Capítulo 29: Batalla por el dos colas, parte 1
(Opening: Awake and alive - Skillet)
04 de Marzo. País del rayo.
–¿Estás listo, cabeza de hongo? –reía Gadi de pie en el techo de aquel granero. Su sádica sonrisa y el movimiento constante de su espada advertían el inminente ataque.
–Debo decir que desde que nos topamos en aquella posada supe que no eras una persona ordinaria, aunque tampoco pensé que fueras un samurái. ¿Qué están buscando ustedes aquí? –cuestionó Gai mintiéndose firme y con su pose de pelea típica.
–¿Pensaste que yo era un ninja? Eso me ofende mucho, debería partirte la espalda por suponer tal estupidez –se burló riendo a carcajadas. De la nada su burla cesó y se notó un poco más serio. Lo que puso en alerta Gai–. Mi espada me pide sangre, y no me gusta dejarla con el antojo, ¿escuchas su rugido? –el arma brilló ligeramente, comenzando a emanar aire helado–. Yo sí –sonrió Gadi, y al igual que su arma de la boca del samurái emanaba aire helado.
"Que sujeto más extraño", pensó Gai.
Gadi dio un gran salto al aire cayendo con fiereza intentando cortar a Gai, quien evitó el ataque saltando aun lado ágilmente. Antes que pudiera hacer algo el samurái arremetió con una serie de rápidos y certeros cortes dirigidos a las piernas del ninja. Extrañado por tales acciones Gai era incapaz de prever o bloquear los cortes, debiendo retroceder en cada uno de ellos. En el ultimo el samurái hizo un cambio, arrojó una patada a las piernas de Gai, quien saltó para evitarlo, pero no evitó el golpe del samurái que le impactó en el pecho. Adolorido y con la guardia abierta por el golpe fue víctima de una patada directa al rostro, una patada al pecho y finalmente un cabezazo directo a la cara.
–Estilo de hielo, lanzas emergentes –un movimiento ascendente con la espada y una serie de lanzas de hielo brotaron del suelo una tras otra intentando empalar al ninja.
Gai no tuvo tiempo de quejarse por los golpes recibidos, debió dar un gran salto para alejarse lo suficiente de las afiladas lanzas, terminando de pie sobre el techo de la casa. Se tomó un momento para analizar las cosas y resentir los golpes, uno de los cuales le hizo sangrar la nariz.
–Este sujeto es muy hábil y fuerte en el combate cuerpo a cuerpo, además de muy rápido, ¿todos los samurái son así? –musitó para sí mismo analizando cómo luchar contra Gadi–. Mi única opción es usar toda mi velocidad y atacar con fuerza.
Llevó su mano a su bolsa de herramientas y tomó un par de kunais con papel bomba, Gadi sonrió mirándolo a los ojos. Un movimiento veloz de sus manos arrojó los dos kunais contra el samurái, inconsciente de los papeles bomba, los esquivó. Pero estos se clavaron en el suelo tras de él, denotando a los pocos segundos, aturdiendo al samurái. Ahora Gai arremete a toda velocidad, tan fugaz como un parpadeo se acercó a Gadi, puñetazo certero al abdomen, con tal fuerza que levanta al samurái del suelo, puñetazo ascendente que impacta en la barbilla de Gadi y lo eleva por el aire. No es suficiente para la bestia verde, quien salta y alcanza a su indefenso rival en el aire.
–Remolino de la hoja –poderosa patada giratoria al rostro del samurái, le sigue una aún más veloz y fuerte que el pecho, y finaliza con una enorme patada al estómago que proyecta violentamente al Gadi de regreso al suelo, con tal fuerza que lo incrustó en la tierra. Gai cae con gracia y sin problemas poco después–. Con eso tendrá suficiente ese idiota. Pocas veces he tenido que usar toda mi fuerza en tan pocos ataques, pero ese samurái se notaba peligroso.
Creyendo finalizado el combate se dispuso a irse dando la espalda al campo de batalla, no obstante un singular sonido llamó su atención. Una poderosa ventisca de aire helado se liberó en el lugar, mandando a volar algunos objetos ligeros.
–¿Qué diablos pasa ahora? –alegó el ninja volviendo su mirada al epicentro de la ventisca, que era el lugar donde había quedado Gadi.
Se sorprendería al ver al samurái de pie carcajeándose a pesar de tener la armadura destrozada en la parte superior del cuerpo y varias líneas de sangre escurriendo de su boca. El aire frió se desapareció mientras el samurái seguía riéndose.
–¡¿A dónde crees que vas, pedazo de animal?! –preguntó gritando. Las piernas de Gadi comenzaron a emanar electricidad, esto aumentó su velocidad de movimiento demasiado. Cual centella apareció aun lado de Gai, quien apenas pudo verlo de reojo incrédulo ante esa velocidad–. La diversión apenas comienza, más te vale no decepcionarme. Estilo rayo, puño relámpago –su puño se cargó de electricidad y arrojó un puñetazo directo al ninja.
Gai se cubrió del ataque, pero el impactó creó una explosión que proyectó al ninja contra la casa que allí había, haciéndolo atravesarla con su cuerpo. Terminó su trayectoria al impactar contra un grueso árbol.
–¿Quién e-es este tipo? –musitó adolorido. La explosión le causó quemaduras en los antebrazos–. Aún tiene más poder reservado, debo aumentar el mío si quiero ganarle, con dos puertas bastará para igualarlo, con tres lo venceré…
No había tiempo para pensar, pudo ver a su rival saltar por el aire cargado de electricidad en las piernas y se proyectó cual rayó contra Gai. Apenas logró arrojarse a un lado para evitar el mortal corte que Gadi intentó en su contra, el árbol se partió en dos como si fuera de papel.
–Estilo de hielo, lluvia de flechas –agitó su espada liberando una andanada de flechas de hielo muy afiladas. Gai usó sus kunais para bloquearlas y destrozarlas todas.
Gai saltó alejándose y poder tomarse un momento, en el cual logró abrir dos puertas.
–Puerta del descanso, abierta –enunció. Sus músculos se tensaron y su chakra aumentó en flujo, su fuerza y velocidad se vieron mejoradas, esto al abrir directamente la segunda puerta.
–¿Qué estupideces susurras, cabeza de hongo? ¿Vas a empezar a correr tan pronto, aun no me he puesto serio? –se mofó el samurái acercándose a paso lento.
–Yo no estaría tan seguro, samurái –sonrió de lado y se lanzó al ataque.
Con su velocidad aumentada, Gadi apenas lo pudo ver. Los puños de Gai asediaron al samurái, que, al verse sorprendido por el aumento de fuerza tan repentino, no podía hacer más que retroceder bloqueando o esquivando cada uno, incapaz de ver un oportunidad de contraatacar y recibiendo varios puñetazos en la cara y costados.
–Puerta de la vida, abierta –se movió a toda velocidad colocándose a un costado del samurái. Aunque tuvo que hacer un esfuerzo para contener el daño a su cuerpo causado por esta puerta, además de liberar un resplandor verde en su cuerpo así como la piel se volvió roja.
–¿Mas rápido? ¿Cómo aumenta su velocidad tan…–el poderoso puño del ninja le impactó en las costillas tirándolo al suelo.
–Mierda –gruñó Gadi escupiendo un poco de sangre. Gai siguió su ataque saltando sobre él intentando aplastarlo con una patada. El samurái rodó por el suelo para evitar la fuerza del impacto, logró incorporarse, para ver a Gai acercarse a toda velocidad–. Te haré pedazos.
Esperó que se acercara para tratar de cortarlo con su espada, pero Gai esperaba justo eso. En el último momento cuando el samurái arrojó el poderoso corte, el jonin saltó ágilmente sobre él quedando justo detrás de él, giró a toda velocidad con una brutal patada.
–Gran remolino de la hoja –giró sobre sí mismo para potenciar el ataque, con tal velocidad que liberó una corriente de aire.
La pierna conectó el pecho del samurái, mandándole a volar cual bala hasta estrellarlo con el granero, el cual sucumbió ante el impacto terminando por derruirse. Tal fue la fuerza que Gadi perdió su espada, la cual quedó allí en el suelo junto a Gai.
–Esta vez debe ser suficiente, no cualquiera sobrevive a tal impacto, o puede seguir en pie –dijo Gai suspirando un poco. Llevó su mirada a la espada de Gadi que estaba en el suelo.
Un arma singular pensó el ninja. Es una nodachi, una versión más tosca, grande y pesada de una katana. Decidió tomarla y empuñarla. Era más pesada que cualquier espada que hubiera tomado alguna vez, además de estar helada, era como si tuviera un pedazo de hielo en la mano. Mirando a detalle la hoja pudo ver una especie de silueta que se dibujaba, luego un ojo apareció en ella.
–Eres un humano muy fuerte, pero Gadi aún no está vencido –susurró… ¿la espada?
–¡Diablos! ¿Hablas? –exclamó sorprendido, trató de soltarla al instante, pero no pudo. Su mano se había congelado junto con la espada–. ¿Qué pasa? ¿Qué es esto? –decía tratando de zafarse, pero no podía, el hielo era sólido, y comenzaba a quemarle la mano.
–El hielo te consumirá como lo haría el fuego, humano –rio la espada. Después de luchar contra el hielo logró zafar su mano al romperlo, estuvo muy cerca de sufrir daños severos por el frio.
Un estallido volvió a llamar su atención. Una ventisca gélida se liberó en el lugar, incluso liberando un poco de escarcha. El frió recorrió los huesos del sorprendido ninja, que debió cubrir su rostro para evitar que se resecaran por la fuerza y temperatura de aire. Una vez cesada la ventisca Gai pudo encarar a su rival una vez más.
–Sinceramente espero que puedas seguir luchando a este nivel, o que puedas volver a aumentar tu fuerza –dijo el samurái. Su armadura había desaparecido por completo, y su torso ahora estaba desnudo, mostrando que su piel se había tornado grisácea y su cabello blanco. Al hablar liberaba aire frio y al caminar el suelo se congelaba–. A partir de este momento tienes el tiempo contado, cabeza de hongo. Esta es una de mis mejores técnicas. Técnica secreta samurái, hijo del invierno. Con cada minuto que pase con esta técnica activada la temperatura del entorno que me rodea descenderá sin detenerse. Cuando lleguemos a -50º estarás muerto. Comenzamos en 0º en este momento, yo que tú comenzaría a luchar con todo.
Gai no pudo evitar intimidarse un poco, tragó saliva y se puso en guardia. Al respirar pudo ver su aliento, prueba de que no mentía el samurái. Aunque, de momento no sentía tanto el frio gracias a la apertura de tres puertas, pero, que no lo sintiera no significa que no le afectara.
–Tengo calor, espero que Gadi haga descender la temperatura rápido –se burló la criatura dentro de la espada, para luego moverse por sí sola hasta la mano de Gadi.
–Dime, ¿tú eres un samurái de elite? –preguntó Gai mirando con seriedad a Gadi, aunque solo quería distraerlo para poder abrir una puerta más, siendo consiente que la necesitaría.
–Por supuesto –sonrió caminando tranquilamente, no necesitaba atacarlo, con el pasar de los minutos su técnica dañaría a Gai–. Me llaman "El Demonio de Hielo".
–Te sienta bien –rio Gai.
–Lo sé. Es un título de renombre. Veras, en nuestra cultura, la cultura samurái, existen algunos títulos o apodos que se ganan con acciones. El más anhelado por todos es el de "Dios Samurái" este se obtiene únicamente por el poder de la persona, si eres descomunalmente poderoso, tanto que puedan llegar a confundirte con un dios, pues te lo ganas.
–¿Qué tan poderoso? –cuestionó Gai intrigado.
–Mucho. Aquí entre nos, solo como un detalle, yo no tengo el suficiente poder para llegar a tal título –reveló con una leve sonrisa–. Para tener dicho honor la persona debe tener un poder de unos 20,000 puntos como mínimo.
–¿Puntos de poder? ¿Cómo miden el poder de una persona?
–Existen varios métodos, el más útil y usado son las cartas cazadoras, pues dan la mejor lectura del poder de una persona. La última vez que medí mi poder era de 17,000, no me quejo, soy algo vago para entrenar –dijo riendo.
–¿Eso es mucho para ustedes? –preguntó Gai.
–Veras, de 500 a 4,000, hablamos de un soldado común y corriente, un ashigaru. De 4,000 a 10,000 se habla de un samurái entrenado o un novato. De 10, 0000 a 15,000 es un samurái de elite, luego, de 15,000 a 18,000 se les considera campeones, la elite de la elite. Aquí no termina la cosa, de 18,000 a 20,000 se gana el título de samurái legendario, y de 20,000 en adelante, hablamos de Dioses Samurái –explicó, mientras la temperatura seguía disminuyendo.
–Eso no me gusta cómo suena, no me imagino que tan poderoso son esos dioses –musitó para sí mismo Gai.
–Volviendo al tema ¿Sabes cómos se gana el título de Demonio? No tiene nada que ver con el nivel de poder –sonrió agitando su mano y su espada, en cada movimiento liberando una ventisca de aire gélido–. Depende de la crueldad, mientras más personas mates más cerca estas del título –sonrió lamiendo sus labios–. No hablo de cinco, diez o veinte personas, hablo de masacres completas, genocidios a gran escala, hacer desaparecer poblaciones enteras. Eso es lo que hago, esa es mi misión y mi adicción. Allí donde voy, asesino, asesino y no dejo de asesinar hasta que ya no haya a personas de pie. Me da placer, me excita hacerlo, amo con vehemencia derramar sangre inocente y ver una ciudad arder en llamas con el delicioso y armonioso sonido de los gritos desesperación, terror y locura.
–Este sujeto está más loco de lo que pensé. Está totalmente desquiciado –susurró Gai canalizando su chakra para el siguiente aumento.
–Y esa es mi misión en este mundo. Voy a asesinar a todas las personas que pueda, voy a quemar todas las aldeas que encuentre. Estados enteros van a desaparecer cuando yo llegue a ellos, los gritos de terror y dolor ensordecerán y se escucharan en kilómetros. Nada podrá escapar a mi ira helada –la temperatura llegó a los -10º y la vegetación cercana comenzó a morir–. Cuando te mate a ti encontraré a esa linda chica de cabellos rosas y me voy a divertir mucho con ella, pero es obvio que seré más condescendiente con esa preciosura de chica. Voy a ser muy cariñoso, la convertiré en mi pu…
No pudo hablar más. En una sola fracción de segundo Gai estampo un poderoso puñetazo en la cara de Gadi. La cuarta puerta se había abierto. Aun con este nuevo aumento, que aliviaba el dolor de la puerta anterior, la fuerza que imprimió no fue suficiente para derribar a Gadi, quien a su vez recibió un aumento de fuerza por su técnica, aun así el puñetazo fue tan poderoso que el lugar tembló y los arboles cercanos se agitaron.
–No vas a hacer nada de eso, maldito lunático –gruñó Gai mirándolo a los ojos. Giró ágilmente arrojando una patada, que fue bloqueada por el antebrazo de Gadi–. No permitiré que hagas nada de eso. Te asesinaré antes. Puerta del dolor, abierta
Gadi solo sonrió perversamente, arrojó una estocada directa con su espada, Gai saltó hacia atrás para evitarla, no obstante, de la espada brotó una ventisca de aire gélido que atrapó al ninja empujándolo y haciéndolo temblar por el frio.
–Estilo de hielo, onda gélida –enunció agitando su espada una vez más para liberar ventarrones terriblemente fríos–. Esta técnica no es mortal, pero puede reducir tu ímpetu y tu movilidad, así como acelerar el proceso de congelamiento de tu cuerpo, y, por si te lo preguntas, acabamos de llegar a los -20º cada segundo cuenta, cabeza de hongo. ¡Lucha o muerte, esto solo puede terminar con la muerte de uno de los dos! –sonrió enormemente.
Gai, cayó arrodillado por el viento que recibió. No pudo evitar temblar y abrazarse así mismo, además del temblor en la mandíbula que hacia tiritar sus dientes. Además sus músculos comenzaron a resentí el daño de la puerta del dolor
–M-maldición. Este sujeto no va a vencerme, no puedo permitir que haga las atrocidades que planea hacer. Debo acabar con él cuanto antes –gruñó logrando levantarse una vez más a pesar del frio.
Comenzó arrojando una andanada de decenas de shurikens y corrió detrás de estas a toda velocidad, tal velocidad que era imperceptible a la vista de un simple humano, no obstante, su rival está muy lejos de ser un simple humano. Agitó su espada usando la onda gélida para desviar todos los shurikens. Gai saltó por el aire evitando el viento congelante.
Cayó a toda velocidad intentando aplastar a Gadi, pero este arrojó un corte con su espada que el ninja debió esquivar. Una vez en el suelo el jonin comenzó a lanzar devastadores puñetazos contra su rival, quien, con una agilidad y velocidad similar, los detenía, aunque no le eran tan fáciles pues el ninja estaba usando su máxima velocidad y fuerza en cada golpe. Los impactos resonaban en el lugar uno tras otro, la fuerza acumulada comenzaba a agrietar el suelo que se hundía por los contantes impactos, así como derribar arboles cercanos, esta era una batalla en otro nivel.
Gadi no podía soportar más tantos impactos, sus piernas comenzaban a temblar con cada uno, si seguía así terminaría en el suelo. Debió saltar para alejarse lo suficiente. Sus manos y antebrazos estaban llenos de moretones, y jadeaba.
Gai por su parte no sentía cansancio alguno, así que decidió hostigar más a su enemigo. Tan rápido como pudo se acercó arrojando una poderosa patada sobre Gadi, quien apenas logró evitarla. Usando una vez más el remolino de la hoja giró y trató de golpearlo otra vez. Gadi logró bloquear con sus brazos la patada, aunque lo hizo retroceder la fuerza del ninja. Saltó hacia atrás tanto como pudo para ganar distancia.
–Eres fuerte, ninja de mierda, lo admito –gruñó el samurái. Gai intento acercarse pero Gadi usó las lanzas emergentes para detenerlo, sin lograr nada salvo detener su avance–. Toma esto, Estilo de hielo, granizo asesino.
Levantó sus manos para crear pequeños pedazos afilados de granizo en el aire. Cuando tuvo una gran cantidad lista, comenzó a arrojarlos uno tras otro, cual si fuera una lluvia, sobre Gai. El ninja comenzó a moverse a toda velocidad de un lado a otro para poder evitarlos, no obstante eran tantos y algunos tan pequeños que no los podía siquiera ver, de manera que sufrió varios arañazos y pequeños cortes por todo el cuerpo, debió contener el dolor para no perder de vista lo trozos más grandes y peligroso. No duro mucho el ataque del samurái.
–Su fuerza aumento mucho con esta técnica, apenas logré hacerle daño con mi poder actual. Los golpes que le he conectado, han sido contundentes pero no logro más que hacerlo retroceder. No tengo más opción, debo abrir la quinta puerta. Con esta estoy seguro que podré acabar con él –se dijo así mismo Gai.
–¿Qué tanto murmullas, cabeza de hongo? ¿A caso ya te cansaste de saltar como conejo por todos lados? –se burló Gadi–. Vaya, parece que hemos llegado a los -30º estamos más cerca de tu muerte, segur que sientes como tu cuerpo comienza a sufrir el daño por el frio, deberías rendirte y quizás sea condescendiente contigo. Quizás.
Gai cayó una vez más arrodillado, incapaz de levantarse por el frio. Sus dedos comenzaron a ponerse morados, y le costaba tener los ojos abiertos. Todo su cuerpo estaba temblando, aun con cuatro puertas abiertas estaba sucumbiendo al frio.
–Este frio comienza a mermar mi velocidad y fuerza, mientras más descienda más me debilito. Por suerte con la sexta puerta la temperatura mí alrededor aumentará lo suficiente como para que esto no me afecte, aunque sea por un corto periodo de tiempo. Abrir esa puerta directamente es demasiado peligroso –se puso firme y se concentró un momento.
–¿Acaso estas orando a tu dios porque sabes que vas a morir? Que ridículo –¡Estilo de hielo, granizo asesino! –levantó las manos al aire para juntar una gran cantidad de granizo y preparar su siguiente ataque, aun así Gai permanecía inmóvil y con los ojos cerrados–. ¡Muere!
Liberó una vez más la descarga de hielo afilado sobre el ninja. Justo en el último momento, antes que el hielo lo hiriera Gai se movió a una velocidad tal que parecía haber desaparecido. Terminando de pie justo detrás de Gadi, quien ni siquiera pudo verlo. Un brutal puñetazo fue lo que recibió en la espalda, con tal fuerza que lo arrojó por los aires.
Suspendido en el aire, adolorido y desconcertado sobre lo que pasaba, pudo ver una silueta roja aparecer sobre él y la voz de Gai enunciando el gran remolino de la hoja. Una fuerza descomunal impactó en el estómago de Gadi regresándolo al suelo donde se estrelló haciendo temblar el lugar por la fuerza del impacto, derribando todos los arboles cercaos y dejando un enorme cráter en el suelo.
Cuando logró levantarse, luego de escupir una gran cantidad de sangre, pudo ver a su rival de pie frente a él. Emanando de si un aura roja, al igual que su piel, estaba Gai con una seria mirada sobre el samurái.
–¿Cómo es posible que sigas aumentado tu poder, hijo de puta? –cuestionó temblando por el dolor en su cuerpo.
–Esta es una técnica ninja secreta, hecha para proteger a las personas que queremos de gente como tú. Espero que estés listo, porque vas morir, monstruo –Gai se colocó en posición de combate preparando su puño para un gran ataque. Gadi intentó debilitarlo con las ondas gélidas, pero aun una tras otra no lograban doblegar al iracundo ninja.
–¡No me vas a intimidar con tus tonterías, tú no puedes vencerme! –gritó el samurái furioso. Se puso en pose de combate y preparó su espada, la cual se congeló en un instante–. Te mostraré mi técnica más poderosa y te congelaré en un instante.
–Ya lo veremos –desafió el ninja.
Ambos comenzaron a correr con toda su velocidad y fuerza el uno contra el otro. El puño de Gai emano energía que formo la cara de un tigre, mientras que la espada de Gadi se cubrió por completo de hielo al igual que los brazos del samurái.
–¡Tigre matutino! –enunció el ninjas con todas sus fuerzas liberando el ataque.
–¡Espada del rey del hielo! –exclamó Gadi con las misma intensidad liberando su poder en ese ataque.
Una gran explosión fue lo que sucedió en ese momento, con tal fuerza que hizo temblar todo el bosque.
Continuara…
(Ending: Polyamorous – Breaking Benjamin)
