Para el último drabble dedicado a Tony, no he podido resistir la tentación de introducir una escena Pepperony. Me ha salido un poco OOC, pero supongo que incluso nuestro multimillonario preferido tiene sus momentos, ¿no?

¡Esto se acaba!

¡Gracias por vuestros reviews!

Disclaimer: Los Vengadores no me pertenecen a mí, sino a Marvel y a Disney


29. Dormir

La primera vez que Tony pidió a Pepper que se quedase a dormir, no lo decía en serio. Acababa de entrar a trabajar en Stark Industries y sabía que él se tiraba a todo lo que se movía, cosa que ella reprobaba. Con el paso de las semanas acabó cogiendo confianza y se lo hizo saber; Tony, como respuesta, le sugirió que ocupase el lado derecho para descubrir por qué era tan irresistible como compañero de cama. Pepper se molestó y siguió mirando a Tony con gesto poco amable cuando entraba a despertarle y le encontraba acompañando.

La segunda vez que se lo pidió, las cosas habían cambiado mucho. Él tenía un reactor lumínico en el pecho que le mantenía con vida, había creado a Iron Man de la nada, desafiaba a la muerte luchando contra villanos en guerras para las que anteriormente había diseñado armamento y había derrotado a los demonios de su compañía, que se habían encarnado en Obadiah Stane primero y en Ivan Vanko después. Tony era un hombre diferente, pero al mismo tiempo seguía siendo el mismo, y de algún modo, Pepper se había enamorado de él, defectos incluidos.

Aquella segunda vez en que Tony pidió a Pepper que se quedase a dormir, habían trabajado hasta tarde. Los destrozos de la pelea entre Iron Man e Ivan Vanko eran enormes, y el director de Stark Industries requirió de la pericia de su ayudante para cuadrar todas las cuentas de las reparaciones, ya que, obviamente, él correría con los gastos. Era de madrugada cuando por fin tuvieron un informe definitivo del presupuesto, los informes para Hacienda y los permisos oficiales en regla. Se encontraban en el salón de la suntuosa casa de Tony, y él acababa de abrir una botella de vino. Se quedó de piedra cuando vio a Pepper ponerse su chaqueta.

-¿Te vas? –Preguntó.

-Sí, Tony –respondió ella-. Mi casa está a treinta kilómetros de aquí y me gustaría dormir un poco antes de entrar a trabajar mañana.

-Podrías quedarte a dormir aquí.

Durante un instante, Pepper siguió colocándose las solapas de su chaqueta, pero de repente se quedó inmóvil al recordar que, técnicamente, Tony y ella estaban saliendo, y que cuando le decía que se quedase, lo decía en serio. Lanzó un tímido vistazo al multimillonario y entonces ella, que era una mujer hecha y derecha, se puso a temblar como una adolescente.

-Tony, no sé si…

-Me gustaría que te quedaras –Tony se acercó despacio y depositó la botella abierta encima de la mesa baja que presidía el salón, pero no apartó sus ojos de Pepper. Cuando llegó a su altura, la miró a los ojos y añadió-, por favor.

Huelga decir que aquellas dos palabras no eran las más habituales en su vocabulario.

-Está bien –claudicó Pepper. ¿Cómo no hacerlo?

Tony sonrió para ella y la besó en la punta de la nariz antes de hacerlo en los labios.

-Estaba deseando que lo hicieras –murmuró.

Ella sonrió. Siempre se había preguntado si aquel ególatra de Tony Stark tenía un lado tierno. En aquel momento, descubrió que lo había estado reservando para ella.


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