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SECRETOS REVELADOS PARTE II

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Sasuke, la observó mientras abandonaba la preparatoria. Era el quinto día en la semana que se escondía en su auto y la observaba salir. Sakura, de diecisiete años, era ya toda una mujer. Cada día su parecido con Yuriko se notaba más con excepción de que Sakura era más delgada que Yuriko y menos voluptuosa. Yuriko era notoriamente más bonita que su hermana menor, físicamente, pero la sonrisa de Sakura, era la sonrisa más hermosa que Sasuke había visto en sus años de humano.

Sakura, se detuvo frente a un auto a unos diez metros de donde él estaba. Su primo, la estaba esperando para llevarla a casa. Esa era siempre su rutina y Sasuke, ya la tenía conocida de al revés al derecho.

Cuando vio el auto marcharse. Supo de inmediato, que él debía hacer lo mismo.

Prendió el auto con cuidado. A punto, estaba de arrancar cuando una presencia se subió al auto. Sasuke miró por el espejo retrovisor sin creer lo que veía.

Alto, fornido y con el cabello sumamente largo, se encontraba aquel ser. Aquel hombre que había acechado por mucho tiempo a Sakura y que según su hermano ya no representaba un peligro en la vida de su ex protegida.

¿Qué hacía ahí?

Y lo más importante… ¿Qué intenciones tenía al presentarse de esa manera?

No se suponía que su hermano lo había alejado.

Has cambiado mucho, pequeño Sasuke comentó el hombre con voz sarcástica.

Madara… susurró, temblando ligeramente. Por más que quería hablar, las palabras se estancaban en su garganta.

Su sola presencia indicaba peligro por todos lados.

Arranca, pequeño, Sasuke. Vamos a dar un paseo.

La voz macabra de Madara le hizo ver que no tenía salida. Sasuke trató de bajar del vehículo; pero, la daga filosa que Madara presionó en su cuello, se lo impidió. Madara, presionó sobre su yugular de manera tan sutil que pudo sentir el objeto abriendo paso por su piel.

No tenía salida. Siendo un simple humano, solo podía obedecer.

¿Qué es este lugar?preguntó, Sasuke, preocupado.

Solo sígueme. ordenó el ángel maligno.

Madara, lo había llevado a una mansión a las afueras de la ciudad. Luego, lo había guiado al sótano que parecía la entrada un conducto de cuevas dentro de la propiedad. La oscuridad y la poca iluminación, era aterradora. Pronto, llegaron a una puerta de madera. Madara la abrió y por fin pudo ver algo de luz en contraste con el ambiente por el que había caminado. Era un cuarto color celeste. Parecía bien cuidado, pese a que estaba bajo tierra. En medio, había un extraño objeto, parecía un cajón muy grande cubierto de una tela que tapaba lo que sea que hubiera bajo ella.

Te quiero proponer un trato dijo el hombre mayor. Su sonrisa torcida solo le demostró que nunca sería algo bueno viniendo de él.

No deseo nada viniendo de ti escupió con molestia.

Pese al miedo que sentía, reunió el suficiente valor para decirle esas palabras aun sabiendo que probablemente lo mataría.

La risa macabra de Madara, llegó a sus oídos.

¿Estás seguro, Sasuke?La mirada de Madara se volvió contra él. Negro versus Negro. Hasta en un reto de miradas se sentía que el vencedor nunca sería un simple humano como él Yo puedo hacerte cambiar de opinión tentó. Acércate, quiero que veas lo que hay debajo de esta tela. Señaló.

Sasuke, desconfiado empezó a caminar junto con Madara hasta el lugar, dominado por el temor de que probablemente nunca iba a salir de ese lugar y la corazonada de que ese día era el principio de un final. Lo que sea que hubiera. Su respuesta seguiría firme, aunque le costara la vida.

Quítala Sasuke, animó. ─ Te llevarás una sorpresa.

Desconfiado, hizo lo que aquel ruin demonio le ordenaba. Poco a poco, fue bajando la tela. Descubriendo una urna de cristal bajo ella. Su voluntad se resumiría en la persona que estaba encerrada ahí.

¡No podía ser posible!

Aquella era una alucinación. Madara estaba jugando con sus emociones.

Echada como si el tiempo no hubiera pasado, se encontraba ella. Yuriko parecía dormida como una princesa, esperando a ser despertada.

¿Cómo era posible?

¿Sabías porque es tan aberrante que un humano y un demonio estén juntos?preguntó Madara.

Sasuke, era ignorante de muchas cosas. Negó observando a Yuriko. Seguía tan hermosa como la recordaba. Sus sentimientos, no habían disminuido ni con el pasar de los años, su corazón, latiendo apresurado, se lo confirmaba.

Los humanos son pecado. Nacieron del pecado, pero son semejantes a nosotros ya que su creación inicialmente no llevaba maldad. Que un ángel se meta con un humano solo trae consecuencias.

Las palabras de Madara eran frías, distantes. Aquel ser maligno solo destilaba veneno en lo que decía. Era intimidante, como su reputación decía. Madara, en definitiva, era el mal encarnado. Y ahora el mal, tenía algo que podía re quebrantar su voluntad.

¿Te acostaste con ella? preguntó, mirando al cuerpo inerte. Sasuke, no supo que responder.

El demonio debía intuir que había una razón por la que él había sido expulsado del cielo. Un sí se asomó por la garganta de Sasuke, haciendo vislumbrar la macabra sonrisa de Madara. El demonio rio como un demente incrementando, más el temor de Sasuke.

Eso explica porque no hubo problemas cuando la exhume continuó, Madara. Su mano ruda, tocó el cristal donde se encontraba Yuriko, como si fuera el contenedor de su juguete. Un juguete que iba a caer en contra del destino de Sasuke en cualquier momento.

A Sasuke, se le hizo un nudo en la garganta. Yuriko parecía dormida, pero como un cascaron vacío. Un cuerpo sin vida como el que encontró aquella noche. Las imágenes de la noche en que Yuriko murió llegaron a su mente, recordándole una vez más lo que quería olvidar. La culpa por no haber evitado su muerte. Ese sentimiento que lo carcomía.

¿Qué hubiera pasado si llegaba a tiempo?

La respuesta era obvia. Yuriko, seguiría con vida.

Si él se hubiera esforzado más en llegar a su corazón, para reparar el daño que su hermano le había hecho todo hubiera sido diferente. Si tan solo él se hubiera esforzado más en hacerla feliz. Ella no se hubiese suicidado.

Sasuke quería que ella fuese feliz, su único error, era que deseaba que sea feliz, egoístamente a su lado. Había tantos escenarios llenos de posibilidades que hubieran impedido la muerte de la mujer que amaba.

El amor es un sentimiento inútil La voz de Madara, le hizo volver a la realidad. Pero doblega la voluntad hasta del más fuerte.

¿Qué quieres?Sasuke supo de inmediato las intenciones de ese demonio al enseñarle el cuerpo de Yuriko.

Que te parece si mis hechiceras le devuelven el alma a tu amor a cambio de una simple cosa.

Lo que sea que pasaba por la mente de Madara, nunca sería bueno. Y lo peor, condenaría el alma de Sasuke, para siempre. Más aun, era que Sasuke estaría dispuesto a lo que sea para volver a ver la sonrisa de Yuriko.

¿Qué deseas?

Sasuke estaba firmando su pase directo al infierno con esa pregunta.

Sé mi sirviente, Sasuke.

Sasuke, se quedó estático y las palabras de Madara resondraron en su cabeza. Su cerebro, le decía que prefiriera morir, antes de servirle, pero su corazón traicionero, le obligaba a pensar en ella. En que ella tendría la oportunidad de volver si él decía que sí. Que haría las cosas bien y que, evitaría a cualquier costa, que ella deseara la muerte.

Si tu respuesta es negativa. Me veré en la medida de destruir su cuerpo y condenar su alma en el infierno presionó el ser maligno. Además, te prometo alejarme de Sakura como un extra.

Sasuke sintió como su voluntad caía como un castillo de naipes y le ordenaba que dé una respuesta afirmativa, aunque condenaría su propia alma en el proceso.

La respuesta que salió de sus labios vino acompañada de un extraño ritual. Cuando Sasuke, vio la extraña estrella, marcada en su espalda, supo que todo estaba perdido. Ya no tendría salvación.

Sasori confirma que soy yo cuando susurro débilmente su nombre, reconociéndolo de inmediato.

Sasuke se levanta de la silla, cuidadosamente tapando con su pecho, los míos descubiertos. Siento las mejillas arder por el inesperado intruso en el consultorio. Ni si quiera soy capaz de mirarlo, cuando me doy la vuelta y trato de acomodarme la blusa. No debería sentirme avergonzada de que me haya visto con otro hombre, pero tampoco es muy correcto, lo que Sasuke y yo estamos haciendo. Es su oficina, después de todo. Un lugar público. Así como Sasori, cualquiera podría haber interrumpido mi desvergonzada fantasía.

─ Yo… lo – siento ─ tartamudea Sasori. Avergonzado, porque su hubiera tocado la puerta nos habría ahorrado esta incomodidad.

Me escondo en la espalda de Sasuke, pero aun así me permito mirarlo. Su cara está roja y sus ojos marrones, muestran estar inyectados en tristeza. Pareciera, que siente dolor, mucho dolor. Como la mirada aquel día del accidente, cuando yo estaba en su posición.

─ Te equivocaste de lugar ─ La voz de Sasuke suena dura, retadora. Al observarlo a los ojos, me doy cuenta de lo lúgubres que se encuentran. Las facciones de su rostro están contraídas, muestran un profundo desprecio por la persona que aún sigue en el consultorio equivocado. ─ Lárgate. ─ ordena, fastidiado de aún siga ahí.

Sasori, vuelve a susurrar un "Sakura" muy despacio, esta vez, con la voz rota, como si realmente aún se negara a reconocerme como la persona que ha estado liándose con su médico; pero, soy yo. La chica que hasta hace unos meses era su novia.

Cuando por fin lo comprende, da media vuelta y se va. Empiezo a creer que realmente me ha dicho la verdad sobre sus sentimientos por mí. Todo este tiempo lo he estado dudando, pero no puedo simplemente hacer menos su forma de reaccionar. Por fin se ha dado cuenta de la manera menos correcta que me ha perdido. No pensé que se enteraría de esta manera, pero no fui yo quién falló con él. La vida tiene maneras raras de seguir.

Sasuke, cierra nuevamente el consultorio, sin decir palabra alguna. Toda la pasión se ha ido junto con la mirada de dolor de Sasori. Procede a decirme que debemos seguir con la consulta. Revisa minuciosamente mis latidos y me lleva a laboratorio donde me realizan el resto de exámenes. Cuando terminamos entre papeleos y firmas de otros médicos, ya ha dado la hora de ir a la pista. Es nuestro último ensayo, debemos de dar lo mejor.

...

Observo a Ino y a Hinata en la pista de patinaje. Conversan juntas de algún tema que seguro me dirán más adelante y que yo alegremente escucharé. Parecen muy animadas, aunque una de ella, definitivamente no patinará por un determinado tiempo. Mis ojos van hacia el pie de Hinata, ligeramente vendado y con una bota Walker para que pueda apoyarse mejor contra el duro piso, Naruto no ha venido nuevamente, Hinata está sola. Sai aparece al lado de Ino mientras avanzo de la mano de Sasuke, le susurra algo al oído y mi amiga se voltea a verme. Alzo la mano a modo de saludo y llegamos a ellas.

Las saludo con la efusividad que me brinda el sentirme más cercana a ambas. Sasuke, en cambio solo se limita a pronunciar un "Hola" hacia nadie en específico. De igual manera, mis amigas le devuelven el saludo con una sonrisa.

─ Mañana es el día ─ chilla emocionada, Ino. Sai a su lado, la abraza con cariño y la reconforta diciéndole que ganaran porque ella es la mejor. Lo dice con tanto amor. Como si ella fuera lo más importante para él. Una punzada de celos sube en mi estómago. La mirada de devoción del novio de mi amiga es pura, con amor. Totalmente diferente a la mirada de lujuria y deseo que a veces solo en Sasuke.

¿Qué siente Sasuke por mí?

─ Daremos todo de nosotras ─ es lo que sale de mis labios, mientras mi mente ajena, piensa en los sentimientos del ser que tengo al lado. Sasuke, es un misterio. Un enigma que debo resolver.

La imagen del tatuaje viene un momento a mí como pendiente que debo saber. Creo que, si descubro un poco de su misterio, quizá pueda entender su forma de ser y actuar. Nos conectaríamos más. Sinceramente, no sé nada de él. Conozco cada centímetro de su cuerpo, pero nada de su interior. Siento que lo amo, pero es un desconocido para mí.

─ Sakura… ─ la voz de Sasuke interrumpe mis pensamientos. ─ ¿Estás escuchando lo que dice Ino? ─ Al ver hacia mis amigas, veo sus miradas centradas en mí. Me he distraído tanto que no me he dado cuenta que han estado hablando conmigo ajena a la conversación.

─ Lo siento ─ murmuro mirando a mis amigas. ─ Es sola la emoción de que mañana será un gran día. ─ miento porque no es ni de cerca la razón de mi distracción.

Ino me pide que la deje patinar primero y que nos turnemos quince minutos cada una en la pista para podernos preparar mejor y notar de mejor manera los errores de la otra. Acepto y vamos junto con Hinata y Sasuke a observarlos desde las graderías. Nos sentamos en la parte más alta, le ayudo a mi amiga a subir sin dificultad. Sasuke es indiferente, ni si quiera la lesión de mi amiga parece importarle, pese a ser médico. Lo miro cabreada, pero el ignora mi mirada, entonces recuerdo lo que es Hinata y medio entiendo el actuar de Sasuke. Hinata es un ángel y él, un demonio. Ambos, permanecen indiferentes mientras observamos la rutina de Ino. Como si ocultaran que saben la identidad del otro.

Ino, se ve tan hermosa patinando. Su rutina es suave y romántica, pero con la fuerza de muchos movimientos temerarios que Sai sabe controlar a la perfección. Parecen como dos ángeles en el hielo. Mi amiga parece una pluma cuando su novio la eleva por el aire, para luego volver a ponerla en la pista y dar tres giros sincronizados a la derecha. Es como esas muñecas de cajitas musicales, delicada y perfecta. Sai la coge por la cintura para elevarla nuevamente por el aire y mantenerla encima de su cabeza con piernas y brazos extendidos en forma de una equis. Da una vuelta y luego la deja caer delicadamente sobre los patines. Ambos giran y van por un camino contrario para volver a encontrar formando un corazón. Sai nuevamente la toma por la cintura y la empuja levemente para que se aleje un metro de distancia, gira a su alrededor hasta coger su mano y hacer que caiga entre su rodilla. La música acaba, con ellos dándose un beso. Lo han hecho perfecto, mejor que las veces que ya los he visto. Ellos parecen uno al momento de patinar.

Mis manos no son conscientes cuando aplaudo emocionada. Ino me sonríe desde su posición.

─ Lo ha hecho hermoso ─ comento a Hinata quien me da toda la razón.

─ Es tu turno ─ alienta Hinata.

Cojo la mano de Sasuke y bajamos juntos. Pasamos por el lado de Ino y le digo que lo ha hecho genial. Ella me dice que yo también lo haré excelente, pese a que sabe que mi rutina es mucho más sencilla que la suya. Le dedico diciéndole que me esforzare. Sube a paso calmado al lugar donde está Hinata junto con Sai. Sasuke y yo nos acercamos al centro de la pista de hielo. Es nuestro turno y lo haremos bien.

Empiezo la rutina concentrándome en Sasuke, en sincronizarnos y ser uno, en la pista. Sasuke coge de mi cintura, aplica una ligera presión, mientras la melodía música suena en el ambiente. Me dejo llevar por lo ligeros que se sienten mis pies en el hielo, en como mis patines lo cortan para deslizarse. Damos una vuelta juntos y nos alejamos, para luego volver a acercarnos de forma lenta. Bajo mis pies se forma una ligera figura con cada uno de nuestros movimientos. Sasuke coge mi mano derecha y me hace girar sobre mi eje, luego, inmediatamente doy una vuelta a su alrededor para volvemos a acercar tomados de las manos y damos una vuelta juntos formando una "O". Sasuke suelta una de mis manos y quedamos en línea recta con los brazos extendidos, para que luego Sasuke jale de mi hasta que me tiene envuelta entre sus brazos, coge ligeramente mis pantorrillas para alzarme por el aire y dar una pequeña vuelta conmigo en posición de como si estuviera volando. Me baja para tomarme nuevamente de las manos y patinar a paso rápido y abrirnos cuando llegamos a mitad de pista, alzando una pierna y damos vueltas en sentido contrario a las manecillas de un reloj. Siento como si fuera hoy muy liviana. Seguimos una rutina donde al final termino con la espalda inclinada en la rodilla de Sasuke y su mano cogiendo de mi pierna para alzarla ligeramente. Como me gustaría terminar esta rutina con un beso. Los ojos negros de Sasuke son tan atrayentes como el imán al metal. Me pierdo en la profundidad de ellos que no dejan de mirarme. La música lentamente termina, la nariz de Sasuke choca contra la mía y veo mis deseos cumplidos sin que yo si quiera los haya pedido. Un beso cae sobre mis labios y siento que me desconecto. Es un beso, dulce, tierno muy diferente a la pasión que él provoca en mí. Siento como las mariposas vuelan alocadas en mi estómago mientras presionamos nuestros labios con el otro.

Cuando la última melodía de la canción suena, nos separamos y miramos a la posición de donde están mis amigos. Ino aplaude y me mira con una sonrisa en el rostro junto con Hinata. Subimos junto a ellas tomados de las manos. Aún tengo el corazón agitado cuando pasamos por el lado de Ino quien vuelve al hielo a hacer su rutina.

Hinata me dice que lo he hecho mejor de lo que esperaba para una principiante. Yo solo puedo mirar a Sasuke, quien es el que realmente me guía como si patinar fuera lo más fácil del mundo.

─ Eres un excelente compañero ─ le susurro en el oído.

Mi amiga está de acuerdo, mientras Sasuke permanece estático en su posición. Vuelvo mi vista hacia la pista donde Ino y Sai hacen sus perfectos pasos, pero el sonido de un celular distrae mi atención de mis amigos. Es el celular de Sasuke. Él baja apresurado de las graderías a responder a la persona que lo llamó. Sólo observo como va hacia una de las separaciones de las graderías para hablar lejos de los oídos míos y de Hinata. Aún en la distancia veo sus gestos. Parece preocupado, como si tuviera una discusión con alguien importante. No pasa mucho tiempo cuando regresa a las graderías con el rostro contraído en una mueca de molestia. Me llama de una distancia prudente donde Hinata no podrá escuchar lo que quiere decirme. Aunque ya me lo imagino.

─ Tengo que irme ─ comunica cuando está cerca de mí.

─ ¿Pasó algo? ─ pregunto lo evidente pensando si quizás me dice que sucede, pero es obvio que no me lo dirá. Siempre es un misterio este tipo de situaciones. Ayer ocurrió lo mismo.

─ No te preocupes ─ responde. ─ Tengo tiempo. Te llevaré a casa.

El nudo de dolor en mi garganta viene acompañado de su indiferencia para decirme que pasa en su vida. Es médico, podría entender perfectamente si hay algún paciente que tiene que atender, pues es lógico. Pero presiento que no es eso. Es algo más, quizá algo relacionado con lo que es en realidad. A mi mente viene la imagen de no ser la única mujer en su vida. De que hay otra con quien ha hecho un trato, como conmigo. Y es ella la razón de sus ausencias. Aunque me duela, puede ser realidad. A final de cuentas, no tengo ni idea de los sentimientos de Sasuke.

Lo dejaré ir, como ya lo he hecho antes. Sin interrogatorios, sin preguntas sin respuesta.

─ Puedo llamar a Gaara. ─ le digo con seguridad, luego, añado─ Si es algo importante, creo que es mejor que te vayas.

Aunque suene segura, la imagen de una mujer sin rostro, hace que el nudo en mi garganta presione más. Aun así, no permito que alguna lagrima se deslice por mi mejilla. Creo que solo estoy siendo paranoica o talvez no…

Sasuke se acerca a mí y me besa la frente, para luego darme un beso en los labios que sabe amargo al beso que me dio en la pista.

─ Me mandas un mensaje cuando estés en tu casa.

Asiento, mientras lo veo partir. Cuando lo veo perderse por la puerta del local, pienso en que una parte de mi corazón se va con él.

Gaara no está muy contento de venir a recogerme. No después de que me dijo que estaba con Matsuri en un asunto importante. No tengo que ser adivina para saber qué asunto importante es. Supongo que arruiné una noche de sexo desenfrenado entre él y su novia. Como me gustaría molestarlo por eso, pero en cambio, permanezco más callada de lo que acostumbro cuando estoy con él.

Llegamos a casa sin que haya hablado tanto como él y sus quejas sobre haberle arruinado su noche. De igual forma sé que mi primo siempre me escogería a mí por, sobre todo. Incluso sobre su novia.

Mamá nos recibe con una deliciosa cena en la que me pregunta sobre los exámenes que me hizo Sasuke. Le digo que los resultados todavía saldrán dentro de un par de días. Así que solo toca esperar. Gaara comenta en forma de broma a mamá que no debe preocuparse, que la muerte aun no quiere llevarme. Aunque suene raro, estoy de acuerdo con él. La muerte aún no quiere ir por mis huesos. No después de que alguien con mis problemas haya sobrevivido a un accidente. Mamá me regala una sonrisa. Mientras cenamos, seguimos platicando sobre otros temas, como la novia de mi primo y cuando la va a traer a casa para que mamá la conozca mejor. Gaara se avergüenza un poco, pero mi madre siempre ha sido una madre para él, así que, si ella quiere que venga a casa. Matsuri, vendrá.

Subo a mi habitación luego de cenar.

Mientras abro la puerta, recuerdo el mensaje que tengo que enviarle a Sasuke y lo envío, encontrando en el proceso un montón de Sasori, que prefiero ignorar para revisar mañana. Por ahora solo puedo concentrarme en el chico al que amo. La imagen del tatuaje de Sasuke y la imagen en ese libro, viene como recuerdo a mi mente. Recuerdo perfectamente el nombre. Quizá e internet, ayuden a resolver mis dudas.

Me acerco a mi escritorio y prendo mi laptop que reposa encima de él. Una vez que esta prendida voy al navegador y busco la palabra que recuerdo. Desafortunadamente, todos los resultados que arroja el buscador o bien es la traducción de la palabra del latín "Estrella de la oscuridad" o es resultados de música. Nada que me diga realmente que uso puede darse o que es en realidad. Busco por alrededor de diez minutos dando hasta la última paginación del navegador, sin obtener algún sitio que me muestre algo conciso. Estoy por darme por vencida cuando encuentro un libro de leyendas antiguas en un sitio web. Desafortunadamente, solo sale un extracto con la palabra. Debo comprar el libro para tener toda la información. No es el primer libro que compro así que abono el dinero y el sitio me deja descargarlo sin problemas.

Cuando veo el archivo descargado, un ligero escalofrío recorre mi espalda. La imagen de portada es un tanto aterradora. De igual forma, bajo hacia el índice y doy clic a la página donde se encuentra el mito.

Leo detenidamente la historia que dice el libro. Una bastante extraña, por cierto, pues cuenta la historia de una mujer que luego de haber matado a su esposo, en un arranque de celos, desquiciada quiso devolverlo a la vida, sin importarle el costo. Hizo un ritual negro donde sacrificó la vida del bebé que llevaba en el vientre, apuñalándoselo, para que un espíritu maligno se le apareciera. Un demonio fue un busca del alma de ese inocente y en vez de ayudarla, la condenó a la muerte. Dejando que se desangrara en vez de ayudarla. Cuando la encontraron los vecinos vieron el ritual y huyeron del lugar, dejando el cuerpo a la suerte del que la encontrara.

El desenlace, es perturbador, pues ella despertó una semana después, con la herida curada, pero la maldad latiéndole en la sangre gracias la regalo que le había dejado aquel demonio en la espalda.

La Stella tenebris.

Miro la imagen que ofrece el libro y el corazón me late apresurado pues es idéntica al tatuaje de Sasuke. Trato de cerrar la pestaña del libro cuando advierto una presencia en mi habitación. Cuando volteo, detrás de mi hay alguien. Un hombre demasiado parecido a Sasuke, cuya presencia es totalmente diferente a él. Siento que lo conozco, que en algún lado lo he visto.

El hombre se acerca a mí y me deja ver mejor su rostro. Entonces los recuerdos aparecen en mi mente. Es el hombre con el que Sasuke se peleó, el que me buscó en la universidad para decirme que me alejara de Sasuke. Su hermano mayor. Él, es Itachi.

─ Ita-─ Estoy a punto de pronunciar su nombre. Cuando sus labios pronuncian una pregunta que acabará con más interrogantes que respuestas.

─ Sakura, ¿La Stella tenebris aún sigue marcada en la espalda de Sasuke?


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Hola queridos lectores(as) esta es la actualización mas rápida que hago xD así que estoy un poco emocionada. Ya vamos concluyendo por fin, esta primera parte llena de misterios que ya han sido revelados en su mayoría. El próximo capítulo es el final, así que vayan comprando pañuelos con lagrimas (inserte risa diabólica😈) -broma(?)-😂

No se olviden dejarme un comentario diciéndome que les pareció el capítulo.💕

¿Era como lo imaginaban o les ha caído un baldaso de agua fría ? (creo que eso pasará en el final 😂 😏)

Un comentario siempre pondrá una sonrisa en mi rostro y me ayudará a inspirarme mejor. Así que no sean tímidos en comentar.

¡Nos vemos en el próximo capitulo !