Capítulo 29
Misión
Un qipao de tonalidad amatista con rasgos en dorado acompañado por aquellas medias negras en red que contorneaban a la perfección las largas y delgadas piernas de esa mujer de cuerpo esbelto y delicado, resultaban ser lo más llamativo de aquella joven dama. Sus ojos eran rosáceos mientras que su corta y lacia cabellera era de un tono gris oscuro, lo que permitía que aquella peineta y adornos chinos resaltaran de mejor manera.
Movió un poco el blanco abanico que llevaba en su mano izquierda siendo incapaz de despegar ni un instante su mirada de aquel hombre que se aproximaba. En medio de aquella naturaleza y suelo con escaso pastizal era muy difícil que alguien pudiera acceder con facilidad.
El hombre de sombrero plateado no se inmutó por la mirada tan afilada que esa mujer le mandó; parecía ser el modo tan peculiar que ella tenía de saludarle.
—Demoraste en llegar hasta acá, Andrew –pronunció la chica cerrando su abanico de un golpe mientras aquel Luxray de pelaje amarillento se movía alrededor de la chica.
—Simplemente no esperaba que esa líder tuviera ayuda adicional de ese entrenador leyenda.
—¿Red?
—Exactamente. Y eso no es todo, él poseía un legendario entre sus manos. Un Latias para ser exactos –decía, sentándose sobre el suelo, observándole-. Mandó a volar a Bronzong con una facilidad abrumadora.
—No podía esperarse menos de un maestro pokémon como él. ¿Y qué pasó con tus hombres? No los veo por ninguna parte.
—Están fuera de combate. La chica que venía con Red se encargó de todos ellos.
—¿Una chica?¿De quién se trata?¿Acaso de Blue?
—No, a ella jamás la había visto antes. Aunque por lo que hizo es más que suficiente para tenerle cuidado y en la mira.
—Parece que esto será mucho más interesante. Sería aburrido que los líderes se dieran por vencidos de inmediato. Al mismo tiempo, es divertido ir a molestar a las personas de las ciudades –una gran sonrisa se formó en sus labios al tiempo que acariciaba a su pokémon eléctrico.
—¿Ya ha aparecido?
—Todavía no. Aún no es media noche, tenemos que esperar un poco más.
—No sé por qué te obsesionaste con esos pokémon, Rose.
—Son sencillamente hermosos y son mucho más fuertes que sus congéneres. ¿Acaso no es razón suficiente para ello?
—Jamás comprenderé los caprichos de ustedes las mujeres –suspiró, mirando momentáneamente el cuarto menguante lunar.
Las puertas se abrieron ante ellos en el justo momento en que sus pies tocaron el primer escalón de esa escalera rudimentaria de madera. El interior de ese majestuoso y bien acondicionado templo era igual de llamativo que su exterior. Pero no había tiempo de distraerse con ello y simplemente se dirigieron hacia aquel anciano, aquel conocido como el Maestro Dragón.
—Te estaba esperando señorita –saludaba el anciano en el instante en que visualizó fijamente a Shade.
—No conozco la razón de por qué fui llamada por usted, pero estoy dispuesta a escuchar lo que tenga que decirme.
—Lo único que debes hacer aquí es atraparlo y llevártelo contigo.
—¿Atraparlo?¿A qué tipo de pokémon se refiere? –preguntaba, sacando aquella orbe zafiro-. Porque este tipo de pokeball únicamente captura…
—A seres que provienen de ese oscurecido y olvidado mundo donde las almas que están bañadas en odio y venganza vagan, aguardando abandonarlo para dejar de hacer daño aquí.
—Así que usted sabe de todo ello…
—¿Cómo no saberlo? Soy de los pocos ancianos que quedan vivos en esta ciudad y que experimentaron en carne propia lo que aquella empresa hacía en las ciudades. Sin mencionar que tuve la suerte de conocer a quienes se encargaron de proteger el orden, incluso apostando la vida en ello.
—…El Primer Alto Mando…
—Podré parecerte viejo Shade, pero sé muchas cosas que podrían sorprender a la juventud de estos días.
—No lo dudaría ni un momento. Pero por favor, explíqueme a qué criatura es la que debo de atrapar.
—Se trata de uno de ellos, aunque con una peculiaridad bastante interesante.
—¿A qué se refiere con ello? –preguntaba cada vez con mayor interés.
—Aquel ser que vas a atrapar pasó por el mismo proceso que aquellos seres oscuros para poder tener un cuerpo físico que pudiera causar daño en este mundo, y al mismo tiempo conservar su estado incorpóreo para poder ir y venir a su antojo, pero…hay algo que le hace ser diferente y es su naturaleza.
—¿Quiere decir que…no emite esa aura oscura…y todos esos sentimientos destructivos como el resto de esos seres?
—Exactamente…Puede ser considerada en especie, como ellos, pero en esencia, es una criatura en busca de la redención. Es un ser que ha dejado su propio deseo de destrucción y ahora exclusivamente tiene el anhelo de proteger y salvar.
—¿Criaturas como ésas son posibles? Digo, esos seres piensan en hacer daño y hacer sufrir a las criaturas que habitan aquí –Shade yacía un tanto incrédula.
—Cuando contemples su presencia te darás cuenta de que mis palabras no han sido mentira.
—¿Hacia dónde tengo que ir?
—Debes dirigirte hacia la Tierra Sagrada del Dragón. Puedes llegar a partir de aquí, cruzando las cataratas que se encuentran más al fondo de aquí.
—Si llego a atrapar a esa criatura, entonces, ¿podrá ser de gran utilidad para combatir contra esos seres?
—Así es Shade. Es por eso que es primordial que le atrapes, ya que no eres la única que desea tenerlo. Probablemente esas personas no hagan más que contaminar a ese ser, usándolo para hacer cosas perversas.
—Si puede hacerle frente mejor que mis pokémon, entonces no hay duda, debo atraparlo. Aunque no sé qué tipo sea.
—Ése es el punto aquí, Shade. Esa criatura no se mostrará como tal, sabe hacerse pasar por un pokémon ordinario. Es allí donde tendrás que demostrar tu destreza.
—¿Mi destreza?¿Pero cómo si ni siquiera sé el tipo de pokémon del que se trata?
—Mientras los que buscan a ese pokémon se valen de la tecnología, tú lo harás haciendo uso de tu experiencia, Shade.
—Esto sí que será una verdadera prueba.
—Tu hermano confía ciegamente en que podrás lograrlo, por eso no dudó ni un momento en darte esta tarea a ti.
—Comprendo, entonces no perderé más tiempo y me dirigiré de inmediato allá –concluyó.
—Por favor Lance, ve con ella, no me gustaría que corriera más peligros de los que tendrá que enfrentar –comentó el anciano observando al joven domador de dragones, quien había permanecido callado por respeto.
—Entonces, vámonos de una vez Shade, ya que pronto pasará de media noche.
—Está bien. Muchas gracias por todo.
Un poco de agua fría permitiría que cualquiera que pasara por los estragos del sueño le dijera adiós a esa condición poco favorable; no obstante, eran apenas unas cuantas gotas de agua las que caían sobre su cabello y rostro. Alguien se había tomado las molestias de cubrirle del tramo que involucraba a aquella cascada.
Se deshizo sin el mayor problema de esa pesada y humedecida capa mientras continuaban avanzando, sólo que en esta ocasión a pie. El lugar era amplio, rodeado por altas paredes de piedra y el piso entero permanecía cubierto de pasto y llamativas flores. Aquello era un paraíso donde la mayoría de las criaturas que le habitaban yacían durmiendo.
—Esto va a ser en verdad duro. Este sitio es un paraíso…y es demasiado tarde como para que hallemos a muchos pokémon –no sabía por dónde empezar.
—No te desanimes Shade, recuerda que tu instinto y experiencia te dirán si has hallado al pokémon correcto.
—Espero que no me falle este día –suspiraba la chica.
Con la mitad de una hamburguesa en su mano derecha y aquel vaso de refresco en su otra mano libre, no parecía sentirse demasiado incómodo por adentrarse en ese húmedo y un tanto oscurecido monte, donde el ruido de dos grandes cascadas se escuchaban fuertemente, mientras entradas secretas se mantenían ocultas de los curiosos y poco observadores.
Terminó su cena y empezó a subir por aquella empinada, sabiendo de antemano que esa entrada le conduciría a un terreno elaborado por diferentes niveles, donde los árboles, altos arbustos y la tierra anaranjada se conjugaban a la perfección.
Se sentó a la orilla de aquella plataforma de tierra a la que había salido, contemplando la inmensidad de aquel sitio, así como su tranquilidad, silencio y belleza.
—¿Era necesario que vinieras hasta acá para terminar de cenar, Red? –cuestionó por telepatía aquella Latias.
—Hay demasiado ruido en la sede del Alto Mando. Simplemente me desquicia todo ese barullo.
—Pero formar lazos cada vez más fuertes con tus amigos y compañeros es algo importante entre los seres humanos.
—No todos pensamos del mismo modo, Latias –comentaba, terminándose su bebida.
—Acabarás preocupando a todos, Red –mencionaba en tono amable.
—Y tú te comportas extrañamente más como una persona que como un pokémon.
—He vivido por muchos años al lado de Shade. Los hábitos humanos han venido a formar parte de mi personalidad ahora.
—Ahora que lo pienso, no he contemplado que tu compañero se comunique por telepatía.
—Él no suele hablar mucho cuando se encuentra en presencia de alguien que no conoce o apenas está conociendo. Por eso no lo ha hecho. Pero usualmente se comunica más con Shade y los demás de lo que hago yo.
—Ustedes sí que son complicados.
—No eres precisamente la persona adecuada para decir eso Red. Ya que a mi pareces eres más complejo de lo que podría haber imaginado –Latias flotaba alegremente de aquí para allá, haciendo pequeñas maniobras cuando se aburría de sobrevolar en recto.
—Dime algo, ¿por qué Shade te dejó conmigo?
—¿No le escuchaste? Para encargarme de vigilar tu espalda. Entrenadores como los que nos enfrentaron en ese momento atacarán a pokémon y humanos por igual. Ella no quiere que te pase nada malo; después de ver el estado en que terminaron Green y tú, sintió un poco de pánico…y los demás también.
—Por eso…decidieron ellos mismos entrenarnos.
—Podrán parecerte unos chicos extraños con una mentalidad poco usual, pero son personas de buen corazón.
—Eso es algo que yo no pongo a discusión.
—¡Cuidado!
Las ráfagas llameantes azotaron con violencia una tras otras intentando con cierta desesperación atravesar la pantalla de luz que impedía que aquel ataque llegara a causar verdaderos daños. ¿Pero quién estaba provocando aquel estallido de poder y enfado?¿Por qué motivo habría de merecer ser atacado por aquel pokémon de aspecto de dragón y mirada intimidante?
Había demasiadas cosas extrañas en ese ser, pero que igualmente lo volvían maravilloso y único. ¿En qué instante la tonalidad naranja de su piel quedó sustituida por ese tono negro?¿Cuándo sus ojos fueron de la tonalidad del rubí?¿Por qué una criatura tan rara como ella había aparecido en esas tierras poco transitadas?
Aquel trueno combinado con la condensada potencia de esa esfera verdusca con un centro blanco y brillante no sólo era letal, sino que tenían como fin lograr derrumbar a ese ser volador. Y ante el presagio que se tenía de esos ataques combinados aquel Charizard se mantenía sobrevolando el cielo, con esfuerzo, pero continuaba haciéndolo.
El ataque de fuego fue redirigido hacia quienes habían lanzado esos ataques eléctricos.
—¿Un Charizard shiny…? Aunque ésta no es la primera vez que veo uno…-meditaba en voz baja a la vez que Latias continuaba manteniendo aquella pantalla de luz.
—¿Estás bien Red?
—Sí, no me ha pasado nada. ¿Qué hay de ti?¿No te sientes agotada por soportar todo ese embiste?
—No en realidad. Su ataque era en realidad bastante débil. Por lo visto ha estado peleando desde hace rato y el cansancio ya ha hecho de las suyas.
—Vayamos a ver qué pasa -sugería al tiempo que contemplaba que aquel pokémon deseaba fungir como su transporte esa noche.
De largo alcance y de puntería impecable aquel rayo albo y brillante golpeó de lleno a los concentrados pokémon que únicamente permanecían atacando injustamente a esa criatura variacolor.
—No esperaba encontrarme contigo tan pronto, Red –sonrió Andrew, apareciendo en escena acompañado de Rose.
—Nunca pensé que el afamado Red fuera a resultar tan entrometido –hablaba con cierto dramatismo la peli gris.
—Y ustedes no descansan ni un momento. Ahora andan atacando a aquel Charizard.
—No es mi culpa…Culpa a su hermosa naturaleza –se justificaba la oji rosa; y de un momento a otro mandó a su Luxray al campo de batalla.
—Una obsesionada con atrapar pokémon shiny. Debe ser un poco triste tu vida, lo digo porque parece que sólo vives para perseguirlos de lugar en lugar –expresó con saña.
—Tienes una boca muy filosa Red, pero los chicos que son como tú resultan ser bastante atractivos –en un abrir de ojos mandó a su Electivire a pelear.
—Me encargaré de aquel Charizard –le indicaba el de plateado sombrero, trasladándose de ubicación al lado de su Registeel; no permitiría que la nueva intromisión se encargara de estropearles el trabajo.
—…Latias…-susurró Red a la vez que aquel pokémon se adelantaba incluso al caminar de aquel hombre.
—Sería mucho más valioso si fuera un variacolor, pero lamentablemente es un Latias común y corriente –le miraba Rose distendiendo su abanico.
—Que enfermiza mente la tuya –Red llamó al campo de batalla a su Venusaur y Snorlax.
—Te mantendré ocupado el tiempo necesario para lograr la captura de ese bello Charizard.
—Eso lo veremos –decía con una mirada llena de confianza.
