Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la trama me pertenece.
Hola :D, muchísimas gracias por sus reviews, alertas, favoritos.
Bella entró a su edificio sintiéndose completamente contrariada. Ahora lo entendía todo, la tristeza de Edward de ese día, la reacción en el consultorio, como salió huyendo despavorido y las palabras que le estaba diciendo a Seth en su despacho… pensaba que el hijo era de Jacob…
No solo eso, creía que ella se iba a casar con Jacob por la buena nueva del nacimiento de un nuevo bebe. ¿Cuándo fue que él hizo la maravillosa pregunta que ella respondió afirmativamente sin darse cuenta? No tenía ni idea. Pero lo averiguaría, ¿cómo fue tan imbécil para no darse cuenta de lo que Edward estaba pensando?
El mismo día que volvieron, cuando él entró a su apartamento intempestivamente para aclarar lo de Victoria, de un momento a otro cambio, se volvió otro hombre, se tornó triste y melancólico. Debió ser en ese momento en que le preguntó, aunque ella no logra precisar que fue lo que dijo para que le hiciera creer tan asombroso cuento. Para que él arruinara lo que por fin estaba teniendo sentido, la relación tan bonita que se estaba creando entre ellos en esos días…
Entró a su apartamento y dejó de pensar en eso, su estomago rugía desesperado y no era solamente su bebe el que se movía. Se preparó algo para comer rápido y lo devoró en cinco minutos.
Media hora después se había bañado y se acostó a dormir, sintiéndose tan agotada que no podía mantenerse en pie por un segundo más.
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Despertó mucho tiempo después. Tal vez había dormido dos horas. Se desperezó un poco y abrió los ojos suspirando hondo, aunque se paralizó cuando vio a Edward sentado en el otro extremo de la cama observándola tan quieto que parecía una estatua.
Ella se sentó en la cama mirándolo triste, no podía creer que las cosas se hayan arruinado tan pronto, y todo por no hablar las cosas claramente -¿Edward? – preguntó ella acercándose pero él la detuvo, así que ella se apoyó la espalda en el respaldo de la cama.
-Lo siento – dijo él en un susurro. Se acercó a ella hasta quedar a su lado y suspiró hondo – tenías razón en lo que me dijiste antes, no debí pensar en irme sin preguntar que querías… de nuevo me gano la inseguridad, creí que harías lo correcto y estarías con él por el bien del niño dejándome por fuera.
-Edward…
-Déjame terminar – le rogó y ella se mordió el labio inferior asintiendo – yo te amo Bella, así sea un idiota y me equivoque mil y un veces – suspiró y le entregó una bolsa de regalo.
-¿Qué es esto? – preguntó confundida.
-Ábrelo – le pidió suavemente.
Bella lo miró extrañada y luego abrió el regalo. Sus ojos se llenaron de lágrimas y lo observó asombrada. Era una camisita de recién nacido de los Yankees de Nueva york.
-¿Qué? – preguntó en un susurro.
-Cuando te fuiste, salí de la oficina. Necesitaba pensar, decidir, entender lo que me habías dicho. Una hora después me di cuenta que mis pies me habían llevado a un centro comercial, a una tienda de niños, por lo que pase mucho tiempo buscando el regalo perfecto para el bebe y lo conseguí, además de este – dijo enseñándole un gran peluche de scooby doo, que ella sabía que era su caricatura preferida, y que colocó en el borde de la cama
Bella sonrió más ampliamente y negó con la cabeza - Me gustan más los Mets.
-Los Yankees son los mejores y lo sabes - Bella rió mientras limpiaba las lágrimas que habían caído en sus mejillas – Quería ser el primero que le diera un regalo a nuestro hijo.
-¿Nuestro hijo? – preguntó Bella queriendo matar a Seth por haberle contado la verdad.
Edward suspiró y tomó su mano – Bella si tú me lo permites y quieres, ese será nuestro bebé, tuyo y mío, será un Cullen y lo amaré como si lo hubiese engendrado yo…
Bella botó todo el aire de sus pulmones y negó con la cabeza. No podía creer lo que le estaba diciendo, iba a aceptar un hijo que no era suyo por ella. En ese momento cualquier duda que hubiese podido tener de su amor se difuminó en el viento. Toda la rabia que sentía por lo que él pensó o creyó desapareció también, así como su deseo de hacerlo sufrir – Edward…
-Aunque tal vez quieras estar con Jacob, por ser su padre – le interrumpió a la vez que suspiraba hondo como si le causara un gran dolor la alternativa – en ese caso me iré, me erradicare en Londres, porque no podría ver como que otro tenga la vida que yo quiero…
-¿Para siempre? – preguntó mirándolo confundida.
-Si – dijo él rápidamente – Manejare nuestras sedes internacionales mientras tú diriges las que se encuentran en Estados Unidos, yo me iré Bella y tú te casarás con Jacob.
-Edward… - trató de interrumpirlo de nuevo, ya que su mirada le mostraba cuanto le dolía esa alternativa, nada más pensarla y ella se arrepintió de no decirle la verdad desde el momento que lo vio sentando en la cama.
-Pero eso es si quieres, si no lo deseas, si tu amor por mi es suficiente, me quedaré contigo y el bebe y si se parece al padre diremos que se cayó de pequeño... – dijo él sonriendo ligeramente.
Bella se rió por el mal chiste a la vez que negaba con la cabeza y se limpiaba la cara - Pregúntame cuántas semanas tengo de embarazo
Él la miró confundido, se acercó al vientre y lo besó suavemente – Será tu hijo Bella, eso es suficiente para que lo quiera como si fuera mío.
Se mordió el labio fuertemente – Pregúntamelo Edward – le rogó
Él suspiró hondo mientras veía el vientre, ella estaba segura que le costaba hacer esa pregunta - ¿Cuántas semanas tienes?
-Diez semanas… - le dijo mirándolo fijamente. Él miraba el vientre con el ceño fruncido y ella jura que vio como su mente empezaba a unir los cabos de lo que le había dicho. Unos segundos después él alzó la mirada asombrado y la tomó de la cintura.
Edward se levantó rápidamente sin soltarla cargándola en el acto y atrayéndola a su cuerpo. La tomó de forma que la cabeza de ella quedara más alta que la de él mientras la apretaba por su trasero y Bella lo abrazó del cuello mientras bajaba la cabeza para mirarlo con lágrimas en los ojos.
Ella bajó más la cabeza y buscó sus labios. Cuando los unieron ella sintió como si respirara de nuevo, era como él había dicho una vez. Edward la besó emocionado, apasionadamente al principio, ambos se entregaban desesperados, como si estuviesen tomando agua después de estar caminando por el desierto por muchos días. Minutos después el beso se había calmado, se volvió una caricia, y cuando se separaron para poder respirar ella lo abrazó fuerte, tratando de dejar todo atrás.
Edward se sentó en la cama colocándola en su regazo y Bella lo golpeó en el pecho y en los hombros – No puedo creer que pienses que yo iba a estar con los dos al mismo tiempo… ¡estoy enojada contigo! - la abrazó más fuerte a la vez que suspiraba hondo, besaba su cabello pero no contestaba nada, solo la tenía en sus brazos como si con eso garantizara que no se iba a ir de su lado.
Unos minutos después ella se calmó y él la acostó en la cama suavemente observándola con los ojos brillosos. Bella sonrió triste, muy pocas veces lo había visto llorar, tal vez pueda contar una sola vez, cuando su abuelo murió al tener él diez años.
En esa oportunidad Edward se iba a encerrar en su cuarto pero ella llegó antes de que trancara la puerta y se metió en su cuarto aunque él trato de impedírselo. Al cerrar la puerta ella se abalanzó a él y lo abrazó fuertemente, Edward le respondió el abrazo y comenzó a llorar en su hombro, no permitió que lo viera, se hundió allí y botó todas las lágrimas que deseaba, no dejó que se moviera hasta que estaba completamente calmado.
Esos ojos brillosos que observaba en ese momento eran lo máximo que había visto de una lágrima de Edward Cullen desde ese día.
Él bajó la cabeza hasta su estomago y empezó a besarlo y a acariciarlo en toda su extensión - Es nuestro hijo el que está creciendo allí… - susurraba en voz baja.
Bella asintió mientras acariciaba su cabello – Claro que lo es idiota… solo tú puedes creer que tendría un hijo que no fuera tuyo…
Él levantó la mirada y la observó sonriendo – Igual lo hubiera amado Bella… no mentía cuando dije que…
-Lo sé – le interrumpió ella acariciando su mejilla – te creo y Edward… nunca me acosté con Jacob.
Él frunció el ceño y la observó confundido – Pero tú me dijiste que sí…
-¿Cuándo te dije eso? – le preguntó mirándolo fijamente.
Se sentó y la miró fijamente – Te pregunté ¿estuviste con Jacob esta noche? Y tú me dijiste…
-Si – contestó ella acordándose de la parte a la que se refería Edward – quería decir que estuve en la habitación de Jacob, no que me acosté con él, pasé toda la noche llorando por ti…
Edward se pasó la mano por la cabeza y la miró avergonzado – Lo siento…
Bella negó con la cabeza - ¿Cuándo vas a confiar en mí? – le preguntó en un murmullo.
Él se acercó a su cara y la acarició suavemente – Confió en ti... fue una confusión Bella, maldita sea, pensé que te referías a que habías estado con él íntimamente.
-Ya me estoy dando cuenta – dijo ella negando con la cabeza.
-Y no podía decirte nada Bella, tú eras libre de estar con quién quisieras…
-¿Así me hayas hecho prometerte que no iba a estar con más nadie? – preguntó ella recordando la video conferencia.
Él la miró avergonzado y después negó con la cabeza – Fue un movimiento rastrero de mi parte, no tenía derecho a pedírtelo, así creas lo contrario…
-Si lo fue – dijo sonriendo.
-Además no era válido, o por lo menos al creer que estaba con Victoria, pensarías que había incumplido mi promesa.
Bella tomó la cabeza entre sus manos e hizo que la mirara - ¿De verdad piensas que yo me desquitaría contigo haciéndote lo mismo? ¿Acostarme con alguien como puede que te hayas acostado tú ese día?, ¿por una simple confusión?
Edward bajó la cabeza y la enterró en su pecho – Lo siento, no quería pensar eso, igual si hubiese pasado las condiciones no serían iguales Bella, tu no tendrías culpa de nada.
Bella suspiró y le empezó a acariciar en la espalda – Lo pensé – confesó en voz baja – lo deseé y casi lo hago, le pedí a Jacob que me hiciera el amor – él subió la cabeza y la miró fijamente – fui a su hotel, quería olvidar, sentirme apreciada y querida por alguien… pero no pude hacerlo, no era correcto, ni los motivos o los sentimientos que me llevaron allí.
Él bajó la cabeza y suspiró hondo – Fui un idiota, debí saber que Victoria no se quedaría tranquila.
-Pero nada paso, no pudo separarnos, eso es lo importante – dijo sonriendo tiernamente y acariciando su mejilla – así seas cerrado de mente de vez en cuando…
Edward levantó la cabeza y sonrió ampliamente - ¿Puedo besarte Bella? – le pidió suavemente
Cerró los ojos y suspiró hondo – Pensé que nunca lo pedirías…
Él la besó suavemente al principio, empezó con sus mejillas, su nariz, rozó cada parpado y después llegó a sus labios, los delineó lentamente y cuando por fin tomó su labio inferior entre sus dientes, Bella suspiró extasiada y lo atrajo hacía sí misma para besarlo profundamente. Después empezó a repartir besos por todo su cuello, pasando por sus pechos, los cuales rozó entre la ropa hasta llegar a su estomago, el cual descubrió subiendo la franela hasta la altura de los senos de Bella.
-Por eso tu estómago estaba un poco lleno – murmuró acariciando su vientre que efectivamente estaba un poco curvilíneo.
-¿Me estas llamando gorda? – preguntó Bella indignada.
Edward sonrió besando su estomago en el área del ombligo – Nunca – dijo él acariciando los lados hasta llegar a la cintura – aunque ahora entiendo porque tus senos también se encuentran más colmados que antes…
-¿Por qué no me habías dicho en este tiempo que has detallado como crecía mi anatomía?
Edward la miró pícaro y sonrió ampliamente – Porque te ves hermosa, siempre…
Bella gimió y se sentó para tomarlo del cuello y besarlo ansiosamente. Jaló la camisa celeste que estaba usando en ese momento e hizo que se la quitara rompiendo varios botones en el proceso.
Edward terminó el beso y rió divertido - ¿Qué pretendes hacerme Señorita Swan?
-Violarte… Señorito Cullen – dijo ella divertida a la vez que se quitaba la franela y la ropa interior.
Él la recorrió con la mirada con deseo y ansias, y terminó de desvestirse rápidamente para acostarse encima de su cuerpo y besarla, acariciar su cuerpo y hacerle el amor como ella tanto lo deseaba.
Bella besaba su cuello, acariciaba su cuerpo y en un momento lo empujó para sentarse encima de su cuerpo y poder introducirlo dentro de ella.
La tomó del cuello y la atrajo a su boca cuando ya la estaba llenando completamente y Bella cerró los ojos a la vez que colocaba las manos en su pecho para impulsarse y hacer que entrara más profundamente.
-Te amo – susurraba Edward contra sus labios cuando ella se acercaba y Bella sonreía a la vez que le repetía las palabras e incrementaba sus movimientos logrando que ambos gritaran por la intensidad y el deseo que los carcomía en ese momento.
Unos minutos después Edward la volteó quedando encima de su cuerpo y tomó sus brazos para colocarlos encima de la cabeza a la vez que la besaba desaforado e incrementaba sus movimientos.
Llegaron ambos al mismo tiempo gritando sus nombres y la emoción fue tan intensa, así como toda la mezcla de sentimientos que experimentó en ese momento que después de terminar se encontró llorando fuertemente con él abrazándola y envolviéndola en su pecho.
Ambos quedaron abrazados por mucho tiempo, acariciándose y respirando hondo – Debí haberte besado ese día en la playa – dijo Edward rompiendo el silencio que los envolvía.
-¿En la playa? – preguntó Bella confundida mientras levantaba la cabeza para observarlo.
-El día de tu cumpleaños…
-¿El día que te reencontraste con Victoria? – dijo rodando los ojos.
Edward sonrió – Hubo un momento cuando estábamos caminando en la playa, que sonreías y parecía que brillaras, yo… quise besarte con tal intensidad que me asusto.
El corazón de Bella retumbó fuertemente en su pecho mientras lo miraba con los ojos abiertos – Yo nunca te guste antes…
Edward acarició su mejilla – Claro que sí, pero eras mi mejor amiga, no me podía permitir ese tipo de pensamientos hacía ti, así que eran ilógicos y no podía significaban nada.
-Imbécil – dijo mirándolo acusatoriamente.
-¡Tú tampoco dijiste nada nunca! – Bella negó con la cabeza pero no pudo negarlo, es cierto, tampoco había dado el primer paso – Y después vino Victoria, y me enamore de ella, o creí que lo estaba…
-¿Cuándo te diste cuenta que nunca la amaste? – le preguntó en un murmullo bajando la mirada de nuevo y acostándose de nuevo en su pecho.
Edward sonrió y la abrazó más fuerte – Cuando le hice el amor a mi mejor amiga por primera vez.
Bella abrió los ojos desmesuradamente y se levantó un poco para golpearlo repetidas veces en el pecho – Idiota, Imbécil – le repetía mientras lo golpeaba enfurecida.
-¿Qué? – preguntó Edward mientras le agarraba las manos y la encerraba con su cuerpo para evitar que lo siguiera agrediendo.
-Debiste decírmelo, debiste contarme que no la querías, no hacer que siguiera creyendo que la amabas. ¡Te odio Edward Cullen!
Él suspiró hondo y le tomó la cara con sus manos para que lo observara. Unos minutos después ella se calló y lo observó respirando entrecortadamente – Te dije varias veces que no sentía nada, que Victoria me había dejado vacío.
-Pero… nunca explicaste a que te referías con eso.
-No la amo Bella – le reafirmó para que no tuviera ninguna duda de sus palabras.
Bella asintió mordiéndose el labio fuertemente – Debiste ser sincero conmigo Edward, se supone que éramos amigos, pero fallamos en la comunicación.
-Lo sé… - él beso su cuello y se volteó para abrazarla de nuevo acostándola en su pecho, a la vez que acariciaba su espalda circularmente - ¿Cuándo te diste cuenta que me amabas? – le preguntó en un susurro.
Bella relajó su cuerpo y beso su pecho – El día que te fuiste a Chicago, recuerdas… que fui a tu oficina…
-El día que me besaste – dijo sonriendo – sabía que te estabas comportando extraño...
Bella asintió – No todos los días uno se da cuenta que estuvo enamorada toda la vida de su mejor amigo – suspiró hondo - ¿Cuándo te diste cuenta tu?
Él se quedó callado unos minutos y Bella volteó la cabeza para verlo fijamente, miraba al techo – Fueron varios momentos en realidad – comenzó – empezando desde la primera vez que estuvimos juntos, aunque él día que me di cuenta de verdad no estabas despierta.
-¿Cómo? – preguntó Bella subiendo la cabeza para verlo mejor.
Edward sonrió – Cuando estuvimos juntos la primera vez me sorprendió lo bien que me sentí, fue asombroso Bella y no lo digo por haber estado bebiendo, fue como si hubiese llegado a mi hogar, me desconcertó sentir algo así y fue por eso que me alejé, no lo entendía y tenía que analizar por qué sucedió eso.
Bella asintió – Yo también me sentí bien, como si fuera correcto.
Edward levantó una mano y acarició su mejilla – Ya había llegado a la conclusión de que fue una mezcla de alcohol y despecho lo que me hizo sentir así y después volvió James…
-Victoria… - corrigió, ese día quien había vuelto era Victoria.
-¿Me creerías si te dijera que no me importó que Victoria volviera? Pero cuando mi madre me dijo que James había vuelto con ella, me invadió un sentimiento de ira, posesión y rabia en una proporción tan gigantesca que nunca había experimentado en mi vida.
-Celos – dijo Bella comprendiendo por fin por qué había estado así ese día.
-Celos – confirmó – Fui a tu oficina y estabas hablando con alguien, con Charlie, lo sé ahora, pero en ese momento no sabía quién era y cortaste la llamada cuando llegué como si fuera una conversación secreta, no sé que me pasó, solo tenía que afirmar de alguna forma que me pertenecías, que te importaba, así no fuera cierto.
-Edward… - dijo en voz ahogada. Ella pensaba que era por Victoria que estaba así no por ella.
-Lo sé, me comporte como un animal, no entiendo que me pasó y por qué actúe así, tuviste razón en todo lo que me dijiste esa noche, pero yo no podía decirte que yo estaba completamente confundido, que no era Victoria… que eras tú.
Bella suspiró mientras cerraba los ojos – Entiendo – había sido una ciega, ahora al escuchar sus palabras y recordar los hechos no comprende cómo no entendió que era por ella que estaba así, no por Victoria.
-Esa noche me desperté y te tenía en mis brazos, de alguna forma, inconscientemente te abrace en mitad de la noche y allí lo supe…
-¿Qué supiste?
-Lo que me estuve negando por mucho tiempo, que te amaba…
-¿Por qué no me lo dijiste Edward Cullen? ¿Por qué no me contestabas cuando te preguntaba sobre Victoria?
-Porque tu solo querías ser mi amiga, me tratabas igual, incluso coqueteaste con un hombre cuando sabías que habíamos ido al club juntos.
-Pero… - dijo anonadada – ¡tú coqueteaste con Tanya!
-¡Claro que no! – Gritó indignado – ella me acorraló y yo la mande a volar.
-No puedo creer lo que me estás diciendo… ¿por qué no lo dijiste antes?
Edward suspiró – Porque me volví un inseguro, un estúpido, no podía contestarte lo de Victoria porque temía que me dijeras que tú continuabas amando a James.
-Edward… - dijo negando con la cabeza y soltándose de su agarre para levantarse un poco y que la observara fijamente, acarició su mejilla sufriendo por lo que él le estaba diciendo – James y yo solo salimos unas veces, él es un amigo, nada más…
Edward la miró fijamente – Eso era lo que creía en ese entonces Bella…
-Y yo no ayude hablando con él en cada ocasión que tuve, ni permitiendo que coqueteara descaradamente…
Edward sonrió triste mientras negaba con la cabeza – No, pero era mi problema no el tuyo.
-Pero yo no sabía lo que sentías, nunca me dijiste nada, cada vez que te preguntaba que éramos tu me contestabas con evasivas…
-Te contesté que éramos Edward y Bella
-Eso es una evasiva
-No – negó mirándola confundido – eso significaba que somos nosotros, para siempre, por siempre, juntos, ¿eso no fue lo que quisiste decir en la Iglesia?
-Sí, pero…
-Sabes que no soy bueno para decir esas cosas Bella, me conoces, siempre hemos tenido una buena dinámica porque tú adivinas lo que pienso y siento sin yo tener que vocalizarlo.
Bella lo miró perpleja – Aparentemente eso no es cierto…
Edward rió – Así parece…
-Y después vino todo el episodio de Chicago y arruiné todo – él la abrazó más fuerte – debí llamarte, confiar en ti…
Bella suspiró y lo miró fijamente – Tenemos que dejar eso atrás, ya hemos hablado de esto Edward además yo también me he equivocado, muestra de esto todo el conflicto que hemos sufrido hoy, fue mi culpa…
-Yo fui quien interpretó todo mal… - contestó Edward tranquilamente.
-Yo también tengo mi cuota de responsabilidad en todo esto Edward, fui una imbécil, debí confiar más en ti, debí escucharte ese primer día, no escapar a Seattle, debí ver más allá de mi dolor, entender lo que tú estabas sintiendo, comprender tu reacción cuando pensabas que yo te había engañado, pero no lo hice.
-Quisiera saber que pasó esa maldita noche, si te falle o no – dijo frustrado.
-Ya eso paso – contestó Bella suspirando hondo y alejando el dolor de pensar en él con Victoria, aunque ahora sabe que él debió sufrir exactamente el mismo martirio al imaginarla a ella con Jacob - tú debiste decirme todo esto pero yo también debí ser valiente, hablar de mis sentimientos, de mis temores e inseguridades, no acusarte y quejarme cuando yo hacía exactamente lo mismo que tú…
-¿Y qué era eso? – preguntó dudoso.
-Asumir realidades que no son, sentir inseguridad por mí, por ti… no comprender que lo que nos une es fuerte y llegó para quedarse.
Edward sonrió y se sentó subiéndola en el proceso para besarla lentamente – Te amo – susurró él abrazándola.
Bella sonrió y cerró los ojos – Creo que no me cansaré de oírlo, y me sigo sorprendiendo al ver que estamos juntos.
Acarició su mejilla y la bajó para besar su vientre – Y pronto seremos más…
Se carcajeó y negó con la cabeza - ¿Estás seguro de esto? Es mucha responsabilidad y sé que con Victoria…
-Calla – dijo él mirándola fijamente – Tú no eres Victoria, ni eres igual a cualquier otra mujer que conozca, eres mi mujer y ahora la madre de mi hijo…
-Me alegra haber subido de estatus – dijo Bella jocosamente a la vez que se reía divertida.
Él la tomó de la cara y la miró intensamente - ¿Quieres ser mi esposa?
Ella lo miró impactada, en todo el tiempo que había empezado la conversación nunca imagino que llegaría hasta ese sitio. Se mordió el labio y cerró los ojos, no quería que el brillo dorado de su mirada le quemara - No – contestó Bella sentándose en la cama – no Edward.
Él frunció el ceño y la miró extrañado - ¿Qué?
-No me voy a casar contigo porque sientas la obligación ya que estoy embarazada.
-No es por eso… - dijo mirándola frustrado – de verdad a veces no te entiendo.
Bella se encogió de hombros – No me casaré contigo.
Edward iba a hablar pero en ese momento tocaron el timbre y Bella se levantó rápidamente y se empezó a colocar la ropa rápidamente. Necesitaba huir de allí rápidamente. - Ya voy – gritó al escuchar el timbre sonar de nuevo.
-No te vas a escapar tan rápido - dijo Edward medio gruñendo - recuerda que ahora vivo aquí.
Bella se detuvo en la puerta y lo observó con el ceño fruncido a la vez que se arreglaba el cabello para que no fuera tan evidente lo que había estado haciendo - Yo no recuerdo haberte invitado a vivir a mi casa - dijo molesta.
Edward sonrió ampliamente y con tal expresión entre picara y seductora que Bella solo pudo apoyarse en el marco de la puerta porque sentía que las piernas no la sostenían - Yo no te pedí permiso, solo te lo informo.
Ella iba a pelear por su descaro y por creerse dueño y señor de su vida, aunque de cierta manera lo era, pero sonó de nuevo el timbre y ella bufó desesperada, lo miró molesta y salió camino a la puerta de la sala.
Iba a insultar a quien quiera que estuviera esperándola detrás de la puerta, ¿Cómo se les ocurre molestarla en ese momento en particular?
Abrió la puerta y el grito se quedó ahogado en su garganta a la vez que se alejaba para dejar entrar a Rosalie, Alice y por ultima y para mayor asombro de su parte a Bree.
-¿Qué hacen aquí? - preguntó sintiéndose en shock, sorpresa, agradecida y alegre de verlas, además de molesta por haberla interrumpido en el mejor momento de la velada.
-¡Bella! - gritaron las tres y la abrazaron fuertemente, hasta casi hacer que se ahogara.
Cuando la soltaron, Bree se apoyo en el respaldar del mueble y sacó una botella de su bolso - ¡Por fin compre vodka!
Rosalie bufó - ¡Quiero preparar sexo en la playa y eso es lo que compra!
-Yo no quería tequila la otra vez y la "mayoría ganó", ahora me tocaba a mi – replicó indignada.
-¿Qué está sucediendo? - preguntó Bella confusa a la vez que era abrazada por una entusiasta Alice que se había dedicado a darle cariño ese día.
-Estamos aquí porque haremos una fogata en la playa - dijo Rosalie sonriendo.
-A ver si esta vez no quemas la carpa - contestó Alice reprendiéndola mientras la soltaba por fin.
-Eso nada mas sucedió una vez - dijo Bella indignada. ¿Por qué nadie es capaz de olvidar ese evento?
-¿Quemó una carpa? - preguntó Bree divertida.
-Le gustaba ser pirómana - contestó Alice sonriendo.
-¡Hey! - gritó Bella indignada - no soy pirómana… y explíquenme ¿qué es eso de una fogata?
Bree suspiró - Vamos a Santa María, ya, así que vístete, los chicos están abajo, inclusive invitamos a Jacob pero dijo que tenía una reunión importante y no podía faltar, así que solo estaremos nosotras, Jasper, Emmett y Diego que están en los carros.
-Pero… - Bella suspiró aliviada porque Jacob no podía ir esa noche, Edward no podría con eso ese día y las miró extrañada y confundida, al parecer ese era su estado favorito ese día - ¿Por qué vamos a la playa? ¿Por qué Bree esta aquí? ¿Qué demonios están tramando?
-Cuántas preguntas - dijo Bree sonriendo, aunque unos segundos después dejó de sonreír y se entristeció - Hoy cumple años Edward…
-Oh - Bella asintió entendiendo - Claro, las chicas no sabían nada de que ellos estaban juntos. Bella se calló ese pequeño detalle un mes atrás, porque quería saber si de verdad tenían posibilidades y no deseaba consejos o teorías de todas sus amigas, y por supuesto nadie conocía que ellos estaban en su paraíso particular desde cinco días atrás, así ese día hayan pasado por una especie de infierno.
-Pensamos que querrías distraerte hoy, que nos necesitabas… y por eso planeamos esto - contestó Alice.
-Y no te lo dijimos porque te conocemos, te harías la fuerte y auto suficiente, pero terminarías deprimida en tu cama - terminó Bree.
-Además, no es justo que sufras cuando Edward solo merece la muerte - dijo Rosalie con voz sombría y Bella la vio extrañada. Rose era una de las que estaban a favor de Edward así que no entendía ese cambio.
-Rose por dios ¡Olvídalo! - gritó Alice furiosa - sigues acostándote con Emmett por lo mínimo quince veces por semana, te ha cumplido, ¡no cambio por tener un juego de mesa en tu casa! ¡Su-pe-ra-lo!
Bella las miró extrañada y volteó a Bree quien solo se encogió de hombros restándole importancia - Entonces Bella… ¡arréglate! Que ya vamos tarde…
-¿Puede incluirse otra persona? - preguntó Edward saliendo del cuarto sin camisa, con el cabello desarreglado y descalzo. Bella lo observó negando con la cabeza, siempre tenía que hacer la mejor entrada y por la mirada de sus amigas lo logro.
Las tres lo observaron por unos segundos boquiabiertas, en parte por el asombro de verlo, en parte porque estaba semi desnudo y se lo estaban comiendo con la mirada. Esas desvergonzadas cada vez que iban a la playa fingían ver el horizonte con lentes oscuros para deleitarse con la figura de todos los hombres del grupo… debía confesar que ella también lo hacía.
-¡Podrían parar de una vez! Ya este hombre tiene dueña y no quiero que me lo estén viendo sin mi autorización - dijo a la vez que se colocaba frente a Edward para taparles la visión.
Como si eso fuera suficiente para despertarlas de su ensoñación las tres empezaron a gritar emocionadas mientras saltaban, alejaban a Bella y se tiraban hacia Edward abrazándolo y brincando.
-¿Qué demonios? - preguntó consternada.
En ese momento las tres se detuvieron, miraron a Bella sonriendo y empezaron a gritar de nuevo con más fuerza a la vez que corrían hacia ella y la abrazaron saltando y haciendo que Bella se carcajeara y las abrazara.
Miró a Edward quien se estaba riendo fuertemente hasta doblarse el estomago y varios minutos después les gritó para que se detuvieran.
-¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? - preguntaron las tres a la vez.
Edward se acercó a Bella y la abrazó por la cintura atrayéndola a su cuerpo y besando su cabello.
Bree dejó de hablar un segundo y miró a Edward - ¡Feliz Cumpleaños! – gritó emocionada y causó que las tres volvieran a lanzarse sobre Edward a abrazarlo emocionada y Bella se apartó riendo.
-¡Basta! – gritó Bella unos minutos después al ver como continuaban dando brincos alrededor de Edward y aprovechaban para manosearlo… de verdad eran unas descaradas…
-¡Vístanse ya! - gritó Alice emocionada mientras llamaba por teléfono, a Jasper, estaba segura.
-Déjenme llamar a mamá para avisarle que me están secuestrando y que almorzaremos mañana con papá – dijo Edward guiñando un ojo y saliendo para la habitación.
Bella asintió y observó cómo se iba al cuarto. Trató de ir por la retaguardia pero las tres la detuvieron y le bloquearon la salida.
Bella rodó los ojos y suspiró resignada - Pregunten…
-¿Pregunten? - dijo Bree indignada - Cuéntanos Isabella y quita esa cara de sufrida que se que estas feliz… se ve en tu mirada.
Rió y las abrazó a las tres - Estamos juntos, somos… - pensó en la proposición que le hizo unos minutos atrás y tembló al recordarlo, casi iba a ser su prometida, pero no, no se iba a casar con alguien por obligación además todavía era muy pronto para pensar en algo más que en un noviazgo - novios.
Las tres gritaron y Bella rodó los ojos - ¿Desde hace cuanto tiempo? - continuó el interrogatorio Alice.
-Cinco días.
-¿Hace cuanto tiempo Bella? – repitió la pregunta Bree.
Bella la vio exasperada. Odiaba que Bree la conociera tanto - Me lo pidió hace cinco días - Bree entrecerró los ojos y Bella suspiró de nuevo - Pero tenemos ya más de un mes… - contestó con los hombros caídos.
Alice emitió un pequeño grito emocionado y Bella le tomó la mano para que se callara. Edward se encontraba en la otra habitación.
-¿Hablaron de todo? - continuó Rosalie - ¿Victoria? ¿Jacob? ¿Aclararon todo?
Bella asintió, les había costado pero por fin lo habían hecho.
-Es decir que ya puedes decir que eres feliz - dijo Bree tomando su mano.
Bella asintió sonriendo - Soy feliz - dijo sintiendo como su pecho se expandía y sus ojos se humedecían - tenias razón, es con él con quien debo estar.
-¿Y Jacob? - preguntó Rosalie en voz baja - es decir, amo a Edward y siempre voy a querer que estés con él, pero Jacob es un buen hombre y te quiere y no querría que…
-Ya él lo sabe - le interrumpió Bella - desde el principio de todo esto, somos amigos, nada más - le sonrió y asintió - ahora déjenme arreglarme para que vayamos a celebrar el cumpleaños de Edward.
-Ya envié a comprar la torta - dijo Alice sonriendo.
-¿De Chocolate? ¿Del sitio en la avenida cinco?
-Lo sé Bella - dijo Alice mirándola molesta - siempre se compra allí.
-Es su favorita.
-Lo sabemos - dijo Rosalie empujándola para que se metiera al cuarto.
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Cinco horas después, Bella estaba sentada frente a la fogata apoyándose en el pecho de Edward a la vez que se reía viendo a Rose bailar con Emmett, una mezcla de tambores que habían llevado en su equipo de sonido. Alice y Jasper estaban sentados a su lado, Alice también se reía de la escena, y Jasper estaba conversando con Edward alegremente y
Bree y Diego estaban en su mundo.
Habían compartido con ellos, comido, cantado el cumpleaños de Edward entre abrazos, lágrimas y celebraciones porque por fin están juntos.
Emmett había sido el más elocuente de todos. Al verlos juntos entrar al carro, sonrió, asintió y dijo claramente "Ya no son idiotas".
Esa había sido la reunión más emotiva que habían tenido, o tal vez así se sentía por todo lo que sufrieron para llegar allí, y ahora ambos se encontraban relajados, en casa.
Bella dejo de ver a Rosalie y a Emmett para ver el mundo privado de Bree y Diego. No estaban apartados, seguían sentados al lado derecho de Bella, pero se comunicaban en susurros y miradas. Bree sonreía y le acariciaba la mejilla y Diego la miraba con adoración. Estaba tan feliz por su amiga. Por todos en realidad, en ese momento era feliz.
Edward besó su cuello suavemente y la abrazó mas fuerte - Mi reino por tus pensamientos.
Bella sonrió - Que debes alejarme de las carpas… al parecer todavía tengo rasgos pirómanos. - dijo entre dientes al recordar como Alice había hecho que se sentara en el suelo mientras ellos armaban las cuatro carpas que habían llevado para pasar la noche.
El sitio era hermoso. La playa era tan celeste que hacia un bello contraste con la arena marrón clara, aunque en ese momento el agua estaba negra porque era de noche y solo se reflejaba la luna. Donde habían escogido los muchachos ir estaba recubierto de piedras a su alrededor, por lo que se encontraban protegidos de la gente, aunque esa parte generalmente estaba desolada.
Ya habían ido varias veces antes.
Edward se carcajeó tan fuerte que ella golpeó su brazo indignada. Él como respuesta la abrazo más fuerte y le susurró en el oído - Yo te protegeré pequeña… hasta de ti misma.
Bella rió y negó con la cabeza a la vez que suspiraba para evitar llorar por la frase que él le había dicho varias veces en el pasado. Sobre todo cuando estaban de viaje en la intemperie y ella temía de animales, o que algo le hiciera daño.
Miró a Bree y la tomó de su mano para que la mirara - ¿Dónde está Anne?
Bree sonrió y se apoyó en el pecho de Diego - Se quedo con mamá, Diego quería acompañarme y yo no le podía negar esa diversión.
-¿Cuánto tiempo planean estar en California? - preguntó Edward - quería ver si tocábamos juntos antes de que se vayan.
Diego bufó - Tengo tiempo que no toco la trompeta amigo, pero podemos intentarlo, y creo que si nos da tiempo, ya que nos quedaremos dos días más.
-Yo toco el bajo - dijo Jasper emocionado - Hay un club de Jazz nuevo y conozco al dueño, podemos ir mañana…
-Perfecto - contestó Edward moviendo los dedos en el estomago de Bella como si fueran las teclas del piano.
Emmett y Rosalie seguían bailando, ahora una tonada más lenta. Ellos se comían con la mirada. Siempre había sido así, nunca había visto una pareja más carnal que ellos dos, y siempre bailaban, a la vez que Emmett le susurraba chistes o tal vez comentarios picantes y Rose reía divertida. Aunque a veces se sonrojaba, lo cual todavía asombraba a Bella, eso solo le hacía pensar en la calibre de los comentarios de Emmett.
-¿Por qué no has bebido nada esta noche Bella? - preguntó Alice mirándola de forma suspicaz.
Bella abrió los ojos desmesuradamente y miró a Alice. A buena hora sus poderes ultra sensoriales se activaban. Sintió como la boca se le secaba y Edward la apretaba un poco tal vez diciéndole que él seguiría la versión que ella dictara. Si decidía contarles o no.
-Ya sabes que no me gusta beber - contestó con una voz no tan firme como debería.
Alice entrecerró los ojos y acarició a Jasper, de forma inconsciente estaba segura, ellos era como si estuvieran en tal sintonía que previeran los movimientos del otro.
-Pero ni siquiera brindaste con el vino que tanto te gusta - continuó Alice confundida.
-No quería… - contestó Bella mirando la llama de la fogata
Bree la tomó de la barbilla e hizo que la mirada fijamente. La recorrió de arriba a abajo y entrecerró los ojos un segundo - Estas embarazada - dijo levantándose y levantándola en el proceso para abrazarla.
-Yo… no - susurró Bella pálida.
Todos se aglomeraron a su alrededor y Bella miró a Edward con pánico.
-Voy a tener que apostar contra de ti Bella - dijo Bree sonriendo.
Bella se abrazó a Edward y hundió la cabeza en su pecho. Edward habló en su oído – ¿Se los cuento?
Bella suspiro derrotada. Malditos sentidos extrasensoriales de Alice y terquedad de Bree, quería esperar más para decirlo, si se había enterado ese mismo día - Si - murmuro abrazándolo más fuerte.
Edward la abrazó confortándola - Si, estamos embarazados, hoy nos enteramos.
De un momento a otro todos se abrazaron y empezaron a saltar emocionados. Bella como pudo se soltó y empezó a carcajearse, estar saltando no podía ser bueno para el bebé. Se sentó en la arena al ver como Bree, Alice y Rosalie empezaron a gritar para elegir quien iba a ser la madrina del bebe.
Edward se sentó a su lado abrazándola y poso su cabeza en el hombro suspirando feliz - Ves por qué no quería decir nada - dijo Bella atormentada al escuchar como Alice gritaba más fuerte, al parecer ella había ganado la batalla. Edward solo se reía divertido.
Bree se acercó y se sentó a su lado refunfuñando - Alice será la madrina de tu primer bebe - dijo indignada.
Bella sonrió - Ya nosotras somos comadres Bree.
-Igual - dijo rodando los ojos - yo seré la madrina de tu segundo hijo - dijo sonriendo ampliamente.
-¿Y quién dijo que tendré otro hijo? - refutó Bella frustrada.
-Yo - contestó Bree quitándole importancia al comentario de Bella - Y Rosalie será la madrina de tu boda.
Bella bufó y Edward la apretó más fuerte - No me voy a casar con Edward - dijo indignada.
-Pronto - prometió Edward en voz tan baja que ella no sabía si lo había dicho o no.
Bree miró a Edward, a Rose y sonrió - Lo que tu digas Bella.
Varias horas después ya todos estaban en las respectivas carpas durmiendo. Bella y Edward estaban dentro del saco de dormir viendo las estrellas fuera de su carpa por petición de Bella - Gracias - murmuró Edward besando su cabello, cuello, hombros y a donde llegara ya que la tenia acostada de espalda apoyada en su pecho.
-¿Por qué? - preguntó Bella en voz baja.
-Este día hubiese sido muy distinto si tú hubieras actuado como tenias derecho después de creer lo que creí de ti…
Bella suspiró hondo, y apretó más el agarre de la mano que tenían entrelazadas - Lo sé, tenía derecho de enojarme, insultarte, matarte, pero ya nos hemos pasado de idiotas Edward. Además yo también tuve responsabilidad de lo que paso.
-No Bella - dijo él abrazándola - Yo fui quien asumió cosas que no eran, que no hablo claro.
-Yo tampoco lo hice - suspiro hondo - vamos a olvidarnos de eso Edward… y disculpa que no te regale nada en tu cumpleaños, pero es tu culpa, no me permitiste salir de la casa para comprarte nada – le dijo en tono recriminador.
Edward la volteó sonriendo y acarició su mejilla - ¿De qué estás hablando Isabella? - preguntó suavemente - me diste el mejor regalo - Bella frunció el ceño confundida - Me diste una familia… mi familia.
Bella sintió como se le humedecieron los ojos, metió la cabeza en su hombro y lo abrazó fuertemente - Está bien… - dijo con voz entrecortada - puedes vivir conmigo…
Se rió y acarició su espalda - No tenia duda de eso Bella, pero gracias por darme permiso…
Ella sonrió y besó la parte de piel donde llegaba - ¿Qué he hecho para merecerme esto…? - murmuró divertida.
Edward besó su cabello y la acomodó para dormir - Yo soy el que no sabe qué hizo para merecerte - le susurró antes de que Bella se quedara dormida entre sus brazos con la brisa de la playa y el cielo como único techo.
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