Capítulo 29: Nuevo Hogar y "Regalos" de Abel La parada de autobús final, habían llegado finalmente a su destino: Ottawa, Capital de la Nación canadiense, el país que les abrió los brazos y ahora ellos estaban a salvo y alejados de las falencias, engaños y mentiras de Michigan, sumado a que había sido todo un éxito evitar los controles y una posible captura nacional. Ahora estando en ese país se sentía sumamente tranquilos, pero aún les faltaba una cosa muy importante y era encontrar un departamento en donde vivir y además de poder inscribirse en alguna escuela de la ciudad.

- Entremos aquí, Carolina nos dijo que visitáramos una de estas agencias gubernamentales. Dijo Lincoln, quien recordó que la mujer de Henry les había dejado en un papel la dirección de una de las tantas oficinas de ayuda, así que se dirigieron e ingresaron en una de las instalaciones, listos para conseguir ayuda.


Dentro de aquel pequeño edificio se hallaba la tranquilidad, casi igual a la oficina de su padre, la cual Lucy había visitado y habían convertido en una auténtica bataola de bullicio y diversión, pero ahora todo estaba en tiempos pasados. Al entrar en ese sitio, ambos hermanos les parecía raro, ¿les tomarían la palabra a dos niños que acaban de huir de Royal Woods?. Necesitaban un plan para convencer a esa gente y evitar levantar todo tipo de sospechas.

- Éste será el plan. Dijo Lincoln, quien era el que siempre organizaba ese tipo de ideas para que las cosas se solucionaran al respecto.

Se dirigieron hacia el mostrador principal en donde una bella mujer de unos treinta años y cabellos castaños, recogidos con una cola de caballo y vestida de negro los vio acercarse, al principio les llamó la atención y fue entonces que se dirigió hacia ellos para conversar al respecto de lo que necesitaran .

- Buenos días, niños, mi nombre es Mellisa Portland, ¿en qué puedo ayudarles?. Preguntó amablemente la castaña, quien salió de su mostrador y fue hasta ellos.

- Buenos días, somos Lincoln y Lucy Loud, somos de Royal Woods, Michigan, venimos por parte de nuestros padres para estudiar en una de las escuelas, ya que vieron en casa de que sería bueno de que probáramos nuestro estudio en Canadá. Dijo Lincoln, poniendo su plan en marcha y tratando de evitar cualquier sospecha.

- ¿Royal Woods?, déjenme ver, tomen asiento. Pidió Mellisa y fue hasta su computadora, donde se puso a buscar en el historial sobre su deseo de unirse a aquel programa de Canadá.

Los dos chicos se sentaron y ahí temieron de que no les saldría bien el plan, estaban asustados de que les descubrieran, ya podían darse por vencidos pero para su sorpresa, la joven castaña se dirigió hacia ellos con una noticia.

- Están de suerte, chicos, encontré la solicitud de sus padres. No se preocupen, cosas así pasan en el Archivo, ahora vengan conmigo, que hablarán con el Señor Marcell Kauffman, quien está a cargo del programa estudiantil. Anunció la chica tranquilamente y una vez que pasó el miedo, aunque estaban con la duda de quién había dado su ayuda a los chicos, era mejor dejarlo de lado y reunirse con aquel hombre.


- Bien, listo, esto es por ustedes, chicos. Dijo Luna, quien estaba harta de que su familia mantuviera esa postura horrible de aceptar que Lincoln y Lucy no debían volver, incluso habían pedido de que si los veían en la calle, debían llamar a la Policía y que los detuvieran. Para la castaña rockera fue la gota que rebalsó el vaso y decidió darles una mano a sus dos hermanos, en especial a Lincoln, ella tenía una deuda con el peli blanco, además de que también había formado parte del "Círculo de la Buena Suerte".

No quería tener problemas con Lynn, Lisa o sus padres, así que había borrado todo tipo de conexión de ella en la computadora de su hermana científica, por las dudas, falsificando aquel "Permiso" del Señor Lynn y Rita, enviándolo a sus hermanos y después de eso volvió a su cama, donde tocó su guitarra y llegaba Luan, lista para interrumpirla con algún chiste o broma.

- Oye, Luna, ¿sabes por qué...?. Iba a decir ella un chiste pero la rockera no quería oír nada al respecto, simplemente quería paz y que nadie la molestara con tonterías, así que le arrojó su estuche vacío para la guitarra.

- ¡Cuidado! Dios, ¿qué te pasa?. Preguntó Luan tras esquivar aquel proyectil.

- ¿Qué me pasa? Y ahora lo preguntas, chistosa. Lincoln y Lucy se han ido, a toda nuestra familia le vale una mierda lo que les pueda pasar allí afuera, mientras que tú vienes a contarme tus chistes, Dios, ¿acaso no te importan?. Respondió Luna, quien se levantó de la cama, tomó su estuche vacío y guardó la guitarra, ya con discutir le hacía perder las ganas de componer una buena canción, mientras que Luan intentaba calmarla pero la furia de la rockera era cada vez más grande.

- Oye, tranquila, solo quería hacerte reír un poco, yo también los extraño pero qué quieres que hagamos, dime. Dijo la comediante, dejando en exposición su situación y luego se dirigía, arrastrando los pies hacia el armario, lugar de donde sacó de aquella pila de vídeos que tenía, una de las cintas en donde estaban ella y su hermano Lincoln, de pequeños ambos, cuando él dio sus primeros pasos y ella le tomaba de las manos.

Luna al ver a su hermana triste, ya que ahora con tan solo mirar esos vídeos, le traía una catarata de tristeza, se acercó hasta ella y puso su mano derecha en la espalda de la comediante, quien lloraba en silencio y se secaba con un pañuelo blanco, el cual estaba totalmente humedecido.

- ¡¿A quién engaño, Luna?! ¡Los extraño, los extraño mucho!. Estalló Luan de la tristeza y su hermana la abrazó con fuerza, consolándola y tratando de que ella parara de derramar lágrimas.

- Yo también los extraño, hermana, yo también. Respondió Luna, sin despegarse del abrazo que le estaba dando a la comediante y lloraban en silencio por aquella separación.

Ambas hermanas se quedaron llorando en silencio, mientras que solo podían oírse los pequeños sonidos de sus lágrimas al caer al piso y empaparlo, tan minúsculo, tan callado y desaparecer en el silencio más puro de la Tierra, pero en aquel momento estaban siendo observada por Abel, quien volvió con la "Armadura Dorada Vacía", pero ellas no se dieron cuenta, sumado a que Lola no quería salir por nada de su habitación cuando estaban las puertas de las demás habitaciones por el miedo que le tenía a esa entidad fantasmal.


Y hablando de la Reina de Inglaterra, Lola se encontraba totalmente tranquila, no le interesaba que sus dos hermanos se hayan escapado, para ella era algo totalmente aceptable, para no decir que simplemente eran basura, la pequeña rubia simplemente pasaba sus días en los escenarios, en sus certámenes de belleza y en su habitación, disfrutando de la paz pero ya no peleaba con Lana, la cual estaba sumida en una profunda tristeza al saber que el estado de Charles no mejoraba y que ahora aguardaba a otra futura operación para tratar de evitar cualquier daño colateral en su organismo canino.

- Espejito, Espejito, ¿quién es la más hermosa de toda la Casa Loud?. Preguntaba ella, mientras que le ponía la tapa a su delineador y se echaba polvos cosméticos en su rostro, mirándose en el espejo un buen rato y esperaba a que se retirara el mismo y además de que algún día le respondiera.

- Eres tú para toda la vida. Decía su otro yo en el espejo.

- Gracias, Querida, esta Princesa siempre será hermosa. Alegó y continuó con su actividad.

- Eso es lo que tú piensas, traidora, maldita, eres una desgraciada, Lola Loud, tu alma está corrompida y llena de orgullo por ti misma, no te importan tus hermanos, solo te importa tu persona, nada más. Continuó hablando su reflejo, cosa que causó una sensación de miedo en la pequeña rubia, la cual tragó saliva y pensó que estaría cansada de tantas cosas ese día.

- Mejor me iré a dormir. Se dijo así misma, decida a tomarse una siesta pero en ese momento algo le imposibilitó con moverse de su silla.

- ¿Por qué? ¿Por qué les has hecho esto, Lola Loud? ¿Por qué?. Preguntó su reflejo una vez más.

- ¡Basta, déjame ir!. Pidió y en ese momento le volvió a responder aquella rubia "gemela".

- ¿Te preocupa tanto tu belleza? Tranquila, ¡en el Inframundo podrás conservarla, pero en este Espejo, en el Espejo de la Futura Señorita Pandora!. Exclamó en lo último aquella chica, la cual se iba descomponiendo ante la mirada de terror de la niña, quien podía ver como se pudría a un ritmo acelerado y aparecía ahora como una persona totalmente envejecida, horrible y aterradora, igual a las historias de Brujas que oía de los libros de Lucy.

- ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! ¡NO, POR FAVOR, NO, BASTA!. Rogó y en el espejo se mostró la imagen de una hermosa mujer, un poco alta, delgada, tez blanca, cabellos negros y largos con ojos de color morado y vestía ropas de estilo gótico, algo que le encantaría a cierta Loud que no estaba más allí.

- Mira bien tu castigo, Lola Loud. Señaló aquella mujer, mostrando esa "visión del Futuro", mientras que aparecían tres personajes vestidos con extrañas Armaduras oscuras y con miradas severas, arrastrando el alma de cierta niña y luego era arrojada a un sitio donde todo era frío, hielo, nieve y muertos por doquier.

- ¡¿Qué es esto?! ¡Paren!. Rogó una vez pero todo era inútil.

- Es tu castigo por ser egoísta y una maldita, sufre en Cocytos, porque allí no podrás escapar. Sentenció su reflejo junto con aquella bella mujer, ocasionando que la rubia se cayera de la silla y gritara con fuerza, oyéndose por toda la casa y aún no terminaba, ya que en el espejo aparecía un mensaje escrito en sangre.

"Hay un hombre caminando por ahí, tomando nombres

y él decide a quien liberar y a quien culpar.

No a todos se les tratará igual.

Habrá una Escalera Dorada hacia abajo

cuando el hombre venga por aquí".

Aquel mensaje de pesadilla causó en la niña un estado de histeria total, mientras que sus padres entraban y encontraban solamente a la pequeña en el piso y con el espejo destruido, los cristales esparcidos por doquier junto con unas terribles heridas cortantes en sus brazos y manos.

- ¡Lola, ¿qué te pasó?!. Preguntó su padre, mientras que la sacaban de ahí y la llevaban al baño para curarle las heridas que tenía.

- ¡Lana, trae urgente una escoba, de prisa!. Pidió Rita y la gemela de gorra roja se quedó observando lo ocurrido.

- Pero, ¿qué pasó?. Se preguntó y al entrar en la habitación quedó con la boca abierta al ver el daño ocurrido allí dentro.

A su vez, mientras que llevaban a Lola al baño, ella se topó con aquel sujeto que había visto anteriormente, pero ahora podía ver su rostro, sus ojos y cabellos negros, los cuales le causaron un ataque de pánico y casi caía de cabeza al piso.

- Es difícil para ti patear en contra de los aguijones. Se burló Abel de Géminis de la niña en aquellos momentos tan tensos, quien pudo oír esas palabras y entró en un estado de angustia severa.


A su vez, Lisa había escuchado los gritos y salió para buscar a aquella persona, pero cuando quedó el pasillo totalmente vacío, sintió otra vez ese frío y de ahí al voltearse, se encontró cara a cara con Abel, quien le sonrió malvadamente.

- Tú también te irás con mi hermano Caín y Clyde a "Otra Dimensión". [Le avisó, pero antes de que pudiera hacerlo, ya que la niña se había caído y se arrastraba].

- ¡¿Qué?!. Preguntó aterrada.

- Voy a mandarte ¡A "OTRA DIMENSIÓN"!. Finalizó Abel, pero en aquel momento la niña gritó con todas sus fuerzas y sus padres llegaron a tiempo.

- ¡Lisa, ¿qué pasa?! ¡¿Qué les pasa a todas?!. Preguntó Rita, mientras que la niña se levantaba.

- No...no...no...no lo sé...Respondió ella, tartamudeando y buscando a ese personaje, el cual había desaparecido por completo de la escena.

¿Qué pasaba allí? ¿Por qué tantas apariciones "fantasmales"?. Parecía que el intelecto de Lisa estaba siendo superado por primera vez por cosas que ella negaba y que solo la Ciencia podía explicar, sin embargo, ahora, había perdido la batalla.


El Señor Marcell Kauffman era un hombre que rondaba los 45 años, de barba pelirroja al igual que su cabellos y vestía todo un conjunto negro, él era una de las personas más respetadas en la comunidad y en especial por su bondad y deseos de ayudar a las personas, en especial a los más necesitados. Cuando Lincoln y Lucy lo conocieron, pensaron que él sería alguien como Huggins, pero estaban equivocados, en sí ambos tenían el parecido pero en el lado emocional, así que él les atendió muy bien, hablaron un poco de todo y de ahí firmaron los papeles en el cual iba a estar inscritos en el programa de educación de Canadá.

- Muy bien, chicos, ahora vengan conmigo y con la Señorita Mellisa para que vean el edificio donde vivirán. Pidió Marcell y salieron con rumbo hacia aquel sitio elegido para ambos hermanos.


El viaje en coche fue tranquilo, allí se iban a reunir con los encargados del edificio y también les explicarían sobre las clases que daban en aquel país.

- Mientras viajamos hacia su nuevo hogar, les contaré sobre las clases. Pidió Marcell su atención.

- Sí, sí, Señor. Respondió Lincoln.

- Perfecto: Ustedes empezarán la semana que viene las clases en la Escuela "Saint Claire", está ubicada a pocas cuadras de donde vivirán, ah...miren, justo ahí. [Les contó y justo estaban pasando por aquel sitio, el cual mostraba un edificio bastante grande, de color rojo por la pintura y con un campanario encima] Las clases serán de Lunes a Viernes, desde las 8 hasta las 12 del mediodía.

- Igual que en Royal Woods. Remarcó Lucy.

- Exactamente, pero ahora será como su ciudad al estilo canadiense, jeje, disculpen, se los digo siempre a los recién llegados, ya se me está haciendo una frase. Río Kauffman, cosa que hizo reír un poco a ambos hermanos, sabiendo que no querían hacerlo enojar o que se pusiera triste porque no les parecía gracioso el "chiste".

- ¿Y qué pasará con el dinero? Tenemos que pagar lo que es la luz, el agua, entre otras cosas. Quería saber Lincoln sobre ese punto.

- Del dinero no se preocupen, el gobierno de Canadá se hará cargo de darles cada mes lo suficiente para que puedan pagar todo, menos la renta, ya que eso se los paga mi sección. Ustedes solo tendrán que hacerse cargo de la luz, el agua, el gas y el Internet, nada más que eso. Bueno, también de que vayan al supermercado y tengan para comer. Les tranquilizó el hombre y Mellisa les pasaba una tarjeta para ambos.

- ¿Qué es esto?. Quiso saber Lucy, mirando aquel objeto de forma extraña.

- Es su "Tarjeta de Estudiantes", tiene los números de su cuenta corriente, por si desean ir al Cajero Automático para sacar algo de dinero. No la pierdan, es de suma importancia. Explicó el pelirrojo y en ese momento llegaron hacia aquel edificio ubicado entre las calles McArthur y Marguerite, donde podía verse en el letrero finalmente decorado y perfecto con el nombre de "Terrasses Gabrielle".

Una vez que llegaron, se bajaron del coche con sus pertenencias e ingresaron en el edificio.

- ¿Aquí?. Preguntó Lincoln, quien sentía una gran emoción al ver ese lugar.

- Así es. Lincoln y Lucy Loud, sean bienvenidos a "Terrasses Gabrielle". Les dio Mellisa la bienvenida.

- Wow, muchas gracias. Agradecieron ambos a la vez, sorprendidos de ver semejante belleza ante sus ojos.


Subieron por el ascensor hasta llegar al noveno piso, ya que casi todos estaban ocupados y además de que su habitación ya estaba designada para ser ocupada por ellos, la cual tenía de número el 910.

- Este será su nuevo hogar, chicos. Dijo el dueño del edificio, quien les abría con la llave que ellos tendrían en su poder y revelaba el interior del apartamento donde iban a vivir.

El interior era bastante acogedor y más con la bella vista que tenía el ventanal de la pequeña sala, en donde tenían un sillón blanco grande y otros dos más pequeños con una mesa de café y un florero sobre ella. Sumando a la cocina con la mesada para preparar sus comidas, la heladera, había un cuadro en la pared occidental, un bello lienzo de algún artista canadiense local y poco conocido, luego estaba la pequeña mesa con sus respectivas sillas, un televisor de los nuevos con pantalla de plasma, clásico en todos los edificios de estos días. Pasaron al baño, el cual estaba finamente decorado y las dos habitaciones, cosa que al ver la cama más grande les causó un pequeño sonrojo.

- Espero que les encante este sitio. Dijo Mellisa.

- Es estupendo, nos encanta. Dijo Lucy.

- Sí, no hay nada en el Mundo que lo reemplace, muchas gracias, Señor Kauffman, Señorita Portland y lo mismo para usted, Señor Dawson. Agradeció Lincoln a aquellas tres personas.

- No es nada, chicos, ahora los dejaremos para que descansen, deben estar agotados. Si pasa algo, aquí tienen el número del Programa y mi celular, por las dudas. También Dawson les dará mano si tienen problemas, él es el que dirige este edificio junto con su familia. Dijo Marcell, quien se retiró con las otras dos personas y dejaron que los chicos pudieran recuperar fuerzas.


Pasaron las horas, Lincoln y Lucy habían decidido descansar, tomarse una siesta por un buen rato y así recuperar sus fuerzas tras un largo día de viaje desde Michigan hasta Quebec y luego a su destino final en Ottawa, Ontario, Canadá.

Pero mientras que ellos se hallaba dormidos en los brazos de Morfeo, algo extraño comenzó a sentirse en el ambiente, una rara sensación, ese terrible frío que se metía por todas partes y que causaba que el muchacho cubriera a su hermanita con su gabardina para que no se congelara, pero en aquel momento, algo o más bien alguien le llamaba y causó que se despertara.

- "Lincoln, Lucy". Escuchó esa voz, cosa que también fue oída por Lucy, quien se despertó de golpe.

- ¿Qué fue eso?. Preguntó el peli blanco pero su hermana pidió silencio.

- "No están solos, vengan, sígannos". Pedían esas voces que fueran hasta donde se encontraban, dejando una especie de "sendero" de una energía tan rara y de color violeta oscuro que solo ellos podían ver.

- Vamos. Pidió la gótica.

- ¿Qué será esto? ¿Acaso...?. Se preguntó Lincoln y ambos se dirigieron hacia la puerta, cerrándola con llave y bajando por el ascensor hasta llegar a la portería en donde se encontraba el hijo de Dawson.

- Saldremos a comprar unas cosas, enseguida volvemos. Dijo Lucy.

- Chicos, no tienen por qué estar diciendo por dónde van, tranquilos. Les aconsejó amablemente aquel joven, quien volvía a su puesto y eso les agradaba bastante.


Salieron por la puerta y siguieron aquel rastro, las voces iban en aumento y pedían que les encontraran, que fueran al punto de reunión donde provenía todo ese "sendero", ¿qué sería? ¿y si era Abel el que había llegado para protegerlos?. No tenían noticias de él desde hacía más de 24 horas, ¿estaría bien?, ¡qué pregunta más tonta! Sí él es un fantasma, ¿cómo andar preguntándose si estaba bien?. Además era un Caballero Dorado y podía hacerse cargo de cualquier peligro, aún estando muerto.

- "Ya llegarán a su destino". Dijeron las voces, cosa que inquietaba a ambos hermanos, ya que no sabían si podía ser una trampa o qué, además de que se iban alejando cada vez más del complejo y se internaban en los parques, los cuales eran casi como bosques.

Pronto, la Oscuridad llegó y con ello estaba en el aire una presencia...¿maligna? ¿siniestra? ¿de dónde venía ese enorme poder oculto?. No veían más el rastro pero lo que si vieron allí eran dos objetos llamativos y que resplandecían de una auténtica intensidad.

- ¿Qué es esto?. Parecen...parecen...Iba a decir Lincoln, sorprendido pero se detuvo, ya que no podía completar la frase.

- Ustedes han sido elegidos para ser nuestros Portadores, nuestros Sucesores, nuestros Herederos. Dijeron aquellas voces, las cuales formaban una sola y dejaba a los dos hermanos helados.

- ¿Portadores?. Preguntaron ambos.

- Así es, como anteriormente lo fueron los Sublimes Espectros del Señor Hades, ahora ustedes portarán sus Armaduras Sapuris, las Armaduras creadas en el Inframundo por el propio Emperador. Resaltaron todas a la vez.

Parecía un sueño, ¿acaso lo era? no, ya que cuando ambos se acercaron vieron aquellas dos "Armaduras Sapuris", éstas resplandecieron y mostraron lo que eran con todo su esplendor: La primera poseía un par de alas en la parte posterior, en el protector de la espalda. En el casco o protector poseía tres cuernos largos y curvos, los cuales formaban el protector de la cabeza: La cara de aquel ser mitológico de las Islas Británicas. Sumado a ello estaban los protectores de los brazos, piernas y del pecho que se volvían compactos.

La segunda era de tonalidad oscura y con detalles en azul oscuro y marrón, del pecho sobresalían dos puntas hasta la altura de las orejas, los hombros tenían una caída llegando hasta la mitad del brazo, en la cintura llevaba un protector que en forma objetivo simulaba ser la cola de una Harpía. También estaba equipada con dos alas, en las manos y en los pies llevaba garras y en el sector de las piernas podía verse un pequeño sector descubierto bajo las rodillas.

- Hemos sido enviados por el Caballero Dorado Abel de Géminis para su futuro entrenamiento. Dijeron las voces, mientras que se desprendían y las dos Armaduras se unían a Lincoln y Lucy, ahora como sus Portadores, cosa que los hizo sentir nuevos, raros también era la palabra para ese momento y en especial por portar algo que jamás habían visto en sus vidas.

- Increíble, es como si pudiera volar. Añadió Lincoln y pegó un salto en el aire.

- Espérame. Pidió Lucy y lo siguió.

Ambos se hallaban en los Cielos, mirando el Atardecer que estaba por terminar y la noche que llegaba para sucederlo. Lucy miró a Lincoln, se veía genial con su Armadura Sapuris, la cual aún no había sido revelado el nombre que portaría, al igual que el de la gótica.

- Ahora eres Lincoln de Wyvern, uno de los Tres Jueces del Infierno, igual que su anterior dueño, Radamanthys. Y tu hermana, ahora será Lucy de la Harpía, uno de los mejores Espectros del Imperio del Señor Hades, el anterior Espectro llamado Valentine era uno de los Soldados más leales a su Señor Radamanthys y en especial defendiendo su nombre y honor de los que le faltaban el respeto. Es hora de que ustedes sean entrenados para la futura venganza. Dijo una voz y ante ellos, ante su mirada, allí reapareció Abel de Géminis, quien volvía para estar de su lado.

- ¡Abel!. Exclamaron ambos sorprendidos.

- Así es, ¿me extrañaron? Jeje, estuve cerrando unos "asuntos" en Royal Woods y les he traído estos "Regalos" de mi parte, espero que les encante. Dijo el Caballero de Géminis, viendo que ahora ellos eran Espectros de Hades.

- Son geniales estas Armaduras Sapuris, muchas gracias, amigo. Le agradecieron ambos niños y aceptaron el entrenamiento, si volvían un día a Royal Woods, no regresarían como los que fueron expulsados, sino que regresarían para recuperar lo que les fue arrebatado: Sus vidas, su dignidad y su familia.

Después de agradecerle y darle un fuerte abrazo a Abel, los tres partieron de regreso hacia el complejo de apartamentos para descansar y llevaban consigo las Armaduras Sapuris, las cuales volvieron a sus formas originales y de ahí las mandó Abel a través de las "Dimensiones" hacia aquel edificio.

- Gracias por volver, Abel, pero, ¿qué pasó en Royal Woods?. Agradeció Lucy y luego le preguntó sobre su "estadía" allí.

- Tuve, bueno, que ocuparme de unas ratas, ya no volverán nunca más a molestarlos. Luego se los contaré. Prometió el peli negro, mientras que se volvía invisible y de ahí llegaban al piso 9 y de ahí entraban en su apartamento para cenar y luego irse a dormir temprano.


¿No se lo esperaban? ¿No se esperaban que los "Regalos" de Abel fueran las dos mejores Armaduras Sapuris de la historia? :3 Jeje, bueno, sí, sí lo era :3. Estas son las Armaduras de Radamanthys, pero de la versión "The Lost Canvas" y lo mismo la de Valentine de la Harpía, además hay que darle las gracias a un gran amigo que está siguiendo esta historia: ¡Muchas gracias, Sir Crocodile222 por las Armaduras! :D.

Ahora, antes de ir con los saludos, sobre las partes en que se centra una parte del capítulo en la Casa Loud, bueno, quería que Abel volviera a causar pánico, en especial también remarcar que Luna es alguien sí se preocupaba en verdad por sus hermanos, incluyendo con Lincoln, ambos tienen una muy buena relación como con Lucy. Ahora ella está deprimida y lo mismo Luan, con ella les seré franco, cuando leí "La Purga: La Noche de Lincoln Loud", verla a ella llorar por su pobre hermano que estaba en las calles en medio de ese Infierno, a más de uno se le rompe el corazón cuando ella llora :( ¿no?.

Sumado a que Lola ha sido asustada por Abel, nuevamente, pero muchos se preguntarán por la chica del espejo: Aquella mujer es Pandora Heinstein, Comandante en Jefe de los 108 Espectros del Ejército de Hades, pero de la versión del manga "Next Dimension" y del anime clásico de la Saga de Hades, quien es la hermana del Emperador y verán por qué Lucy en "El Heredero (Nueva Versión)" es la Pandora pero de la versión "The Lost Canvas", ya que ella estaba más unida a su Señor y en especial porque había sufrido en el Pasado por culpa de Youma de Mefistófeles. También hay un guiño en este capítulo a la canción de Johnny Cash "When the man comes around", canción que aparece en la película "El Amanecer de los Muertos" y "Logan", la nueva película los X-Men.

* Pirata: Jajaja, así es, nadie en esta vida, ni siquiera Chandler puede huir del castigo de la Muerte :3.

* Gans Lawton: No te preocupes por las ratas de Amber, Allan y su primo, ellos no se van a poder ocultar todo el tiempo, muy pronto ellos también pagarán carísimo por lo que han hecho.

* El Caballero de las antorchas: Gracias, Camarada, para esa muerte, la de Chandler, ansiaba que él se muriera en una "Explosión de Galaxias", la técnica más violenta y mortal de todos los Géminis, desde Abel hasta Saga y Kanon :3. Gracias también el apoyo y el final de esta historia será para el 2 de Julio, el día de mi cumpleaños, un gran recuerdo para todos y seguiré con los demás fics que me quedan durante Julio y todo el año :3.

* Tomoya Scarlet hakurei: :3 Y los verás arder a todos ellos, van a tener que imaginarse el fuego, (jajaja, me salió el Bane del alma XD).

Así que bueno, Camaradas, espero que les guste este capítulo, nos vemos y que tengan todos un buen día Miércoles para todos :D. ¡Nos vemos!.