Nada me pertenece, sin ánimo de lucro, esto es solo por mera diversión.

Advertencias: Posibles spoiler, serán una serie de drabbles sin conexión entre si o tal vez si, no lo sé, podrá haber slash en algunas, en otras tal vez femslash posibles OCC, cambios en algunos acontecimientos, frases incoherente y sin sentido, otras cosas. Disculpen las faltas de ortografía.

Personajes: Morgana, Gwen, Arthur, mencion de Merlín, ligerísimo Gwen/Morgana, Arthur/Gwen, ligerisisisimo Merlin/Morgana

Baile

A los trece años de edad Morgana no sabía bailar y eso la inquietaba un poco, pues no deseaba decepcionar al rey Uther que presumía de sus supuestas habilidades, se arrepentía (en realidad no) de haber faltado a las dichosas clases; necesitaba urgentemente que alguien le ayudara a practicar, más bien le enseñara, pensó en pedirle ayuda al tonto de Arthur, pero mejor no, sabía que si lo hacía nunca la dejaría de molestar, decidió pedírselo al rey, aunque seguramente la castigaría, pensó en el médico, pero seguro estaría muy ocupado atendiendo el repentino sarpullido que le salió a Arthur (una de las razones de haber faltado a esas tontas, pero necesitadas clases), se le estaban acabando las opciones, tal vez lo mejor sería decir que estaba enferma o que tuvo una terrible pesadilla que le dio un terrible dolor de cabeza, que no era totalmente una mentira. Estaba perdida en sus pensamientos cuando la sorprendió el toque de la puerta, era Gwen quien lucía preocupada, Gwen le pregunto si se encontraba bien, ella le dijo que no sabía bailar, a lo que Gwen cuestiono sobre sus clases que le habían impartido en la semana

-se supone que así debió de ser, pero me aburría y mejor emplee mi tiempo en cosas más interesantes como las hierbas de Gaius.- termino de decir en un susurro soltando una risita

-lady Morgana, si desea yo le puedo enseñar, no se mucho, solo lo que he visto cuando me ha tocado servir en otras fiestas, he visto como bailan y de eso recuerdo algo.

-enserio Gwen, eres mi salvadora, te lo voy a recompensar ya verás que sí.

Gwen comenzó a describirle como eran los bailes que había visto, como la dama era agarrado por el caballero, como era que la guiaba; Morgana le dijo necesitaba verlo y recordó como Gwen veía a Arthur, había algo que le molestaba sobre el asunto pero tenía que pagarle a Gwen de alguna manera, por eso la jalo hacia la habitación del susodicho, entro sin tocar, el estaba cubierto con vendas, recordó las hierbas que había puesto sobre su cama y se aguanto la risa, se veía completamente hilarante, noto que Gwen a pesar de estar sonrojada también se estaba aguantado la risa; Arthur ya iba a empezar a reclamar pero Morgana no se lo permito.

-Arthur, Yo no creo que sepas bailar, pero Gwen dice que has de saber, así que, vamos toma a Gwen y muéstrame tus habilidades.

Tanto Arthur como Gwen se sonrojaron, el empezó a decir que si sabia bailar, pero no le tenía que demostrar nada, Gwen se decepciono, a Morgana le molesto la actitud de Arthur y como indirectamente había despreciado a Gwen

-Oh ya veo, no sabes bailar, no te preocupes ahora voy con el rey para decirle que te den una clases rápidas antes del baile de mañana, seguro te castigara un poco pero no importa.-Se dio la vuelta en dirección a la puerta.

-espera- gruño mientras se dirigía a Gwen para tomarla y empezar a bailar, estuvieron un buen rato dando vueltas en la habitación, ambos perdidos en el otro, Morgana se estaba incomodando.

-bueno, Gwen ya veo que tenias razón, vamos.-Dijo jalando hacia su habitación, separándola bruscamente de Arthur, quien empezó a gritar pero Morgana no le prestó la mínima atención. Ya en su habitación, tomo a Gwen como había visto que Arthur hiciera y empezó a dar vueltas con ella, Gwen se sentía extraña, pero recordó que era Morgana quien debía ser la dama, y como la guiaba parecía el caballero, se separo de Morgana y tomo el lugar del hombre y la empezó a guiar, bailaron así mucho tiempo.

La noche del baile Morgana bailo con muchos caballeros, incluidos Uther y Arthur, todos la elogiaban por lo bien que bailaba, pero ningún caballero se comparaba con Gwen.

Hasta que conoció a Merlín, pero con él era diferente la música y por supuesto el baile.