Capítulo 28
El poder de la tierra
Llegó a ciudad Verde a eso de las doce y media, no había ni un alma por las calles y las carreteras lucían igual de desiertas y sin tráfico, por lo que Rojo circuló por ellas libremente, dirigiéndose directamente al gimnasio. Iba cansado y jadeante, puesto que fue pedaleando con fuerza durante todo el camino, pero al fin había llegado a su destino, sintiéndose especialmente inspirado. Iba con intenciones de ganar, fuera quien fuera el líder, y aunque no sabía en qué tipo se especializaba y no tenía nada en mente en cuanto a estrategia se refería no le preocupaba, puesto que se sentía capaz de todo y más.
Dobló varias calles y cruzó varios semáforos en rojo hasta que finalmente llegó al gimnasio, el cual lucía desierto, casi tanto como la ciudad. Apoyó la bici en una farola cercana y lo observó desde fuera, viendo que había luz en la entrada principal, por lo que no se lo pensó más y entró en él.
Nada más poner un pie en el interior pudo notar enseguida que el ambiente de ese gimnasio era muy distinto al de muchos otros en los que había estado. Se sentía frío y sin vida, como si su propósito se hubiera perdido o algo por el estilo, la sensación era extraña y Rojo no supo muy bien cómo explicarla apropiadamente. Llamó para ver si salía alguien a recibirle, pero como de costumbre, la nada le respondió, teniendo que buscarse la vida. Se dirigió directamente al campo de batalla, el cual se encontraba envuelto en una densa penumbra que apenas iluminaba más allá de la luz que se colaba por el pasillo de entrada. Las lámparas que colgaban del techo permanecían apagadas, dando al lugar una atmosfera bastante lúgubre y siniestra.
-Qué mal rollo da este gimnasio… igual el líder es experto en tipo fantasma…-supuso el chico, un tanto acongojado.
Quiso irse enseguida a buscar en otro sitio cuando una sorpresiva y familiar voz resonó por todo el lugar, deteniéndole en seco. Demasiado familiar.
-Rojo… te estaba esperando.
Los ojos del chico se agrandaron tanto que parecía que se les iba a salir de sus cuencas debido a la impresión. Una sombra se movió al otro lado del campo, expectante, y tan solo con sus andares Rojo supo al instante de quien se trataba.
-No… no puede ser… no es verdad… no es cierto…-masculló el chico, incrédulo.
-Pues me parece a mí que sí.
La figura chascó los dedos y las lámparas se encendieron, obligando al chico a cubrirse la cara debido a la fuerte luz. En cuanto el efecto inicial pasó levantó la vista y pudo verle perfectamente, confirmando sus sospechas.
-Giovanni… ¿Qué estás haciendo aquí?-inquirió el chico con furia reprimida.
-Pues ocupando mi puesto después de tanto tiempo ausente. Después de todo es lo único que me queda después de que tú me lo hayas arrebatado todo.
-No, tú no puedes ser el líder del gimnasio…
-Pues me temo que así es. Soy Giovanni, líder del Team Rocket y del gimnasio de ciudad Verde-murmuró el hombre como si fuera la primera vez que se veían.
Por su parte Rojo estaba que no se lo creía, ni en todos los días de su vida se hubiera creído que su mayor enemigo era el último líder de gimnasio a batir. Aunque, de cierta forma, eso explicaba su ausencia a lo largo de todo el verano.
-Después de perderlo casi todo volví al gimnasio con la esperanza de reestructurar el Team Rocket desde aquí. Aunque esta misma mañana me he enterado de que la Asociación Pokémon ha tomado la decisión de dejar participar a los entrenadores con siete medallas, supongo que eventualmente acabarán atando cabos y se enterarán de quien soy en realidad, mi destitución es inminente. Pero mientras tanto, sigo siendo líder de gimnasio. Sin embargo me extraña ¿por qué has venido? Ahora no te hace falta mi medalla-observó Giovanni.
-Sí, es verdad, no me es indispensable ahora, pero vine aquí con la esperanza de poder enfrentarme al líder de gimnasio de ciudad Verde, no a un despreciable criminal-le espetó el chico, lleno de rabia.
-Ah, así que eso es lo que soy para ti ¿eh?
-¡Así es, un criminal que debe estar entre rejas!
-Ya veo, así son las cosas, supongo. Aunque ahora que estás aquí no podré hacer nada por mi organización…
-¡Exacto, no te dejaré, me encargaré de derrotarte para que ninguno de tus horribles crímenes queden impunes! ¡Trataste de vender a un pokémon regenerado, luego mataste a marowak, secuestraste al señor Fuji, después robaste a los ciudadanos de Azulona mientras hacías daño a articuno, tras eso tomaste una ciudad entera para hacerte con el control de una empresa, y luego tratas de hacerte con mewtwo de la forma más dañina y ruin posible! ¡Y no sólo eso, sino que secuestras a mi novia para luego usarme! ¡Jamás te lo perdonaré, Giovanni, jamás!
El aludido tan solo se quedó ahí, parado, mientras recibía toda la ira y el odio del muchacho sin apenas reaccionar. En cuanto el chico guardó silencio él aprovechó para volver a hablar.
-¿Has terminado? ¿Sí? vale, porque te voy a proponer algo, Rojo.
Esa declaración de intenciones llamo la atención del chico, al tiempo que el hombre volvía a hablar.
-Dejaremos que los pokémon hablen por nosotros en un combate para ver qué es más fuerte, si tus ansias de justicia o mi ambición. Si gano yo me dejarás tranquilo mientras me reorganizo otra vez, y… si ganas tú… disolveré el Team Rocket. ¿Qué me dices, aceptas?
En un principio le sorprendió que una de las condiciones fuera la disolución como tal, ya que se esperaba alguna jugarreta por su parte, cosa que en parte le sorprendió. Aunque toda la situación en sí le dio motivos más que suficientes para aceptar.
-¡Acepto, te derrotaré y tendrás que disolver el Team Rocket, sin medias tintas ni nada parecido, disolución total!
-Me parece correcto…
-¡Y!-añadió el chico entonces.
-¿Y?
-Y… tendrás que entregarte también.
Esa condición más cogió desprevenido a Giovanni, pero aun así no pareció molestarle lo más mínimo, murmurando de seguido.
-Está bien, acepto.
En cuanto digo eso el chico se mentalizó para el combate, pensando en una sola cosa: la victoria. Una vez que estuvo todo claro apareció un árbitro, el cual vestía de negro, y dio comienzo el combate sin que Rojo se diera cuenta. Giovanni sacó a un dugtrio y él respondió sacando a porygon.
-Los aspirantes empiezan primero-indicó Giovanni.
-¡Muy bien! ¡Porygon, afilar!
Al punto la forma del pokémon se aristó, mientras aumentaba su ataque y preparándose para luchar. Por su parte Giovanni ordenó.
-¡Tormenta de arena!
Fue entonces cuando dugtrio se sacudió, al tiempo que una nube de arena se levantaba de golpe y comenzaba a azotar todo el campo de batalla, llegando a sacudir a porygon en el proceso.
-¡Adelante, porygon, psicorrayo!
-¡Excavar!
Porygon fue el primero en moverse, lanzando un fuerte psicorrayo que atravesó la tormenta de arena directo hacia dugtrio, pero este lo evitó a tiempo escondiéndose bajo tierra.
-¡Atento, porygon!
El pokémon virtual trató de estar alerta recorriendo con sus ojos todo el campo, pero la tormenta le sacudía con tanta fuerza que no le dejaba ver bien, ya que la arena entorpecía su visión. De golpe y porrazo la tierra se resquebrajó bajo sus pies y dugtrio reapareció de repente, embistiéndole con fuerza y lanzándolo hacia arriba.
-¡Agh, conversión!
-¡Bucle arena!
Antes de que pudiera escanear nada, un tornado de tierra se formó de improviso de entre la tormenta de arena que peinaba el campo y lo encerró dentro del mismo, azotándole con fuerza.
-¡No, porygon, sal de ahí, agilidad!
El pokémon trató de atravesar la cortina de arena aumentando su velocidad, pero esta iba tan fuerte que no le dejó, manteniéndole atrapado en su interior mientras que la tormenta de arena le azotaba de cuando en cuando, debilitándole poco a poco.
-¡Estás atrapado! ¿Y ahora qué vas a hacer?-inquirió Giovanni, esbozando una satisfecha sonrisa.
-Maldición, es una estrategia bastante buena, apenas se ha movido y me tiene a su merced. Piensa, Rojo, piensa, tiene que haber una forma de salir de ahí…
-¡Si no haces nada yo lo haré! ¡Cuchillada!
En un visto y no visto, dugtrio saltó, o esa fue la impresión que le dio a Rojo, y golpeó con fuerza a porygon con unas cuchillas que apenas alcanzó a ver, lanzándole al suelo con dureza mientras seguía atrapado por bucle arena.
-¿¡Qué demonios ha sido eso?!-masculló el chico, anonadado.
-¡Uno de los mayores misterios pokémon sobre la tierra! ¡Cuchillada!
De nuevo dugtrio se movió sin que apenas pudiera verlo, pero entonces vio una oportunidad para atacar y exclamó.
-¡Ahora, porygon, triataque!
En cuanto dugtrio se aproximó a él para golpearle, porygon reaccionó y soltó a bocajarro un rápido triataque, dando de lleno sobre dugtrio, el cual se ocultó entre la arena para evitar que le vieran.
-Vaya, vaya, has aprendido algo… pero yo también tengo mis trucos ¡terremoto!
Fue entonces cuando el suelo tembló con gran fuerza, afectando a porygon y dejándole bastante tocado. Trató de levantarse y alejarse del suelo, pero una vez más el bucle arena se lo impidió, haciéndole daño en el proceso y con una fuerte tormenta de arena azotándole constantemente.
-¡Sí, contempla el poder de la tierra, el tipo en el que me especializo!-exclamó Giovanni, orgulloso.
-Vaya, se nota que es su tipo predilecto… pero no puedo quedarme parado, he de contraatacar ya-pensó Rojo, algo apurado.
En ese justo momento el efecto del bucle arena se disipó, liberando a porygon y viendo Rojo una oportunidad.
-¡Esta es la mía! ¡Porygon, agilidad!
Una vez más el pokémon normal se lanzó aumentando su velocidad y dando vueltas alrededor del campo, haciendo frente a la tormenta de arena que no dejaba de azotarlo.
-¡Bucle arena!
-¡Repélelo con psicorrayo!
Otro tornado arenoso fue directo hacia porygon, pero éste lanzó a tiempo un psicorrayo que lo detuvo en seco, disolviéndose en el aire.
-¡Ahora, triataque!
-¡Excavar!
Antes de que el triataque pudiera dar en el blanco, dugtrio se volvió a ocultar bajo tierra, fallando de nuevo.
-¡Muévete, porygon, que no te alcance!
El aludido comenzó a moverse rápidamente alrededor de todo el campo, atravesando las densas cortinas de arena que azotaban todo el campo y haciéndose daño en el proceso. En un momento pareció que dugtrio no reaparecía y aminoró la marcha, extrañado, pero entonces Giovanni exclamó.
-¡Ahora, cuchillada!
De improviso dugtrio surgió a pocos metros de donde porygon estaba y se acercó a él rápidamente, asestándole un fuerte golpe con sus misteriosas garras que no se llegaron a ver en ningún momento. Cayó al otro lado del campo bastante dañado, tratando de ponerse en pie.
-¡Vamos, porygon, no te rindas, levanta!
Sin embargo la tormenta de arena hizo el resto, terminando de debilitarle y cayendo al suelo agotado.
-¡Porygon está fuera de combate, dugtrio es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.
Rojo se quedó bastante asombrado ante la depurada técnica que esgrimía un pokémon como dugtrio, viendo que iba a ser un oponente más duro de lo que en un principio pensó. Rápidamente escogió a alguien con quien tuviera la suficiente ventaja.
-¡Adelante, charizard!
-Ah, así que charizard ¿eh? Bien, veamos…-murmuró Giovanni, interesado.
-¡Con mucho gusto! ¡Cuchillada!
Nada más salir de su ball, el pokémon se lanzó con sus garras brillando y volando al raso para golpear a dugtrio, pero antes de que pudiera hacer nada, Giovanni ordenó.
-¡Excavar!
Al punto dugtrio se escondió bajo tierra, evitando ser golpeado, pero entonces Rojo exclamó.
-¡Ahora, lanzallamas por el agujero!
Con gran rapidez, charizard sopló directamente por el agujero, al tiempo que un mar de llamas ardientes recorrían las galerías hasta alcanzar a dugtrio, el cual surgió cerca de allí acompañado de llamas y un buen montón de tierra que le cubría en parte.
-¡Lo tenemos! ¡Cuchillada!
Acto seguido se lanzó como una bala hacia dugtrio con las garras listas, llegando a alcanzarle con ellas y propinándole un fortísimo golpe que le lanzó al otro lado del campo, cayendo justo al lado de su entrenador y sin volverse a mover. En cuanto cayó derrotado, la tormenta de arena amainó, volviendo el campo a la normalidad.
-¡Dugtrio está fuera de combate, charizard es el ganador!-dictaminó el árbitro.
-Ya veo, has aprovechado la lentitud de dugtrio para adelantarte y atacar con fuerza, bien pensado-observó Giovanni.
-¡No pienso perder, esto es personal!-exclamó por su parte el chico.
-Sí, me lo imagino. Pero como comprenderás, también está en juego mi honor, así que yo tampoco pienso perder ¡nidoking!
El enorme pokémon de tipo veneno y tierra salió al campo soltando un gran rugido en dirección hacia charizard, el cual le encaró dispuesto a todo.
-¡Rayo!
-¡Páralo con lanzallamas!
Nidoking fue el primero en atacar, lanzando una rápida descarga en dirección hacia su oponente, el cual respondió con una potente columna de llamas que se encontró con la descarga, deteniéndola en seco y provocando una súbita explosión que cubrió el campo de un denso humo.
-¡Acércate a él y ataque ala!-indicó Rojo.
Aprovechando esa situación charizard echó a volar con sus alas brillando y se acercó a nidoking velozmente; pero entonces Giovanni dio su orden.
-¡Doble patada!
Antes de que le pudiera atacar, nidoking reaccionó y le asestó un fuerte patadón en el vientre, para luego asestarle otro en la cara, deteniéndolo en seco.
-¡Agárralo!
Al punto cogió a charizard por la cola y comenzó a voltearlo en el aire hasta lanzarlo hacia el otro lado del campo; el pokémon fuego volador dio varias volteretas en el aire mientras trataba de estabilizarse batiendo sus alas.
-¡Ahora rayo!
-¡No te dejes dominar, charizard, dragoaliento!
Nidoking atacó primero, pero charizard consiguió reaccionar a tiempo y lo detuvo con un rápido dragoaliento, alejándose de él en cuanto tuvo la oportunidad.
-Vaya, a corta distancia va a ser complicado, es bastante fuerte-observó Rojo, frunciendo el ceño.
-¡Tóxico!
Al punto varios proyectiles tóxicos salieron disparados en dirección hacia su oponente.
-¡Esquívalos!
Charizard voló rápidamente a lo largo de todo el campo, realizando vistosas cabriolas para evitar como fuera ese nocivo ataque, consiguiéndolo.
-¡Vamos a inmovilizarlo! ¡Giro fuego!
Desde donde estaba, charizard lanzó una serie de llamas rápidas y ligeras que envolvieron a nidoking en un sorpresivo tornado abrasador que le dejaron inmovilizado, lo cual el chico aprovechó para seguir atacando.
-¡Lanzallamas!
Acto seguido se acercó un poco y lanzó una fuerte columna de llamas que fue directo hacia él. Sin embargo Giovanni ordenó.
-¡Terremoto!
De nuevo la tierra se volvió a sacudir con suma fuerza, pero esta vez lo hizo de tal forma que esta se elevó hacia arriba, apagando el giro fuego y deteniendo en seco las llamas, librándose de ellas fácilmente. El chico chascó la lengua, contrariado.
-¡Cuchillada!
-¡Cabezazo!
Charizard fue el primero en atacar, abalanzándose sobre su oponente con las garras brillando, pero este se echó hacia delante y se lanzó con la cabeza en ristre para golpearle. Charizard interpuso sus garras para detenerle, pero la fuerza a la que iba era bastante superior, golpeándole de rebote y lanzándolo hacia atrás con gran fuerza.
-¡No, charizard!
-¡Ja, ja, nada se resiste a la fuerza bruta de mi nidoking!
-¿¡Ah, no?! ¡Pues a ver qué te parece esto! ¡Anillo ígneo!
No estaba seguro de si funcionaría o no, no habían vuelto a practicar desde la última vez, pero aun así consideró que bien merecía la pena intentarlo. Charizard se reincorporó y, lanzando un gran aullido, golpeó al suelo con sus puños, al tiempo que éste se comenzaba a agrietar y un resplandor anaranjado surgía del mismo. El efecto se extendió hasta nidoking, rodeándole, pero entonces el brillo rojizo se apagó y el ataque se quedó en nada.
-¡Vaya, vaya! ¿Esa no era una de las técnicas definitivas de la vieja Kimberly? Parece que os falta un poquito de práctica... ¡rayo!
-¡Lanzallamas!-exclamó Rojo, contrariado.
Charizard usó sus llamas para mantener alejada la descarga eléctrica, pero nidoking aprovechó ese instante para acercarse a él y tenerle a tiro.
-¡Ahora, doble patada!
La primera patada dio de lleno a charizard en su panza, pero en cuanto fue a propinarle la siguiente Rojo exclamó.
-¡Movimiento sísmico!
El pokémon fuego volador levantó una de sus garras y paró en seco a nidoking, al tiempo que aprovechaba para cogerle con fuerza y elevarle en el aire, aunque éste trató de zafarse en todo momento, haciéndole complicado ejecutar el ataque.
-¡No desistas, charizard, adelante!
-¡Trata de soltarte, nidoking, tóxico!
Durante el forcejeo nidoking logró soltarle un buen proyectil a charizard, dándole de lleno y cayendo éste envenenado, pero eso no le paró y, haciendo un gran acopio de fuerzas, logró levantarlo por encima de su cabeza y lanzarlo contra el suelo. El impacto fue brutal y abrió un gran boquete en el suelo de donde nidoking no se movió, KO.
-¡Nidoking está fuera de combate, charizard es el ganador!
-Nada mal… aunque ahora te tengo donde quería-murmuró Giovanni, con gesto anodino y recogiendo a nidoking.
-¡El veneno no nos parará, lucharemos hasta el final!-aseguró el chico, dejando en el campo a charizard.
-Sí, me lo esperaba… ¡nidoqueen!
Rojo se puso serio, recordando su enfrentamiento con ella en Silph S.A. y sabiendo enseguida que no debía bajar la guardia.
-¡Lanzallamas!
-¡Rayo hielo!
Ambos pokémon atacaron a la vez, encontrándose los dos ataques justo en medio del campo y bloqueándose mutuamente, levantando una espesa nube de vapor blanca sobre el campo.
-¡Golpe cuerpo!
-¡Cuchillada!
Los dos aprovecharon ese inciso para atacar al mismo tiempo, nidoqueen se lanzó con todo su peso hacia delante y charizard blandió sus garras hacia delante, deteniendo en seco a nidoqueen y haciendo fuerza contra ella para tratar de contrarrestar su ataque. Pero en ese justo momento el veneno hizo efecto en charizard, haciéndole flaquear momentáneamente.
-¡Ahora, doble patada!
Esgrimiendo casi la misma técnica que nidoking, nidoqueen pateó a charizard en la panza y luego le asestó otra aún más fuerte en la cara, tirándole al suelo en el proceso bastante dañado.
-¡Charizard, no!
-¡Te tengo! ¡Fuerza bruta!
Al punto un aura rojiza envolvió a nidoqueen, la cual cargó contra su oponente con toda su fuerza para embestirle.
-¡Arriba, charizard, sujétala!
En un visto y no visto, y haciendo un gran acopio de fuerzas, el pokémon fuego volador se reincorporó de golpe y sujetó a nidoqueen de sus hombros, deteniéndola en seco, pero aun así ella no cedió y trató de sobrepasarle, comenzando a darse un pulso en el que ninguno de los dos parecía tener intención de ceder. Por un momento parecía que estaban muy igualados en cuanto a fuerza se refería, pero entonces el veneno volvió a la carga, debilitando un poco más a charizard, el cual dio todo lo que tenía.
-¡Hasta el final, charizard, lanzallamas!
El aludido reunió todo el fuego posible en su panza y finalmente lo soltó a bocajarro sobre nidoqueen, la cual consiguió superarle aguantando las llamas y golpeándole de seguido con gran fuerza, lanzándole hacia atrás. Charizard cayó de espaldas justo delante de Rojo y no se volvió a levantar, agotado.
-¡Charizard está fuera de combate, nidoqueen es el ganador!-anunció el árbitro.
El chico lo recogió rápidamente, murmurando a su poké ball.
-Lo has hecho muy bien, charizard, ahora descansa.
-Tu charizard tiene mucha fuerza de voluntad, pero eso no va a ser suficiente para derrotarme-aseguró Giovanni.
-¡Ya verás, ya! ¡Adelante, haunter!
Nada más salir al campo de batalla Giovanni esbozó una mueca contrariada, ya que hasta él supo que no tenía muchas posibilidades contra él. Aun así exclamó.
-¡Nidoqueen, rayo hielo a discreción!
Al punto el pokémon veneno tierra comenzó a disparar varios rayos hielo seguidos uno de otro en dirección hacia su etéreo oponente.
-¡Esquívalos, haunter!-indicó Rojo.
Fue entonces cuando el pokémon fantasma comenzó a moverse con bastante soltura aprovechando su fisionomía, esquivando fácilmente algunos e interceptando los más peligrosos tanto con puño sombra como con tinieblas.
-¡Rayo confuso!
Inmediatamente después extendió una luz morada por todo el campo que llegó a afectar a nidoqueen, la cual cayó confusa.
-¡No, nidoqueen, reacciona, rayo hielo!
Sin embargo el gran pokémon se hizo un lío, dando vueltas sobre sí misma y cayéndose al suelo en el proceso, aprovechando Rojo.
-¡Psíquico!
Los ojos de haunter brillaron con fuerza, al tiempo que un aura azulada radiante envolvió a nidoqueen, sometiéndola a una fuerte presión psíquica. En esa pose haunter la hizo dar vueltas en el aire y cabriolas varias con gesto divertido hasta que finalmente la soltó, cayendo al suelo con gran estrepito y de donde no se movió.
-¡Nidoqueen está fuera de combate, haunter es el ganador!-dictaminó el árbitro, alzando su correspondiente banderilla.
-¿Qué te ha parecido?-inquirió Rojo, satisfecho.
-Sí, ha estado muy bien… pero yo también tengo mis trucos ¡Persian!
A su llamado el aludido apareció de entre las gradas y, de un lustroso salto, se personó en el campo presentando batalla. Esta vez fue turno de Rojo de fruncir el ceño, ya que limitaba un poco sus movimientos, aunque no del todo.
-Muy bien… ¡psíquico!
-¡Doble equipo!
Antes de que haunter llegara a atacar, persian se movió rápido y, al punto, un buen montón de copias de persian aparecieron por casi todo el campo, confundiendo a haunter.
-¡Agh, rayo confuso!
-¡Chirrido!
Sin embargo, demostrando una velocidad mayor que la de haunter, todas las copias de persian dejaron escapar un agudo chasquido que resonó con fuerza por todo el campo. Rojo se cubrió las orejas debido a su insoportable estridencia, y la defensa de haunter bajó bastante.
-¡Tenemos que dejarle quieto! ¡Hipnosis!
-¡Ahora, persian, finta!
Moviéndose cual gacela, las copias de persian confundieron aún más a haunter, al tiempo que el real aprovechaba para acercarse a él para no fallar y asestándole un fuerte golpe que le afectó sobremanera, dejándole muy tocado.
-¡No, haunter, aguanta!
-¡Rodéalo y finta una vez más!
Sin darle tiempo a reaccionar, persian describió una vuelta completa a su alrededor y, dando un lustroso salto, se abalanzó sobre él con sus garras envueltas en un aura oscura. Esta vez el golpe fue directo, dándole en la cabeza y dejándole del todo debilitado, flotando dejadamente a escasos centímetros del suelo.
-¡Haunter está fuera de combate, persian es el ganador!-anunció el árbitro.
Rojo lo recogió un tanto sorprendido, ya que no se esperaba para nada que pudiera enfrentar a haunter de esa forma. Aunque al ser de tipo normal le daba algo más de ventaja, por lo que decidió rápidamente su siguiente pokémon.
-¡Adelante, pikachu!
Ambos pokémon se miraron fijamente, preparados para atacar en cuanto sus entrenadores les indicaran.
-¡Cuchillada!-exclamó Giovanni.
-¡Páralo con cola férrea!
Esta vez pikachu fue mucho más rápido que persian, lanzándose contra este con su cola brillando e interponiéndola entre él y su oponente para detenerle en seco. Acto seguido la latigó hacia delante para tratar de golpearle, pero persian mantuvo las distancias y consiguió esquivarlo.
-¡Rayo!
-¡Doble equipo!
Mientras pikachu cargaba electricidad en sus mejillas, persian se multiplicó de improviso y la descarga falló.
-¡Da una pasada con placaje eléctrico!
Al punto pikachu se envolvió en electricidad y se lanzó a la carrera contra las copias, embistiéndolas una a una hasta dar con el original, dirigiéndose directamente hacia él.
-¡Cuchillada!
Una vez más, las garras de persian centellearon y las usó para detener a pikachu y mantenerlo a raya, evitando así el golpe. En ese momento la carga se invirtió y pikachu salió levemente re golpeado, echándose hacia atrás por precaución.
-¡Chirrido!
De nuevo otro potente chillido resonó por todo el campo, bajando la defensa de pikachu, el cual se tapaba las orejas como podía.
-¡Golpes furia!
-¡Portazo!
Persian se adelantó para atacarle repetidamente con sus garras, pero pikachu le bloqueó la gran mayoría de zarpazos usando sus extremidades y la cola, aunque algún que otro arañazo llegó a golpearle de refilón.
-¡Finta!
-¡Doble equipo!
Un poco antes de que persian se acercase, pikachu se desdobló en varias copias y se mezcló entre ellas, haciendo a persian un lío e inseguro de a quien atacar.
-¡Ataca a todas con cuchillada!-exclamó Giovanni.
Las garras de persian brillaron con fuerza y fue una por una, asestándolas fuertes estocadas hasta que finalmente encontró al verdadero, acercándose a él para golpearle con fuerza.
-¡Ahora, pikachu, trueno!
En un visto y no visto la rata eléctrica se cargó de energía rápidamente y la soltó en una potentísima descarga que impactó directamente contra persian, lanzándolo hacia atrás y dañándolo severamente paralizándolo en el proceso.
-¡No, persian!
-¡Y remata con ataque rápido!
Aprovechando que su oponente no se podía mover, pikachu se lanzó como una centella contra este y le embistió con todas sus fuerzas, lanzándolo hasta los pies de Giovanni, de donde no se movió.
-¡Persian está fuera de combate, pikachu es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.
-¡Bravo pikachu!-exclamó Rojo, satisfecho.
-Vaya, sin duda alguna has aprovechado muy bien la velocidad de pikachu… aunque esta vez no te servirá de nada-murmuró Giovanni, sacando una nueva poké ball.
-¡Eso ya lo veremos!
-¡Adelante, kangaskhan!
El enorme pokémon hizo acto de aparición, mirando a pikachu como quien miraría a un pequeño insecto. Aun así el pokémon eléctrico no se dejó amedrentar, dejando escapar chispas de sus mofletes con gesto desafiante.
-¡Muy bien, pikachu, vamos a ir con todo! ¡Placaje eléctrico!
Al punto la rata eléctrica se volvió a envolver en electricidad, mientras que se lanzaba como una bala directa hacia el enorme pokémon normal, el cual parecía esperarle puesto que no se movió en ningún momento.
-¡Sorpresa!-exclamó entonces Giovanni.
De golpe y porrazo, y antes de que pikachu le llegara a embestir, kangaskhan chascó sus garras con fuerza, formando una onda expansiva que detuvo en seco a pikachu y dejándole paralizado debido a la impresión.
-¡No, pikachu, muévete!-exclamó Rojo.
-¡Es inútil! ¡Megapatada!
Acto seguido kangaskhan le propinó un fortísimo patadón que lanzó a pikachu al otro lado del campo, cayendo duramente al suelo y bastante magullado.
-¡Arriba, pikachu, tú puedes!
-¡Es el fin! ¡Terremoto!-exclamó Giovanni, exultante.
Antes de que el pokémon eléctrico pudiera reaccionar siquiera, el suelo se sacudió de golpe y pikachu se vio azotado por el inmenso poder de un ataque como terremoto. En cuanto los temblores cesaron y el polvo se posó, pikachu se mostró tendido en el suelo, completamente KO.
-¡Pikachu está fuera de combate, kangaskhan es el ganador!-dictaminó el árbitro.
Rojo lo recogió rápidamente, murmurando a su ball.
-Lo has hecho bien, pikachu, descansa un rato.
Por su parte Giovanni dejó a kangaskhan en el campo, comentando de seguido.
-¿Y bien, quién sigue ahora? Si mal no recuerdo mi kangaskhan dio buena cuenta de articuno aquella vez en ciudad Azulona… no fue gran cosa para ser un ave legendaria…
Ese comentario encendió a Rojo, el cual masculló de seguido.
-¿¡Y tú qué sabes?! ¡Desde que estamos juntos articuno y yo nos hemos hecho muy fuertes, mientras que contigo no conoció más que el sufrimiento al que le obligaste a padecer! ¡Haremos comerte tus palabras! ¡Articuno!
Tras ese arrebato Rojo sacó al aludido, el cual le dedicó su peor cara a Giovanni, que no se inmutó lo más mínimo.
-¡Adelante, articuno, golpe aéreo!
Nada más empezar el ave legendaria plegó sus alas y se lanzó directo hacia kangaskhan, el cual no se movió.
-¡Megapuño!
-¡Esquívalo!
Antes de golpearle articuno realizó una vistosa cabriola en el aire, rodeándole, para luego volver al ataque y embestirle desde un lado, moviéndole unos cuantos centímetros.
-¡Sorpresa!
-¡Neblina!
En un instante articuno se rodeó de una espesa neblina que le ocultó de la vista, envolviendo también en ella a su oponente, que no pudo atacar.
-¡Atento kangaskhan!
-¡Rodéale articuno!
No se veía muy bien qué era lo que estaba pasando dentro de la nube de neblina, pero se podía oír los chillidos y gruñidos de ambos pokémon peleando intensamente.
-¡Megapatada!
-¡Arriba, articuno!
Antes de que le llegara alcanzar, el ave legendaria alzó el vuelo y se libró por los pelos de ese ataque.
-¡Rayo hielo!
Desde donde estaba articuno lanzó un rápido rayo congelante que fue directo hacia kangaskhan.
-¡Llamarada!
Al punto una gran llamarada con forma estrellada se abalanzó sobre el rayo hielo, fundiéndolo de golpe y dirigiéndose directamente hacia articuno.
-¡Esquívalo!
El pokémon legendario se hizo a un lado a tiempo y consiguió esquivar por los pelos tan peligroso ataque; el ceño de Rojo se frunció, preocupado.
-Será mejor que no nos acerquemos demasiado o seremos un blanco fácil… ¡agilidad!
Al punto el ave legendaria comenzó a volar cada vez más y más rápido, incrementando su velocidad notablemente y convirtiéndose en una mancha azulada en el aire. Kangaskhan trató de seguirle con la mirada pero le resultaba complicado.
-¡Golpe aéreo!
Acto seguido se lanzó desde el otro lado del campo como un obús, cortando el aire con su pico, y se abalanzó sobre él.
-¡Megapuño!
-¡Reflejo!
Antes de que le golpeara de lleno articuno levantó a tiempo un rápido reflejo, deteniendo en seco a kangaskhan.
-¡Ahora, ventisca!
-¡Llamarada!
Atacaron casi simultáneamente, una ola de frio helador se extendió sobre el pokémon de tipo normal, al tiempo que una ardiente llamarada hizo lo mismo, alcanzando a articuno y dañándose mutuamente.
-¡Golpe aéreo!
-¡Sujétalo!
Aprovechando que lo tenía justo al lado, kangaskhan cogió de las alas a articuno, inmovilizándolo de golpe.
-¡Megapatada!
Acto seguido le propinó una fortísima patada que le empujó hacia arriba, desestabilizando al ave legendaria, la cual trató por todos los medios de mantenerse firme en el aire.
-¡Llamarada!-masculló Giovanni.
Inmediatamente después lanzó una fortísima llamarada ardiente que fue directa hacia él.
-¡Reacciona, articuno, reflejo!
Antes de que las violentas llamas le alcanzaran, el ave legendaria levantó a tiempo un reflejo que le protegió de ellas. Tras eso articuno descendió tambaleante hasta el suelo, donde aterrizó visiblemente dañado y un tanto cansado.
-¿Eso es todo lo que tenéis? Por favor, me esperaba otra cosa…-murmuró Giovanni, con desprecio.
-¡No nos subestimes!
-¿Subestimaros? Venga ya, si ni siquiera se tiene en pie, está en clara desventaja ¿y esta es la gran fuerza de la que tanto presumías? No deberías hablar tanto, Rojo, o te pasarán cosas como esta…
Ante eso el chico ardió de rabia, sintiéndose cada vez más y más impotente; sin embargo sabía que no debía dudar, no en un momento como ese. Articuno confiaba en él y viceversa, no podía decepcionarle, no así.
-No pienso perder… no debo perder… ¡no me voy a rendir! ¡Y articuno tampoco!
-Je, simples palabras vacías sin consistencia, grita todo lo que quieras, pero eso no te ayudará a ganar.
-¡Di lo que quieras, pero a diferencia de ti yo tengo algo que tú no tienes!
-¿Ah, sí? ¿El qué?
-¡Respeto y confianza en mis pokémon, no como tú, que sólo los ves como un simple negocio y los usas como armas!
-Bah, el mismo discurso moralista de siempre, es tan típico de ti, Rojo…
-¡Y es ese mismo respeto y confianza lo que nos hace más fuertes! ¡Yo lo sé y articuno también, y por eso mismo te vamos a derrotar!
Las palabras del chico, aunque vanas y simples para Giovanni, llegaron a oídos de articuno como una ola, sintiendo todo su cariño y confianza depositados en ellas. Ante eso el ave legendaria supo al instante lo que tenía que hacer y, de golpe y porrazo, remontó el vuelo, alcanzando el techo del gimnasio.
-¡Adelante, articuno, mostrémosle lo que significa todo eso! ¡Golpe aéreo!-exclamó Rojo.
Fue entonces cuando el ave legendaria cerró los ojos por un momento, como si pensara en algo muy lejano y distante. Recordó entonces el tiempo pasado con las otras aves antes de que cada una se fuera por su lado. Las diferencias irreconciliables entre zapdos y las demás eran muy fuertes y acordaron separarse por el bien de su amistad, pero todas se llevaron algo consigo de cada una, especialmente de moltres, el cual les estuvo enseñando una técnica que sólo él conocía. Hasta el momento articuno nunca la había podido usar bien ya que requería de mucha fuerza interior, pero en un momento como ese, en el que podía sentir la gran fuerza de los sentimientos de Rojo, supo que debía de volver a intentarlo. Tanto por él como por el chico, el cual le había dado todo su cariño y amor, algo que nunca había llegado a recibir de un humano.
En cuanto abrió los ojos un aura blanca y brillante envolvió a articuno, sorprendiendo tanto a Rojo como a Giovanni. Las alas y la cresta se desdibujaron, como si se hubieran difuminado, mientras que iba aumentando en su interior un gran poder que comenzaba a refulgir hacia fuera, convirtiendo a articuno en una gran ave refulgente.
-¿¡Qué es eso?!-masculló Giovanni, alucinado.
Por su parte Rojo no dijo nada, igual de fascinado, pero en ese momento supo al instante que no había razón para dudar o estar nervioso. Había conectado con articuno y ahora éste desplegaba todo su poder, ardiente como una llama pero frío como su propio ser.
-¡Vamos, articuno, demuéstrale todo tu potencial! ¡Creo en ti, amigo!
Tras eso la energía en el cuerpo de articuno se concretó e, inmediatamente después, el ave legendaria se lanzó a una velocidad pasmosa y dirigiéndose directamente hacia kangaskhan rasgando el aire. En cuanto vio esto Giovanni exclamó alarmado.
-¡Llamarada, vamos, vamos!
Al punto una gran llamarada fue directa hacia articuno, pero éste se abalanzó sobre ella y, para sorpresa del líder, atravesó las llamas cortándolas como si fueran de queso y embistiendo con una fuerza colosal a kangaskhan, que no pudo hacer nada por evitarlo.
La colisión provocó una súbita explosión que cubrió al campo de un humo blanco que no dejó ver nada durante unos buenos segundos. Una vez que éste se despejó, se pudo ver a kangaskhan tirado en el suelo, completamente KO, mientras que articuno se posaba en el suelo a pocos metros de él, con gesto cansado.
-¡Kangaskhan está fuera de combate, articuno es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.
-No puede ser… imposible…-masculló Giovanni, impactado por lo que acababa de suceder.
-¡Oh, sí, eso es articuno, lo has conseguido!-exclamó por su parte el chico.
Sin embargo el aludido cabeceó y estuvo a punto de caerse, aunque pudo sostenerse con las alas muy malamente, demostrando que ese ataque le había dejado extenuado. Rojo vio esto y lo recogió rápidamente.
-Vuelve, te has merecido un buen descanso, eres el mejor.
Por un momento el chico y el hombre se miraron a los ojos, siendo Giovanni el primero en hablar.
-Ya sólo nos queda un pokemon a cada uno, el siguiente combate lo decidirá todo. Aunque te prevengo, Rojo, pienso ir con todo, nada de medias tintas.
-Me lo esperaba, y yo también pienso darlo todo.
-Muy bien.
Sin decir nada más, el hombre sacó a su ultimo pokémon, resultando ser un intimidante y fiero rhydon. Por su parte Rojo sacó a lapras, nada más verlo Giovanni murmuró.
-Vaya, vaya, si es mi viejo amigo lapras… ¿se ha hecho un poco más fuerte? La última vez que luché contra él no fue muy alentador, que digamos…
-¡Sí que se ha hecho más fuerte, y te lo voy a demostrar! ¡Lapras, danza lluvia!
Nada más empezar el pokémon soltó una densa nube blanca de su boca que luego comenzó a ascender hacia el techo, volviéndose negra y comenzando a descargar agua inmediatamente después, provocando lluvia dentro del gimnasio.
-Así que danza lluvia, muy prudente… o sólo un insensato ¡rayo!
De improviso rhydon soltó una fuerte descarga que fue directa hacia lapras.
-¡Páralo con rayo hielo!
Con gran rapidez, lapras arqueó el cuello y lanzó un rayo congelante que detuvo en seco la descarga, provocando una leve explosión en el proceso.
-¡Cornada!
-¡Enfréntalo con derribo!
Ambos pokémon se lanzaron hacia delante e impactaron entre sí, haciéndose daño mutuamente. Aprovechando la cercanía Rojo exclamó.
-¡Rayo confuso!
-¡Atrás, rhydon!
Antes de que lapras llegara a lanzar nada, rhydon se echó hacia atrás aprovechando que la tierra estaba mojado, patinando en el proceso y salpicando barro hacia delante que llegó a cegar momentáneamente a lapras.
-¡No, lapras!
-¡Te tengo! ¡Avalancha!
Al punto rhydon reunió grandes rocas a su alrededor y se las lanzó directamente a un indefenso lapras, que ni siquiera las podía ver bien. Sin embargo Rojo exclamó.
-¡Lapras, frío polar hacia delante!
En ese mismo instante todo se empezó a congelar alrededor de lapras, el cual enfocó toda la fuerza del ataque hacia delante, lanzando una gran onda expansiva que llegó a congelar todo lo que tocó, incluida la lluvia. Las piedras que iban directas hacia él acabaron congeladas en una pared de hielo que no llegó a alcanzar a rhydon pero que sirvió para detener las rocas, levantando un muro helado frente a su oponente. Giovanni se quedó muy asombrado al ver esto.
-¡Ahora, lapras, surf!
Acto seguido comenzó a reunir toda el agua posible a su alrededor, aumentando su efecto gracias a la lluvia presente; el agua se llevó por delante el hielo y aumentó su densidad, mezclándose con todo lo demás y creando una ola gigante que lapras remontó y dirigió hacia un indefenso rhydon. La lluvia que caía lavó además su cara, recuperando su visión, por lo que ésta vez el golpe sería seguro.
Sin embargo Giovanni no se mostró nervioso, ordenando de seguido.
-¡Rhydon, terremoto!
Al punto el pokémon golpeó al suelo con todas sus fuerzas, creando una serie de temblores que desestabilizaron a la ola, la cual rompió antes de tiempo y comenzó a inclinarse hacia delante, amenazando con impactar sobre rhydon.
-¡Hiperrayo!
Acto seguido reunió toda la cantidad de energía posible en un solo punto y la lanzó en dirección hacia la cresta de la ola, la cual estaba a punto de chocar contra el suelo. El resultado fue una fuerte explosión que disolvió por completo la ola, expulsando el agua hacia los lados, la cual acabó drenándose, y quedándose el efecto en nada. Lapras se posó en el suelo con la sorpresa dibujada en su cara, al igual que Rojo, que no se esperaba para nada algo así.
-¡Se ha deshecho de la ola de surf como si nada! No va a ser tan sencillo acercarse a él…
-¿Sorprendido, Rojo? ¡Yo también tengo mis trucos!
Sin embargo enseguida vio que rhydon se quedó inmóvil debido al fuerte ataque de hiperrayo, aprovechando para atacar.
-¡Ahora, lapras, hidrobomba!
Una fuerte columna de agua potenciada gracias al danza lluvia salió despedida de su boca, impactando de lleno sobre rhydon y empujándole hacia atrás en el proceso, un tanto tocado.
-¡Sí, eso es, genial!-exclamó Rojo, satisfecho.
Pero en ese justo momento un aura rojiza envolvió a rhydon, el cual lanzó un fuerte chillido, como si se estuviera preparando para atacar.
-¡Ahora, venganza!
Fue entonces cuando soltó de sopetón un potente rayo blanco brillante que fue directo hacia lapras, que no tuvo tiempo de reaccionar. El golpe fue de impresión, lanzando a lapras hacia atrás un tanto magullado.
-¡Lapras!
-¡No debes dar por sentado las cosas, Rojo! ¡Rayo!
-¡Rayo hielo!
Una vez más ambos rayos colisionaron, bloqueándose mutuamente mientras la lluvia seguía cayendo; para entonces Rojo pensaba a toda velocidad una forma de poder golpearle.
-¡Estamos al límite! Si no acabamos esto pronto perderemos, tengo que golpearle antes de que él me golpee a mí, aunque ello requiera de cierto riesgo… ¡lapras, deslízate!
Imitando a rhydon, lapras se echó hacia delante y se deslizó sobre el campo mojado, acercándose rápidamente hacia él.
-¡Cornada!
-¡A un lado y derribo!
Antes de que rhydon llegara a tocarle, lapras se movió ligeramente a la derecha y consiguió esquivar elegantemente la cornada, dándose la vuelta y atacando de seguido embistiendo con todo su peso, alejándole un poco.
-¡Agárrate a él!
Rhydon se echó entonces hacia delante y asió a lapras de su cuello, inmovilizándole. Rojo se dio cuenta del peligro, pero ya era demasiado tarde.
-¡Ahora, ataque furia!
Usando sus dos grandes puños, rhydon golpeó repetidamente a lapras en el pecho y parte de su cuello, vapuleándolo y sin dejarle ni siquiera respirar. El último golpe fue un fuerte puñetazo directo en el pecho, el cual le lanzó hacia atrás severamente magullado.
-¡No, lapras!-exclamó Rojo, muy apurado.
-¡Se acabó! ¡Rhydon, perforador!-hizo lo propio Giovanni, exaltado.
Fue entonces cuando el gran pokémon se lanzó como un miura con su cuerno girando a toda velocidad, yendo directo hacia un indefenso y casi al borde del abismo lapras. Por su parte Rojo actuó por puro instinto, exclamando de seguido.
-¡Arriba, lapras, hidrobomba!
Haciendo un enorme esfuerzo, lapras se reincorporó y, usando toda la fuerza que le quedaba, reunió toda el agua posible y la soltó en forma de un potente hidrobomba que fue directo hacia rhydon, el cual se acercaba como una bala. Impactó directamente contra el hidrobomba y le hizo frente, avanzando sin cejar y cortando el agua como si fuera gelatina. En un momento dado pareció que llegó a aminorar la marcha, afectado por el agua, pero entonces palió el resto de metros y se encontró con lapras, que no dejó de atacar en ningún momento.
Hubo entonces una súbita explosión que llegó a afectar a ambos pokémon, al tiempo que el agua del hidrobomba estallaba y cubría a ambos contendientes en una ligera llovizna que se mezcló con la lluvia imperante. Por un momento no hubo nada, pero en cuanto el humo y el vapor de agua se disiparon pudieron ver a ambos pokémon tirados en el suelo el uno frente al otro, los dos completamente KO. La lluvia entonces cesó, dejando de empapar el campo.
-¡Ni rhydon ni lapras pueden continuar, tablas! ¡Con un pokémon aún en pie, la victoria es para el aspirante Rojo de pueblo Paleta!-anunció entonces el árbitro.
Rojo aún no se lo podría creer, pero así era. Aunque muy malamente, articuno seguía en pie y, técnicamente, en condiciones de luchar, por lo que la victoria era suya.
-Lo… lo conseguimos… lo hemos hecho… ¡eres genial, lapras!
El chico fue hasta su pokémon y le abrazó, al tiempo que lapras se reincorporaba y le hacía carantoñas con su hocico. Por su parte Giovanni se quedó allí, clavado, todavía sin creérselo del todo. Había perdido. Con todo lo que ello conllevaba. Observó a pokémon y entrenador, viendo cómo estos se daban cariño mutuamente y celebrando su más que merecida victoria. Por un instante pudo llegar a comprender los ideales del chico, pero aun así no comulgó con ellos ni por asomo. Aun y con todo pudo entender un poco mejor por qué había perdido, llegando a esbozar una leve e inconsciente sonrisita.
Recogió a rhydon y se acercó a Rojo, hablando solemnemente.
-He perdido, una derrota es una derrota, por lo que haré lo que me pediste, disolveré el Team Rocket. Aunque antes quiero que tengas esto.
Sacó entonces de su bolsillo un objeto que le era familiar, comentando de seguido.
-Es la medalla tierra. Ya sé que ahora no te hace falta, pero aun así quiero dártela por haberme ganado. Odio admitirlo, pero eres mejor que yo, y puedo comprender un poco mejor qué es lo que te hace tan especial.
-Ah, gracias…-murmuró el chico, aceptándola.
-Aun y con todo no creas que te diré nada. Me centraré en mejorar y punto. Además, te sigo odiando igual, Rojo de pueblo Paleta.
Por un instante los dos se miraron fijamente a los ojos, compartiendo un mismo sentimiento. Aunque en ese mismo instante se pudo oír un estruendo proveniente de la entrada, al tiempo que se oía como si un gran número de personas entraban en el gimnasio en tropel, acompañados de una imperante voz que decía.
-¡Esta es la Interpol, están todos detenidos!
Tanto Giovanni como el árbitro reaccionaron de seguido, cosa que Rojo enseguida se percató, exclamando.
-¡No, espera, ni se te ocurra, me diste tu palabra!
-Sí, pero a estas alturas ya deberías saber que no soy de fiar. Lo siento, Rojo.
-¡No, de eso nada, entrégate, ahora!
-Adiós, Rojo, hasta nunca.
Antes de que el chico pudiera hacer o decir algo más, una sorpresiva cortina de humo se levantó entre él y el hombre, el cual aprovechó para huir dirigiéndose al otro lado del gimnasio. Sin posibilidad de detenerle o perseguirle con alguno de sus pokémon, Rojo gritó con todas sus fuerzas, tratando de ir tras él.
-¡No, no, no! ¡Alto! ¡Giovanni!
-¡Interpol, alto, está detenido!-exclamó entonces una voz familiar, justo detrás de él.
-¡Smart, se escapa, atrápalo, se ha ido por ahí!
-¡Rojo, échate atrás, déjanoslo a nosotros! ¡Está detenido, alto Giovanni!-exclamó el agente, aún más furioso que el chico.
Una armada de geos armados con porras y escudos antidisturbios siguió al agente de la Interpol, haciendo sus botas un ruido ensordecedor al correr.
En un instante el gimnasio se convirtió en un cúmulo de gritos y algarabías confusas y difusas que incluso llegó a despertar a los vecinos más cercanos. Rojo se quedó atrás esperando, como bien le pidió Smart, y al cabo de unos pocos minutos el agente salió con una cara avinagrada que le dijo todo y más a Rojo.
-¿Ha escapado?-inquirió él, casi afirmando.
Ante eso Smart suspiró con pesar, confirmándolo de seguido.
-Sí, se ha escapado, ha usado un pasadizo secreto al otro lado del gimnasio. Los geos lo están siguiendo para ver si pueden alcanzarlo, pero teniendo en cuenta el tiempo que ha pasado, no sé yo si lo pillarán a tiempo.
Por su parte Rojo pateó un cubo de basura cercano con rabia, moviéndolo ligeramente.
-Maldita sea mi estampa.
-No es culpa tuya, Rojo…
-Ese maldito embustero me prometió que se entregaría si le derrotaba…
-¿Y tú le creíste?
-Pues… en parte sí, pero por otro lado sabía que no podía fiarme al cien por cien de él. Qué estúpido soy.
-No te fustigues, Rojo, has hecho lo que has podido, de por sí ha sido todo un logro que lograras vencerlo. Aunque eso sí, te voy a pedir que testifiques una vez más.
-Sí, claro, lo que necesite.
Le estuvo explicando todo lo que había ocurrido desde que llegó hasta ese mismo momento, contándole además lo de la promesa que le hizo sobre desmantelar el Team Rocket si lo derrotaba.
-Hombre, teniendo en cuenta que ha escapado dudo que vaya a cumplir como tal, pero aun así lo tendré en cuenta para el informe final, quizás con eso logre calmar un poco los ánimos de mis superiores. Madre mía, de esta me acabarán relegando…
-Lo siento, Smart…
-No, no lo sientas, Rojo, después de todo empiezo a estar muy mayor para estos trotes, casi será mejor que alguien más joven y experimentado que yo ocupe mi lugar. Además, me queda poco para jubilarme, así que…
Al poco rato los geos reaparecieron con las manos vacías, confirmando del todo la fuga de Giovanni. Rojo se sintió un poco mal consigo mismo, pero Smart prefirió verlo con más perspectiva, retirando a los geos y despidiéndose del chico.
-Bueno, Rojo, pues mi trabajo aquí ya ha terminado, tengo que volver a la central y dar explicaciones, no te preocupes por nada, en cuanto a Giovanni seguirá en busca y captura y seguiremos estando alerta, por lo que pueda pasar. Muchas gracias por toda tu ayuda.
-No ha sido nada, espero que puedan encontrarle.
Tras eso el agente de la Interpol se retiró y por su parte el chico dejó escapar un largo bostezo, notándose bastante cansado. Y no era para menos puesto que la batalla se había alargado bastante, y entre eso y los más recientes acontecimientos era casi la una de la madrugada, por lo que cogió su bici y se dirigió de vuelta a pueblo Paleta.
-Bof, ya verás mañana, estaré dormido durante todo el trayecto-pensó Rojo, con gesto cansado.
Pedaleó lentamente mientras se dirigía a la salida sur, aunque al pasar cerca de la salida este en dirección hacia la ruta 22, la cual llevaba hacia el norte en dirección a la Meseta Añil, le pareció ver a un chico algo más pequeño que él, pelirrojo y vestido de negro corriendo hacia allí, como si fuera tras algo o alguien. Aunque para entonces Rojo comenzaba a notar como el cansancio se echaba sobre él, por lo que no le dio más importancia e hizo un esfuerzo para pedalear y volver cuanto antes a pueblo Paleta. Tras él, ciudad Verde dormía.
¡This fic is on fire! XD ¿sabéis lo que os digo? faq it, voy a publicar todo lo que tengo hasta el momento, así que después de este esperad otro capítulo más en el que la liga comenzará, mostrado algunas cosas antes de que empiece la ronda preliminar, que es la que se está cociendo ahora mismo. Y no me enrollo, voy al capítulo. Decir tiene que he reescrito por completo la batalla contra Giovanni, cuya epicidad es gradual conforme va avanzando poco a poco. Puede que os parezca que el ritmo es algo lento, pero así he querido hacerlo, para ir construyendo poco a poco el combate hasta el gran final, donde he puesto toda la carne en el asador en cuanto a esta batalla se refería. Es posible que no haya quedado tan épica comparada con otras batallas, como son las de Erika o Sabrina, pero aquí Rojo y Giovanni luchan no sólo por la victoria como tal de sus pokémon, sino la victoria de sus ideales y sueños, por lo que he querido transmitir esa misma sensación a lo largo de toda la batalla. Y, para el final, un pequeño guiño. Bueno, pues eso, nos leemos ahora.
