HTF, es propiedad de MondoMedia. Si quieren reclamar porque Flippy no sale tan seguido en el show, para matar como dios manda, y porque demonios no tiene una relación con Flaky. Pueden ir a quejarse con ellos, yo no soy dueña de nada. (A excepción de esta historia)
Chapter 28
Un grito desgarrador salió de su garganta al sentir como aquel hierro al rojo vivo comenzaba a quemar su piel. A su lado su hermano, soltó un gruñido, siendo ahogado con rudeza, por aquella navaja filosa que comenzaba a cortar su abdomen, trazando una línea superficial a lo largo de su ombligo hasta llegar cerca de sus costillas.
—Sabes es divertido, ver sus rostros de dolor— Comento aquella demonio mostrando aquellos conillos puntiagudos y blancos, mientras que a su lado su hermano y ese robusto demonio simplemente sonreían.
—¡Púdrete, puta asquerosa!— soltó Shifty, importándole poco que nuevamente el calor de ese hierro comenzara a trazar líneas ardientes, enrojeciendo su piel al herirla.
—Al parecer, no nos has entendido bien…— Le susurro aquel sujeto robusto a su oído haciendo que él frunciera su ceño adolorido, al sentir más dolor en su cuerpo.
—Nosotros deseamos saber el paradero de tu Senka. Digamos donde esta, y con gusto, lo pasaremos a una celda…Mmm…más hospitalaria— bramo en un alarido burlón, mientras su hermana lo acompañaba, en una risa coordinada.
Los dos se miraron de reojo, negando la idea rotundamente. Jamás pondría a Lammy en peligro.
—Tú, ustedes dos, tu jefe, tu Señor, y todos esos putos enfermos, cobardes y débiles... – Gruño Lifty, levantando su mirada brillosa de ira, al igual que su hermano— ¡Pueden besarme el trasero, asquerosos parásitos!— grito, mientras su hermano, escupía en la cara de Truffles un poco de sangre.
—¡Ya se lo hemos hecho entender a tu jefe!.¡Pero para ustedes se lo aclararemos!—soltó Shifty mientras una sonrisa confiada aparecía en sus labios resecos.— Nunca, dejaremos que alguien le haga daño a nuestra Senka…¡Ni siquiera unos putos demonios como ustedes!
Su mentón fue atrapado con rudeza por la mano algo huesuda de esa demonio. Su mirada rojiza, se concentro en aquellas dos gemas jade, que la observaban con altanería.
—En verdad la aman…¿Verdad?— Los dos simplemente guardaron silencio, haciendo que Ari, los observara con una calma aterradora— Claro que lo hacen…Puedo verlo en sus ojos— Atrapo sus rostros en sus manos observándolos indiferente— Pero…Ahora les planteare una pregunta a ustedes, que posiblemente se la han hecho, no en voz alta pero si en sus mentes, en sus corazones putrefactos: ¿Ella los ama a ustedes?
Los dos la observaron con el ceño fruncido: ¿A que quería llegar con esa pregunta?
—Desde que la vieron convertirse en una adulta, ustedes dos han desarrollado un cariño, simpatía, he inclusive me atrevo a decir, un deseo hacia ella— Los dos cubrieron su asombro con una mueca seria. Esa demonio no era normal.— Se han torturado internamente con la idea de que ese cariño, solamente se basa en el contrato que ella hizo cuando niña. Pero…¿Es del todo eso cierto?— una sonrisa apareció en sus labios carnosos y rojos al ella observarlos con atención— Aborrecen la idea de que alguien más la acorteje, porque saben que si eso pasa ella puede elegirlo a ese alguien en vez de a algunos de ustedes. Como también odian la idea de que ella elija a alguno de ustedes. ¿Por qué?. Sencillo, ustedes dos forman una sola alma. Están tan unidos, que se volvieron egoístas. Se niegan, al hecho de que uno de ustedes tenga algo que el otro no. Siempre ha sido de esa manera…¿Verdad?
—Si los amara, en este momento estaría rescatándolo— comento burlón Ant, mientras los observaba con sus brazos cruzados sobre su pecho.
—Muérete— les dijeron a la vez. Se regalaron una mirada de reojo antes de que comenzara nuevamente una sección más de tortura.
Mientras el hedor a sangre seca, a humedad y a el oxido de aquellas cadenas que los aprisionaban contra la pared, fueran los únicos que ellos pudieran oler. Pero, con el toque suave y tranquilizador que esa bufanda y ese sombrero, tenían puestos en si.
El olor a lavanda y a lirios tibios, hacia que pese a que sus huesos pesaran, y sus músculos heridos rogaran por paz, ellos lo pudieran soportar.
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Sus ojos se abrieron con rudeza, mientras su respiración intentaba de ser una pisca regular. Observo sus manos con rudeza, estaba temblando y su corazón taladraba su pecho intentado salirse de su cárcel.
Tomó una bocanada de aire, mientras limpiaba el sudor de su frente. Su mirada opacada, se giro con la esperanza de que Splendid no se hubiese despertado. Para su fortuna el demonio, simplemente dormía plácidamente acostado sobre su estomago, dándole la espalda.
Abrazo sus rodillas, mientras intentaba que ese brutal sentimiento que la atormentara, se calmara. Jamás le había pasado, pero ella sabía muy bien de que se trataba.
Algo les estaba pasando a los gemelos. De eso estaba cien por ciento segura.
El frio de la habitación calo por sus piernas y sus brazos al ella levantarse y caminar hacia sus cosas. Necesitaba hacer algo, no podía quedarse quieta ante ello, ni mucho menos simular que ese sentimiento que apretaba su corazón y taladraba su sien, no estaba allí.
El cuero de sus botas acaricio la piel de sus piernas, a la vez que aquel saco la abrigaba por completo. El short oscuro se sobresalía unos centímetros por debajo de la lana que acariciaba su muslo. Vacilo al atrapar el gorro sobre la mesa de luz, a un lado de la cama. Observo a Splendid por unos momentos, antes de girarse sobre sus talones y caminar hacia la puerta. Le dedico una mirada por última vez, antes de apretar sus labios con rudeza.
No necesitaba involucrar a nadie en esto.
Sus pisadas se hicieron lentas al acercarse hacia el final del pasillo. Se detuvo por unos momentos en la oscuridad para observar sobre su hombro nuevamente. Era mejor hacerlo sola.
—Es raro...Según sé, las humanas duermen ocho horas a lo mucho— la voz ronca, la hizo observar sorprendida a un lado donde unos ojos verdes la observaban con atención.
—Flippy…
—¿Tengo que preguntar, porqué estas totalmente vestida, dispuesta a dirigirte hacia la salida?. O…¿Sacó mi navaja para matarte por traidora?— Ella lo observo con el ceño fruncido. Dudando si aquello era una broma de mal gusto, o la más directa amenaza.
—Mis demonios me necesitan…Debo ir a rescatarlos…
—Pensé que esperarías a que todos comenzaran a atacar para rescatarlos.
—Sí, lo sé. Pero…temo que para ese entonces ellos…ya…
—Estén muertos— termino por ella, la frase, antes de observarla asentir en silencio.
—Me niego a perderlos…Y si para evitar eso debo, enfrentarme a Tigre…Lo hare— hablo con firmeza, observando como Flippy la observaba con el ceño fruncido, antes de vagar su mirada por el pasillo.
—Ellos se pondrán tristes cuando se enteren de que fuiste a buscarlos— Lammy observo de reojo al igual que él. Guardo el más inquietante de los silencios.— Sobre todo el idiota y Flaky…Se han encariñado mucho contigo…— comento, mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho amplio.
—Lo sé…Es por eso que pienso terminar con esto de una buena vez…
—¿A qué te refieres?
—Mientras esté aquí, diariamente me carcomerá la culpa, la preocupación. No puedo quedarme quieta, sabiendo que mis demonios están siendo torturados por culpa mía— su voz tembló un poco al decir aquello. – Iré a salvarlos, y si aun sigo con vida, volveré. Pero sino…
Flippy la observo en silencio, antes de posar una mano sobre su hombro en un gesto de pleno compañerismo. Lammy elevo su mirada hacia él, torciendo un poco su cuello para obsérvalo a los ojos al haber una diferencia en sus alturas.
—Demonio Mr. Pickles— Ella abrió sus ojos con rudeza, evitando por primera vez, controlar sus emociones. Mostrando completa sorpresa, al escucharlo decir semejante nombre.
—¿Qué dijiste?— murmuro, al poder recobrar la habilidad de hablar.
—Seguramente no te habrás olvidado, de aquella mística niña demonio que mataba clanes enteros, únicamente con dos espaldas en sus manos…
Lammy lo observo aun más sorprendida. Flippy simplemente sonrió levemente, antes de apretar más su agarre sobre su hombro.
—Lumpy me comento de ti cuando, aun seguía con vida. Él estaba enterado de tu pasado, sin embargo, justo cuando estaba a punto de entrometerse en el asunto, misteriosamente aquella poderosa "demonio", se perdió como si ceniza se tratara. Jamás se supo de ella nuevamente, nunca se supo su paradero, ni siquiera su nombre verdadero.
—¿Y entonces porque no me mató cuando tuvo la oportunidad?
—Porque mi maestro era un demonio extrañamente inteligente.
—¿A qué te refieres?
— Por alguna extraña razón, él sabía que tú no era mala del todo. A pesar de actuar, y ser criada por demonios, tú sigues siendo humana...— Tras sonreírle levemente agrego— Los humanos, siempre me han llamado la atención, por una razón: Ellos aun tiene esa bondad que les brinda su Señor. El Dios de los cielos, aun sigue vivos en ellos por más que la oscuridad los arrope. Y en tú caso no es diferente.
—Eso es una tontería— agrego ella tras posarse sobre una actitud seria.— Yo no soy como las demás, basta únicamente con verlas como actúan para darse cuenta de ello.
—Flaky, Giggles, e inclusive Petunia, son tres humanas muy diferentes entre sí. Al igual que tú, pero aun a si siguen siendo humanas. Y tú, Lammy, también lo eres. No necesitas aparentar rudeza, cuando por dentro sabes y lo has comprobado que eres tan débil e indefensa como ellas, al igual que a pesar de todo, todavía sigues teniendo sentimientos humanos...—Él poso su amplia mano sobre su cabello para darle unas suaves palmadas— E inclusive los demonios, pueden llegar a tener esa clase de sentimientos…
—¿Por qué me estás diciendo todo esto?
— Porque… Fliqpy, puede ser una personalidad creada por mí. Pero aun así, puede ver mucho más cosas que los demás…—Lammy guardo silencio, mientras que el leve silencio era cortado por sus respiraciones suaves, pero no del todo tranquilas— Él puede ver ese ente, que esta lentamente consumiendo tu mente, si bien lo usaste cuando eran niña, para defenderte, no significa que aun se halla despegado de ti...En este momento seguramente, está atento a lo que te estoy diciendo. Escuchando y planeando la manera en la cual me pueda matar, luego de haber apoderado de tu cuerpo…
—Eso jamás pasara.
—Seguramente, no. Pero si sucederá si te dejas vencer. Y me niego a que eso pase— Lammy poso su mirada sobre él por unos momentos, antes de bajarla hacia él suelo. Flippy, seguramente compartía el mismo problema, era una verdadera estúpida si decidía ignorar sus palabras— Ya no estás sola, Lammy. Y será verdaderamente triste y decepcionante, para todos nosotros que te perdamos…¿Entiendes?— El silencio nuevamente volvió a aparecer, mientras ella levantaba su mano para apretar aquella que se aun se posaba sobre su hombro— Tú y los gemelos, se han ganado un lugar en esta rara y demente, familia. Y espero, en verdad esperamos todos, que cuando vuelvas a nosotros, sea con dos gemelos ladrones, y una sonrisa en los labios…—Ella, no dudo al rodear su cuello con sus brazos, mientras susurraba un quedado "Gracias". A pesar de todo, simplemente recibió un leve golpecito en su espalda, mientras él puramente le sonreía, al verla comenzar a correr hacia la salida.
La observo en silencio, antes de girarse sobre sus talones y volver a su habitación. Cuando todos se despierten, para comenzar a entrenar, se preguntarían por ella, pero él simplemente guardaría silencio. Esto, era algo que Lammy sola debía enfrentar, al igual que él en un pasado lo vivió con Fliqpy.
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Comenzó a removerse un poco entre las sabanas, hasta que sus parpados se abrieron con frenesí. Se sentó en la cama, acariciándose su ojo derecho con el dorso de su mano. Se ubico un poco en la habitación, hasta recordarse con quien compartía la habitación, observo al lado de su cama, encontrándose con un frio vacio.
—Seguramente ya se ha levantado— murmuro para sí, mientras se dirigía hacia el baño, y comenzaba alistarse, para salir.
Sus pasos resonaron secos sobre el suelo, al dirigirse hacia el final del pasillo. Observo como un demonio pequeño pasaba por su lado, gruñendo por lo bajo. Lo tomo de hombro deteniéndolo.
—Disculpa…¿Sabes dónde se encuentran mis compañeros?— De inmediato aquel espectro, simplemente lo miro ceñudo antes de apuntar con su mano huesuda hacia el final del pasillo.
—Almorzando— pudo decir, haciendo que Splendid sonriera agradecido. Naturalmente, muchos de los demonios que los rodeaban, no hablaban plenamente su lengua o siquiera podían hablar, ya que la mayoría, eran ex demonios salvajes, que tanto Lumpy, como cualquier otro señor del infierno, habían adherido a sus civilizaciones.
Cuando entro a comedor, definitivamente no esperaba más. Al ver como las risas y las bromas, rodeaban la enorme mesa de roble en donde ellos ahora se sentaban.
Flippy detuvo la cuchara repleta de comida, a medio camino cuando lo vio entrar en el comedor y saludar a todos con un saludo al aire. Flaky quien tenía esa cuchara a pocos centímetros de su rostro lo volteo a ver sorprendida. Desde que se sentaron en esa mesa, él la había obligado a comer, a pesar de que ella ya estaba llena. Y a pesar de apretar sus labios con fuerza, él aun conseguía meterle comida a la boca. Por lo que ahora, para que él detuviera su ayuda—cordial y "poco" violenta de obligarla a comer por el bien de su hijo y porque parecía que había bajado de peso, desde que él la dejo (palabras textualmente sacadas de su boca)— debía ser algo muy importante.
—Flippy…— llamo en un susurro, haciendo que él corriera su mirada nuevamente a ella y sonriera con una sonrisa, que no podía ser más cálida.
—Anda come un poco más— insistió, como si hablara con una niña que no deseaba comer su comida.
—Puedo comer sola, Flippy— Ella inflo sus mejillas levemente sonrojada, nerviosa hizo su rostro a un lado antes de que la mano de él atrapara su mentón con un leve apretón, e introdujera una cucharada de comida dentro de su boca.
Ella lo observo molesta, antes de que él le limpiara un poco de comida que cayó en su mentón ante tan sorpresivo ataque.
—Ves…No es tan malo si te la doy yo. Además de que te has ganado un premio— Ella alzo su mirada, lo observo sin entender.
—¿Qué prem…—sus labios fueron rodeados por los de él, haciendo que abriera sus ojos sorprendida. Se quedo estética en su lugar, cuando él muy descardo, simplemente se aparto para nuevamente comenzar a cargar su plato de comida.
Sintió su mejillas arder, al momento en que su boca tiritaba del asombro. Su corazón luchaba por salir de su pecho, de una manera catastrófica. Definitivamente, por más que ya la confianza con él era mucha, jamás se dejaría de sentirse de esa manera.
—Voy a morir de un coma diabético— susurro Toothy por lo bajo mientras observaba a su alrededor.
¡Por favor!. Hasta su hermano, compañero de toda la vida, estaba como un bobo, mientras su novia depositaba suaves besos sobre su mejilla. Por fortuna, los más normales en esas parejas, eran Handy y Petunia, que únicamente se dedicaban a limpiar las sobras de comida que (voluntariamente) se depositaban sobre las mejillas de cada uno. Y en cuanto a limpiar, únicamente nos estábamos refiriendo a la loca de la limpieza, que los hizo levantar a todos ellos temprano, para que se bañen de una buena vez.
—A no ser que seas Nutty, no creo que eso te pueda pasar, amigo mío— Sniffles a su lado dejo de lado unos rollos antiguos que leía, para girarse levemente hacia él y continuar con sus cosas de genio loco, amante a estudiar los órganos internos de los demonios.
Él decidió a ignorarlo para observar su comida con aburrimiento. En verdad, deseaba que los entrenamientos comenzaran de una buena vez. Deseaba entrenar.
Busco con la mirada a Lammy. No estaba por ningún lado. Deseaba saber su verdadero poder, naturalmente, ella demostraba un poder muy lejos del alcance de las otras Senkas. Convirtiéndola en la más fuerte de todas. No le molestaría que ella fuera su compañera de entrenamiento.
—Las salas de entrenamientos, estará lista para cuando lo deseen. Nos hemos encargado, de que ningún demonio este presente, cuando ustedes decidan entrenar…Eso brindara protección a sus Senkas.— Hablo claramente Sneaky, ganándose una sonrisa de agradecimiento por parte de las humanas y sus guardianes.
—Pues…¿Qué estamos esperando?— pregunto Splendid, enérgico mientras tragaba con rudeza un trozo de carne más grande que su cuerpo. Pero que al parecer no pareció afectarle, en lo más mínimo— ¡Vamos a ver esa dichosa sala de entrenamientos!...Quiero confirmar si esos rumores son ciertos…
—¿Qué clase de rumores?— Pregunto Giggles sin entender. Splendid le sonrió como un niño emocionado, antes de alzarse sobre su asiento y posar un pie sobre la mesa.
—Dicen que esas salas, Lumpy las construyo para que ningún demonio pueda salir de allí sin que se haya roto algún hueso. Son sumamente peligrosas, como también te es muy difícil derrotar a todos los espectros que te atacan al caerte en una trampa— casi grito emocionado, por no ser que un plato de comita se estrello contra su cara haciendo que él volviera a mirar ceñudo al demonio vestido de militar.
—Te he dicho miles de veces, que no nombres esas salas frente a estos— señalo con desagrado a los cuatro demonios menores, que escuchaban emocionados. Petunia pudo jurar que un rabo de perrito se movía detrás de ellos, ante el entusiasmo que cubría sus ojos.
—Pero Flippy…¡¿Acaso no recuerdas cuando intentamos entrar a esas salas cuando éramos niños?!— los ojos de Flippy se pusieron en blanco al recordar la paliza que les dio Lumpy por eso.
—¿Y acaso no recuerdas como lloraste como una niña, cuando abrimos la primer sala?— Splendid se sonrojo con rudeza, al escuchar como un carcajada sonora se escuchaba ante eso. ¡Inclusive Cro-Marmot se reía a todo pulmón!.. ¡Él ni siquiera sabía que ese sujeto podía reír de esa manera!
—¡Era un niño!
—¡Un niño, que por dos semanas no se animaba a dormir solo en su cuarto, y me despertaba a la madrugada para que lo deje dormir en mi cama!— Splendid ahogo un grito al escucharlo decir aquello. Lo apunto acusadoramente con su dedo tembloroso.
—Prometiste jamás mencionarlo…¡Lo juraste por tu boina!— Si Flippy no lo conociera en verdad se creería esas lagrimas heridas que salían de sus ojos en esos momentos.
—Lastima…Tú también prometiste por tu antifaz, que jamás mencionarías las salas de entrenamiento frente a estos mocosos— acuso, ignorando aquella protesta por parte de los más jóvenes.
—Eh…—Sneaky se aclaro la garganta un poco. Llamando la atención de todos— Ya que el misterio de las salas, esta revelado, no les importaría que se las muestre— al ver la aprobación por parte de Flippy, prosiguió a levantarse de la mesa, siendo seguido de los demás.
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Sus labios temblaban al observar la imagen frente a ellos. En verdad, esas salas eran verdaderas maquinas de entrenamiento.
Tanto Flippy como Splendid, se observaron de reojo sonriendo levemente de lado, al analizar con atención las imágenes que se le presentaban por aquella roca azulada clavada en la pared. Lumpy fue un perverso ingeniero, al crear semejante maquina de entrenamiento.
Cada metal que se movía, estaba precisamente calculado, para cortar o atrapar al demonio que simplemente se movía por allí cerca. Ni que decir, de aquellos espectros, que gruñían mientras la espuma salía de entre sus dientes cubiertos de carne. Desde su posición podían notar como el signo de Lumpy, brillaba en sus frentes deformes y enormes.
Era simplemente grandioso.
—¿Alguien ha llegado a pasarlas a todas las salas?— pregunto Flippy mostrado una sonrisa ladeada.
—Hasta el momento, no. Siempre quedan en la segunda sala, y ya los tenemos que sacar porque han perdido una extremidad o simplemente porque están agotados o los han atrapados…— contesto Sneaky con calma, mientras observaba a su amigo— En verdad, solo nosotros, los capitanes, hemos sido posibles de llegar a la quinta sala…Luego de eso, simplemente no podemos avanzar más…
—Interesante— murmuro Flippy por lo bajo, para volver su mirada hacia la pantalla. Flaky a su lado temblaba en su sitio.
—¿Perdido una extremidad?— la palidez en su rostro era palpable. Estaba muerta de miedo, y ni siquiera entendía, porque como los demonios, mostraban ese interés. Giggles se acerco a su lado para acariciar con cuidado su vientre.
—Es verdad que tu no tendrás esas tendencias suicidas…¿No es cierto, cariño?— le hablo dulcemente a su vientre, mientras observaba como los demás demonios, observaban con interés esas salas.
—Bien. ¿Estaremos todo el día aquí observando o entrenaremos?— Pregunto Handy, mientras las vendas limpias que Petunia le había dado, para que se cambiara, comenzaban a encenderse en su brazos.
—Normalmente, los demonios suelen entrar de a muchos. ¿Ustedes desean hacer lo mismo?— pregunto, ganándose como contestación un asentimiento por parte de todos.
—No morirán ahí adentro, ¿O sí?— pregunto Giggles preocupada. Sneaky simplemente guardo silencio, haciendo que el corazón de la adolecente golpeara su pecho.
—Son ellos los que deben volver a la entrada, si desean salir. Una vez adentro, no podemos asegurar nada…
— Esto no me está gustando…—susurro Petunia observando la pantalla.
—¡Tranquilízate Petunia!. Te aseguro que tu enamorado, volverá sano y salvo— intento tranquilizarla Splendid, ganándose como contestación un ceño fruncido.
—Yo tengo fe en él— dijo, antes de señalar la pantalla— Lo que me molesta es todo ese polvo que hay ahí adentro. ¡¿Qué incapaz limpia esas salas?!— exigió saber, haciendo que Sneaky la observara nervioso, observado hacia todo lugar, menos a la mujer encabronada frente a él.
Splendid, simplemente rodo los ojos antes de posarse al lado de Nutty y Cuddles, que esperaban que la puerta se abriera. Observo a su alrededor atento.
—¿Dónde está Lammy?.— Flippy lo observo con el ceño fruncido— Cuándo me desperté ya no estaba.— Pomponeando su encanto frente a los dos demonios menores, exclamo— ¡Seguramente la deje agotada anoche!— aclaro la palabra con rudeza, golpeándose el pecho como un chimase.
—¿A qué te refieres?— murmuro inexpresivo Flippy con una ceja en alta.
—Es natural que haya quedado agotada después de tantos cariños que le di— aclaro con orgullo, observando como él simplemente sonreía raro, antes de volver a mirar al frente con esa sonrisa aun en su rostro. – Además…No me sorprende que le dé pena que la viera después de esas cosas vergonzosas que hicimos— Alardeo, haciendo que Flippy riera roncamente.
—¡Ahora!— Grito Sneaky mientras los veía comenzar a correr. Interrumpiendo a Splendid, que observaba como Flippy ya se adentraba encabezando a todos. .
Sneky, observo la imagen, junto con las humanas restantes.
—¿Cuál es el primer obstáculo?— pregunto Giggles, sin apartar aquella mirada preocupada de su rostro.
—Observen— murmuro con serenidad, mientras en la pantalla se podía ver como todos ellos observaba hacia los lados atentos.
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—Cuchillas— hablo levemente Sniffles. A su lado Flippy, comenzaba a desviarlas con su navaja.
—No me sorprende, de ese viejo loco. ¿Recuerdas cuando nos hizo esquivar flechas con agua bendita, Flippy?— dijo desde lo alto Splendid, sin ni siquiera inmutarse ante las cuchillas que comenzaban a golpearle el cuerpo.
—Oh, si…¿Recuerdas aquella que te golpeo en el trasero?— Comento, haciendo que tanto Cuddles como Nutty, soltaran una risa sonora, sin dejar de desviar aquellas cuchillas.
—Por suerte, no se perdió la mercancía— señalo arrogante desde lo alto mientras se inclinaba levemente para mover su trasero de forma graciosa.
—¡Deja de mover el culo y detén estas cosas de una buena vez!¡Quiero avanzar a la sala dos!— grito Sniffles, deteniendo una cuchilla en el aire, para que esta cayera secamente al suelo.
—¡Bien!¡Hora de brillar, Splendid!¡Lammy, observa desde donde estés!— grito desde lo alto, antes de lanzar un rayo con su mirada a todos esos dispositivos que las lanzaban, deteniéndolas en el acto— ¡¿Observaste, Lammy?!— grito desde lo alto, haciendo que los demás demonios lo observaran con pena, ante su deficiencia mental.
—Eso fue muy fácil. No entiendo, porque esa clase de demonio simplemente llegan a la segunda sa…—Toothy se detuvo en seco, al observar al frente y encontrarse con aquel monstro gigante que comenzaba a emerger de una cueva cercana—…la— termino de decir, notando como tanto Sniffles como Flippy ya observaban con atención a ese espectro.
—No es solamente uno— escucho como el militar hablaba, mientras la navaja aparecía en su mano como por arte de magia.
—¿A qué te refieres?— pregunto Cuddles a su lado, antes de notar como las antorchas a las pegadas a esas rocas, se prendían revelando como criaturas con el mismo seño en sus cabezas, comenzaban a revelarse de entre las rocas.
— Según mis cálculos, nos superan en número. No me sorprende que no podamos con ellos— comento Sniffles ganándose como contestación un golpe en la nuca por parte de un Nutty adulto, que masticaba una goma de mascar.
—Y a mí no me sorprende, porque el idiota de Tigre, te atrapo— Dio un paso al frente mientras observaba a su alrededor con su ojo bueno— Con esa confianza en ti mismo, claramente eres una mente débil. – Tanto Cuddles como Toothy guardaron silencio, no querían meterse en una posible discusión de esos dos.
—¡Dejes sus problemas de pareja, para después. Ahora quiero que destruyan esos espectros, o les prometo que les pateo el culo en mis entrenamientos, durante una semana completa!— grito Flippy, haciendo relucir unos ojos dorados intensos, mientras una risa deforme comenzaba a emerger en sus labios— Y yo no seré tan considerado, como el estúpido.— señalo haciendo que los dos tragaran con pesadez.
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Sus manos infantiles estaban manchadas por aquel carboncillo que tenía entre sus dedos. La obra frente a su rostro, era reflejada en sus pupilas oscuras. Le gustaba dibujar muchas cosas, mayormente le encantaba dibujar demonios salvajes, que lejos de ser intimidantes y peligrosos, le agradaba ante la pureza de su inocencia. Normalmente Pop, lo veía reír mientras observaba sus dibujos, aunque esta vez, sentado desde su sofá, simplemente observaba el silencio rotundo de su hijo.
Se levanto con cautela. Últimamente no había teniendo tiempo para pasar con él, por lo que un rato padre e hijo, no le caería mal dentro de todos aquellos cambios políticos que se estaban dando detrás de las puertas de su guarida.
—¿Qué estas dibujando, hijo?— murmuro con voz suave. Sentándose a su lado con tranquilidad. Al instante la serenidad de su rostro se elimino por completo.
Su respiración era el único sonido que cortaba el aire. Idéntico al pitido que deja una bomba luego de haber arrasado con toda una ciudad, pero mucho más acelerada que hacía que su pecho subiera y bajara con rudeza. El silencio de los civiles, de los inocentes, era el mismo que ahora se presentaba pesadamente en esa habitación, pero él no era la víctima, sino que era un vulgar espectador de toda la catástrofe. Sino que la victima yacía enmarcada entre esas hojas amarillentas, con dos alas blancas en su espalda, sucias de sangre y tierra.
—Preparen el portal. Partiremos ahora— Ordeno a un sirviente cercano, que observaba la escena. Atrapo a su hijo entre sus brazos, que aun no salía de su transe, y se aferraba a ese carboncillo como si de un salvavidas se tratara.
Debían prevenirlos de esa brutal tragedia.
Que decir... ademas de que soy una maldita bastarda, que la universidad esta matando lentamente. Y no le deja tiempo para escribir...
No sé...
Por más que esta historia no ha tenido mucha atención, quiero terminarla. Tengo la maldita costumbre de no dejar algo por la mitad, o sin terminar, detesto las cosas que dejo sin terminar, y me busco el tiempo para darles fin.
Un abrazo y agradecimiento a esas tres personitas que me dejaron un comentario. EN verdad saber que esta historia sigue siendo leida, me da la energia para proseguirla.
Moonchide: Lamento por no actualizar más seguido, la universidad me esta matando mi inspiracion y mi tiempo. ¡Si me acuerdo de ti! :D...En verdad me encantaria que lo hagas. Seria una emocion muy grande ver esta historia en una forma grafica C:...Te por seguro que lo vere, gracias por seguir siendo una fiel lectora! :)
Jellyfish: Si, los dos son muy dominantes, y les gusta llevar las riendas en la relacion -w- jaja
Luna Paola Black: ¿Todo? 0.0...Mmm...¿Deberia preocuparme? o.0...¡Nah! XD jajaj...Gracias por comentar, linda. C:... Extrañaba leerte! :D
Besitos!
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Gracias por leer C:
