Hola #3o Perdón por actualizar hasta hoy, tuve que salir el fin de semana, pero aquí esta el cap.
Mundo Naruto
29-Odio es igual a dolor
-Tobi… ¿Falta mucho?
-Si
-¡Ahh!
Me iba a volver loca. Estaba cansada, muy cansada. A pesar de que solo había transcurrido cerca de una hora, caminar demasiado no era algo que me agradase demasiado, y menos estando con alguien tan irritante como él…
La aldea en donde Akatsuki se escondía era Tanigakure, una pequeña aldea oculta en el país de los ríos. Estaba al sur oeste del país del Fuego y no muy lejos de donde se encontraba Konoha. Se podría decir que se encontraba rodeada por Konohagakure, Sunagakure y Amegakure.
Creo que a Rah y a Deidara no les irá tan bien, ya que ellos tendrían que viajar más lejos… Al igual que Konan y Murasaki quienes además tenían que cruzar mar.
Hasta eso, tuve mucha suerte ya que Konoha estaba bastante cerca. Lo malo seguía siendo que no me sentía segura para nada. Esto era demasiado sospechoso para mi comprensión.
-Tobi… ¿Con que intención haces esto?
-¿De que hablas Miro-chan?
-Vamos… deja esa voz tan molesta –Dije poniendo una mano en mi cabeza
-Bueno ya… -Dijo al fin seriamente -¿A que te refieres?
-No soy tan tonta –Le dije mirándolo fijamente –Debe haber una razón por la cual se te ocurrió que tu y yo viniéramos solos a Konoha
-Tal vez si…
-¿Y se puede saber cual es?
-Tal vez sea…
Tobi se detuvo y se quedo frente a mí. Lo mire. El silencio se hizo algo incomodo. ¿Acaso tan importante era lo que quería decirme? ¿O sería acaso que pensaba matarme en ese mismo instante? ¿Era una trampa? ¿Lo había descubierto todo? Ó acaso… ¿Sería que quería contarme algo importante? ¿Algún tipo de confesión? ¿Acaso me contaría sus planes? ¿Me mostraría su cara? ¿Acaso ya confiaba lo suficiente en mí?
-¿Qué…?
Antes de que pudiese terminar la oración, él puso su mano en mi pecho y lo apretó con fuerza
(…)
-¡Idiota! –Grite al tiempo que intentaba golpearle la cara. Sin embargo, en ese momento desapareció rápidamente.
-¿¡Pero que mierda crees que haces?! –Grite molesta al ver que había retrocedido un par de metros
-Oh, lo siento –Respondió como si nada –Solo quería comprobar…
-¿¡Comprobar que?!
-Ya sabes, los rumores
-¿Eh? –Pregunte bajando mi tono de voz -¿De que rumores hablas?
-Que eres plana
(…)
-Tsk –Susurre para mi misma y seguí caminando –No vuelvas a hacerlo
-No te preocupes –Me dijo en un tono que me pareció burlón –Ya comprobé todo
Me detuve un segundo y lo mire bastante molesta. Esto se estaba volviendo algo personal…
-Que éste plana no quiere decir que no pueda partirte la cara…
-Oh, pero… ¿No te has dado cuenta? Las que tienen pechos más grandes, son más fuertes
Intente ignorar eso, sabía que solo quería hacerme enojar y no debía darle el gusto. Solo quería que le gritara o algo, o que me sintiera mal conmigo misma, o solo quería divertirse un poco. Cualquiera que fuese la razón, debía ignorarlo.
Aunque, por un momento no pude evitar pensar que tenía razón. Tsunade tenía pechos muy grandes, y ella era fuerte. También la Mizukage, Murasaki y Hinata. ¿Sería verdad? Las de pechos grandes eran fuertes…
-Aunque, Sakura esta plana y es fuerte…
Una vez que pensé en eso y en que solo se trataba de un estereotipo inventado por él, en un intento de hacerme ver mal, me calme. Hasta ese momento, no me había preocupado mucho sobre mi aspecto general y en mi físico. Si bien, era una persona delgada y que solía arreglarse, no tenía un cuerpo maduro. De hecho, me sentía algo mal ya que era demasiado obvio que era la mas joven en la organización.
Sin embargo, Akane se veía menor de lo que era y aun así era linda. Es más, eso le daba cierto beneficio a su forma misteriosa. ¿Sería que podría llegar a ser como la vampira?
-¿En que tanto piensas? –Me preguntó la paleta interrumpiendo mis pensamientos
-Nada –Respondí en tono cansado -¿Falta mucho?
-Si
Pensé un poco. Era la tercera vez que preguntaba eso y seguía respondiéndome lo mismo. ¿Acaso si quiera estábamos en la dirección correcta? ¿Y si era verdad que quería tendernos una trampa?
-No actúes así –Me dijo rascándose la cabeza –No tienes que preocuparte, ni que te fuera a hacer algo
-No puedo tranquilizarme –Dijo bajando la mirada -¿Qué se supone que haga en Konoha?
-Solo gánate la confianza de Tsunade
-¿Y que hay de ti?
-Yo solo te vigilaré, no puedo dejar que ellos me descubran aun. Sería algo muy estúpido
Abrí grandes mis ojos. ¿Quería que yo sola lo hiciera todo? Demonios. Esto iba a ser peor de lo que imagine. Aunque comencé a comprender: Me estaba probando. Era obvio que sospechaba demasiado de mí y quería ver que tan desesperada estaba
Pero, ¿Y los demás? ¿Acaso también los estaba probando? Podía ser, después de todo, a los que más sabían (en este caso, a María, Rah, Yami y a mí) nos había mandado con quienes podían vigilarnos mejor o distraernos más de nuestro objetivo: Obtener información
-Es verdad –Pensé –María no se lleva nada bien con Zetsu, y cuando esta cerca de él su ira puede llegar a descontrolarse. Y mandaron a Rah con Deidara, la UNICA persona en este mundo que podía hacerlo perder su tranquilo y bien manejado control.
Era cierto, eso estaba planeado mejor de lo que habíamos creído
-Y Yami y yo… vamos con Pain y Tobi…
-Mierda –Susurre para mi misma
-¿Qué te pasa? –Me pregunto Obito
-Se aprovecharon… ¡Dios! ¿Cómo no me di cuenta antes? De haberlo notado, lo habría impedido.
-Nada –Respondí mordiéndome el labio
-Chicos, más vale que se den cuenta… No hagan nada demasiado obvio o sospechoso
Solo podía confiar en que el resto lo notaría. Solo eso: Confiar en mis amigos.
Seguimos caminando otro rato en silencio, en el cual mi angustia aumentaba cada vez más de nivel. ¿Qué era lo que iba a hacer? Era ese sentimiento extraño, como una fuerte opresión en el pecho que se elevaba a la garganta y que causaba que mi cabeza diera vueltas a la vez que trataba de asimilar un dolor en todo el cuerpo.
Una sensación que me recordaba la muerte.
Nunca había estado muerta, pero desde pequeña tuve esa sensación cuando sabía que algo malo iba o podría pasar. Un sexto instinto tal vez, o simplemente una naturaleza de protección a uno mismo.
Fuese lo que fuese, esperaba que pronto terminara. Tanto pensaba en eso, que no me di cuenta de lo que pasaba a mí alrededor y mucho menos me fijaba en lo que hacía Tobi.
-¡Miro-chan! –Grito al tiempo que sujetaba mi cabeza con fuerza y me tiraba al suelo, justo detrás de una roca. Mi cabeza se hundió en la tierra y quede completamente inmóvil.
Tobi miro a un lado y a otro, como si se tratase de un marinero buscando alguna isla. Al final, quito su mano de mi cabeza y se levantó como si nada hubiese pasado.
-Oh, creí que era alguien –Dijo en tonó infantil –Debió ser un animalito
Intente levantarme, pero estaba demasiado adolorida como para hacerlo. Ni siquiera quería sacar mi cabeza de la tierra y darme cuenta de lo mucho que mi pelo estaba desarreglado, lleno de pasto y suciedad. Sin contar, claro esta, que probablemente ya me había dejado la cara completamente arruinada.
-Oye, Miroshi –Dijo con su verdadera voz –Este no es momento de dormir, todavía falta mucho para llegar a Konoha
-Maldito… -Susurré para mi misma, al tiempo que mi nivel de agresividad aumentaba al mil por hora
Después de otros veinte minutos, aun seguía revisando mi pelo oscuro, tratando de asegurarme de que no hubiera nada horrible en él.
Me distraje haciendo eso, y para cuando me di cuenta, Tobi no estaba frente a mí.
-¿Eh? ¿Tobi? –Me gire hacia todos lados -¡Tobi!
De repente escuche algo extraño aproximarse. El suelo se movía, claramente como si se tratase de un terremoto. Mire hacia todos lados intentando descubrir que se trataba, pero no salía nada de ninguna parte.
De la nada Tobi se apareció corriendo y detrás de el toda una manada de jabalíes enormes. Mis ojos se llenaron de miedo al verlos (le tengo miedo a muchos animales .w.)
-¡Miro-chan! –Grito Tobi al tiempo que se subía a un árbol -¡Corre!
Seguí su consejo y de inmediato corrí con toda la prisa y rapidez que me fue posible. Intente subir a un árbol como el, pero el suelo se movía demasiado como para que pudiera intentarlo sin caerme. Además, seguía demasiado adolorida como para moverme con facilidad.
Esta vez, había algo seguro: O yo moría aplastada, o Tobi moría ahorcado por mí más tarde.
Me iba a desmayar en cualquier momento. Tenía cortadas, raspones, golpes y heridas en todo el cuerpo. Ni siquiera tenía fuerza suficiente como para golpear a Tobi.
-¿Falta mucho? –Me resigné a preguntar
-No, ya casi llegamos
Al fin. Lo único que quería era llegar, encontrar un lindo lugar donde quedarnos y dormir el resto de la semana (aunque muy probablemente, Tobi arruinaría mi sueño)
-Mira –Dijo la Paleta –Llegamos
Levante la mirada y me encontré con la gran puerta a la entrada de la aldea. Era más grande de lo que creía, y traía cierta sensación a tranquilidad y a la vez miedo.
Intente dar el primer paso para acercarme lo suficiente y entrar, pero mi cuerpo estaba paralizado. La angustia regreso y por todo el cuerpo sentí un frió helado. Mis piernas temblaban un poco, y mi torso se tambaleaba a nada de caer junto con el resto de mí.
-¿Estás lista? –Me pregunto acercándose
Antes que pudiese contestar, él me golpeó fuertemente cerca del estómago. Abrí grandes los ojos al sentir el dolor expandirse al resto de mi cuerpo; para después cerrarlos lentamente al tiempo que perdía la conciencia.
Mis ojos se abrieron lentamente. Estaba acostada en una cama algo incómoda, y con una cobija demasiado delgada como para cubrirme del frió que sentí en ese instante.
Me senté y mire mis heridas: estaban curadas. Era obvio que ese era el hospital de Konoha. Al ver hacia las ventanas me di cuenta de que estaba atardeciendo. Se veía realmente lindo…
-Oh, ya has despertado
Me gire a ver a la dueña de esa voz; nada más y nada menos que Tsunade.
-Bien –Dijo acercándose hasta llegar al lado de la cama –Disculpa si te parece algo grosero, pero ¿Podrías decirme quién eres?
-Me llamo Miroshi –Contesté de la forma más indiferente que me fue posible
-¿Miroshi? –Preguntó Tsunade, supongo que porque nunca había escuchado sobre mi
-¿Qué te paso? –Continuó –Te encontramos a la entrada de la Aldea, desmayada y con muchas heridas
En ese momento recordé todo lo que había ocurrido.
-Ese puto me las va a pagar… ¬¬
-No lo recuerdo –Mentí –Solo recuerdo…
Me sujete la cabeza, intentando disimular que me dolía a la vez que pensaba en que podría decir. Al parecer, Tsunade interpretó esto como algo que no debía preguntar y decidió cambiar el tema.
-¿De donde vienes?
-De Tanigakure –Respondí mientras me tallaba los ojos
-¿Estás bien?
-Si… ¿Dónde estoy?
-Estás en Konoha –Me respondió en un tono de voz más tranquilo.
-¿Konoha? –Pregunté, intentando hacer que mi voz sonara un poco más dulce, para causar ternura y compasión en la Hokage –Pero debo regresar…
-Estás muy débil como para regresar –Me dijo bajando la mirada –Mejor espera…
-No quiero causar molestia –Interrumpí –Y no tengo donde quedarme…
Esto ultimo lo dije con un hilo de voz, a punto de llorar (o al menos eso quise que creyera) y con una fragilidad que hasta a mi me sorprendió.
-Por eso no te preocupes –Dijo Tsunade tratando de tranquilizarme con una sonrisa –Podemos encontrar un lugar para que te quedes por unos días
Sonreí y después la mire a los ojos, tratando de mostrarme lo más adorable que pude
-¿De verdad? QuQ
-C claro que si –Me dijo acariciando mi cabeza –Lo que sea por ayudarte
-Vaya, si que eres una buena actriz –Dijo Tobi, al tiempo que veía el enorme departamento –Poco falto para que te diera comida
-¿Y quien dice que no me la dio? –Pregunte sonriendo ampliamente
Logré hacer que Tsunade se apiadara lo suficiente de mi como para que me diera todo lo necesario como para pasar esas dos semanas de forma especial, como tratándose de un hotel cinco estrellas.
-No me agradezcas –Dije mientras me acostaba en la enorme cama
-Enana… yo duermo ahí
Lo mire molesta. Entendía que lo de antes había sido parte del plan para que me infiltrara a Konoha sin ningún problema, pero que quisiera quitarme MI cama… Ya era algo mucho mas grave
-Para nada –Dije de forma agresiva –Yo la conseguí, es mía
El sujeto se me acerco (demasiado) y me miro directamente con su sharingan
-Lo diré lentamente… Q-U-I-T-A-T-E
Intente alejarme. Conocía muy bien a la paleta, lo suficiente como para saber que me sujetaría la cabeza y sería mi fin… totalmente.
Sin embargo, mi orgullo me impidió que me quitara; aunque a su vez mi miedo me impidió hablar o decir alguna palabra
-Miroshi… -Dijo enojado –Quítate de MI cama
-No –Respondí molesta
-Quítate ya…
-No
En ese momento empezamos una pelea infantil y sin sentido. No sé si él solo estaba burlándose, pero yo si estaba algo molesta; tal vez demasiado, ya que en un momento mi mente se bloqueó y entro en un trance de dislexia mental en el cual dije la peor idiotez que se me pudo ocurrir…
-¡Eres muy molesto! ¡Por eso Rin prefería a Kakashi!
(…)
Nunca, nunca, jamás, por nada volveré a acercarme demasiado a ese tipo.
Ahora que mi… Digo, la cama había sido ocupada; tendría que dormir en una cama mucho más pequeña e incómoda. Pero bueno… el dolor de mi cuerpo no podía soportarlo y simplemente me acosté, quedando dormida en el instante que mi cabeza tocó la almohada.
Al despertar, un par de rayos de sol entraban por la ventana; dando directamente a mi cara.
Horrible
Me cubrí con la cobija. ODIABA, ODIO, y ODIARE el sol. En el mundo real, mi piel era del mismo tono que tenía aquí (claro, incluso un poco pálido) Pero mi cara y mis manos se quemaban con el Sol, y me hacían adquirir un tonó bronceado que no me gustaba mucho; y al descubrir mis piernas y mis brazos, estos estaban pálidos completamente por la falta de sol. Esto claro, me hacía ver como un horrible Zetsu bicolor.
-Púdrete –Le susurre al maldito causante de mi color de piel
-¿Qué?
Abrí mis ojos para encontrarme frente a frente con la mascara de Tobi. Me aleje de un salto de inmediato (omitiendo el grito que estuve a nada de soltar) llegando hasta la esquina de mi cama y de la habitación, pegada a la pared abrazando la cobija con fuerza frente a mi.
-¡¿Pero que haces aquí?! –Le grite molesta y a la vez asustada
-Oye, no grites tan alto –Me dijo moviendo sus manos frente a mi intentando calmarme –Si alguien te escucha, creerán que estas loca… Más de lo que estás.
-Responde –Dije aun más molesta por el hecho de que me tratara como tonta -¿Qué haces aquí?
-Pues, es NUESTRO departamento niña –Dijo cruzándose de brazos –Puedo estar donde yo quiera
-¡Pero en mi cuarto no! –Dije a nada de explotar –Necesito privacidad
-Oh… -Dijo en un tonó demasiado burlón -¿Cómo para que? No me digas que ya vas a empezar a invitar a más tipos aquí. ¿No crees que será un poco incómodo tener sexo en un lugar con tan poco espacio?
-Tal vez sería menos incómodo si la cama grande fuera mía –Dije levantándome –Oh, pero tal vez para eso la querías tu, ¿No?
-Idiota –Dijo tomando mi cabeza con fuerza –En lugar de decir tonterías ve a bañarte y arreglarte, que con esa apariencia jamás te ganarías la confianza de nadie
-Mira quien lo dice –Susurre al tiempo que me soltaba
-¿Qué dijiste?
-Nada
Antes de que pudiese dar un paso, me dio una fuerte patada que hizo que cayera y rodara hasta chocar con la pared del baño; al tiempo que se cerraba la puerta detrás de mí.
Estas dos semanas serían mucho más largas de lo que creí.
Al salir del baño, me asomé para asegurarme de que era seguro salir. Mire a mí alrededor y me di cuenta de algo: Tobi no estaba. No había ni el más mínimo ruido…
Termine de arreglarme, tome un par de cosas y salí. Quien sabe donde demonios estaría ese idiota. De cualquier forma, no debía hacer ninguna tontería porque seguramente me estaría observando.
Observando… ¿Y si lo estaba haciendo en ese momento? ¿Y si la noche anterior había hecho un jutsu para que, mientras no estuviera, él pudiera vigilarme?
-Que horror –Dije para mi misma, descartando completamente la idea.
Últimamente, Tobi estaba actuando exageradamente extraño. Casi no parecía ser él. Le gustaba hacerme bromas, obviamente para hacerme enojar. Pero había algo más. Aunque sonara extraño, se estaba volviendo un hombre agradable, tierno, amable e infantil. Tal vez, como solía serlo en el pasado
Sin embargo, no debía confiarme de aquello. Eran solo suposiciones e ideas mías que, si bien podían ser ciertas, no tenían un grado de probabilidad que debiese tomar en cuenta.
Salí y me dispuse a dar una vuelta para matar el tiempo y conocer un poco la aldea. Si bien, era mucho mas grande de lo que parecía en el anime.
Caminaba por las calles y muchas personas se giraban a verme de forma extraña. ¿Acaso tenía algo? ¿Me había peinado extraño?
Saque mi celular y revise mi reflejo en la pantalla. Mi pelo estaba arreglado, mi ropa limpia, mi cara bien lavada; nada fuera de lo normal. Entonces, ¿Por qué me miraban de esa forma?
Continúe, intentando ignorarlo y actuar de la forma más normal que pude. Tal vez así, la gente también me miraría de forma normal o aun mejor, dejarían de fijarse en mí.
-¡Oye! ¡Tú!
Mire hacia el frente y abrí grandes mis ojos al ver a el chico que estaba frente a mi, mirándome fijamente. Parecía estar molesto, demasiado. No pude evitar dar un pequeño paso atrás antes de poder articular palabra alguna.
-Naruto…
Bueno, esta corto porque tuve que quitarle una parte :P Aclaro: Las primeras serán las más largas. La próxima tengo planeadas que sean las de Yami, Daichi y una OC nueva (ya la conocerán) o la de María y Natsuhi.
Bueno, bye #w.)/ Saludos a todos (/#_.)/
