Nunca solo, nunca más

Disclaimer: Nada nada es mio, esto lo hago por amor al arte y porque si dejo la traducción a la mitad creo que más de alguien me enviaría amenazas de muerte. El fic es de Bored Beyond Belief, está escrito en inglés, y yo soy solo la que se da el trabajo de traducir para tener algo que hacer en mi tiempo libre (y en mi tiempo no-libre xD).

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29. Esperanza

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Arthur se arrodilló entre los arbustos justo a las afueras de la casa de Arvel y Deirdre Barnes. La verde bruma de la Marca Tenebrosa se arremolinaba ociosamente junto con la niebla de la temprana mañana. El rocío había comenzado a caer, y el relajador sonido de gotas chocando contra las hojas que Arthur podía oír cuando retenía la respiración, sus sentidos atentos a escuchar cualquier sonido en absoluto, parecía inapropiadamente pacífico. El pálido indicio grisáceo en la distancia indicaba que el amanecer sería en un par de horas.

"¡Basta!" ordenó secamente la voz de Remus desde atrás. El leve arañar de una pluma se detuvo en la oscuridad. Rita Skeeter había estado garabateando en un pergamino por casi cinco minutos ya mientras esperaban frente a la casa en las afueras de Greenocke, estando atentos a cualquier movimiento antes de proceder a entrar.

"¿Qué? Querían un reportero, pues tienen a una," susurró Skeeter irritada.

"Las palabras son inútiles. Refutables. Toma fotografias. Puedes escribir la historia después. Por ahora necesitamos las imagines de prueba quemadas indeleblemente en la mente de cada uno, pruebas de que Voldemort ha, en efecto, regresado. Si tu historia no llega a ser publicada, las fotografías pueden salir a la luz de alguna otra manera," dijo Remus en voz baja. Arthur escuchó como el pergamino era enrollado y el roce de la tela indicaba que Skeeter había, efectivamente, escuchado. El leve sonido de una cámara sacando fotos fue el signo delator de que ella llevaba una consigo. Arthur sintió una sombría satisfacción al comprender que la primera prueba de los ataques mortifagos iba a ser finalmente obtenida.

"¿Vamos?" preguntó Bill desde la oscuridad, a la izquierda de Arthur. Su voz era calmada y eficiente.

"La rodearé hasta la parte de atrás, ustedes dos vayan con Arthur. Señorita Skeeter, manténgase cerca pero no estorbe a nadie," ordenó Remus. Arthur arqueó una ceja sin decir palabra. Para ser un profesor, Remus parecía ser notablemente eficiente en trabajo de terreno. Gruñó a modo de acuerdo, con su varita agarrada firmemente al levantarse y comenzar a avanzar silenciosamente hacia la casa.

El olor a lluvia flotaba en el aire, fresco y tentador. Cuando Arthur se acercó sigilosamente a la puerta del frente, reprimió una sensación de orgullo al ver que sus dos hijos mayores dieron un paso más cerca de él en silenciosa comunicación, cerrando filas. Parecía que tenían toda la intención de protegerlo. Arthur tomó un gran respiro y se acercó a la puerta. Ésta se abrió por cuenta propia, haciendo que los tres hombres dieran un brinco hacia los lados, las varitas levantadas y hechizos preparados. Skeeter se quedó donde estaba parada, a solo unos cuantos pasos de la puerta de la terraza, con ojos ensanchados y la cámara sostenida en su mano, temporalmente olvidada en su aturdida conmoción. Remus Lupin estaba de pie junto a la puerta, con una ceja arqueada.

"No hay nadie aquí," avisó con voz normal. Todavía estaba ligeramente acallada, pero de cierta forma eso parecía ser adecuado. "Tenemos que apresurarnos. No sé cuanto tiempo pasará hasta que el ministerio llegue aquí".

Bill maldijo en voz baja al ponerse de pie, quitándose las hojas de su ropa. Charlie suspiró aliviado. "Es rápido," comentó, y Bill gruñó a modo de respuesta. Al pasar por la puerta, por donde la luz entraba débilmente, Arthur vio a Charlie evaluando a Remus con la mirada.

Contuvo la respiración cuando el amargo olor a vomito inundó sus fosas nasales. Se detuvo y cerró sus ojos por un momento, calmándose. Bill puso una mano sobre su hombro en mudo consuelo. Arthur asintió, dándole unas palmaditas a la mano de su hijo tranquilizadoramente antes de seguir.

La casa estaba hecha un desastre. Sillas volcadas, espejos rotos, puertas sacadas de sus bisagras. La Magia Negra flotaba densamente en el aire, su fétida energía era casi tangible. Cubría el lugar como un contaminante, como el residuo de humo en las fibras de los cojines de los sillones, el sofá, sus túnicas. Enturbiaba las ventanas y oscurecía la habitación, atenuaba las luces y apagaba las voces. Arthur tuvo que reprimir las ganas de vomitar al ver la mano de un hombre, el cuerpo al que estaba adherida escondido detrás de un volcado sofá. Sus dedos estaban cubiertos de sangre, las uñas hechas pedazos, y cuando dio un paso hacia delante, vio que ciertamente era la mano de Arvel. Su rostro estaba paralizado en una expresión de dolor, sus ojos ensanchados y suplicantes. No mostraba ninguna señal de reconocimiento en ellos, solo desconcertado sufrimiento.

Arthur cerró sus ojos. Arvel había sido un hombre amable, simple y honesto. Parecía haber tenido una ilimitada energía para todas las pequeñas tareas que Deidre le encomendaba."¿Como se llamaban? Cariño-haz. 'Cariño, haz esto, cariño haz aquello'," pensó distraídamente, y tuvo que luchar contra la ola de furia e impotencia que sintió al mirar a Arvel, la indignidad y crueldad que el hombre había tenido que enfrentar en sus últimos momentos.

Había sido un apasionado por la jardinería. Usaba los mismos tres atuendos con lluvia o con sol. Le gustaba pintar, pero se rehusaba a llamarlo arte. "Amateur. Le gustaba decir que era un amateur. Podría jurar que lo decía simplemente porque le gustaba cómo sonaba la palabra". Amaba a Deidre lo suficiente como para estar dispuesto a renunciar a la única vida que había conocido sólo para estar con ella. Ella no lo habría dejado, por supuesto, pero Arthur había aprendido mucho del coraje de su relación aun así.

La única razón por la que Voldemort consideró que Arvel era merecedor de esta muerte era por ser muggle. Deidre probablemente nunca había hablado de Voldemort siquiera. Arvel murió sin entender por qué, o qué era lo que sus atacantes querían. El leve sonido de una cámara sacando fotos indicó que Skeeter se había recuperado de su conmoción.

"Eso es malditamente horrible,"dijo Charlie levemente. Arthur ni siquiera se molestó en corregirlo.

"¿Qué deberíamos hacer?" le preguntó Bill a Remus, observando la habitación. "¿Deberíamos reunir algunos artefactos? Algo más que las fotos... lo que realmente necesitamos es arrastrar a un puñado de oficiales fuera de la cama para que vieran esto por si mismos". La indignación y enojo en su voz era un sentimiento que se podía ver reflejado en cada uno de sus rostros.

"Es irónico pensar que ella puede ser la más útil aquí," le comentó Charlie a su hermano, indicando con su cabeza a Rita. Ella pareció ignorar a ambos.

Más que nada, Arthur quería colocar una manta sobre Arvel, o al menos tratar de cerrar sus ojos. Odiaba dejar al hombre en la indigna posición en la cual lo habían encontrado. Se merecía más que eso. Avanzó más por la habitación y vio la encorvada figura de Deidre por primera vez.

Sabía que tenía que ser ella, aunque no la había visto en años. Su cabello aun era de un bello y lustroso castaño, aunque ahora también estaba mezclado con mechas blancas. Estaba esparcido alrededor de ella muy parecido a como cuando lo había llevado a él y a sus hermanos a nadar en el lago en el verano. Estaba un poco más rellena, del tipo 'Estoy comprometida y él me ama como soy'. Arthur había superado su atracción por ella años atrás, pero el cariñoso afecto obviamente todavía permanecía. La opresión en su garganta aumentaba al acercarse a la mujer quien varios años atrás había sido la niñera de él y sus cinco hermanos cuando niños.

Deidre fue quien le había dado seguridad la primera vez que llegó a Hogwarts. Había estado aterrorizado, convencido por alguna razón que no sería un Gryffindor como el resto de su familia. Lo fue, por supuesto. Después de haber sido sorteado, Deidre le hizo señas para que se sentara a su lado. Ella lo hizo sentir bienvenido. Era la primera vez que había estado separado de su familia, y al ser el mayor, había dejado a sus hermanos atrás. Hogwarts no era su hogar, pero con la ayuda de ella se le asemejaba bastante. Lo acompañaba a su sala de clases los primeros días hasta que se orientó lo suficiente con las escaleras, y cada Navidad le dejó un dulce de almendra debajo del árbol, un pequeño gusto muggle que él había aprendido a amar rápidamente.

Él hizo lo mismo por sus hermanos, los recibió y los saludaba alegremente cuando cada uno fue sorteado. Todos Gryffindors por supuesto. Los había acompañado a sus salas hasta que hicieron amigos por su cuenta. Les había advertido de los profesores a los que había que tenerles cuidado y qué clases eran las más entretenidas.

Deidre se alejó lentamente de su vida, pero la considerada manera en que lo había tratado nunca dejó su mente. Cuando llegó el escándalo de que ella se había enamorado de un muggle, y Arthur escuchó que su familia la estaba amenazando con desheredarla, él hizo que una de sus amigas le dejara un pequeño dulce de almendra sobre su cama, con la promesa que su propia familia le había ofrecido. "Lo que sea que pase, siempre tendrás un lugar con nosotros".

Ella terminó Hogwarts e inmediatamente se casó con Arvel. Cuando Arthur estuvo sentado junto a Molly, con quien había estado saliendo hace casi un año atrás, y vio el amor en los ojos de Arvel al observar fijamente a Deirdre caminar por el pasillo... se dio cuenta que se sentía de la misma manera. Por Molly. Le propuso matrimonio seis meses después.

Atravesó lentamente el lugar y dio la vuelta hasta que pudo ver su rostro. Nunca había visto algo como aquello. Sus ojos estaban completamente abiertos, sus pupilas hacia atrás, los ojos casi en blanco. Su boca estaba abierta en un paralizado grito, con saliva a cada lado de su cara, y Arthur pudo ver que fue ella la que había estado enferma. Supo, al mirar la agonizante expresión de Deidre, que se había vuelto demente antes de morir. Le habían inflingido la maldición Cruciatus hasta que se volvió loca, y luego la habían matado.

"Esto es lo que sueña Harry," dijo Remus al pararse al lado de Arthur. "Y yo pensé que nosotros estábamos tratando de protegerlo a él," comentó crípticamente.

"Incluso en Azkaban no puede escapar de esto," dijo Bill mirando a su alrededor, negando con la cabeza. Arthur tuvo la sensación que recién ahora su hijo estaba comenzando a internalizar lo que Harry había estado experimentando. "Siempre es diferente cuando uno lo ve,¿no es así? A esto es lo que le han tenido miedo". Pensó en el desesperado encubrimiento de Fudge, y una profunda furia ardió dentro de él por la devastación de dos preciosas vidas. El hecho de que una fuera muggle no lo hacía menos mágico en su mente.

"¿Los conocías?" preguntó Remus suavemente. Arthur asintió. "Si solo pudiera ponerla en otra posición. Sé que estaría mucho más cómoda," pensó, y tuvo que sacudir la cabeza para alejar ese pensamiento. Había sabido que sería mucho más difícil porque había sido amigo de ellos. Había tratado de estar preparado. Molly también. "Pero hay ciertas cosas para las que simplemente no puedes prepararte. Ciertas cosas para las que no deberías tener que hacerlo".

"¿Qué tal rastros de residuos de artefactos que solo pudieron venir claramente de aquí? Este lugar está tapado en Magia Negra. ¿Cómo podrían disputar eso?" le preguntó Charlie a la habitación en general.

"No podemos probar que no fue robado y a punto de ser subastado en el callejón Knockturn antes de que encontramos los artículos. Podrían decir que nosotros robamos los objetos y los infundimos con Magia Negra para tratar de darle crédito a las advertencias de Dumbledore," respondió Bill. Arthur levantó la vista del cuerpo de Deidre para ver a sus dos hijos evaluándolo en silencio. Remus aun estaba de pie a su lado, sus ojos ámbar en Skeeter también. Skeeter se mantenía ocupada tomando fotos de la habitación lentamente, como si pretendiera unir las piezas en su lugar para una foto panorámica.

"¿En que estoy pensando? 'Integritas'," comentó abruptamente, dándose una palmada en la frente, luego se dio la vuelta dirigiéndose hacia afuera.

"¿A donde vas?" preguntó Charlie.

"He usado un hechizo para proteger la integridad de las fotos. Asegura que nadie las ha alterado. Quiero mas fotografías de la Marca Tenebrosa.," explicó con voz dura.

"No faltaría más, entonces continua. Yo iré con ella," les avisó a los hombres de la habitación.

"A la primera señal de que el ministerio se pone en marcha debemos irnos. No pueden tener ninguna idea de que hemos estado aquí," le recordó Remus, mirando intensamente a Charlie.

"Yo iré con ellos también, mantendré vigilancia," se ofreció Bill. Remus le asintió a los dos hombres y vio a la procesión encaminarse afuera.

"¿Estás bien?" le preguntó a Arthur gentilmente. Éste negó con la cabeza.

"Algunas cosas simplemente no deberían pasar. Esto no debería haber pasado.¡Ellos no hicieron nada!" exclamó, indicando marcadamente a la habitación. "Harry no debería estar en Azkaban. A veces siento que quedan tan pocas buenas personas... y el número continúa disminuyendo. Hay demasiados Lucius Malfoy y ni siquiera suficientes Dumbledore. Demasiados predadores y no suficientes protectores. Las personas con las que trabajo... ellos son buenas personas, Remus. Todo el Ministerio de Magia no es como esto. Pero todo lo que toma es un poco de poder y miedo,¿y ves lo que puede pasar? Mira lo que pasa cuando tienen tanto miedo de decir lo que se piensa". Su voz estaba apagada, y aun así cargada de frustración y dolor.

"Estamos cerca, Arthur. No durará mucho más, y el siguiente ministro que tengamos no... no lo podemos dejar ignorar esto, meter su cabeza en la arena. Fudge es tan culpable de asesinato como Voldemort. Las precauciones que se podrían haber tomado, hechizos de alarma que pudieron haberse conjurado; trasladares ocultos estratégicamente," dijo Remus, moviendo inconcientemente su cabeza hacia los lugares donde Arthur sospechaba que Remus los habría colocado. "Demasiadas familias no saben lo que les ha pasado a sus hijos, sus padres, sus hermanos. No fue lo suficientemente bueno para ellos" dijo Remus, indicando a Deidre y Arvel, "pero al menos trataremos de detenerlo antes que ocurra de nuevo". Arthur suspiró.

"Lo sé, por supuesto que tienes razón. Es solo que..." comenzó, y dejó que su voz se apagara.

"No se siente como si fuera suficiente. Lo sé. Créeme, lo sé," afirmó Remus, sus ojos llenos de emoción.

"Y también está Harry," pensó Arthur. La silenciosa determinación del muchacho cuando Molly trataba de protegerlo estaba grabada en su mente. Solo había tenido la oportunidad de ver a Harry un par de veces antes de que hicieran la redada en La Madriguera. Arthur pasó la mayor parte del tiempo tratando de disuadirlos, de convencerlos de opciones mas pacificas. Realmente debería haber sabido mejor que eso. Él sabía más que eso. Sabía como eran los aurores; tipos decentes, pero más propensos a las varitas que a las palabras. Pero aun así tuvo que intentarlo.

Las pocas veces que había visto a Harry, sus ojos verdes insondables cuando veía desarrollarse una escena que había estado esperando, temiendo... "Ya basta,", pensó, apartando a su mente de los horribles últimos minutos de Deirdre. "Hay cosas por hacer. Deja de lamentarte. Harry está vivo allá afuera, y todavía trata de salvar vidas, Merlín lo ayude. Aún hay mucho más que hacer", El sonido de pisadas por la puerta frontal los alertó. Remus ya tenía su varita lista y la apuntó a Charlie cuando asomó su cabeza por la puerta. Parpadeó momentáneamente mirando a Remus, luego volvió su cabeza hacia su padre.

"Ya vienen," advirtió en voz baja.

"¿Por el frente o por atrás?" preguntó Remus.

"Atrás," respondió y asintió. "Papá, tenemos que irnos," dijo con lástima. Arthur le dio una última mirada al matrimonio y avanzó hacia la puerta. Remus se movió rápidamente detrás de él y salió con gracia al aire libre, hacia el campo que los rodeaba. El gris cielo estaba comenzando a enrojecer levemente con los primeros rayos de sol. La Marca Tenebrosa aun flotaba, su brillante verde descaradamente fuera de lugar en la neblinosa mañana. Arthur supo cuando se estaba acercando a Bill y Skeeter por el sonido de la cámara.

"¿No puedes silenciar esa condenada cámara?¿Acaso quieres que sepan que estamos aquí?" susurró Charlie con severidad. Una murmurada palabra logró el cometido. Arthur prontamente se arrodilló entre Skeeter y Bill. Charlie le estaba murmurando algo a Remus, evidentemente planeando por cuánto tiempo sería seguro seguir tomando fotografías.

"¿Estás bien, papá?" preguntó Bill suavemente. Arthur asintió. "Las palabras parecen tan... superficiales últimamente. Nunca parecen transmitir lo suficiente". Las palabras que usaba para decirles a sus hijos cuanto los amaba nunca conllevaban lo que quería decir. Cuan orgulloso estaba de ellos. Cuan maravillado que Molly y él habían creado hubiesen llegado a ser tan increíbles, hermosos hijos, y como nunca se sentía lo suficientemente merecedor de haber tenido tanta suerte.

"Gracias, Bill". Su hijo frunció el ceño por la emoción en su voz.

"Es hora," avisó Remus, indicando a los oficiales del ministerio que ahora entraban a la casa a toda potencia. Arthur pudo ver el brillo en los ojos de Skeeter al continuar sacando foto tras foto.

Sintió el pergamino en su bolsillo y sabía que ahora era el momento, pero se encontró reacio a entregarlo. Contenía una preciada verdad, una vida, en sus manos, y el confiárselo a... esa superficial, presuntuosa, chismosa columnista parecía denigrar lo que Harry había tenido que soportar. Era la verdad del error e ignorancia de Percy... Ella simplemente no era merecedora de eso.

Remus la llevó después del resto, caminando hacia un claro en los bosques circundantes. La lluvia había suavizado la tierra lo suficiente para que pudieran viajar silenciosamente, encubiertos por el regular sonido de la llovizna sobre la copa de los árboles. Solo la ocasional maldición de Skeeter cuando pisaba nuevamente otro charco o embarrado pedazo de tierra en el diminuto sendero revelaba su presencia del todo. Cuando al fin Remus y Bill parecieron cómodos para Aparecerse, Arthur se dio la vuelta hacia Skeeter y reluctantemente sacó el pergamino del verdadero testimonio de Harry bajo Veritaserum.

"¿Qué pretendes hacer con lo que has conseguido esta noche?" le preguntó Arthur. Bill y Charlie automáticamente se asignaron hacer guardia a lados opuestos del claro mientras Remus se aproximaba a Arthur y Skeeter.

"Es la historia del siglo. Imprimirla, por supuesto".

"Señorita Skeeter," dijo Remus y le dio una mirada al pergamino en las manos de Arthur. Pareció entender la reticencia de entregarlo. "Usted comprende, si el ministerio tiene algún rumor de esto de antemano, podrían muy bien forzar al diario a no imprimirlo". Skeeter resopló.

"Por favor,¿creen que soy estúpida? Puede que no tenga moral, pero no soy corta de luces tampoco," respondió, y se vio verdaderamente perturbada al pensar que ellos dos lo creían así.

"¿Entonces qué hará si el ministerio obtiene un rumor de esta historia?" preguntó Remus.

"El secreto para toda exclusiva impresa es simple... Esperar hasta el último minuto para dárselo a tu editor, quédate con él hasta que sea aprobado, y tenlo en la impresora antes que cualquiera sepa qué los golpeó," dijo ella, su voz cargada con deleite.

"¿Puede confiar en su editor?" presionó Remus. Ella asintió vigorosamente.

"Ni una pizca. Pero es un codicioso bastardo, así que no importa cuanto alguien ofrezca pagarle para que los alerte de cualquier problemática historia, él imprimirá esto. Está hambriento por un ascenso," comentó ella con lo que Arthur solo podía describir como una afectuosa sonrisa en su rostro. Arthur le entregó el pergamino abruptamente, presionándolo a sus manos y alejando las suyas antes que sus instintos sobrepasaran cualquier razón y lo tomaran de vuelta. "¿Qué es esto?" preguntó con una ceja arqueada evaluadoramente al detectar algunos de los hechizos de autenticidad en él.

"Pruebas del regreso de Voldemort, y la directa participación de Fudge en un encubrimiento para prevenir que eso se hiciera público," explicó Arthur.

"¿Un testimonio, entonces? Reconozco los sellos. Alguien bajo la influencia del Veritaserum. ¿Quién?" preguntó Rita curiosa. La información claramente parecía ser la droga de su elección. Casi parecía estar babeando ligeramente.

"Harry Potter," dijo Remus. Los ojos de Skeeter se movieron rápidamente de uno a otro por un momento. "Felicitaciones, señorita Skeeter. Usted lo desacreditó lo suficiente al ojo público para hacerlo un objetivo para el Ministerio de Magia," dijo con una determinada amenaza. Arthur sintió que los pelos de su nuca se erizaron cuando le dio un vistazo al inexpresivo rostro del antiguo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.

"¿Está...? Él tiene,¿qué?¿Quince?¿Pudo sobrevivir... intacto?" preguntó ella. Arthur frunció el ceño por el extraño tono de su voz. No sabía muy bien qué deducir de ello.

"Le dieron una dosis de adulto," continuó Arthur, su propia voz sonaba extraña también. "Fudge se rehusó a creerle, así que le dieron la dosis completa".

"¿Pudo sobrevivir?" preguntó ella nuevamente. Arthur asintió. "Bien...", claramente estaba apunto de desestimar el incidente.

"Pero Fudge aun así se rehusó a aceptarlo. Harry Potter está ahora en Azkaban esperando el juicio," dijo Arthur con frialdad. Ella frunció el ceño, y él pudo ver una variedad de emociones cruzar por su rostro antes de asentarse en fruncir el ceño.

"¿Qué?¿Piensan que fue mi culpa?¿Piensan que eso es mi culpa?" demandó ella, casi gruñendo al apuntar de vuelta hacia la Marca Tenebrosa, sus gruesos brazaletes haciendo ruidos metálicos al chocar ruidosamente con sus violentos ademanes "Qué quieres de mí, Arthur Weasley, porque no estoy segura de que me guste hacia donde está yendo esto," preguntó ella agresivamente. Evidentemente su lema personal era que cualquier buena defensa era creada con una poderosa ofensiva.

Arthur dio un paso hacia delante, su rostro cercano al de ella. "No estoy seguro qué esperaba, señorita Skeeter. ¿Remordimiento?¿Culpa? Usted difamó a un niño y lo convirtió en un blanco. Lo aisló de sus amigos y se aprovechó su dolor. La encuentro a usted una obscenidad, señorita Skeeter, y me horroriza poner esto," señaló al pergamino, "a su cuidado. Sin embargo, las circunstancias justifican extrañas alianzas, pero sepa esto... he dejado la vida de Harry Potter en sus manos. Si de alguna manera esta historia nunca llega a ser publicada o no recibe el crédito que merece... Voldemort no es el único que puede hacer desaparecer a gente," dijo Arthur con una voz perfectamente calmada. Remus, Charlie y Bill lo quedaron mirando fijamente, perplejos. Él los ignoró. Rita Skeeter lo miró profundamente dentro de sus ojos, y él no estaba seguro de lo que vio ahí, pero fue lo suficiente para hacerle sentir que ella entendió todo el peso de sus palabras.

"Las amenazas, Arthur Weasley, no te vienen. Apégate a mimar muggles. Imprimiré la historia no porque quieren que lo haga, sino porque es una noticia," respondió ella y dio un paso hacia atrás, el pergamino apretado contra de su pecho. Vio a los hombres observándola, sus labios tensados. Arthur habría sentido que su promesa cayó en oídos sordos de no haber notado como el pergamino temblaba en sus manos justo segundos antes de que ella se Apareciera.

"Caray, papá. Eso fue... nuevo," dijo Charlie, frunciendo el ceño al decirlo. Remus posó una mano en el hombro de Arthur y dio un apretón antes de retirarla.

"Es tiempo de irse, caballeros," avisó Remus. Arthur asintió.

"¿Regresarás a ayudar a Sirius ahora?" le preguntó. Remus asintió.

"Le informaré al profesor Dumbledore los últimos descubrimientos, luego lo localizare y me reuniré con él".

"Ojala lo atrapes, que tengas una buena cacería," dijo Arthur. La sonrisa de Remus era casi predadora, y su expresión prometía muchas cosas. Ninguna de ellas agradables para Pettigrew.

"Buena cacería," se despidió Charlie, estrechando su mano cálidamente.

"Buena cacería," repitió Bill, y al estrecharle la mano también lo dio una palmada levemente en el hombro.

"Mantengan a salvo a su familia," dijo Remus.

"Y tú a la tuya," Arthur respondió. Remus asintió en entendimiento, luego Apareció.

"Vamos, papá. Te llevaremos a casa. Estás empapado. Si te resfrías, mamá nos va a matar," dijo Charlie y pasó su brazo por sobre el hombro de su padre afectuosamente. Arthur cerró sus ojos y sonrió. "Molly". Era hora de regresar a casa.

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Ron arrojó el pergamino por sobre su cabeza con exasperación. Éste revoloteo hasta llegar al piso mientras todos los que estaban sentados en la mesa lo observaban. "Me estoy quedando completamente harto con todas estos extrañas pequeños costos de idiosincrasias que sigo encontrando," dijo y estiró las piernas, reclinándose hacia atrás y forzando a la silla del comedor a estar solo en dos patas. Ésta se quejó patéticamente.

"¿Idiosincrasias?" preguntó Hermione.

"Y aquí yo pensando que todo el tiempo que pasabas con Hermione te convertiría en un repollo," dijo Fred con admiración. "Bravo, señorita Granger," y se puso de pie, haciendo una leve inclinación hacia ella, burlándose del uso de Ron de grandes palabras. Ron le frunció el ceño sobriamente.

"¿De qué estás hablando, Ron?" le preguntó Ginny, su barbilla descansando de manera extraña en la palma de una mano mientras la otra continuaba revisando la pila de pergaminos. Sus ojos lucían vidriosos por la fatiga.

"Esto," enseñó Ron, la silla dio un golpe seco de vuelta al suelo cuando él le arrojó el pergamino del que estaba hablando. Ella frunció el ceño por un momento mientras lo ojeaba, luego le dio un vistazo a Hermione que tenía su mano extendida, ansiosa de echarle una mirada. Incluso comenzó a chasquear los dedos exigentemente.

"Déjame ver," imploró. Ginny entrecerró los ojos por un momento, luego le entregó el pergamino. Ella se lo arrebató rápidamente y lo escudriñó de principio a fin.

"¿Sabes de lo que estoy hablando?" preguntó Ron. Hermione levantó la vista distraídamente.

"Yo no vi nada raro," observó Ginny. Fred y George ahora ya estaban mirando con profundo interés. Percy había vuelto del comedor a la cocina, con una tetera en sus manos y otro plato de bollos de su madre.

"¿Qué es esto?" inquirió al colocar la tetera en el centro de la mesa y hacer espacio para el plato, sus ojos aterrizando en el pergamino detrás de la silla de Ron. "Al menos intenta mantener cierta apariencia de orden, Ron. Voy a tener que volver a ordenarlos después de que terminen," dijo con cansina irritación. Incluso aunque parecía que Percy estaba regañando más por hábito que por otra cosa, aun así hacia que la furia de Ron se elevara.

"Disculpa por la dificultad que esto te ha causado, Percy. Nosotros no querríamos causarte inconveniencias de ninguna manera... digamos... ¿salvando la vida de alguien, quizás?" molestó Ron, su tono ácido, provocándolo."Solo inténtalo," pensó, incluso al reconocer que, aunque estaba más que furioso con su hermano, también estaba buscando liberar algo de su frustración y angustia con él también.

"Ron, estoy a favor de fastidiar a Percy tanto como cualquiera,¿pero te importa?¿De qué están hablando tú y Hermione?" preguntó Fred, molesto. Percy miró categóricamente a Ron.

"Estoy hablando de esto," indicó y agarró el pergamino de las manos de Hermoine. Ella ya se lo estaba devolviendo cuando él se lo arrancó de las manos, por lo que ella le lanzó una agitada mirada.

"No más té para Ron," anunció. Luego lo observó penetrantemente cuando Ron le pasó el documento a Percy, que frunció el ceño al ojearlo. "Yo lo noté también, Ron, pero no pensé que fuera algo que pudiéramos usar. Puede ser cualquier investigación".

"¿Podría alguien decirnos de qué hablan?" dijo George con cansancio. Ron levantó la mirada inquisitivamente también.

"¿Qué no se ve bien?" preguntó Percy curiosamente.

"Esta División Dracontine," dijo Ron, golpeando con el dedo el pergamino en las manos de Percy al ponerse de pie a su lado. "Hay cobros mensuales, y luego están éstos," le indicó un número que hizo que las cejas de Percy se arquearan.

"Veo a qué te refieres," dijo después de un momento, dejando salir un pequeño suspiro.

"Hola," saludó Bill saliendo de la chimenea y entrando al comedor. Arthur y Charlie lo siguieron rápidamente.

"¡Papá!" exclamó Ron y sonrió ampliamente.

Había estado aterrorizado por la idea de que su padre estuviera afuera con los mortifagos y la granuja gente del Ministerio de Magia. Intelectualmente, sabía que su papá era un hombre hábil, pero ciertamente no reforzaba la apariencia de madurez y segura aptitud cuando veía como actuaba cerca de alguna tecnología muggle. Hacia que Ron se sintiera extrañamente protector de él.

Por supuesto, era demasiado varonil como para abrazarlo, sin embargo. Al menos se tranquilizó que Fred y George se veían igual de aliviados y despreocupados al mismo tiempo también. Por eso lo tomó por sorpresa cuando Percy cruzó la habitación rápidamente, pergamino aun en la mano, y abrazó a su padre, luego les dio unas palmadas a sus dos hermanos en la espalda con alivio. Bill y Charlie ambos se veían igualmente perplejos. Percy no era del tipo afectivo. Mientras sus expresiones no eran necesariamente abiertas y acogedora, ya no se veían hostiles tampoco.

"¿Cómo les fue?" preguntó Ron. "Por favor, que sean buenas noticias. Por una vez, deja que sea buenas noticias".

"Rita Skeeter tiene abundante evidencia. Espero que la veamos impresa tan pronto como hoy," dijo Arthur y abrazó de vuelta a Percy, luego sonrió levemente extendiendo los brazos y acercó a Charlie y Bill también. "Lo hicieron bien, muchachos".

Charlie comenzó a sonrojarse, y Bill estaba tratando de verse digno mientras abrazaba de vuelta a su papá. "Ríndete, Bill," pensó Ron con una sonrisa. Era agradable de ver, sin embargo. Molly era la de mostrar afecto físicamente, y aunque Arthur era un amable y amoroso hombre, era más comúnmente expresado por palabras y considerados gestos que por abrazos. A menudo decía que 'significa mucho más para una persona el que le muestren que son amados a que se lo digan'.

"Gracias a Merlín," Molly dijo desde la puerta de la cocina y caminó rápidamente a través de la habitación, envolviendo al papa de Ron en un apretado abrazo. Se quedaron así por bastante tiempo.

"¿Deberíamos irnos?" le susurró Hermione a Ron. Él se encogió de hombros y miró a Ginny. Ella frunció el ceño al ver a sus padres.

"No creo," dijo Ginny, pero sus ojos ensanchados indicaban que lo estaba considerando. Arthur suspiró profundamente, su respiración soplando mechones del cabello que se escapaba del moño de Molly antes de frotar su espalda, un gesto tranquilizador. Ella reluctantemente reciamente lo soltó y lo miró de cerca, sosteniendo sus manos en las de ella.

"¿Estás bien?" le preguntó ella suavemente. Ron sintió como si sus hermanos fueran invisibles, y como si él estuviera importunando en un momento muy privado de sus padres.

"Quizás debamos," sugirió Ron en voz baja y comenzó a deslizarse hacia fuera de la cocina.

"Lo estoy ahora," la tranquilizó Arthur y apretó sus manos. "No se vayan," le dijo a Ron. "Está bien. No se tienen que ir.¿Cómo están las cosas aquí?¿Han encontrado algo sospechoso?" le preguntó a todos ellos, y aunque su tono era esperanzado, su expresión ya estaba resignada.

"La verdad..." comenzó Ron y Percy se recompuso, bajando la mirada hacia el pergamino aun en sus manos. El rostro de Arthur inmediatamente comenzó a iluminarse, sus ojos brillando con interés.

"¿Si?"

"Creo que han encontrado algo, pero aun no se lo que es. Quizás tu puedas ayudar, Charlie," opinó Percy y le entregó el documento a su hermano. Charlie lo miró por unos cuantos segundos y frunció el ceño.

"¿Qué se supone que estoy viendo?" preguntó con cautela.

"Ron notó unas tarifas peculiares a la División Dracontine. Normalmente se les paga una vez al mes. Sé lo que son esos. Pero aquí hay algunos cobros anómalos por casi seis veces esa cantidad. Sé que esta es una rama del Departamento de Investigación y Contención de Dragones porque Newt Scamander firmó los gastos, pero... no estoy seguro de que ninguno de estos nuevos proyectos estén autorizados, ahora que lo pienso," dijo Percy, agitando la cabeza. "Las divisiones de investigación generalmente obtienen mas carta blanca en financiamiento de cualquier manera, así que nunca habría hecho saltar ninguna alarma conmigo. No con las firmas apropiadas."

" La División Dracontine tiene un enfoque muy reducido, Percy. Solo investigan un aspecto del dragón. La anatomía del dragón, para ser específico". Todos lo observaban expectantes. "La glándula Pyretostium Spiraero," dijo y sonrió, como si eso lo explicara todo. Todos ellos parpadearon una vez, y luego de nuevo.

"En términos de hombre común, Charlie. Nunca soñé que llegaría el día cuando dijeras palabras que yo no pudiera entender," bromeó Bill irónicamente. Charlie hizo como que le pegaba un puñetazo en broma.

"Es la glándula que los dragones usan para arrojar fuego," explicó. La rápida inspiración de Hermione imitó la de Ron. Se miraron ansiosamente, y Ron sintió que su corazón comenzó a golpear ruidosamente contra su pecho.

"¿Qué?" dijo Arthur, frunciéndole el ceño a Ron.

"¿Cuán caliente es el fuego de un dragón, Charlie?" preguntó Ron y se dio cuenta que las palmas de sus manos estaban comenzando a sudar.

"Condenadamente caliente," respondió Charlie, frunciendo el ceño, y distraídamente comenzó a rascar una cicatriz de quemadura en su antebrazo.

"¿Suficientemente caliente como para cremar cuerpos humanos?" susurró Hermione, con ojos ensanchados.

"Más de 1000 grados Celsius, lo que debería ser suficiente". La habitación estaba silenciosa cuando todos se miraban entre todos, atónitos. El cuarto estaba completamente inmóvil.

"Eso es," dijo Arthur rompiendo el silencio y sobresaltando a Hermione cuando ésta miraba fijamente a Ron. Él elevó los ojos hacia Percy, una quieta energía reemplazando la fatiga en sus ojos. "¿Estás autorizado para hacer inspecciones?" preguntó vivazmente. Percy asintió, su rostro tan blanco como la tiza. Para Ron se veía vagamente como si pudiera entrar en estado de shock."Necesitamos una muestra de cualquier ceniza de esas instalaciones. ¿Has estado alguna vez ahí, Charlie?¿Conoces la distribución?" le preguntó. Charlie negó con la cabeza.

"No lo he hecho, pero conozco a un tipo que sí. Puedo hacer que dibuje un mapa fácilmente.¿Eso servirá?" le preguntó a Percy. Éste asintió y Charlie se dio la vuelta, agarrando un puñado de polvos Flu y llegando a zancadas a la chimenea.

"El profesor Snape debería ser capaz de determinar de qué componentes están hechas esas cenizas, y tendremos nuestra respuesta," dijo Arthur y dejó salir un profundo respiro. "Merlín, que nuestra suerte finalmente esté cambiando," rogó en voz alta. Molly lo abrazó una vez más, luego dio la vuelta hacia Ron, con una orgullosa sonrisa en su rostro.

"Muy astuto, Ronald. Siempre has sido un muchacho tan inteligente," dijo orgullosamente y lo envolvió en un abrazo. Hermione estaba sonriendo ampliamente, y Ron no pudo evitar la emergente risa de alivio que se le escapó cuando su madre aplastó el aire de sus pulmones. "Esto tiene que estar bien". Lo sabía. "Bastardos," pensó. "Resiste, Harry. Ya casi estamos ahí. Deja que lleguemos a tiempo," imploró Ron a cualquier deidad que pudiera estar escuchando."Dejen que sobreviva esto."

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Lo sé, lo sé, me he tomado mi tiempo, pero ya está aqui :) A todos los que querian saber si Snape moría lenta y dolorosamente ... xD van a tener que esperar más para saberlo.

Uff, ya, es tempranisimo, acabo de despertarme para ir a trabajar, y prefiero no molestarlos tanto con mi bla bla. Lo que si, agradezcanle a Iserith! Beteó este chapi también (wow, tener beta dificulta mucho menos todo esto), lo que implica que no tuve que leer este chapi mil veces antes de subirlo... Ah, el capitulo anterior también lo beteó y lo volví a subir, para los que no lo notaron.

Agrademientos a los reviews que me llegaron hace años y yo la ingrata demorandome en actualizar T.T. A Pokhara, Llalien y tatis (y Iserith) sorry por haberme demorado xD no me odien.

Ah, ya, me voy que llego tarde.