Yo sé que mi ausencia retrasa la actualización del fic T_T pero adivinen qué! ya estoy de vacaciones! ohh sí! al fin podre escribir como se merece! y como regalo a mis lectores por estar esperando tanto les regalo un capítulo largo :D

Recuerden, en este capítulo Rukia ya está crecidita :) y gracias a Gabriela por comentar y leer el fic! yo sé que Tite es un gran troll! en poner el manga que Byakuya moría-vivía-moría-vivía-moría y vivía _ " por lo menos vive por ahora...xDDD

Disclaimer: Bleach no me pertenece.


Cambio radical

Capítulo 28

El capitán Kuchiki Ginrei-sama está con fiebre alta. —dijo Unohana enfrente de los recién casados. —A pesar de todos los medicamentos que he recomendado parece que nada ha surtido efecto.

¿Qué es lo que sugiere está vez? —preguntó Byakuya con su tono de voz uniforme. Hisana frunció un poco el ceño ante la pregunta que hizo el pelinegro. Era tal vez la única que sabía que él estaba alterado. Si algo malo le pasase al líder actual toda responsabilidad caería en el futuro heredero del Clan; eso quería decir que él sería el nuevo líder por las incapacidades del actual.

Unohana cerró sus ojos.: —Le administraré una dosis más fuerte de la medicina actual. —abrió la puerta shoji.: —Si no presenta mejoría dentro de tres días no duden en consultarme nuevamente.

Luego que la capitana Unohana se fuera hubo un silencio dentro de la habitación. Hisana suspiró levemente mientras bajó la mirada. No era momento de hablar o de tratar de cambiar el pesado ambiente. El mismo Ginrei le comentó a Byakuya que en cualquier momento podría dejarle el cargo. No sería sorpresa para Byakuya enterarse de lo peor.

Hisana observó en el espejo ensimismada. Cinco años después de su casamiento y no ha pasado nada. Absolutamente nada con ella.

—Bebé…—susurró Hisana mientras se tocó el vientre. Exactamente no sabía lo que pensaba Byakuya sobre ese tema por los problemas en el Clan. Estaba más estresado en organizar una posible tragedia. Sin embargo, ¿qué pasará si llegara el día en qué él le exigiera un heredero? ¿Qué le respondería? ¿Cómo reaccionaría ante la verdad?

La chica sintió que los segundos pasaban como si fuesen horas. Dentro del consultorio de Unohana pensaba que todo pasaba muy lento. Entre los exámenes y análisis que le hicieron Hisana ya no sabía que esperar. Escuchaba voces de los ayudantes de la capitana que susurraban detrás de ella como si le estuviesen ocultando algo. Consecuentemente, ese "algo" era, lo que pensaba Hisana, que definiría de una vez por todas que pasaba con ella; con su soso cuerpo.

Lady Kuchiki.llamó Unohana tras abrir la puerta.Puedes pasar.

La chica asintió nerviosamente. No por la repentina abrir de la puerta sino por los susurros entre los ayudantes eran más fuertes. Definitivamente hablaban de ella, escuchó su nombre en un murmullo como cinco veces. No obstante, el sonido de las palabras no era muy concreto para entenderlas al cien por ciento.

Cuando Unohana Retsu cerró la puerta, Hisana respiró profundo.:por favor, Lady Kuchiki. Tome asiento.ofreció.Hay algo que quisiera discutir.

¿Ocurre algo conmigo?preguntó Hisana tras sentarse.

En efecto.suspiró. —Le tengo malas noticias.

Hisana sintió un escalofrío recorrer en todo su cuerpo que la crispó automáticamente.: — ¿Cuáles son…?—dudó en preguntar rápidamente.

Unohana la apreció por unos momentos antes de continuar.: —Lo que me pidió a mí para que le revisará a usted, Lady Kuchiki, era comprobar la fertilidad.

S-sí. —tragó saliva.

Al pensar que ha estado embarazada es mentira, Lady Kuchiki.

Hisana no suprimió un leve gemido. Unohana fue muy directa al mencionarle la noticia. No vagó ni se controló. Lo dijo como si hubiese sido algo muy normal para ella.

¿Qué...?

Durante estos meses, cuando el capitán Isshin me comentó un posible embarazo de usted fue una suposición. —cerró sus ojos. —Al igual que la noche de bodas. —Al no ver reacción por parte de la chica suspiró. — ¿Ya sabe a lo que me refiero?

La mente de Hisana no estaba en ese momento. Sintió como sus sentidos se agudizaron y pudo escuchar al fin lo que decían los ayudantes de Unohana detrás de la puerta: "Al fin se lo dijo" "Pobrecita no dice nada" "Lady Kuchiki no reacciona" "Capitana Unohana fue muy cruel al decirle de esa manera…" "¡Cómo! ¿No puede concebir?"

Quiere decir…que soy estéril. —susurró Hisana sin ni siquiera dirigirle la mirada a la pelinegra.

Sí. —afirmó. —Lo lamento... —suspiró de nuevo. —He atendido a mujeres nobles que no han podido concebir por los abortos espontáneos o mal cuidado del embarazo. Lamento decirle que es la primera vez que escucho el caso de una noble estéril.

Las lágrimas de Hisana estaban por venir.

El sexto escuadrón está por aquí cerca. —comentó Unohana. —Llamaré a teniente Kuchiki para que él también esté enterado…

¡No! —interrumpió Hisana. Unohana se sorprendió y vio a la chica temblar con cabizbaja. —No se lo diga…—dijo la chica al no querer imaginarse a Byakuya lo destrozado que estaría después. Tal vez no enfrente de la capitana porque tiene su orgullo. ¿Y el Clan? ¿Qué dirá Byakuya a los ancianos? No solo ya estaba perdiendo a su líder Ginrei sino que ahora también debería decirles de la incompetencia de su esposa ¨puta¨ que es estéril. No solo soportaría…Byakuya no se lo merece después de lo que él le ha dado todo a ella.

Lady Hisana…—habló Unohana. —Es mi deber…

Se lo diré yo misma…—Hisana se limpió sus lágrimas. —Por favor…yo quiero decirle la noticia…

Unohana sonrió levemente. Era lo menos que podía hacer por ella.

De acuerdo. —se encaminó para abrirle la puerta. —Luego me informa sobre el estado del capitán Kuchiki.

Ha pasado cinco años y no le ha dicho nada a Byakuya. Además, él nunca ha preguntado. Hisana quería seguir guardando ese secreto lo más tiempo posible. Simplemente no era justa para nadie esa noticia. No lo era.

—Hisana.

La chica giró su cabeza rápidamente. Se arrepintió de haberlo hecho ya que se percató que sus ojos estaban húmedos.

—Byakuya-sama…—jamás pensó que llegaría temprano.

El pelinegro se acercó y la observó detenidamente. Su mirada era muy fija.: — ¿Qué ocurre? ¿Por qué lloras?

Hisana sonrió.: —No ocurre nada, Byakuya-sama. —no quería que se enterara sobre su esterilidad al exponer sus emociones al flor de piel.

El mencionado gruñó levemente mientras le secaba las lágrimas de sus mejillas.: — ¿Dices la verdad?

Hisana sintió que su alma se salía en ese momento. El tono de voz que empleó era tan frío que la usaba entre sus subordinados. Lo había escuchado antes pero nunca se había dirigido a ella de esa manera indiferente.

—S-sí…—se puso tan nerviosa que tartamudeó frente de él.

Byakuya cerró sus ojos y bajó su mano bruscamente. Hisana se angustió al notar que el rostro de Byakuya se enfurecía.: — ¿Por qué…?

— ¿Eh…?—alzó la mirada Hisana tímidamente.

—Se ha vuelto un hábito Hisana. —la observó frívolamente. —Cada vez que veo que lloras nunca me das una explicación. —percibió el miedo de su esposa. — ¿Por qué Hisana? ¿Qué ocultas?

—Nada…—se atrevió a decir.

—Mientes.

— ¡Ya te dije que no es nada! —cerró sus ojos violetas con fuerza. Byakuya sólo la miraba y como las emociones de ella entraban en conflicto. —No es nada…sin relevancia. —sus lágrimas se avecinaron.

—Todos los días lloras, Hisana. —comentó Byakuya. —Ese "nada" te atormenta después que nos casamos. Exactamente un día después; desde ese entonces me he percatado que lloras en el día antes de irme y durante todas las noches y bien sé que lo haces cuando no estoy aquí. —se acercó más a ella y la tomó de sus hombros. —Hisana, te pregunto por última vez: ¿Qué ocurre?

La odiaría después de escuchar la respuesta tan seca.: —Nada.

Luego de eso, Hisana escuchó los pasos rápidos de Byakuya hacia la puerta shoji y la cerró fuertemente. ¿Por qué era tan cabeza hueca? Era la oportunidad de decirle a su marido lo que ocurría y no hizo...nada.

—Nee-sama…

Hisana escuchó una voz infantil detrás de ella. No se atrevió a girar su cabeza para ver a la persona. No cometería otra vez el error en voltear y que vieran que estaba llorando.

—Oí una discusión entre nii-sama y nee-sama…—dijo una niñita de personalidad de seis años, con cabello azabache corto y un mechón que sobresalía de su rostro y con una yukata de flores.

—No te preocupes, Rukia. —forzó una sonrisa Hisana después de haberse secado las lágrimas. —Nii-sama y nee-sama discutían algo sin relevancia. Todo saldrá bien…—quería creerse así misma.

Rukia no muy convencida bajó la mirada. Necesitaba ayuda profesional…


—Pase.

La puerta shoji se abrió lentamente. El sirviente estaba en posición seiza y cabizbaja.: —Perdone la intrusión Kuchiki-sama; pero hay una "pequeña visitante" que quiere verle. —sonrió un poco.

—Oh…—dijo Ginrei desde su futón con cierta alegría oculta en su expresión. —A la pequeña visitante hazla pasar.

—Sí Señor…

Ginrei sonrió en sus adentros al ver a Rukia con un ramo de flores que cortó aleatoriamente del jardín privado de Byakuya. Aún podía verle la raíz y la tierra de cada flor por ser arrancada con fuerza. También observó una tarjeta de "mejórate pronto" con conejos a su alrededor.

—Buen día jii-sama. —dijo alegremente Rukia. — ¿Cómo amaneció?

Ginrei observó como dejó caer las flores y la tarjeta cerca de su rostro. Desde que Rukia lo visitaba todos los días sentía que al estar enfermo no era tan malo. Con la pequeña alegría que le brindaba la chica no se sentía tan sólo. Hacía mucho que un niño llenaba su felicidad en la mansión Kuchiki. Desde que Byakuya empezó a crecer la mansión se volvió un poco turbia.

—Mejor que ayer.

Rukia sonrió.: — ¡Qué bueno escuchar eso! —se acercó más a él. —Se ha tomado sus medicinas todos los días. ¡Lo sé! Yo misma he vigilado a que te las tomas.

—Ya veo…—dijo solamente.

Rukia calló un momento.: —Jii-sama. —él hombre la observó. —¿Son irrelavanates…?

—Irrelevantes. —corrigió Ginrei.

Sonrió.: —I-rre-le-van-tes...—parafraseó. —…las discusiones…

—Depende. —frunció el ceño. —¿Dónde escuchaste eso?

—De nee-sama. —bajó la mirada. —Escuche a nii-sama y nee-sama hablar fuerte…—frunció sus labios. —Me asuste…

Ginrei observó a la pequeña.: —Rukia, cuéntame lo que escuchaste.


Byakuya se sentó en la silla de su escritorio del sexto escuadrón. Se masajeó sus sienes con las yemas de sus dedos al sentir la presión y angustia sobre su cuerpo. Jamás le había hablado a Hisana de esa manera. Sabía que la había hecho llorar después que se fue. No sabía que hacer. Nada estaba bien desde que se casaron. ¿Qué era lo que ocultaba?

¿Estás feliz, Master? —habló Senbonzakura con el mismo tono de voz frío que empleó su amo desde hace unos momentos.

—Retírate.

No. —Senbonzakura que llevó a Byakuya a su mundo interior. —¿Acaso no lo ves?

Byakuya observó su mundo inundado como si fuera algo normal.

—¿Qué pasa con ello? —preguntó Byakuya. —Ya lo he visto antes así. Se solucionará.

¡Master! —gritó Senbonzakura detrás de Byakuya. —¡No ha dejado de llover por cinco años! La vegetación murió. Todo lo que tenía vida aquí ha muerto. Me ha costado vivir en esas condiciones por culpa del diluvio.

—Nada está bien. —habló Byakuya.

La responsabilidad del Clan está bajo tus hombros. Es una carga muy pesada. —recalcó Senbonzakura. —Pero también lo es nuestra Lady.

—Senbonzakura. —llamó Byakuya. —Una vez me dijiste que ella me diría lo que le atormenta. —giró se cabeza para verlo. —Ha pasado cinco años y sigue sin decirme nada…

Senbonzakura suspiró desganado. No puede ser que él sea tan ciego con las mujeres.: —Es que no ha ocurrido nada en estos cinco años.

—¿Qué? —Byakuya frunció el ceño. —Claro que ha ocurrido algo…

Piénsalo bien…

Byakuya abrió sus ojos y de nuevo estaba en su oficina. Lo primero que podía ver era la torre de papeles en su escritorio. Desde que Ginrei ha estado enfermo los informes han subido considerablemente. Sin ayuda y sin la experiencia necesaria Byakuya ahora debía encargarse de que todo estuviera en orden. Por la enfermedad de Ginrei también trajo consecuencias dentro del Clan. Entonces, ¿qué era lo que le afectaba a Hisana que no se hubiera dado cuenta? ¿Era por qué no ha estado más cerca de ella como antes? ¿Será eso? ¿O por qué los ancianos la fastidiaban demasiado? Descartó la idea del embarazo ya que él no era un tonto. El posible embarazo extramatrimonial ya era descartado y de su noche de bodas también ya que no ha pasado absolutamente nada. Según tiene entendido Byakuya, las mujeres de bajo reiatsu, como Hisana, no conciben fácilmente. Para él no es nada de que preocuparse ya que las mujeres nobles de nacimiento han sido así. ¿Acaso será algo que no sepa? ¿O será él la causa?

—Estoy confundido…

Cuando regrese a la mansión le exigirá a Hisana lo que le pasa. Aun si tiene que ser por la fuerza.


—No sé que hacer jii-sama…—confesó Rukia cuando juntó sus manos y terminó de contarle. —Nii-sama hizo llorar a nee-sama...y aun así ella me sonrió.

Ginrei procesó cada palabra que comentó la pequeña. Sabía que lo que ocurría entre su nieto y su esposa era problema de ellos y sólo ellos debían solucionarlo (si es que pedían su ayuda). Sin embargo, al observar la carita de desilusión de la pequeña Rukia no podía dejar la situación como estaba.

—Ya veo. —habló Ginrei.

—¿Qué puedo hacer? —preguntó Rukia.

Ginrei cerró sus ojos.: —Rukia, pase lo que pase…—luego de decir la frase abrió los ojos. —No hables sobre el tema cuando estés cerca de ellos.

—¡Qué! ¿Por qué jii-sama?

—Aún eres muy joven para entender este tipo de situaciones…

Rukia arrugó su cara y bajó su rostro.: —Ya veo…

—No obstante, sí puedes ayudar…

Los ojitos se le iluminaron y toda tristeza desapareció.: —¡Ah! ¿Cómo?

Por poco y se le sale una risita a Ginrei. Esa niña es muy cómica en sus expresiones y cambios de humor.

—Con tu presencia iluminas el lugar donde te encuentras…—confesó. —Sólo anímalos como sabes hacerlo…

Rukia frunció sus ojos y colocó su mano en su mentón. ¿Algo que sólo ella podía hacer? Sonaba una tarea difícil pero no imposible ya que ella tenía la habilidad de iluminar el lugar donde se encontraba…o al menos eso le dijo Ginrei.

—¡Hah! —jadeó de emoción luego de alzar su mirada y su dedo meñique al aire. —¡Lo tengo! —Ginrei abrió un poco sus ojos por el ruido que hizo. Después Rukia dio una reverencia. —¡Gracias jii-sama! Lo visitaré mañana por la mañana. —dijo corriendo hacia la salida. —¡No olvide sus medicinas!

Ginrei al asegurarse que estaba solo no pudo suprimir una risa emitida por su garganta. Giró su cabeza y observó los obsequios de la pequeña. Increíblemente, esa niña no se dejaba llevar por la frialdad y sequedad de sus palabras cuando le habló por primera vez. Rukia era un ser especial.

—Vaya niña…


Hisana estaba tumbada en el futón desde que Byakuya se fue al igual que Rukia. No sabía cuanto tiempo había pasado estando sola dentro de la habitación pero eso no importaba ya. Byakuya estaba enojada con ella por ser terca con él. Ella también debe de entenderlo mejor que nadie. La presión que debe de estar sufriendo su marido sobre el futuro del Clan y el hecho de que Ginrei se estaba muriendo. Había sido una egoísta en sólo pensar en ella y no en él. Se merecía que el pelinegro estuviera decepcionado de ella. Desde la primera vez que lo conoció sólo ha traído problemas en la vida de Byakuya.

—Nee-sama…

Hisana se levantó rápidamente del futón y parpadeó unas cuantas veces por la sorpresa que se llevó al ver su hermanita parada enfrente de ella. No la había escuchado entrar.: —Rukia…—sonrió lo más dulce que pudo. —Lo siento…no te escuché venir…

Rukia la observó tristemente. Hisana se percató de inmediato su expresión.: —¿Rukia, qué pasa?

—Últimamente he visto a nee-sama muy muy triste…—Hisana tragó saliva. No supo que decir o cómo reaccionar. —Por eso hice algo que te anime un poco... —alzó su dibujo de un conejo torcido y mal pintado pero una sonrisa en su peludo rostro. —"¡Mejórate pronto, nee-sama!" —leyó lo que decía la tarjeta.

—Rukia…—Hisana estaba crispada. La dulzura de su hermanita le llegó tan profundo en el corazón que se dio cuenta que, a pesar de las circunstancias, Rukia siempre se mantenía feliz.

Desde que llegaron a la mansión la vida de su hermana, al igual que el de ella, nunca ha sido fácil. Sin embargo, la actitud fuerte y decidida de la pequeña impresionaba grandemente a su hermana mayor. Aun teniendo esa edad no se desanimaba con pequeñeces. No lloraba fácilmente como ella. Rukia siempre había sido así…

Todos los ancianos consejeros del clan pasaban por el pasillo. Coincidencia fue que también Lady Kuchiki y la hermana de ésta caminaban en el pasillo siendo escoltadas por unas sirvientas. Al ver los ancianos a las mujeres murmuraron abusivamente.

Buen día Lady Kuchiki y altísima hermana Kuchiki…dijeron algunos ancianos.

Hisana sólo asintió ante la hipocresía y siguió caminando junto con Rukia y las sirvientas.

¡Hmmp!pronunció Kyuwa.La puta y la pequeña rata…

Evidentemente, Rukia paró en seco al escuchar la ofensa. Las demás mujeres siguieron su camino y la pequeña giró su cabeza rápidamente.:¡Qué dijiste, vejete!

Los ancianos jadearon sorprendidos y un poco alterados.:¡Rukia!habló fuertemente Hisana al ver que su hermanita se les enfrentaba de esa manera.

¡Vuelve a decírmelo en la cara!la pequeña corrió hacia Kyuwa y le empezó a morder el brazo.¡No soy ninguna rata! ¡Nee-sama no es ninguna puta!

Las sirvientas corrieron hacia la pequeña y Hisana le haló las piernas.:¡No pronuncies esas palabras! ¡Rukia!haló más fuerte.¡Suéltalo!

¡quítenmela de encima!gritó Kyuwa.

Rukia mordió más fuerte.:¡Hasta que te disculpes!

¡Kuchiki-sama! ¡Recuerde sus modales!gimieron las sirvientas con pena.


Rukia se encontraba sentada con la cabeza baja. Su expresión era muy penosa al estar enfrente de Ginrei, Byakuya y el líder de los ancianos Kyuwa.

Rukia, tu comportamiento fue muy inapropiado…regañó Ginrei con su ceño fruncido.Haz deshonrado el apellido Kuchiki por tus acciones hacia Kuchiki Kyuwa.

La pequeña alzó su rostro.:¡Pero él dijo…!

No me importa lo que él dijo…en ese instante, Ginrei empezó a toser. No era bueno para su salud estar fuera de la cama.

Jii-sama…dijo Byakuya un poco angustiado en su tono de voz.

Rukia se angustió al ver que Ginrei tuvo que pararse un momento y trató de recuperar el aire.

—¡Ves lo que provocas, niña! señaló Kyuwa.Kuchiki Ginrei-sama no debe estar aquí pero tu conducta innoble hace que nuestro Señor deba de preocuparse de pequeñeces como tú!La pequeña le cambió su mirada a una angustiada o una desafiante. Jamás le había agradado ese tipo. ¡Eh! ¡Ya vieron mis Señores! ¡Esto es producto del Rukon! ¡Debe ser azotada como castigo a tal insolencia!

Kyuwa…empezó a decir Byakuya para calmarlo pero Ginrei lo interrumpió.

Así dictan las tradiciones del Clan al castigar al niño, Byakuya.observó a la pequeña.Tal vez tú no lo recuerdas ya que nunca tuve que seguir esa medida contigo; pero con Rukia es necesario…

Kyuwa estaba preparado con la estaca con la que iba a golpear a la pequeña. Rukia quiso retroceder un poco por la mirada intimidante que le proporcionaba.

Espere.paró Byakuya al anciano al sostenerle la muñeca.Rukia está bajo mi responsabilidad; es mi deber que yo deba hacerlo.

Byakuya sabía que ese anciano no tendría misericordia con la pequeña y la castigaría de manera tan cruel. Él no soportaría el llanto de su pequeña cuñada tras ser azotada por el vejete.

¡Pero…!Kyuwa observó a Ginrei para su consentimiento. El líder actual asintió. Frustrado por sus acciones, Kyuwa entregó la estaca a Byakuya y retrocedió.

Lo único que vio Rukia fue a Byakuya acercándose.:Haz reverencia Rukia.exigió Ginrei.

Luego de ese día, Rukia llegó junto con Byakuya con Hisana a la habitación. Él dijo que ella jamás lloró cuando la estaba castigando y eso asombró tanto a los que estaban presentes durante el castigo como a Hisana.

La pelinegra observó a su hermanita como sonreía ampliamente. Si una niña es más susceptible al llanto; entonces como es que Rukia nunca a llorado en las dificultades que enfrentó en el pasado. Casi exactamente eran las mismas que Hisana ha sufrido.

—Rukia…—Hisana se acercó y la abrazó con todas sus fuerzas. Si una niña como Rukia podía ser feliz entonces por qué ella no. ¿Qué el restringía? La pregunta se solucionaba con la respuesta favorita de Hisana: "nada".

—¿Nee-sama? —la pequeña pelinegra sintió que su hermana mayor temblaba.

—Gracias. —susurró Hisana y luego besó la mejilla de Rukia. —Te quiero.

Rukia se sintió aturdida por la muestra de afecto. Pero al fin y al cabo pudo conseguir algo de su hermana mayor: un destelló de gratitud reflejado en sus ojos.

—De nada. —sonrió Rukia y se separó un poco de su hermana. —¡Parece que mi misión ha terminado aquí! —sonrió. —¿Sabes dónde está nii-sama, nee-sama?

Hisana parpadeó unas cuantas veces.: —La verdad no lo sé. —explicó.

—¡Ow! —exclamó Rukia. —¡También le hice una tarjeta a él! ¿Ahora debo de esperar?

La pelinegra mayor sonrió levemente. Tal vez si buscaban a Byakuya ella sería capaz de decirle toda la verdad a su marido y Rukia podía entregar su tarjeta. No parecía un mal plan. Tan sólo esperaba que él no estuviera enojado todavía con ella. Le daba pena admitir que todo lo que paso fue por su culpa. Pero gracias a Rukia podía seguir adelante y sentía las fuerzas para hablar esta vez.

—No te preocupes. —sonrió Hisana. —Lo iremos a buscar juntas.

Rukia abrió sus ojos levemente.: —¿De verdad?

—Sí. —le tomó de la mano mientras se dirigían a la salida. —Byakuya-sama se merece tener lo más pronto posible su tarjeta, ¿no?

Rukia giró su cabeza y vio que en la otra mano de su hermana sostenía la tarjeta que ella le había dado.: —¡Sí!

Al momento de abrir la puerta shoji, Hisana y Rukia se sobresaltaron al observar un mensajero en frente de ellas.

—Mis ladies, les tengo dos mensajes urgentes.

Hisana parpadeó confundida.: —Prosiga…

—El primer mensaje proviene de mí.

—¿Eh? —Hisana alejó un poco a Rukia del mensajero. No le gustaba como iba esa conversación. Había algo malo en él.

El mensajero jamás dejó ver su rostro por estar agachado y por su sombrero que lo caracterizaba como tal.: —"No es nada personal". Pero el segundo mensaje es de uno de los miembros del Clan que: "sí es personal".

Hisana jadeó fuertemente y empujó a la pequeña niña.: —¡Ru…!

La pequeña, al caer, cerró sus ojos. El golpe sonó tan brusco que le había dolido a la pobre. Cuando pudo abrir los ojos se paralizó por completo. Podía ver perfectamente que la espalda de su hermana estaba perforada por un metal brillante que era del mensajero. Grandes charcos de líquido rojo salían de su cuerpo. Rukia tembló al percatarse que pasaba pero no entendía lo que realmente estaba sucediendo. ¿Por qué le hacían eso a su hermana mayor?

—Co-rre. —se esforzó Hisana en pronunciar las palabras y en girar su rostro. Se dio cuenta que ese mensajero era un asesino…alguien contratado para matarlas a ambas.

Rukia se abrazó fuerte y por el miedo que sentía empezó a llorar.: —¡NEE-SAMA!


Byakuya abrió grandemente sus ojos. Un reiatsu muy conocido por él estaba desapareciendo. Sí, sentía que estaba en el mismo lugar en donde la dejó y Rukia estaba con ella. Sin embargo no podía identificar el otro reiatsu que estaba con ellas.: —Hisana…


Soy una gran troll como Tite TT_TT pero creanme, que es necesario un poco de suspenso! :3 bueno este capítulo, despues de una larga espera a que yo actualizara, no fue nada bonito y casi no hubo Byahisa...es más...casi los separo por las discusiones xDDD.

No os preocupéis ;) el otro capítulo estará repleto de byahisa! así que ya sabrán que pasará después...xD

Se me cuidan y muy pronto pondré el otro capítulo ;) lo más seguro esta semana :)