La historia me pertenece pero los personajes que aquí se presentan son propiedad de Stephanie Meyer, yo sólo los adapto en mi historia.
Outtake: RELOJ DE ARENA
Capítulo beteado por: Pichi LG
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Miré de nueva cuenta el anillo que reposaba en mi mano izquierda, los escasos rayos de Forks, iluminaban el pequeño diamante que despuntaba en el aro de oro.
—¿Nerviosa? —susurró una voz tintineante en mi oído, mi cuerpo se sobresaltó por el inesperado sonido de su voz.
—No sabes cuánto —le respondí a mi mejor amiga. Alice se sentó a mi lado con soltura, ambas nos mantuvimos en silencio unos segundos, pero mi mirada no se separaba de mi alianza matrimonial, de ese objeto, símbolo del amor que nos profesamos y del cual empezaba a dudar.
—Él lo entenderá, no tienes por qué estar nerviosa —habló Alice abrazándome por los hombros.
—Pero... —No pude terminar pues dos pequeños rubios llegaron corriendo al sillón donde Alice y yo estábamos sentadas.
—¡Mamá! —gritó Grace, seguida de Thomas, ambos eran rubios, con unos dulzones ojos azules; Grace era la copia exacta de Alice y Thomas era idéntico a Jasper.
—Los gemelos terminarán por volverme loca —dijo Alice con dramatismo fingido, mientras se levantaba de su asiento. Rodé los ojos ante su comentario, ella amaba con locura a sus dos hijos—. No le des tantas vueltas al asunto, sólo díselo —añadió Alice saliendo de la sala, y yo suspiré.
"Es más fácil decirlo que hacerlo".
Recosté mi cabeza en el respaldo del sofá, mis manos acudieron a mis sienes, dando masajes circulares en esa zona, tratando en vano de relajarme y despejar los nervios que me aquejaban.
Mi mente era un torbellino de pensamientos, no sabía a qué le temía. Mis emociones eran volátiles y eso me agotaba de sobremanera.
—¿Vienes? —preguntó Edward entrando a la habitación—. ¿Te sientes mal? —Se alertó mi esposo cuando no respondí a su primer pregunta.
—No es nada, sólo un pequeño dolor de cabeza —Me incorporé con cuidado, tratando de no hacer movimientos bruscos.
—¿Estás segura? —inquirió Edward preocupado, y yo sólo asentí, enfocándolo con la mirada—. Puedo hacerte un chequeo rápido —insistió acercándose a mí, pero me negué.
—No... estoy bien, nada de que preocuparse. —Un intento de sonrisa se posó en mis labios, y aunque eso no lo convenció, no mencionó nada.
Edward me ayudó a levantarme de mi lugar y después juntos salimos al patio trasero de la familia Cullen.
—¡Al fin llegan, tórtolos! —exclamó Emmett con un pedazo de carne cruda insertada en un cuchillo, lista para poner en la parrilla caliente que estaba enfrente de él, mi estómago se revolvió y una mueca de repulsión recorrió mi rostro.
En ese momento el timbre de la puerta principal resonó, y esa fue mi oportunidad para escapar.
—¡Yo voy! —anuncié antes de alejarme del lugar. Avancé hasta la puerta antes de abrirla de un tirón.
—Hola, hija —Charlie fue el primero en hablar.
—¡Papá! ¡Sophie! ¿Cómo estuvo el vuelo? —pregunté después de darle un abrazo rápido a los dos.
—Estuvo tranquilo, ¿cierto, Sophie? —Mi padre incluyó a su actual pareja en la conversación.
—Sin inconvenientes —constató ella con una sonrisa. La Dra. Benson, como la había conocido la primera vez, había entablado una relación con mi padre, y después de un par de años de vivir juntos, ambos estaban sopesando la posibilidad de unir sus vidas formalmente. Yo estaba contenta por Charlie, se merecía ser feliz y no sólo en el ámbito personal, también en el laboral, ya que de nueva cuenta había tomado la riendas del negocio familiar, teniendo como su mano derecha a Emmett. Yo prefería mantenerme alejada de Swan Corporation, ya que mi vida no encajaba ahí.
—Me alegro por ello —Les sonreí con afecto—. Pasen —les indiqué haciéndome a un lado para dejarlos pasar. Ambos ingresaron cuando algo cruzó por mi mente.
—¿Y, Dave? —Los interrogué mientras cerraba la puerta.
—¡Aquí estoy! —gritó interponiendo su mano para evitar que cerrara la puerta, la abrí por completo de nuevo, permitiéndole ingresar. Era un joven de 22 años, piel clara, cabello castaño claro que contrastaba con sus ojos miel, era un joven muy atractivo—. ¿Me extrañaste, Bella? —preguntó en tono de broma.
—Sólo lo necesario —jugué un poco con él, y su rostro se entristeció.
—No entiendo por qué me tratas así —Agachó la cabeza continuando con su actuación.
—Ven acá. —Abrí mis brazos y, como si fuera un niño pequeño, y no un joven de 22 años, se lanzó a ellos sin llegar a lastimarme.
—Será mejor que sueltes a mi esposa, Dave —advirtió en tono de broma Edward, quien se había acercado a saludar.
—¡Edward! ¡Qué gusto verte! —Dave se soltó de mi agarre para saludarlo del modo en que sólo los hombres lo hacían, un abrazo acompañado de unas cuantas palmadas en la espalda.
La puerta seguía abierta, pero mi cometido de cerrarla de vio truncado cuando una mano detuvo mi acción nuevamente.
—Si no nos querías aquí, debiste decirnos antes, Bella —bromeó ahora Jake, y sonreí por lo que decía.
—Hola, chicos. —Fui saludando a cada uno de los integrantes de la familia Clearwater y de la familia Black. Sue venía acompañada de Billy, el padre de Jake, Seth tenía de la mano a Claire, su novia. Jake y Leah tomaban la mano de su pequeña hija de piel trigueña, ojos oscuros y una cara que era la combinación perfecta entre Jacob y mi prima.
—¡Tía, Belly! —gritó April llamando mi atención, y extendí mis brazos para levantarla.
—Cariño, ¿cómo estás? —pregunté, dándole un beso en la mejilla.
—Bien, el ratón de los dientes me traerá dinero en la noche, mi diente se ha caído —Una amplia sonrisa cubrió su rostro, enfatizando lo que decía, su dentadura estaba incompleta, le faltaban dos dientes delanteros y eso la hacía ver tierna.
—Esperemos que el ratón te dejé mucho dinero debajo de la almohada —Le di una rápida mirada a Jake, que sólo me miró con los ojos entrecerrados.
—¡Mamá! —gritó Marie llegando de la parte trasera de la casa.
—¿Qué pasa, Marie? —Caminé hacia ella con April en brazos.
—Anthony se ha llenado los pantalones de tierra. —Mi pequeño hijo de tres años se estaba escondiendo detrás de las piernas de mi hija.
—No era mi intención —explicó Anthony asomando un poco la cabeza.
—Te advertí que no te acercaras —interpeló Marie, y yo suspiré.
—¿Quieres que lo cambie? —sugirió Esme, quien acaba de unirse a la bienvenida de los nuevos visitantes, acompañada de Carlisle y Jasper.
—No te preocupes, Esme... Lo hago yo —Le sonreí con gratitud, y ella me devolvió el gesto.
—¿Alguno puede venir a ayudar a Emmett? —preguntó Rose, aproximándose con Lori en brazos—. Si no, terminaremos por comer restos de carne quemada. —Todos los hombres corrieron en dirección al patio trasero, reaccionando a la palabras de Rosalie.
—Te llevaré con tu mamá, April —La pequeña asintió enérgicamente—. ¿Puedes tomarla? Necesito cambiar a Anthony —le pedí a Leah.
—Claro, Bella —Y estiró los brazos para atrapar a April, mientras yo caminé hacia Marie y Anthony.
—Y tú, jovencito —dije señalando a mi hijo, oculto aún detrás de su hermana—. Necesitas cambiarte... Vamos. —Le extendí la mano y él la tomó con temor.
—Yo no quería ensuciarme... —Se excusó cuando caminábamos en dirección a la antigua habitación de Edward—, pero tropecé con una rama —Terminó de decir.
—No te preocupes, cariño, es sólo cuestión de genes —Le sonreí cariñosamente.
Subimos las escaleras y segundos después llegamos a nuestro destino. Me acerqué a la maleta que habíamos traído en nuestro viaje a Forks y saqué unos pantalones limpios.
—Ven, mi pequeño —Guíe a Anthony al cambiador, lo levanté del suelo y lo recosté en esa base sólida—. Mi pequeño travieso, lamento haberte heredado mis malos genes... —le hablé mientras lo cambiaba, y él sólo me miraba con esos ojos similares a los de su padre—. Lamento que no tengas a la mejor madre... —Cuando terminé de colocarle los pantalones, lo levanté y lo abracé— ...Sólo tienes una madre que estuvo a punto de perderte —Lágrimas corrieron por mis mejillas con rapidez—. No imagino una vida si ti —Lloré, desahogando un poco las emociones que me corroían.
Unos brazos me envolvieron por detrás, y el contacto me relajó, era el efecto que Edward tenía en mí.
—Anthony es afortunado de tenerte como madre, amor —susurró Edward. Su aliento chocó de lleno en mi oído—. No te lamentes. —Su abrazó se intensificó.
—Siempre lo haré. No puedo olvidar lo que pasé durante la última etapa del embarazo... Casi lo pierdo, Eddie —sollocé abrazando más a mi hijo.
—Pero no fue así —Me consoló mi esposo.
—No, claro que no fue así, pero... ¿Qué voy a hace si le pasa al bebé que viene en camino? —No fui consciente de mis palabras hasta que estuvieron fuera de mi boca.
Edward deshizo el abrazo para desprender a Anthony de mis brazos. Dejó a mi pequeño sobre sus pies y cuando terminó, me encaminó a la cama, ambos nos sentamos, abrazándonos.
—¿Desde cuándo sabes que estás embarazada? —preguntó Edward con suavidad.
—Quince días. —Fue mi respuesta.
—¿Por qué no me lo habías dicho? —cuestionó herido.
—Tenía miedo. El embarazo de Anthony fue difícil y, ahora que viene un bebé en camino, sé que será tan complicado como fue el anterior... o incluso peor —Me justifiqué.
—Me tienes a mí —Tomó mi mano izquierda y la elevó, mostrándome el anillo de nuestra consumación, el anillo de nuestra boda.
—Lo sé, pero es inevitable sentirme insegura, a pesar de que Renée me dio su corazón... —Y por lo cual estaba agradecida, aún cuando en un principio había sido obstinada, ahora le demostraba mi gratitud, viviendo cada día como si fuera el último— ...la enfermedad está ahí, mi cuerpo no resiste mucho, es débil, y no sé si podré soportar otro embarazo. —Abracé a Edward, mientras más lágrimas descendían de mis orbes chocolate.
—Cariño, estaré contigo en todo momento. No me alejaré de ti —Besó el tope de mi cabeza—. Sé que no es mucho consuelo puesto que tu cuerpo es el que sufre los estragos, pero puedo ayudarte a hacerlo más llevadero, dime lo que deseas y te prometo que lo tendrás, amor —Edward continuó abrazándome, dándome consuelo.
—Sólo te necesito a ti —susurré, y mi voz salió amortiguada por la ropa.
—Ya me tienes, cariño... ya me tienes —respondió.
—Haz que éstas inseguridades desaparezcan. —Levanté mi mirada, buscando la suya.
Su rostro se acercó poco a poco al mío, cerré los ojos de manera autómata, mis labios anticipaban y anhelaban el contacto con los suyos, y cuando sus labios acariciaron los míos, como el viento a una hoja, con tanta delicadeza, mi corazón se derritió. Era un juego previo, pero no tenía tiempo para esperar, levanté mi cuello un poco más para hacer la unión más íntima. La piel sensible de mis labios me distraía de pensar, el beso no necesitaba guía, era tan fácil como respirar, era la danza conocida por dos amantes, siempre la misma danza pero siempre involucrando emociones diferentes.
El beso continuó, hasta tornarse más intenso e insistente, las manos de Edward ya no eran vagas, tenían zonas fijas donde posarse, no debíamos continuar y recordar como es que el bebé que estaba en mi vientre había llegado ahí, y lentamente fui deteniendo el roce de nuestros labios.
—No puedo hacerlas desaparecer, pero puedo hacer que las olvides —rozó sus labios una vez más con los míos.
—Eres perfecto para mí —Mis ojos se abrieron, dándome cuenta de que los ojos verdes de Edward me miraban con una mezcla de amor y picardía.
—Y tú eres todo lo que siempre necesité —Me dio un beso en la mejilla, con devoción—. Te amo, Isabella —Esta vez fue mi frente la que recibió a sus labios.
—Te amo, Edward —Mis brazos lo rodearon, no quería dejarlo ir.
—Siempre me tendrás —habló como si leyera mi mente—. No lo olvides. Aún cuando tus inseguridades superen tu raciocinio, recuerda que yo estaré a tu lado, en las buenas y en las malas, y el bebé que está aquí... —Posó su mano en mi vientre, sobre la prenda que llevaba— es algo bueno, es producto de nuestro amor.
Reflexioné sus palabras en silencio, mientras el tiempo avanzaba.
Mis pensamientos se interrumpieron cuando sentí un jalón en mi ropa a un costado mío, giré hacia la fuente de la acción y me encontré con los vívidos ojos de mi hijo que me observaban con detenimiento.
—Mi pequeño... sube —Me incliné un poco hacia adelante, y sin soltarme del abrazo de Edward, levanté a Anthony y lo coloqué entre su padre y yo.
La tranquilidad de la habitación terminó por dormir a Anthony, mi hijo se había acurrucado y ahora dormitaba sin preocupación alguna, su rostro de ángel lucía pacífico, mis manos se habían transportado a sus rizos indomables, idénticos a los de mi esposo, acariciándolos. Suspiré, deseaba con todas mis fuerzas que el bebé en camino no naciera bajo las mismas complicaciones por las que habia pasado Anthony.
—Todo estará bien —Trató de convencerme Edward. Desvié la mirada de mi pequeño y la llevé directo a sus ojos, la determinación estaba posada ahí.
Sin más palabras lo había hecho, había logrado convencerme. Me di cuenta de que juntos habíamos superado demasiadas pruebas y esta era una más.
"A su lado, todo estaría bien".
Hola, bellas lectoras.
Ahora sí, esta historia ha llegado a su fin.
Gracias a todas las que me siguieron desde algún punto de la historia, gracias también a aquellas que son sus comentarios me animaron a seguir escribiendo.
Naye, Danny, Tata, gracias chicas.
Pichi, mi querida beta, infinitas gracias.
Sé que a algunas chicas les gusta dejar review cuando la historia ha terminado, esta es su oportunidad, es muy sencillo.
Ya lo he dicho antes, pero quiero repetirlo las veces que sea necesario:
¡GRACIAS!
¿Un último review?
Agradecimiento especial para aquellas personitas que vienen más abajo.
Ale Cullen Diggory, Aliena Cullen, Angie Cullen Lutz, Coleccionista de historias, Danny Fer D' Rathbone, Estteffani Cullen-Swan, FaNyGE, ISACOBO, Judith Cullen, Karina Masen, KaryBella13, Lizzy Marez, Mrs. Cullen-Grey, Naye15, Nicolepattzsalvatorebieber, Sylvi Pattinson, Tata XOXO, Vbarby, carmen cullen93, covaric, go4RK, jovipattinson, kathe masen, marian24, mirylion, nadia0290, oliviaswan, saffuran, syuuki06, tamara1986, AnaMa9507, AzuMar, Haunted Winston, Marcela Preisser, Nadeshiko Amamiya Masen, Rokris, Saarai Cullen, VimCullen, gleri, katyms13, keibi, nini18, sinemeg, yasmin-cullen, soemidemanuelacero, yolabertay, Eli Val, alevisacullen, doryycullen, itzamara, Eidy swan, Pili Cullen, anitatita, stewpattz, Alexz Darcy Black, Pandicornio, Vanerk II, KarCha2114, yessieth cantu, ela fordyce, lauraxgonzalo, manu bebes, maribel hernandez cullen, nadiarc22, stewpattzz, CkampaNaCullen, YessBarrios, SteFi-Art, Lillian Ortega, JCullen Swan, marilu11, tay la chica lobo, Elizabethmasencullen16, natzin ortegaarmas, cariz10, VHICA, caro508, tifany, grisii2410, lupita-jely-C, Ratoncilla, RkStellaCubas TwilighterLove, Rommyev, alinee beree, bbluelilas, bethi galindo, karly98, Lyzz Cullen, Heart on winter, thequeenredforever, Tita Moon, Robmy, bella-maru, Suu Cullen, AliceSanzCullen, indii93, tafranzavi, Herms Malfoy Granger, MoreVal, roxana garciarivera 5, nathy montes 1, semivampiro, tinker vane, bbluelilas, cavendano13, Anna Marie F, afrokd, silviamaria1997, Lulittai, Hinatapink, Sky TwiCullen, Liiz'Stewart, Lupi RM, shirlymarie cullen, LicetSalvatore, monikcullen009, AleCullenn, Aries AL, Kirara Cullen, PottericaTwilighterVictoria, dulce fresia, lore yalniz aimant, loverobsten27, manzanaaa, marlene28, paansaro cullen swan, ying fa B, m luna talca, niny96, Black Angel Lilith, KASS1991, Sol Delacour, ginalci, Paola14, cuaseilove-you, catrina00, Anayka16, tonie, IleAndres, GpePattzStew1, Paz247, SaraCullenHale
Nos leemos.
G.
