Capítulo 28 — Trato Nuevo

Los abrazos aún no habían cesado, tampoco las lágrimas, palabras como "Te extrañé" se escuchaban en esas cuatro paredes, los dos tenían muchas cosas que decirse, el embarazo, las cosas de la empresa en las que estaba implicado Shikamaru, hablar con sus padres y, sobre todo, desenmascarar a Tayuya, pero esa era la cereza del pastel que Temari quería decir al final.

Durante los seis largos meses, tanto Ino como Temari trabajaron juntas, investigando la fuente de información de quien filtro el video, Ino se encargó de informarle a la Sabaku acerca del "compromiso" de Shikamaru con Tayuya, por lo cual Temari estaba completamente segura de que era chantaje, fue gracias a Chouji que se enteraron de aquello. Ella sintió alivio, saber que él sólo estaba con Tayuya por Kurenai, de verdad estaba entregado en cumplir aquella promesa.

Cuando el embarazo se hizo notable y ni siquiera los grandes abrigos podían ocultarlo, fue cuando Sakura sugirió que lo mejor era abandonar el trabajo.

—Pienso que es necesario Temari, ten en cuenta tu salud y la del bebé. —dijo la de cabello rosado en una de sus tantas pláticas.

—Sabemos que él no debe enterarse por nada del mundo, así que será lo mejor —inquirió Hinata—, pero no olvides que algún día ese pequeño pedirá conocer a su verdadero padre y que Shikamaru también tiene derecho a conocerlo.

—Lo entiendo, pero por el momento, quiero encargarme de esto sola, si llegase a decirle algo, el plan con Tayuya se arruinará. —contestó mientras guardaba su ropa en las maletas.

—Vengarte... ¿De verdad piensas qué es lo mejor?

—No es como tal una venganza, Hinata, es algo necesario, si no hago esto, estoy segura que ella va a decir que "enganche" a Shikamaru y va a querer hacerle daño al niño. —Sus orbes verdes miraron a los grises. —Estoy haciendo lo más humano posible, te lo aseguró. Si esa mujer llegará a tocar a mi hijo, sería capaz de matarla con mis propias manos. —las chicas se quedaron calladas. —Por eso es que estoy reuniendo todo, invasión a mi privacidad, chantaje, estoy dispuesta a reunirme con Sasori, voy a llegar al fondo de esto.

—Yo ayudaré también. —apoyó Ino. —No sólo Shikamaru tiene la venda en los ojos, incluso Shikaku empezó a tratarla como si fuese de la familia.

—No, él siempre ha sido así, lo fue conmigo, solo es hospitalidad.

—Te aseguró que no Temari, pero sea como sea, después de todo lo que está pasando, no me cabe duda que vas a enterrarla viva.

—Enterrarla o no, lo que quiero es que me deje en paz. Todo éste tiempo me ha traído acusaciones de lo más bajas —suspiró—, tuve que aprender a lidiar con ello, cada mirada de decepción que la gente me daba se sentía como piedras cayendo sobre mí. —acarició la maleta. —Pero tengo que continuar, con o sin Shikamaru, debo hacerlo.

—Temari —llamó su atención Hinata—, no quería decirte esto, quería que lo descubrieras por cuenta propia.

—¿Qué cosa?

—¿Has visto como la gente que trabajaba con nosotros al principio, de un día para otro se iba?

—Sí, era gente que me molestaba, o que hacía malas bromas con mi situación, un dolor de cabeza. Lo bueno es que se iban yendo como venían.

—Shikamaru fue quién se encargó de eso. —tragó en seco. —Yo... me encargue de decirle los detalles de cómo estabas.

—¡No le has dicho qué estaba embarazada! ¿Verdad? —Por un momento la angustia recorrió su cuerpo, Hinata negó.

—No, sabía que me metería en un lío muy grande, le informaba la situación para que te sintieras tranquila, fue lo que él encargo, quería quedar en buenos términos contigo. Me llamó unas horas antes del vuelo, dijo que no debía juntar los negocios con el amor, que eras una excelente trabajadora e indispensable para Nara y que, si te perdía, no sería lo mismo. Él dijo que no estaba listo para volver a encararte pero que iba a hacerlo, fue ahí cuando me colgó diciendo que debía arreglarlo, que tenía que ser un hombre.

—¿Por qué no me lo habías dicho? —lágrimas brotaban por sus ojos, inmediatamente las frotó. —Bueno, no importa ahora, gracias por decirme. Aunque... Había dicho que no estaba listo para encararme, pero vino a mí.

—Es porque sigues siendo una persona importante para él. —dijo Sakura. —Me temo que tú también estás haciendo lo mismo, aunque intentes esconderlo, juntos inconscientemente se cuidan las espaldas.

—¿De qué hablas?

—Digo, él cuidando que las personas no te molesten, negando hablar sobre ti con la prensa porque es tu privacidad y tú, aunque no quieras decirlo, buscando las pruebas contra Tayuya para evitar algo peor, salvarlo de un chantaje. Ahora que estás en tus cinco sentidos, no como hace cuatro meses que estabas completamente devastada, te has levantado, incluso piensas dar batalla. —Sakura la tomó de las manos. —Shikamaru se pierde de que seas una chica muy fuerte.

—Gracias Sakura, Hinata, Ino. —les sonrió. —Es momento de que ahora yo me encargue, he estado preparando todo, sólo falta algo importante. —las tres escucharon expectantes. —Sasori estaba implicado, quiero que él me diga la verdad. Pero antes de eso iré con Deidara.

—¿Deidara? ¿El presidente de Sand Land? —preguntó Ino.

—Sí. —Se puso un abrigo. —Me despidió cuando Shikamaru regresó de su viaje, después de hacerlo, entró Tayuya, algo muy raro, porque fueron ellos quienes me dijeron que jamás querían volver a verla y, aun así, trabajan juntos. —volteó a ver a Sakura. —¿Tienes el número de Itachi?

—Claro, ¿Crees que él sepa algo?

—Debe. —volvió a sentarse. —Llamaría a mi amiga Matsuri, pero no quiero que se preocupe, si le llamó a Itachi y le explicó, me dará pase directo con Deidara, sin decirle a Sasori.

—Bien, ten el teléfono, si le marco yo tengo más probabilidades de que conteste.

—Presiento que se acerca algo muy grande, ¿No es así? —Ino soltó una risa.

—Esto es sólo el inicio, deje por mucho tiempo que ella me hiciera lo que quisiera, que me arrebatará lo que más quería, pero hay un límite, y hace mucho tiempo que lo rebasó. —tomó el teléfono de Sakura. —Lo siento mucho por ella, pero no voy a quedarme sentada a esperar que la vida me haga justicia, no señor.

—¿Bueno? ¿Sakura? —El teléfono estaba en altavoz, era la voz de Itachi.

—Lo siento Itachi, soy Temari, ¿Me recuerdas?

—Ah, Temari, cuánto tiempo, espero estés bien, ¿Pasa algo?

—Tengo que pedirte un favor, Itachi. —respiró.

—Dime, ¿Qué necesitas?

—Quiero que, por favor, me des acceso a hablar con Deidara. —estrujo el abrigo. —Es algo muy importante.

—Ahora mismo tiene bastantes cosas qué hacer, si vienes mañana te recibirá, pero... no creo que quiera volver a darte trabajo, o verte.

—No es eso por lo que lo busco, es otra cosa, por favor, convéncelo, es necesario… y también necesito que por favor hagas otra cosa por mí, es sobre Tayuya.

—Está bien, cuéntame.

Temari le contó lo que tenía planeado hacer, le dio cada detalle a Itachi y cómo debía hacerlo. El Uchiha solo asentía a lo que decía, aunque algunas veces le daba mejores ideas, los dos complementaban el plan. Las compañeras de Temari sólo escuchaban, aunque también se sorprendían de lo que oían, ella definitivamente había trabajado mucho planeando todo para hacer caer a Tayuya.

—Con esto veré qué puedo hacer, aunque te aseguro que vamos a lograrlo. Te ayudaré. —dijo después de la larga charla.

—Entonces es un hecho, créeme, tener a alguien más a mí lado no es para nada malo, por favor, cuando le digas a Deidara que alguien lo busca, no le digas que soy yo.

—Conociéndolo va a desesperarse de quién lo busca, ven a las tres de la tarde que es cuando es su descanso. Para entonces yo ya tendré todo listo.

—Bien. —sus amigas se alegraron. —Gracias, de verdad, muchas gracias Itachi.

—No agradezcas nada, por cierto, Matsuri durante mucho tiempo estuvo preguntando mucho por ti.

—Sobre ella, le llamaré después, llevaré mañana lo que llevo de trabajo hecho, lo complementaremos con lo que nos diga Deidara. Nos vemos, Itachi.

—Sí, nos vemos.

Temari le extendió el teléfono a su amiga, recogió las maletas y se dirigió a la entrada de la casa Hyūga.

—¿Estás segura de que no quieres que te acompañe? —Ino se entristeció un poco, después de todo, su amiga se iba. —No quiero que te pase nada, estás embarazada, algo puede pasarte, puedes caerte, dañar al bebé...

—Ino, tranquila, estoy embarazada, no discapacitada. Mis hermanos vendrán a recogerme, tengo mucho que decirles, si vas no podré hablarles con calma, además el avión está lleno.

—Cuídate mucho, estaré enviándote información acerca del embarazo junto con revistas. —decía Sakura mientras le extendía la última maleta.

—Eres toda una doctora. —le sonrió de vuelta.

—Por favor Temari, nunca pierdas este brillo que tanto trabajo te costó recuperar. —La Hyūga abrazó a la Sabaku. —Eres una mujer sensacional, la gente no sabe lo que dice de ti, están equivocados, yo nunca he sido participante de venganzas o cosas así, pero... esfuérzate en demostrar que eres inocente. Cuida al pequeño bebé, ¿Ya sabes cómo vas a llamarlo?

—Aún no, pero pensaré en un buen nombre. —Subió al coche y se despidió, no sin antes recordarles algo. —Ino te enviaré un mensaje para decirte que llegué bien.

—Seguro, adiós. —se despidieron y el coche avanzó.

El trayecto fue un poco largo, las calles estaban llenas de luz, después de todo era una ciudad bastante transitada, ella hubiera deseado recorrerla, pero no tenía tiempo por el trabajo, además la gente solo la miraba como alguien rara, después de todo, el escandalo había salido como noticia nacional.

Al llegar al aeropuerto se sentó en una de las tantas bancas que habían ahí, se tomó un momento para pensar las cosas, durante cuatro largos meses estuvo pensando en cómo unir las piezas del rompecabezas. Si bien, al principio quería dejar las cosas como estaban, dejar "libre" a Tayuya de toda carga y no dejar que los comentarios de las demás personas la hirieran, pero ahora no era solo ella, también estaba el bebé, él podría sufrir las consecuencias de lo que pasó antes, por esa razón, decidió demostrar que era libre de culpas.

"Voy a llegar al fondo de esto". Se dijo así misma mientras sostenía su pasaporte y lo enseñaba a los guardias de seguridad.

Después del largo viaje de varias horas, sus hermanos estaban esperándola en su coche, el coche que alguna vez manejo con tanta ilusión, ahí también estaba Shinki, el cual ya estaba más grande que tiempo atrás, podía pronunciar algunas palabras, pero su favorita era "Papá" ya que lo decía muy seguido.

El coche que sus hermanos le regalaron, ahora era color rojo y habían puesto también un pequeño cinturón para su sobrino Shinki. Subieron las maletas al carro y ella los saludo a ambos abrazándolos, a su sobrino lo abrazó como si fuese el fin del mundo, algo dentro de ella se había activado para querer aún más a los niños pequeños.

—Cambiamos el color porque pensamos que así te gustaría más… —contestó Gaara cuando vio que su hermana examinó la pintura del coche, después, subió al coche y se sentó en el asiento del copiloto.

—No hay problema, este carro es de los tres. —dijo la Sabaku.

—¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo? ¿Cómo te fue durante tus chequeos? —preguntó curioso Kankuro mientras manejaba.

—Bien, mis amigas me acompañaron y... dijeron que todo estaba en orden, si me cuido un poco más, tendré un parto sano. —respiró hondo para tomar valor y decirles una importante noticia. —Dicen que debo cuidarme muy bien, como nuestra madre tuvo un embarazo de alto riesgo, los doctores dicen que yo también puedo correr con la misma suerte.

—¿Alto riesgo? —Gaara preguntó nervioso.

—No te preocupes, con ustedes al lado mío todo va a salir bien, no se asusten, además solo es una especulación, no quiere decir que vaya a pasarme. —los hermanos suspiraron algo tranquilos, aunque había una pequeña pizca de ansiedad. —Voy a cuidarme lo mejor posible, así que no tengan miedo…

—Me calmaste un poco, aunque ahora mismo tendremos que cuidarte más, sobre esto… ¿Él sabe de tu condición? Me refiero a Shikamaru.

Sus hermanos ya sabían acerca de la noticia, Temari se encargó de contarles que sí, estaba embarazada del próximo presidente de Nara. A los dos no les sorprendió la noticia, después de todo, Kankuro ya tenía especulaciones, lo que no les pareció para nada fue que su privacidad se había filtrado.

—No Kankuro, no sabe, se lo diré después, tengo algunas cosas que arreglar.

—¿Qué puede ser más importante que un hombre sepa que será padre? —se notaba enojo en la voz de su hermano menor. —Para un hombre, desconocer que es padre es terrible, pero está bien, es tu decisión, pero tendrás que idear algo para cuando mi sobrino pida respuestas.

—No planeo ocultárselo para siempre, sé que él tiene derecho a saberlo, pero ahora mismo no puedo decírselo. —Temari tomó la mano de Gaara. —Ustedes dos sabrán en un tiempo, por qué no puedo contarle nada. Pero para eso tengo que arreglar algunos asuntos —sonrió cálidamente—, por el momento vamos a casa, tengo que instalarme.

—Tus cosas están intactas, el dinero también. —mencionó Kankuro mientras tenía la vista al frente. —Gaara solo lo uso cuando tenía que comprarle pañales a Shinki, yo no estaba para darle dinero, solo faltan diez dólares.

—¿Eh? Les dije que lo ocuparán...

—Es tu dinero Temari, tú decidirás que hacer. —soltó la mano de su hermana. —¿Me pasas a Shinki?

—Sí, seguro. —la hermana tomó a su sobrino. —Está pesado, ya no es como hace unos meses.

—Dímelo a mí, pero es un regalo del cielo que aún sin madre, crezca bien, los doctores dicen que es un niño muy sano, me alegro haber tenido la oportunidad de tener a este niño como hijo mío. Me puso algo triste que no pudieses venir a su primer cumpleaños.

—Lo siento Gaara, pero tenía que trabajar, pero lo recompensaré… lo prometo, por el momento déjame practicar para cuando me toque a mí ser madre.

—Lo dudo, Kankuro es su madre. —el pelirrojo bromeó, su hermano simplemente bufó.

—Tsk, yo soy su tío favorito, no su madre, pero lo siento, por el momento tengo que irme.

—¿A dónde? —preguntó Temari.

—He puesto un salón de belleza cerca de la que era nuestra casa, lo puse con lo que sobró del dinero que nos enviaste, muchas gracias.

—Ah, felicidades hermanito, entonces...

—Sí, tendré que irme, compré el terreno completo, así que puedo vivir en la parte de arriba, mi trabajo queda a veinte pasos. —rio. —Tienes que ir algún día, te pondré hermosa, no lo dudes.

—Lo haré.

—Ya llegamos.

El edificio estaba como siempre, aunque el balcón por donde alguna vez había subido Shikamaru, ahora tenía muchos cactus y flores, señal de que Gaara lo había convertido en su propio lugar.

Su habitación estaba intacta, aunque tenía un ligero olor a aromatizante de fresa, estaba sin polvo, seguramente su hermano se había encargado de tenerlo así.

—Mande a arreglar el espejo que dejaste roto —Gaara se lo estiró—, está como nuevo.

—Gracias Gaara.

—Yo ya tengo que irme, unas señoras me han pedido cita para una boda, así que me marchó, el taxi ya debe de estar afuera, lo llamé desde que estábamos en el aeropuerto. —Kankuro abrazó a su sobrino. —Espero que cuando regresé ya sepas pronunciar mi nombre. —el pequeño empezó a reír por las cosquillas que su tío le dio, después, Kankuro entregó el niño a su hermano. —Nunca te he pedido nada, bueno sí, algunas veces… pero por favor, cuida a nuestra hermanita, ella lo hizo con nosotros, así que es hora de devolver el favor.

—Y que lo digas. —El menor golpeó su brazo como despedida.

—El bebé debe tener un buen nombre, no me decepciones hermanita. —se giró hacía Temari.

—Ja, mira quien lo dice.

—Olvídalo. —Kankuro abrazó a su hermana.

—Te voy a extrañar.

—Llamaré a casa, no se preocupen —la soltó y después acarició su vientre—, tú también cuídate sobrino. —se marchó de la habitación.

—Iré a preparar la comida, bienvenida a casa Temari. —Gaara sonrió y dejó sola a su hermana.

—Ya estoy en casa...

Después de un tiempo de observar su habitación, comenzó a sacar las cosas de sus maletas, acomodó todo en su lugar, la ropa que ya no usaría por el embarazo, la guardo en unas cajas. Recordó la vez de la cabaña, en la que su madre había dejado mucha ropa en el vestidor, seguramente no pudo usarla porque en ese entonces estaba embarazada de Shikamaru, sonrió al recordarlo.

En la última maleta sacó sus cosas de valor y en un compartimento, encontró el pequeño cuerno de venado, sí, el collar. No lo había sacado en un buen tiempo, le daba tristeza mirarlo, pero ahora mismo no había nada que temer. Ya no estaba él.

Se lo volvió a poner, y se miró en el espejo que sus hermanos habían mandado a arreglar, se veía preciosa.

Salió de su cuarto y miró a su hermano, Shinki estaba en el sillón jugando con algunos peluches, ella se acercó a Gaara.

—Huele muy bien. —exclamó.

—Lo sé, compré una revista de recetas, creo que ya soy un experto en esto de la cocina.

—Bueno, sorpréndeme. Iré a poner la mesa.

—Sí.

La casa ahora parecía con vida, incluso habían cambiado la vajilla, ella sólo había comprado para cuando vivía sola, pero ahora estaba su hermano y su sobrino.

Pasados algunos minutos, Gaara llegó con una olla, sirvió los platos, una vez en la mesa, comenzaron a comer, pero Temari habló.

—Gaara, mañana necesito ir a Sand Land. —Su hermano al escucharla, dejo de comer.

—¿Para qué? No puedes trabajar, incluso si así fuera, no dejaría que regresarás a ese lugar, sobre todo con lo que pasó.

—No, no voy para eso. Tengo que reunirme con una persona, por eso... mañana usaré el carro.

—Deja que te acompañe.

—Tienes que cuidar a Shinki.

—Lo llevaré, pero sola no irás, hice una promesa con Kankuro, tengo que cuidarte.

—¡Gaara!

—No Temari, durante mucho tiempo, he obedecido porque eres mi hermana mayor, pero no estás en condiciones de exigir, estás embarazada.

—Entiéndelo, lo que voy a hablar es delicado, no tomes que este embarazada como si estuviese enferma, no es una enfermedad en lo más mínimo.

—Solo voy a llevarte, no voy a ir a enterarme, dejaré que me cuentes para después.

—De acuerdo.

Después de eso, la cena continúo como si nada, Gaara lo recogió y ella fue directa a su cuarto. Comenzó a preparar la ropa que se llevaría para el día de mañana, no quería que fuese un escándalo así que organizó la que más holgada estaba, aunque debía llevar un saco encima.

Su cabello estaba más largo que antes, el maquillaje fuerte, lo había cambiado por uno bastante tenue, su cadera se había hinchado un poquito, aunque sabía que después sería más notorio.

Su baño ahora tenía cosas de bebés, como un patito de hule, una pequeña bata de dinosaurio y demás cosas, las quitó de en medio y se dio una ducha.

Bajó el Comenzó a pensar en qué le diría a Deidara, debía pensarlo muy bien.

Después de su ducha, se dio cuenta que ya era algo tarde y tenía bastante sueño. Se acostó no sin antes enviar un mensaje al teléfono de Ino.

"Llegué bien, mi hermano está conmigo, no te preocupes".

Aún no lo leía, decidió dormirse.

El rayo de luz la despertó, bostezó y miró la hora de su celular, la una de la tarde, apenas tendría tiempo de desayunar, tan solo fue a lavarse y se cambió de ropa, después se maquilló y al salir de su habitación encontró a su hermano llegando con las compras.

—Estabas muy dormida, así que fui al súper.

—Dios... me ha pegado el ser floja. Ahora supongo que parte de él está en mí.

—¿De qué hablas?

—De nada, son las dos y algo, comeré algo de fruta y nos vamos.

—Yo iré a cambiar a Shinki, esto no hubiese pasado si me avisabas la hora en la que nos iríamos.

Después del retraso y antes de salir de casa, cogió su bolso y el portafolio que solía usar antes, llegó a Sand Land, la cual tenía bastantes cambios sobre todo en la fachada, se aseguró de ocultar bien su vientre, su hermano se quedó en el coche. Itachi estaba en la entrada, sonriéndole de manera cálida como era típico de él.

—Bienvenida señorita Sabaku, el presidente la está esperando.

—Gracias Itachi. —caminaron juntos, no querían que la gente armará un alboroto por su presencia, así que fueron directo a la oficina. Temari se dio cuenta de que Itachi llevaba una bolsa con discos dentro, además de que tenía cosas impresas en un folder, pensó que era material para el plan, así que no comento nada. —Ha cambiado mucho. —dijo refiriéndose a la apariencia de Sand Land.

—Sí, después de todo, unimos fuerzas con una de sus conocidas, Kurotsuchi de Kamizuru, su abuelo es un gran apoyo para nosotros, estamos en bancarrota, así que necesitábamos a alguien quien nos ofreciera apoyo. Gracias a que son amigos es que por el momento estamos bien.

—Supe de su situación, no me imaginé que unirían fuerzas con Kamizuru, quisiera saber qué pasó en realidad.

—Te lo explicará Deidara, tiene mucho que ver con Sasori, claro, si le preguntas. —los dos se pararon frente a aquella conocida puerta, la que alguna vez abrió para encontrarse con el entonces presidente de Sand Land, el padre de Deidara. Itachi tocó la puerta para después abrirla.

—¿Qué necesitas Itachi, hm?

—Ya llegó la persona que quería verlo. —El Uchiha abrió paso a Temari.

—¡La Sabaku! —El rubio saltó de la silla. —¿Qué hace aquí?

—Presidente Deidara, buenas tardes. —sonrió y se acercó. —Vengo a hablar de algo… un tanto delicado.

—¿De qué quieres hablar? ¿Burlarte de Sand Land?

—Claro que no, después de todo, hubo un tiempo en el que yo trabajé aquí. —bufó. —Señor Deidara, quiero que conteste con la verdad cada pregunta que le hago.

—¿Quién eres tú para venir aquí a dar órdenes?

—Por favor, sé que siempre vengo corriendo aquí, pero es donde sé que pueden ayudarme y, sobre todo, ayudarlos a ustedes. —Deidara miró a Itachi, esté solo asintió.

—Dime.

—En primer lugar, quiero saber por qué Sand Land está en bancarrota. —Deidara suspiró.

—No sé porque me imaginé que preguntarías eso... pero ya que tú no tienes nada que ver con él, será mejor que quedarme callado. Sasori se largó con una cantidad... inimaginable de dinero, no tomó nada suyo, sino del mismo fondo de la empresa y lo peor de todo es que... ¡ella! ¡Esa perra pelirroja! ¡Le entregó su puesto de vicepresidencia! Pero por alguna extraña razón no lo acepto, fue cuando puse a Itachi para que lo cubriera y ella ya no se acerará. Ya sería demasiado que ella lo aceptará… maldita la vez que llegó aquí.

—Presidente, si me permite decir algo, hablé con Sasori acerca de esto. —llamó la atención de los dos rubios. —Le avisé que vendrías Temari, así que dijo que estaría-

—Aquí. —Sasori entró a la oficina, el Uchiha cerró los ojos, Deidara lo miró boquiabierto y Temari palideció. —Temari, supe que vendrías y- —No pudo terminar de hablar porque ya tenía un puñetazo en la cara.

—¡Imbécil! —gritó Deidara mientras lo sujetaba del traje. —¡¿Cómo te atreves a venir aquí?!

—Lo siento Deidara.

—¡Nada de lo siento! ¡Y tú! ¿Cómo pudiste traerlo?

—Señor Deidara, honestamente pensé que la señorita Temari necesitaría la presencia de los dos para proceder en esto.

—Por favor, cálmate Deidara. —le dijo Temari mientras lo sostenía del brazo. —Vine a hablar contigo, pero ahora que está Sasori, podremos hablar bien.

—No tengo nada qué hablar con este idiota. —Se giró.

—¡Esto es para acabar con Tayuya! —gritó. —Vengo a demostrar mi inocencia, pero necesito reunir todas las piezas, voy a hacer que Tayuya deje de hacer daño.

—¿Y cómo? —refunfuño el rubio. —¿Vas a matarla con una pistola? ¡Genial! ¡Hazlo! Pero eso no le devolverá los ingresos a Sand Land.

—Sólo escúchenme, ambos, esto es delicado.

—¡Di lo que quieras! ¡Esto no va a cambiar nada!

—Deidara... por favor. —Sasori miró al que era su amigo.

—¡Y lo dices tú! Eres un gran hijo de perra, escapándote como una rata después de dejarme en quiebra, mereces la muerte.

—¡Cállense los dos! Sasori, te conozco, hiciste eso por una razón, sobre todo porque jamás estarías de lado de ella, ahora lo que necesito es que digas todo. —tragó saliva. —Anularé los cargos hacía ti si dices la verdad.

—¿Cargos? —preguntó Itachi.

—No estaba en mis cinco sentidos cuando lo hicimos, lo hiciste sin mi consentimiento. Eso amerita unos años en cárcel, te aprovechaste de mí.

—Sasori. —Deidara se acercó a él. —¿Qué mierda hiciste?

—Yo sé que hice mal, pero ahora mismo yo —Se acercó a Temari, pero ella en cambio, se alejó—, veo que no seré bien recibido, pero solo espero puedas perdonarme.

—Perdono, pero no olvidó, lo siento. —tomó valor para continuar. —Tú y yo estamos metidos en esto Sasori, necesito tu ayuda y tú necesitas la mía. Vamos a unir fuerzas para salir del juego de esa mujer. Deidara, tú también... yo sé que hay algo que no cuadra, espero que me digas la verdad, sin mentiras, los voy a ayudar a ambos.

—¿Qué puedes hacer tú? Tu nombre está manchado, al igual que el de este idiota. —miró a Sasori. —Esa perra tiene todo a su alcance.

—No es así, yo no voy a dejar las cosas como están. Voy a... vengarme. —los tres miraron a la chica, la cual tenía una mirada segura. —Ahora ya no soy solo yo, sino que también hay otra persona a la que quiero proteger.

—Shikamaru está en planes de comprometerse, algo así dijo la perra, así que protegerlo no vas a poder.

—No hablo de Shikamaru, ese no es el punto. Quiero saber, exactamente por qué Tayuya estuvo trabajando aquí, sobre todo después de que me fui. —Deidara se quedó callado. —Ya sé que ella estuvo aquí, ustedes nunca la aceptarían, después de todo lo que hizo.

—Señor Sasori —Itachi habló—, por lo que vi en las cámaras de seguridad de su oficina, usted conoce muy bien porque Tayuya estuvo aquí y lo mejor, porque usted le cedió su lugar de trabajo —dejó en el escritorio la bolsa con los discos— ¿Por qué no pasamos ya a las pruebas? No queremos perder más tiempo. No es así, ¿Temari?

—La caída de Tayuya va a comenzar ahora, espero puedan brindarme su fuerza.

Deidara miró a Temari, ella lucía bastante segura, Tayuya nunca le había caído nada bien, de hecho, la odiaba por haber contaminado la mentalidad de Sasori, por arrebatarle a su mejor amigo. Sasori en cambio desvió la mirada hacía Itachi, este último asintió con la mirada, como si estuviese diciéndole que todo iba a estar bien.

—Cuenta conmigo Sabaku. —Deidara sonrió. —Es un trato.

—Yo también estoy aquí, así que, de igual manera, ayudaré en lo que pueda. —dijo Itachi. —Sólo falta usted señor Sasori.

—No te vas a echar para atrás, ¿Verdad? —preguntó Temari, mientras lo miraba altanera. —Dijiste que siempre estarías conmigo y me ayudarías, después del daño que me causaste —Él se quedó callado pero sus ojos denotaban lo sorprendido que estaba—. Sí, más o menos sé lo que me hiciste, es lo mínimo que puedes hacer, contarme la verdad.

—Trato hecho, Temari.

Los cuatro cerraron la oficina con seguro, Itachi mostró las imágenes que estaban dentro de los CD's, Tayuya no se imaginaba lo que vendría, mientras más pruebas hubiera, más le afectaría a Tayuya y eso era algo, que ella no esperaba.

—No cabe duda Tayuya… —se dijo así misma mientras veía las grabaciones de la oficina de Sasori. —Quien ríe al último, ríe mejor.

Capítulo 28 Finalizado

Hola bebés llorones, ya no me tardé tanto tiempo, e incluso, les actualizo temprano, esto no pasa en un millón de años, no se sorprendan tanto. Jajaja.

Les vengo con la novedad de que ya estoy bien gracias al cielo, así que les traje un capítulo, el cual nos muestra, pues sí, como es que Temari está organizándose para darle el golpe final a nuestra queridísima Tayuya preciosa.

Tayuya no es para nada mala, es un amors (no es cierto, yo también la odio) pero pues, ya nuestra querida Temari se encargará de lo que muchas y muchos de ustedes quieren, ¿Cómo lo hará?

Con esto me despido, espero que este capítulo haya aclarado dudas, siendo sincera, pensé en poner primero este capítulo antes del otro, pero la verdad es que note que muchas dijeron ¡Quiero el ShikaTema! ¡Regrésanoslo! Y yo también quería escribir su reconciliación.

Tengan listos sus pañuelos para que lloren, porque sí, el próximo capítulo, o los hago llorar de felicidad, de tristeza o de enojo, porque se viene un mar de emociones.

¡Nos leemos en el siguiente capítulo! Un súper abrazo muy muy fuerte donde quieran que estén.

Pásenla bonito.