Capítulo 28

Kitty se encontraba esperando en la puerta, mirando la hora del reloj. Se estaba dando cuenta de que iban a llegar tarde a la sesión, y que no iban a llegar a tiempo de ver la película. Se mordió el labio ligeramente, mientras notaba la vibración del móvil en la chaqueta. Lo sacó, sorprendiéndose al ver que el nombre de Quinn aparecía en la pantalla, maldiciéndose. Con todo lo que había sucedido con Marley esos días, se había olvidado completamente de llamar a la rubia. Con cierto titubeo, aceptó la llamada.

― ¿Quinn?

― ¡Kitty Wilde! ―Escuchó con tanta intensidad como la llamaba que apartó la oreja del artefacto, mirándolo incrédula. Pese a la melodiosa voz de Quinn, Kitty pocas veces la había escuchado gritar, y casi le parecía imposible―. ¿Se puede saber dónde diantres estabas? ¡Me tenías completamente preocupada! ―Kitty tragó saliva.

―Lo siento, Quinn...Se me ha ido el sano al cielo―sabía que no era excusa, pero era la verdad.

― ¿Se te ha ido el santo al cielo? ―Preguntó con tono indignado la otra mujer―. Mira, mira...―soltó con tono enojado―. Encima, ¿sabes de lo que me he enterado?

―No...―murmuró, arrugando la nariz, aunque se podía imaginar, por el nivel de enfado de su amiga, el qué era.

―Me he enterado de que has roto con Jake...Se lo ha comunicado hundido a Noah, y obviamente, me lo ha contado.

Kitty rodó los ojos. Le hubiese gustado contarle ese detalle a Quinn, pero no se había acordado siquiera. Esos días solo había querido tranquilidad junto a su compañera de piso, y después ya iba a comunicarles a todos, incluso a sus padres, que ya no se iba a casar con ese apuesto chico con el que hacía una pareja estupenda. Notó que se formaba un nudo en el estómago al pensar que se lo iba a tener que comunicar a sus padres y que sí, todo iba bien, les iba a tener que contar lo de Marley. Sin embargo, por el momento, se iba a limitar a disfrutar de la rubia.

―Lo siento, pero he estado ocupada...Créeme, te lo pensaba contar―dijo, sincera. Escuchó que se hacía el silencio al otro lado de la línea.

―Está bien...―accedió a regañadientes―. Pero igualmente, ¿estás bien? ¿Cómo es que te has decidido a ver que no te ibas a casar con él?

―Creo que ya lo sabes...―dejó caer, mordiéndose el labio inferior.

Se hizo el silencio entre las dos. A Kitty se le hacía pesado, y a la vez una especie de sensación de pánico recorriendo su cuerpo. Si Quinn, que parecía al principio abierta con el hecho de que su mejor amiga tuviese dudas sobre otra mujer, ahora le aterraba la idea de que la rechazase por eso. Por el hecho de que estaba enamorada de otra chica, nada más ni nada menos que Marley.

―No me digas que...―se quedó callada de nuevo―. ¿Marley y tú...?

―Sí, Quinn. Entre Marley y yo hay algo, y no iba a estar con Jake estando enamorada de otra persona.

―Dios mío...―susurró en bajo, como si estuviese analizando el momento―. ¿De verdad te has atrevido? ―No sonaba a una alegría desbordante, pero si con una tonalidad cariñosa, cosa que hizo que Kitty se relajase.

―Sí...Me he atrevido―confirmó, por primera vez, tímida.

―Dios mío...Me alegro mucho, Kitty. Tienes que ser feliz ante todo, tener a alguien que tú quieras, y que te quiero―murmuró, pensativa, mientras suspiraba al otro lado del teléfono―. Quiero que me lo cuentes todo...

―Estoy esperando a Marley. Vamos a ir al cine a ver una película.

―Qué bien, ¿no? ―Murmuró animada la otra mujer―. ¿Podemos quedar otro día?

―Sí...Yo te aviso―al percatarse de la presencia de Marley, que se había terminado de preparar, decidió que era hora de despedirse―. Quinn, ya nos vamos... ¿Te importa que hablemos en otro momento?

―No, claro, disculpa...Pasadlo bien, y disfruta...Un beso, y te quiero, mini Quinn.

―Yo también te quiero―respondió, sonriendo, y después colgó.

― ¿Debería ponerme celosa? ―Quiso saber Marley, curiosa por saber con quien estaba hablando la más baja.

―No, era Quinn...Estás preciosa, Marls.

La muchacha llevaba su melena rubia suelta sobre sus hombros. Llevaba puesto unos vaqueros y un jersey de tonalidad rosa. Aunque no iba del todo elegante, estaba muy guapa así, deportista, al natural. La aludida esbozó una sonrisa tímida, lo que hizo que su compañera sonriese todavía más. Le encantaba lo dulce y encantadora que se podía ver la más alta cuando mostraba esa timidez propia de ella.

―Gracias...Tú también lo estás, Kitty.

La animadora, en cambio, llevaba su melena recogida, en una coleta alta, como de costumbre. Llevaba un vestido que le quedaba bastante bien, de tonalidad negra, acompañado de unas sandalias del mismo color. Una chaqueta de seda cubría sus brazos, para que no tuviese frío, y tenía en sus manos un comando de tonalidad rojiza, con el fin de ponérselo encima del resto de la ropa. Marley se acercó a ella, tomando el abrigo para colocárselo a Kitty, que sorprendida por el gesto, aceptó de buena gana. Después ella misma se puso su abrigo, y abrió la puerta, esperando a que la animadora saliese primero.

Las dos tenían la sensación de que iba a ser una bonita noche.

Kitty se encontraba aburrida mientras veía la película. No le parecía nada interesante, además de que el cine estaba todo vacío, o casi todo, a excepción de seis personas más. Desvió la vista hacia Marley, que parecía centrada en la película, comiendo alguna palomita de la caja que habían comprando. Se le escapó una sonrisa tierna, notando como los dedos de Marley se entrelazaban con los suyos, sujetando así de una manera cariñosa sus manos.

Sin embargo, la situación hizo que la sonrisa de la rubia, que era dulce, se transformase en una sonrisa pícara, deshaciendo la unión de las manos. Marley se extrañó, mirándola de reojo con el ceño fruncido, pero se relajó cuando se percató de que la chica le estaba acariciando el dorso de la mano con los dedos, siendo leves caricias las que se apoderaban de su piel. Volvió a centrar su atención en la película, ensimismada por las caricias que la otra le iba dejando.

A Kitty le fascinaba el efecto que parecía causarle a la rubia, que parecía cerrar los ojos por las caricias que le iba dejando en el brazo, en la muñeca, y en el dorso de la mano. Siguió con esa ternura durante un tiempo, procurando aparentar inocencia, y ser una buena chica. Tras esto, deslizó su mano al muslo, dejándola ahí reposada. La otra no pareció sobresaltarse, o incomodarle el hecho de que tuviese ahí la mano.

Con una sonrisa pícara y traviesa, la animadora fue deslizando poco a poco la mano, de arriba abajo por el muslo, irguiéndose en su sitio Marley, un poco aturdida, y a la vez, nerviosa, por las caricias que su amiga le estaba proporcionando. Con los ojos como platos, los seguía manteniendo en la pantalla, y procuraba regular la respiración, de forma que su compañera no se percatase de que la estaba poniendo nerviosa.

― ¿K-Kitty? ―Tartamudeó un poco la rubia mientras notaba las caricias de la más baja.

Pero esta no se molestó en responder. Haciéndose la sueca, siguió subiendo, despacio, la mano por la cara interna del muslo, rumbo hacia su sexo, deteniéndola ahí, en ese lugar, sobre la tela de los pantalones. Marley se sobresaltó, nerviosa, mirando hacia los lados, como si estuviese preocupada de que las pudiesen descubrir. Pero no había nadie, y enseguida comprendió que por eso Kitty estaba actuando así. Sino, no comprendía a qué venía su comportamiento.

Contuvo el aliento cuando notó una ligera presión en el centro de su pantalón, moviéndose la mano sobre la tela, con una fuerza suficiente para que ella lo pudiese notar, sintiendo una especie de excitación empezar a apoderarse de ella. Estaba segura que si Kitty seguía así, iba a lograr que comenzase a humedecerse. Se mordió el labio inferior, notando como los dedos atrapaban la tira de la cremallera, y bajaba esta, de manera que dejaba la bragueta abierta.

Se sonrojó por completo, a la vez que la animadora le desabrocha el botón, haciendo que se dejase entrever ligeramente las bragas que en ese momento llevaba, de una tonalidad verde. La más alta desvió la mirada hacia la mano, que se introdujo un poco por el espacio que estaba abierto, moviendo un poco los dedos por encima de la ropa, sobre el clítoris, sintiendo como este se endurecía un poco con tan solo unos pocos roces, lo que hacía que Marley tomase el aire, respirando profundamente, alzando algo las caderas como respuesta, volviendo a dejarlas reposar sobre su asiento.

Cerró los ojos, tragando saliva. Sabía que eso no estaba bien, que no era correcto. Pero no podía dejar de moverse contra la mano de la otra, que se inclinó de manera que dejó un beso en su cuello, sugerente, lento, dejando una leve mordida en la piel, queriendo provocar algo de excitación. Y al percatarse de que la otra tenía las bragas algo húmedas, subió la boca hacia su oreja, dejando una leve mordida en el lóbulo de esta, consiguiendo que la rubia soltase un leve gemido, sonriendo Kitty con picardía al escucharla, volviendo a dejar un mordisco sugerente, dejando escapar el aliento en su oído, consiguiendo que Marley se pusiese más nerviosa.

La película ya no era importante para ninguna de las dos. Marley abrió los ojos, mientras Kitty se apartaba de ella para clavar sus ojos verdes en los suyos, mirándola profundamente mientras le seguía acariciando en la entrepierna, poniéndose muy nerviosa la más alta. No solo era el hecho de que la estuviese acariciando, sino la mirada profunda e intensa, lo que hacía que se estremeciese, y que se excitase todavía más. Era una mirada, era un algo, que conseguían que la muchacha de ojos azules se quedase con la respiración agitada, como si estuviese a punto de quedarse sin respiración.

Se contuvo, moviendo un poco las caderas a la par que lo hacía la otra, entrecerrando los ojos, disfrutando de todo aquello que estaba sintiendo. Pudo percatarse de que la mano se deslizaba por dentro de la ropa interior, pasando los dedos entre los labios inferiores, mojándose la otra todavía más. No podía evitar ese contacto, y aunque su mente sabía que debían pararse, no quería. Y en ese instante, cuando estaba tan necesitada, no podía evitar necesitar más contacto por parte de la otra, moviendo las caderas contra sus dedos, que se pasaban bien entre los labios inferiores, entreabriendo los labios, jadeante. Necesitaba un poco más de todo aquello, quería llegar a sentirla.

―K-Kitty...―susurró entre pequeños gemidos, con sus ojos azules clavándose en el rostro de la animadora, que sonrió con provocación, haciendo el amago de introducir los dedos en su interior―. Por favor...

―Te pienso follar bien fuerte, Rose―le murmuró en el oído, abriendo más los ojos la aludida como respuesta, sorprendida ante la sensual, y voz firme, de Kitty,

Antes de que se pudiese quejar, o replicar, sintiendo como dos dedos se adentraban de pronto dentro de ella, quedándose quieta en su sitio, sintiendo como se deslizaban hasta el fondo. Contuvo la respiración, aunque un gemido suave se escapó de sus labios cuando los dedos de Kitty se empezaron a mover lentamente dentro de ella, despacio, circularmente en un comienzo. Se movían acompasándose al ritmo que marcaba Marley con las caderas, que las levantaba de la butaca, con el fin de poder sentir mejor los dedos en su interior, y procurando fijarse en si alguien se percataba de lo que estaban haciendo, pero parecía que no era así.

Notaba como Kitty se inclinaba hacia ella, repartiendo numerosos besos en su cuello, notándose Marley todavía más excitada por eso, debido a la sugerencia de esos besos, que eran húmedos, contra su piel. Casi podía sentir como temblaba cuando sentía como la nariz de la más baja se chocaba contra el hueco de su cuello, junto a la clavícula, con los dedos cada vez moviéndose mejor y más rápido debido a lo mojada que se encontraba. Era tal el grado de humedad, que la chica se sentía totalmente empapada, recorriéndole una sensación extraña por la zona del sexo. Estaba segura que si seguía Kitty así, en breves iba a acabar alcanzando el orgasmo.

Echó la cabeza hacia atrás, abriendo más las piernas por inercia. La animadora, sonriendo pícara contra su cuello, atrapó la piel con los dientes, dejando un breve mordisco en esta, tirando ligeramente, intentando dejar una marca, como si fuese a ser un chupetón. Además, aprovechó que Marley se abría más para introducir un tercer dedo, lo que hizo que Marley gimiese algo más fuerte, aunque no lo suficiente como para que las lograsen escuchar. La rubia sentía que estaba a punto de llegar, y Kitty seguía aumentando la fuerza de las embestidas, además de la rapidez, para que su compañera disfrutase y sintiese que su cuerpo se inundaba de placer. Le encantaba ver a Marley así, muerta de placer por ella, disfrutando de esos movimientos. Quería que la otra se sintiese satisfecha y plena.

Se apartó de su cuello, y buscó sus labios, atrapándolos en un beso lento pero apasionado, ahogando Marley los gemidos contra su boca. Con cada movimiento de sus dedos, Marley se mojaba cada vez más, sujetándose a la butaca, apretando las yemas de los dedos contra los posabrazos de ambos lados, dejándose hacer. Kitty le devoraba los labios, como si se la quisiese comer, cosa que hacía que la otra se excitase más. Nunca se había imaginado vivir una experiencia como esa, y tenía que admitir que tenía cierto morbo estar viviendo algo como eso.

Y antes de que pudiese darte cuenta, gimió contra la boca de Kitty cuando esta introdujo la lengua en la suya, dejándose correr finalmente contra sus dedos, temblando todo su cuerpo de una manera casi compulsiva, como si le hubiesen dado toda una descarga eléctrica. Y en verdad, había sentido algo similar cuando notó que llegaba al orgasmo, notando como sus respiraciones aceleradas se empezaban a calmar, intentando respirar de manera profunda, con su corazón, y ella misma, todavía agitados.

Kitty se apartó de su boca con una sonrisita de superioridad, sobre sus labios, entreabriendo los ojos después de haberla dejado de besar, y apartarse por completo. Marley, que parecía recobrar la conciencia, la miraba incrédula, como percatándose de la mirada y de la sonrisa de Kitty, que era entre traviesa, y pícara. Después de lo ocurrido, lo entendía, pero aún parecía estar observándola así, lo que hizo que la chica de ojos azules se mordiese el labio inferior.

―Voy a ir un momento al baño...―susurró con sugerencia Kitty, levantándose del sillón del cine.

Le dedicó una mirada a Marley, cargada de deseo, y se giró. En ese instante, Marley se percató de que la animadora llevaba un vestido lo suficiente corto como para que se pudiesen ver sus torneadas y trabajadas piernas, además de los muslos. Se quedó observando con la boca entreabierta, fijándose en el sugerente y provocativo contoneo de las caderas, que eran remarcados por la figura de la mujer. Si Rose pensaba que estaba perdida antes, ahora lo confirmaba más con tan solo ver a la chica, que antes de salir de la sala, giró el rostro y le dirigió un guiño seductor, como si le estuviese invitando a que fuese con ella, a que siguiese fascinada por su forma de andar, por el movimiento de sus caderas, por las maravillosas vistas de sus perfectas piernas.

La muchacha no lo dudó ni un segundo más. Se levantó, tomando sus pertenencias, y se dirigió disimuladamente, unos minutos después, a la salida de la sala, quedándose en la puerta de la entrada. Cuando se asomó, vio como al final del pasillo, en la entrada del baño de las chicas, se encontraba la más baja. Esta le sonrió de forma coqueta, y la llamó con el dedo índice, haciendo que Marley entreabriese la boca, quedándose sin respiración. Cuando Kitty entró al baño, supo lo que tenía que hacer.

Iba a hacer que las paredes del baño temblasen.


¡Hola, hola, hola! Lamento mucho la demora. No tenía pensado tardar tanto, pero al estar de viaje, pues me es difícil actualizar, además de que estoy aprovechando estos días que me quedan antes de volver a mi ciudad :( espero que no les moleste y lo entiendan :3 En el siguiente contestaré los comentarios pendientes, y los que haya si es que hay. Un besuco y que disfrutéis :3