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¡Gracias a Merlín ya es sábado!- exclamó loca de alegría Diane Wood mientras bajaba corriendo las escaleras hasta la entrada principal del colegio.

¡No tan rápido, Diane! ¡No tan rápido!- suplicaba su amiga Emily Bones.

La pobre Emily no tenía más alternativa que seguir lo más rápido que podía a Diane para no caerse, la joven Wood tenía fuertemente agarrada por la muñeca a su amiga Griffindor. Desde que discutiera con Sev, Diane evitaba al Slytherin y aunque Teddy había intentado hacer que esos dos hicieran las pases para olvidar el incidente de las galletas no lo había logrado haciendo que mientras tanto la única que sufriera fuera la pobre de Emily.

Diane siguió su loca carrera hasta el exterior del castillo donde en los jardines los alumnos disfrutaban de un merecido fin de semana, ya tendrían tiempo el domingo por la noche para hacer los deberes que en ese momento dejaban pendientes.

Entre los árboles cercanos a la orilla del lago se encontraban Teddy y Sev disfrutando la mañana al igual que el resto de sus compañeros.

Sev estaba sentado con la espalda recargada contra el rugoso tronco del árbol leyendo la carta que Boron le había llevado a la hora del desayuno, por su parte Teddy estaba sentado en la primera rama que logró soportarlo por encima de la cabeza de Sev jugando a mecer sus piernas.

¿Carta de tu padre?- preguntó Teddy mirando hacia abajo.

Sev asintió con la cabeza mientras continuaba leyendo.

Dice que Sam va a participar en una obra de la escuela o algo así, va a ser la bruja- informó Sev aun sin separar la vista de la carta.

¿La bruja?- Teddy se rascó la cabellera color azul marino- No es muy original ¿cierto?

Sev se pateó mentalmente, cierto, él no le había dicho nada a nadie sobre que su familia no era de brujas y magos como todos creían debía ser la familia Snape sino que se trataba de muggles. ¡Cómo había sido tan tonto para olvidarlo!

Creo que lo que mi padre esperaba era que Sam fuera la princesa o algo así, ya ves, esas cosas que siempre quieren ser las chicas- trató de corregir al momento Sev doblando por la mitad la carta.

Ah ya, entiendo- afirmó Ted con la cabeza como si eso fuera lo más natural del mundo- ¡Qué bonita mañana!- exclamó después de estirarse el pequeño Lupin.

Sí, es una mañana muy agradable- se mostró de acuerdo Sev.

Y en verdad este prometía ser un buen fin de semana, tenían deberes para entregar el lunes a primera hora claro, pero al menos tenían tiempo para trabajar en ellos y por qué no, para jugar un buen rato antes de ponerse a trabajar por la tarde.

Sev también se estiró, se sentía tan bien estar en Hogwarts. En menos de dos movimientos el pequeño Snape se acomodó contra el árbol como si estuviera en el sillón de su propia casa.

Teddy también se acomodó en la rama donde estaba estirando las piernas dejando caerle unas cuantas hojas a Sev en el cabello.

Eh, Sev- llamó Teddy después de un rato de estar en la misma posición mirando al lago.

Eh- fue la única respuesta de su amigo que se estaba adormilando a la sombra del follaje.

¿Has pensado dónde vamos a leer el libro del profesor Wallace?- preguntó Teddy aun con los brazos cruzados detrás de su cabeza a manera de almohada.

Sev abrió los ojos, cierto que seguía pensando en el libro pero no había tenido más oportunidad de buscar un buen escondite.

Todavía no lo sé- Sev se separó un poco del árbol- no me gustaría que nos descubrieran, no quiero que los profesores nos pregunten qué es lo que estamos haciendo.

Si tan solo supiéramos dónde está ese salón misterioso del que hablaban esas chicas en la biblioteca- Teddy se bajó de un salto de la rama del árbol- si lo supiéramos podríamos leer ahí el libro sin preocuparnos de que alguien nos descubriera.

Sev asintió, esa era una buena idea aunque no estaba seguro de si ese lugar realmente existiera.

¿Quieres una rana de chocolate?- preguntó Teddy sacando a su amigo de sus pensamientos.

Claro- asintió Sev.

Vamos al castillo, creo que todavía tengo unas cuantas en mi baúl- sonreía Teddy- no se me ocurrió bajarlas para después del desayuno.

Sev consultó su reloj de pulsera, ya casi era hora de su medicamento y él tampoco había sacado su mochila donde lo guardaba.

Sí, vamos al castillo- dijo levantándose y estirándose un poco.

Teddy subió a la torre Griffindor por las ranas de chocolate mientras Sev bajaba a la sala común de Slytherin por su medicamento; ambos niños quedaron en verse de nuevo en la escalera principal para seguir disfrutando del sábado afuera.

Hola- saludó Sev después de tomar su mochila donde guardaba una botella de agua y su medicamento, así como unos pastelillos de caldero para él y para Ted.

Hola- contestaron a coro las hermanas Zinner.

Las trillizas estaban sentadas en la sala común en el sillón frente a la chimenea. Las niñas estaban muy atentas mirando un pergamino lleno de dibujos, números y letras muy apretadas que Sev no pudo distinguir bien cuando pasó frente a ellas para saludarlas.

¿Qué hacen?- preguntó Sev- ¿Deberes?

La hermana Zinner que estaba sentada entre sus otras dos hermanas levantó la cabeza, Sev no recordaba en absoluto cuál era el nombre de esa niña.

No, los deberes ya están listos- contestó mientras sus hermanas seguían repasando los dibujos y susurrando entre ellas.

Oh, ya veo- fue lo único que se le ocurrió decir a Sev- bueno… qué se diviertan…

Sev- llamó la misma niña antes de que Sev se alejara.

¿Sí? ¿Necesitan algo?- preguntó cuando ya estaba cerca del descansabrazos derecho del sillón.

Deberías ver a los trolls bailando esta noche- fue lo único que dijo la pequeña antes de regresar junto con sus hermanas a descifrar su pergamino.

¿Esta noche? ¿Trolls bailando?- repitió Sev sin entender.

Pero por más que espero a que las niñas reaccionaran no logró sacarles más información, las tres hermanas siguieron repasando su pergamino. Sev solamente negó con la cabeza mientras se dirigía a la entrada de la sala común.

Las niñas son extrañas- pensó Sev mientras empujaba la puerta.

¡Listo, Sev!- bajó corriendo las escaleras Teddy- Bajé ranas de chocolate, varitas de regaliz, grajeas de todos los sabores y todos los dulces que me encontré en mi baúl.

Sev asintió con la cabeza.

¿Regresamos al lago?- invitó Teddy.

Las golosinas y pastelillos fueron insuficientes para los niños ya que se acabaron inmediatamente. Después de que ya no quedaba ni una sola grajea Bertie Botts, Sev se tomó su medicamento. Aunque al principio Sev se ocultaba de todos para tomarse las pastillas ahora que Ted sabía que su amigo estaba enfermo el pequeño Slytherin ya no tenía que darse la vuelta para tragar el medicamento.

¿Por qué tomas eso?- preguntó Teddy que había estado muy atento viendo como Sev tomaba su medicamento.

Sev aprovechó el tomar agua para no contestar al Griffindor.

Qué extraño que los medimagos no te recetaran algún brebaje para que te recuperaras más rápido- continuó Teddy.

Las trillizas Zenner dijeron hace rato algo sobre "Trolls bailando"- cambió de tema Sev.

¿Trolls bailando? – repitió Teddy al ser tomado por sorpresa- Pero aquí no hay trolls… ¡Espera un momento! ¡Fue justo lo que dijeron las chicas en la biblioteca! ¡Yo creo que las tres hermanas intentaban darnos una pista para encontrar la sala misteriosa donde podremos leer el libro del profesor Wallace!

Sev también se mostró emocionado, al principio no había entendido que intentaban decir las trillizas sobre los trolls pero ahora que Teddy también lo mencionaba estaba seguro que tendría que ver con lo que habían escuchado en la biblioteca.

Pero tenemos un problema, nadie nos va a dejar estar paseando en los corredores por la noche- continuó Teddy.

Ese era otro problema que tenían que solucionar, bien podrían buscar "los trolls bailando" durante el día, pero si querían hacerlo por la noche estarían en serios problemas, además, después del encuentro que habían tenido con los Slytherin y las armaduras ni Teddy ni Sev habían estado fuera de los dormitorios por la noche.

Ni hablar- habló de pronto Sev- tendremos que encontrar la forma de que no nos atrapen esta noche o nos quitaran puntos a ambos…

Teddy sonrió ampliamente. ¡Esa noche por fin podrían leer el libro del profesor Wallace!

Al principio a Sev le incomodaba un poco que Teddy estuviera con él para todo, tal vez porque nunca había tenido un amigo como el pequeño Lupin o tal vez porque sentía que era extraño que dos niños de diferentes casas pudieran ser amigos; aunque ahora que lo pensaba mientras iban de aquí para allá por los pasillos del castillo buscando algo que pudiera estar relacionado con la pista que les habían dado las trillizas, Sev se daba cuenta de que había muchos grupos de amigos de diferentes casas.

Hufflepuff y Ravenclaw- comentó en voz alta Sev.

¿Qué?- Teddy se giro hacia el lugar donde su amigo estaba mirando a un grupo de tres Ravenclaws y un Hufflepuff con sus libros de Encantamientos- ahhh, ya, sí, es lo que pasa cuando compartes clases; aunque mi padrino siempre ha dicho que tener amigos en otras casas es lo mejor.

Antes no era así- contestó Sev sin darse cuenta.

¿Antes? ¿Antes de qué?- preguntó Teddy a su vez.

¿Eh?- se giro Sev hacia su amigo Griffindor- ¿Antes qué?

Tú dijiste "Antes no era así" y yo pregunté "¿Antes de qué?"- repitió Ted creyendo que Sev estaba bromeando con él.

Pero por la cara de perplejidad que puso Sev, Teddy se dio cuenta de que su amigo ni siquiera se había dado cuenta de lo que había dicho.

No importa- afirmó Teddy mientras continuaban caminando- ¿Ahora a donde vamos?

Pues en este corredor tampoco hubo nada de trolls- comentó Sev antes de llegar a las escaleras que había en el fondo de ese corredor.

¡Mira! ¿No es Wulff?- señaló Teddy.

Sí, el perro del profesor Wallace iba subiendo las escaleras. El perro no los había visto, pero algo había llamado la atención de Teddy.

¿Qué lleva en el hocico?- preguntó el Griffindor a su amigo.

Parece una linterna- contestó Sev poniendo más atención al perro.

¿Para que necesitaría un perro una linterna?- continuó Teddy.

Tal vez se la lleva al profesor Wallace- trato de encontrar una respuesta lógica Sev.

¡Vamos a seguirlo!- se emocionó Teddy.

¿Seguirlo? ¿Qué locuras estás diciendo?- Sev se cruzó de brazos- No voy a seguir a ese perroooo

Teddy jaló del brazo a Sev para darle alcance a Wulff que ya no se veía más que su rabo por las escaleras.

¡Es imposible que lo perdiéramos!- gritó Teddy.

Por más que habían corrido se les había perdido Wulff, pero, era imposible perderlo. Las escaleras estaban desiertas en ese momento y Wulff no podía haberse evaporado en el aire, además nunca escucharon que el perro corriera o se regresara y los dejara pasar o se fuera de largo ¿Dónde podía estar?

¿Crees que se volviera invisible?- preguntó Teddy rascando su cabeza desconcertado.

Los perros no pueden volverse invisibles, eso es estúpido- contestó algo molesto Sev, aunque también estaba igual que perplejo que su amigo.

¿Dónde crees que se habrá ido Wulff?- Teddy giraba su cabeza a izquierda y derecha pero no había ni rastro del perro.

No lo sé, te dije que era una tontería seguirlo- negó Sev- ahora no sabemos ni dónde estamos, solo nos hizo perder el tiempo.

¡Mira!- gritó Teddy- ¡La linterna!

Sev se quedó callado al momento, efectivamente, la linterna que el perro llevaba en el hocico estaba al fondo de este nuevo corredor donde habían perdido a Wulff, ¿El perro la habría dejado ahí? ¿Para qué? Ambos niños llegaron hasta la linterna y su sorpresa fue tan grande que no pudieron evitar dar un grito de alegría y asombro ¡Había un mural enorme! ¡Un tapete con la escena de alguien tratando de enseñar ballet a un grupo de trolls!

¡Lo encontramos!- gritó con júbilo Teddy- ¡Gracias Wulff!

¡Sí, gracias Wulff!- corroboró Sev- ¡Ya encontramos dónde leer el libro!

¿Y dónde está esa misteriosa sala de la que hablaban las chicas en la biblioteca?- Teddy tocaba el tapete de los trolls con ambas manos como si intentara encontrar una puerta secreta.

No lo sé, pero desearía que estuviera aquí- dijo Sev mientras él también tanteaba la pared con sus manos.

Sí, yo también lo deseo- asintió Teddy.

Y justo en ese momento, ambos niños escucharon el inconfundible sonido de una puerta abierta, Ted y Sev se miraron el uno al otro sin comprender y en menos de lo que tardaron en girarse Teddy sintió como su mano tocaba el picaporte de una puerta escondida detrás del tapete de los trolls bailando ballet.

Creo que la encontramos…- dijo Teddy con una sonrisa- ¿Sev?

Yo… yo… conozco este lugar- tartamudeó Sev - Es… es… ¡Es la sala de los menesteres!

Continuara…