Capítulo 29: Liberación
Un mes después
Sakura Pov
Los días habían sido extrañamente largos para ella. Al principio solo se había encerrado en su habitación, no había querido hablar con nadie ni tampoco contestar a las llamadas.
Necesitaba ese tiempo de reflexión, de pensar en todo aquello que había hecho y arrepentirse de todas sus malas actuaciones. Tenia 24 años y había seguido actuando, como una adolescente de 16. Ni la carrera, ni sus viajes por el mundo, le habían enseñado a asumir sus culpas y no echar el bulto a los demás.
Sentía que ya se había reprochado lo mismo muchas veces y que nada cambiaba.
Ahora lo sabía, no se podía corregir un mal hábito de un día para otro, que no había ninguna fórmula mágica que pudiese hacerla ver ante los demás como alguien distinto y maduro.
Solo le quedaba esforzarse día a día.
Salió de su encierro y decidió hablar con Gaara. Su madre le había dejado un legado y quería darle una oportunidad. No quería hacer lo mismo que cuando su padre la obligo a estudiar medicina, porque a pesar de que al final le termino gustando,no fue algo que ella misma eligió conocer y comprender. Lo rechazo y se cegó en creer que no era lo suyo, tal vez en el futuro lo retomaría, pero ahora simplemente no podía. Quería encontrarse a ella misma.
- ¿Te gusta lo que ves? -le pregunto el pelirrojo en medio del campo de arroz.
Se bajo del jeep y se quitó los zapatos, la sensación de la hierba mojada la estremeció.
-Jamás imagine que algo tan simple pudiese ser tan hermoso.
-Es todo tuyo, tú madre también invirtió aquí. Quiero que veas todas y cada una de las empresas y te decidas por alguna.
- ¿Crees que encajaría como productora de arroz? -le pregunto divertida.
-Creo que no-dijo soltado una carcajada.
Ella también se rio y subió de nuevo al coche. Habían cogido un vuelo a China hacia dos días. Primero, habían visitado la sucursal en la ciudad y ahora estaban en un pueblo visitando las cosechas.
Se respiraba un ambiente tranquilo y relajado.
-Me temo que tendremos que dormir en la misma habitación- dijo Gaara cuando entraron.
Ya eran las 18:00 de la tarde y en nada anochecería. Mañana tomarían el primer vuelo a Japón, sentía que había sido un viaje demasiado corto.
- ¿Lo planeaste así verdad? -le pregunto arqueando una ceja con las manos en jarra.
- ¿Y si contestase que sí? -pregunto acercándose a ella.
-No tiene gracia-le corto y cogió sus cosas para darse una ducha y vestirse allí mismo.
A veces había esos momentos con él, en los que sentía que tal vez le estaba dando esperanzas de algo más y la culpabilidad la golpeaba.
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El lugar era una cabaña un tanto pequeña, tenía un baño y el resto era todo habitación. Tenia un sofá, una cama de matrimonio y una pequeña cocina con lo básico para poder hacerse un café y un desayuno decente. Pero valía la pena por el paisaje que se podía ver desde allí.
A las 21:00 ambos ya estaban frescos y recién comidos. Se sentaron en las sillas de mimbre que había frente al gran ventanal, las vistas eran espectaculares.
-No hemos venido aquí solo para que conozcas lo que tu madre creo-le dijo mirándola-Se que no soportas las mentiras, así que te diré porque estamos realmente aquí.
Ella le miro extrañada, él no era un hombre de andarse con rodeos a la hora de decirle las cosas.
-Sai me llamo, me dijo que me asegurase de mantenerte fuera de Japón por unos días.
-Sasuke-susurro.
El le había pedido que se mantuviera a salvo y al parecer Sai también sabia el porqué. Apurada se levanto y cogió su móvil y llamo a su primo. Dio tres toques y contesto.
-Sakura por fin...
- ¿Qué está ocurriendo? -le pregunto alterada-Dímelo
-El esta bien, todos estamos bien Sakura, confórmate con saber eso-contesto, pero su tono de voz no la convenció.
-Se que hay más-le insistió.
-Eso no me corresponde a mí, lo siento Sakura-y se cortó la llamada.
Se quedo mirando al móvil aun mas preocupada que antes, tenia que volver ya y ver a Sasuke.
Los brazos de Gaara la sorprendieron por la espalda, pero se dejó consolar, sentía que no podía asumirlo ella sola, no esa noche.
Sasuke Pov
Estaban en su oficina, ya casi todos los detalles estaban listos. Por fin después de tantos años, cuidando cada paso que daba, había llegado el momento.
- ¿Estás seguro de que no quieres que te acompañe? -le pregunto mostrando sincera preocupación en sus ojos.
-Me has ayudado suficiente-respondió al rubio-Gracias-añadió con sinceridad.
-Llevo años esperando que me des las gracias por algo y no ha sido una sensación nada agradable, será mejor que en el futuro te reserves esas palabras-comento frotándose los hombros con las manos y se puso de pie.
-Solo mantente a salvo-le pidió.
-Soy la menor de tus preocupaciones hermano-respondió- Procura salir vivo de esta mierda-agrego serio antes de marcharse.
Identifico el sonido de los nudillos tocando su puerta y se abrió. Se puso de pie y cogió su maletín.
- ¿Cómo esta ella? -pregunto mientras caminaban hacia la salida.
-Está a salvo, le pedí a Gaara que la sacara del país unos días antes-le informo.
-Bien-respondió seco.
- ¿Has cerrado el trato con Orochimaru y tu tío?
-Si, ambos se han mostrado conformes, digamos que ninguno de los dos le tiene especial aprecio a tu padre. Además, las fuertes sumas de dinero que le has proporcionado y la patente de la investigación del fármaco, que le has dejado a Orochimaru ha sido suficiente.
- ¿Itachi e Ino?
-Están en la casa donde viven juntos, está bien protegida. Con la información que me diste, me he encargado de que no tenga para hoy ninguna cita en las empresas Uchiha.
- ¿Estás seguro de que todos están protegidos? -le pregunto deteniéndose frente al coche.
Su preocupación por Sakura, era sin duda real. ¿Por los demás? A excepción de Naruto, eran simplemente personas que no quería darle el gusto a Fukuga de poder usar.
-Soy un Haruno, un hombre orgulloso. Independientemente de lo que te haya mostrado mío tío, yo siempre hago bien mi trabajo.
-Si algo falla, cuida a Sakura-fue lo último que dijo ante de subirse al auto.
Se preparo mentalmente y coloco un maletín sobre el asiento del copiloto.
Condujo, llegaría en 30 minutos. Y por primera vez, se permitió recordar los años de su infancia, los de su adolescencia y como se había convertido en el adulto que era ahora.
Todo había estado vacío, sin cambios, sin nada que le alentase a cambiar el rumbo de los acontecimientos. Al igual que Itachi el también era culpable, se había acomodado, simplemente esquivaba y sobrevivía a las torturas de Fukuga.
Hasta que conoció a Sakura, durante esos seis meses ella logro abrir una brecha. Logro hacerle ver que no todo era oscuridad. No le importaba si a veces tenía comportamientos erráticos de niña malcriada, él podía leerla, había algo más. Conocía su fondo, ese que nunca lograbas cambiar por mucho que quisieras y él lo sabía muy bien.
Entro a los aparcamientos, estaba frente a la mansión Uchiha, al entrar no le sorprendió verla vacía, sin ninguna seguridad alrededor. Después de todo el lo había dispuesto de esa manera.
Se bajo y entro al ascensor era una de las tantas comodidades que tenían en esa casa. Pero todo era inútil, que todo brillara de forma impoluta no significaba que no estuviese podrida desde la raíz.
Las puertas se abrieron, el gran pasillo que se mostró ante él, solo llevaba a una puerta. A cada paso que daba, el eco de sus zapatos inundaba la estancia.
Y la abrió, se mostró el espectáculo final. Estaba despierto y le miraba desde la cama. Sus ojos negros en aquel rostro lleno de arrugas ni siquiera se inmuto.
-Así que tú eres mi muerte-comento- ¿De verdad crees que todos te serán leales?
No contesto.
Pudo observar como una de sus manos comenzó a temblar y la oculto bajo la sabana. Pero el no se detuvo, coloco el maletín sobre la mesa de al lado de la cama y lo abrió. Saco la jeringuilla y se acercó al fármaco que tenia conectado vía intravenosa. Y lo inyecto, el color rojo se extendió en la solución y unos segundos después adquirió un color traslucido.
-Tardara dos minutos en actuar, pero no podrás moverte. Me asegure que la enfermera que vino a revisarte hace unos minutos, te administrase un paralizante, lento pero imperceptible y efectivo.
La sorpresa se reflejo en sus facciones cuando tuvo un burdo intento de mover uno de los dedos de su mano al descubierto.
Los pitidos de la maquina aún seguían constantes aun no anunciaban la muerte. Miro su reloj, el tic tac de las manecillas eran audibles, casi ensordecedoras y cuando quedaron unos segundos se acercó a él.
-Es tu fármaco, el que le administrabas a Itachi, pero más potente-le informo- Es mi pago por el apellido Uchiha.
Y el pitido largo y constante de la maquina anuncio la muerte de su padre, de Fukuga Uchiha.
Buenos días/tardes/noches estoy aquí con la actualización. Al fanfic no le quedan muchos capítulos para llegar su final así que espero su apoyo e interés.
¿Qué les parece lo que hizo Sasuke? ¿Volverán a verse Sasuke y Sakura?
Nos vemos en el siguiente capítulo.
Sayo
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