Gitana
Por:Lizzig
Epilogo.
El cuento de horror se había convertido en un cuento de hadas, finalmente podía respirar tranquila. Había pasado semana tras semana, sobresaltada y con el temor de cualquier movimiento.
Las cosas no cambiaron mucho tras la desaparición de las gitanas. La tía Elroy no quiso volver a la mansión de Chicago, la villa en Lakewood le trajo paz y mucha salud. Los Legan encontraron éxito en el sur del país, Florida los recibió con calor y no los he vuelto a ver. Susana sigue su tratamiento en California, al menos ya puede mandarle correspondencia a Terry, eso quiere decir que su sanación va progresando.
Terry sufrio mucho tras la repentina desaparición de Jayah, creo que si se había enamorado de ella y no lo culpo, era una mujer hermosa y sumamente atrayente. Con costumbres diferentes a lo que nosotros conocemos, pero no podria acusarla de lo que alguna vez la acuse. Después de todo y a pesar de mis sospechas y acusaciones, ella volvió a mi rescate y el de Albert.
He intentado desde ese dia olvidarme que alguna vez la conoci, trate de dejarla atrás esos meses que estuvo en mi vida, pero hay una pequeña chispita en mi corazón que me dice que alguna vez volveré a encontrarla, porque yo no creo que este muerta. Nunca se lo dije a nadie, ni siquiera a Albert, pero no me quede convencida del reporte policiaco, yo no creo que las dos hayan muerto y que solo un cuerpo se recuperó de los escombros. Sé que de alguna manera Jayah logró escapar, como lo hizo antes. La diferencia es que esta vez se quedó a ver que Jovanka no sobreviviera para hacer más daño.
Ese sentimiento me ha acompañado todo este tiempo, incluso el dia de mi boda. Mire a las puertas decenas de veces, esperando verla. Quizá debería darme por vencida y reconocer que ella también fue alcanzada en el fuego y como dijo el reporte policiaco, su cuerpo se pulverizo.
No lloré después del servicio fúnebre, ni siento el vacío de la muerte en mi pecho, por eso me aferro a mi presentimiento de que Jayah anda por ahí, derramando magia por su camino. Con ese pensamiento me he tranquilizado para seguir adelante viviendo mi propia mágica historia de amor con mi ahora esposo.
Yo creí que aquellos encuentros clandestinos en el despacho, eran incomparables y que jamás podria sentir nada más intenso. Que equivocada estaba, esos inolvidables momentos, quedaron en un plano muy mínimo, en comparación a lo que he sentido desde mi boda y aun mas, la noche de bodas.
Siento que fue apenas hace unos días que salimos de la iglesia tomados de la mano, siendo esposos. Bien me lo dijo aquella tarde en Nueva York: "nos casaremos en el otoño"
No le importo la resistencia de su tía ni los comentarios de la familia, de igual forma seguimos con nuestros planes y el 24 de Octubre, convertimos ese deseo en una realidad que nos durara para siempre.
Los invitados disfrutaron de una recepción íntima y aunque elegante, muy privada, en la villa de Lakewood. Nada de lo que se pudiera esperar para el representante de una de las familias más poderosas de América. Así fue como nos presentamos como una pareja poco convencional, rompiendo protocolos desde nuestro inicio.
Para mí fue mucho mejor tener una recepción intima, en la que no tuviera que compartir a mi esposo con empresarios que aprovecharan el momento para abordar a Albert. No queríamos separarnos, era nuestra fiesta y nuestro momento, brindamos con cada uno de los invitados, pero sin duda el momento más especial fue cuando chocamos copas con Annie, Archie y Terry. Nuestros mejores amigos.
Terry me deseo toda la felicidad que pudiera ser capaz de sentir, sus palabras eran sinceras, ese chico que alguna vez me amo, había dejado ir ese sentimiento por mí. La tristeza que aun reflejaban sus ojos, me apachurro el corazón, pero tengo la certeza que en algún momento el también será feliz.
Cuando llego el momento de retirarnos, todos se reunieron para despedirnos y desearnos buen viaje. Pasaríamos nuestro primer mes de casados en Europa central.
Pero esa primer noche seria nuestra en un lugar muy especial para nosotros. "la cabaña del bosque" aquella en la que ya habíamos pasado una noche juntos, cuando me escape de la mansión Legan.
Flash back.
-no puedo creer lo hermosa que esta esta cabaña, yo la recordaba mucho más maltratada. – Albert me miro con ternura, con esos ojos azules que proyectan dulzura.
-esta es nuestra luna de miel cariño, ¿creías acaso que te traería a las ruinas del bosque?
-no, pero… no me entere que la habías mandado a arreglar, además a mí no me importaría pasar contigo esta y el resto de las noches en cualquier lugar, mientras estemos juntos.
-lo se cariño, yo me siento igual, pero es otoño y el frio allá afuera comienza a ser agresivo, así que mejor disfrutemos nuestra suerte de estar juntos y en esta linda cabaña.
-sí, disfrutemos de nuestra suerte. – Respondí, mirándolo con ilusión - debes estar cansado, te despertaste muy temprano y no has parado en todo el dia.
-no puedo estar tan cansado como para perderme de tu compañía. – lo vi acercarse con movimientos marcados, yo deje de respirar, se veía tan elegante en su esmoquin que no importaba cuantas veces lo hubiera visto ese dia, para mi verlo nuevamente era un suspiro contenido que me ahogaba sofocándome.
Sus brazos me envolvieron firmes, pero tan suave que me sentí abrazada por las alas de un ángel. Sus labios se unieron a los míos suavemente, sin urgencia.
-aún no se cómo he podido soportar este tiempo…. te he tenido tan cerca, tan mia y tan imposible.
Lo mire confundida, no entendía sus palabras, pero su mirada estaba comenzando a derretirme y a ponerme nerviosa.
-¿quieres que te haga un poco de té? – me miro risueño, creo que se divertía con mi nerviosismo.
-sí, me encantaría, yo mientras encenderé la chimenea. – respondió liberándome de su abrazo.
Lo mire deshacerse de la corbata y el esmoquin…. Se desabotono los dos botones de arriba de la camisa y se pasó la mano por el cabello, que aunque lo llevaba corto, a veces le resultaba indomable. Yo solo sentí mi corazón palpitar tan fuerte que logro moverme de mi lugar, fue cuando me descubrí con la boca abierta admirando su belleza.
Con las manos temblorosas, me di la vuelta y fui hasta la cocina para calentar agua, me detuve un segundo y respire agitada, la sangre corría por mis venas tan rápido que lograba sentir el calor que provocaban en su avance. El agua estaba lista y yo me sentía incomoda en el vestido, necesitaba deshacerme de él.
Salí de la cocina y lleve él té hasta el sofá frente a la chimenea, donde Albert continuaba encendiendo el fuego.
-aquí hay té. … creo que me iré a cambiar este vestido.
-debe ser incomodo, te llevare la maleta en un segundo.
-gracias.
Me dirigí a la habitación más cercana, no pude evitar darle una mirada furtiva a ese hombre que ahora era todo mío. Descubrí que él me miraba sin parpadear, sonreí y seguí mi camino hasta la habitación, él también me amaba con la misma intensidad.
Encendí la lámpara en la habitación y fui hasta el espejo, me mire sorprendida, la imagen era de una mujer radiante de felicidad, la chiquilla flacucha que había estado en esa cabaña años atrás había desaparecido.
En su lugar había quedado una mujer enamorada que lucía un atuendo elegante y un maquillaje que jamás me imagine poder llevar. Mi cabello perfectamente recogido con peinetas plateadas me daban una imagen de distinción que casi me hacía lucir como alguien más, me quite las peinetas y deje que mis rizos cayeran sobre mis hombros, eso me hizo lucir más como yo. Suspire al pensar si podria ser una digna esposa del señor Andley, yo era tan ... yo misma y él, en un lugar tan inalcanzable que me hizo temer por un momento.
-se ve hermosa con ese gesto señora Andley – me sorprendió Albert en el marco de la puerta.
-¿usted lo cree señor Andley? Creo que tengo mucho camino que andar antes de poder estar a su altura.
-no digas tonterías, que no te van – respondió caminando hasta mí, para abrazarme y tomar mi barbilla entre sus dedos. –tu eres la dama más hermosa y educada de toda esta sociedad Americana, tienes un corazón enorme, eres sensible y te preocupas por los demás, sin mencionar que eres hermosa, elegante y… mi esposa.
Sus labios se unieron a los míos, tan lenta y suavemente, que sentí que el tiempo pasó en tal lentitud, que me perdí entre sus brazos y sus labios. Sus besos ya no eran urgidos y demandantes, como en los días furtivos de besos robados.
-¿estas segura que quieres que nos quedemos en esta habitación?
-¿Qué nos quedemos…? – mis ojos se abrieron escandalizados, ¿en que estaba pensando?! Por supuesto que íbamos a compartir alcoba.
-¿me echaras de la habitación nuestra primer noche?
-no, por supuesto que no!... no había … pensado en que dormiríamos juntos. …
-pero dormiremos juntos cariño, todas las noches que nos restan…..
Lo mire tímida, creo que me sonroje. El solo me sonrió y en un solo movimiento me levanto en brazos , yo me pesque a su cuello. Quería besarlo, tocarlo. Estaba tan perfecto y su mirada azul me estaba agitando la sangre.
Salió de esa habitación que yo había escogido y me llevo en brazos hasta otra un poco más alejada y de doble tamaño.
-esta es nuestra habitación cariño.
Me quede boquiabierta, el lugar estaba lleno de rosas y velas. La cama nupcial lucia unas hermosas sábanas blancas. Sentí mi corazón explotar de emoción y amor por ese hombre que se tomaba tantas molestias por mí.
-es maravilloso, gracias Albert, gracias mi amor…
No resistí más y me acerque lentamente para ser yo quien lo besara. Sentí el cuerpo de mi esposo tensarse ante mi acto de cariño. Aun en sus brazos, me estrecho contra su cuerpo.
-te amo Candy…..
Sus palabras se desvanecieron entre los besos que no cesaron. Era tal la necesidad de besarnos, tocarnos que con dificultad pude recordar en donde estaba o que aún seguía suspendida entre sus brazos.
Sofocados, nos miramos llenos de amor. Finalmente Albert me bajo, para tomarme por los hombros, me miro sonriente. Sin cruzar palabra me rodeo, yo me quede estática, casi sin respirar. Sentí sus labios sobre mi cuello, mientras recargaba mi tembloroso cuerpo sobre su pecho. Me rodeo por la cintura, anudando sus largos dedos, en mi abdomen.
-Quería estar así contigo desde hace mucho tiempo – me susurro al oído, logrando que su aliento sensibilizara mi cuello – me haces perder la cordura.
Yo no supe que responder, me sentía tan alagada y enamorada, que solo sonreí y apreté sus manos. El soltó el abrazo y acaricio mis hombros, su tacto me hacía estremecer. El acabose para mi cerebro fue, cuando sus manos se dirigieron a mi espalda y comenzó a liberar los botones de mi vestido.
Contuve el aliento y cerré los ojos, mis mejillas explotaban por el calor que se me había subido, pero no me atrevía a moverme, sentí mi vestido deslizarse por mi cuerpo, hasta caer al suelo. Entonces contuve un suspiro y comencé a temblar.
-tienes una piel hermosa – escuche decir a Albert, mientras sentía sus dedos deslizarse en mis hombros, poco después sus labios imitaron los mismos movimientos, yo aún traía el fondo de satín blanco, pero me sentía desnuda,
No fue fácil, pero me relaje y me deje llevar por las caricias de mi esposo, confiaba en Albert y lo único que quería era disfrutar de él. Con delicadeza me volvió a levantar en sus brazos y me llevo hasta la cama. Me deposito en ella y me miro enamorado, con esos ojos azules chispeantes que derraman dulzura.
Yo alargue mis brazos y lo atraje hasta mí, con dedos torpes comencé a liberar los botones de su camisa, dejando a la vista una camiseta fina de algodón, fue inútil tratar de quitarle la camisa, estaba demasiado torpe, así que él me ayudo y se deshizo de la camisa, sus brazos fuertes y marcados me deslumbraron, pero me quede sin aliento al verlo quitarse la camisa y dejar al descubierto su pecho. Ancho y musculoso.
Sentí deseos de besar cada centímetro de su piel, quería probar el sabor de su piel. Hábil se recostó en la cama y me miro nuevamente. Yo le sonreí y me llene de su imagen. Sus labios se unieron a los míos, que le correspondieron con la misma intensidad.
Nunca me imaginé que el sentimiento de intimidad que tenía con mi esposo existiera, la habitación muda, con velas y aroma a rosas, nos miro cómplice. Fue testigo de la primer entrega de amor entre mi esposo y yo, ese hombre que había aparecido en mi vida a muy temprana edad, desde entonces se había convertido en alguien importante en mi vida y en esos momentos le entregaba mi cuerpo, mi amor y mis ilusiones.
Fin Flash back
Una noche de ensueño esa nuestra noche de bodas, al dia siguiente me sentía tan diferente que me tomo unos segundo, reconocerme en el espejo. Sentía que no podía procesar tanta felicidad y amor.
Nuestro viaje en barco fue mágico, el frio comenzaba a intensificarse, pero entre los brazos de mi príncipe, apenas si me di cuenta que la brisa era congelante, pasamos horas enteras en el camarote. Explorando todos los caminos que nuestro desbordante amor nos mostraba, mi timidez había conocido el deseo y entre los dos convirtieron la experiencia en algo, indescriptiblemente delicioso.
Comenzamos el viaje en Paris. De la mano caminamos por esas calles llenas de historia. Por su puesto Albert me consintió con toda clase de postres y comidas extravagantes, visitamos algunos lugares que escandalizarían a Chicago entero, pero nosotros nos divertimos.
Nuestro siguiente punto de visita fue Portugal, me enamore del acento de su lenguaje, su historia igualmente mágica. Las tardes con el sol despidiéndose, pintando todo de rojo sobre el mar fueron el marco perfecto para nuestro amor.
Nuestra siguiente visita fue la que marco nuestra luna de miel, el dia que llegamos a España comencé a sentirme inquieta, mi felicidad no se pauso, pero me comencé a sentir observada.
Las calles de España nos ofrecieron una grata caminata, como se había hecho costumbre iba de la mano de Albert, mi insistencia por mirar detrás nuestro, puso a mi querido esposo en alerta.
-¿Qué sucede?
-nada… - lo mire enamorada y baje la mirada.
-¿qué sucede cariño? ¿Estás bien?
-si…. Es solo que tengo la sensación que alguien nos sigue, siento la mirada de alguien.
Miro detrás de nosotros y nuevamente a mí, me sonrió tiernamente y Me abrazo por los hombros.
-no te preocupes yo te protegeré.
Me sentí segura y amada, pero con la misma sensación. Esa tarde tras salir de un lindo restaurante caminamos de regreso al hotel, reíamos divertidos de la plática que habíamos tenido en la sobremesa.
Dimos vuelta en una calle, que nos llevó a una plazuela. La gente caminaba desenfadada, mientras los niños reían. Albert y yo nos acercamos, para buscar una banca donde sentarnos, entre la multitud de la plaza, vi un grupo de mujeres que atrajeron mi atención y aceleraron mi corazón.
Con largas faldas coloreadas y blusas ajustadas, caminaban altivas, con la frente en alto, sus grandes aretes de oro salían por debajo del paliacate que cubría su cabeza, mientras sus largas melenas caían en su espalda, sus ojos chispeantes miraban a la gente a la que ofrecían sus servicios.
-¿le leo la suerte en la palma de la mano?- escuche decir a una de ellas.
Trague saliva y baje la mirada, por primera vez en mucho tiempo recordé a la gitana que entro en mi vida. Albert noto el cambio en mi rostro y apretó mi mano.
-será mejor que nos vayamos al hotel. Comienza a hacer frio. – Albert noto mi perturbación y trato de sacarme de ahí.
-no, estoy bien. Ven vamos a sentarnos… ahí hay una banca bacía. –lo arrastre hasta sentarnos, quería respirar y tranquilizarme, si seguía caminando terminaría en el suelo.
Le eche una mirada a la plaza y me di cuenta que estaba llena de gitanos, había hombres, niños y mujeres de todas las edades.
-cariño vámonos de aquí, no hay necesidad….- insistió Albert.
-estoy bien – le di una sonrisa descompuesta, ¿a quién quería engañar? El me conocía mejor que nadie.
Unos niños pequeños comenzaron a correr frente a nosotros, Albert los miro divertido yo dirigí mi mirada al grupo de mujeres nuevamente, pero mi ojos no llegaron hasta ellas, se quedaron enganchadas en una penetrante mirada negra.
Mi respiración se cortó y mis pupilas se dilataron, su atuendo era mucho más gitano, pero su rostro era algo que jamás podria sacar de mi mente. Su sonrisa afloro y yo me quede inmóvil. Petrificada en mí asiento.
Quise ponerme de pie y correr a ella, pero el recuerdo de aquellos días me ataron a mi asiento y la mano de mi esposo que no se había dado cuenta de nada, me sujeto a su lado. El pasar de la gente, borro el bello rostro de la gitana que había encantado mi vida.
La busque con desespero entre la multitud, cuando se me perdió entre la multitud, pero no la encontré. Había perdido la atención de los niños jugueteando frente a nosotros y de Albert, me sentí perdida por un momento. Fue hasta que una pequeña niña de ojos chispeantes se acercó a mí, que pude regresar de mis pensamientos.
-hola pequeña. – la salud, al verla junto a mí.
Me dio una espléndida sonrisa y me estiro sus manos para regalarme una linda flor.
-¿es para mí? –Pregunte sorprendida – ella solo asintió sin emitir palabra.
Otros niños se acercaron, la pequeña que me regalo la flor, se puso a mi lado, sentí su mano en mi abrigo, pero fingí no darme cuenta, una vez más busque los ojos negros que me habían robado la tranquilidad, pero no los encontré.
-¿nos podemos ir?
-por supuesto que si… chicos pórtense bien - se despidió Albert de los niños.
Se puso de pie y me ofreció su mano, yo lo seguí. Metí mi mano en la bolsa de mi abrigo y ahí estaba lo que la pequeña gitana había contrabandeado.
Lo tome entre mi puño y lo saque de mi bolsillo, le di una mirada rápida, antes de devolverlo a mi abrigo.
Me quede impávida, no respire por unos segundos. La plaza entera me dio vueltas.
"Mi amuleto"! Grite mentalmente "Jayah"
Detuve mi andar y me gire a buscarla, era ella a quien había visto, estaba ahí. Había sobrevivido al fuego !
-¿Qué sucede cariño? – me pregunto consternado Albert.
-…..nada mi amor…..- le respondí sonriente, me había alegrado saber que había sobrevivido y que ahora vivía rodeada de la gente con la que compartía costumbres y pensamientos, había regresado a sus raíces gitanas. Le desee buena suerte y tome a mi amado esposo de la mano nuevamente – vamos, mañana tendremos que madrugar y será mejor meterse en la cama temprano.
-es una invitación muy tentadora….
-¿Cuál invitación? – pregunte confundida.
-meterse a la cama temprano… ¿qué más?
-Albert! – lo rete, sintiendo las mejillas calientes. No importaba la intimidad que habíamos alcanzado, yo aún me cohibía.
Pero bien lo había dicho el señor Andley, "era una invitación tentadora" volvimos al hotel y nos entregamos a nuestra pasión nuevamente.
Guarde el talismán y mi último recuerdo de Jayah en la plaza de España, nunca le conté a Albert y a nadie más, sé que Terry la recuerda con cariño y dolor, nunca tuvo la oportunidad de despedirse.
Al igual que Terry yo tampoco la olvidare nunca, cumplió su promesa y me protegió hasta el último momento que estuvo en mi vida. Lo que sucedió con los Legan, la tía Elroy y Susana, aun no lo asimilo como un equilibrio de fuerzas, pero eso fue uno de los sucesos con los que contribuí y con lo que tendré que vivir, se ahora que ellos están bien, pero no se podrán acercar a mi mientras su intención sea ocasionarme daño.
El final de nuestro viaje fue en Londres, pasamos un par de semanas recorriendo viejos camino y recordando andanzas de nuestro pasado. Regresamos a Chicago a retomar nuestra vida, yo le había prometido a Albert estar a su lado y envolverme en sus asuntos, así que iba a la oficina con él y trate de empaparme de los movimientos del corporativo.
No me hice una experta, pero tuve algunos avances, incluso pude sostener varias conversaciones con Albert y Archie sobre un negocio nuevo, habría mejorado más, pero mi vida como mujer de negocios se vio interrumpido por mi primer embarazo, por supuesto que trabaje hasta que el cansancio no me dejo más.
Ahora paso los días en casa, recorriendo pasillos y pensando en lo feliz que soy, hay noches como esta de luna llena que no puedo dormir y vengo hasta la ventana, para mirar aquel árbol, en el que vi por primera vez a Jayah hacer un hechizo bajo los rayos de la luna.
Mi amuleto salió de aquella sesión, ese amuleto que me acompaño en momentos difíciles, el mismo que saco a Jayah del ataque mortal de su hermana y que más tarde hizo su camino para volver a mí. Ese es mi único lazo con la gitana que toco mi vida y debo reconocer que el dia que ella entro a mi vida, todo comenzó a ir mejor para mí, Albert regreso a mí, trayendo su amor y una vida para construirla junto a mí.
Miro la luna y pienso en ella, mientras sostengo en mi mano mi amuleto. Sé que ella no iba a estar para siempre, pero los pasos que dio en mi camino los lleno de días de tormenta y truenos, para después llenarlos de calma y candor.
-¿en qué piensas? – escuche la dulce voz del autor de mi vientre abultado.
-en lo mágico de nuestro amor. – respondí, guardando mis cavilaciones.
-lo único mágico son tus ojos. – sonreí complacida, mientas el me rodeaba entre sus brazos. – vamos a dormir, tienes que descansar.
Me tomo de la mano y me llevo con él, a mi hermosa realidad. Yo solo mire la luna llena y le di las buenas noches a mis recuerdos y a la gitana.
Gracias, por su compañía a lo largo de este fic . lamento la tardanza .
Finalmente todo quedo en su lugar, Albert feliz y mi gitana viva en algún lugar del mundo. Yo me despido tras meses de torturarlas …. Espero haberlas entretenido un poco.
Como siempre les agradezco sus reviews y sus comentarios positivos. Me voy con un dulce sabor. Me encanto conocerlas, cuídense mucho.
Skarllet northman. Fue algo asi como un milagro, Jayah supo salir del peligro una vez mas. Gracias por todos tus reviews, cuidate mucho.
Glenda. Yo también las extrañare, si tienes razón mi cabeza explota si no toma su terpia, pero no siempre tengo tiempo y ahora que llene de virus la computadora del trabajo me tienen bajo la lupa, apenas si alcance a terminar. Asi que me tendre que quedar quieta un rato. Pero he de volver. Mientras tanto cuidate.
Gaby. Q.R. fue un placer poder llegar a tu interés y que me acompañaras en esta jornada. Cuidate mucho, nos volveremos a encontrar.
Guest, yo también las extrañare mucho, gracias por la aceptación. Nos leeremos. Saludos.
Mfloresmayes. Gracias por tu lindo mensaje, me alegra que te hayas entretenido, me tarde horrores, pero pude gusto escribir para Albert, no he querido encasillarme en un solo personaje, además de Candy, todos tienen su importancia. Asi que ando por todos lados.. cuidate mucho, nos leeremos mas adelante.
Bertgirl, esa candy y su candorosa debilidad de ayudar al prójimo, pero siempre lo he dicho eso es lo que hace que podamos crear tantas historias a su alrededor. Ups! Lamento haber revivido a una de las gitanas, pero quedo claro, no se volverán a encontrar!. Difrute tu presencia, gracias.
Josie. ¿Qué seria de Candy y de la familia Andley, sin Albert? Ya sabemos que no solo es guapo y millonario, sino centrado e inteligente. Esa Candy se llevo el premio mayor. Nos encontraremos mas adelante, si no es aquí en Fanfiction será en la Patagonia ; )… cuidate te estere esperando por alla en el sur = )
Leihej. sigo en lo dicho, un placer conmpartir con una persona tan espontanea como tu...estoy de acuerdo contigo, a mi tambien me hizo falta un poco de sal, le falto sabor. pero en mi defensa, puedo decir que si esperaba a detallarla hasta que quedara complacida, no solo hubiera llegado al final del verano..pero del 2016. sino que habria perdido la continuidad de ideas. asi que me arriesgue a dejarlo como lo leiste =( . pero se acabo la tortura y la angustia mental que aplicaba sobre ustedes, me les perdere por un rato, para que se olviden del sabor agridulce.. tu cuidate mucho y recibe bendiciones, abrazos y agradecimientos de mi parte.
jhaly baeza. me alegra ver que te gusto el final y espero que este ultimo cachito te complaciera igual. pense mucho en dejar a la gitana con Terry o mandarlo a buscarla y que el mismo se convirtiera en gitano, pero me quede con la opcion de separarlos y dejar esa melancolia que produce la separacion. de igual forma Albert y Candy si lograron consumar su amor... gracias por compartir tus reviwes y tu amistad, son apreciados. cuidate mucho nos encontraremos mas adelante.
a mis queridos lectores silenciosos, gracias por llegar hasta el final, cuidense mucho.
yo me despido dejandoles mi carino. esta pachanga (fiesta) se acabo, el ultimo apaga la luz...bendiciones a todos. Liz.
