Los idiotas no tan idiotas.

– Este sitio apesta a cigarro –se quejó Shin haciendo un puchero, Julian se acercó y le apretó las mejillas haciéndolo ruborizarse, ese era una indirecta a que parecía un niño chiquito. Sergio miro a unas damas que bailaban en el tubo con una mueca, se acercó a la barra y pidió un wisky.

– ¡Ven, Sergio tiene todo el espíritu! –presumió Jin, los otros tres ladearon la cabeza arqueando una ceja, cualquiera diría que es un amargado con mal de amores.

– Como sea –susurro Alan acercándose a la barra.

...

Un par de horas ya habían pasado y los cinco ya tenían unas cuantas bebidas encima, Jin estaba besuqueándose con dos tipas ¿Las conocía? Probablemente no. Sergio simplemente se encontraba tarareando canciones de pocoyo mientras tomaba y era acosado por unas chicas. Shin... él estaba sobrio, el alcohol no le afectaba rápido y apenas bebió unos cinco vasitos de cerveza. Por otro lado Julian miraba divertido como Alan bailaba y cantaba la de "Bad Romance" parecía un completo idiota descerebrado, algo poco común en el joven que solía ser más serio.

– Es bueno que saque todo lo que retiene –comenta Shin acercándose asqueado de cómo su primo se caldea con las dos tipas.

– Eso sono tan tonto y a la vez tierno –menciono el de ojos cafés–. ¿Ya lo estas grabando?

– Obvio.


Los cinco venían con Julian cuidando a Alan para que no se fuera a acosar vagabundos y Shin cuidaba de su primo el cual quería coquetear con un poste de luz, Sergio aun parecía algo consiente a pesar de estar tan borracho como los otros dos.

– ¡Pero ya veras, cuando la cabeza de unicornio flotante se descuide iré a patearte el trasero! –exclamo el pelo gris.

– Alan... eso es un perro –murmuro Julian reteniendo una carcajada.

– ¿Eh? –el chico entrecerró los ojos–. A numa, si es cierto.

– Idiota –susurro Sergio mirando al piso.

– Oiga señorita ¿A qué horas pasas por el pan? Estas muy radiante esta noche –coqueteo el de ojos bicolor–. Yo si te doy y no consejos.

– Jin, eso es un semáforo –murmuro su primo al borde de la carcajada.

– Igual le doy –susurro lascivamente.

– A lo único que le darás esta noche será a tu cama –comento el oji morado llevándolo de las orejas pese a sus protestas. Cuando llegaron se encontraron con las dos jóvenes ángeles, Akane y Carmen, ambas se sorprendieron al ver la escena.

– ¿Están bien? –pregunto la oji verde, Sergio no aguanto más y se acercó a un arbusto a vomitar asqueando a las damas. Jin se soltó del agarre de su primo, aprovechando que este fue en ayuda de su amigo emo y se acercó a la castaña a quien le empezó a decir todo tipo de piropos, desde lo más tierno y romántico hasta cosas algo... más dieciocho, Julian se acercó algo molesto para separarlos descuidando al de pelo gris quien se dirigió a las escaleras.

– Oye –llamo Akane, el de cabello gris volteo rápidamente a verla, error fatal. Todos voltearon a verlos cuando la chica soltó un gritillo, Shin solo tomo una foto y entre Carmen y Julian fueron a ayudarlos.


El joven de pelo gris se levantó con una horrible resaca, miro a su alrededor y se alegró de no estar en un cuarto ajeno, virgen hasta el matrimonio baby... espera... ¿Desde cuando él pensaba así? Agito su cabeza tratando de quitarse esas ideas de la mente. Miro a la puerta cuando esta se abrió, en ella entro su buen amigo Julian el cual le sonrió con un plato de consomé en mano, el remedio mexicano para las pedas, recomendado por una trabajadora originaria de ese país.

– Buenos días Auroro –se burló, el chico le miro mal.

– Ja ja –murmuro irónico–. ¿Qué paso anoche? –pregunto mirando el platillo extraño, lo olio un poco extrañado.

– No quieres saber –murmuro el pelinegro, el chico estaba a punto de consumir el brebaje extraño cuando se detuvo por su simple pera tétrica frase.

– ¿Qué paso?

– Estuviste cantando y bailando en el bar con un gordito, de regreso a casa acosaste a un vago, un perro, un grupo de adolescentes fumados y a Sergio, el último ni bola te dio, cuando llegamos se armó una reacción cadena cuando este se vómito y eso provoco que terminaras encima de Akane violando sus pechos con tu cara –al terminar de explicar el rostro de Alan era todo un poema, primero fue sorpresa, luego desconcierto, luego asco y al final un rostro rojo, totalmente rojo–. Hay un video y fotos –le mostro lo mencionado, al acabar de mostrar todo paso lo que nunca se esperó, el chico comenzó a reírse cubriendo su rostro con una mano aun avergonzado. Por otro lado el chico estaba procesando las cosas, que idiota se vio, pero fue algo a su parecer divertido y logro ponerlo de buen humor, ya había olvidado la última vez que se sintió tan bien. Julian simplemente sonrió.

– Debo pedirle una disculpa –declaro algo apenado, se apresuró a tomar el brebaje y se dirigió donde pensó estaría la joven, cuando la localizo se acercó y la tomo del brazo exaltándola, cuando está lo reconoció su rostro se coloreo de un bonito rojo haciendo que él también se ruborizara.

– Este...

– Bueno...

– Yo...

– Lo siento.

– ¿Eh?

El chico soltó un suspiro aun con ese tono en sus mejillas–. Disculpa por lo que ocurrió anoche, no fue mi intención –susurro tímidamente, la joven lo miro unos momentos.

– Te perdonare si me haces un favor.

– Dime.

– Regálame una sonrisa –pidió la joven, Alan la miro sorprendido–. Una sincera –aclaro, el chico lo pensó un rato y finalmente una linda y algo boba sonrisa se posó en su rostro.

La primera de tantas.


El joven peli gris se encontraba dando un recorrido mientras silbaba alguna tonada típica de quince años, miro a los alrededores curioso y es entonces cuando le llega cierta información.

– Mandaran a gente de Gakuen Alice al edificio central para que consigan archivos de empleados –comentaban unos compañeros, el simplemente los escucho curioso, lo pensó por unos minutos y una idea cruzo su mente, se dirigió hacia la sala de computación, se acercó a la más grande y busco sus datos con el de sus compañeros, una leída rápida al suyo.

Sujeto #203 Alan Hudson.
Alice: Rayos x (Controlado)
Perfil: Manipulador, compatible con muchos alice, sabe pelear.

Hizo una mueca al leerlo, eso de nada de serviría. Por eso comenzó a modificar los datos colocados.

Sujeto #203 Alan Hudson.
Alice: Rayos x (Controlado)
Perfil: Manipulable, aprendiendo a luchar, dependiente de los Johnson.

Se dirigió a leer el del resto.

Sujeto #112 Shin Johnson.
Alice: del ángel (Controlado)
Perfil: Parece débil y dulce pero es un sádico; lucha cuerpo a cuerpo.

Sujeto #113 Jin Johnson.
Alice: del ángel. (Controlado)
Perfil: Fuerte, competitivo y peligroso; lucha cuerpo a cuerpo.

Sujeto #114 Julian Matsumoto
Alice: Control mental (Controlado)
Perfil: Manipulador.

Sujeto #114 Sergio Aborosu.
Alice: Conversión de armas (Controlado)
Perfil: Manipulable; peligroso; cuidados especiales; tendencias suicidas.

No le costó modificar los datos de Shin, Jin y con Sergio nada más quito detalles. El problema era Julian, difícilmente lo veía en el papel de alguien manipulable teniendo ese alice. Lo pensó por un momento y entonces una idea surgió en su mente.

Sujeto #112 Shin Johnson.
Alice: del ángel (Proceso a controlar)
Perfil: Débil; lucha cuerpo a cuerpo; manipulable.

Sujeto #113 Jin Johnson.
Alice: del ángel. (Proceso a controlar)
Perfil: Competitivo; lucha cuerpo a cuerpo; manipulable; fácil de engañar.

Sujeto #114 Julian Matsumoto
Alice: Control mental (Proceso a controlar)
Perfil: Manipulador pero es fácil engañarlo por su dependencia a los primos Johnson.

Sujeto #114 Sergio Aborosu.
Alice: Conversión de armas (Controlado)
Perfil: Manipulable; cuidados especiales; dependiente de Shin Johnson.

Se levantó y se ayudó de algunos muebles para llegar al ventilador, escucho como gente entraba a la sala para llevar los datos de los trabajadores, si sus cálculos no fallaban el director se vería interesado en los más débiles y en especial por sus alice, mientras todos estuvieran vinculados a los chicos ángeles.


– ¿Por qué vinimos aquí? –pregunto Jin quien cargaba a Alan mientras este miraba a la pared de la dirección de escuela superior, con su alice miraba como Persona y el director Yukihara hablaban.

– Este es nuestro pase de salida de ese infierno –le respondió analíticamente.

– ¿Qué pasara con Akane?

– Pos... tendré que avisarle, supongo –se colocó algo nervioso sacándole una risa al de ojos bicolor.

– Al menos tu hermana ya acabo con el tratamiento.

– Si –sonrió orgulloso, Elizabeth sabia una cosa, si se metía con su familia iba a quemarle el rancho. Los cinco eran capaces de reventarle el edificio desde el interior o simplemente lo que harán en ese momento.

Aliarse con el experimento Z.


– Chicos –llamo Alan al resto, ahora era diferente a como lo recordaban, era más alegre e hiperactivo, un completo idiota, pero era porque ya no se veía en la necesidad de ser serio–. Tengo noticias.

– ¿Ahora que Alan? –pregunto Jin levantándose de la cama para observarlo, estaba cansado de haberlo cargado ayer toda la tarde.

– Tres alumnos de Gakuen Alice vienen por nosotros –explico mirando a todos los que se encontraban ahí.

– Qué más da, es lo mismo aquí que en Gakuen Alice –gruño Sergio mirando al techo aburrido.

– No, no es lo mismo, allá seguro hay buena comida –murmuro Shin comiendo una dona, todos lo miraron con los ojos entrecerrados.

– De todos modos, tu comes de todo –su primo lo vio acusatoriamente.

– ¿Qué opinan? Una nueva vida –pregunto Julian.

– No quiero ser tan obvio, pero me canse de la dictadura de Makeikusa –murmuro Alan pero luego hizo una señal de silencio, por la puerta entro Akane quien los miro fríamente.

– Ya saben la noticas ¿verdad? –pregunto seria, todos asintieron–, bueno, recuerden procurar destruirlas –todos asintieron de nuevo– y cuidado que quienes vienen son las Yukihara.

– ¿Yukihara? –pregunto Julia confundido.

– Son tres idiotas que se creen las mejores –mascullo Akane.

– No lo sé... –susurro mirando por la ventana, la pelinegra solo solto un suspiro.

– Como sea –salió de la habitación–, quiero hablar contigo –le advirtió al de pelo gris, quien sonrió nervioso.

– Entonces... –hablo Sergio cuando la chica se fue– te maltrata y aun así sigues con ella –miro al joven quien jugaba con sus manos.

– Ella no es mala... –murmuro mirando al piso de forma tímida, por lo menos cuando salían era mucho más dulce, ahora el parecía la pasiva.

– Lo es... todos lo somos –le recordó Julian mirando a la pared algo ido, eso hasta que sintió a alguien colgarse de él, miro a Jin quien sonreía ampliamente.

– Como sea, vamos a prepararnos, ya quiero conocerlas y pelear un poco con ellas –rio divertido.

– No las subestimes –le dijo su primo mirándolo aburrido.

– No lo hago, sé que son más fuertes que yo, pero quiero ver a donde llego –le explico, el resto asintió desinteresado a sus palabras.

– Yo igual –suspiro Julian levantándose. El peli gris se dirigió donde su pareja, cuando le encontró la abrazo por el cuello.

– Ten cuidado... –susurro algo temerosa, el chico se sintió un poco mal por dejarla, pero ya no quería esa vida, el deseaba poder gozar de la vida como un adolescente cualquiera.

– Tranquila, pase lo que pase siempre sabré cuidarme –murmuro volteándola y depositando un suave beso en sus labios, se separó con una sonrisa algo boba haciendo que ella riera–. Te amo~


El de pelo gris se despertó de su ensoñación al oír a su novia llamarlo, ella simplemente le miraba molesta porque la había estado ignorando.

– Al fin me haces caso –se quejó en un tono caprichoso.

– Es un idiota que esperabas –susurro Katherine mirándolos aburrida.

– Eres muy cruel –chillo el peli gris con lágrimas de cocodrilo y una sonrisa digna de un idiota con retraso mental.

– Como sea, te llego esto –le dio la carta, el joven la tomo y se emocionó al ver que era de sus amigos–. ¿Qué dice?

– La escribió Taiyo, dice que todos están bien y se la pasan chévere –ambos femeninas alzaron una ceja, no se imaginaban a la chica escribiendo "Chévere"–. Bueno, algo así. Dice que al fin Ruka-pyon y Natsuki-chan salen –ante la mención del último nombre la oji azul suelta un gruñido–. Las cosas parecen tranquilas.

– Bien por ellos –desvió la mirada aparentemente indiferente, el de pelo gris la tomo de una muñeca y la jalo para que se sentara en su regazo mientras la abrazaba con afecto, ella solo se ruborizo.

– Te amo~

– La última vez que lo dijiste en ese tono me dejaste...

– Esta vez no lo hare~ Lo prometo –susurro mirándola con ternura. Ella simplemente desvió la mirada como toda la Tsundere que es.