Perdonen la demora.

Saint seiya no me pertenece.


Lo que no se dice.

-¿Que te sucede?-Lithos se dio vuelta y se encontró con Geist. -No te veía como alguien que cante sus penas... -Se acerco a Lithos quien inmediatamente había dejado de cantar en su lengua natal- ¿Estas llorando?

-No...-Lithos miro hacia otro lado, para ocultar las lagrimas que si se habían escapado de sus ojos- No me pasa nada... y no estoy llorando.-informo mientras volvía su atención al bosque, se había ofrecido a montar guardia solo para no tener cerca a Alexei.

-Dicen que la mejor mentira...

-...Es la que tu mismo te crees-Lithos le observo- ¿Alguna vez sentiste ganas de gritar por no mostrarte como eres en realidad?

-En los últimos cuatro años, mucha veces-Geist le sonrió a penas, no era muy dada en lo que consistía a demostrar emociones.- ¿Que te sucede? Puedes hablar tranquila, la gran mayoría esta en el campamento... y tu te estabas demorando dado que ya esta la cena.

-Eres una sacerdotisa y por lo poco que dijiste, eres del norte de Algiedi, por lo tanto estabas cerca de Ampaliak...

-Si me preguntas si saque quien eres por tu apellido...-Geist cerro los ojos- si lo hice.-Abrió los ojos y le miro- ¿Tiene algo que ver con que entonaras esa triste canción?- Milo observaba todo desde la distancia, aunque no entendía de que hablaban las mujeres, era claro que algo tenia triste a la mayor de estas y ese algo tenia que ver con su apellido.

-En parte... Digamos que es un problema que cargo desde hace años...-Lithos cerro los ojos- estoy cansada de no poder dar dos pasos sin tener que mirar sobre mi hombro por miedo.

-No temes a la muerte... Temes a que se sepa quien eres...-Geist le miro fijamente- o temes a la reacción del resto.

-Te juro, que no se a que temo...-admitió la chica en un tono frustrado- eso es lo que peor me tiene... Me siento ridícula al hablar esto con una niña...

-¿Algo es lo causante que dudes -la sacerdotisa guerrera le miro, ignorando que le había llamado "niña"- o es alguien?

-No lo se.-respondió en un tono derrotado- no lo se... Nunca lo supe...-admitio.- Desde que tuvieron la brillante idea de imponerme una vida que chocaba con que llevaba... No se que creer o que ser.

-Las dudas, propias, son más peligrosas que el enemigo que lleva cuchillo.-Lithos dejo libre un suspiro, ante las palabras de la más chica.- regresemos o alguno va a creer que te asesine...- Lithos dejo libre una pequeña risa ante las palabras- si estoy hablando de ojitos turquesa.-Milo se pregunto si la chica se había percatado que la siguió.

-Se llama Milo.-informo Lithos, mientras comenzaban a caminar hacia el campamento- no ojitos turquesa.

-¿Que la tiene conmigo?-pregunto mientras comenzaban a caminar- ¿Tanto por un pequeño "accidente"?-pregunto irónica.

-Pequeño para ti, pero para él fue algo grabe... Casi dejas ciego a su "hermano".

Campamento.

-¿El apellido de Lithos?-Izo miro algo perdido a Milo, mientras Yato le limpiaba las heridas para evitar que se infectaran.-No, que yo sepa... su padre era un capitán y su abuela baronesa nada más.- Dejo libre una queja, al mismo tiempo que el príncipe de Antares le hizo señas de que callara la boca, justo cuando las jóvenes aparecieron. Alexei miro a Milo con ligera duda... ¿Por que el joven preguntaba de la nada por el apellido de la chica? Sus ojos por un segundo se posaron en la sacerdotisa, no le inspiraba confianza y no sabía decir cual era la causa real.

-¿Bueno... que dirección debemos tomar?-Shura miro el cielo aun sentía una molestia en la pierna, pero podía vivir con eso.-Izo el mapa...

-¿Hacía donde quiere ir su alteza?-pregunto la sacerdotisa luego de echar una rápida mirada al cielo.

-Queremos llegar a Antares...-informo Milo, con algo de recelo, pensando muy bien lo que iba a decir.

-Si piensan atravesar el pantano, que es el camino más directo, tenemos que ir hacia en suroeste...

-Antares esta al Oeste.

-Al suroeste no hay tantos esteros y si quieren llegar con monturas... es mejor por el suroeste...-informo la chica.- Si van por el Noroeste... se toparán con las tropas o los caza recompensas...

-¿Por que estas tan segura?-pregunto Saga, mientras miraba con desconfianza a la chica.

-Por el Noroeste hay pueblos que habitan las islas del pantano... Tengan en cuenta que viajamos con un herido-indico a Izo con la cabeza- obviamente, si fuéramos a priorizar su salud...

-Estaríamos cerca de los pueblos...-Cristal lo pensó un poco, él iba a preguntar que tan cerca estaban de los pueblos con respecto a ese sector del pantano- ¿Por el suroeste?

-Solo en las riberas del pantano, hay anacondas en las zonas más frondosas... por lo tanto muy pocos pueblos habitan las escasas islas... -O eso tengo entendido

-¿Que son las anacondas?-pregunto Regulus, ese dato le preocupaba un poco.

-Serpientes gigantes-informo Camus, quien no podía creer lo que escuchaba- ¿Enserio hay de esos bichos?-él solo sabia de su existencia por los libros.

-Son territoriales, así que a los sumo... si no contamos con suerte y nos topamos con una... -Ante la cara de la gran mayoría no pudo evitar embozar una sonrisa- la anaconda no ataca a menos que tenga hambre... y no se arriesga a atacar grandes grupos...

-¿Que tan gigantes?-pregunto Jabu a Camus, quien claramente estaba por optar por el otro camino.

-Son... no se... crecen hasta que mueren-admitio el chico- ¿Como sabes tanto?

-Vengo planeando mi escape desde hace cuatro años...-informo la chica antes de mirar al cielo- solo estaba esperando una señal...-comento distraída... Antes de levantarse y dirigirse a trepar un árbol.

-¿Señal?-Milo miro a Shura e Izo- ¿Todas las sacerdotisas, de su pueblo, son así de raras?

-No. -Informo Shura, antes de servirse de una de las liebres que habían cazado- supongo que tiene sus razones para ser rara...

-Si tu lo dices...-comento Milo, en eso observo un segundo a Lithos quien por alguna razón le esquivaba la vista a Alexei- ¿Y a esta que le pico?-murmuro antes de engullir un trozo de su carne.

Palacio de Acrab, Puerto Tristan, Antares.

Fuera de la zona principal de la ciudad costera, pero no muy alejada de esta, se hallaba un palacio menor. Este era rodeado por un bonito pueblo... El pueblo de Acrab. El emperador de Antares se hallaba mirando hacia los silenciosos jardines del gran palacio. Unos pasos ligeros se hicieron oír, pero no se dio vuelta solo una persona poseía ese andar.

-Calvera.

-Su alteza-la mujer realizo una galante reverencia ante el rey.- ¿Se puede saber cual es la razón por la que me ha llamado?

-Calvera, no hay sirvientes cerca, no es necesario que sigamos con el teatro que montamos cuando hay testigos...-La mujer se acerco y coloco su mano sobre la del rey.- Ya van casi cuatro meses que no veo a Milo...-informo en un susurro- el mensaje de que vienen hacía aquí... me ha llegado... Pero no se por que lugar esta, como esta... en que estado...

-Kardia. No pienses en las desgracias, por que ellas llegan si se las llama.-el hombre abrazo a la mujer y dejo libre un suspiro al sentir el latido de la mujer contra su pecho.- Tranquilo, Kardia, Milo es un joven astuto... digno hijo tuyo... Estará a salvo.-Le tomo del rostro y le hizo alzar la mirada- Además, Yato y Jabu están con él... Tu mismo dijiste que les confiarías tu vida de ser necesario...

-Lo se...-informo el rey en un susurro- tengo que informarte de algo.

-¿De la guerra que se llevara a cabo contra el imperio negro?-pregunto la mujer en un susurro- Kardia, por favor, no participes activamente en ella...

-¿No quieres que vaya a pelear?

-No, no quiero por que temo que te pase algo...

Bosque de Rune, Reino de Elíseos.

Milo se dio vuelta y miro las estrellas, no se podía dormir por más que quisiera. Termino levantándose y sentando luego junto a Saga quien le observo arqueando una ceja. Él no sabía por que, pero algo le decía que Milo quería preguntarle algo y estaba dispuesto a intentar saciar la curiosidad del joven.

Le informaron a Argol que irían a remplazar a Cristal y Shura, por lo tanto se alejaron hacia el lugar donde los dos hombres estaban montando guardia. El general y el rey anteriormente esclavo agradecieron el remplazo y regresaron al campamento.

-¿Que quieres preguntarme Milo?-inquirio Saga sin rodeo alguno, el joven le miro sorprendido no esperaba que el teniente de Cancro se diera cuenta de sus intenciones tan fácilmente.

-Pues... Vi a Geist y Lithos hablando...-Saga le hizo gesto de que continuara.- Geist menciono que sabia quien era Lithos por su apellido...

-Yo tambien sabia quien era Lithos por su apellido...-comento Saga- antes de conocerla personalmente hace unos años... ¿Que hay con eso?

-No me entiendes...-Milo negó con la cabeza.- Algo pasa con el apellido de Lithos, ella le admitió a Geist estar confundida...

-¿Confundida?-En opinión de Saga, lo que la joven menos parecía era confundida.

-Si, dijo algo de que no quiere la vida que le impusieron... Que ella disfrutaba de la vida que tenia, pero no quería la que le habían impuesto.

-Supongo que se refiere a lo de ser militar.-Comento Saga, aunque no entendía muy bien todo el asunto- Tal vez, las aspiraciones de Lithos, cuando era niña, eran otras...-Milo le miro aun seguía resonante algo en su mente.

-Por cierto...-Milo se rasco tras la cabeza, esa era otra cosa que quería hablar con él- ¿Por que siempre buscas lo de fastidiar a Alexei?

-Yo no lo fastidio...-informo el teniente un tanto a la defensiva.

-Si lo haces-el menor dejo libre un suspiro- me di cuenta... como también me di cuenta como miras a Lithos.

-¿Como miro a Lithos?-Saga no pudo evitar dejar libre una risa.- que clase de cosas dices Milo...

-Pues... admito que Lithos es linda.-comento Milo con las mejillas un tanto teñidas de rubor escarlata- pero me di cuenta que tu...

-¿Yo?

-La vez como algo más que una camarada de viaje...-La sonrisa de Saga se esfumo al instante.

-Milo, no digas a nadie lo que estas pensando.-le gruño Saga.- vete al campamento, puedo montar guardia yo solo.

-Pero...-ante la mirada del mayor se dio por resignado y volvió al campamento donde los otros dormían o montaban guardia.

Campamento.

Lithos, Geist, Hyoga, Izo, Jabu, Yato y Regulus dormían, o eso parecía, en el suelo (menos Geist que dormía trepada en la rama de un árbol) mientras los restantes miembros del grupo permanecían despiertos.

-¿Que te sucede?-La pregunta de Alexei, saco de sus cavilaciones internas a Milo quien le miro arqueando una ceja.

-Nada... Solo trataba de pensar un poco... ¿Por que no estas durmiendo?-Alexei como simple respuesta se encogió de hombros.

-Piensas en ella.-Argol señalo con la cabeza el árbol donde la sacerdotisa dormía.

-En parte...-admitio, antes de mirar a Shura.- Shura...-el mayor alzo la vista del fuego y le observo detenidamente- ¿Tu sabes algo de Lithos?-la cara de consternación del mayor le dio a entender que no sabía de que le hablaba.- Geist, parece conocerla...

-Explícate por que no termino de atrapar la idea...-informo Shura, mientras Alexei prestaba más atención al asunto a pesar de no demostrarlo.

-Las escuche hablar... Geist es del norte de Algiedi... y al parecer sabe algo de Lithos con respecto a su apellido...

-Geist pudo haber descubierto cualquier cosa de Lithos con solo estar cerca de Lune-le refuto Alexei- pudo haber escuchado cualquier cosa ahí...

-Dijo que sabe quien es "por su apellido"-informo Milo- lo he estado pensando... y no logro desenredar lo que quiso decir con eso...

-¿Cual es el apellido de Lithos?- Inquirió Shura.

-Crisalis... o algo así...-admitio Milo.

-¿No querrás decir Chrysalis...?-pregunto Shura, Alexei y los otros miraron al rey... El tono de su voz casi dejo escapar una notas de preocupación.

-Si, así es...-como era un apellido extranjero, como que le costaba pronunciarlo un poco- ¿Que sabes de su apellido?

-Nada importante...-comento mientras miraba a la joven durmiente.- Solo que es una de las cinco familias más antiguas... de Ampaliak-hizo una breve pausa antes que bajara un poco su tono de voz- y que casi me arreglan una boda con alguien de ese apellido.-Al oír eso, Milo y Shiva se miraron, pero terminaron ahogando un poco la risa.

-¿Casi te casan con Lithos?-inquirio Dante, mientras miraba a la general dormir a solo unos metros de ellos- Te aseguro, que a mi no me hubiera molestado.

-Pues a mi si-gruño Shura- tenia 15 años y mis padres ya estaban pensando en quien seria mi esposa.

-Lithos es más chica...-Cristal le miro- al parecer, le sacas uno o dos años... Supongo que a ella tampoco le vino en gracia...-Una ligera protesta le hizo mirar hacia el árbol.- Me preocupa que se caiga en sueños...

-A mi no...-aseguro Milo, mientras observaba que Camus se acercaba un poco al árbol- cuidado, es capaz de morderte si la despiertas.

-No seas tonto...-le gruño Camus, mientras intentaba visualizar a la joven entre el en ramaje.

Geist dormía a solo unos metros por encima de Camus, dejo libre otro gruñido en sueños... Al parecer lo de la pesadilla iba enserio, por lo tanto el joven príncipe del norte se arriesgaría en despertarla. Aunque lo que Geist soñaba, no era precisamente un sueño.

Sueño.

Corría por el bosque tras un ciervo blanco de amplia cornamenta, en un momento el animal se detuvo en un claro y se dio vuelta para enfrentarla... Armo el arco, pero se dio cuenta que no era a ella a quien el ciervo intentaba amedrentar. Un lobo de largas patas negras y pelaje rojizo en el lomo se acercaba haciendo garla de sus colmillos. Vio que el ciervo hacia chocar uno de sus cascos contra el suelo, al mismo tiempo que movía su cabeza para amenazar con su cornamenta mientras el lobo rojizo se acercaba un poco más demostrando sus colmillos...

Fin del sueño.

La chica abrió los ojos y se encontró con que Camus le sacudía ligeramente el brazo.

-Estabas moviéndote dormida, puedes caerte.

-Te aseguro, que no es la primera vez que duermo en una rama.-le replico la chica como si nada, algo molesta por que le habían interrumpido el sueño. En eso cayo en una cosa- ¿Trepaste?

-Sí... ¿Puedes bajar?-la joven dejo libre un gruñido antes de dar un salto y caer con gracia en el suelo.- Pudiste romperte una pierna, le reprendió Camus.

-Procura no rompértela tu-comento la joven antes de acercarse al fuego, sacar una de sus dagas y comenzar a hacer dibujos en la tierra. Shura los miro de reojo, antes de sonreír a medias.

-Ciervo. Lobo de Crin. Bosque... ¿Por que las palabras?-algunos miraron los trazos de lineas, ninguno entendía nada y mucho menos le creerían palabras.

-¿Ustedes escriben con kanjis?-inquirio Camus, que al fin pudo bajar del árbol. Geist se lamento no haber visto al soldado, o eso creía ella, intentando bajar del árbol.

-Si, a diferencia de algunos pueblos vecinos... nosotros usamos kanjis.-informo Shura- Hacia tiempo que no veía alguno...-admitio- ¿Por que esas palabras?

-Por nada en especial...-admitio al chica antes de hacer desaparecer los símbolos- solo son cosas que se me pasaron por la cabeza...-miro de reojo a uno de los presentes. Sabia muy bien en que dos países, el ciervo y el lobo de crin eran los animales "favoritos" de la realiza.- El lobo de crin... es visto como el que llama a los espíritus... O eso dice la creencia popular.

-¿La creencia de donde?-inquirio Milo, entornando los ojos podría ser que hubieran palabras escondidas tras esa información.

-De Amapliak.-Lithos dejo libre un gruñido- ya les dije que si van a hablar, no lo hagan tan alto-la joven se dio vuelta y se dispuso a intentar dormir de nuevo.-que ustedes no duerman, no quiere decir que los demás no quieran dormir.

-Gruñona.-soltó Alexei, por alguna razón Lithos no le replico. Milo dejo libre un suspiro y se fue a acostar cerca de los más jóvenes tenia algo de sueño y más le valía dormir mientras aun era de noche.


Sueño/recuerdo.

Él, Milo, caminaba por los corredores secretos del palacio... Tenias unos 12 años, por lo tanto se tomaba ese pequeño atrevimiento. Se dirigía al despacho de su padre, estaba pensando a pedirle a su padre que le salir un poco del palacio. Normalmente lo hacia en su compañía. Escucho unos pasos que se aproximaban, una sonrisa pobló sus labios era posible que no tuviera necesario ir hasta el despacho de su padre.

-¿Milo?-la mujer le miro arqueando una ceja, el menor se quedo helado. ¿Como sabia que se llamaba Milo?-Sera mejor que vuelvas a tus aposentos, tu padre no esta en el palacio.

-Sabe...

-Si, soy amiga de tu padre y una de las cuatro personas que sabe de tu existencia.-la mujer le acarició con cuidado el cabello- vuelve a tu habitación, pequeño, si algo te pasa tu padre morirá de tristeza.

-Es que...-la mujer hizo que el menor se diera vuelta y comenzara a caminar hacia sus aposentos.

-Es que... nada, tu no debes abandonar tus aposentos sin compañía.

-¿Quien eres?

-Me llamo Calvera, soy una vieja amiga de tu padre.-informo la mujer- Soy la consejera de tu padre a lo que el pueblo respecta...

-¿Serias la ministra de interior...?

-Algo así... solo que nadie debe saber que cubro ese cargo.-informo la mujer con una risita- a los más cercanos, tu padre los esconde.

-Mi padre no suele mencionarte.

-El secreto mejor guardado, es el que no se dice-informo mujer- y el más creíble el que tu mismo te crees.


Calvera le caía bien, más aun le cayo mejor cuando se dio cuenta que la mujer tenia buen ojo para las armas. Ella le demostró la suya, cuando la vio, Milo sintió el impulso de ir por su espada por miedo de que ella quisiera matarlo. La mujer dejo la daga en la mesa y la hizo deslizarse hacia Milo.

-Manejar una espada, es un arte, pero las dagas... es un don.-Milo tomo la daga y vio que tenia un dragón en la empuñadura.- tu padre me regalo el juego de dagas de la que viene esa.

-¿Por que dices que es un don...?-la mujer puso un dedo sobre los labios de Milo.

-Eso no se dice.-le informo guiñando un ojo- Hay muchas cosas que no deben decirse, por ejemplo con que arma te sientes más cómodo...

-¿Por que no se dice?

-Los talentos y las armas predilectas, pueden transformarse en tus peores enemigos en manos del enemigo.-la mujer, claramente de la misma edad que su padre, le dedico una calma mirada.- Puede que el enemigo use tus ventajas en tu contra... lo mismo que tus debilidades...

-¿Y como es eso?

-Convertir tus fortalezas, en tus debilidades... suelen ser los mayores placeres de los rivales.-el niño la miraba atentamente- Tenlo presente cuando tengas que gobernar el imperio.

-Lo tendré-Aunque su mente infantil no deseaba pensar en esa carga que llevaría cuando fuera adulto.

-¿Que hacías por los corredores secretos?-pregunto la mujer mientras caminaba por la sala de estar.

-Quería salir un poco...

-Esta por llover, creo que eso no sera posible-informo mientras tomaba asiento y miraba al menor con ternura- ven...-le indico un lugar a su lado, Milo con recelo se acerco- no voy a morderte... Soy una de las personas que deben cuidarte.

-¿Como sabias de este lugar?

-Fui yo quien sugirió el ala Oeste... -comento la mujer en un tono sereno, mientras Milo se sentaba a su lado- Hay bonitos jardines, a los que solo se pueden acceder desde tus aposentos.

-Si, lo se...

-Te aburres.

-Algo...-admitio el menor.

-No es necesario salir de las cuatro paredes para tener aventuras-informo la mujer mientras le sonreía con ternura- Mi maestra, cuando no podíamos entrenar, nos contaba relatos de las aventuras que había tenido... Ella y los otros... Vivíamos sus aventuras a través de nuestras mentes...

-¿Maestra?-el chico le miro curioso, no sabia que las mujeres estudiaran.

-Yo no soy Antica, son Algieda...-informo la mujer con una sonrisa- allí las mujeres somos tan buenas esgrimistas como los hombres... Las sacerdotisas, y sacerdotes, cuidan de los príncipes volviéndose las mejores guerreras del reino.

-Increíble... ¿Como sabes tanto?-la mujer dejo libre una risa- ¿Que pasa?

-Fui una...-admitio con una tierna sonrisa- me llamaban "Daga dragón"-la sorpresa apareció en los bellos ojos turquesas del joven- Un día... conocí a un joven apuesto, el embajador de tu padre en Algiedi, y como ya podía casarme a pesar de ser sacerdotisa... Acepte su propuesta... me case con él y vine a Antares...

-¿Tuviste aventuras?

-Muchas.

-¿Me las cuentas?-pregunto el niño, entusiasta de escuchar las historias de la antaño sacerdotisa. Cuando el sol hubiera caído y la noche ya estaría dominando el día. El emperador encontraría a su hijo durmiendo profundamente en brazos de su amiga.

Fin del sueño.

Milo seguía dormido, pero ahora no soñaba, solo recordaba a esa mujer que cumplía con el rol de la madre que le faltaba en las escasas ocasiones que se veían. La ex sacerdotisa había enviudado, cuando el tenia cinco años, pero por su amistad con él emperador había impedido que regresara a su reino natal... Ahora era los ojos y oídos del emperador... Era la opinión que más importaba, dado que la mujer estaba siempre en contacto con el pueblo y solía confirmar o negar lo que los otros consejeros le decían.

Milo sabia que entre su padre y ella tal vez había algo más que una amistad, pero prefería no meterse en ello. Como bien le habían dicho, has cosas que no se dicen... Dado que solo se saben.

Continuara


Nota:

Acrab es una estrella de Escorpio.


Chrysocyon brachyurus, llamado comúnmente aguará guazú (del guaraní aguará guazú, 'zorro grande') o lobo de crin.

Es un cánido autóctono de las regiones de espesuras y pastizales del Chaco de la Argentina y Paraguay. El aguará guazú es corpulento en comparación con otros cánidos silvestres, una impresión reforzada por la densidad de su pelaje y la distintiva melena de crines alrededor del pelaje es largo y tupido, de color anaranjado rojizo, más largo en la región del cuello, con el vientre más claro. Presenta marcas negras en el hocico, las extremidades y a lo largo de la espina dorsal, así como otras blancas en la garganta, el interior de las orejas y ocasionalmente en el extremo de la cola. Es el mayor de los cánidos de América del los 107 cm de altura a la cruz, y hasta los 125 cm de longitud, a los que hay que sumar unos 45 cm de cola. Puede alcanzar los 34 kg de peso. La estructura del cuerpo se asemeja a la de un zorro, aunque las patas largas le dan un aire desgarbado muy el mayor de los cánidos de América del Sur. Es inofensivo para el hombre y el ganado.