Capítulo 28: La llamada de Ultratumba
-Cógeles, Demon…- Ante la orden de Lucemon, Demon se acerca a Yami y BlackGatomon y se pone uno sobre cada hombro para llevárselos, Belphemon se acerca a T.K. con aire amenazador pero, cuando parece a punto de hacer algo, los demás Elegidos comienzan a despertarse y decide dejar las cosas como están. -¡Vámonos!- Lucemon parece bastante enfadado mientras espera a los demás Reyes Demonio que no tardan en reunirse con él. En una nube de Oscuridad, todos los Reyes Demonio desaparecen con Yami y BlackGatomon, Kari se queda tendida en el suelo, boca abajo, llorando de pura impotencia. No entiende la actitud de Yami, ninguno entiende a Yami, sólo T.K. ha vislumbrado vagamente las motivaciones que mueven al Elegido de la Oscuridad a ayudar a los Reyes Demonio, pero está K.O., completamente fuera de combate tras utilizar su técnica de mayor poder.
-T.K., despierta.- Matt se acerca a su hermano y lo zarandea un poco pero no consigue hacerle despertar.
···
-¿Qué diantres les pasa?- Lucemon mira a Demon y Lilithmon muy enfadado, después de todo lo que le había hecho Yami ya había decidido matarle pero Demon intercedió para que le perdonase la vida a cambio de su colaboración, sin embargo Azramon ha resultado ser un completo inútil en el combate contra Seraphimon.
-Necesita tiempo, hermano…- Lilithmon no mira a Lucemon, todavía tiene la vista clavada en Yami hacia el que siente una atracción irrefrenable, probablemente por haber sido rechazada sin contemplaciones por el susodicho.
-Pese a todo, es muy resistente, muy pocos hubiesen aguantado semejante pelea, casi había olvidado lo fuerte que es Seraphimon…- Demon parece un tanto distraído, como lo había estado Lilithmon al ver a Ophanimon, por un momento los recuerdos de su vida anterior, su vida como Gran Ángel, acuden a su mente, pero los deshecha sin miramientos.
-Dejad de admirarle tanto, no sirve para nada, yo podría haber destrozado a Seraphimon sin ningún esfuerzo.- Lucemon se da la vuelta y se marcha muy enfadado.
-Sí que está cabreado, sí…- Lilithmon se sienta junto a Yami y BlackGatomon. -Puedes irte, Demon, ya me quedo yo cuidando de los dos.- Lilithmon le hace un gesto a Demon para que no se preocupe pero el Demonio de la Ira, que no confía demasiado en dejar sola a su hermana con Yami, se queda de pie frente a Yami, vigilándoles a los dos con los brazos cruzados.
Los dos Reyes Demonio están demasiado absortos en Yami como para percatarse de que BlackGatomon está despierto y ha escuchado toda su conversación, al parecer ahora está en la guarida o la base de los Demonios junto a Yami, que permanece inconsciente.
(¿Están cuidando de Yami? ¿Por qué? ¿Acaso es de veras tan importante para ellos? No lo parece, al menos no para Lucemon… ¿Acaso se preocupan por él? ¿Cómo es posible?)
-¿Cómo está el Elegido de la Oscuridad?- La voz de Belphemon resuena en toda la sala y Demon dirige su mirada hacia él.
-Está fuera de combate, Seraphimon le ha dado una buena…- Demon responde al Demonio de la Pereza y éste se le queda mirando.
-¿Cómo ha sido ver a Seraphimon? ¿Sientes nostalgia?- Belphemon desvía la mirada hacia Lilithmon. -¿Y tú? También estaba Ophanimon…-
-Cállate Belphemon, deja de decir tonterías.- Lilithmon reacciona de una forma un tanto agresiva a la pregunta de Belphemon pero éste solo se encoge de hombros y vuelve a mirar a Demon.
-Tú no me has contestado…-
-¿Qué quieres que te diga? Es verdad que todavía recuerdo aquellos tiempos, es cierto que nosotros tres éramos inseparables entonces pero…- Demon se da la vuelta y mira muy fijamente a Yami. -Hicimos lo que creímos mejor y, mientras que Dios nos castigó, Lucemon nos recibió con los brazos abiertos. Puede que sienta nostalgia pero no tengo ningún deseo de volver a estar a las órdenes de un ser tan caprichoso… Ojalá Yami pensase como yo…- Demon sacude ligeramente la cabeza y se apoya contra una pared.
-¿Cómo diantres le convenciste? ¿Cómo le embaucaste?- Belphemon parece conservar aún una ligera curiosidad de su etapa como Cherubimon.
-No le embauqué, no le mentí, tan sólo le dije algo que él mismo sabía, que su querida Elegida de la Luz moriría si él seguía el camino que había marcado su querido Dios. Si le hubiese mentido jamás le hubiese convencido, Lucemon tiene razón, a veces necesitamos que nos recuerden que no todo son campos de flores en nuestro camino, a veces necesitamos a alguien que nos dé una dosis de realidad y rompa nuestra ilusión de un mundo ideal. Bueno, no se puede decir que Yami fuese un iluso o un soñador pero…- Demon se detiene y mira a Lilithmon. -Esa chica le ha cambiado, cuando le conocí era tan independiente, tan duro, tan imponente, y sólo era un crío…- Demon parece realmente admirar a Yami. -Pero ahora ha cambiado su independencia por un servilismo asqueroso, su dureza por una fragilidad emocional nauseabunda y su aura imponente por un aspecto de indiferencia que le hace parecer imbécil…- Demon golpea la pared con su puño y toda la sala tiembla un poco.
-Para ya Demon, no vale la pena, al final acabará recapacitando o muriendo, lo mismo da. No merece la pena que tires todo esto abajo por él.- Lilithmon intenta calmar a Demon y, al parecer, lo consigue.
(Guau, no parecen tan malos, ¿en serio estos son los que quieren destruir el mundo? ¿Y qué significa eso de que Yami y Kari morirán si siguen los designios de Dios? ¿Qué diantres me he perdido?) El corazón de BlackGatomon late a toda velocidad, no entiende nada de lo que dicen los Reyes Demonio, pero precisamente su desconcierto y su nerviosismo son los que le delatan.
-¡Eh, tú!- El pie de Lilithmon le golpea un costado y BlackGatomon sale rodando. -Sé que estás despierto, levanta.- BlackGatomon se levanta con dificultad, todavía le duele todo el cuerpo después de la pelea, y mira desafiante a los tres Reyes Demonio.
-Vaya, un gatito valiente…- Belphemon se mofa de la actitud desafiante de BlackGatomon y éste saca las garras para demostrar que está dispuesto a luchar.
-Dejadle en paz, no podéis hacerle nada, después de todo él es la otra mitad de Azramon…- Demon retiene a Belphemon con un brazo pues éste se ha adelantado en actitud amenazante.
-¿Cuánto has oído?- Lilithmon le mira con aire de superioridad pero con una voz extremadamente tierna y hechizante.
-Desde que se marchó Lucemon…- BlackGatomon se relaja un poco como hechizado por la voz de Lilithmon. -¿Por qué os preocupa Yami?-
-¿Por qué? Es una fantástica herramienta…- Belphemon habla con un tono de voz nada convincente y Demon se apresura a interrumpirle.
-No tiene sentido mentir, Belphemon.- Demon se gira hacia BlackGatomon. -Tú ya lo sabes, siempre he dicho que Yami me cae bien. Nunca había visto a nadie como él… Pese a todo lo que he dicho de él, he de admitir que sus convicciones y su voluntad siguen tan fuertes e inquebrantables como cuando le conocí, incluso ahora que nos ayuda, lo hace con desgana y remordimientos. Yami no es como nosotros…- Demon parece mucho más comprensivo de lo que BlackGatomon recuerda y el compañero de Yami está muy sorprendido.
-¿Es verdad que si Yami destruye este mundo morirá? ¿Y Kari?- BlackGatomon no puede reprimirse y formula estas dos preguntas con aire preocupado y curioso a la vez.
-Eso es lo que él cree y lo que yo creo, puede que no confíes en mí pero sé que nunca has dudado del criterio de Yami. Puede que no sea tal como él cree que será pero no tengo ninguna duda, si sigue adelante con su misión, él y la Elegida de la Luz morirán.- Demon parece tremendamente sincero y BlackGatomon ladea la cabeza en señal de sorpresa. -No me creas si no quieres, ya te lo dirá él cuando despierte.-
-No… Te creo… Es sólo que… Nunca me imaginé que pudieseis ser así, tan… normales.- BlackGatomon está sinceramente aturdido y confuso ante la actitud de los Reyes Demonio.
-Si bueno, estamos en la pausa para descansar entre el genocidio de la mañana y la destrucción apocalíptica de la tarde…- Lilithmon bromea y los otros dos Reyes Demonio se carcajean pero BlackGatomon abre los ojos y les mira con gesto de miedo. -Es broma, tonto.- Ahora la Reina Demonio de la Lujuria parece mucho más amable que antes. -La verdad es que nosotros somos los más normales de todos, Lucemon está obsesionado con los Elegidos y los demás Reyes Demonio ansían destruir a las Bestias Sagradas… Nosotros seguimos deseando lo que deseábamos cuando fuimos repudiados por Dios…- Lilithmon suspira y mira hacia el vacío con gesto de hastío.
-La Paz y la Justicia verdaderas… Que todos los digimons se sientan Amados y que el Conocimiento no esté vedado a nadie…- BlackGatomon rememora los anhelos de los Tres Grandes Ángeles.
-Y somos conscientes de que el único que puede mantener un orden lo suficientemente estable es Lucemon, y nosotros le ayudaremos.- Belphemon parece estar razonando con BlackGatomon, como si quisiera convencerle de sus ideas.
-Os equivocáis, los digimons deben ser libres, nadie debe estar bajo el gobierno de alguien como Lucemon, aunque eso suponga que vuestros sueños sean irrealizables.- BlackGatomon también adopta un tono de razonamiento.
-Pero entonces el caos siempre existirá, si nosotros cargamos con todos los Pecados, el mundo será un lugar mejor, los digimons necesitan unos enemigos contra los que permanecer unidos, los Amos Oscuros son el mejor ejemplo. Todavía recuerdo cómo todos los digimons, Virus, Vacuna o Datos se unieron contra ellos y sus esbirros, algo que nadie antes había conseguido, incluso un Leomon y un Ogremon lucharon codo con codo. ¿Ha conseguido semejante unión la Libertad? Nosotros hemos visto desde nuestro exilio todo lo sucedido con este mundo y los momentos de mayor unión entre los digimons han sido el gobierno de los Amos Oscuros y el del Chico de la Amabilidad cuando se hacía llamar Digimon Emperador. Es más, tu propio compañero cumple nuestra función dentro del grupo de los Elegidos, él carga con todos los Pecados para que el grupo no se resquebraje.- Demon habla en tono un tanto enfadado pero contenido y BlackGatomon le mira con gesto de comprensión.
-Tienes razón, pero no existe la Paz en la guerra constante, no existe la Justicia en el dictamen de un único ser, no existe el Amor porque muchos odien a uno solo y, desde luego, no existe el Conocimiento en un mundo gobernado por el Mal… Vivir con Yami me ha enseñado mucho, y una de las cosas que me ha enseñado es que todo vale la pena, bueno o malo, no hay nada prescindible. Vosotros mismos le dais la razón, en el fondo no sois tan malos, en el fondo Dios nunca debió exiliaros, pero es que Yami tampoco adora a ese Dios, Yami piensa lo mismo que vosotros acerca de Él.- BlackGatomon, por el rabillo del ojo, ve cómo la mano de Yami tiembla un poco y se queda en silencio mientras se aproxima a su compañero.
-¿BlackGatomon?- La voz de Yami le llega en un susurro y los tres Demonios se quedan en silencio contemplando al digimon que acaba de tratarles como nadie les había tratado desde hacía mucho tiempo.
-Yami, estoy aquí, contigo…- BlackGatomon ve por el rabillo del ojo como Demon, Lilithmon y Belphemon se marchan y les dejan a solas. -No te preocupes, todo ha pasado ya…-
-Te equivocas.- Yami se incorpora tambaleándose un poco. -He traicionado tu confianza y a mis amigos… No valgo nada…- Yami comienza a llorar y BlackGatomon le da unas palmadas en la espalda.
-Demon me ha dicho por qué lo has hecho, que crees que ésta es la única manera de salvar la vida de Kari, solo quiero que me digas una cosa. ¿Qué va a pasar contigo?- BlackGatomon parece realmente preocupado por su amigo.
-Moriré, haga lo que haga moriré, ya lo tengo asumido, sólo espero que de verdad esto me sirva para proteger a Kari…- Yami agacha la cabeza en señal de impotencia y lanza un grito desgarrador que yende el aire y transmite todo el dolor que siente a su compañero.
-Servirá, no te preocupes… En cuanto a lo de que morirás, nada ocurre hasta que ocurre Yami, aún así, si mueres, estaré contigo hasta en el mismísimo Infierno, nunca estarás solo.- BlackGatomon le coge las dos manos a Yami y le mira fijamente, sabe que no ha escogido las mejores palabras para animarle, pero animarle no sirve de nada, no es eso lo que Yami necesita.
-Gracias…- Yami sonríe amargamente y se levanta, al principio, las piernas le tiemblan un poco pero enseguida consigue mantenerse en equilibrio. -Ven, tenemos que luchar…-
-¿Qué? ¿Vas a luchar contra los Reyes Demonio?- BlackGatomon le mira de hito en hito sin poder creerse la osadía de su amigo.
-No, voy a pelear contra Kari, conseguiré que me odie, no puedo permitir que sienta lástima por mí, haré lo que sea necesario para protegerla, su odio no será más que un elemento más en la larga lista de cosas que me atormentan.- Yami habla con ligereza pero BlackGatomon sabe que ser odiado por Kari es algo que le hará mucho más daño que cualquier otra cosa de esa larga lista o que la paliza de Serpahimon.
-Acabas de despertarte… ¿Estás seguro?- BlackGatomon no parece muy convencido pero Yami usa su D-Power para contactar con Kari, es una de las funcionalidades que él mismo ha descubierto.
-¿Yami?- La voz de Kari sale del D-Power de Yami.
-Kari, ven cuanto antes al bosque de Piximon, necesito hablar contigo.- Yami corta enseguida la comunicación con su novia.
-Vámonos…- Yami y BlackGatomon salen de la sala de piedra en la que están y se encaminan hacia la salida. Cuando por fin salen, se encuentran en medio del Mar Oscuro, al parecer es ahí donde los Reyes Demonio tienen su base de operaciones, a Yami le da igual, ya nada le importa, bueno, hay algo que sí le importa, BlackGatomon y Kari.
-¿Cómo pudiste tomar semejante decisión?- T.K. le mira extrañado pero no hay rastro de enojo en su rostro.
-¿Cómo? Pues echándole agallas, ¿tú que hubieses hecho en mi lugar?- T.K. se encoje de hombros ante la pregunta de Yami y éste sonríe con tristeza. -Ves, eso es lo que os diferencia de mí, vosotros sois incapaces de abrazar vuestro yo más oscuro y terrible, eso es lo que os hace fuertes y vulnerables al mismo tiempo. Yo vivo prácticamente a todas horas consciente de mi Oscuridad y eso es lo que me hace fuerte y vulnerable al mismo tiempo. Como dijo Demon, yo cargo con vuestros Pecados para que el grupo no se resquebraje, para que vosotros podáis dar rienda suelta a todo vuestro potencial y, así mismo, poder yo desarrollar todo mi potencial también, aún a costa de mi integridad.- Yami vuelve a tener esa mirada llena de Oscuridad que ya le han visto demasiadas veces.
-Es increíble lo malo que puedes ser a veces…- Kari parece estar recordando ya los acontecimientos previos a su pelea con Azramon. -Recuerdo que te mostraste tan frío… por un momento llegué a creer que ibas en serio…-
-¿Por qué elegiste el bosque de Piximon?- Matt le pregunta a Yami aunque sospecha la respuesta.
-Pues porque, en el fondo, no soy más que un iluso, esa vocecilla en mi cabeza que se parece mucho a T.K. y que me insta siempre a buscar un resquicio de Esperanza me dijo que debía tener un plan B, y ahora le estoy muy agradecido…- Yami sonríe y mira a su mejor amigo que le devuelve la sonrisa.
(¿Cómo he podido dudar de ellos?)
-Ahora Yami y yo nos turnaremos para contar la historia, ¿vale?- Kari mira a sus amigos y después a Yami como si le pidiese su conformidad.
-Por mí, bien, bueno, una vez en el bosque de Piximon, yo me quedé esperando a Kari como Azramon, sin saber que Leviamon me había seguido para mantenerme vigilado…- Yami continúa con la historia en tono misterioso.
Azramon está de pie en medio del bosque de Piximon, le ha pedido al hada digimon que no interfiera, que él sabe lo que está a punto de hacer.
En la lejanía se oyen los pasos apresurados de dos pares de pies, unos más pesados que otros, unos son de Kari, los otros, de Gatomon. Las dos aparecen en el claro, ahora iluminado por la luz de la luna, y se quedan estupefactas mirando a Azramon.
-¿Habéis venido solas?- Azramon habla con su habitual voz profunda cargada de seriedad.
-Si… ¿Qué pasa? ¿Por qué has digievolucionado? ¿Acaso temes que nos ataquen?- Kari le mira de hito en hito y echa un vistazo a los alrededores como esperando que alguien salte sobre ellos.
-Tú también deberías digievolucionar.- Azramon se limita a contestar con una sugerencia que suena más bien como una orden y Kari, confiando en su novio, hace lo que le manda.
Tras un destello cegador que ilumina prácticamente todo el bosque, Ophanimon aparece frente a Azramon y el silencio se hace entre los dos. Ahora que Kari está en su forma de Gran Ángel, puede sentir el alma de Yami quemándole como si fuese un ácido corrosivo.
-No va a venir nadie, ¿verdad…?- Ophanimon ya se teme lo que está a punto de venir pero, aún así, la reacción de Azramon la pilla desprevenida.
-¡Segadora de Almas!- Azramon se abalanza sobre Ophanimon y araña la armadura del Ángel de la Vida con su guadaña, produciéndole una gran grieta.
-¡¿Te has vuelto loco?!- Ophanimon, pese a sus sospechas iniciales, sigue sin poder creerse lo que Azramon acaba de hacer.
-¡Esencias de Plutón!- Azramon lanza una serie de esferas contra Ophanimon pero, esta vez, las esquiva. -¡Vamos, defiéndete!-
-¡No vas a conseguir que me enfrente a ti, Yami!- Ophanimon vuelve a ponerse frente a Azramon y éste prepara otro ataque partiendo su guadaña a la mitad.
-¡Hoz Letal!- Con sus dos hoces más pequeñas, Azramon se abalanza sobre su compañera y ésta le detiene con su escudo y manda las hoces lo más lejos posible con un golpe de su lanza.
-¿Por qué haces esto?- Ophanimon sigue tratando de encontrar respuestas y Azramon le da una en tono cortante.
-¡Porque estoy harto de ti, harto de todos vosotros, de que me tratéis como a un bebé! ¡Os odio!- Con un rugido terrible, Azramon se vuelve a abalanzar sobre Ophanimon cargando su puño con energía oscura. -¡Flare Tenebris!- Su puñetazo impacta con el escudo de Ophanimon y Yami detecta por fin una nota de enfado en su voz.
-¡¿Eres idota o qué?! ¡Deja de decir estupideces y explícate!- Por primera vez desde que hubiese conseguido digievolucionar en Azramon, por primera vez, Yami se siente como si estuviese ante un enemigo total y absolutamente imposible de derrotar.
-¡Siempre acabo sufriendo por vuestra culpa y después me tratáis como si fuese frágil y endeble! ¡Nunca confiaréis en mí, por eso hago esto, mi paciencia se ha agotado!- Las palabras de Yami, aunque demasiado duras, son parcialmente sinceras, sus amigos no parecen conocer el punto medio en lo que se refiere a él, o le tratan como si fuese un indeseable o como si fuese un enfermo terminal, él quiere ser como el resto, no desea su lástima, quiere su comprensión.
-¡¿Por eso estás así?! ¿Por qué no nos lo has dicho?- Yami parece estar consiguiéndolo, Ophanimon está fuera de sus casillas pero aún no la ha enfadado lo suficiente.
-¡¿Acaso necesitáis que os digan que el cielo es azul o que el mar es salado?! ¡Creí que era evidente! ¡Lamento de Ultratumba!- Azramon invoca ese susurro estridente que causa tanto dolor a sus adversarios pero Ophanimon parece inmune.
-¿Quieres que sienta pena por ti después de lo que has hecho? ¿Después de lo que me has dicho? ¡Jabalina del Edén!- Azramon, que aún no se esperaba el ataque de Ophanimon, recibe el impato del rayo luminoso de la lanza en pleno estómago y sale despedido hacia atrás unos metros.
(Por fin, ya lo he conseguido…)
···
(Lo he intentado, sé que lo he intentado, él sabe que lo he intentado. Pero soy incapaz de razonar con él, puede que T.K. estuviese en lo cierto, puede que necesite una azotaina para reaccionar, al fin y al cabo, no está siendo más que un niño pequeño al que las cosas no le salen como le gustaría.)
-¡Venga, levanta! ¿No querías pelear?- Ophanimon, muy segura de sí misma, provoca a Azramon, que se levanta casi al instante y desaparece dejando una densa niebla negra tras de sí.
(Vaya, parece que el nene sabe truquitos nuevos…)
Casi por instinto, Ophanimon se da la vuelta justo a tiempo para detener con su escudo la embestida de Azramon.
-¡Yo no soy como Seraphimon o uno de tus nuevos amiguitos! ¡Tú siempre lo has dicho, soy la más fuerte!- Ophanimon sigue terriblemente enfadada y no parece que se le vaya a pasar en un futuro cercano.
(Soy fuerte, pero tú me enseñaste a pelear… Tú me enseñaste que no debo rendirme ante nada, que debo luchar por lo que creo aunque mis propios amigos intenten detenerme…)
Azramon se prepara para atacar pero Ophanimon no le va a dar ni un respiro. -¡Cristales de Sephirot!- El ataque del Ángel de la Vida golpea a Azramon y le hace caer al suelo otra vez. -¡¿Eso es todo?! ¡Esperaba más de ti!- Ophanimon se pregunta por qué Azramon no está utilizando la energía de su rabia, se pregunta si no estará conteniéndose, y es esto lo que le da el tiempo suficiente a Azramon para responder su pregunta.
-¡Corriente Sangrienta!- Con un golpe seco, Azramon rodea a Ophanimon con su látigo y la inmoviliza. -¡Nunca te confíes por que vayas ganando! ¿Acaso no he logrado enseñarte nada?- Pese a que el agarre de su látigo es bastante fuerte, Ophanimon se libera sin demasiados problemas y contraataca.
-¡Ascensión Santa!- Multitud de rayos luminosos comienzan a caer del cielo y Azramon tan sólo puede esquivarlos. -¡Te creía capaz de mucho más! ¿Es éste todo el poder del Ángel de la Muerte?- El tono burlón de Ophanimon enciende a un Yami que no necesita de tal motivación para pelear, Kari se está recreando en su aparente victoria, quiere humillarle…
-¡Cállate!- Azramon se queda quieto un instante y, justo cuando un rayo está a punto de alcanzarle, alza su vara negra y absorbe todo el poder del ataque de Ophanimon. -¡Ahora verás! ¡Ascensión Demoníaca!- Ahora los rayos de Luz se entremezclan con rayos de Oscuridad y los dos Ángeles parecen representar un cómico baile mientras esquivan cada uno los ataques del otro.
(¡Maldita sea! No debí subestimarle…)
···
(¿Por qué no eres capaz de derrotarme? No te contengas, Kari, desata todo tu poder…)
Yami está confuso, Ophanimon está teniendo demasiados problemas, quizás, al igual que T.K., Kari no desee emplearse al 100%, pero no podrá derrotarle si no se deja la piel en la pelea…
-¡Já! ¿Dónde está ahora toda esa seguridad en ti misma de la que tanto alardeabas?- Azramon intenta provocarla, intenta encontrar el lado más terrible de Ophanimon, pero parece incapaz de lograrlo. -Puede que los Reyes Demonio tengan razón, puede que no seas más que una niñata tonta y sin ninguna habilidad…- Por fin parece encontrar algo que la hace enfadar aún más.
-¡Ahhh! ¡Jabalina del Edén!- Azramon esquiva el ataque de Ophanimon pero ésta se apresura a embestirlo. -¡Escudo Cristalino!- Con su escudo, Ophanimon golpea a Azramon en la cara y le hace trastabillar. -¡Cristales de Sefirot!- Ahora sí, Azramon cae al suelo, desorientado, dolorido y a punto de desmayarse. Aún así, Yami sabe que Kari no ha usado todo su potencial, algo que no hace más que asombrarle de lo increíblemente fuerte que es su novia. -¡Levántate!- Ophanimon se acerca a Azramon y le propina una patada justo cuando éste ya estaba incorporándose.
(Dios mío… Creo que me he pasado, nunca la había visto así…)
Azramon se sujeta el costado mientras se levanta y encara a Ophanimon.
-¿Eso es todo?- Azramon se mofa del Ángel de la Vida y lanza su guadaña lejos. -Ni siquiera necesito mi guadaña para derrotarte.- La guadaña se queda clavada en el suelo a varios metros de distancia, cerca de la entrada a la cueva donde ambos se habían entrenado por separado. -¡Vamos, ataca!- Azramon provoca a Ophanimon y ella no lo duda ni un instante.
-¡Jabalina del Edén!- Ophanimon se lanza contra Azramon pero el Ángel de la Muerte agarra su lanza y detiene su ataque.
-¡Tendrás que hacerlo mucho mejor! ¡Flare Tenebris!- El puñetazo de Azramon manda a Ophanimon por los aires pero no tarda en recuperarse.
-Mejor, ¿eh?- Ophanimon tira su lanza al aire y ésta se clava cerca de la guadaña de Azramon, deja su escudo en el suelo y se prepara para atacar. -¡Toma esta!- El puño derecho de Ophanimon comienza a brillar con un fulgor blanco y Azramon, demasiado sorprendido, no reacciona. -¡Golpe de Santo!- Ophanimon le da a Azramon en la cara y, como había ocurrido con el ataque de Seraphimon, su yelmo se resquebraja.
Azramon cae al suelo y parece inconsciente.
(Todo me da vueltas… madre mía… nunca me había dolido tanto la cabeza… Todo se oscurece… ¡No! Tengo que levantarme…)
···
(¡Ay, Dios! ¡Me he pasado, me he pasado!)
Ophanimon se acerca rápidamente a Azramon y se arrodilla junto a él.
-¿Estás bien? No quería… es que…- Apenas puede articular palabra, sujeta el cuerpo del Ángel de la Muerte con delicadeza, Azramon parece inconsciente o algo peor.
(He roto su yelmo… ¡Le he pegado muy fuerte! Soy idiota, idiota, idiota…)
-Su…el…ta… Suéltame…- Azramon susurra unas palabras que Ophanimon no llega a entender.
-¿Qué dices?- El Ángel de la Vida se acerca a Azramon para intentar oír lo que dice pero él le responde con un nuevo ataque.
-¡Golpe del Número 1!- Al parecer, Azramon no está tan mal como parecía o, si lo está, sabe recuperarse rápido. Ophanimon sale despedida por el golpe de Azramon y se vuelve a fijar en él. De su casco cae un fino polvo negro, algunos trocitos muy pequeños y un fino hilillo de sangre negra y humeante, está roto pero no se ve nada al otro lado, aunque claro, la abertura es una pequeña grieta por la que apenas cabría un alfiler…
(¿Cómo puede seguir peleando? Es evidente que no está bien.)
-¡Vamos! ¡¿No querías humillarme?!- Azramon parece haberse dado cuenta de las dudas de Ophanimon. Pero Kari no puede atacarle, está seriamente herido…
(Qué resistencia… Puede que sea mucho más débil pero nunca había visto a nadie encajar tan bien los golpes… Además tiene más agallas que Tai y Davis juntos… No se va a rendir, tengo que tomar una decisión…)
-¡¿Acaso me temes?! Sí, debe ser eso, tienes miedo de la Oscuridad, siempre lo has tenido, eres una cobarde, como todos ellos, no sé ni cómo has podido dañarme tanto…- Azramon se acerca a paso lento a Ophanimon, sabe que no le va atacar porque el Ángel de la Vida no desea hacerle más daño, está intentando controlar su enfado.
(¿Qué pretende hacer? ¿Por qué se acerca?) Ophanimon intenta apartarse pero es demasiado tarde, Azramon la coge por un brazo y tira de ella hacia sí.
-Lamento de Ultratumba…- Con un susurro, Azramon desata otra vez su ataque pero esta vez Ophanimon no está tan preparada como antes.
(¡Ahhh! Tengo que aguantar…)
Ophanimon cae de rodillas y comienza a gritar de puro dolor. Todos sus nervios están en punta, aullando ante un dolor inidentificable e indefinible.
(¡Ya está bien! ¡Tengo que hacerlo! ¡Tengo que dejarle fuera de combate!)
···
Azramon contempla a Ophanimon retorcerse de dolor durante unos instantes hasta que consigue controlarse y levantarse.
(Mierda, cuanto más cerca estoy del final, más ansío estar con ella, más la deseo, más la amo… Ojalá esto fuese diferente…)
-Lo siento.- Ophanimon ya está en pie y tiene una mano posada sobre el pecho de Azramon. Su mano tiembla como si estuviese a punto de hacer algo de lo que sabe que se va a arrepentir. -¡Cristales de Sefirot!- Todo sucede en una milésima de segundo, Azramon siente un gran dolor en el pecho y después nada. Como un muñeco sin vida, Azramon cae aparatosamente contra el suelo sin siquiera saber qué ha sucedido, no ha podido reaccionar ante la velocidad de su adversaria y ahora parece estar muerto. Ophanimon se arrodilla junto a él y llora, unas lágrimas de tristeza resbalan por sus mejillas y caen sobre el cuerpo del Ángel de la Muerte.
···
-¿Dónde estamos?- Yami se nota incorpóreo y se da cuenta de que habla en plural. No está solo, su alma aún sigue unida a la de BlackGatomon. -¿BlackGatomon?-
-Yami… Nos ha derrotado pero… ¿estamos muertos?- BlackGatomon ya no sabe que creer, se siente como si estuviesen muertos pero todavía siente un gran dolor, un dolor que debía haber desaparecido tras la muerte.
-¿Oyes eso?- Yami oye un susurro que le llama, algo que le pide que vuelva.
-Si, ¿qué es?- BlackGatomon, que también lo oye, está tan confuso como Yami.
-¡Es Kari!- Yami cree reconocer la voz de su novia pero se equivoca.
-No, no es Kari… es otra cosa…- BlackGatomon y Yami se quedan en silencio un rato para intentar escuchar.
-Venid… Abrazad vuestro verdadero ser… La Muerte os hará eternos… os hará invencibles…- La voz sin duda femenina les invita a rendirse, pero les parece tan fácil obedecer…
-BlackGatomon, creo que debemos hacer lo que nos dice esa voz.- Yami intenta moverse pero algo se lo impide.
-¡No, Yami!- BlackGatomon retiene a su amigo, no, les retiene a los dos, pues ahora comparten un solo ser.
-Por favor, confía en mí…- Yami habla con voz tranquilizadora y BlackGatomon, tras unos instantes de duda, se deja llevar.
-Está bien…- Tras la aceptación de BlackGatomon, los dos comienzan a avanzar hacia lo desconocido, al unísono. Confome se acercan, ven aparecer un punto de Luz frente a ellos que se hace más y más grande cuanto más se acercan. Pero también aumenta su agonía, su dolor, notan como si sus almas estuviesen a punto de desintegrarse, como si su misma existencia se disolviese en la nada que les rodea y, justo cuando alcanzan la Luz, el dolor alcanza su clímax y un grito desgarrador llena el aire, un grito que proviene de la boca de Azramon…
···
(¿Qué he hecho? No tendría que haberme dejado llevar…)
-Después de todo, has conseguido matarle…- Leviamon sale de su escondrijo entre los arbustos y se encara con Ophanimon. -No era tan fuerte si ha caído contra ti… Ahora que no está, disfrutaré matándote. ¡Rostrum!- Un potente rayo sale de la boca de Leviamon y golpea a una Ophanimon que está más preocupada por Azramon que por defenderse.
-¿Qué haces aquí? ¿Por qué te alegra su muerte?- Ophanimon, cuyas lágrimas siguen resbalando bajo el casco, habla en un tono de voz quebrado pero lleno de ira.
-Oh, vaya. La pobrecita Elegida de la Luz no entiende nada de nada… Supongo que ahora ya no importa pero él no nos ayudó porque esa fuese su voluntad, nos ayudó para salvar tu despreciable vida. Dio la suya a cambio de la tuya y se aseguró de que fueses tú precisamente quien le matase… Sin embargo, ahora que no está, ya no tengo por qué mantener una promesa que otros hicieron por mí. ¡Cauda!- Leviamon comienza a atacar con sus dos colas y destroza todo lo que golpea, varias grietas aparecen en el suelo del bosque pero Ophanimon no trata de protegerse, en su lugar, utiliza su cuerpo como escudo para proteger el del yacente Azramon.
-¡Agh! ¡Ugh!- Varios latigazos golpean la espalda de Ophanimon pero no se rinde y no se aparta. Da igual que Azramon esté muerto o no, no va a dejar que Leviamon destroce su cuerpo, no se lo va a permitir…
-¡Detente, Leviamon!- La voz de Demon inunda el claro del bosque y Ophanimon, tras dejar de sentir el azote de las colas de Leviamon, se gira y ve al Rey Demonio de la Ira frente al de la Envidia. -Hice una promesa, no dejaré que la mates.-
-El chico está muerto, la promesa ya no sirve.- Leviamon intenta apartar a su hermano pero éste no cede, al fin y al cabo, Demon es el segundo Rey Demonio más poderoso.
-Azramon me pidió que la protegiese incluso después de su muerte. Si tengo que matarte, hermano, lo haré.- Demon parece estar hablando en serio y Ophanimon no entiende nada de lo que está pasando.
(Esto es una locura, Demon me está ayudando… Dice que le había prometido a Yami protegerme… ¡Maldito seas, Yami! ¿Por qué no me dijiste nada? ¿Cómo voy yo a vivir sabiendo que te he matado por nada? Sabiendo que nada de lo que dijiste era cierto…)
-Ella no debía saber que el chico había planeado su muerte. Seguro que ella agradecerá que la mate…- Leviamon habla con una voz sibilina y llena de desprecio hacia su hermano.
-Precisamente porque ya te has extralimitado es por lo que…- Demon se detiene al oír un aullido de dolor, un aullido grave que le hiela la sangre y que proviene de sus espaldas.
(¡Dios santo!)
Ophanimon ve cómo Azramon comienza a convulsionar mientras no deja de emitir un quejumbroso grito que retumba en los oídos de los presentes. Con gran sorpresa, el Ángel de la Vida ve cómo, poco a poco, la armadura de Cromo DigiZoid Negro de Azramon se disuelve y parece adherirse a una sombra de ojos rojos que, aparentemente, es el verdadero aspecto de su portador.
···
Yami y BlackGatomon siguen aullando de dolor mientras su armadura, que hierve como el mismo fuego del Infierno, se adhiere como si fuese metal fundido a sus huesos y comienza a endurecerse pero, paradójicamente, no es metal lo que comienza a recubrir su cuerpo, una tela suave, negra y de color mate comienza a aparecer allí donde los burbujeantes restos de la armadura se solidifican. Mientras siguen sufriendo un horror indecible, la vista de ambos se aclara y sus sentidos comienzan a recobrarse de su efímera muerte física. Pero Azramon no había muerto, la Muerte no puede morir, no, Azramon tan sólo había sido desgajado por un momento de su cuerpo, quedando las almas de Yami y BlackGatomon a merced de la Nada. Pero algo les había guiado, les había dicho qué tenían que hacer, una Luz les había llamado y, al seguirla, al aceptar que estaban muertos, se reencontraron por fin con la vida, una vida dolorosa, llena de agonía, una vida que no debía pertenecerles pero que, aún así, es suya. Una vida de Ultratumba, una vida más allá de su propia muerte, un regalo de los cielos, una bendición… ¿divina?
De repente, multitud de imágenes comienzan a desfilar por delante de sus ojos y Azramon las compone poco a poco formando una secuencia, Ophanimon sigue arrodillada junto a él, está llorando pero una ligera sonrisa se dibuja en sus labios, está aliviada de verle con vida pese a ser ella misma quien se la había arrebatado. La ironía de la situación se retuerce aún más cuando se da cuenta de que el Ángel de la Vida había asesinado al de la Muerte. Una sonrisa se dibujaría en el rostro de Azramon si no careciese de él. Una temblorosa mano blanca toca su cara y nota una textura seca, áspera, ósea. Luego se da cuenta de que es su propia mano la que acaricia su rostro cadavérico, su rostro de hueso.
(¿Qué soy? La Muerte. ¿La Muerte? Si, la Muerte, ese ser que camina entre los dos mundos y sirve de guía para que los vivos puedan viajar más allá de su muerte. ¿Estoy muerto? No puedes estar muerto, tú eres la muerte. ¡Qué gran contrariedad!) El pensamiento de Yami se confunde con el de BlackGatomon y éste a su vez se entremezcla con el de otro ente, un ente más allá de la comprensión de ambos, quizá el mismo ente en quien se han convertido.
Azramon enfoca su mirada y se fija en su mano esquelética de color perlado, su vista sube por la muñeca y detecta una gran túnica de una tela negra helada que le cubre casi todo el cuerpo. Pero le falta algo y, casi en el mismo instante en el que se da cuenta de ello, su guadaña acude ráuda a su encuentro y él la aferra suavemente entre sus dedos.
