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Ni Teen Wolf ni los personajes, excepto los que no conozca, son mios.
Todo es de Jeff Davis y los respectivos miembros de su equipo.
La historia si es mia.
Lamento tardar tanto, tuve muchos pendientes con la escuela y como comencé a escribir capitulos de otras historias se me olvido un poco esta, pero aqui esta, con muchas palabras e informacion xD
Espero que disfruten el capitulo.
Nik-Drak95 Gracias, tu ya sabes porque. :P
UNA SEMANA DESPUÉS
─ Me sorprende que hayas regresado- comentó Deaton- ¿Cuánto llevas fuera? ¿Casi dos semanas?
─ Regresare-aseguró Derek jugueteando con sus manos y sin responderle sus preguntas.
Paseo su mirada por el loft… llevaba casi dos semanas sin pisarlo y ahora se le era casi desconocido para estar igual a cuando se fue.
─ Y, sin embargo, estás aquí-musito con tono tranquilo- ¿Por qué?
─ Alguien tiene que cuidar Beacon Hills en lo que Scott y Stiles están fuera-musito con un fuerte suspiro- Y ellos continúan sin saber que estoy haya. Te puedes imaginar lo complicado que es ir al hospital sin que ellos notaran mi presencia. Rara vez se van.
Deaton se enderezo. Se encontraba sentado frente a él, en una silla mientras Derek estaba en el sofá. La mesa de café era lo único que los separaba.
Estaban completamente solos. Hace apenas una hora Cora salió –sin decirle a nadie a donde iba- y milagrosamente Peter aún no se había aparecido.
Lo observo, pensativo. No podía evitar notar que Derek estaba muy inquieto… nervioso, tal vez. Movía su pierna derecha con rapidez y no dejaba de juguetear con sus manos. Bajo sus ojos se coloreaban unas fuertes ojeras y se veía un poco demacrado. Y en su rostro no existía ninguna emoción. Era como su no tuviera ganas de nada.
"El lazo es más fuerte de lo que pensé"
Debía admitir que cuando Derek le dijo sus dudas hace dos semanas y le pidió que le explicara sobre lo que se sentía al encontrar a su compañera, no estaba 100 % seguro de que él lo estuviera era que no notara los síntomas, eran más que evidentes, pero no podía olvidar dos elementos importantes: Killa era wicca, una sacerdotisa, una bruja, y Derek era un hombre lobo. Por más de una razón las wiccas y los hombres lobos no podía relacionarse. Todo tenía que ver con su historia pasada. Las wiccas no podían ver a los hombres lobos ni en pintura y el odio que sentían por ellos rivalizaba fácilmente a la que ellas sentían por Gerard, pero era menor al que sentían por los cazadores de brujas. Ninguna de los dos grupos (hombres lobos y wiccas) se relacionaban más allá de lo estrictamente necesario y tan sólo pensar que alguno tenga algo más fuerte que una noche de deseo provocado por la atracción que inquieren las wiccas en los seres sobrenaturales, eran totalmente imposible. Por eso no lo creía completamente. Sin embargo, ¿no Talia rompió esa norma en cuanto decidió volver a jurar, ante Ingrid, que la protegería como un día unos de sus abuelos lo prometieron? ¿No Killa lo rompía al sentir amor y nada de repulsión hacia Scott? ¿Ofrecerle su amistad a Isaac? Su instinto debería repelerlos sólo por ser hombres lobos; decirles que son la especie más vil sobre la tierra, pero no lo hacía. ¿No ahora mismo lo demostraba Derek con su estado físico y emocional? Ellos, ella, eran la excepción de un odio que se venía alimentando desde los juicios de Salem.
Definitivamente, se dijo, las cosas han cambiado demasiado. No se podía fiar. Sólo las wiccas de la generación de Tana, como bien lo comprobó, continuaban sintiendo repulsión y odio por los hombres lobos. Las nuevas debían ser mucho más amables y abiertas. Se deberán platear mejor si están dispuestas a seguir con un odio de más de 300 años.
─ Apenas regrese ayer-masculló Derek- Y aparte de Cora y Peter, eres con el primero que hablo ¿Ha ocurrido algo que debería saber?
─ Todo ha estado sospechosamente tranquilo.
─ ¿Es malo?
Sabía que Derek ya conocía la respuesta, pero aun así decidió contestarle. Debía querer mantener su mente ocupada en otra cosa.
─ ¿Considerando las cosas que pasaron hace unas semanas? Muy malo. Cuando algo suceda, el golpe será tan fuerte, que no importa cuánto nos preparemos, estaremos indefensos.
─ Gracias por el apoyo-farfullo Derek con sarcasmo.
─ Es lo que creo. Hemos visto a nuestro enemigo solo 1 vez (la señorita McCall y tú dos veces) y no sabemos quiénes o que quiere. Sólo sabemos que tiene que ver con la señorita McCall y saber eso no le quita el misterio.
─ Hoy voy a ir a cuidar el nemeton junto con Isaac y Cora-comentó algo distraído- Si algo les vuelve a suceder, es mejor que haya más manos. Sobre todo considerando que si este sujeto desea más poder, ira directo a la fuente.
─ No pareces en condiciones para pelear- obvio su estado. Derek tenía la piel un aspecto un poco enfermo… como si hubiera estado bajo los efectos de una fuerte enfermedad y hasta ahora estuviera recuperando su salud.
─ Es el estrés- mintió Derek. No le había dicho que fue envenenado por un cazador de brujas (y hombre águila) hace poco más de una semana. Le contó sobre los cazadores y que Killa fue envenenada por uno porque deseaba que Deaton le explicara lo que no quiso explicarle Linus. Por eso el veterinario estaba en el loft. Lo único que sabía de la pócima era su nombre: "quema almas" y fue lo único que pudo sacarle a Linus… sin olvidar la promesa de que lo llamaría para avisarle de cualquier cosa que cambiara en el estado de Killa.
Deaton lo miro con ojos entrecerrados. No le creía, pero tampoco creía que fuera bueno indagar.- Hum… ¿Quieres preguntarme con lo que fue envenenada la señorita McCall?-Derek asintió- ¿Sabes con que fue envenenada?
─ Quema almas-respondió Derek.
Deaton abrió los ojos con sorpresa. "No podía estar hablando en serio", pensó- ¿Estás seguro que así se llama?
─ Si.-afirmo- Pensé que Scott ya te lo había dicho. No parecías tan sorprendido cuando te conté sobre mi aventura con el Linus. Bueno, sabías lo superficial. La mentira que Linus le conto a Scott y a Stiles.
─ Sí; Scott me llamo hace unos días explicándome un poco de lo que ocurría. Como tú, deseaba que le explicara si era posible que una pócima causara un colapso en el cuerpo o si una sacerdotisa tenía el don de la curación natural, podía cambiar los efectos de las pócimas; pero jamás me dijo el nombre de la poción. Sólo que al parecer causaba locura. Y existen cientos de pociones que causan locuras. "Incendium animabus" tiene el primero puesto de las diez más horribles.
─ Entonces, es más malo de lo que pensé.
─ "Incendium animabus" –recitó el veterinario- (Es su nombre en latín) Es un veneno, uno de los más peligrosos en todo el mundo. Su propia elaboración es tan compleja que hasta quien la hace, termina siendo afectado. Afecta tu salud física, mental y emocional. Si no te mata, te enloquece hasta un punto donde tú mismo terminas haciéndote daño; suicidándote en el mejor de los casos.
─ ¿Desde cuándo el suicidio es algo bueno?
─ ¿Sabes porque le llaman quema almas?-pregunto Deaton como si fuese un maestro y Derek su alumno.
─ No-respondió Derek mirándolo fijamente.
No pestañeo. No deseaba perder ningún momento el contacto visual.
─ Porque en un punto de la locura, terminas cayendo en un profundo coma. Ése es el último síntoma. En cuanto caes en el coma, no pasa mucho tiempo para que tu sangre, todo tu cuerpo, comience a hervir. Es como si te metieran en un microondas hasta que te cocines por dentro. Un segundo antes de morir, tu alma termina destruyéndose. El propósito de está poción es destruir todo de ti; que no quede ni un gramo de esencia en el universo que diga que alguna vez fuiste parte de él. Por eso digo que el suicidio es mejor; te ahorra hervir hasta la muerte.-Deaton miro al sueño frunciendo el ceño pensativo- ¿Cuánto tiempo dijiste que llevaba en coma?
─ 4 días-musito Derek- Antes de caer en el coma, estuvo un par de días consiente, con mucha fiebre y un poco de dolor, pero fue capaz de recibir unas cuantas visitas. De hecho los médicos estaban casi seguros de que el trasplante ayudo a vencer lo que sea que la estaba matando. Para ellos es un completo misterio como cayo en el coma. ¿Por qué pareces sorprendido?
─ Porque en cuanto caes en el coma, no hay vuelta atrás-dijo Deaton despacio. Como si saboreara cada una de las palabras- Mira está poción es de conocimiento popular. Tanto emisarios como sacerdotisas y brujas han sido afectadas por ella; casi cualquier persona puede hacerla por la perfecta arma de matar que es; por lo que nos enseñan a saber cada uno de sus síntomas, así como vencerla. Y te aseguro algo Derek, a las horas de entrar en coma, el "Incendium animabus" te mata en menos de 12 horas. Que Killa alla sobrevivido 4 días, indica que algo cambio. Que de alguna forma adulteraron la formula en su momento de elaboración.
La expresión de Derek se contrajo con una seria preocupación, así como de un poco de sorpresa e inquietud. ¿Qué es lo que trataba de decirle Deaton? Sus palabras estaban llenas de inquietud. No sabía si debía eso podía interpretarse de buena o mala manera.
Se levantó con lentitud del sofá y fue directo a la gran ventana del loft. Se paró frente a ella, viendo con la lluvia la golpeaba. Deseaba tanto que la lluvia le diera respuestas.
─ Derek-La voz de Deaton se oía preocupada.
─ ¿Qué tan malo es?-pregunto abruptamente.
─ ¿Disculpa?
─ ¿Qué tan malo es que el "quema almas" fuera adulterado?-pregunto sin dejar de ver por la ventana.
Lo oyó (y vio por el reflejo en la ventana) suspirar- El "Incendium animabus" actúa distinto según a quien se le dé; no es para nada raro que su cuerpo colapse.
─ Sí, claro-bufó Derek por lo bajo.
─ Pero si-continuó- Es muy malo. Admito que tanto emisarios como sacerdotisas nos gusta cambiar uno que otro ingrediente en las pócimas, no es un secreto, nos gusta saber todo los misterios de las hierbas. Pero jamás vamos por aquellas pócimas que son un peligro para las personas. Si una pócima fue creada para matar, tenemos miedo de cambiar algo en la elaboración porque tenemos el miedo latente de que, en lugar de descubrí nuevas formas de curar a las personas bajo sus efectos, hagamos mucho mal. Ni siquiera las brujas cuya naturaleza es destructiva se atreven a hacerlo porque sus instintos de supervivencia es mucho más grande que su amor por la destrucción. Pero si alguien decidió cambiarla-su voz se oía llena de enojo- sabía exactamente lo que hacía. Sabía lo que pasaría con la persona a que se la dieran. Y sabía que…
─ Dilo-exigió Derek- a completa la frase.
─ Sabía que no importa cuántos antídotos usen, no podrían curarla. Quien se la dio, quería asegurarse que no podrían curarla… nadie.
Derek cerró los ojos con pesadez y un poco de dolor. La ira burbujeaba en su interior. ¿Por qué las cosas debían ser tan complicadas? Ella no le ha hecho nada a nadie y está pagando por pecados que ni siquiera son suyos. Ella ni siquiera tenía sus poderes y por Peter supo que no todos los familiares de las wiccas heredan la habilidad. Muy bien Killa pudo ser una simple chica cuyo único propósito es sobrevivir al instituto. Pero no la dejaron. Nadie la dejo. Ni si quiera ella se dejó ser una adolescente normal.
La ira, la desesperación, desolación, la frustración… oh Dios, la frustración… el miedo, la preocupación, entre otros sentimientos comenzaron a burbujear en su interior con mayor intensidad. Luchaban para ser quien levantara la bandera ganadora. Parecía que dentro de él hubiera una bestia luchando por salir. ¿No esa sensación era la que tenía siempre un hombre lobo?
Gruño. Escucho un fuerte ruido y de pronto sintió un agudo dolor en su mano derecha. Cuando la vio, se dio cuenta que estaba llena de pequeños vidrios y sangre. Vio la ventana y se dio cuenta de lo que había hecho. Hace menos de un minuto había estrellado su puño con gran velocidad contra la ventana.
Apretó su puño contra su costado, resistiendo las ganas de volverlo a ser. El aire frio y mojado de la noche le atraía a la realidad. Fue un poco consiente de que Deaton le hablaba.
Lo ignoró- Cora y Isaac me esperan-espeto.
─ ¡Derek, espera!-pidió siguiendo sus pasos rápidamente.
No le prestó atención. Sin dirigirle la mirada o despedirse se dirigió al ascensor.
Deaton no podría detenerlo sin importar lo que le dijera.
XXX
─ ¿Dónde está tu cuñada?-pregunto Scott a Linus, mientras entraba a su casa sin ser invitado con Stiles.
Desde que Killa entró en el coma, Scott y Stiles comenzaron a pasar mucho tiempo en su casa y eso le desagradaba mucho a Linus. Evitaba decirles a las personas donde vivía porque odiaba tener invitados indeseados. Era una persona que le gustaba estar sólo, que odiaba las relaciones hipócritas, y que sólo aceptaba la compañía de las personas que significan mucho para él. Por lo mismo tenía pocos amigos. Killa, Daniel, Bash, Nina, Rene, Zoey y Marvin eran los únicos, aparte de su familia, que sabían dónde vivía. Killa y Daniel eran sus mejores amigos. Marvin una figura paterna; Nina y Zoey sus amigas; y Bash y Rene dos chicos que le agradaban, eran más que conocidos, pero no sabía si incluirlos en su lista de amigos.
Y aunque odiaba que se pasaran a todas horas por su casa, debía de aceptar que era totalmente necesario. Mantenían su mente ocupada y trataban de buscar opciones para salvar a Killa. En los últimos días habían tratado de investigar porque el coma de Killa, porque el antídoto no sirvió y, aunque no les gustara, porque seguía viva.
Tuvieron que aceptar que no podían estar siempre en el hospital para estar al corriente de lo que ocurría, no era sano ni física ni emocionalmente, por lo que ahora todos hacían turnos. No podían detener por completo su vida. Ahora en el hospital estaba Abby junto con Bash, quienes se ofrecieron a quedarse en lo que el papá de Stiles y Melissa resolvían algunas cosas de sus respectivos trabajos y la escuela de sus hijos. Marvin fue obligado por Zoey a descansar y la joven rubia decidió pasearse un par de horas en el trabajo para ponerse al corriente con sus casos. Ninguno se sentía con ánimos de seguir con un poco de su rutina, pero Peterson se los recomendó. Estaba muy acostumbrado a ver a familiares colapsar al estar tan presentes en los hospitales esperando noticias.
Ahora, Linus, Scott y Stiles deberían estar descansando pero después de dos horas de jugar en la cama, tratando de dormir, Stiles y Scott vieron lo inútil que era, por lo que dejaron la casa de Marvin y fueron directamente con a la casa Linus. Necesitaban saber más del estado de Killa, saber que otros campos podía investigar y sólo Bianca podía respondérselos.
Para su mala suerte, Bianca no se encontraba.
─ Sabía que era un error decirle a Bash donde estaba mi casa-se lamentó Linus poco después de que entraron a su departamento sin que los invitara - Y ni siquiera dicen hola. Sólo entran a mi casa como si fuesen los dueños-gruño cerrando la puerta.
Linus se encontraba con el pantalón de pijama azul y sin camisa. La herida en el centro de su abdomen se movía con cada uno de sus movimientos como si deseara que Stiles y Scott la vieran y les entrara la curiosidad de saber cómo se la hizo.
─ Dijimos hola- señalo Stiles
─ Oh…-canturreó- entonces estaba muy distraído pensando que hacían un par de nenazas en mi casa como para escucharlos.
─ ¿Dónde está tu cuñada?-pregunto Scott ignorando su ultimo comentario.
Las cosas en los últimos días entre ellos habían mejorado un poco, pero aún seguía estando un poco tensa la relación. Y eso se debía a que Scott continuaba sintiendo que Linus sabía cosas de Killa que ni a Stiles ni a él le había contado, lo que le provocaba sentirse un poco desplazado. Tanto Killa como él tenían la culpa de su separación en el último año, pero también aceptaba que fue un poco más culpa de él que de ella; no olvida las veces que Killa parecía querer confesarle algo y él cortaba la llamada porque algo más se le cruzaba o pensaba que no resistiría contarle que era un hombre lobo. Querer protegerla termino alejándola de él.
─ Tratando de averiguar que le sucede a Killa.-respondió Linus caminando hacia la sala.
Se dejó caer en el sofá individual de color verde. Pronto Scott y Stiles lo siguieron, con la diferencia que se sentaron en el sofá grande.
─ Ha estado pasando mucho tiempo con una boticaria-agregó tomando la tasa de humeante café de la mesita del centro- Al parecer la señora tiene un gran conocimiento y libros sobre los distintos venenos, pócimas y hechizos-tomo un largo trago de café.- Espera que en alguno de ellos le expliquen porque Killa sigue viva.
─ Lo dices de una forma tan cruda-espeto Stiles- ¡Está viva, eso debería alegrarnos! En lugar de investigar deberíamos preocuparnos con darle los antídotos. Entre más tiempo pasa, más secuelas puede experimentar su cuerpo.
─ ¿Crees que no lo sé?-gruño Linus- ¡Por supuesto que lo sé! ¡Como ustedes yo me preocupo por ella y sé que entre más tiempo dejemos más daños tendrá, pero Bianca tiene razón! ¿Recuerdan lo que nos dijo en el hospital en cuanto descubrió que el coma no fue provocado por los medicamentos?
Stiles y Scott se miraron. ¿Qué si lo recuerdan? La pregunta era bastante estúpida. De todo aquel loco día, era lo que más recordaban:
─ Les repito: está mal, muy mal-advirtió Bianca minutos después de que el doctor Peterson les dijera que Killa entro en coma y no entendían porque. Su estado para ellos era un misterio, sobre todo considerando que un par de días atrás ella estaba consciente y parecía que su memoria seguía intacta (lo creían por Stiles, ya que cuando la vio le pregunto lo que había ocurrido en su habitación con el chico misterioso y Killa se sonrojo y precipitadamente cambio de tema).
Todos pudieron entrar (con las debidas protecciones) aunque sea una vez a verla y parecía estar mejor.
Bianca fue la primera que entró a verla. La agarro cuando estaba semi dormida por lo que se le fue un poco difícil darle los antídotos.
Después de que Peterson les lanzara la bomba, ella con un ademan les pidió le indico a los chicos que la siguieran a la cafetería. A los demás les dijeron que irían a la cafetería y mientras estaban sentados esperando el café que usaron como excusa para poder estar unos momentos solos, comenzó a decirle lo que ocurría. Les conto en susurros lo que significaba el coma.
─ No comprendo-musito Scott- Le diste los antídotos ¡dijiste que con ellas se curaría! Que no debía de haber ningún problema.
─ No. Yo dije que servirían para que su cuerpo luchara. Sacaría la poción de su sistema, pero el daño que hizo anteriormente continuaría afectándole.-Bianca se mordió el labio con apremio- Y no le di todo el antídoto.
─ ¡¿Qué?!-exclamaron Stiles, Linus y Scott- ¿Cómo que no se lo diste todo?-pregunto Linus
─ Detuve su pérdida de memoria (creo), pero el antídoto para el quema almas no se lo termine de dar. Una de las enfermeras entro cuando apenas le había hecho tomar un cuarto del contenido. No sirve si no se lo toma todo.
─ Entonces…-Stiles trago con fuerza- ¿Ella morirá?
─ Es…-Bianca titubeó. Tomo una gran bocanada de aire- Es lo más posible. Acaba de entrar en la última etapa y en pocas horas… sólo una huella de recuerdos quedara de su existencia.
Scott recordó que después del comentario de la pelirroja, él de una patada rompió una de las sillas de la cafetería. Sólo porque Peterson intervino, él no tuvo problemas, pero si era sincero no recordaba cómo fue que llego el doctor y convenció al personal de la cafetería en dejar el "accidente" entre ellos.
Pocas horas después del coma, pudieron darle un nuevo antídoto. Aunque solo habían dado el permiso para que cada uno entrara sólo una vez, tenían la suerte de que el papá de Stiles aún no había entrado. Él no deseaba arriesgarse. Creí que era mejor que entre menos personas estuvieran a su alrededor, menos posibilidades habían para que llevaran alguna bacteria a ella, sin importar que tantas protecciones se pusieran, aún quedaban posibilidades de que alguna pasara por alto. Pero después de que le explicaran lo que sucedía, (y de recibir una buena regañada por parte de él) le pidió a Peterson que diera el permiso para que la viera un momento; Peterson parecía renuente, pero accedió. Sólo habían pasado 6 horas del coma y aun se estaba preparando la habitación totalmente cerrada para Killa. Por suerte el antídoto servía de igual manera si era ingerido o entraba directamente a sus venas; el sheriff se la inyecto en el suero. Lo que le tomo menos tiempo que dársela de tomar estando inconsciente,
No despertaba de coma, por lo que, como dijo Bianca, el antídoto no funciono. Las fiebres comenzaron y en ocasiones el pulso de Killa bajaba tanto que eran imperceptible cuando el enfermero o doctor lo tomaban, sólo las maquinas eran capaces de percibirlo. Un par de veces dio señales de estar por despertar. Se movía mucho como si tuviera pesadillas y sus latidos subían a una velocidad alarmante (preocupando de sobremanera a los doctores), pero no despertaba.
─ ¿Qué cree, Bianca?-pregunto Scott
─ Lo mismo de siempre-espeto Linus- Quiere que le llame a Tana.
─ En estos momentos creo que deberías tragarte tu estúpido orgullo de macho Balam y llamar a tu abuela-dijo Stiles- Bianca no puede manejar esto, tampoco la boticaria y mucho menos nosotros. Debes de aceptar que la malvada mujer que tienes como abuela es la única que puede salvarla. Ya lo hizo una vez-agregó en un suspiro.
─ ¡Trato de matarla! Con toda la intensión del mundo nos ocultó que la mordida de los hombres lobos mata a las wiccas. ¿De verdad crees que la salvara? Puede que intente de hacerle algo.
─ Si su propósito era matarla, ¿Por qué la salvo cuando la mordieron?
─ Porque es una maldita genio-chillo- Lo que quiere es que no sospechemos de sus verdaderas intenciones.
─ Creo que sobre exageras. Bianca, Deaton hasta el Peter, lo ha dicho-masculló Scott- matar a los inocentes no está en la naturaleza de las wiccas.
─ Pero su naturaleza también es evitar que el balance se corrompa. –se inclinó hacia adelante- ¿Qué creen que es más fuerte? ¿el horror que sienten por matar a un inocente o el miedo que el balance se corrompa? Me inclino por lo segundo, nenazas. Si eran capaces de aventarse a volcanes, dejar que les sacaran los corazones y participar en ritos donde el sexo está muy explícito en la práctica, puedo asegurarles que su naturaleza les exige más cuidar el balance que a las personas inocentes.
─ Se nos acaban las opciones-repuso Scott- Todos deseamos salvarlas y… si tenemos dudas de lo que está haciendo podemos pedirle a la boticaria o a Bianca que la vigile y nos diga cada cosa que haga.
Linus apretó la mandíbula. No podía negar que había algo de verdad en las palabras de Scott: se le acababan las opciones. Pero su orgullo y las mentiras de Tana le daban una muy mala impresión. Le decían que no debía de confiar en la bruja de su abuela. Dejo la taza en la mesita. Se apoyó en los reposa brazos y se levantó. Sin decirles nada fue a su habitación donde estaba Rubí descansado. Al verla la observo con expresión triste. Bianca pensó que si le daba el antídoto a Rubí podía ayudar a que ambas se recuperaran, pero hasta ahora no había ningún resultado. Se acercó y le acaricio con suavidad la cara. Estaba muy caliente. ¿Debía dejar su orgullo detrás y hablarle a Tana? si, debía hacerlo, pero una parte de él le decía que no se podía confiar en Tana. Ya les mintió una vez y lo ha hecho un millón más, ¿Qué les aseguraba que no lo volvería hacer?
La situación era muy diferente a la que vivió con sus padres. Si ellos podrían ayudar, les pediría ayuda sin dudarlo, estuviera o no enojado con ellos, pero con Tana era diferente. Ella le dijo que tuviera cuidado con Tana, que por proteger las tradiciones terminaba cometiendo los errores más grandes. Ella le dijo tantas cosas…
De pronto noto que su celular en el pequeño mueble alado de la cama estaba encendido. Lo tomo y se dio cuenta que tenía un mensaje de voz.
Él mensaje era de Derek. Cuando lo reprodujo, sólo le dijo cosas que ya sabía.
─ ¿Debo olvidar todo y pedirle ayuda?-se preguntó en voz alta.
Linus dejo de acariciar a Rubí y se dispuso a buscar ropa.
Para tomar una decisión, primero debía hablar con Bianca y no podía esperar a que llegara. Necesitaba ir a buscarla.
XXX
Cora veía el lugar tratando de descubrir los secretos que guardaba aquella pequeña hectárea de tierra, árboles y hierbas.
Hace casi un mes algo la había atacad tanto a ella como a Isaac, y los dos eran incapaces de recordar quién o qué los ataco.
¿Por qué?, se preguntó observando un árbol que bloqueaba su mira.
Había muchas cosas raras de aquel día. No sólo porque fue el mismo que un hombre lobo ataco a su hermano o que a la mañana siguiente: una poseída Lydia metía el espíritu de una diosa en el cuerpo de la prima de Scott. También estaba como encontraron uno de los sensores de lo Argent clavado en el centro… justo donde sus ojos se acababan de posar.
¿Quién lo habría puesto ahí? ¿Cómo esa persona sabía que alguien estaría vigilando el nemeton? Se tomaron muchas molestias como para haber puesto el sensor en el suelo para ver si por suerte un hombre lobo estaba cerca para oírlo.
¿Por qué no recordaban nada?, volvió a preguntarse viendo el punto.
Sus ojos no se despegaron de ese pequeño punto en la tierra en un buen rato. No pudo evitar notar que el sensor ya no estaba y que la marca que dejo fue tapada por rocas.
De pronto, un dolor comenzó a palpitarle en la frente. Cerró los ojos y cuando los volvió a abrir unos pequeños puntos negros bloqueaban su vista. Otro dolor palpitante, como si algo le estuviera picando la cabeza desde dentro le recorrió, volvió a cerrar los ojos y cuando los abrió… cuando los abrió sus oídos captaban palabras.
─ … ¿crees que los Argent están por aquí?-pregunto alguien. No, se dijo, preguntó Isaac.
Volteó a todos lados esperando verlo.
─ Me importa muy poco si son los Argent…-dijo está vez un chica cuya voz era muy parecida a la suya- ¿Por qué crees que son ellos? No son los únicos cazadores de hombros lobos que usan sensores, tonto.
─ ¡Estoy tratando de entablar conversación!
─ ¡Nadie te pidió que hablaras!-grito ella.
Cerró los ojos. Se apretó los oídos y sacudió la cabeza ¿Qué mierda estaba sucediendo? ¿Por qué parecía que algo con una voz muy parecida a la suya tenía una conversación con Isaac?
Si no fuera por la suave lluvia que sentía cayendo en su piel juraría que estaba soñando.
Bajo sus manos y abrió los ojos cuando la presión de sus oídos terminó.
Fue peor.
Ahora no llovía. La tierra a sus pies no estaba mojada ni hacia lodo y ella estaba en un punto muy diferente al que recordaba. Unos arbustos parecían taparla.
─ Ahí está-declaró la chica con voz parecida la suya.
Oyó unas ramas, oyó a la chica decirle a Isaac que caminara con más cuidado, que era un asco de hombre lobo y… la vio dirigirse al sensor.
Abrió los ojos y su boca con sorpresa.
¡Era ella!
Ella se estaba observando dirigirse al sensor, ¿Cómo era quisiera posible?
─ ¡Espera, Cora!-pidió Isaac.
Su doble se detuvo a medio camino.
─ ¿Qué quieres?-preguntó su doble irritada
─ ¿Oyes eso?
─ Si-señalo el sensor- Oigo eso.
─ No el sensor. Como… ¿Oyes el gemido?
─ ¿Un gemido?
─ Si, un gemido amplificado por una bocina.
─ ¡Estás loco! ¡Si no quieres venir y apagar esta maldita cosa, solo dilo! No debes inventar estupideces.
─ ¡Yo no inventó…!-de pronto Isaac se cayó. Desde donde estaba Cora no fue capaz de ver a Isaac, pero había algo raro en la forma en que se cayó.
Juraría que oyó el ruido de algo caer.
─ ¿Lahey?-preguntó su doble. En su mirada se veía que también ella oyó el ruido.
Su doble camino unos pasos dubitativos y después se detuvo entrecerrando los ojos.
─ ¡Quién está ahí!
Cora trato de moverse para saber a quién ella le gritaba, pero cuando dio el primer paso oyó un fuerte chillido. Sus oídos se destaparon y se dobló (al igual que su doble) tapándose los oídos.
─ ¡Cora!-alguien la llamo gritando y sintió que unas manos la sacudían- ¡Cora!-volvió a gritar la voz y esta vez acompañada de un golpe en la cara.
Ella abrió los ojos abruptamente. Volteó a todos lados desorientada, sintiendo que sus cabellos se movían al mismo tiempo que ella y actuaban como látigos en sus mejillas.
─ ¡Cora, soy yo!-dijo por tercera vez Isaac. Sus manos volvieron a estar en sus hombros.
Dejo de mirar a todas partes y observó un segundo a Isaac: la lluvia golpeaba su rostro y su cabello se le pagaba a la frente. Al siguiente segundo, sin saber porque, se lanzó a sus brazos y se refugió en su pecho.
Después de unos momentos, Isaac (demostrando el shock en sus movimientos) la abrazó.
XXX
Los chicos no habían visto jamás una tienda botánica tan rara. Habían visto alguna vez tiendas donde vendían charlatanerías: velas, incienso, figuras de la señora de la muerte o amuletos que supuestamente te daban dinero, amor, fortuna y salud; pero nunca una tienda que combinara lo espiritista (la charlatanería, para ser más exactos) con las hierbas medicinales.
Cuando entraron, observaron que existían unos anaqueles donde vendían la mierda espiritista y de brujería que las personas compraban para meterse al lado oscuro, lo cual jamás serbia, pero después, vieron los estantes pegados a la pared y estos tenían un montón de cajones color caoba donde en pequeñas etiquetas y con letra fina y cursiva decían nombres raro. De hierbas, supusieron. En la pared que estaba tras el mostrador-donde descansaba una gran libreta con una pluma de gatitos pintados- también estaba lleno de los mismos cajones y de las mismas etiquetas con letra fina.
─ ¿Estás seguro que esta es la dirección?-preguntó Scott, abanicándose con su mano derecha la nariz.
La tienda estaba lleno de un olor a incienso que comenzó a picársela y a provocar que le ardiera un poco.
─ Si-afirmó el hombre jaguar viendo su celular y regodeándose internamente que su olfato aun no hubiera regresado completamente.- Es aquí.
─ Entonces, ¿Dónde está tu cuñada?-preguntó Stiles.
Su pregunta fue respondida cuando se abrió una puerta de la pared del fondo y de ella salió una chica de o más de 25 años, morena, con los ojos grandes (aunque un poco jalados) y cabelló café, lacio y con mechas rojas y azules esparcidas.
─ ¿Quiénes son ustedes?-pregunto la chica evaluando a todos con la mirada.
Ninguno hablo.
Enarcó una de sus cejar. Linus no pudo evitar observar que no la tenía tan sacada con la mayoría de las mujeres, más bien parecía que sólo busco darle forma (como lo hacía Killa, a pesar que no se le notaba por el flequillo), dejando un linda y femenina forma de ceja poblada.
─ Con un carajo-musitó ella. Puso una mueca-: Van a hablarme o continuaran viéndome como estúpidos. Si es lo segundo, díganlo ahora para traer mi foto tamaño real para que se masturben a gusto.
─ ¿Qué?-farfulló Scott regresando a la realidad.
─ Oh, ojos bonitos hablo-la chica sonrió- ¿Puedo saber que quieren?
─ Bueno…
─ ¿O vinieron para conocer a una de las actrices porno accidentales más famosas de Red Tube?-preguntó, interrumpiéndole.
─ ¿Qué? ¡No!-vociferó Scott- Veníamos a buscar a…
─ A mi cuñada-dijo Linus cruzándose de brazos y mirando a la chica con ojos escrutadores. – Bianca Linker.
─ Oooh-canturreó la chica- ¿Tú eres el idiota Balam que no deja espió a tu hermana y a su novia en sus momentos más íntimos?-Linus avió los ojos de sorpresa. No porque su cuñada le haya contado sobre que la espirar (aunque le extrañaba la familiaridad que nació entre la boticaria y ella), sino porque le contó que era un Balam. .- ¿Sabes? Si tanto deseabas ver porno de lesbianas hubieras buscado en internet. Hay cientos de páginas para chicos enfermos que les gusta ver a mujer haciéndolo. Es menos asqueroso que verlo hacer a tu hermana.
─ ¡Yo jamás las espié por eso!-grito y fulmino con la mirada a Scott y a Stiles cuando comenzaron a reír por lo bajo.
─ Eso no dice ella-mascullo la chica. Se apoyó en el mostrador- ¿No me dirán que desean?
─ ¡Creí que ya te lo habíamos dicho!-exclamó Linus, exasperado.
─ No me grites, niño-advirtió la chica señalándolo con un dedo- Te lastimaras la garganta.
─ Yo te lastimare otra cosa-refunfuñó por lo bajo
─ Oí eso-dijo la chica enderezándose. Se volvió y abrió la puerta- SI tanto quieren ver a Bianca acompáñenme-indicó dirigiéndose a la habitación
Antes de seguirla, jurarían que oyeron que la chica refunfuñó algo parecido a: "Al parecer no le enseñaron a leer carteles." Quizás refiriéndose al anuncio en la entrada que decía que la tienda estaba cerrada.
La parte de atrás era aún mucho más espaciosa que la parte de enfrente de la tienda. Había más espacio, por supuesto, pero lo que le hacía más interesante era que en el centro había una mesa con un pequeño equipo de química, y alrededor frascos con sustancia viscosas o hierbas. También había como dos molcajetes con algo verde amasado adentro.
Había por los menos otra dos mesas, una en el fondo de la mesa donde el pequeño equipo de química a lo Harry Potter descansaba, y que tenía más frascos y pequeñas cajas de madera y otra en el fondo cerca de la escalera de caracol, donde descansaba un jaula que se movía con furia.
─ Pensé que ese gato estaba dormido-gruñó Bianca bajando por la escalera de caracol.
─ Ya no quiere tomarse el agua que el dejo-explicó la chica-el estúpido gato ya sabe que lo drogo por ahí.
─ ¿No puedes dárselo en la comida para gato, Nezza?-preguntó Bianca acercándose a ellos.
Saludo a los chicos con un ademán.
─ ¿Darle de comer?-repitió Nezza acomodándose tras la mesa y prendiendo uno de los mecheros Bunsen- ¿Para qué gastare dinero y fuerzas dándole de comer si cuando termine está loca aventura lo matare y hare unos guates con su piel?
─ Dale de comer-ordenó Bianca con una mueca aburrida
─ Si me quedo sin piel en los brazos es tú culpa-espetó Nezza tomando un plato hondo y pequeño de la mesa del fondo. Abrió uno de los frascos, una cuchara que estaba en la mesa y vertió un poco del líquido en la comida.
─ Puedo vivir con eso en mi conciencia-musitó Bianca acercándose a la mesa, y por consiguiente a los chicos.
─ ¿Qué sucede?-preguntó. A lo lejos oyó a Nezza gritarle al gato y bufar.
─ ¿Qué sucede?-repitió Stiles- ¿Cómo que sucede? Yo creo que puedes adivinar porque estamos aquí.
─ ¡Pues si vinieron a preguntarme si tengo algo nuevo, regresen por donde vinieron!-gritó Bianca.
Si se concentraban, eran capaces de ver como el humo salía de las orejas de la pelirroja.
Debían de admitir que ella se veía muy estresada.
─ Ya me canse de decirles que no sé qué ocurrió. No sé qué hay de malo. Ya me canse de buscar en libros. Mis ojos me duelen y mis brazos arden por los arañazos del tonto gato cada vez que tratamos de sacarle sangre.
─ ¡Tus brazos!-replicó Nezza- ¡Son mis brazos! ¡Tú te subiste al macho y te negaste a seguir tratando de lidiar con esta bola de pulgas!
─ ¿De verdad no tienes nada?-preguntó Scott.
─ ¡No!-vociferó con pena- No hay razón alguna-explicó acercando una silla que ninguno había notado- para que siga en el coma y haya sobrevivido tanto tiempo-explicó sentándose- Lo único que se me ocurre es que cambiaron la formula, pero si la cambiaron no puedo saberlo.
─ ¿Seguirás sin aprobar mi teoría?-preguntó Nezza acercados a la mesa
─ La mayoría de las brujas tiene su propio invernadero, Nezza-suspiró Bianca
─ ¿Y?-dijo Nezza con un ademán- El idiota debió de haber buscado una bruja de aquí o el poción hubiera perdido la fuerza, y… ¿Quién pude tener un invernadero en condiciones correctas aquí en San Francisco? A menos de que sea rica la bruja y no le cobren impuestos (porque si, vale un carajo mantener un invernadero con temperaturas diferentes), debió de venir a mí tienda. Y yo siempre guardo los recibos. Sobre todo si lo escriben a mano.
─ Me gusta su idea- señaló Stiles- Es mejor de lo que tenemos ahora-explicó cuando todos lo miraron.
─ Linus…-lo llamó su cuñada con pesadez.- Bajate de tu estúpido orgullo de hombre mexicano y pídele ayuda a Tana.
─ No es orgullo de hombre mexicano. No ocupo ser mexicano para tener un orgullo de aquí a la luna. ¿Desde cuándo generalizas, Bianca?
─ ¡Me vale un pepino si es o no! ¡Ocupamos hablarle y tú eres el único que lo evita!
─ ¡Manda al diablo a Linus!-convino Scott- Llamarla y que nos ayude, sin importar que este estúpido.
─ ¡No te permito…!
─ ¿No me permites qué?-preguntó Scott entre dientes y con los ojos brillando de rojo- Yo me permito lo que quiera. Y más si lo que me permito hace que pueda salvar a alguien que amo. ¡Tú estupidez hará que Killa muera y no lo pienso permitir!
Linus le gruño, pero no replicó nada. Ellos tenían razón, aunque le doliera admitirlo.
─ Llámala-suplicó Scott a Bianca-
─ ¡Me parece una gran idea!-exclamó con energía Nezza- ¡Señora Wyatt!-gritó
─ ¿Qué…?-comenzaron a decir los muchachos.
Nezza señalo la escalera y oyeron pasos bajar.
─ Esto debe de ser una broma-musitó Linus cuando vio a la mujer morena, menuda y con un expresión seria en el rostro.
¿Desde cuándo estaba su abuela en la ciudad?
