Pueblos, rutas y personas pasaban como figuras borrosas por debajo del Jefe.

Él sabía que su Pokémon volador era rápido, pero siempre veía la Montaña cada vez más

lejos. En ese instante, estaba a punto de llegar.

El Jefe ya se había preparado para su triunfo, ya lo hacía desde la reunión en Ciudad

Azulona, ese día había tratado de convencer a gente importante, citándolos con la

idea del nuevo descubrimiento. Casi todos ellos fueron, de las empresas más influyentes,

Silph. Co, Smog-On!, la agencia de Televisión, radio, personal del periódico, y al

final sólo uno picó al anzuelo. Smog-On! atravesaba por una crisis, quizá debido a

sus prohibiciones. Todo empezó con las quejas que impusieron los entrenadores de

Pokémon eléctricos, al saber que el ataque paralizador, 'La onda de trueno' había

sido marcado como nivel 'Uber'.

"Esa forma de ganar un combate la consideramos como inmoral; un ataque KO no seguirá

atormentándonos a nosotros ni a los entrenadores." Había dicho públicamente el

vicepresidente de Smog-On!, un hombre viejo de barba larga, invitado a la reunión en

Azulona, y gracias a él fue que El Jefe tuvo el apoyo de la empresa.

Pero la tormenta no acababa allí para Smog-On!, luego de las protestas, lideradas por

el Comandante de Ciudad Carmín y Líder del Gimnasio, la empresa siguió prohibiendo

un ataque tras otro. Fisura, Tóxico, Esporas, etc. No se sabía cuánto tiempo los

entrenadores se iban a aguantar, la única razón por la cual seguían las leyes de

Smog-On!, era porque tenía apoyo hasta en la Meseta Añil, en excepción de Lance,

que usaba sus propios reglas.

"Pero ustedes saldrán ganando después de todo."

Era un engaño la idea del Jefe de conseguir información sobre las habilidades especiales,

pero no era mentira que le pensaba otorgar a Smog-On! la preciada información. Al Jefe

no le importaba algo tan insignificante como una nueva generación, todo

era un farol. El Jefe quería algo mayor, el procedimiento, los archivos de GHOST, todo.

¿Pero por qué buscar al Campeón? La respuesta era que 'la leyenda' recibió información

de un ex-miembro de GHOST, y el Jefe no sabía quién. El anterior Jefe de la banda,

Giovanni, murió antes de confiarle al Jefe la identidad de los miembros, pero lo

que sí supo fue que el Campeón tenía los archivos, después de todo, él mismo se

encargó de decirselo, su antiguo compañero...

Pero El Jefe dejó ir sus pensamientos en cuanto descendió por fin a la entrada del

Monte Silver, casi sesenta personas lo miraban, treinta en el aire vestidos de

morado, y los demás empleados suyos. Todo estaba en orden, era perfecto.

Al descender el Jefe se percató de la mirada atónita que pusieron los hombres,

y no sabía si era debido al Pokémon Volador o a él, así que simplemente lo

ignoró.

El Pokémon volador tocó el suelo y el Jefe llamó a su comandante.

-¡Archer!

Un hombre delgado salió de la sombra de un árbol cercano, y lo miró con sus

ojos tan negros como el traje que llevaba puesto.

-¡Señor! -El Comandante estaba obviamente nervioso por los dos visitantes.

-Disperse a todo el equipo alrededor de la montaña, que los ojos de águila

vuelen lo más alto que puedan.

-¿Algo más señor?

-Las mismas órdenes, si algo sale de la Montaña, síganlo y capturenlo, apliquen

toda la fuerza necesaria, no se nos puede escapar. -Luego le dedicó una sonrisa

de superioridad- Si lo hace bien usted será el más beneficiado.

El comandante no le creyó, y empezó a gritar órdenes a todo el mundo.

Allí sentado encima de su enorme Pokémon volador, un miembro de Smog-On! se

le acercó.

-Señor...-Dijo timidamente.

El Jefe quitó la mirada de la montaña y respondió.

-Dígame.

-No creo que nadie más lo haya visto...porque, bueno...creí haber visto mal...pe-pero,

es que...

-¡Hable!

-¡Hace un rato una...gran luz azul salió de lo alto de esa montaña!

El Jefe lo miró entre confuso y sorprendido.

-¿Cómo?

-Sí...de allí -Y señaló lo más alto que pudo- desde aquí no se podía ver bien, pero

esa luz salió como de una abertura que había en esa montaña.

El larguirucho hombre se arrepintió de habérselo dicho.

-Ya veo- Dijo el Jefe.

"Hay que acabar con esto de una vez por todas."

-Gracias. -Le dijo, y bajando de su Pokémon para hacerlo descansar, el Jefe lo guardó

en su Ball y esperó, aunque de todos modos no había mucha prisa, el Jefe no esperaría

más de un cuarto de hora.

A la dirección señalada por el hombre, un hoyo de 5 centímetros de profundidad se

secó, y parado en el centro, una enorme llama con ojos y boca jadeaba del dolor y la

fatiga, miraba al frente, esperando algo.

-Lanza ya. -Dijo un hombre moribundo.

Unos oídos captaron el mensaje a 10 metros de distancia.

-Pero es que, todos mis Pokémon están bien entrenados. -Dijo un joven reluciente y en forma,

con una mano puesta en su cinturón y con la otra agarrando una gorra roja, del mismo

color de su atuendo, excepto por sus pantalones azules.

El hombre moribundo lo miró fríamente.

-Hazlo rápido...por favor. -Algo en su voz decía que no bromeaba, y menos la condición de

su cuerpo, podría colapsar en cualquier momento.

El Sol se cubrió tras una gran nube oscura, para no salir más. Y la temperatura bajó hasta

hacer temblar de frío a Gold.

Red agarró por fin una Pokéball, y ya sabía quien sería perfecto para pelear con Typhlosion:

otro Pokémon de fuego. Red sabía muy bien que los mejores entrenadores no atacaban por desventajas

de tipo, las batallas más recordadas eran en las que se enfrentaban dos Pokémon del mismo elemento,

así estarían en igual condiciones. Algo como las desventajas de tipo eran para los novatos.

Red ya había perdido un Pokémon, y Gold ninguno. Aún con la esfera, Pikachu no fue capaz de

derrotarlo. La 'Light Ball', un artefacto de forma circular que absorbe la eléctricidad de Pikachu, era un

objeto que le permitía descargar toda la energía almacenada. Esa esfera era de un sólo uso, luego

tendría que recargarse de nuevo. Sólo Pikachu podría utilizar algo así, gracias a que la esfera

siempre tenía contacto físico con él, absorbiendo la electricidad que éste usaba para paralizar

a sus adversarios.

Pero lo que impresionó a Red era que ni siquiera con el agua Typhlosion se debilitó. Sólo cayó

y volvió a levantarse.

"Me gustaría ver cómo queda, en un día de lluvia, recibiendo un Hidro Bomba de Blastoise."

Red puso la gorra en el suelo, y gritó.

-¡Ve Charizard!

Y lanzó la Pokeball, que se abrió en el aire.

Un Pokémon alado, rojo, y con forma de lagarto apareció volando encima de Typhlosion.

El Pokémon miró a su entrenador, incrédulo.

-Sí, Charizard, es una batalla, una de verdad. Ahora haz lo tuyo.

Charizard gruñó y los ánimos se apoderaron de él, y su contrincante retrocedió para no quedar

por debajo.

-Puedes empezar -Dijo Red.

Charizard, desde donde estaba volando, se elevó dos metros, y cayó en picada hacia Typhlosion.

-¡Typhlosion deshaz Humareda y usa Puño de Hielo!

Charizard alzó una garra y atacó haciendo una 'C' en el aire, Typhlosion llegó a esquivarla, pero

lo que no pudo evadir fueron las uñas de las patas de Charizard, que lo rasguñaron

por la cabeza.

El Pokémon volador se elevó incluso más que antes. Y Typhlosion seguía cargando su ataque.

"¿De qué le servirá?"

Usar un ataque de hielo en un Pokémon con el cuerpo ardiente requería cargarse, el usuario

necesitaría congelar lo más posible y mantener sus llamas por lo bajo, y cuando el puño

estuviera lo suficientemente frío, el ataque podía ejecutarse. Pero lo que Red no entendía

era por qué usarlo en otro Pokémon de Fuego, Charizard simplemente podía descongelarse

con sus llamas.

Aun así iba a tener que andarse con cuidado.

Charizard cayó otra vez en picada, gruñía de la emoción.

"Y eso que no está enfadado."

El fatigado Typhlosion se lanzó hacia el suelo, y esta vez Charizard no pudo alcanzarlo.

El Dragón se volvió a elevar para descender nuevamente.

Typhlosion ya había cargado su ataque.

-¡A las alas Typhlosion!

Typhlosion se levantó rápidamente y esperó a que Charizard bajara lo suficiente. Entonces...

Charizard fue golpeado en su ala izquierda, la cual se congeló al instante. El Pokémon

se elevó torpemente con su otra ala, y derritió el hielo escupiendo fuego. Su ala izquierda

quedó empapada por el derretido líquido.

"Esto no me está gustando."

Red miró a Gold, quien mostraba una mirada fría, al parecer observando a Charizard.

Y Red no supo que hace un momento Gold también habia buscado una explicación en sus

ojos, los que no decían nada.

Charizard adoptó una expresión más seria, y bajó hasta el suelo.

"¿Cuerpo a cuerpo?"

Pero Red confiaba en Charizard, antes su medio de transporte favorito, y ganador de

cientas de batallas. Ese Pokémon era uno de sus mejores guerreros, como también

otro gran amigo.

Charizard se dirigió corriendo a Typhlosion, con las garras listas para atacar.

-¡Typhlosion esquívalo y ataca con puño de hielo en su otra ala!

"¿Cómo?"

Charizard empezó a atacar, sus garras rasgaban el aire, haciendo sonidos cortantes, y

Typhlosion apenas esquivaba, su piel empezaba a llenarse de rasguños, algunos serios.

Ambos Pokémon saltaban hacia atrás para descansar con frecuencia para luego seguir en

su lucha. Uno atacaba, otro se defendía...pero no por mucho.

Typhlosion volvió a atacar. Luego de esquivar una mortal garra, Typhlosion le había propinado

otro Puño de hielo a Charizard, que apenas se inmutó, ya no las necesitaba pues no estaba

volando. El Pokémon pegó un largo brinco hacia atrás y volvió a derretir el hielo, el cual

caía al suelo derretido.

"Empiezo a entender, aunque no estoy muy seguro."

Typhlosion parecía tan mal como su entrenador, sangre manaba de sus cientas de heridas

y apenas podía respirar. Red no comprendía por qué Gold lo dejó seguir luchando,

eso es algo que sólo harían los Rocket. Ese Pokémon podría morir, lo cual sería

una gran pérdida. Los Typhlosion eran tan raros como Omastar, o Kabutops, no sólo

porque Cyndaquil era escaso, sino porque no todos los Quilava evolucionaban.

Charizard miró a su adversario, furioso.

"Hora de que Typhlosion se vaya a su Pokéball, o al otro mundo."

Esta vez Charizard levantó sus dos alas, alzó sus dos patas y se dirigió

a Typhlosion sobrevolando el suelo, el Pokémon gruñía, ansioso por ver

más sangre.

-¡Typhlosion Puño de Trueno!

"¿Puño de Trueno?"

Entonces todo cobró sentido en la mente de Red, el hielo...el agua, y el lugar en

donde lo atacó, "¡Las alas!"

"¡No puede derrotarlo de ningún modo!"

-¡Charizard vuela lo más alto que puedas!

A escasos centímetros de encontrarse con el puño de Typhlosion, Charizard se elevó

casi verticalmente.

"No lo harás, amigo Gold."

Pero sus suspiros se interrumpieron cuando Typhlosion saltó tres metros, alcanzó a

Charizard, y levantando un brazo lleno de sangre, le propinó un fuerte puño eléctrico

por detrás de las alas. El Pokémon volador cayó echando chispas al suelo, y sus

ojos de fuego se apagaron. Charizard había caído, en ambos sentidos.

"¡Maldito Pokémon!"

Typhlosion se aprovechó de que la única parte que no se calentaba a altas temperaturas

en Charizard eran sus alas, pues en parte era volador, y ellas no gozaban con

ese privilegio. Al llenar de agua el par de alas, éstas quedaron más sensibles

a la electricidad, y siendo el tipo eléctrico fuerte ante el volador...era una victoria

asegurada. Sin el calor de Charizard el agua en sus alas no podía secarse rápidamente.

Typhlosion era invencible, se recuperaba increíblemente, sus heridas apenas parecían

afectarlo.

"Es un fenómeno."

Red siguió el trayecto de su Pokémon con la vista, el cual cayó haciendo un ruido sordo y levantando

polvo. Justo arriba, montado en una roca, agachado, más pálido que antes y temblando de frío,

estaba su temible contrincante.

-Siguiente. -Dijo fríamente Gold- Ah, y para aclarar, tomé la idea prestada de tu amigo Pikachu.

"No era necesario decirlo."

Red también había mantenido su fría expresión, quejándose y maldiciendo para sus adentros, no

podía mostrarle sus preocupaciones al adversario.

-¡Regresa Charizard!

El Pokémon regresó en un destello rojo a su Pokéball, y Red la guardó en un bolsillo.

"Ya todo esto me ha cansado, es hora de terminar."

-Gold, espero que no te hayan alegrado tus dos victorias, aun me queda un Pokémon por

elegir.

-En lo absoluto, y espero con ansias el tercero, aunque ya no te sirva tanto.

"Eso es lo que crees"

En las batallas en donde a un adversario le quedaban tres Pokémon y al otro uno, obviamente

el entrenador con menos Pokémon tenía las de perder, pues ya en vez de uno a uno serían

tres contra uno, y las probabilidades de ganar reducían hasta hacer rendir al perdedor.

Pero eso no iba a pasar aquí, Red tenía a una creación del mismo GHOST en su poder.