Capítulo XXIX


En la sala, Fugaku dejó su sacó y esperó a que sus cercanos se sentaran. No consideraba que tener esa conversación en privado sería buena idea; el hecho de una inminente guerra no era algo que se debiera ocultar de todos los Tengu.

Mikoto mandó a servir el té y esperaron a que todos estuvieran acomodados; no tardaron mucho para iniciar. Itachi y Shisui se les unieron un poco después. El Rīdā no se anduvo por las ramas y explicó la situación o lo que sabían hasta ese momento, a los miembros del clan.

–... Sabemos que se han organizado, eso es lo más relevante. Era tranquilo e incluso un poco divertido cazarlos; pero teniendo lideres eso cambia mucho las cosas; por si fuera poco no podemos obviar que si son los kitsune renegados, no son unos novatos, son guerreros, buenos guerreros que pueden hacer mucho daño.

Los murmullos del intercambio de puntos de vista se escucharon y solo las detuvo que Obito entró a avisar.

–Tío Fugaku, hay un mensajero que quiere verte.

–¿De dónde?

–Viene del clan Tanuki.

Obito cedió el paso a un pequeño tanuki que se quitó el sombrero y entregó una hoja de árbol al Ō-Tengu.

Fugaku la recibió y en cuanto estuvo en su mano la hoja se volvió un pergamino que el Rīdā leyó. La nota era escueta, pero muy precisa:

Confirmación de líderes kitsunes con los rebeldes y un plan centralizado para atacar varias ciudades. No se confirmó, pero se sabe de un aliado muy poderoso, un antiguo Dios o Gran Yôkai.

Fugaku terminó de leer el mensaje y consideró compartirlo con los de su clan, y decidió que era lo mejor.

De nuevo hubo observaciones; sin embargo fue Itachi el que lo dijo en voz alta.

–Revisaré lo antiguos pergaminos; en este instante no creo saber de qué Dios o Demonio hablan, de hecho ¿existe alguno?

Los mayores se miraron entre si y negaron.

–No sabemos de ninguno... si lo hay, mis padres debieron escribir algo de ello. opinó Fugaku.

Shisui meditó un poco y pareció recordar algo, más deseaba primero comentarlo con Itachi y ponerse de acuerdo en si compartirían la información, pues si su sospecha era correcta; al clan no le agradaría el resultado.

La reunión se disolvió y Fugaku llamó a su despacho a su hijo y yerno, quienes lo siguieron con discreción.

Shisui estaba por entrar cuando se detuvo...

–Itachi adelántate y dile a tu padre que no tardo, pero debo traer algo de nuestro estudio.

–Si...

Itachi realizó lo que su prometido le pidió y entró con Fugaku.

–¿Qué opinan?.. ¿Dónde está Shisui?

–Viene en un minutos y será mejor que esperemos, pues creo que él tiene alguna respuesta o... todas.

–Ya veo.

–Él se dedica a estudiar los pergaminos del abuelo Madara.

–Oh... ya veo,... Mi papá se encontraba algo obsesionado por los antiguos.

La puerta fue abierta y Shisui entró con tres rollos de pergaminos. En su rostro se notaba la preocupación y para padre e hijo fue revelador.

–Sabes quién es o puede ser... –aseguró Itachi.

–Madara-sama relata de una Ō-Tengu que llegó a ser una poderos Dai-Yôkai, pero que cayó en la avaricia y el apetito voraz...

Fugaku e Itachi se vieron y casi se golpearon al saber por fin la respuesta, sin embargo tampoco era posible ¿o sí?

–¡¿No estarás hablando de...?! –mencionaba Fugaku incrédulo.

–Ella... –acotó Itachi.

Shisui extendió los pergaminos y señaló las anotaciones del Uchiha.

–Leí los tres y en ninguno señala lugar u hora de la muerte de ella.

Itachi ratificó y mencionó:

–Ni en los del abuelo Hashirama y eso que la menciona también.

Fugaku se dejó caer en la silla de su escritorio y bufó...

–Oh por Enma-sama, espero que no sea ella.

–Con los contrarios organizados yo consideré en unirnos también y buscar un General. –aseveró Itachi.

–Igualmente lo creí necesario. –completó Fugaku.

Shisui casi rodó los ojos al ver las reacciones de ese par, así que decidió intervenir y decir lo que ese dúo no podía.

–El General Perro para dirigirlos, como en tiempos antiguos...

Los Uchiha no agregaron nada, pero Shisui supo que ese fue el pensamiento de ambos.

–Enviaré un mensajero con Minato, aun no debe haber llegado a la montaña o apenas lo hizo, que nos espere ahí. –terminó Fugaku.

–Te sientes muy seguro e que Sesshōmaru-sama los recibirá. –dijo Itachi.

Shisui optó por no intervenir en esa conversación, él ya había hecho lo propio llevando la información.

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Rasa se asomó en la cuna y vio a su pequeña durmiendo. Nagato desde el dintel de la puerta vio a su compañero y esperó a que este besara a su hija. Luego los dos se dirigieron a su cuarto.

Nagato se comenzó a desabotonar la camisa y Rasa colocó sobre los hombros de este masajeándolo.

–No quiero creer que esto sea un peligro extremo..., sin embargo...

–Lo sé, cariño, debes estar preocupado. Yo lo estoy y solo te lo puedo decir a ti. –confesó Rasa.

El de rinnegan sintió el calor que emanaba el cuerpo de su esposo y se recargó en él, deseando fundirse con este.

Rasa lo sostuvo apretado contra su pecho y en un punto sus manos bajaron por el pecho de Nagato, quien gimió satisfecho de los mimos. Las prendas fueron retiradas lentamente; ambos llegaron hasta la cama y se recostaron besándose y pasando las manos por el cuerpo contrario, el ambiente se caldeó y Rasa pasó de las caricias a los besos sobre la piel y a chupar en algunas partes; los gemidos de su pareja iban en aumento y eso lo tenía al borde; más se tranquilizó para preparar con parsimonia a Nagato.

Los dedos se movieron hábilmente dentro de ese canal conocido y a petición del Akatsuki se apresuró a llenarlo. Los movimientos fueron acordes al sentimiento de unión de la pareja y el abrazo de cuerpos y almas se dio con plenitud.

Los dos eran guerreros y por ello sabían que la posibilidad de una guerra era muy alta; por eso deseaban pasar cada momento juntos, como pareja y como padres.

Rasa estaba quedándose dormido cuando escuchó que lo llamaban, estuvo a punto de ignorar la llamada, no obstante con los tiempos que corrían debía atender y lo hizo... Al siguiente día, irían a ver al Inugami, era lo más lógico.

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Los rumores y voces despertaron al rubio were. Sasuke a su lado aun dormía. Naruto se removió y puso atención a ver si comprendía porque el alboroto. ¿Sería hora de la cena ya? Se preguntó Naruto, aunque se dijo que era temprano y él no tenía mucha hambre.

Una voz se escuchó fuera de su puerta...

Bocchan... bocchan ¿saldrá o se quedará?

–¿Shikamaru?

–Si.

–Espera, ahora salgo y dime Naruto ya te lo he dicho.

Sasuke se despertó con la conversación y vio al conejitos abrir.

El kitsune de coleta vio al rubio abrir y explicó...

–Las tropas saldrán en poco tiempo...

–¡¿Salir?! ¡¿A dónde?!

–Pues avisó el bocchan InuYasha, Sesshōmaru-sama nos quiere patrullando la ciudad para buscar los rebeldes responsables de los recientes ataques.

–¿Fueron aquí?

–Si en el Oeste.

–Con razón.

–Si, al aparecer hubo más.

–Ya veo. Definitivamente quiero ir... ¿Sasuke...?

El Tengu ya estaba en pie y colocándose la espada para salir. Naruto sonrió zorrunamente y le dijo a Shikamaru:

–Ya salimos, me pondré mi armadura.

–No tarde. Porque ya casi todos están en el patio de armas. –advirtió Shikamaru.

Naruto se apresuró y el pelinegro lo ayudó...

–Tranquilo Naruto, salgamos y te abrocho el peto en el camino.

–Si.

El dúo salió al pasillo rumbo a donde ya se reunían todos. Al arribar, InuYasha se asombró de que Naruto fuera, pero le permitió ir y es que estando con Sasuke se apoyarían mutuamente.

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Kiba correteaba con Akamaru, perseguían a los pequeños de la manada, para hacerlos reír. Fue Tenten quien lo llamó...

–Kiba, saldremos, te llama tu capitán.

–¿Por qué?

–Saldremos. Vamos.

La were oso se colocó las armas y se reunió con su capitana Rin, con ellas iban las otras were y la sensei Kurenai que pidió permiso para formar parte de las tropas guerreras.

Kiba corrió con su grupo y anunció:

–¡Llegamos Capitán!

Royakan palmeó la cabeza de Kiba y la de Akamaru.

–Bien chicos, estamos listos.

El gran lobo escupió dos jaurías de lobos y Akamaru ladró feliz de ver más compañía.

Con el batallón de Kohaku; Neji era jalado por un Lee más hiperactivo que de costumbre. El were-liebre caminó y es que su fas no lo delataba, pero se encontraba muy emocionado por salir de cacería y por supuesto no ser la presa.

Lee corrió hasta sus padres para despedirse.

–¡Ya salimos!

Takeshi acomodó la armadura de Lee y los tranquilizó:

–Aun no hijo, pero recuerda no te alejas de tu compañero de armas.

–Si padre.

–Es Neji... –mencionaba Kuro.

–No, papá..., Gaara va con nosotros y quiere ser mi compañero.

–¿Y Neji? –preguntó Takeshi.

Kuro y Takeshi se voltearon para pedirle a Kohaku que le colocara otro compañero al were-liebre, más...

Ginta se alejó discretamente de su hermano y llegó con Neji que se formaba ya en su lugar.

–Neji-san... ¿puedo ir con usted?

El were-liebre volteó a ver al tímido Ginta y respondió:

–No podría ser de otro modo.

Ginta arqueó una ceja al no comprender mucho, pero se dijo que eso sonaba como una respuesta afirmativa para él.

Takeshi vio salir al Lord y supo que esa ocasión era muy seria por lo que le susurró a su hijo...

–Me alegra que todos lleven un colaborador en el que puedan confiar. No se separen de este y siempre al pendiente de las órdenes.

Al mandato de Sesshōmaru las tropas salieron del castillo y rumbo a la ciudad; en esta se dividieron de acuerdo a las indicaciones.

Neji y Ginta caminaban posteriormente de Kohaku; detrás de ellos Gaara, llevaba en su arena a Lee que revisaba el río. A ese grupo les tocó peinar la zona de las corrientes de agua y puentes que cruzaban este. Algunos Kappas visitaban el lugar para revisarlo, más igualmente se encontraban al cien por ciento dedicados a su zona y dejaron los de la línea oeste sin atención.

Neji sintió que sus instintos de liebre se activaban, ese natural sentido del peligro al ser observado por un depredador. Y le susurró a Ginta:

—Nos acechan...

El yôkai lobo oteó el aire y gruñó.

—Sí, huele a podredumbre. Reconozco el hedor...

—El capitán Kohaku ya lo habrá notado.

Y lo aseguró el were, porque su grupo ya regresaba y se colocaban en posición, rodeando el lugar —debajo del puente — de donde provenía el olor y ya se notaban varias presencias.

Gaara y Lee no bajaron de la nube del primero, esperando cuando Kohaku avanzó con su Hiraikotsu en las manos. No tuvo que caminar mucho, pues los responsables ya salían de entre el moho y algas que se habían acumulado en esa orilla del río.

Los restos putrefactos de cadáveres que alguna vez fueron humanos, se arrastraron abriendo sus fauces de las que emanaban miasma negro...

—Fantasmas voraces de humanos muertos por una maldición. No permitan que los toquen, contagian la muerte y de ahí a ser su alimento, no queda mucho. –concluyó Kohaku la presentación. — Gaara-kun ¿puedes colocar una barrera de arena? no los detendrá por mucho tiempo, pero será el suficiente para que se reúnan y sepamos contra que cantidad combatimos.

El tanuki obedeció y arremolinó arena, al mismo tiempo Lee bajó de un salto, para estar con los demás en tierra.

Todos se prepararon para combatir en cuanto los seres lograron pasar por entre la pared que los separaba de su alimento.

Gaara colocó escudos individuales en cada uno de sus compañeros y eso fue una muestra de que tan poderoso era el futuro Señor de los Tanukis.

La fuerza de las espadas y golpes protegidos por sus armaduras iban contundentes, desintegrando cadáveres que dejaban atrás una nube de miasma que era alejada por las ráfagas del Hiraikotsu de Kohaku.

La escaramuza no duró ni diez minutos, no obstante el grupo supo qué todo eso fue solo una distracción.

—Colocaré un sello del clan para que este lugar ya no pueda ser usado para hacer fosos de maldad. Sigan la vigilancia, mas creo que esto fue todo por esta noche. –aseveró Kohaku.

—Capitán Kohaku, Sesshōmaru-sama no estará contento.

—No, no lo estará, pues estas distracciones significan un problema mayor que afrontaremos después.

Los soldados estuvieron de acuerdo en lo que decía su Capitán y eso los puso algo nerviosos a todos, más continuaron con lo exigido por su líder y siguieron con su recorrido, a pesar de que estaban casi seguros de que ya no encontrarían nada.

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El motivo de que su tropa fuera la de menos miembros era muy sencillo; con él iba el Kyūbi no Yoko y su inseparable compañero Tengu, además de un par de were lobos. Por eso Takeshi comandaba ese pequeño grupo, pues era el capitán con más experiencia y donde liderazgo y su gente les fue cedida la parte central de la ciudad, que recorrieron palmo a palmo. Se reunieron en la zona de restaurantes.

—¡No hay nada ttebayo!

Sasuke bajó y se unió al rubio.

—Ni por aire, no se ve nada fuera de lo normal.

Takeshi se cruzó de brazos y gruñó desenvainando su Claymore.

–No era la hora...

Sus soldados lo miraron con incredulidad, pero prefirieron imitarlo y sacar también sus armas. Segundos más tarde se dieron cuenta de lo que hablaba el Capitán Inu al escuchar...

Konbanwa*

No fue una voz espectral la que lo dijo..., si no varias y rodeando al grupo de guerreros. Los Nopperabo** mostraban sus rostros con los orificios oscuros, aun con esa sonrisa tétrica, adornando estos.

Los movimiento de los atacantes se coordinaron, agrediendo a los guerreros que los recibieron con su armas por delante y dispuestos a hacer pedazos esos incordios. A pesar del número de Nopperabo, fueron reducidos en pocos minutos y para desilusión de los del Ichizoku Inu el combate concluyo con su aplastante victoria. Takeshi bufó y regresó su Claymore a su espalda.

–Regresemos, Sesshōmaru-sama ya debe haberse dado cuento igualmente.

–¿De qué Capitán Takeshi? –preguntó Naruto.

–La organización real se está llevando a cabo en otro lugar y estos tontos solo fueron peones descartables.

Sasuke vio al rubio y viceversa, ambos pensando en que sus padres del mismo modo debían saber algo de eso.

El grupo regresó hasta el lugar de reunión y vieron que Sesshōmaru y los demás ya estaban ahí. Al Inugami no se le notaba, sin embargo creían que seguía molesto.

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Los autos fueron subiendo por la ladera y el Rīdā Kitsune dejó salir un suspiro de alivio.

–De verdad es que este viaje me ha parecido excesivamente largo.

–Es culpa de ese ataque. Tranquilo ya falta poco y podremos descansar. –aseguró Kushina.

Estuvieron un poco de tiempo en el hostal, sin embargo no fue suficiente para ellos, además de no saber nada sobre Naruto acrecentaba su molestia.

–Espero que no haya problemas con Sesshōmaru, ahora que vendrán los otros. –sugirió Minato.

–Esperemos que no, pues el asunto no se puede dilatar en tratar. –opinó Jiraiya.

Las limusinas comenzaron por fin la subida de la montaña.

...


*Buenas noches.

**Este es un fantasma sin rostro, que se le encuentra caminando por las calle oscuras con la cara hacia abajo... si le saludas "konbanwa" (buenas noches), se da la vuelta... y puedes ver que la persona no tiene ojos, boca, ni nariz, por eso cuídate cuando caminas solo en la calle y encuentras a alguien caminando con cara para bajo... no le saludes.

...


Muchísimas gracias. Noona-kane, Chiharu: Jajaja sip ese Itachi es un pillo ;)