-¿De qué?
-De la escuela muggle – le dijo aventando su mochila en la habitación de James y dejándose caer en la cama.
-¿Por qué? Yo ya voy a entrar a la escuela muggle.
-Es un fastidio.
-Mamá dijo que iba a hacer divertido, que iba a tener muchos amigos.
-Amigos muggles.
Ginny llegó cargando un cesto de ropa limpia a la habitación de James.
-Cariño, ya llegaste – le dio un beso en la frente – aquí te traje tu ropa.
-Gracias, madrina.
-Harry quería hablar contigo ¿ya lo viste?
-No – contestó Teddy haciendo una mueca.
-Será mejor que vayas a su despacho. Te ha estado esperando – le dijo Ginny saliendo de la habitación.
-¿Qué pasó, Teddy? – Le preguntó James - ¿estás en problemas con papá?
-Creo que sí. Lo más seguro es que mi abuela ya le haya avisado.
Teddy bajó al despacho de Harry, dudo un poco antes de entrar, pero sabía que tarde o temprano lo tenía que hacer. Tocó muy despacio con la esperanza de que no lo escuchara pero para su mala suerte, Harry le dijo que pasara.
-Hola, padrino.
Harry levantó la vista muy serio, guardó los papeles que estaba leyendo e invitó a Teddy que se sentara frente a él.
-¿Tienes algo que decirme?
Teddy bajó la mirada. Para él, Harry siempre había sido su figura paterna, su abuela era quien lo atendía, lo mimaba, le daba de comer, pero cuando tenía algún problema en la escuela, su abuela se lo dejaba a Harry.
-Supongo que ya lo sabes.
-Supones bien, pero quiero que tú me lo digas.
Teddy guardó silencio un momento siendo observado por su padrino. Respiró profundamente.
-Olvide cambiarme de color de cabello, y Lucas se empezó a burlar de mi. No podía cambiarlo en ese momento, así que me estuvo molestando todo el día hasta que…
-Hasta que lo golpeaste.
-Ya no quiero ir a esa estúpida escuela muggle.
-¿Y golpeando a ese niño es la mejor manera para no ir a la escuela? ¿Acaso alguien te enseñó que a base de golpes se resuelven los problemas?
-¿Por qué no puedo ser como los demás magos? Soy un metamorfomago, no quiero ser así.
-Ted – Harry lo llevó a sentarse a un sillón en su despacho – tu eres igual a tu madre, heredaste ese don de ella.
-No me gusta, no quiero ser como mi mamá. No me gusta que se burlen de mí en la escuela.
-Debes de ser un poco más cuidadoso ¿Por qué culpas a la escuela si fue un olvido tuyo? Ya sabes cómo controlar tus impulsos para no cambiar de color de cabello.
-Da igual.
-No, no da igual, golpeaste a un niño porque tú olvidaste cambiar de color de cabello.
-¡Él se burló de mi!
-Si hubieras llegado con tu color de cabello que usas desde que entraste a la escuela, ese niño no se hubiera burlado de ti. Ahora tienes un reporte y estas suspendido 3 días faltando una semana para terminar el curso – le dijo Harry a manera de regaño.
Teddy se cruzó de brazos.
-Tu abuela me escribió diciéndome que iría a casa de su hermana Narcisa, te vas a quedar aquí. Ginny te va a llevar a la escuela los dos días que te faltan.
-¿Y las vacaciones?
-Siempre pasas aquí tus vacaciones.
-De acuerdo – se levantó para salir del despacho.
-Ey, jovencito – lo detuvo Harry justo en la puerta – estas castigado sin videojuegos.
-Pero…
-Nada.
Por la noche, Harry leía un libro ya acostado en la cama, cuando llega Ginny quitándose los zapatos y el pantalón, acostándose a un lado de Harry.
-Por fin se durmió Lily. Ted estuvo muy serio en la cena.
-Lo castigué.
-Harry – le reprochó Ginny.
-Amor, no podía pasar por alto el hecho que se comportó mal.
-Es un niño.
-Que ya está entrando a la adolescencia.
-Ya pronto se irá a Hogwarts – le dijo Ginny a Harry acostándose en su pecho – seguro Lupin y Tonks estarán muy orgullosos de él.
-Seguro que sí, es un gran chico. A veces, no quisiera que crecieran, ninguno de los cuatro, quisiera tenerlos aquí, solo para nosotros.
Pasaron los días en que Teddy había olvidado por completo la escuela. Entre visitas a la madriguera, a su abuela, juegos en casa con sus hermanos, acompañar a Harry al ministerio y uno que otro paseo al mundo muggle como el cine y los juegos mecánicos, las vacaciones habían pasado de lo mejor.
Una mañana durante el desayuno, Ginny regañaba a James por subir los pies en la mesa, mientras que Harry recibía la correspondencia del día.
-Lily, no avientes el cereal al piso.
La pequeña pelirroja hizo un puchero de enojo con su madre, a ella le gustaba aventar todo su cereal, sobre todo a la cabeza de sus hermanos, pero rara vez lograba alcanzarlos, cayendo todo el cereal en el piso.
Ginny volteó a ver a su esposo que se había quedado parado en la puerta de la cocina viendo una carta en particular.
-¿Pasa algo, Harry? – le preguntó preocupada.
Harry le mostró la carta con una sonrisa nostálgica, Ginny también sonrió y abrazó a Harry. Ninguno de los niños se había dado cuenta de lo ocurrido, estaban tan emocionados platicando del próximo partido de quidditch, hasta que Harry pidió la atención de todos.
-Niños – dijo Harry cerrando un ojo al ver volar un cereal hacia él gracias a Lily – ha llegado la primera carta de Hogwarts a casa – todos se quedaron callados - Señor T. R. Lupin –leyó Harry el remitente.
Teddy se había quedado observando la carta que sostenía Harry en su mano.
-Vamos, cariño, ábrela – le dijo Ginny sonriendo.
Teddy se levantó de la mesa y tomó la carta que le daba Harry. El sobre era grueso y pesado, hecho de pergamino amarillento, y la dirección estaba escrita con tinta verde esmeralda. No tenia sello. Teddy le dio la vuelta al sobre y vio un seño de lacre púrpura con un escudo de armas: un león, un águila, un tejón y una serpiente, que rodeaban una gran letra H.
Rápidamente la abrió y leyó en voz alta:
Directora: Minerva McGonagall
Querido señor Lupin:
Tenemos el placer de informarle de que dispone de un puesto en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y libros necesarios.
Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.
Muy cordialmente,
Neville Longbottom
Director Adjunto.
-¿Mi padrino? – Preguntó Albus - ¿mi padrino le mandó una carta a Teddy?
-Teddy ha sido aceptado en Hogwarts – les dijo Ginny a sus hijos.
-Pero eso es hasta que cumplas… once años – dijo James recordando la edad de Teddy.
Harry le quitó el sobre a Teddy sacando la lista con todo lo que necesitaba.
-Uniformes, libros, varita, caldero, telescopio…
-Creo que hoy iremos al callejón diagon – sonrió Ginny contenta.
Mientras Harry había ido a Gringotts, Ginny y los niños se habían adelantado con Madame Malkin. Aunque cargaba a Lily y vigilaba a sus dos torbellinos, Ginny no dejó de revisar que el uniforme de Teddy le quedara perfectamente.
-Ya está listo, señora Potter – le dijo Madame Malkin – es el primero a Hogwarts por lo que veo.
-Así es Madame, aun me faltan 3 más.
-Pues mucha suerte.
Siguieron su trayecto por el callejón, uniéndose a ellos Harry. En algunas tiendas saludaban a Harry muy educadamente, y en otras, le pedían autógrafos a Ginny.
-Papá ¿Cuánto podré usar mi propia varita? – preguntaba James mientras Teddy estaba seleccionando la suya.
-Cuando entres a Hogwarts.
-Pero nunca he hecho magia.
-Aun eres muy pequeño, James.
El problema fue cuando fueron a comprarle una mascota a Teddy porque cada uno quería un animal diferente. Ginny simplemente se negó a tener tres animales y además cuando Teddy estuviera de vacaciones serian cuatro. Al final, le compraron una lechuza a Teddy y Lily salió llorando de la tienda porque no obtuvo su sapo.
Por último pasaron a Sortilegios Weasley para saludar a George y Angelina, y ahí fue donde los cuatro salieron muy contentos, cada uno con una broma diferente.
La mañana del 1 de septiembre Teddy tenía todo listo en su baúl con las iníciales T.R.L., revisaba por quinta vez que no le fuera a faltar nada.
-Tu abuela escribió, nos veíamos en King Cross.
-Estos días que pasé con ella ha estado muy sentimental.
-Te va a extrañar, como todos nosotros.
-Siempre paso contigo las vacaciones, ahora pasé varios días con ella.
-Promete que le vas a escribir seguido.
-Claro.
-Ahora ya vas a poder cambiar de color de cabello cuando tú quieras.
-Siempre me gustó ser como mamá – dijo apenado - sólo que aquella ocasión…
-Estabas enojado. Lo entiendo.
-¿Listos? – les preguntó Ginny poniéndose un arete apurada.
-¿Listo, campeón?
-Sí – le sonrió emocionado Teddy.
Cruzaron el andén 9 y ¾, James y Albus estaban igual de emocionados que Teddy al ver la gran locomotora echar humo. Harry se encargó de subir el baúl de Teddy al tren, así que lo único que faltaba era despedirse.
-Papá, me puedo esconder en el baúl de Teddy y me puedo ir con él.
-Aun te faltan algunos años, James.
Andrómeda se despidió de su nieto llorando. Desde la despedida que le habían hecho todos los Weasley en la madriguera a Teddy, Andrómeda no había dejado de llorar.
-Tal vez conozcas algunos niños durante el viaje – le dijo Ginny.
-Es raro ser el único de la familia que vaya a Hogwarts.
-El próximo año irá Victorie, ya se harán compañía.
-Son casi las once – dijo Harry viendo su reloj – niños despídanse de Teddy.
Teddy cargó a Lily que aun no entendía que era lo que estaba pasando y la abrazó dándole un beso en la mejilla.
-Pórtate bien, Lily.
-No – contestó la pequeña.
Ginny cargó a su hija para que James y Albus se despidieran de él.
-Me escribes muchas cartas.
-No sabes leer, Albus.
-Mamá me las va a leer.
-De acuerdo – Teddy lo abrazó.
-Te voy a extrañar, Ted – le dijo James.
-Yo mas, James. Ven, dame un abrazo, nos vemos en navidad para jugar con la nieve, así que ve practicando para cuando yo llegue.
-Sí. Te quiero, hermano.
-Yo también, James.
Ahora fue el turno de Ginny, dejó a Lily en el piso y abrazó a Teddy dándole un beso en el cabello.
-Te quiero, Teddy, te quiero mucho y estoy segura que tus padres están aquí contigo.
-Lo sé.
-Sé un buen niño y diviértete mucho.
Teddy volteó a ver a Harry, éste lo abrazó sin decirle nada hasta que el pitido de la locomotora anunció que ya era la hora de partida.
-Me escribes hoy mismo.
-Sí, padrino.
-Estoy muy orgulloso de ti.
Teddy se subió al tren y por una ventanilla le decía adiós a su familia. Ahora iba a conocer más del mundo mágico, pero siempre con el apoyo de su única familia: los Potter y su abuela.
Teddy empieza con la adolescencia uf! es un show porque mi hija también esta empezando.
Espero que les haya gustado.
Saludos.
