Nota de la autora: No pertenezco al campo de la medicina, así que las acciones aquí tomadas por Marian en su intento de salvarle la vida a Severus no deben de tomarse como algo verdadero o como un consejo para usarlo en caso de una emergencia médica. La mayor parte de mi información la he conseguido a través de Internet, y no doy fe de la exactitud de nada de esto, ademas esto es pura ficción, no una guía del campo medico, con lo dicho, espero que sigan disfrutando de la historia att. d1x1lady
Capítulo 29: Medidas desesperadas
Se aparecieron con suavidad en la sala de Marian al otro lado del océano, lejos del alcance de los dementores y del Ministerio, Marian apenas se sentía sacudida por todos estos sucesos, era como si todo se hubiera detenido, pero su entorno había cambiado. De repente MissBear llegó corriendo a la habitación, moviendose vigorosamente y ladrando de excitación al verle. Ella estaba acostumbrada a ver a su ama ir y venir a través de la chimenea, pero tener a un extraño de repente aparecido en el medio de la casa era un hecho inusual e interesante para la perrita, pero Marian rápidamente la hizo callar y magicamente le retiro el arnés-traslador, todo lo que Marian necesitaba era que MissBear se apareciera repentinamente en la Madriguera e hiciera que todos sus amigos se preocuparan por ella, sometida ya la cachorra esta se escabulló debajo del sillón y se quedo viendolo todo, inclusive la perrita podía sentir que algo grave estaba pasando.
Volviendo toda su atención sobre Severus que lucía aún más terrible a la luz, tocó suavemente detrás de su oreja izquierda y le buscó el pulso, pero Marian tenía que calmarse, porque su propia sangre latía tan fuertemente en sus oídos que no la dejaban escuchar, estaba sumamente aterrorizada de que no lo oía, y luego de calmarse un poco, lo escucho a pesar de que era muy débil e irregular.
Pero mientras haya vida, hay esperanzas! A pesar de que se dio cuenta de lo terrible que estaban las cosas, estaba inundada de alivio, aun no estaba segura de qué hacer primero. Era obvio para ella que sus lesiones estaban mucho más allá de su habilidad para sanarlas, su respiración era rápida y superficial y de vez en cuando oyó un horrible gorgoteo, los sonido de succión se intercalaban con sus jadeos.
Marian no sabía aun si estaba en estado de shock, o si tenía hipotermia,… Probablemente ambas cosas, recordó que se suponía que debía levantar pasivamente las piernas de la víctima en caso de shock, pero ¿Y en casos de hemorragias en la cabeza y el cuello?... ¿Se suponía que la cabeza debía estar mas elevada?... ¿Como por encima del corazón?... Entonces, ¿Como es?... ¿Se suponía que tenía que doblarlo en forma de V? ... Marian resopló con disgusto ante su propia ignorancia.
Pero Marian sabía que cada momento contaba cuando eran casos de shock, por lo que le lanzo un hechizo de calentamiento muy suave sobre él, mientras evaluaba los daños, ella había oído una vez que sólo porque alguien no responde, no significara que no lo podía oír, por lo que comenzó a hablarle con palabras de consuelo en voz baja y calmante.
Marian podía sentir su forma cambiandose de nuevo y se sintió aliviada, un minuto más y se hubiera tomado una multijugos con uno de sus propios cabellos con el fin de recuperar sus manos, esos dedos cortos y esponjosos y regordetes de Umbridge apenas eran útiles para este trabajo tan delicado, la cachorra gritó de nuevo con sorpresa y alivio por su transformación, pero se quedó en su lugar al otro lado de la habitación, a pesar de que puso las orejas hacia abajo y la cola blanca agitandose de un lado a otro, temblaba de alegría y emoción.
"Severus… Soy yo Marian,… Ahora que estás a salvo voy a curarte…" le susurró suavemente, no podía saber a ciencia cierta, ni decir si él podía oírla o no.
Marian no sabía qué hacer primero, no quería moverlo hasta que viera sus heridas, ya que por lo que sabía, si lo empujaba podía hacer que el encanto de estasis terminara antes de tiempo, lo que lo haría sangrar mas rápidamente, estaba aterrorizada de eliminar el encanto por su propia cuenta, a causa del veneno de la serpiente, ya que en ese caso no sería capaz de detenerle la hemorragia y se iba a terminar de morir allí mismo en su piso.
Se dio cuenta de que había sangre en uno de sus pies, Marian se sintió abrumada y decidió empezar poco a poco. Al menos ella podía curar esto, las lágrimas comenzaron a brotarse de sus ojos cuando se dio cuenta de que esta nueva herida había sido hecha por marcas de dientes, una rata había estado royendo su dedo gordo del pie. Las alimañas de Azkaban habían empezado a comérselo cuando aún estaba vivo. Si Severus moría, Umbridge lo pagaría muy caro! Marian pensó con una repentina punzada de odio, pero se tragó la bilis y se obligó a concentrarse, ahora no era el momento de perder la calma después de todo, no era más que un mordisco, por lo que fue capaz de ver, sacando su varita lanzo un encanto que tejía la carne, de repente se dio cuenta de algo curioso, la sangre en el dedo del pie se había coagulado, el encanto de estasis había localizado las heridas críticas en el cuello y el pecho, pero si el veneno de Nagini era conocido por sus propiedades anti-coagulantes ... ¿será que Severus lo había hecho entonces?... Había creado un antídoto? Si es así, por lo menos tenía una oportunidad de luchar y sobrevivir.
Marian rápidamente convoco un trapo y un tazón de agua caliente, así como tres libros de textos de medicina mágica, Severus necesitaba un baño, las celdas de Azkaban estaban sucias, nunca nadie había ido a limpiarlas mientras los dementores estuvieran allí, y los guardias ciertamente no se rebajaban a ese tipo de trabajo, ya de por si sus tareas habituales eran lo suficientemente miserables. La mayoría de los presos se habían vueltos locos con el tiempo, dejando sus sucias celdas sólo con la muerte, para cuando llegara la próxima oleada de presos.
Para Marian, la muerte era más misericordiosa que Azkaban -aunque quizás- no el tipo de muerte como la que Severus podía estar enfrentando.
Sus pensamientos y observaciones se llevaron meros momentos, a pesar de que se sentía como si estuviera trabajando en cámara lenta. Ella quería darle a Severus un baño caliente, y ayudarle a sacudirse ese frío terrible, pero no podía hacerlo hasta que le reparara algunos de los daños. No estaba segura de que lo mataría primero, pero sabía que el shock hipovolémico era un candidato muy probable. Él simplemente no tenia suficiente volumen de sangre en su sistema para mas y ella sabía que esto lo llevaría finalmente a un colapso de las vías respiratorias y luego al fallo cardiaco, de hecho, ella se sorprendió de que no hubiera ocurrido aun, pero había oído que a veces se tomaban de ocho a diez horas después del trauma inicial del shock para establecerse, o tal vez le tomaba más tiempo con los magos.
"Voy a echarle un vistazo a tus heridas." dijo con voz clara, pasiva y suave.
Marian le recogió el pelo apelmazado de sangre, para alejarlo de aquellas grandes heridas, aunque algunos se pegaron a sus lesiones en el cuello a pesar de sus mejores esfuerzos. Entonces convoco un cuchillo y cortó con cuidado su bata de hospital, dejando al descubierto por completo las mordeduras de la serpiente en su pecho y el cuello mas visiblemente, entonces saco un bezoar para deshacerse de cualquier rastro de veneno aún en su sistema por si se habían equivocado acerca de él en eso de haber creado un antídoto, aunque eso no era una solución permanente ya que el veneno era muy potente, al menos mitigaria sus efectos. A Marian no le gustaba la idea de ahogárlo con la piedra, pero no vio otra alternativa que colocarla debajo de su lengua, la cual procedió a hacerlo mientras le hablaba suavemente y le dijo todo lo que le estaba haciendo mientras lo hacía.
Una vez que el bezoar estaba en su lugar, con delicadeza empezo a lavar con una esponja las heridas, sólo para tener una mejor vista con lo que estaba tratando, su cuerpo estaba destrozado, era un cuadro horroroso de ver, se podian distiguir los vasos sanguíneos azules y rojas de su cuello, aquel amasijo de músculos rosados y grises y las arterias, y un toque de color blanco de los hueso, por un momento sintió la desesperación creciendo dentro de ella,...todos sus esfuerzos,... toda su preparación y no era aun capaz de salvarlo de esto.
Pero decidió tratar de hacerle frente una cosa a la vez, y tal vez no sería una tarea tan monumental, aunque esa sensación de hundimiento, desesperacion e impotencia, le decían que una vez que se levantara el encanto del estasis, el caos se produciría.
En silencio, diciendo una oración y luego de alertar a Severus de lo que le iba a hacer, le quitó el encanto sosteniéndolo en el limbo, a la vez era como si él acababa de ser mordido por la serpiente, por las heridas empezaron a gotear la sangre, y Marian inmediatamente le dio la pocion regeneradora de sangre para reforzarlo, sólo para tener un poco más de tiempo en el que trabajar, buscó la arteria principal y vio de hecho que estaba intacta, Lucius Malfoy había dicho la verdad sobre su reparación, era el último hilo que mantenía con vida a Severus, estaba encadenado a través de un espacio abierto en el que los músculos solían estar.
Lanzo varios hechizos de diagnóstico, y vio que la tráquea estaba pinchada, así que murmuró el hechizo para repararlo, mientras vertía abundantes Pociones limpia-heridas sobre su cuello y hombro, el líquido púrpura ahumaba impresionantemente. Su corazón se retorció cuando vio a Severus estremecerse en su estado inconsciente, al parecer le picó un poco.
Marian atacaba una punción en cada momento, le coloco los hechizos de curación al momento y luego cubrió las herida con otra barrera protectora. Se necesitarían de meses para reparar este tipo de lesiones, sobre todo porque una aficionada como ella sabría más que nada solo los hechizos básicos de primeros auxilios.
Los sanadores habían desarrollado muchos trucos en los últimos años para fomentar que las heridas se curaran más rápido, pero el problema es que por lo general al mezclar estos encantamientos en el tratamiento de las heridas, ellos resultaban ineficaces si se los veía más tarde en un libro y tratara de aplicarlas después de que ya habían comenzado el proceso de curación.
A pesar de que Marian había protegido las laceraciones, sabía que se necesitaba mucho más, los diagnósticos le habían mostrado tanta trauma que apenas había dado un primer paso. Tenía la terrible respiración llamada "estertor" famosa entre los ancianos. Su respiración era muy superficial y rápida, tomando tres respiraciones por cada una de las suyas, trató de imitar su respiración, y vio manchas después de varios segundos, tiene que ser muy fuerte el hecho de que lo ha mantenido así por horas, estaba segura de que no podía continuar así indefinidamente, más pronto o más tarde, su corazón iba a fallar.
Consternada por su respiración, finalmente cayó en cuenta de que debía estar aspirando, sus pulmones parecían milagrosamente indemnes, pero habían estado llenandose de sangre a través del agujero irregular en su tráquea. Estaba literalmente ahogándose en sus propios fluidos, para los Muggles, esto a menudo era una sentencia de muerte, pero los magos tenían la posibilidad de simplemente expulsar el líquido, lo que hizo con facilidad, pero el susto hizo que ella también comprobara el estado de su corazón, ya que todo el sistema del cuerpo estaban tan interconectado que cualquier fallo en alguno de los organos podría crear un efecto domino devastante, y al parecer su corazón parecía tener líquido alrededor de ello, pero todavía ella estaba preocupada, su ritmo era irregular y sabía que tendría que vigilarlo de cerca por horas.
Marian había recogido todo tipo de objetos muggles de primeros auxilios, al darse cuenta de que la ciencia es a menudo más eficaz que la magia cuando se trataba de la medicina. Cogió unos implementos y los puso cerca, por si acaso, junto con un tanque de oxígeno portátil, ella había evitado mirar a su amado rostro, que llevaba las marcas inconfundibles del sufrimiento y era de un color gris escalofriante como de un cadáver putrefacto, sus delicados labios estaban azules y agrietados, y sus mejillas hundidas manchados de sangre y suciedad, podía ver los tenues rastros de lágrimas en su mejilla, cuando él se había acostado boca abajo, la sangre había corrido hasta su cuello y el pelo.
Mentalmente maldijo a los de San Mungo por su crueldad, ni siquiera lo habían limpiado, apenas lo remendaron como para que pudiera sobrevivir el tiempo suficiente para morir, como ellos querían que lo hiciera, sus heridas casi con toda seguridad que estaban contaminados, con hechizo de estasis o no.
Marian retiró el bezoar antes de ajustarle el oxígeno y le deslizó suavemente la máscara sobre su rostro, estaba muy preocupada por la acumulación de dióxido de carbono, estaba haciendo lo que podía, pero no era ninguna experta! Ella sintió un nuevo respeto por las habilidades y el conocimientos adquirido, de los que curaban para ganarse la vida, a pesar de que Marian había recibido grandes elogios en San Mungo, ser rompe-maldiciones parecía mucho más sencillo para ella que la curación. Si habían casos dificiles uno los investigaba y asunto resuelto, algo sencillo. Pero el cuerpo humano involucraba muchos enigmas, muchos filamentos interconectados y todos muy delicados. No es de extrañar que los antiguos griegos habían visto a la Parca como una hilandera.
Marian se sacudió. ¿De dónde le había venido ese pensamiento tan oscuro? Se estaba cansando peligrosamente, habían pasado cuarenta y ocho horas desde la última vez que había dormido, invoco una poción Pepperup y se lo bebió rápidamente.
Marian estaba bastante segura de que iba a retener su capacidad de hablar, ahora que su tráquea fue reparada, pero no había sido tan extenso el daño a los tejidos blandos del cuello y el hombro que dudaba si sería capaz de tragar pociones o incluso llevar a cabo movimientos como levantar su cabeza, tan pronto como el pensamiento se le ocurrió, ella creó un hechizo de amortiguación para mantener la cabeza en su lugar, no quería ver un fracaso más, también dudaba de que fuera capaz de usar su brazo derecho por un tiempo.
Marian le puso otra poción regeneradora en el estómago, por si acaso, así como un Calado vigorizante y una para aliviarle el dolor. Consideró darle un poderoso antibiótico Muggle y la vacuna antitetánica, pero había utilizado tantas pociones en él sin saber si estas interactuarian, que se sentía incómoda darle otras mas, pero ellos eran esenciales para su supervivencia, al menos por las próxima doce horas.
Todavía exhibía signos de shock, debilidad, pulso acelerado y su piel estaba fría y húmeda, sin mencionar su latido irregular preocupante, probablemente tenía hipotermia, por lo que decicio calentarlo y limpiarlo, así que lo hizo levito al baño y llenó la bañera con agua reconfortante y cálida, lo bajó y utiliza encantos de amortiguación que para que se sentara, en un tono suave, le explicó lo que estaba haciendo, mientras le quitaba la ropa y protegió sus partes privadas envolviéndolo con una toalla alrededor de su cintura. No creía que se sentiría violado, y deseaba ahorrarle tanta vergüenza como fuera posible. El agua se volvió roja casi que de inmediato, y ella se estremeció de horror y lo vació, recargo y desaparecio el agua tres veces antes de que se volviera pálida de un color rosado-marrón.
con hechizos Marian protegio su cuello y heridas mientras le lavaba el pelo suavemente con una taza, protegiéndole los ojos con la mano como lo hizo cuando lavaba a la cachorra, ella palpó su cuero cabelludo con los dedos, buscando lesiones ocultas, tuvo que lavarle el pelo varias veces para sacarle toda la sangre derramada. Entonces tiernamente le limpió su rostro, la sangre seca junto con su palidez gris le había hecho parecer sin vida y extraño, no parecía él mismo, se vio obligada a retirarle su máscara de oxígeno, y tan pronto como terminó de limpiarle el rostro y la cabeza se lo puso nuevamente.
Le lavó la mitad superior de su cuerpo, estaba pálido y muy delgado. Él obviamente no se había estado cuidando muy bien de sí mismo en el último año, y estaba visiblemente desnutrido, sus huesos se notaban mucho más ahora que antes y su piel estaba muy pálida todo el tiempo, se ve que había permanecido mucho tiempo en el interior, tenia unas cicatrices plateadas que brillaban a la luz implacablemente, habían muchas -demasiadas-, pensó sin poder hacer nada. Ella se los acarició delicadamente con el dedo índice a través de una cicatriz que le cruzaba la clavícula, y se dio cuenta que provenía de algún tipo de corte, una maldición, se hizo obvio para ella que tenía la misma cantidad de cicatrices en la espalda, pero la mayoría parecían muy viejas,… Algunos parecían ser mágica -infligidas-, pero otros parecían ser de origen muggle -tal vez de salvajes golpizas de niño- Sintió un nudo en su garganta y parpadeó para contenerse las lágrimas. Había sido tan fuerte! -aislado, sin amor y abusado- pero siempre manteniendose fuerte y no iba a dejar que se rompiera ahora.
Marian transfiguró su vestido en un traje de baño y se unió a él en la tina para lavar sus piernas, mantuvo una toalla húmeda envuelta protectoramente sobre él mientras lo esponjaba por debajo para limpiarlo.
Le dolía verlo así, inconsciente por la terrible pérdida de conocimiento, no parecía que durmiera,… Siempre fue tan activo y poderoso, ardía con una energía incontenible y era incansable en su trabajo, no había nada imposible para el, todo lo hacia meticulosamente y bien aunque fuese poca cosa, y su mirada era tan poderosa que era capaz de -literalmente- ver atraves de una persona.
Marian le habló todo el tiempo que lo bañaba diciendole cosas reconfortantes al desvalido e inconsciente mago, diciéndole lo bien que se iba a sentir una vez que lo pusiera en una cama cálida y suave y de la forma en que iba a cuidar de él y asegurarle de que que estaba a salvo y poder finalmente descansar.
Ella conjuró una de sus prendas de vestir hechas de un material muy fino y lo transfiguró en un par de calzoncillos negros, los creo para parecerse a los que ella sabía que los hombres usaban, aunque no estaba muy segura acerca de los detalles. Marian no estaba clara en como diferían unos de otros, además del tipo de apertura en la parte delantera, por lo que no estaba segura de todo, lo levitó fuera de la bañera mágicamente y con una toalla de baño lo seco, le puso los interiores deslizandolos por sus largas y delgadas piernas y los llevo hasta su cintura, sólo le quito la toalla cuando estaba cubierto con seguridad.
Marian había considerado transfigurar una camisa de dormir para él, pero quería uno de fácil acceso a sus heridas, necesitaba verificar el estado de sus heridas y como estaban sanando. En un capricho repentino, usó un encanto de afeitar sobre su cara para que se viera un poco más como su antiguo yo, lo llevó a la habitación suavemente iluminado, colocándolo en la cama tamaño king y peinandolo suavemente su cabello recién secado antes de apoyarlo sobre las almohadas en una posición semi-sentado, ella quería mantener su cabeza un poco mas levantado por encima del nivel de su corazón.
Marian era por lo general una persona bastante solitaria y obstinada, con ideales muy claros en su vida, pero había una parte en ella que la hacia ser muy considerada, tenia una sed de prodigarle amor a un ser humano -alguien además de MissBear- quien por mucho tiempo fue la única beneficiaria de su adoración.
Así que con la vaga esperanza de una niña de que algún día Severus vendría a su casa, había preparado la cama de invitados con una auténtica delicia y adoración, había escogido un precioso cubrecama de colchón, con unas almohadas de plumas y un edredón de lo más sedoso, todo del más fino algodón egipcio que pudo encontrar y en el azul mas oscuro que rayaba en el negro, todo era nuevo y había lavado las sábanas la noche anterior, antes de dar los últimos toques a su plan de fuga de Azkaban.
Así que lo instaló y lo acomodo, le alisó el pelo de la frente, se dio cuenta de que estaba mucho más frío de lo que ella esperaba a pesar de su baño, por lo que lo cubrió con otra manta y el edredón, consideraba colocarle una manta eléctrica, pero no estaba segura de que fuera una buena idea, así que lanzó otra hechizo de calentamiento, porque confiaba en el hechizo más que un objeto muggle eléctrico y que potencialmente le podría perjudicar, estaba muy exhausta, pero estaba demasiada preocupada como para dejarlo solo, ni por un minuto, si hubiera sido un mago respetuoso de la ley en lugar de un criminal de guerra buscado, estaría perfectamente acomodado en San Mungo, con todo un equipo de enfermeras para mantener un ojo en él y una amplia gama de artefactos, alarmas y hechizos complicados para restablecer y vigilar sus signos vitales.
Pero ya que él no estaba en el hospital y ella era todo lo que tenía, Marian determinó que él no iba a sufrir ni un minuto de su abandono en su estado actual, ya de por si tenia mucho en contra por su falta de conocimiento médico y experiencia.
Le lanzó un hechizo que vaciara periódicamente el contenido de la vejiga y de sus intestinos sin necesidad de un catéter o una bacinilla, registraría sus cantidades, los tiempos y las características de los residuos, por lo que ella sabría si algo iba mal, era un hechizo bastante útil encontrado en uno de los manuales de entrenamiento de San Mungo.
Miró al mago y se dio cuenta de cómo estaban partidos y resecos sus labios y lengua, así que cuidadosamente recubrió sus labios con bálsamo y convocó un vaso de agua y una pajita, cuando la abuela de Marian había estado a punto de morir, la habían dado de alta del hospital para estar con su familia, la anciana estuvo bajo cuidados paliativos aunque la enfermera sólo venia una vez al día, el resto de su cuidado había sido transferido a Marian y a su madre y recordaba cómo le daba un poco de agua con la pajilla y se la ponían debajo de la lengua, porque la anciana se ahogaba si intentaba tragar e hizo lo mismo con Severus ahora, dándole lo suficiente como para mojarle la boca y aliviar un poco la terrible sed que sabía que sentiría al despertar.
Entonces ella levitó el cómodo sillón de su sala y lo puso al lado de su cama, tomo un camisón y se cambió de ropa rápidamente, manteniendo un ojo sobre el hombre inconsciente todo el tiempo, convoco un edredón verde del armario y se sentó en el sillón de felpa, tan pronto como se acurrucó, la insistente MissBear apareció en la escena, exigiendo ser levantada en el asiento con ella, Marian así lo hizo y luego puso los ojos con indulgencia cuando se vio obligada a bajar de nuevo para buscar el huesito de cuero que se le había caído de la boca del cachorro cuando se movió.
Era temprano por la mañana otra vez en Inglaterra y el secuestro o escape, -como algunos lo llamaban- de Severus Snape pronto salpicó a El Profeta, Marian esperaba con curiosidad su copia, pero no tenía intención de llegar a ella a través de su red Floo, aun faltaban horas por la diferencia de tiempo de cinco horas, significaba que todavía eran sólo cerca de la medianoche en su casa situada en las estribaciones de la gran cadena montañosa de los Apalaches.
Ante el temor de quedarse dormida, Marian abrió la ventana para dejar entrar la fresca brisa nocturna, el aire olía diferente a cualquier otro lugar que había visitado alguna vez. Era muy rico, húmedo y arcilloso, se sentía muy vivo, se detectaba cierta brumosa antigüedad en ella, se preguntaba a veces si los muggles podían olerlo también, era tan fuerte y portentosa,… se podían detectar esos olores de senderos, cuevas y colinas olvidadas, cubiertas por árboles que crecían tan densamente como musgo en una roca con sombra, a Marian le encantaba esta secreta y oculta tierra, con sus leguas de bosques verdes enmarañado, salpicados de manantiales de montaña, todavía había magia aquí, del tipo no producido por el hombre, sino por Dios.
Marian pronto recordó del hechizo de monitoreo cardíaco para Severus, esta hacia sonidos suaves que coincidían con sus latidos del corazón y el holograma del corazón se cernía a unos pocos metros por encima de su cabeza, cuando la tasa era normal, brillaba verde, Amarillo demasiado rápido; rojo para la crítica, blanco demasiado lento y actualmente era de un amarillo naranja poco atractivo, también tenía la capacidad de activar una alarma si llegaba a niveles críticos en caso de que ella se durmiera o estaba mirando en otra dirección, lo miró por un rato y se preguntó si realmente estaba inconsciente, o si era que estaba demasiado débil para abrir los párpados.
Marian le preguntaba, y odiaba la idea de que estuviera asustado o herido, ella deseó que pudiera decirle si tenia dolor. Poseía algunos narcóticos muggles, así como tambien pociones para aliviar el dolor,.. Se preguntó cómo se sentiría Severus acerca de tomar pociones hechas por otra persona, recordó como era él, era bastante snob cuando se trataba de este tipo de cosas, Marian supuso que tenía todo el derecho de serlo, ya que era después de todo, uno si acaso no, el mejor pocionista experto en el mundo.
Pero de repente se acordó de cómo había reaccionado por reflejos la picadura de la poción sobre la herida y decidió que era muy posible que él estaba en una agonía -consciente o no- Había sufrido después de todo un trauma. La enorme serpiente le había desgarrado sin piedad su cuerpo a pedazos, y Marian se dio cuenta de que incluso si él no lo sentía ahora, el momento en que se despertara sentiría un dolor tan intenso que incluso siendo un hombre tan fuerte y valiente, no podría ser capaz de soportarlo, y ella no tenía idea de cuándo iba a despertar, con ese pensamiento, saltó de la silla y conjuró la poción, tenía un amplio inventario, los tenia para cualquier tipo de emergencia médica, mas que todo los que implicarían dolor, por lo que era una apuesta bastante segura que el tenerlos fuera necesario, después de leer la etiqueta comprendió que tendría que ser dosificado cada seis horas, y que la intención era nunca dejarlo ni por un momento sin protección contra el dolor.
Después de darle el tónico, miró fijamente a su rostro durante unos instantes, parecía un poco más relajado, más tranquilo pero que bien podría haber sido simplemente una ilusión por parte de ella, Marian coloco su sillón tan cerca de la cama que su brazo rozaba el colchón, se acercó a él y con cariño cubrió con las mantas hasta su barbilla, deslizó sus dedos por debajo de la manta y amorosamente agarro su inerte y fría mano, Marian había hecho todo lo que podía hasta el momento y ahora que su mente ya no estaba ocupada con estrategias y acciones, la soledad y el miedo la abrumó, también se sentía culpable, antes de ayer por la noche, nunca antes había tomado una vida y ahora sus manos estaban contaminadas con la sangre de decenas de personas, a pesar de que su razón fríamente la justificó, su alma gritaba ante el horror de su acción, tal como Severus le había advertido que pasaría.
Marian amaba a Severus y odiaba verlo así, ese daño a su cuerpo le pareció horriblemente antinatural, a pesar de lo que pensara todo el mundo de aquel complicado espía y hombre, para ella el siempre había sido la encarnación de la elegancia y la gracia masculina,… Severus era pura poesía.
Quería hacer algo, cualquier cosa! Moria por darle algo de comfort! podía sentir como sus lágrimas se desbordaban, amenazando con ahogarla en un interminable sollozo, trato de no llorar de contenerse para no interrumpir el descanso de Severus, así que comenzó a orar, suplicó por su vida, y las palabras salieron de ella en un torrente desesperado. Cualquiera que la conociera se habría sorprendido de ver a esa bruja individualista, calculadora y fría, completamente deshecha, Marian no era una persona que se le asociara con ser patética, finalmente después de haber dicho todo lo que tenía que decir y anhelando la tranquilidad, convocó su Biblia y comenzó a leerle en voz baja y pausadamente, comenzó con los evangelios, y su voz se hizo más suave y melodiosa a medida que pasaba el tiempo. No sabía cuánto tiempo había pasado leyendo, pero paso por un par de libros del Nuevo Testamento, se levantaba periódicamente para ver cómo estaba, sintiéndose aliviada de que su temperatura corporal había aumentado en varios grados y que su ritmo cardíaco se encontraba ahora en la zona amarilla, le quitó las mantas de nuevo para asegurarse de que no había hilos de sangre que brotara de las heridas, denotando alguna infección.
Un par de días pasó así, manteniendo vigilancia constante, a veces dormía a su lado en la silla, fijando su alarma para asegurarse de que esta la despertara para examinarlo cada dos horas, su cuello era todavía un desastre, y tenia que ser limpiado a menudo, no lo había bañado de nuevo, sin querer moverlo más de lo necesario, sino que utilizaba encantos de limpieza y mantenía su cuerpo limpio sin esponjarlo. La serpiente era gigantesca, y había arrancado alrededor de un tercio de los tejidos blandos de su garganta, había leído recientemente que muchos de los hechizos de regeneración rápida de la carne, había que suspenderlos, debido al gran número de tumores cancerosos que se desarrollaban con la división celular, que se llevaba a cabo a un ritmo muy acelerado, el cáncer rara vez afligía a los magos, y en el mundo mágico era tan impotentes como un Muggle para curar la enfermedad, una vez que se apoderaba de ellos, así que tenía que utilizar los hechizos habituales, en las que la división se producía más lentamente, y miraba con ansiedad cada día que pasaba, veía como la carne se entretejía juntas.
A este ritmo, podría tomar semanas o incluso meses antes de que las heridas ya no fueran vista, mientras la herida estaba abierta, este sería peligroso para él. Su condición era mucho más arriesgado que la de Arthur Weasley había sido. La serpiente había hecho sus mordeduras mucho más grandes a Severus, desgarrandole la carne de su garganta con intención de matar y, posiblemente, para volver después para comerselo, en lugar de golpear el pecho en su salida, como lo había hecho con Weasley. Además, Severus había tenido que esperar mucho tiempo para recibir tratamiento médico, había estado en una condición de mucho estress y desnutrición en el momento del ataque, y entonces en lugar de ser tratado por los profesionales médicos, había sido dejado en una celda helada pasando la noche y luego tratado por una aficionada como ella en su casa.
Su palidez también le preocupaba, sabía que no debía administrarle mucho regeneradora de sangre por la misma razón por la que no usaba los hechizos rápidos de curación de la carne. El exceso de la regenadora causaba la leucemia, así que se decidió a darle una transfusión y rápidamente puso en marcha el hechizo que determinaba el tipo de sangre, con alivio se dio cuenta de que él poseía los antígenos Rh + y por suerte su sangre era O positivo que sería suficiente para él. ¿Cuáles eran las probabilidades? habría odiado robar la sangre de una clínica, pero no estaba tampoco segura de hacerlo, no para él.
De inmediato comenzó a transferir mágicamente su sangre a su cuerpo, y se fascino por el leve color que volvía a sus mejillas. Severus estaba tan pálido que su piel se veía muy transparente. Era casi como la de un recipiente de porcelana. Podía verse, literalmente, que su vida y el pigmento regresando, después de unos minutos empezó a sentirse débil, y después de unos cuantos más, perdió hasta la fuerza para ponerse de pie y cayó al suelo, canceló rápidamente el hechizo y conjuró un frasco de Poción Regeneradora de sangre para ella. A medida que lentamente se arrastró por el suelo para consternación de su cachorra, se dio cuenta de que en su rostro figuraba mucho más la vida, a la que tenía unos momentos antes. Sus labios habían perdido la espantosa blancura calcárea de los recién muertos, e incluso parecía estar respirando un poco más fácilmente.
Marian lo mantenía limpio, y después de los dos primeros días fue capaz de quitar la máscara de oxígeno, algo que la placía inmensamente, resultaba muy reconfortante poder mirarle a su amado rostro todo el tiempo, a pesar de que estaba cubierto por el sufrimiento y el cansancio. Se había visto obligada a ceder al sueño después de la transfusión de sangre.
Su cuerpo había llegado a un punto donde el descanso era absolutamente imprescindible, por lo que a ratos dormitaba en el sillón, estableció la alarma para seis horas más tarde, mantuvo su mano en la muñeca para tomar su pulso, incluso en sueños, aterrorizada de que su ritmo cardíaco fuera más y más débil, mientras permaneciera inconsciente, mantuvo este patrón durante un tiempo. Ella iba a dormir por unas horas a la vez en la silla, nunca se alejo de su lado, excepto para recoger el correo y hacer tareas rápidas, algunas veces se le notificaba que había visitantes en su casa de Glastonbury, pero ella no le prestó atención a las notificaciones, a sabiendas de que si cruzaba por la floo y fuera detenida,…. Severus podía morir.
Marian tuvo mucho cuidado de él, cambiándolo de posición cada dos horas para evitar que le salieran escaras o agarrara neumonía, también mágicamente influía líquidos directamente en su cuerpo, elevó gradualmente la cantidad a treinta y seis onzas al día para el tercer día, asegurándose de que su estómago podía sostenerlo cómodamente. No se le había escapado de su vista de que lucía bastante desnutrido y supuso que su estómago podría haberse reducido durante el tiempo que había descuidado sus propias necesidades, así que le administro agua, junto con dos latas de la bebida nutricional Ensure Plus tres veces al día, había leído que era la dieta regular Muggles por los tubos de alimentación, aquellos cuyas gargantas estaban demasiadas dañadas por la radiación que el cáncer destruyo.
Marian también leyo libros de medicina para sus adentros, mientras se sentaba a su lado, con ansiedad registraba cada uno de sus síntomas en profundidad. Pero cada vez que se agitaba sin cesar, siempre se ponía de su lado y le hablaba en voz baja, o le leía pasajes de la Biblia, poesía o artículos de noticias. Hasta ahora, sólo apareció un pequeño párrafo en la página tres del periódico sobre el secuestro de Severus de Azkaban. El Profeta parecía pensar que los mortífagos lo habían capturado y acabado con él, como venganza por su supuesta traición a Voldemort.
Incluso el lenguaje utilizado por el autor del artículo le molestaba, Severus no había 'traicionado' Voldemort, había pasado casi veinte años trabajando en un peligro increíble contra él como espía, y en el documento lo hacía sonar como si hubiera cambiado de bando en el último minuto, contaban la historia de su secuestro y presunto asesinato, de hecho eran tan crueles como si un periódico Muggle informara sobre las bandas rivales de los cárteles de las drogas matandose entre ellos, una corriente indignante corría a través de la historia de,.. 'Bueno, ¿Y qué esperabas?
Esto simplemente no se quedaría así, por lo que Marian convoco pluma y papel, se encaramo en su tintero y sobre su precaria mesita de noche, se dispuso a escribir unos párrafos deliciosamente divertidas, con una sonrisa maliciosa que habría hecho orgulloso a Severus, comenzó:
"Estimada Sra. Skeeter ..."
Marian tenía sentimientos encontrados acerca de la misiva, se entretuvo un poco riéndose de su escrito a Rita Skeeter, pero se sentía un poco culpable por tirar a un ser humano a los lobos, -aunque los periodistas son seres mucho más salvaje e implacable- en especial la que tenia prevista contactar, Rita Skeeter es una herramienta con muchos usos, tal vez la conciencia de Marian la habría molestado más si no tuviera constantemente a la vista, la masa cruda de carne que antes era el precioso y besable cuello de Severus, después de todo sólo estaba dandole a Rita Skeeter la primera bocanada del aroma de Umbridge, para empezar a bajarla por el sendero correcto.
Ella sabía que Skeeter probablemente le tenía un temor natural a Umbridge, después del tremendo poder que había ejercido bajo Fudge y Voldemort. Pero Marian apostó a que una vez que Rita se enterara de que Umbridge la había señalado con el dedo a ella en su declaración a los Aurores sobre el secuestro de Snape (que Marian estaba casi segura de que lo había hecho), su propia vanidad ultrajada proporcionaría el suficiente impulso para ella, de objetar a la funcionaria del Ministerio para contrarrestarle con otras consideraciones más inteligentes.
En la tarde del tercer día, Marian se acercó a Severus para cambiarle sus vendajes cuando sus ojos se abrieron de golpe, parecían bastante fuera de foco y pudo ver a la vez que le faltaba su sangre fría habitual, sus ojos oscuros que normalmente parecían duros, estaban ahora completamente desprotegidos, su expresión le hizo recordar un perrito maltratado que había visto una vez en su antiguo barrio, tenia un terrible dolor grabado en su rostro y parecía confundido y asustado, incapaz de comprender lo que le había sucedido.
Severus estaba algo tenso y encorvado, Marian pudo leer su postura a simple vista, comprendía que estaba asustado ya que tenia miedo de ser herido de nuevo, Severus tenia una aceptación irracional, una lástima por si mismo muy profundamente arraigado en su ser de que su destino era sufrir, que cualquier cosa que le pasara,... el sufrimiento y el dolor era lo que se merecía.
Marian se estremeció ante su muda agonía y dio un paso adelante, acariciandolo y apartando suavemente el pelo de su mejilla, Severus se apartó de su toque como un pobre animal herido y asustado luchando débilmente, Marian combatía contra la angustia que sentía, dándose cuenta de que en realidad no estaba viéndola a ella, y que su temblor no era más que una respuesta condicionada a su dolor, a pesar de que ella no sabía si esa realización la hizo sentirse mejor o peor. Pero ella siguió acariciandolo suavemente y le hablaba palabras de consuelo, su toque reconfortante y el suave sonido de su voz disminuyó gradualmente su terror, sus luchas cesaron y ella vio como su garra se aflojaba sobre el edredón, después de unos momentos, el desvalido mago muy exhausto salió de su estado semi-consciente y cayo en el olvido una vez más.
Marian se preguntó qué había provocado su despertar, y se quedó a su lado murmurando palabras de amor y consuelo durante mucho tiempo después, reflexionando sobre este complicado hombre y sus secretos.
Claramente, él había sido dañado, siempre lo había sabido -aunque tal vez no sabia cuanto- Pero lo más importante era que él valía la pena, que cualquier esfuerzo que se tomara era necesario para hacerlo sentir querido y protegido, y Marian sabía sin lugar a dudas de que estaba dispuesta a hacer absolutamente cualquier cosa por este hombre imperfecto, dolorosamente leal, con la imaginación mas brillante y el ser mas valiente imposible, ella lo pondría como su prioridad por el resto de su vida, y estaba agradecida por este privilegio.
Varios días habían pasado desde ese breve despertar de Severus, y Marian apenas se movió de su lado, porque no quería que se despertara y se encontrara solo, le leía mucho y hablaba con él, se aseguro de que recibiera generosas dosis de poción para el dolor. No había sido una prioridad muy alta para ella antes, al menos no en comparación con la supervisión de sus heridas, al parecer todo estaba bajo control, pero después de presenciar su despertar con sus ojos nublados de dolor y miedo, Marian sospechaba que él estaba adolorido incluso en sus sueños, así que actúo subiéndole la dosis.
Una noche, Marian le estaba leyendo el mago inconsciente sobre la historia de Ruth, de cómo la joven viuda se había ido de su casa para seguir a su anciana suegra a un país extranjero sin dinero, ni perspectivas, y cómo el Señor se había encargado de hallarle un buen hombre a Ruth que fuera digno de ella. Era una historia muy preciosa y se lo leyó en voz baja e intima, mientras le acariciaba suavemente su muñeca. Marian en ese momento se le ocurrió mirar hacia arriba y se estremeció, porque resulta que sus ojos oscuros estaban abiertos y fijos en su rostro y no se había dado cuenta de ello.
"Severus, estás despierto!" exclamó y luego para su horror, sus propios ojos de repente se llenaron de contenidas lágrimas, Marian había estado muy preocupada, muy asustada de que nunca volvería a ver la luz de la inteligencia en él nunca más. La manera tierna en que este le respondió sólo le hizo más difícil que dejara de llorar.
Furiosa se limpiaba la cara sollozando y avergonzada de sí misma de no poder parar, finalmente ya contenida tomó aire y dijo "Sé que hay muchas cosas que quieres saber, y voy a contártelo todo,… No trates de hablar, esa serpiente te causó un terrible daño a la garganta, y te estás recuperando, es posible que sientas dolor si tratas de hablar ahora,… Si tienes sed, parpadea una vez."
Él la miraba constantemente y con sus labios formando una ligera sonrisa irónica, parpadeó deliberadamente una vez, tomo la pajita y el vaso de agua y coloco suavemente la yema de su pulgar sobre su labio inferior para animarle a abrir la boca para que pudiera insertar la pajita debajo de su lengua y un estremecimiento placentero le recorrió la mano al tocar sus labios y ver su lengua, Marian se sonrojó, no entendía que le sucedía, en los últimos días había sido capaz de hacer las tareas más íntimas para Severus sin ningún tipo de sentimientos de excitacion sexual, sólo había sentido ternura y compasión por aquel mago desvalido.
Pero ahora, con solo mirarle con aquellos ojos hipnóticos y esos labios ligeramente curvados succionando la pajita, ya temblaba por él, luchaba contra el impulso de besar esos labios suaves y pasar sus manos por todo ese maravilloso, delgado y nervudo cuerpo,… ¿Qué pasaba con ella?
Incapaz de contenerse a sí misma, ella le acarició la mejilla con los dedos suavemente y respiraba apasionadamente "Te extrañé mucho…" acariciando el significado de cada sílaba, como si ansiaran acariciarlo todo de él, cerró los párpados pesadamente por un momento y parecía casi ... desbordarse de felicidad, estaba tranquila, tenia una paz que la embargaba, por el solo hecho de saberlo consciente y sobretodo que estaba bajo su cuidado.
Cuando volvió de nuevo en si después de ese momento de revelación, le preguntó "¿Tienes dolor? Parpadea una vez para decir sí, dos para no."
Parecía deliberar consigo mismo por un momento antes de parpadear dos veces, Marian le sonrió con simpatía y le preguntó "¿Quieres decir que estás aun con dolor, pero que quieres escuchar las buenas nuevas antes de que yo te de otro analgésico?"
Él parpadeó una vez firmemente, parecía satisfecho de que ella lo entendiera, Marian fue directo al grano. "Severus….." comenzó "…. el Señor Oscuro está muerto, y todos sus Horrocruxes fueron destruidos." Una profunda expresión de alivio se apoderó de su rostro dibujado de dolor, pero un momento después, él se veía preocupado otra vez y con voz áspera pregunto "…¿Harry?"
Severus se estremeció ante el esfuerzo que le tomó pronunciar esas palabra y el corazón de Marian se estrecho llenandose de compasión, no podía negar el placer que sentía al escuchar su voz, aunque su normal y acariciador tono sedoso no estaba presente "Harry, está vivo…" respondió ella con honestidad y añadió "… el Horrocrux está destruido, El Señor Oscuro lanzo una maldición asesina contra él con la Varita de Saúco, y así destruyó la parte de su alma que se alojaba en Harry, pero no lo mató,… porque la varita no le haría daño a su verdadero maestro."
Sorprendido y apaciguado Severus preguntó de nuevo "….¿Draco?"
Marian le relató que Draco y el resto de los Malfoy estaban vivos. Mientras se preparaba para lanzarse a una explicación de cómo Narcissa había salvado a Harry, los párpados de Severus comenzaron a decaer, ella se dio cuenta de que él estaba luchando por mantenerse despierto, pero estaba tan débil como un niño de un día de nacido.
Momentos más tarde, él se desvaneció de nuevo en la inconsciencia.
Gracias a d1x1lady por permitirme traducir tu historia y por crear a Marian y a JK Rowlings por crear el mundo de Harry Potter, todo lo alli descrito les pertenece.
A mis amigos lectores les agradezco mucho el hecho de que disfruten de esta historia tanto como yo, aunque ultimamente he estado un poco preocupada por el hecho de que la autora no ha posteado un capitulo nuevo y quisiera pedirles su ayuda en animarla en seguir con su historia! posteen un comentario/review aunque sea en espanol por favor! demuestrenle que seguimos su historia,... mucho les agradeceria, atentamente A.T ... :P
Gracias a Nuane por tus palabras de aliento, significan mucho para mi, y gracias por preocuparte y dejarle un review a la autora, eres maravillosa! gracias a Alezxa Snape por tu review y espero que sigan disfrutando de la historia.
Gracias por leer.
