ERES LA MÚSICA EN MÍ
Capítulo 29 "Un perfecto día para la boda"
Sakura
Pasaron dos semanas desde aquella noche que Sayoran y yo nos mensajeamos. Quería mandarle algún mensaje, pero por una u otra cosa siempre lo posponía. Él tampoco se había comunicado conmigo de nuevo.
Era domingo y tenía el día libre. Esa mañana desperté temprano, mi novio aún dormía. Yo solo lo observaba, era muy guapo incluso dormido. Aparté algunos de sus mechones dorados de su frente para apreciarlo mejor.
No podía creer que llevábamos cinco increíbles años juntos. Hace apenas tres que vivimos juntos y yo no tenía queja alguna. Él se había encargado de hacerme feliz cada día de estos 5 años juntos.
Desde hace aproximadamente un año ciertos pensamientos se cruzaban por mi cabeza, más exactamente uno… Matrimonio…
A decir verdad, Fye me hacía la mujer más feliz del mundo, era caballeroso, amable, listo, trabajábamos juntos, teníamos la misma pasión por la música, me hacía reír, me apoyaba en todo, y no está demás decir que era muy, pero muy guapo.
No sé si era mi dichoso reloj biológico, pero algo me decía que estaba lista para dar el siguiente paso con él, y quién sabe, quizá pronto tuviéramos hijos…
La verdad la idea no me desagradaba en absoluto.
Me quedé observándolo unos minutos más, pero me forcé a levantarme de la cama. Aprovecharía que Fye seguía durmiendo para mandarle un mensaje al ambarino. Y no es que se lo estuviera ocultando, es sólo que se me hacía incómodo hablar con mi ex con mi actual pareja rondando por la casa.
Debo confesar que aún tenía fuertes sentimientos por Syaoran, pero la vida nunca nos dio otra oportunidad de estar juntos, y aunque después de años estemos hablando de nuevo, no significaba que hubiera alguna oportunidad para nosotros, es decir, yo tengo a Fye y él, bueno, tiene a esa chica del teatro…
"Hola Syaoran. ¿Cómo has estado?" –escribí sin ninguna esperanza de una respuesta pronta.
"Que tal Sakura. Ya me siento un poco mejor. ¿Y tu cómo estás?" –respondió al cabo de 5 minutos.
"Yo estoy muy bien, gracias por preguntar. Disculpa que no me haya comunicado contigo estás dos semanas, no quería importunarte y para serte honesta, he estado bastante ocupada y al final lo he dejado pasar."
"No te preocupes, entiendo. De igual forma, tú también discúlpame. La verdad es que te he querido mandar algún mensaje desde hace días pero, no quería molestarte u ocasionarte algún problema con tu novio."
Vaya, no esperaba que Syaoran supiera lo de Fye, aunque es obvio, al ser mi novio y yo "figuras públicas", quien nos conociera sabía que teníamos una relación.
"No te preocupes. Puedes hablarme cuando quieras. No hay ningún problema con él." –se sentía tan extraño hablar con mi ex sobre mi actual novio.
"¿Segura?" –respondió.
"Segura."
Pasó sólo un segundo y mi teléfono comenzó a sonar, al mirar la pantalla mi corazón se detuvo, ¡Syaoran me estaba llamando!
—Bu…bueno…–contesté nerviosa.
—Hola Sakura. –¡Dios! Es la primera vez que escuchaba su voz decir mi nombre en años. Su voz se había engrosado un poco, ya había dejado atrás al joven Syaoran que conocí alguna vez en la tienda de música donde solía trabajar… —¿Sorprendida? –rió levemente.
—Bastante. –dije más calmada. —No esperaba que me llamaras.
—Bueno, te tomé la palabra de hablarte cuando quisiera, aunque creo que te referías a los mensajes…si quieres colgamos y seguimos ahí…
—¡No! –me apresuré. —Es decir… es bueno escuchar tu voz…
—Lo mismo digo… hablas igual, no te ha cambiado la voz.
—¿De verdad? En cambio a ti sí que te cambio un poco. –confesé.
—¿Si? –dijo sorprendido. –Yo me escucho igual. –rió. Diablos, como extrañaba esa risa.
—Si, te escuchas más maduro y serio que antes. –reí un poco.
—¿Me dices que sueno como un viejo? –bromeó.
—Yo no dije eso. – reí. —Te escuchas muy bien…
—Bueno, gracias por el cumplido. Y dime, ¿No te interrumpo?
—No, para nada. Acabo de despertar y…tenía ganas de hablar contigo…
…
Syaoran
—Bueno, pues aquí me tienes, ¿De que te gustaría hablar? –pregunté. A decir verdad fue un impulso el marcarle, pero estaba disfrutando inmensamente el escuchar el hermoso sonido de su voz y su preciosa risa. La extrañaba mucho…
—De nada en especial…solo, hablar…
—Ya veo… Sabes, me hace muy feliz que podamos hablar de nuevo. –confesé.
—A mi también me hace muy feliz…
—¿Y ya no vendrás a Hong Kong de nuevo a dar algún concierto? Me gustaría verte de nuevo en el escenario.
—Pues la verdad, este año no tenemos planes de regresar, pero quizá el próximo. –decía. ¿El próximo año? Eso suena muy lejano. No sé si podré aguantar tanto para verla de nuevo.
—Ya veo…bueno, si regresas avísame ¿vale? Y si me lo permites, me gustaría saludarte en persona…
—Claro. Te lo prometo. Cuando vaya te avisaré y nos vamos a tomar algo ¿Te parece?
—Me parece excelente.
—¿Y tú?, ¿No tienes planes de venir a Japón? –preguntó tímidamente.
—Pues, ahora que lo mencionas iré en unos 5 meses… –y no estaba mintiendo, en 5 meses sería la boda de Eriol y Tomoyo. Hasta ese momento no había caído en cuenta que lo más seguro era que Sakura, al ser la mejor amiga de la novia estaría presente.
—¿Enserio? –dijo sorprendida. —Por favor cuando vengas avísame para quedar y vernos ¿si? – al parecer la ojiverde seguía tan despistada como siempre. No había notado que en 5 meses era la boda de su mejor amiga. Yo no quise decirle, le daría una sorpresa.
—Claro. Yo te aviso.
—De acuerdo. Esperaré tu llamada entonces…
—"Princesa, buenos días…ohh…lo siento, estás en una llamada…" –escuché al otro lado de la línea, se escuchaba lejos, pero podía distinguir sus palabras. Al parecer era su novio. ¿Acaso vivían juntos? Eso hizo hervirme la sangre, de sólo imaginarme su estúpida cara y acostado en la misma cama que Sakura me hacía sentir enfermo…
—"No te preocupes amor. Ya estoy por terminar…" –le decía la ojiverde separándose un poco del teléfono. ¿Acaso le dijo amor? Aún recuerdo que se burlaba de mí cuando yo le decía así… vaya, terminó haciendo lo que le daba gracia en el pasado… Sus palabras dolían bastante… —Oye…–me decía una vez que se acercó de nuevo al teléfono. —Me tengo que ir, pero me dio mucho gusto escuchar tu voz. Lo digo enserio…espero que hablemos muy pronto.
—De acuerdo. A mi también me dio gusto escuchar tu voz y platicar un rato. Ten un buen día.
—Igualmente. Ten un buen día. Nos vemos.
—Si. Nos vemos. – y colgó…
…...
—Mierda….Mark, ¡No puedo ir a la boda! –le comentaba a mi amigo en mi oficina.
—¿De qué diablos hablas Syaoran? Es la boda de Eriol, lo conocemos prácticamente desde que somos niños. Y Tomoyo es una buena amiga nuestra también. No puedes faltar.
—Lo sé, es sólo que…
—¿Es por Sakura? –preguntó. —No te preocupes. Me dijiste que han hablado y todo va bien. Quizá puedan rehacer su amistad… –decía tranquilo mientras ordenaba algunos papeles. —Estoy seguro que a ella le dará mucho gusto verte.
—No es eso. Mentiría si digo que no me muero de ganas de verla. Es sólo que…no creo soportar verla con otro hombre…por qué me imagino que llevará a su noviecito ese…
—Es lo más probable…pero piensa que todo ésto lo ocasionaste tú…
—Lo sé…lo sé… Tienes razón, no puedo faltar…
...
Sakura
El tiempo se fue volando. Los meses pasaron y pasaron sin aviso.
Syaoran y yo hablamos un par de veces durante estos meses. Me hacía muy feliz el poder hablar de nuevo con él. Teníamos una extraña relación de amistad a larga distancia, pero pareciera que entre nosotros no había pasado el tiempo, podíamos hablar y bromear con mucha naturalidad. Ninguno de los dos tocamos nunca el tema de lo que pasó en Hong Kong aquella vez en la mansión Li, creo que ambos teníamos miedo de arruinar ésta nueva oportunidad de rehacer nuestra amistad.
Estábamos a sólo 2 días de la boda de mi mejor amiga. No lo podía creer. Recuerdo que alguna vez durante la universidad hablamos de esto en esas típicas platicas de chicas.
Y éste fin de semana, mi amiga sería la primera de la dos en dar ese paso…
—¡Que emoción! – le decía a Tomoyo. Nos encontrábamos en el lugar donde se llevaría acabó la boda terminando los últimos preparativos. Ella y Eriol rentaron un enorme y hermoso jardín. Ahí tendrían la ceremonia y posteriormente la fiesta. —Amiga, no puedo creer que te casas en dos días. –decía con una sonrisa.
—Lo sé. Yo tampoco puedo creerlo… ¡Estoy muy nerviosa!
—Ya verás que todo sale bien. Ya está casi todo listo, no te preocupes.
—Bien, pero mejor hablemos de otra cosa que no sea la boda…quiero distraer mi mente o sino mi cabeza estallará. –era gracioso ver a mi amiga en ese estado. Por lo general ella es la calmada y tranquila de las dos, y la chica que tenía frente a mi, era todo menos eso. Era verdad que se estaba muriendo de los nervios.
—De acuerdo… mmm… ¡ah ya sé! –dije recordando algún tema para platicar. —Sabes, Fye me invitó a cenar está noche.
—¿Enserio? Que bien. ¿Algún motivo en especial?
—No. Sólo quería que saliéramos y pasar un rato juntos. Últimamente hemos estado viajando por separado y no hemos tenido tiempo para nosotros.
—Ya veo, eso es bueno, deben aprovechar el poco tiempo que tienen libre.
—Si. –sonreí. —A decir verdad, me encanta pasar tiempo con él. Me hace muy feliz. –confesé.
—Sakura… –Tomoyo se puso sería de pronto. —Disculpa si me estoy metiendo donde no me llaman pero… ¿qué pasa con Syaoran? ¿Ya…no sientes nada por él?
—¿A qué viene esa pregunta? –pregunté ligeramente irritada. –Syaoran y yo nos separamos hac años… Ya no hay nada entre nosotros.
—¿De verdad? Es decir, ustedes comenzaron a hablar de nuevo y…
—Y nada. –interrumpí. –Si, hemos estado hablando y quizá podamos volver a ser amigos de nuevo. Sólo eso. – a esas alturas yo ya estaba un poco molesta. A decir verdad, yo estaba consciente de que aún sentía algo muy fuerte por él, pero ahora estaba con Fye y no podía permitirme estar pensando en otro cuando el chico de ojos azules me hacía tan feliz. Me molestó que sacara a tema a mi ex, pareciera que no quería que estuviera con Fye
—Vale… discúlpame… no quería molestarte…
—No te preocupes. –dije más calmada. –Es sólo que, no entiendo por qué sacas a Syaoran a tema desde hace un par de meses. – Y es que desde que Tomoyo regreso de Hong Kong después de lo del padre de Syaoran, no dejaba de mencionarlo y recordarlo. No sé que habrá pasado mientras estaba ahí…
…
Esa noche Fye y yo iríamos a uno de los restaurantes más lujosos de Tokio. A pesar de haberle dicho a mi novio que no necesitaba tanto lujo, el insistió.
—Vaya… esto se ve muy costoso. –dije un poco incómoda ya en nuestra mesa.
—Bueno princesa, no es que no podamos permitirnos este tipo de vida. –bromeó. —Yo sé qué prefieres algo más modesto, pero creo que de vez en cuando no está mal ¿No? –tomó una de mis manos que estaba sobre la mesa y me dedico una sus bellas sonrisas.
—Creo que tienes razón. Este lugar es bellísimo. –Nos encontrábamos en un rascacielos, nuestra mesa estaba a lado del enorme ventanal dejándonos con las increíbles vistas de la cuidad.
—Lo mejor para mi princesa. Te mereces esto y mucho más. –besó mi mano.
—No merezco tanto. –comenté. —Siempre eres muy bueno conmigo, me consientes demasiado. Mi mamá dice que me vas a mal acostumbrar y a malcriar. – bromeé.
—Claro que mereces que te consienta, tú también eres muy buena conmigo, me apoyas en todo, me cocinas mis platillos favoritos cuando estoy en casa, me haces reír, en fin… la lista es larga, pero lo más importante, es que me haces inmensamente feliz. Y sólo por eso te mereces esto y mucho más Sakura. –dijo levantándose de su asiento y acercándose a mí. Tomo mi mano izquierda y se arrodilló frente a mí. ¡¿No me digan qué…?! —Sabes, desde que te conocí he sido el hombre más feliz del mundo y quiero seguirlo siendo a tu lado por siempre. Y quiero que tú seas la mujer más feliz del mundo, y yo me encargaré de eso. Lo prometo. –besó con ternura mí mano y saco algo del bolsillo de su sacó. —Sakura Kinomoto, mi princesa… ¿Te quieres casar conmigo?
Oh por Dios… No podía creer lo que estaba pasando. ¿De verdad Fye me estaba proponiendo matrimonio?
—Fye… yo… ¡Acepto! –dije con una enorme sonrisa. Él puso de inmediato un hermoso anillo de diamantes en mi dedo. Ambos nos levantamos y sellamos este bello momento con un beso apasionado. Algunas personas del restaurante aplaudieron. Debo confesar que estaba un poco avergonzada por aquel espectáculo, pero genuinamente estaba muy, pero muy feliz por la idea de unir mi vida con él.
—Te amo. –le dije a centímetros de su rostro.
—Te amo princesa. –sonrió y volvimos a unir nuestros labios.
Después de aquello terminamos de cenar y regresamos a casa.
Comencé a besar a mí ahora prometido en cuando cerramos la puerta de nuestra casa detrás de nosotros. El correspondió el beso de inmediato intensificándolo. Colocó sus manos sobre mis caderas y yo las mías sobre su cuello, y así nos fuimos caminando hasta nuestra habitación.
Fye quedó recostado sobre la cama y yo sobre él. Me levante un poco, sólo lo suficientemente para desabotonar su camisa. Era un chico delgado pero musculoso.
Baje hasta su cuello y comencé a besarlo, mientras él comenzaba a quitarme las prendas de arriba dejándome solo con el sostén. Baje besando su pecho, su abdomen y comencé a desabrochar su cinturón. Bajé sólo un poco sus pantalones y su ropa interior, y comencé a estimular su parte más privada. Mi prometido no puso objeción.
—Mmm… y luego…dices que… por qué te conciento… tanto… –intentaba decir entre suspiros. Al parecer mis caricias estaban dando frutos.
—Así qué sólo me quieres por qué te satisfago en la cama. –intentaba decir pícaramente.
—Bueno…es … una de las razones princesa. –sonrió.
Esa noche seguimos bromeando y dándonos placer mutuo. En cierta forma estábamos celebrando nuestro compromiso. No podía esperar a contarles a todos la buena noticia.
….
Syaoran
Era viernes y estaba muy ansioso. Por primera vez en 6 años estaba poniendo un pie en Japón. Era extraño pero a la vez estaba muy emocionado.
Éste sábado sería la boda de dos de las personas más importantes en mi vida, Tomoyo y Eriol.
Mark y yo llegamos el viernes por la mañana a Tokio. Sin perder más tiempo nos fuimos directo al hotel, estábamos muertos de cansancio.
—¿Por qué tú habitación es más grande que la mía? –bromeaba Mark.
—No te quejes, son iguales. –reprendí.
—¿Y? ¿Qué se siente?
—¿De qué hablas? – pregunté confundido.
—De estar de regreso en Japón. ¿No te sientes extraño de volver?
—La verdad un poco… pero siempre me gustó este país así que me alegro mucho de volver. Por cierto, le prometí a Meiling que le llevaría algo de Sailor Moon, así que por favor recuérdame pasarme por Akihabara en estos días que estaremos aquí.
—Claro. Quizá yo también compré algo, pero no de Sailor Moon. –río. —Y ya que la mencionas, ¿Por qué no vino? Pensé que la traerlas.
—Bueno, es algo íntimo esto ¿No crees? Se casan nuestros amigos más cercanos y aunque me llevo bien con ella, no deja de ser solo una amiga…
—Una amiga con la que sueles terminar en la cama. –se burlaba de nuevo mi amigo.
—¡No es eso! –intenté defenderme. –Quizá eso era antes, pero a decir verdad, hace mucho que no me acuesto con ella… de verdad sólo somos amigos ahora. Ella se estaba enamorado de mí y yo no puedo corresponderle, y no quería hacerle más daño…
—Y con el otro asunto… ¿Cómo te sientes? Es decir…después de años…verás a Sakura…
—Estoy muerto de los nervios… no sé qué hacer o qué rayos tengo que decirle, digo, hemos estado hablando estos meses por teléfono pero… no es lo mismo en persona…
—Vale… vale, tranquilo. –decía mi amigo entre risas. –Bueno, ya no te compliques la existencia con eso ahora. Mejor vamos a descansar un rato que por la tarde tenemos la despedida de soltero de Eriol.
—Es verdad… –dije con pesadez. Lo que menos quería ahora era una fiestecita…
…..
—¡Amigos! –saludaba alegre Eriol en cuanto entramos al bar que había rentado. Cómo se imaginarán, estaba lleno de puros hombres.
Estuvimos bebiendo y platicando, de vez en cuando el festejado nos presentaba alguno otro de sus amigos, estuvimos jugando billar y a lanzar dardos. Todo iba muy bien, incluso me atrevo a decir que no me la pasaba tan bien en años…
—Así es, Tomoyo no puede con sus nervios. –nos contaba divertido Eriol. De pronto dos hombres se acercaron a la mesa en la que nos encontrábamos.
—Que tal Eriol. ¿Listo para el gran día mañana? – saludó Fye D. Flourite. ¿Qué rayos hacia ese tipo ahí? —¿Recuerdas a Takashi? El representante de Sakura y mío. –dijo. Cómo odiaba escuchar el nombre de la ojiverde salir de su boca.
—Hola Fye. Si, ya está todo listo. –saludó amigablemente Eriol. Al parecer se llevaban bien, bueno era obvio. Eriol y Tomoyo eran los que más convivían con Sakura y al ser él el novio de la chica, era de suponerse que se conocían.
—Buenas tardes. –saludó el representante, y todos le regresamos el saludo.
—Déjenme presentarlos. –dijo Eriol.
—Syaoran. Mark. Él es Takashi Yamazaki, el representante de Sakura. Y él es Fye D. Flourite, toca el violín con Sakura y es su… novio… –nos decía incómodo.
—Que tal. Soy Syaoran Li. –le estiraba cordialmente mi mano al novio de la ojiverde.
—Mucho gusto. –contestó sonriente. Odiaba esa sonrisa.
Después de las presentaciones seguimos bebiendo y hablando. Yo estaba muy incómodo por la presencia del rubio ese, pero al parecer por sus caras, sólo mis amigos lo notaban.
—Te ves muy cansado Fye. –comentaba Takashi –¿No dormiste bien?
—No. La verdad dormí muy poco. Sakura no me dejó dormir muy bien que digamos…si sabes a lo que me refiero… –le guiñó un ojo a su representante. Al otro pareció darle mucha gracia. Yo estaba a nada de pegarle un puñetazo al tipo. ¿Cómo se atreve a decir eso? Bueno, era su novia… ¡Pero aún así! Esas cosas son privadas… y aparte no soportaba la idea de él y ella, desnudos en una cama… simplemente no lo soportaba. Mark y Eriol rieron incómodos por su comentario.
—Voy por otro trago. –dije y me levanté de la mesa.
...
Sakura
Era viernes y ese día tendríamos una pequeña reunión en casa de Tomoyo. Era una pequeña despedida de soltera. Yo pensaba en organizarle algo grande, pero ella insistió en que sólo quería relajarse y divertirse con las amigas.
–¡Vaya! Éste pastel está delicioso Sakura. –comentaba la futura esposa. –No debiste molestarte, si querías traer un pastel lo hubieras comprado, no tenías que hacerlo tú. –decía apenada.
—Es verdad, está delicioso. –decía Yui. Hace 3 años que no la veía. Al igual que yo ella viajaba mucho.
—Si está muy rico, deberías venderlos. –bromeó alguna de las otras amigas de Tomoyo.
—Gracias. Pero quería hacer algo con mis propias manos. Después de todo no me dejaste organizarte una fiesta en grande. –reproché.
—Es que no necesito nada más que esto. –sonrió mi amiga.
Seguimos platicando, comiendo y bebiendo un poco de vino…yo diría bastante.
—¡Voy por otra botella! –decía animada Tomoyo.
—Te acompaño. – dije. —Tomoyo… –comenté una vez que nos encontrábamos solas en la cocina. —Sabes… no quería decirte nada hasta después de lo de tu boda pero… ya no puedo aguantar más…
—¿Qué pasa amiga? ¿Estás bien? –preguntó preocupada.
—Si es sólo que tengo una noticia que darte…
—¿Enserio? ¿Qué es?
—Anoche…bueno…Fye y yo fuimos a cenar y bueno… me pidió que me casara con él… –Tomoyo sólo abrió los ojos como platos. —Y… le dije que si… ¡Me voy a casa con él Tomoyo! –solté de pronto sin poder contener mi felicidad.
—Wow…vaya… –tardó un poco en reaccionar. —Eh…felicidades amiga.
—Gracias. Estoy muy feliz.
….
Syaoran
—¿Estás bien? –preguntó Mark acercándose a mí que me había quedado en la barra del bar.
—Si. Es sólo que…esto está siendo muy difícil para mí. Y todavía tengo que convivir con ese tipo todo el día de mañana… –decía cansado. —No sé si pueda soportarlo…
—Lo harás. No te preocupes. Y no tienes que convivir con él. Si acaso lo saludarlas y te despedidas al irte de la boda. No es que tengas que compartir recetas de cocina ni tomar el té con él todo el día. –intentaba relajar el ambiente.
De pronto, sin previo aviso, entraron un montón de mujeres semidesnudas por la puerta del bar. Todos los hombres aplaudían y vitoreaban a las chicas. Genial, lo que me faltaba…ese tipo de cosas me incomodaban.
—Eriol… –regañaba Mark. —¿De verdad era necesario esto?
—¡Yo no las traje! –parecía sorprendido.
—¡Felicidades futuro esposo! –decía el tal Fye. —Toma esto como un pequeño regalo en tu última noche libre…
Así que había sido ese imbécil el responsable de llenar el bar con ese tipo de mujeres…Vaya, con qué clase de tipo de metió Sakura.
Las chicas comenzaron a bailar sensualmente al centro del lugar. Algunas otras se acercaban a los hombres y les bailaban muy indecentemente, cómo se imaginarán, a esos tipos no les importó. Les seguían el juego.
Una de las chicas, debo decir que la más guapa, se acercó a Eriol y comenzó a bailarle en la cara. Eriol solo volteaba a todos lados muy incómodo. Y pensar que antes de que Tomoyo llegará a su vida, este tipo de cosas no le hubieran molestado… Vaya, cómo te cambia el amor.
Otra chica se acercó a Mark, a él no le importó tanto la situación, aunque también se veía incómodo. Justo después otra de las chicas fue hasta donde me encontraba y se sentó en mis piernas. Inmediatamente me levanté y la chica se fue ofendida.
Para mí sorpresa, al voltear a ver al representante de la ojiverde, éste estaba muy animado con una de las chicas, no le tome importancia, pero al mirar a un lado, me percaté de que Fye, el novio de Sakura, estaba no solo mirando, sino tocando e incluso besando el cuerpo de esa chica.
Rayos… ¿Qué se debe hacer en estos casos? Eriol y Mark también se percataron de la situación y solo nos miramos incómodamente sin saber qué hacer.
Luego otra chica aún más desnuda que la anterior llegó y se les unió a Fye y la tipa esa. El chico rubio tocaba y besaba a las chicas de una manera muy indecente.
Diablos, y pensar que si hace eso aquí como si nada, qué no hará cuando se va de gira sólo. La simple idea de Sakura esperándolo en casa mientras esté tipo anda con este tipo de mujeres me enfermaba y me hervía la sangre….
…
La celebración de Eriol terminó. Todos nos encontrábamos fuera del bar a punto de irnos.
—Bueno. Espero que te haya gustado ésta sorpresita. –decía un Fye un poco ebrio.
—Creo que tú la disfrutaste más que nadie. –comenté serio.
—La verdad que sí… –admitió como si nada. —De vez en cuando es bueno hacer este tipo de cosas…
—¿Sales con este tipo de chicas muy seguido? –cuestionó Mark igualmente serio. Takashi solo estalló en risa. Ese tipo estaba aún más ebrio que el rubio.
—¿Seguido? –decía entre carcajadas el representante. –Este tipo lo hace al menos una vez por semana. –seguía riendo. Yo estaba apunto de pegarle un puñetazo en la cara a Fye, cerré ambos puños con fuerza, pero mi mano izquierda al haber hecho presión comenzó a temblar…. ¡Rayos! ¿Por qué justo ahora? Pero eso me calmó un poco. Éste no era ni el lugar ni el momento de hacer algo. Es más, no estaba seguro de meterme en aquel asunto. Mis amigos se veían molestos, pero al igual que yo no sabían que hacer.
…..
Sakura
—Buenas noches princesa. –saludó alegre Fye en cuanto llegó a casa. Yo había llegado de casa de Tomoyo apenas hace media hora antes.
—Hola amor. –saludé. Yo me encontraba recostada en el sofá. Él se acercó y se recostó sobre mí. Creo que venía un poco ebrio. —Creo que se te pasaron un poco las copas. –reí.
—Creo que sí. –rió. Sin más, me comenzó a besar con fuerza. Yo no me negué pero a decir verdad, no tenía ganas de otra noche de pasión. Además al otro día sería la boda de mis amigos y no quería estar desvelada. —Amor…Fye… –decía empujándolo gentilmente mientras me ponía de pie. —Lo siento, pero hoy no tengo ganas. –sonreí.
—Vale. No te preocupes. –me devolvió la sonrisa.
—Te voy a preparar un café ¿Si?
—Claro. Gracias princesa…
…..
Ya era la mañana siguiente, lo que significaba que ¡Hoy era la boda! Estaba muy emocionada y feliz por mis amigos, sobre todo por Tomoyo. Eriol es un gran hombre. Aunque al principio era un poco insoportable…
Nos encontrábamos en el hermoso jardín donde se llevaría a cabo la boda. Fye y yo llegamos y ya se encontraban varios de los invitados.
—Buenos días Eriol ¿Estás listo? –me acerqué a mi amigo entre la multitud.
—Bu... bu…buenos días... – saludó nerviosamente.
—¿Nervioso? –comentó Fye divertido. —Pensé que con la sorpresita de anoche te relajarías un poco.
—¿Sorpresita de anoche? –pregunté divertida. Eriol se puso un poco tenso.
—Cosas de hombres… –y me guiñó el ojo y me dio un beso en la frente. Yo solo me reí un poco. Me causó gracia la situación.
Un poco más tarde, ya estábamos todos los invitados esperando por la novia en nuestros respectivos lugares. Yo sería una de sus damas de honor junto con nuestras amigas de la universidad. Eriol tenía a dos de sus amigos como padrinos, aunque se suponía serían cuatro…
—Eriol… ¿Todo bien? –dije acercándome ya que lo noté más nervioso de lo que estaba antes.
—No. Los otros dos no han llegado aún y Tomoyo está por salir. –decía entre molesto y nervioso.
—Ya veo… ¿Qué hacemos…? –pregunté intentando ser de ayuda. Pero no me dio tiempo de formular mi pregunta cuando Eriol me interrumpió.
—Ahí están… –dijo molesto mirando hacia donde se encontraban los anteriormente mencionados. Yo seguí su mirada y me quedé helada…
Dios… es… es… Syaoran…
Ahí estaba el ambarino llegando con Mark. Ambos se veían apenados por el retraso. Eriol solo los arrastró hasta sus lugares designados. Yo me quedé ahí, de pie sin poder moverme. No sé por qué me sorprendo, ¡Era obvio que Syaoran iba a estar ahí! ¡Es su mejor amigo!
Rayos, lamentaba ser tan despistada… los chicos pasaron a un lado de mi con Syaoran hasta el final.
De pronto, nuestras miradas se cruzaron…. Se cruzaron por primera vez en 6 largos años…
—Sakura… –dijo casi en un suspiro sorprendido.
—¡Anda, muévete! –le decía un estresado Eriol. Los chicos se posicionaron en su lugar al igual que yo, y casi inmediatamente comenzó a sonar la marcha nupcial…
Tomoyo salió acompañada de su padre. Estaba bellísima. Aquel vestido blanco hacia resaltar su esbelta figura. Se veía muy elegante. Yo estaba muy emocionada y conmovida por aquella escena, pero no podía evitar voltear de vez en cuando hacia donde estaba el ambarino…
Syaoran llevaba un traje azul oscuro. Estaba hecho justo a su medida y también dejaba ver la buena forma en la que estaba…. Era tan apuesto…
La ceremonia siguió sin ningún percance. Durante ésta, las miradas del ambarino y la mía se cruzaban de vez en cuando. Cuando ésto pasaba, el chico sólo me sonreía y yo le devolvía el gesto.
La ceremonia terminó y todos aplaudimos fuertemente a los recién casados. Cuando todo el bullicio terminó, no perdí más tiempo y me acerqué al chico de Hong Kong….
—Syoaran… –dije acercándome a él.
—Hola Sakura. –decía amablemente con una enorme sonrisa en su rostro.
—Hola… –se me salió una risita nerviosa.
…
Syaoran
Dios….estaba bellísima en aquel vestido azul cielo… era más hermosa de lo que podía recordar…
—Te ves muy bien. –la alagué un poco.
—Gracias. –se sonrojo. —Tú… tú también te ves bien.
—¿Cómo estás? –pregunte con aquella estúpida sonrisa en mi rostro que no pareciera que se me iba a quitar pronto.
—Estoy muy bien ¿Y tu? –dijo educadamente.
—Me alegro mucho, yo también estoy bien… –de pronto noté algo en ella que me llamó la atención e hizo que mi corazón dejara de latir por un momento… en su dedo anular, en la mano izquierda….un anillo…. Pero uno era un anillo cualquiera… esperen… es… es de ¿Compromiso?
—¡Ehh Syaoran! –grito animado Fye dirigiéndose a nosotros. –¿Cómo estás? Se les hizo un poco tarde ¿Eh? –comentó con su típica estúpida sonrisa. —Ah, por cierto. Veo que ya conociste a Sakura, mi prometida… Aunque creo que ya se conocían. –sonrió.
No…esto no puede ser verdad…Sakura no se podía casar con este patán…. Con este sinvergüenza…
Yo sólo esperaba que fuera una broma o quizá había escuchado mal, pero el sonrojo de la ojiverde me lo confirmó.
—Prometida… –dije en un suspiro casi imperceptible… –Wow… –fingí sorpresa y alegría. –Vaya…eh… felicidades…no… no lo sabía…
—Bueno, es que fue apenas hace unos días ¿Verdad princesa?
—Eh…sí. Fue hace apenas unos días que… nos comprometimos... –decía la castaña sonrojada y un poco incómoda.
Yo tenía demasiada irá acumulada, no solo por el hecho de enterarme que la mujer que amo se iba a casar, sino que se iba a casar con un mal hombre, un cerdo, un patán de lo peor. Quería gritarle ahí mismo que no lo hiciera por qué la estaba engañando…pero me contuve…era la boda de mis mejores amigos y no quería hacerles una escenita…
—Bueno… tengo que… ayudar a Eriol… con algo... –mentí. –Nos vemos durante la fiesta. –fingí una sonrisa.
—Claro… –dijo la castaña aún incómoda.
No. No. No. ¡NO!
¡Me rehusó a permitir que Sakura se case con ese tipo!
—Hey, ¿Qué pasa? – preguntó Mark sacándome de mis pensamientos.
—Mark…mierda…Sakura… ella… ¡Joder! Se va casar con ese imbécil. Están comprometidos. –solté.
—¿Pero qué dices? ¿Cómo sabes? –preguntaba preocupado. El estaba consciente de la clase de alimaña que era ese tipo.
—Me lo acaban de decir ellos mismos. Sakura me dijo que estaba comprometida… Te juro que si fuera otra persona yo…yo no me metería, y la dejaría en paz con su vida como lo he estado haciendo todos estos años…pero…pero…No. No con él… –estaba muy alterado.
—Vale. Primero que nada, tranquilizante. ¡Demonios! –estaba enojado. Era raro verlo así. —Te juro que no sé qué hacer… quizá sí le decimos a Tomoyo…
—No. –interrumpí. –Es su boda y cuando termine esto se irán de luna de miel, no quiero molestarlos… –dije. —No sé si debería meterme en sus asuntos o simplemente… hacerme a un lado.
—No. –me decía serio. — ¿De verdad vas a dejar que cometa el mayor error de su vida casándose con ese imbécil? –de acuerdo, Mark ya estaba enojado. —Por dios Syaoran. Te alejaste de ella para protegerla, sufriste tú y la ¿Hiciste sufrir a ella para nada? ¿Todo lo que ha pasado fue en vano? ¿Llevas años muriéndote de ganas de ir tras ella para que en un segundo se la dejes en bandeja de oro a un imbécil patán que no se la merece en absoluto?
—Pero…pero es su vida. Yo ya no soy parte de ella, no soy nadie… y si ella quiere hacer esto, que lo haga, quizá deba cometer sus propios errores y…
Mark me abofeteó un poco en la mejilla. No fue dolorosa pero si lo suficiente para callarme.
—Eres un imbécil Syaoran… –me decía calmado pero serio y se notaba que estaba muy enojado. —En primer lugar, ya no eres parte de su vida por qué así tú lo decidiste… Te alejaste de ella para protegerla según tú… y ahora va a cometer el error de casarse con ese tipo por tu culpa… ella empezó a salir con él por qué tú no estabas a su lado… –decía mirándome fijamente a los ojos. Nunca lo había visto tan enojado…
—Pero…pero…
Mark me abofeteó de nuevo.
—Pero nada. Vas… no. Vamos a impedir que Sakura se case con él. También es mi amiga y me preocupo por ella. Así que se lo suficientemente hombre y afronta las consecuencias de tus errores. Si ella se casa con él va a ser muy infeliz, y te haré responsable directamente a ti. –decía.
—Me estás culpando por cosas que no tienen que ver conmigo. –dije irritándome un poco yo también.
—¡Todo es por ti Syaoran! – Dios… ¿Cuánto tiempo llevaba guardándose esto mi amigo?
—De acuerdo… –dije más calmado después de un rato de haberme quedado en silencio. Quizá mi amigo tenía razón y todo esto está mi culpa… no. Eso era seguro. Todo es mi culpa…
…
La fiesta continuó, Mark y yo no estábamos del mejor humor. Pero cuando Tomoyo o Eriol se nos acercaban, poníamos nuestra mejor cara. Digo, no queríamos arruinarles la fiesta.
Sakura estuvo pegada a su prometido… diablos, odiaba esa palabra… estuvo pegada a él casi toda la fiesta. Estuvieron bailando, hablando, bebiendo y dandose uno que otro beso y caricia. Yo quería vomitar de sólo verlos.
En algún momento de la fiesta vi a la ojiverde sola en una de las mesas, agradecía que los recién casados no me pusieran en la misma mesa que mi ex y su nuevo amor…
Me acerqué a ella…
…
Sakura
—Hola. – saludó Syaoran tiernamente acercándose y sentándose a mi lado.
—Hola. –sonreí. —No te he visto mucho por la fiesta. –comenté.
—¿No? He estado por aquí. Pero creo que has estado ocupada con tu chico. –bromeó, aunque pude notar que era fingido.
—Lo siento. Quería hablar más contigo pero se me fue el tiempo con él. Creo que exageré un poco. –me disculpé sinceramente.
—No tienes nada que disculparte… no conmigo… Y supongo que están emocionados por su compromiso. – fingió una sonrisa. Era increíble que aún pudiera reconocer esas cosas en él a pesar de los años.
—Si debe ser eso… ¿Cuándo regresas a Hong Kong?
—¿Ya tan rápido te cansaste de mí? –rió de verdad esta vez.
—No es eso… –reí yo también. —Te pregunto porque me gustaría que nos viéramos, que salgamos a tomar algo por ahí y platicar tranquilamente. Sólo tu y yo…
—Eso me encantaría. –me dedico una pequeña pero honesta sonrisa. —Estaré una semana por aquí.
—Genial. ¿Puedes mañana? No, espera, quizá estemos muy desvelados y con resaca. –reí. —El lunes, ¿Puedes?
—No tengo problema de verte mañana… –comentó mirándome fijamente a los ojos… rayos…aún esos ojos ámbar tenían mucho efecto sobre mí.
—¿Seguro? –la verdad yo tampoco quería esperar más tiempo para estar con él… —De acuerdo. Te veo mañana por la tarde entonces ¿Te parece?
—Me parece excelente. –sonrió de nuevo.
—¡Princesa! ¡Vamos a bailar! –gritaba Fye desde la pista de baile.
—Creo que tu novio te llama. –fingió de nuevo su sonrisa.
—Si. Debo irme. – comenté apenada. A decir verdad no tenía ganas de bailar, quería pasar más tiempo con él. —Mañana. –dije. —Te veo mañana Syao…
—Hasta mañana Sakura…. –me dedicó una última sonrisa.
Hola a todos! Qué tal!
Bien, aquí les dejo otro capítulo más, ya estamos en la recta final de esta historia.
Espero que les haya gustado esté capítulo, yo me divertí especialmente escribiéndolo. Y bueno, como siempre quiero agradecerles a todos los que ponen mi historia en sus favoritos, a los que me comentan y ¿por qué no? A los que nada más se pasan a leer este fic. Muchas gracias a todos.
Por cierto, hoy fue el final de Clear Card, ¿qué les pareció? A mi me gustó mucho el capítulo pero no como para un final... esperemos tener noticias de alguna continuación pronto.
Sin nada más que decir, ¡Nos leemos pronto! (la próxima semana nuevo cap :D)
